miércoles, 29 de noviembre de 2017

XXX MEDIO MARATÓN INTERNACIONAL CIUDAD DE LORCA


Podría pensarse que con cuatro o cinco maratones en las piernas resulta fácil o cómodo preparar un medio maratón, correr "solo" 21km, pero si, como me ha pasado a mí, tu última carrera en esta distancia fue a finales de marzo, 8 meses atrás, a 15 días del maratón de París, sin competirla a tope, yendo a ritmo de tirada larga, os aseguro que enfrentarse de nuevo a una media impone casi lo mismo que la primera vez.

Esta temporada, sin maratones a la vista, me he propuesto competir más carreras populares, conocer pruebas que muchas veces me he perdido estos últimos años en los que el maratón anual condicionaba gran parte del entrenamiento. Al no tener la barbaridad de km semanales que exige el maratón, este año y el siguiente hay muchas medias que me gustaría correr y una de ellas es la primera de esta temporada, la que corrí el pasado domingo en Lorca, tachando carreras poco a poco de mi lista de competiciones murcianas pendientes.

El camino a Murcia en esta ocasión era algo más largo que cuando fui a la media de la capital o a Torre Pacheco el año pasado, pero igual que en las anteriores se haría muy ameno pues me acompañaba de nuevo mi amigo Ramón, todavía algo resentido de su lesión de rodilla y que no acababa de tener claro si correría la media, los 12.5 km que salían a la vez o quedarse de espectador y animar.

Llegamos sobrados de tiempo, para evitar agobios de última hora, y tuvimos que caminar un poco hasta la zona de recogida de dorsales, una zona deportiva que estaba algo más lejos de lo esperado de la línea de salida. Este paseo permitió que coincidiera por el camino con Rebeca y Tomás, pareja corredora que ya había desvirtualizado de Instagram en Murcia el año pasado, que nos dieron  información sobre la zona de recogida de dorsales y el circuito.

De vuelta, café para espabilarnos, visita al WC para evitar sorpresas durante la carrera (tengo tan malos recuerdos en este sentido de otras carreras... ) y a calentar, que la mañana aunque despejada era fría y no podíamos arrancar sin habernos activado un poco antes.



Ramón decidía en el último momento que era mejor cuidar la rodilla y se quedaba fuera (ánimo, en nada estás de vuelta amigo) mientras que yo intentaba no situarme demasiado atrasado en el pelotón de salida después de saludar a Ana, que se acercaba a Lorca a hacer su tirada larga.

No tenía claro poder rodar a ritmo de récord así que decidí salir sin forzar mucho durante la primera vuelta y ver cómo pasaba el km 10 u 11. El arranque de la carrera tampoco permitió que saliera demasiado rápido, al entrar rápidamente en una calle algo estrecha en la que no se podía adelantar muchas posiciones. Me centré en no ir demasiado rápido y en fijarme muy bien en el recorrido, procurando memorizarlo de cara a la segunda vuelta.



Los dos primeros km fueron muy buenos. Las piernas aceleraban casi sin sentir y me tenía que frenar para no ir más rápido de 4:38m/km. Aún así, no quise forzar, sabiendo lo larga que podía ser la segunda vuelta si no regulaba bien al principio. Hice cálculos y pensé que pasar el 10000 en 47 me dejaba al final, suponiendo que pudiera correr igual la segunda mitad, cerca del 1:40, algo que daría por bueno.



Sintiéndome bien y notando que podría cumplir ese mínimo que me acababa de proponer procuré mantener un ritmo regular durante la primera mitad del recorrido. El circuito dibujaba una T en el plano, en una avenida corta bastante cómoda de correr, yendo y viniendo por la zona de salida y meta, y otra mucho más larga, plagada de falsos llanos y una subida a un puente bastante incómoda seguida de una bajada muy pronunciada a la que seguía otra cuesta que volvía a dejarnos al nivel del resto de la avenida.

Perfil algo puñetero. Los picos pequeños corresponden a los pasos por el puente.



Dejando atrás la zona más concurrida, cerca del cruce de los dos brazos de esta T del recorrido, se iniciaba la parte más monótona de la carrera, 3km de ida y 3 de vuelta por el mismo camino, con las subidas y bajadas que os comentaba nada más empezarla, suave descenso casi hasta el final y subiendo de nuevo deshaciendo el camino a la vuelta.



En los tramos de subida perdía segundos pero acercándome al km 10 vi que cumplía mi primer objetivo. El Garmin marcaba casi 47 en el paso por el km 10 y no me notaba demasiado cansado pero tenía la impresión de que la próxima vez que pasara por la zona del puente y tuviera que recorrer de nuevo la avenida el ritmo no iba a poder ser el mismo.

Intenté no perder la concentración y seguí reconociendo el terreno hasta que pasé por la zona de llegada y empecé a repetir el circuito. Ya sabía lo que tenía por delante desde ese momento y aunque recibía los ánimos de Ramón y Rebeca, convertidos también en mis fotógrafos personales (todas las fotos de esta entrada del blog son suyas ¡gracias!) empezaba a notar que las fuerzas fallaban. Iba a ser duro intentar correr la segunda mitad al ritmo de la primera.

