miércoles, 8 de noviembre de 2017

MIL CAMINS UNA META - 10KM DAIMIES-DERRAMADOR (ELCHE) CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO - 2017


El pasado domingo participé de nuevo, después de 5 años, en la carrera Mil Camins Una Meta que se organiza en las pedanías ilicitanas de Daimes y Derramador en favor de la lucha contra la violencia de género. En el 2012, en su primera edición, recuerdo que se me dio bastante bien para mi estado de forma de aquella época, por lo que este año, algo más adelantada que entonces en el calendario pensé que podía ser una buena carrera para seguir buscando mejorar mi tiempo en el 10000.

Así lucíamos en el 2012 antes de echar a correr esta misma prueba, Rafa, mi hermana y yo
La semana había sido muy buena en cuanto a sensaciones y resultados en los entrenamientos. Series muy rápidas, muy ligero también nadando, horas de sueño y dieta más que controladas, peso estable entre los 74.5 y 75.5kg... Podía salir una buena carrera.

Salí con tiempo de sobra hacía Elche el domingo, recordando que en el 2012 costó mucho aparcar y el camino no era muy cómodo. Por suerte la situación había mejorado y el terreno estaba bien acondicionado y la organización iba dirigiendo los coches hacia dos zonas amplias de aparcamiento nada más entrar a Derramador por lo que pude aparcar sin problema y recoger el dorsal y la camiseta de la carrera sin prisas ni colas.

Después de calentar un poco, ida y vuelta por los primeros metros de la carrera, me coloqué rápidamente en la zona de salida intentando no quedarme demasiado atrasado en el pelotón. Lo recordaba del 2012 y el trote calentando por la zona lo confirmaba. El camino de salida era bastante estrecho y sin posibilidad de adelantar por fuera si me quedaba atrapado en un grupo más lento de lo que yo esperaba.

Esperando la salida me crucé con el gran Dimas Sánchez, gran persona y mejor corredor, subcampeón de la liga en la que se incluye la carrera, en su categoría, que me recordó un poco cómo discurría la carrera. Llana, para él (a su nivel creo que si algo no lo considera llano es para temblar xD), y cómoda. Yo, recordando la primera edición, pensaba que subíamos al principio suave pero sin parar hasta media carrera, pero no quise darle muchas vueltas al asunto. Ya iría regulando según viera el perfil, pensé.

Arrancamos puntuales desde el Centro Social de Derramador y comprobé que había acertado colocándome bastante adelantado, cerca de la línea de salida y pude ponerme sin problema al ritmo previsto sin agobios ni empujones.

Pocos metros después del inicio
Revisé un par de veces el reloj durante el primer km para no pasarme de velocidad, como me suele ocurrir normalmente, y pasé los primeros mil, sin señalizar como ninguno de los demás según fui viendo después, en 4:20. Lo di por bueno, aunque las pulsaciones eran algo altas en ese punto. No notaba una pendiente excesiva y las piernas respondían. Además, tenía cerca a una chica de Mirca Sport y su acompañante que recordaba de la carrera de Rojales de este año, corriendo a un ritmo muy parecido al que esperaba llevar yo. Decidí que eran una buena referencia y me mantuve a su paso unos metros por detrás.

La carrera discurría, como ya recordaba, sin mucho cambio en el paisaje. Caminos estrechos de asfalto o tierra compacta a veces, entre casas de campo, zonas de cultivo o terreno sin mucha vegetación y monte bajo.

Empezábamos a ganar altura suavemente, poco a poco, casi sin notarlo, y en un par de ocasiones me encontré a un ritmo cómodo para mí pero lento para mis objetivos. El segundo km pasó en 4.26, por el inicio del falso llano y un poco de relax por mi parte, pensando en reservar para la segunda mitad de la carrera, pero sintiendo que empezaba a cansarme demasiado pronto.

Camino al km3 el ascenso era algo más evidente y comencé a tener dificultades para mantenerme al ritmo previsto, 4:25m/km como muy lento la primera mitad. Pasé los 3000m bajando el ritmo a 4:32 pero animado porque un giro de casi 180 grados, en una zona algo más animada que el resto del circuito hasta el momento, hacía visible una bajada que confié que fuera larga para recuperar un poco el aliento.

La confianza en el inicio de una zona cómoda, bajando todo lo subido hasta el momento, desapareció rápidamente. Seguía incómodo y cada vez más lento, entre suaves subidas y bajadas. Un desnivel en absoluto importante, nada "serio", pero mis piernas lo notaban más de lo que habría querido.

Había adelantado a la pareja que tenía como referencia, la chica de Mirca y acompañante, muchos metros atrás pero mi ritmo empezó a bajar sin poder remediarlo y me alcanzaron. Cuando me adelantaron me esforcé por seguirlos, pero aquella mañana no había piernas para mantenerme a menos de 4:30 el mil y vi como se alejaban poco a poco sin fuerzas para acompañarlos (después pude comprobar que además de no ser mi día, sí que debía ser el suyo pues mejoraron bastante su tiempo de Rojales, donde sucedió al contrario y fui yo el que les saqué un minuto) Completé la primera mitad en unos más que aceptables 22:25 pero tenía claro que el segundo 5000 sería más lento.

