viernes, 16 de febrero de 2018

MEDIO MARATÓN CIUDAD DE ORIHUELA 2018


Una de las mejores medias de la provincia, en mi opinión, llegaba el pasado domingo a la edición número veinte y teniendo en cuenta lo bien que se ha dado siempre que la he corrido, la primera vez en 2012 en medio de una ola de frío polar que hizo que fuera la primera y única carrera en la que he corrido con malla y camiseta largas, y la segunda en el 2016, camino a Barcelona, con récord personal, este año tocaba repetir.

Mis pintas y las de mi amigo Rafa en la edición del 2012

Y es que siempre pasa lo mismo con esta carrera. Que si hay más de 8-9 giros de 180º, que si el frío, que si ahora el viento, que si la ida y vuelta por la avenida de las palmeras se hace pesada en la última vuelta... Y siempre termino sabiendo que repetiré. La organización tan buena por parte del club local, el paso por el centro de Orihuela (siempre me ha gustado la capital de la Vega Baja, no lo puedo evitar), el ambiente en las calles, una bolsa de corredor magnífica y un precio ajustado... La sensación siempre es buena al acabarla.




Llegaba a Orihuela sobre las 8:40 acompañado de Ramón y conseguía dejar el coche en un parking muy cerca de la salida. Este año han cambiado (para bien, creo yo) la entrega de dorsales a un recinto cerrado próximo al parque desde el que arranca la carrera y la recogida junto a la bolsa del corredor fue muy rápida y fluida. Nos daba tiempo de sobra para un café y tostada y después, a calentar.

Como en las dos ocasiones anteriores que corrí esta media, la mañana era muy fría, aunque no tanto como en el 2012, que ni podía beberse el agua de los avituallamientos inmediatamente de lo fría que estaba, ni con viento molesto como el 2016. Braga al cuello, cubre brazos, guantes y solucionado.

Entre los saludos a conocidos antes de llegar a la salida se nos echó un poco el tiempo encima y no calenté todo lo que habría querido. Me situé lo mejor que pude en el pelotón, para evitar el atasco inicial que ya sufrí hace dos años por colocarme demasiado atrás, saludé fugazmente a mi vecina Irene y arranqué a correr.

Primeros metros


Me encontraba muy bien y como siempre, en el inicio de la carrera, era fácil dejarse llevar y acelerar en exceso. 3 kilómetros seguidos, en la primera vuelta pequeña, a poco más de 4:30 el 1000 suponían un arranque fuerte, pero había decidido salir a por todas esa mañana. Iba a pelear por marca personal desde el comienzo.

No tardé en adelantar al globo de 1:40. Me dije que no quería volver a verlo y que en los tramos en los que veíamos pasar la carrera en sentido contrario debía dejarlo cada vez más lejos.
El primer paso por la larga avenida de las palmeras me refrescó la memoria y me puso un recordatorio mental para la próxima vez que tocara recorrerla, con más de 15 km en las piernas. No parecía tan pesado como creí en el 2016 y había que tener en cuenta el ligerísimo cambio de desnivel a mitad de la avenida para no preocuparse si bajaba un poco el ritmo ya que en las zonas de suave bajada se recuperaría.



No tardaron en sobrar los cubre brazos y los guantes, mientras la carrera seguía avanzando muy rápida después de pasar por las calles más céntricas, animadísimas, la mejor parte del circuito. Las zonas adoquinadas eran también las que añadían algo de dificultad a la carrera encontrando en ellas subidas suaves pero constantes durante varios metros, pero estaba disfrutando a tope de la carrera y el cuerpo respondía.

Según me acercaba a la mitad de la carrera, con todos los km pasados a un ritmo que permitía soñar incluso con ver 1:37 largo al final, empecé a notar que tal vez pecaba de exceso de optimismo. Las pulsaciones eran algo elevadas para no llevar ni la mitad de la carrera en las piernas.
Aún así, mentalmente me mantuve fuerte. Había ido a Orihuela a luchar por la MMP, no era el momento de rendirse o que la cabeza fallara. El cuerpo debía responder todavía unos cuántos km más al ritmo objetivo.



En el paso por el km 10 ponía números a la primera gran mitad de carrera que estaba haciendo. 46:29 era un dato muy bueno, teniendo en cuenta, además, que ese último km pasaba a menos de 4:40m/km.

Me dije que podía permitirme un pequeño respiro, aflojar la marcha un poco durante 3 km pensando en un fin de carrera fuerte, y así lo hice. Power Gel en el km12, y a echar cuentas. Estaba en tiempo de sub.100', por descontado, y si no aflojaba demasiado podría arañarle segundos a mi récord. Me vine arriba y hasta que nos alejamos de la zona más céntrica y llegamos al 15, donde ya se veía de nuevo la larga avenida de las palmeras, mantuve el ritmo, pero desde ese momento empecé a ir mucho más lento.

