miércoles, 4 de octubre de 2017

XV 10KM VILLA DE ROJALES


La temporada de carreras sigue avanzando en su arranque y el pasado fin de semana tocaba despedir el mes en los 10km de Rojales, una carrera que se ha convertido en cita casi obligatoria desde el 2015 por su recorrido, situación en el calendario y cuidado al corredor por parte de los organizadores.
Un año más, aunque no participando, también me acompañaba a la Vega Baja mi amigo Ramón, haciendo el viaje mucho más ameno y siendo fotógrafo improvisado (mil gracias amigo).
Por tercer año consecutivo volvía a un circuito que suele dejarme buen recuerdo y ánimos de cara al otoño/invierno, en un momento en el que, a diferencia de otras temporadas, llegaba con menos rodaje de lo habitual, con un verano, como ya comenté en la anterior entrada del blog, más calmado en cuanto a carreras y entrenamientos.

Un año más, a por Rojales
Como siempre, a las 18:00 llegábamos y aparcábamos sin problema a pocos minutos del Malecón del Soto para recoger rápidamente el dorsal y la bolsa del corredor. Este año sí, por fin, ponían una camiseta de las que apetece lucir. Esto no es determinante ni mucho menos para mí al elegir carreras pero fue una sorpresa ver la calidad y el diseño de esta edición.

Por allí saludamos a un clásico del atletismo popular de Alicante y provincia, Alberto Costilla "El sombrilla" y su mujer (ved su blog para haceros una idea de lo que es capaz este Sr. ya jubilado)

Maite, Ramón y yo, poco antes de empezar a calentar

Vuelta rápida al coche y despidiéndome de Ramón empezaba a calentar. Atardecía, por primera vez en las tres ediciones que he corrido, sin calor, con el cielo cubierto y rachas suaves de viento. La mejor temperatura para correr desde que participo en esa carrera, pero las sensaciones iniciales no eran nada buenas. Llegaba después de dos días de descanso pero notaba las piernas algo pesadas y tenía la impresión de que me cansaba demasiado rápido. Mala cosa, pensé.

Con la hora de la salida casi cumplida me situé en el pelotón intentando no quedar demasiado atrasado para poder correr cómodo desde el comienzo y tener a la vista el globo (novedad en esta edición) del tiempo que esperaba hacer, unos 45 minutos.

Arrancamos puntuales y me dispuse a completar con mucha cautela la vuelta pequeña de un circuito de tres pasos por meta en el que daríamos además dos vueltas grandes para completar la distancia.


No me sentía nada en forma y solo pensaba en no perder de vista el globo de los tres cuartos de hora pero aunque vigilaba el reloj para controlar el ritmo algo no cuadraba desde el comienzo. Me costaba seguirlo y más de una vez me sorprendía corriendo demasiado rápido. La persona que debía guiar a quien quisiera seguirlo a un supuesto ritmo de 4:30 el mil estaba yendo más rápido de lo debido o eso me parecía, corriendo a veces sin darme cuenta a 4:19 y sin alcanzarlo igualmente.

Mi cara en el arranque de la carrera...

Acabando la primera vuelta y después de saludar en sentido contrario al gran José Luís, que iba a la velocidad del rayo, pude confirmar mis sospechas sobre el ritmo del globo de 45 hablando con otro corredor. 

Fotaza de Ramón


Ambos teníamos objetivos similares y coincidíamos: El amigo globero corría como muy lento a 4:20, algo incomprensible teniendo en cuenta lo fácil que es hoy en día controlar el ritmo con cualquier reloj. Ya tuve malas experiencias fijándome en globos nada regulares en la media de Torre-Pacheco así que decidí no hacer mucho caso al supuesto guía de los 45 minutos.

Primeros km, atento todavía a las sensaciones y vigilando el ritmo
(y mirando no sé muy bien a dónde o a quién xD)

Las piernas comenzaban a responder y tenía la sensación de que el cansancio que parecía haber mientras calentaba desaparecía en el primer paso por la zona más solitaria del circuito, en las cercanías del instituto. Después del paso del km 3, harto de ver al globo de ¿45? y sintiéndome fuerte, decidí adelantarlo y buscar un primer 5000 lo más próximo que pudiera a 22 minutos, momento captado parcialmente por la siguiente foto:

Despidiéndome (solo se me ve medio cuerpo) de mi amigo globo de los 45
Sabía que empezaba un suave y casi inapreciable falso llano poco después de la zona animada del Malecón, subiendo casi imperceptiblemente, que duraría hasta el km 5 pero me sentía animado y capaz de conseguir una primera mitad a buen ritmo y me lancé a por mi objetivo muy concentrado.




El reloj marcó 21:50 aproximadamente en ese punto kilométrico y coincidiendo con una pequeña y suave bajada y el segundo paso por meta antes de llegar al km 6, lleno de gente animando, y en medio del sprint de muchos corredores que acababan la carrera de 5800 empecé a pensar que bajar de 44 minutos era posible.

Con la experiencia de ediciones pasadas y después de haber completado la primera vuelta grande, la segunda vuelta, idéntica, me la conocía casi de memoria ya.