El ritmo siguió cayendo en picado con el paso de los km. 4:33, 4:39, 4:40... Menos mal que soplaba el viento, me dije, porque el sol apretaba y de qué manera,  y si no llega a ser por el aire frío que nos refrescaba aquello podría ir mucho peor, pensé. El avituallamiento no me recompuso, no había  problema de deshidratación. Las piernas no iban y el corazón latía desbocado a ritmo de series.

Mentalmente tampoco iba fino. Desde el km 7 la carrera empezó a hacerse muy larga. No era mi día, desde luego.

El paso por una zona de tierra no muy limpia, llena de cañas, hizo que corriera algo más lento todavía. Maldije, mientras seguía siendo adelantado por corredores que recordaba haber dejado atrás en los anteriores kilómetros.


Después de marcar el peor km de la carrera, el 9, en 4:40, vi que posiblemente me quedaba detrás de la barrera de 45 minutos que me había puesto. Recordando el último entrenamiento de series, donde pude sacar la última en el tiempo previsto aún encontrándome sin fuerzas, pensé que todavía podía conseguir un sprint de 1km que me acercara a los tres cuartos de hora al final.

Apreté los dientes y aunque sentía que las piernas no respondían el ritmo medio subió. El camino por las casas de campo, monótono hasta matar de aburrimiento, se hacía eterno y solo el sonido de los altavoces de la meta a lo lejos me hicieron ver por fin que estaba cerca del final. Miré el reloj y vi que estaba muy cerca del 45, con el arco de llegada a la vista.

Recta final, comprobando en el reloj que tocaba sufrir para estar cerca de 45' al final


Un último esfuerzo, acabando el último tramo a unos increíbles, dada mi situación mental y física en ese punto, 4:09m/km de ritmo medio en el último km, y cruzaba la meta en 45:08, aunque mi reloj marcaba unos 10 segundos más. Posición 60 de 223 en la clasificación general, 11 de 25 en mi categoría y 58 masculino general.

Fin de la agonía
Revisando el perfil (subo a mi cuenta de Wikiloc el recorrido por si queréis echar un vistazo al circuito y su altimetría) vi que no era tan duro como para que se hubiera dado tan mal. El ascenso suave hasta el km 3 venía seguido de un larguísimo y casi inapreciable descenso entre toboganes sin dificultad que debía haber podido correr sin tanto esfuerzo como el que necesité.

Perfil no muy duro, apenas 18 metros subiendo durante los 3 primeros km, pero se atragantó.



Pude volver a hablar con Dimas en la meta, que hacía un tiempazo pero coincidía conmigo en lo pesado del circuito aquella mañana, por el viento y muchos tramos sin demasiados corredores acompañando ni demasiado público, aunque él afianzaba allí su podio en la liga (¡Grande compañero!) A mí, personalmente, el circuito no me acabó de convencer y no termino de verlo bueno para buscar marca. Demasiado campo, demasiado paisaje repetitivo, mucho tiempo sin compañía. Otro año por estas fechas tal vez busque otra carrera.

Hasta la próxima

Mis sensaciones no habían sido nada buenas. Tal vez esperar tanto y tan bueno de aquella carrera, viendo la gran semana deportiva que llevaba, me había desmoralizado en cuanto llegaron las dificultades y el cuerpo no respondió. No lo supe gestionar bien, imagino. Ver al final ritmos que eran los esperados en medio maratón, el doble de distancia, mientras costaba mantenerlos puede que me desanimara más de lo debido. Quién sabe, correr sin tanta obsesión por el crono, al principio al menos, y simplemente ir a verlas venir, tratando de disfrutar más de la carrera, en la medida de lo posible, tal vez habría hecho que regulara mejor la primera mitad  y que llegara fuerte a la segunda.

Me lo tomo como un entrenamiento de calidad más. Sigo acumulando km y entrenando según lo previsto. Otros años los resultados llegaron con el frío así que esperaré a final de noviembre o inicios de diciembre para valorar realmente si todo va según lo previsto.

Por el momento el próximo diez mil queda lejos, no sé si alguno antes del que espero correr en enero, Rotary Ilice en Elche, ya que toca centrarse en las dos carreras que tengo en mente próximamente.
Primero, el 26 de este mes, la primera media de la temporada, Lorca, en la que no espero un gran resultado (el año pasado por estas fecha en Valencia sacaba 1:42) y me la tomo como primer contacto con la distancia, esperando llegar a Torre Pacheco fino para para buscar mejorar los 1:38 y pico del año pasado, si el trabajo permite que vuelva a participar.

Dos semanas de entrenamiento y a por los primeros 21km de la temporada.
Os cuento cómo va todo a final de mes.
Gracias por estar ahí.
Saludos.







2 comentarios:

  1. Cuando una carrera sale mal, te comes la cabeza, pero en general no hay explicación. No le des más vueltas, cuando menos lo esperes te saldrás

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso quiero pensar. A ver qué tal se nos da Lorca (y si tampoco sale, a cebarse en el avituallamiento ese famoso que tiene ja ja ja) Vamos!!

      Eliminar