viernes, 27 de julio de 2018

ACUATLÓN EL CAMPELLO 2018


El cuarto domingo de julio, de los cinco que tiene el mes este año, también ha estado ocupado en actividades acuáticas como los tres anteriores. El pasado fin de semana tocaba repetir el acuatlón de El Campello que ya conocí el año pasado, una prueba de la que tenía buen recuerdo y en la que este año me había propuesto mejorar la marca del 2017.

Como en la pasada edición, llegaba sin mucho entrenamiento específico para la parte de carrera, pero en los tramos a nado sí que confiaba en mejorar respecto al año pasado.
No había muchos cambios en cuanto a recorrido u organización (excelente, como en el 2017). Arrancaríamos corriendo por arena blanda unos 500m, nadaríamos 1000m en dirección a la playa de San Juan, correríamos 1km por arena blanda hacía la salida/meta, nadaríamos de nuevo el mismo recorrido de 1km y la prueba terminaría con unos 500m de carrera hasta el arco desde que el que se iniciaba la prueba.



Igual que en el 2017, nos juntábamos en la salida muchos miembros de CN Aquatic Alicante siendo probablemente el club con más participación. Habiendo llegado con tiempo de sobra, pude calentar un poco con el resto del equipo, por la arena primero y nadando un poco después.

Calentando, con Víctor a mi derecha y Alejandro a mi izda.


Hacía mucho calor, así que la parte de carrera iba a ser dura. La entrada al mar se iba a agradecer, seguro, y por suerte, después de varias travesías seguidas con mar agitado, parecía que aquella mañana iba a nadar con el mar en calma y bastante limpio.


A ver si se me pega algo de alguno de estos cracks de la natación


Una vez escuchadas las indicaciones de la organización sobre el recorrido y las reglas de la prueba, la salida se daba puntual en la arena de la playa Carrer La Mar. No había muchos participantes, diría que el mismo número que el año pasado, unos 100, pero me situé más bien atrasado en el grupo al empezar a correr para no agobiarme al principio. Recordaba que el año pasado había un tramo de arena bastante más compacto que en el resto del recorrido que permitía correr con más comodidad, pero este año parecía que toda la arena estaba igual de suelta. Me quedaba clavado en cada zancada y costaba mucho avanzar, pero al tener por delante solo 500m veía a lo lejos la zona de entrada al agua y me animaba.

Fui rápido en esta primera etapa de la prueba, aunque no me pareció que lo hiciera mucho mejor que el año pasado. Al llegar al agua pude nadar sin mucho esfuerzo y no tardé en recuperar una temperatura corporal más agradable y dejar el pulso algo más lento. El mar seguía en calma y la señalización era correcta. No era difícil seguir el trazado de esta primera etapa a nado.
Tocaba decidir. ¿Aceleraba? Nado mejor que el año pasado, estoy seguro, pero no tenía claro todavía qué hacer. Cuando pasé el primer espigón decidí subir el ritmo. Me propuse no nadar a menos de 2'/100m y así me intenté mantener hasta el final.

Al pisar la arena miré el reloj y tuve la impresión de que mejoraba al menos 2' el tiempo del año pasado en ese mismo punto de la carrera. No le di más vueltas y seguí adelante. Las sensaciones eran buenas.
El km de carrera por arena blanda fue duro. Intenté no excederme, conservar fuerzas para hacer el segundo tramo a nado igual que el que acababa de dejar atrás.



No perdí mucho tiempo en el avituallamiento, un vaso de agua sin demasiado líquido, y apreté los dientes en la segunda mitad de la carrera, viendo a lo lejos de nuevo la entrada al agua, pero sintiendo esta vez que tardaba más en llegar.

Cuando pisé la orilla por segunda vez sentí el corazón demasiado acelerado. Notaba que el cuerpo ardía por el esfuerzo y por la temperatura veraniega de esa mañana. En el arranque de la segunda etapa a nado me costó un poco recuperarme de la carrera, pero una vez pasada la primera boya me encontré bien de nuevo y aunque sentí que perdía algo de tiempo, comparando con el primer mil a nado, no me desanimé y aceleré todo lo que pude.
Al salir solo quedaría un tramo de carrera de 500m. Era en esa última etapa de nado donde podía terminar de ganar tiempo respecto al 2017.