No se aprecia bien, pero aquí resoplaba viendo todo lo que había por delante todavía


El (maldito) puente seguido del paso subterráneo y la ya conocida cuesta de vuelta a la avenida terminaron con mi idea de buscar récord personal pero decidí aguantar el ritmo y después del gel del km 12 pensé en no mirar el reloj hasta el km 15, que además llegaba al final de un tramo de suave descenso.

No iba mal la cosa, pensé al ver algo más de 1:10 al llegar a ese punto. Aunque el ritmo estuviera bajando, si no corría demasiado cerca de 5m/km entrar en 1:40 estaba asegurado. Si llegaba con fuerzas a la última avenida podría bajarlo por la mínima, me dije.

La vuelta por la eterna avenida hacia el centro de Lorca fue mucho más lenta de lo esperado. El más mínimo desnivel me frenaba demasiado y las dos últimas cuestas, la del paso subterráneo y la subida del puente, hicieron que pasara los km más lentos de la carrera.

No había fuerzas para buscar menos de 100', estaba claro, pero si no me dormía entraba clavado en 1:40, calculé.
Animado viendo la cercanía de la meta y con los ánimos de nuevo de Ramón y Rebeca, aprovechando un pequeño tramo de suave descenso pude volver a dejar el ritmo en unos 4:42, viendo ya la meta al final y sintiendo que cumplía con mi objetivo, mejor de lo que habría esperado la tarde anterior o esa misma mañana.

Crucé la meta parando el Garmin en 1:40:30, a falta de tiempo real  en las clasificaciones, 1:40:39 oficial, 136 de 268 en la general, 36 de 65 en mi categoría y 132 de 249 hombres.



¿Pues no va el speaker y me entrevista recién llegado a meta, sin aliento casi? xD
Las sensaciones habían sido muy buenas, a pesar de la flojera del final. No apostaba por poder entrar en menos de 1:43 antes de echar a correr y había conseguido mejorar mi estreno de medias comparado con la temporada pasada, Valencia, 1:42, en un circuito en absoluto tan cómodo como aquel. Diría además, si no me falla la memoria, que conseguía uno de mis 3 o 4 mejores tiempos en medio maratón.

En cuanto a la carrera en sí, circuito, organización etc., se me hizo muy pesado el recorrido, especialmente la avenida que consigue sacar 12 km a la carrera sin mucha animación. Para el espectador o acompañante del corredor puede ser entretenida, pues en pocos metros, en el vértice de la T, ve pasar muchas veces al corredor, pero tengo que reconocer que en el último paso por el puente estaba un poco harto del recorrido. Como prueba de resistencia mental no tiene precio, desde luego. Por lo demás, camiseta, bolsa de corredor, precio, avituallamiento final, más que correctos y cuidados, algo de agradecer últimamente.

Manga larga, algo que viene bien para no acumular más de manga corta que acabamos no usando
 



Soy puro optimismo ahora. Volver a pelear un medio maratón, echarse de nuevo a las piernas 21km, ganar la batalla mental que suelo perder muchas veces cuando las piernas no responden, haber mantenido la cabeza fría... Fue una gran mañana y estoy muy satisfecho. Y es que los números no deberían equivocarse: 1:40 en una carrera que si bien no es de montaña tampoco es 100% llana (os dejo el enlace a Wikiloc para que le echéis un vistazo si queréis) debería convertirse en una marca mucho mejor en mi próxima carrera, la media de Torre Pacheco el día 10, con un perfil mucho más agradable que ya conozco del año pasado y en la que tengo mi récord personal en esta distancia, marca que probablemente intente mejorar de nuevo allí.

Las alegrías que parecen resistirse a llegar en los diez miles puede que aparezcan en las medias, visto lo visto. Os lo cuento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

4 comentarios:

  1. Lo hiciste genial Jordi, te veré en Torre Pacheco y esta vez la que va a sufrir voy a ser yo 😂😂

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    1. ¡Gracias! ( también por la visita al blog y los ánimos y las fotos en Lorca😊😊 ) Torre Pacheco se nos va a dar de miedo, ya verás😎🙌🏻💪🏻💪🏻💪🏻 Estoy de subidón moral jajaja

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  2. Viendo el recorrido, se asemeja un poquito a la Media de Orihuela, eso si, Orihuela parece más llana... esa media también me gustaría correrla algún año de estos... pero el que viene va a ser que no, que va a coincidir con la Maratón de Valencia o va a estar muy próxima :) Un saludo crack! Y muy bien!

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    1. He corrido un par de veces Orihuela y me quedo con ese recorrido antes que Lorca, por llano y por entretenido (la avenida esa de Lorca es eterna al final) Es más cómoda con diferencia. Seguramente vaya en febrero. Nos vemos en enero! :)

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