viernes, 15 de diciembre de 2017

XII MEDIO MARATÓN VILLA DE TORRE-PACHECO


El año pasado participé por primera vez en la media de Torre Pacheco, animado por mi amigo Ramón y por los buenos comentarios de todos los que la habían corrido alguna vez. No llegué con mucha confianza aunque la pasada temporada fue seguramente la que mejor estado de forma he tenido nunca y conseguí hacer una gran carrera, logrando la que todavía es mi mejor marca en medio maratón, 1:38:46.
La disfruté tanto que este año tenía claro que tocaba repetir y buscar de nuevo hacer un buen tiempo así que, como el año pasado, el domingo llegaba a Torre Pacheco otra vez, con Ramón, muy motivado.

Me había ido muy bien en Lorca dos semanas antes y contaba con poder mejorar la hora cuarenta de allí, en un circuito mucho más llano (por lo que recordaba) y menos monótono, y seguramente habría sido así de haber hecho las cosas mejor durante la semana previa a la carrera. Y es que, poder permitirme no fallar a dos entrenamientos del club de natación y tener además oportunidad de juntarme un par de días con los amigos de Aquatic para nadar en el mar hizo que nadara cuatro días seguidos, además de correr, doblando entrenamiento, el jueves.

Descansé el sábado pero la fatiga acumulada seguramente requería un día más de reposo así que cuando el domingo, después de llegar con tiempo a Torre Pacheco, recoger la magnífica bolsa del corredor y tomar un café me puse a calentar con Ramón, noté que las piernas no respondían como habría querido.

Autofoto antes de la salida


Había amanecido una mañana fresca y despejada, perfecta para correr, pero el cuerpo no estaba preparado para rendir 21km a tope. Me despedí de Ramón en la salida, esperando que le fuera muy bien la carrera y que no le diera guerra la rodilla en la mitad de media que corría él, y busqué situarme a mitad del pelotón para no perder demasiado tiempo en una salida que se retrasó unos cinco minutos.

Primeros metros


El arranque no fue malo y, como suele ocurrirme, me tenía que frenar para no ir demasiado rápido.
No hubo problema los tres primeros kilómetros, corriendo al ritmo esperado, entre muchos corredores al estar todavía juntos los participantes de la media y la mitad de media, pero desde el 3000 la cosa empezó a cambiar.

Recordaba la carrera llana y cómoda pero esa mañana el más mínimo falso llano, alguno más largo de lo que tenía yo en la memoria, se hacía muy duro y me ponía difícil mantenerme al ritmo deseado, unos 4:40m/km buscando el primer 10000 en 47 minutos.

En el 5000 la cosa estaba clara: No era ni mucho menos mi día, la paliza de natación de la semana pasaba factura y el corazón iba a mil por hora al ritmo que quería mantener hasta el final.



Peleé, ya lo creo que sí. Me dije que al menos hasta el 10000 iba a mantenerme a ritmo de sub.100' y sufriendo más de lo esperado, viendo en las larguísimas avenidas que los falsos llanos iban a picar la segunda vuelta, conseguí pasar la primera antes de 47 minutos por muy poco.

En ese punto me vine abajo, física y mentalmente. Estaba reventado, pasándolo mal desde el km 5 y todavía tenía una vuelta más por delante. Sabía que 1000 metros más adelante estaba el desvío que separaba las carreras de media y mitad de media y me planteé seriamente el abandono. Joder, esperaba hacer la carrera de mi vida y en aquel momento ¿me iba a casa sin acabar? Superé rápidamente el bache y en el desvío ni miré a la derecha. Aquello se completaba, no había abandonado nunca una carrera y no iba a hacerlo esa mañana, pero...¡qué duro iba a ser!

Aquí ya me empezaba a cambiar el gesto...


Tocaba repetir la misma vuelta que acababa de terminar. Otra vez avenidas ida y vuelta y, tal como había previsto, notando muchísimo las suaves subidas, algo que el año pasado no me importó y apenas sentí, al estar mucho más fuerte que aquella mañana. Los ánimos de Ramón, haciendo fotos cuando podía, de Rebeca y Tomás, que me cruzaba en sentido contrario muchas veces, no conseguían que me evadiera por completo. El ritmo bajaba cada vez más y costaba mantenerse a 5m/km.
La avenida de la Estación, la zona peatonal cercana a la calle Mayor, todo lo que subía un poco era interminable.