El camino entre los dos espigones, a diferencia de la primera parte de natación, estaba algo agitado. El mar empezaba a moverse, pero no era demasiado molesto. Me puse como objetivo no alejarme o intentar alcanzar a un grupo de nadadores que tenía a unos 100-200m y, aunque notaba que los brazos y los músculos de la espalda se resentían un poco del esfuerzo, intenté que el ritmo medio no se alejara de los 2'/100.

Al salir del agua miré el reloj y comprobé que no me equivocaba. Por muy lento que corriera la última etapa del acuatlón, unos 500m de nuevo por arena blanda, iba a superar holgadamente el tiempo del año pasado.

El último esfuerzo fue duro. No sentía que avanzara, aunque intentara acelerar a tope. Me quedaba incrustado en la arena a cada paso que daba y el corazón se acercaba a pulsaciones preocupantes, pero ya estaba hecho, me decía.



Al ver a lo lejos el arco de meta con el reloj oficial marcando menos de 52' aceleré todo lo que pude y conseguí parar el crono en 52:10, 52:06 reales. Con tan poca participación y el nivelazo de la prueba (Pesquer, Larrosa, mi entrenador Alex. Asensi, varios compañeros de mi club...) mi clasificación era bastante modesta. Posición 63 de 87 en la clasificación general y 20 de 28 en mi categoría, algo que me importaba muy poco, pues comparando el resultado con el de la pasada edición había una mejora de casi cuatro minutos y medio.





Un vistazo más detallado a lo registrado con el Garmin en las dos pruebas, 2017 y 18, permitía ver que, para mi sorpresa, no solo había nadado más rápido, sino que excepto en el último tramo de carrera, también había mejorado tiempos corriendo por la arena, como se ve en la siguiente imagen:





Era para estar contento. El objetivo estaba cumplido de sobra. Pensaba que tal vez arañaría 60 segundos como mucho al tiempo del año pasado así que mejorar como lo hice lo consideré todo un éxito.



El resto del equipo también mejoraba respecto al año pasado y casi la mitad de los que participaron consiguieron trofeo, mención especial a nuestro entrenador, que solo fue superado por Larrosa, Pesquer y otro competidor más. No me cansaré de repetirlo: ¡Cuánto hay que aprender todavía de mis compañeros de equipo!





Después de un avituallamiento final muy bueno tocaba retirada y valorar el resultado en frío.
La mejoría respecto al año pasado había sido considerable. No creo que haya mucho margen de mejora ya en la parte de carrera (tal vez el año que viene entrene más corriendo en la arena), pero en el agua pienso que todavía hay mucho trabajo por hacer. No me noto especialmente eficiente nadando y tengo la sensación de que he ganado velocidad simplemente por "fuerza bruta" y porque he ganado resistencia a ese esfuerzo, no porque fluya más en el agua y tenga un nado mucho más eficaz que el año pasado. Después de dos años aprendiendo a nadar creo que va siendo hora de dejar atrás los ritmos de 2'/100m a nado, aunque sea en pruebas que combinen natación con carrera. Probablemente en una competición "solo" de natación y de unos 2000m el ritmo de dos minutos el cien lo tengo más que superado, pero creo que hay muchísimo trabajo por hacer todavía.

La siguiente prueba, los 1500m de la travesía Sant Roc de Denia de este domingo, puede que me sirva para evaluar en qué punto me encuentro. 500m menos que las travesías habituales deberían permitirme nadar algo más rápido, así que confío en poder mantenerme por encima de los 2'/100, buscando al menos 1:50 y entrar en unos 28 minutos como mucho. Objetivo modesto, para muchos, pero, por ahora, exigente para mí.

Os cuento cómo ha ido en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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