Miraba en sentido contrario a ver lo lejos que había podido dejar al globo de 1:40 y no lo veía. Poco después ese grupo me alcanzaba, algo que no entendí inicialmente ya que mi ritmo era más alto sin duda, aunque el portador del globo me aclaró a la carrera que llevaban unos 50s de colchón sobre el tiempo objetivo.

Corrí juanto al pelotón de 1:40 un buen rato, pensando que con gente a mi alrededor, hablando muchos, se me haría menos duro el tramo final, pero me equivocaba. No tardé en quedarme atrás, viéndolos alejarse y notando como mi ritmo caía poco a poco.

Costaba muchísimo correr a más 4:50m/km. De esperar un buen bocado a la MMP ahora pasaba a sufrir por no ver más de 1:40. Me parecía un buen resultado igualmente, pero durante unos metros costó rehacerse mentalmente.
Me entretenía viendo la carrera en sentido contrario, animando a José Luís, viendo que Ramón iba muy entero, sorprendido por el carrerón que parecía estar haciendo Irene... cualquier cosa que pudiera distraerme era bienvenida.

Recordé que en la última edición que estuve aquí, sin conseguir bajar de 1:40 por segundos, el tramo de vuelta de la avenida de las palmeras se hizo eterno, obligándome incluso a parar a beber agua y recuperar el aliento.
No me encontraba tan mal en ese punto este año, pensé, así que me tomé como pude el segundo gel (cafeína) y apreté los dientes pensando en que todavía tocaba el suave ascenso por las calles adoquinadas pero sabiendo que después el recorrido era favorable para acelerar un poco ya camino de la meta.



La última zona de subida hizo que anotara mi km más lento, a casi 5'/km, pero pude recuperar en la bajada según avanzábamos hacia la llegada. El ambiente de las calles y la belleza de la zona céntrica oriolana ayudaban.  El ritmo subió a los 4:50 y después un poco más todavía, ya cerca del parque.
Las dos últimas rectas junto al parque podían engañarnos pareciendo que la carrera acababa, pero el último tramo ya lo había estudiado antes de echar a correr. Unos metros en sentido opuesto a la recta final y con un giro a la izquierda de 180º por fin se encaraba el fin de la carrera.

A lo lejos ya podía ver que bajar de 1:40 el tiempo oficial estaba conseguido. Saqué fuerzas de no sé bien dónde, me animé escuchando la música por megafonía y los gritos del público en la recta final y conseguí parar el reloj en 1:39:49 (vídeo AQUÍ), 1:39:29 real, 399 de 888 en la clasificación general, 100 de 178 en mi categoría (qué fuertes los veteranos B...) y 368 de 793 hombres.






Se escapaba por 43s el récord personal, esa hora treinta y ocho cuarenta y seis de Torre Pacheco 2016 pero conseguía mi segunda mejor marca en esta distancia. Había pagado al final el exceso de la primera mitad pero había que arriesgar. Sentía que era el día y después de esta media creo que mejorar el récord sigue siendo posible.



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2012vs2016. Cómo ha cambiado la cosa...

En la meta, como siempre, buenos momentos, juntándome de nuevo con Ramón, que con paliza de bicicleta y pateo montañero los dos días previos conseguía rodar sin dolor y tranquila y holgádamente a  menos de 1:45, comentando con mi recién desvirtualizado instagrammer @jm.manga su carrerón, saludando más tranquilamente a Irene que hacía record personal aunque algo cargada de piernas (¡enhorabuena y fuerza para la Trans!) y saludando también al gran José Luís, podio en el 8k. Buenísima mañana, en resumen :)











La próxima parada deportiva llega el domingo 25, cuando tocará probar la carrera de la base aérea de Alcantarilla. Algo más de 14 km en la localidad murciana (¿os he dicho ya lo mucho que me gusta correr en esa comunidad autónoma?) de los que todos hablan muy bien. No tengo claro cómo correr "solo" 14 km, algo entre el 10000 y la media, y menos aún si el perfil que he visto es real y no es para nada llano. Estoy extrañamente motivado para esta carrera, eso sí, no me preguntéis por qué.

Os cuento cómo ha ido en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

1 comentario:

  1. Buen tiempo teniendo en cuenta la cantidad de giros y recovecos que tiene la prueba. El frío es mejor para correr que el caloret, enseguida te pone las pilas jeje. Un saludico.

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