domingo, 24 de junio de 2018

TRAVESÍA PINS I MAR


Continúa el arranque de la temporada acuática y hoy tocaba probar la Travesía Pins i Mar, una competición que los más veteranos ya conocían de cuando se organizaba hace años como travesía playa del Pinet (creo que era este el nombre)
Se trata de una travesía que recorre en paralelo dos playas poco urbanizadas, la del Pinet y la de La Marina, empezando en la primera y acabando en la de la pedanía ilicitana del mismo nombre.



Igual que me sucede con las carreras populares, gracias a la natación descubro lugares que de otro modo no conocería y en a la travesía de esta mañana he encontrado dos playas a las que volveré. No siempre se tiene la oportunidad de nadar sin ver líneas de edificios pegadas a la orilla, en playas no saturadas de bañistas, y en este sentido esta mañana la natación allí ha sido puro disfrute.

Tocaba madrugón, pues la salida se daba a las 8:30 y había unos 40 minutos de camino. Conseguí acostarme ayer a las 23:00 así que no ha dolido demasiado cuando ha sonado el despertador a las 6:00. He pasado a por mi hermana y mi cuñado, que me acompañaban con otro coche para poder dejar uno en cada extremo del recorrido, y hemos podido llegar sin agobios ni prisas a la salida.
Sitio de sobra para aparcar, entorno agradable, temperatura buenísima y mar... bien en la salida pero, ya lo avisaba la organización, algo más movido en la meta,en la playa de La Marina.


La organización recogía la mochila en el guardarropa y la llevaba hasta la meta. Mientras, esperando la salida, he dado unas cuantas brazadas en el agua para calentar, comprobando lo mucho que ha subido la temperatura del mar desde que nadé la travesía de Hogueras, y rápidamente he ido al pelotón a esperar el inicio de la competición.

Llegaba descansado y motivado así que no me he situado demasiado atrasado en el grupo y cuando se ha dado la salida me he colocado a la mitad, entre algo más de 200 nadadores, dispuesto a pelear un poco por una plaza no demasiado lejos de la media en la meta.



No ha habido problema para nadar cómodo y rápido antes del primer giro que nos dejaría nadando en paralelo a la costa hasta la última boya en la que giraríamos de nuevo hacia la playa y desde ese punto he buscado llevar un ritmo regular, sin cansarme demasiado, viendo cómo respondía el cuerpo.

Nadaba sintiéndome bastante ligero y el Garmin, configurado para dar avisos cada 200m, me confirmaba un ritmo más rápido que 1:50/100 los dos primeros 200. La visibilidad era nula bajo el agua y ha costado mantener el rumbo correcto sin mirar con frecuencia a lo lejos buscando las boyas, más que suficientes para indicar el recorrido. Me he cruzado sin darme cuenta muchas veces en el camino de otros nadadores hasta que he conseguido seguir una línea más o menos recta, intentando a veces seguir la estela de competidores algo más rápidos para aprovechar el rebufo, algo que en realidad no me ha ayudado mucho y que me ha agobiado un poco.

Al final, me he separado un poco del grupo, notando que no dejaba de adelantar a gente, algo que me ha motivado, aunque ese momento de euforia ha coincidido con la llegada a una zona de mar algo más movido que el del inicio, en la playa de La Marina, con oleaje que obligaba a esperar a sacar la cabeza cuando la ola nos levantaba para poder ver la siguiente boya y algo de corriente en contra.

El ritmo ha empezado a ser cada vez más lento aunque físicamente yo sentía que me esforzaba más que nunca y que en realidad estaba nadando rápido. Cuando al empezar la travesía miraba la meta a lo lejos pensaba que tal vez estaba mal medido, que no había 2000m, pero una vez en el agua, después de llevar un buen rato viendo la torre del socorrista que indicaba el fin de la recta, he tenido claro que sí que había 2km y el último tramo se ha hecho pesado.

Parecía que las brazadas no cundían, que no había forma de avanzar aunque echaba el resto. Llevaba un buen rato solo y me había desviado, otra vez, más de lo que habría querido, o eso me había parecido a mí, pero la presencia de kayaks en todo el recorrido me tranquilizaba y me hacía ver que no estaba tan desorientado.

Al final, cuando he tenido a la vista la boya más grande de la recta, la que indicaba el giro hacia el arco de meta, he intentado subir el ritmo y una vez en perpendicular a la playa he acelerado a tope, sin referencias de tiempos o ritmos desde hacía mucho tiempo ya.

Las olas ayudaban en este último tramo y he podido hacer pie antes de lo que esperaba pero el gemelo izquierdo me guardaba una sorpresa para el final. En cuanto he rozado la arena intentando ponerme de pie la rampa ha sido tan inesperada como dolorosa y he quedado fuera de juego un rato golpeado por las olas y tratando de estirar el músculo. En el segundo intento de apoyo ha vuelto a quejarse pero no ha impedido permanecer en pie, momento que he aprovechado para lanzarme a la carrera hacia el arco de meta.



He parado el reloj oficial en 40:39, posición 94 de 202 participantes, 25 de 57 en mi categoría y 72 de 141 hombres (Muchos datos y estadística AQUÍ). Esperaba nadar a menos de 2'/100m pero con el mar que hemos encontrado en la segunda mitad y el problema del gemelo en la salida hay que dar por bueno el resultado.

Después de esperar a mi hermana y a Pepelu, (¡bravo por los dos!) avituallamiento final de categoría, con fruta, bebida, cocas de sardina, una bolsa de obsequios muy completa... Se nota que la organización se ha esforzado para estrenar esta travesía a lo grande y, en mi opinión, lo ha conseguido. Ambiente seguro durante la travesía, rapidez en entrega de gorros y recogida de mochilas en el guardarropa, precio muy ajustado... Volveré.





La próxima cita, el domingo que viene, día 1, en la dos veces aplazada travesía de La Cantera. Me inscribí en su día al 4000 pensando que, por las fechas en que se organizaba originalmente, se nadaría con neopreno, algo que ayuda, sin duda (al menos a mí), pero con tanto aplazamiento nos hemos metido en julio y el neopreno, obviamente, está prohibido. Me impone mucho y estoy algo acojonado, lo admito. 4000m en el mar "a pelo", aunque nadando en piscina pueden salir entrenamientos de 3000m o más sin problema, me parecen muchos aunque que ya conozca la distancia por travesías del año pasado (más metros, incluso).
Ya veremos cómo va. Está claro que toca salir con mucha tranquilidad y olvidarse de tiempos, de marcas de ningún tipo. Dosificarse mal y llegar al 2000 demasiado cansado con otros 2km todavía por delante puede ser muy duro así que imagino que iré con calma hasta media travesía y después...que sea lo que tenga que ser.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Una travesía solo he hecho yo y vi que no es lo mismo el mar que la piscina, de ahi la ostia que me lleve jeje. Un saludico.

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  2. Esas son mis playas, y 94 de 205 dice mucho en este mundillo, y lo sabes

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