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Tomé gel en el 12 y recordando las zonas más llanas o cuesta abajo intenté ganar algo de tiempo cuando llegaba a los tramos cómodos, pero no había nada que hacer. En muchos puntos de la carrera recordaba cómo iba en ese momento el año pasado en esa zona del recorrido y me hundía un poco más. Mentalmente tampoco estaba gestionando muy bien el asunto.
Una diferencia de ritmo tan grande respecto a la primera vuelta hacía, además, que fuera adelantado constantemente por muchos corredores. ¡Qué sufrida estaba siendo la carrera!
En el km 15 tomé un gel con cafeína y me puse a hacer cuentas. Incluso yendo flojo como iba podía ver al final 1:42, lejos del objetivo pero aceptable, cuando había llegado a tener como única meta ya no ser alcanzado por el globo de 1:45.

No sé si por el efecto de los geles (creo que sí) o por relajarme mentalmente en ese punto empecé a ir algo mejor desde el km 17.
Veía la meta cerca y el tiempo final no era tan desastroso aunque estuviera lejos de lo planeado, así que intenté acelerar un poco.
El último paso por la zona peatonal cercana al ayuntamiento, concurrida pero en ligera subida, me frenó más que ningún otro tramo del circuito pero ya veía cerca el final.

(c) Ramón Galdrán Photo


De nuevo aparecía Ramón animando, algo que agradecí infinitamente en mitad de tanto esfuerzo, y ya en el km 20 terminé de venirme arriba, aunque mirando el reloj vi que si me dormía todavía se me escaparía la hora cuarenta y dos.



Un último esfuerzo en la ida vuelta cercana a la meta (mucho giro de 180º, no lo recordaba) y un último acelerón para cruzar la meta en 1:43:04 oficial, 1:42:53 real, posición 215 de 375 en la general, 52 de 71 en mi categoría y 208 de 341.

Meta. ¡Qué duro fue!




Poco después me reunía con Ramón, que terminó su carrera satisfecho y sin dolor, en avance constante hacia su gran estado de forma natural después de la lesión. Por mi parte, tal como había ido la semana, según os contaba, había que dar por buena la carrera. Estoy seguro de que un día más de descanso habría supuesto triunfar, pero dadas las circunstancias, sin haber sabido parar a tiempo esa semana (lo paso tan bien nadando...) 1:42 largo era para estar contento.

Tomo nota de los errores: poca resistencia mental, poco descanso previo y gimnasio algo abandonado, algo que tal vez ha debilitado un poco las piernas y ya pienso cómo corregirlos para las siguientes pruebas (por descontado, que a Torre Pacheco vuelvo el año que viene, esto no queda así :), que ni pude quedarme al grandioso avituallamiento que junto a la propia carrera hacen de la prueba una cita obligatoria)

En cuanto a medias, me tomaré mi venganza, seguro, en Castellón en enero u Orihuela en febrero. Respecto a las carreras más cercanas, después de la travesía a nado de Navidad del próximo 17 toca el fin de año deportivo, igual que el anterior: San Silvestre a Nado de Arenales por la mañana del 31 y por la tarde y por 9ª vez consecutiva (puede que la última, que hay que variar un poco), S.S.Crevillente.
En enero a buscar marca de nuevo en 10000 en Rotary Elche y... ya iremos viendo cómo avanza (o no) el estado de forma.

Os cuento cómo va todo la semana que viene en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Nene, leete, 4 sesiones de natación, incluyendo dos de Alex. Marcaza, y eso si, cuídate la semana pre y en Castellón te sales, te lo digo yo

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    1. Gracias Gal, es verdad que la fatiga apareció muy pronto. Ir jodido a 4:38-4:40 en el km 5 no era ni medio normal, y es que tanta natación (Alex por medio x2😱) no podía traer nada bueno al domingo jaja. Creo que tienes razón, descansado puede darse muy muy bien, así que en Castellón lo comprobamos💪🏻. Ahora a por las pruebas de diciembre que no son poca cosa tampoco jaja

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