Iba a ser cómodo, y lo fue, el paso por el aparcamiento cercano al Malecón. Habría un momento de recuperación acercándonos de nuevo al instituto, como así sucedió, y tocaría sufrir después del km 7.

Desde este punto intenté no desconcentrarme, buscar las caras de la gente que animaba, cruzarme con Ramón como había hecho varias veces hasta ese momento, recibiendo sus ánimos y viendo como documentaba mi carrera (varias fotos de esta entrada del son suyas :) )
Cualquier cosa que permitiera evadirme, no acusar tanto el esfuerzo ni el cansancio que empezaba a aparecer y a hacer la carrera muy incómoda.



Dejando el río a mi derecha, de nuevo en una leve subida que por poco que fuera fresco no notaría en absoluto pero que en ese momento se pegaba más de lo que esperaba, solo tenía en la cabeza no aflojar, llegar con fuerzas hasta la zona totalmente llana en el km 9

El ritmo estaba siendo bueno durante toda la carrera y aunque perdí algo de fuelle del km 7 al 9 llevaba un pequeño colchón de ventaja sobre el tiempo previsto.

Cuando pasé el km 9 el cálculo fue sencillo: Un último km corriendo a 4:19 como muy lento y el tiempo real no llegaría a 44 minutos. Tiré la botella de agua, me sequé el sudor de los ojos y recordé los entrenamientos en los que con aquellas mismas sensaciones, casi al límite, todavía podía sacar velocidades cercanas a la que buscaba en aquel último tramo de la carrera.

Empezaba a adelantar a algunos corredores y por fin veía cerca de nuevo la recta final. Un par de tramos en suave descenso ayudaron a ganar segundos y cuando pisé la moqueta camino al arco de meta aceleré todavía más, parando el crono oficial en 44:13, consiguiendo el objetivo, un tiempo real de 43:57, posición 104 de 274 en la general, 26 de 56 en mi categoría y 96 de 230 hombres.
(mi "amigo" del globo de 45 entraba en 44:14 reales...)

Mi cara en el sprint final era un poema xD (ojo al globo de "45" que se ve al fondo)




Sorpresón, al final, siendo la segunda carrera de la temporada y sin terminar, por los pelos, el mes de septiembre. Aquella marca convertía a Rojales 2017 en mi tercera mejor carrera de 10km y la cuarta vez (tenía razón Ramón, ¡Elche!) que veía menos de 44 minutos en el tiempo real de un 10000 (primero Rotary en enero del 2016, Murcia a finales del mismo año y Valencia el pasado enero), quedándome a unos 20 segundos de récord personal con todo el otoño y el invierno todavía por delante.



La temporada no puede ir mejor. Las dos primeras carreras dejan muy buenas sensaciones y me hacen ser muy optimista antes lo que podría llegar en los meses más fríos con más rodaje en las piernas. Aunque todavía suena lejano y me parece durísimo, empiezo a imaginarme cerca del 43 "pelao". Ver menos tiempo (¡¿42?!) supone un ritmo que ahora me parece infernal pero tampoco he estado nunca en estos tiempos en septiembre así que...¿quién sabe qué pasará en diciembre o enero?¿bajarán de nuevo las marcas en 10000 y medio maratón? De momento estoy disfrutando muchísimo el camino y no tengo prisa. Ya veremos que pasa dentro de un mes o dos. Winter is coming...


¡Bien!
La próxima carrera no se hará esperar demasiado. Este domingo día 8 vuelvo, al fin, después de dos o tres años sin participar al estar condicionado por otras carreras, trabajo o la preparación de maratones, a una de las mejores y más duras carreras de mi ciudad, Alicante. Participio de nuevo en la Carrera de los Castillos, que hace algún tiempo quedó incluida en la Sanitas MARCA Running Series junto a otras carreras en Gijón, Madrid, Zaragoza y Valencia. Una carrera con un circuito tan atractivo como exigente, que recorre el centro de la ciudad y tiene unas rampas que van a poner a prueba mis casi nulas (xD) habilidades escaladoras. Con el perfil de la prueba y mi "preparación" para cuestas, un sub.50 ya será buena marca, con eso os lo digo todo. En cualquier caso...¡a disfrutarlo! : )

Os cuento cómo ha ido en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

4 comentarios:

  1. Te saleeees chaval, a ver si me recupero pronto y puedo acompañarte desde dentro. A por todas amigo

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    1. Gracias Gal! En breve estás a tope y las ves desde dentro. Vamossss!!!

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  2. Ya te lo dije yo, poquet a poquet... en breve los 42 asoman de seguro, a mi este año me dio mucha pena perderme esta carrera, ya llevo 2 años que por cuestiones de trabajo no pude ir... a ver si el año que viene me lo permite mi calendario laboral.

    Un saludo crack y a seguir dandole caña!

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    1. A mí esta carrera me gusta mucho.En las fechas que cae es la que más me gusta. ¿42?😱😱😱😱 Ojalá!! Me parecería taaaaan brutallll!!!! Jajaja Gracias por la visitilla al blog. Nos vemos a la carrera😊👍🏻

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