miércoles, 2 de agosto de 2017

VII TRAVESÍA ALICANTE A NADO PLAYA DE URBANOVA (ALICANTE)


El pasado domingo volví a competir en otra travesía a nado, en la distancia con la que me estrené en septiembre del año pasado, 2000m. La elegida fue la travesía de la playa de Urbanova, organizada por Brotons, dentro de la liga Alicante a nado que aprovecha que 1 hora antes han montado la carrera correspondiente a la liga de Arenas Alicantinas y organiza las dos competiciones seguidas.

El inicio de la travesía debía darse a las 9:00 pero me apetecía ver el ambiente de la carrera previa así que madrugué un poco más de lo necesario para llegar con tiempo a la playa de Urbanova. Una espesa niebla cubría la zona que debíamos nadar pero el día prometía ser muy bueno y estaba claro que a la hora de la competición todo estaría despejado y el mar seguiría como en aquel momento, en calma.

Recién llegado
Soy corredor aficionado hace 8 o 9 años así que ver todo lo que sucede en torno a la carrera, ver a la gente calentando, escuchar las instrucciones de Pepe Brotons por megafonía... todo invitaba a pagar allí mismo la inscripción y echarse a correr.

Al haber llegado con tanta antelación y con todos los corredores ya con dorsal no hubo problema para retirar el gorro y el chip para la travesía. De vuelta al coche pude hablar con Jaime, claro finalista de la liga en su categoría (ya querría llegar a su edad en ese magnífico estado de forma) y desvirtualizar a Toñi Macia (un placer Srta. :) )

Aquella mañana esperaba juntarme con Pascal y Ramón, pero este último no tuvo un despertar demasiado bueno y a última hora decidió guardar cama unas horas y no competir, así que media hora antes de la salida me reunía con el gran Pascal en la línea de salida de la carrera, viendo pasar a los corredores de la liga de las Arenas mientras nos preparábamos para la travesía.

Gran nadador y mejor persona, el amigo Pascal
Cuando se acercaba la hora de la salida estaba claro que saldríamos con retraso. Faltaban boyas por colocar y todavía se estaba desmontando parte de la carrera. Dejamos las mochilas en la consigna, donde pude saludar a mi vecina Irene que conseguía podio en su categoría (la montaña la ha hecho fuerte en las carreras por arena¡enhorabuena!), y volvimos al agua a calentar un poco.
El mar estaba en calma aunque no había mucha visibilidad dentro del agua al estar algo turbia.

A la hora de la salida empezaron a darnos instrucciones sobre la travesía. Debíamos salir en perpendicular a la costa y al llegar a una boya recorrer en sentido contrario a las agujas del reloj una pirámide invertida delimitada por 4 boyas, el vértice inferior y las tres del lado más largo del triángulo. Dos vueltas a ese circuito y vuelta a la playa. Sobre la arena se veía claro. Después... no lo estuvo tanto, para mí.

Foto del recorrido que anunciaba la organización. Ved después el que hice yo...


Al final, a las 9:15, se dio la salida. Me encontraba fuerte, descansado y animado por los últimos resultados en la vuelta a la Escollera y los entrenamientos, así que me dije que debería poder bajar de los 40 minutos, como hice en la travesía de hogueras, que yo creía que tenía la misma distancia y que nadé en un mar muy parecido al de aquella mañana.

Empecé muy rápido, sin miedo a buscar mi sitio en el pelotón. En el primer giro hubo un pequeño atasco pero desde ese momento ya empecé a nadar cómodo sin molestar ni ser molestado por otros nadadores.
Había programado el reloj para que me avisara de la duración de la carrera y el ritmo medio cada 250m pero tardé bastante en hacerle caso. Me guiaría por mis sensaciones, pensé, pero cuando llegamos al segundo giro y tocaba nadar el tramo más largo del circuito, el lado con más metros del triángulo que debíamos recorrer, empecé a notar que había empezado demasiado fuerte aunque confié en poder resistir el esfuerzo hasta el final.
Me dejaba llevar por el grupo que tenía delante y pensaba que iba por el camino correcto pero con la segunda vuelta ya en la cabeza empecé a ver que sin referencias de otros nadadores, cuando se estirara más el grupo, la presencia de las boyas propias de la playa, delimitando la zona de baño y entrada y salida de embarcaciones, junto con las de la carrera probablemente iba a despistarme en el segundo giro al circuito.

Cuando llegó el giro que debía llevarnos a la primera boya del triángulo seguí dejándome llevar por el grupo pero tuve la impresión de que nos equivocábamos y recortábamos distancia. Creo que dejamos la boya a demasiada distancia a nuestra derecha antes de dirigirnos de nuevo a la segunda, pero no había demasiados kayaks regulando el correcto trazado del circuito ni se cruzó ninguna embarcación de la organización para corregirnos, así que decidí seguir al mismo grupo que tenía delante como había hecho hasta aquel momento.
Empezaba a estar muy cansado. Aunque había dormido bien y llevaba dos días de descanso y buena alimentación el cuerpo no respondía como habría esperado.
Al iniciar el tramo más largo del circuito por segunda vez tuve un pequeño bajón de moral. Ni las sensaciones ni la respuesta del cuerpo eran las mismas que en la travesía de hogueras y en teoría estaba en mejor forma. Algunos nadadores comentaron después, haciendo la misma comparación con la travesía de hogueras, que en aquella ocasión el mar estaba mejor y que en Urbanova esa mañana había algo de mar de fondo. A mí no me lo parecía. Tenía la impresión de estar nadando en las mismas condiciones pero muchísimo peor anímicamente por la mala respuesta física.

Empecé a desviarme del circuito sin darme cuenta. Tal como imaginé en la primera vuelta, me despistaban las otras boyas y equivocadamente aceleraba para recuperar el tiempo perdido. En la boya intermedia del tramo largo pensé que tocaba girar por fin y paré un poco. Me equivocaba, obviamente, y volví a arrancar fuerte hasta la 3ª y última boya del largo. Estaba haciéndolo fatal, como si en una carrera decidiera entrenar un Fartlek, pero no era consciente en aquel momento.

Con todo, después de girar hacia la última boya que después ya habría que bordear hacia la playa y el arco de meta, saque fuerzas de donde pude y aceleré constante. Estos últimos metros conseguí hacerlos bien orientado y cuando di caza a un pequeño grupo de nadadores me motivé un poco y viendo que aceleraban hacia la meta me animé intentando seguirlos.

Cuando al fin me puse en pie y vi el reloj confirmé lo que en aquel momento pensaba. Me quedaba lejos de bajar de 40 minutos y estaba muy cansado. No corrí hacia el arco de meta, que crucé caminando en 43:24, posición 101 de 124 en la clarificación general y 24 de 28 en mi grupo de edad.


Allí estaba esperándome Pascal, que había llegado algo más de un minuto antes que yo sin aparente esfuerzo (grande compañero) con el que pude compartir mis impresiones y sensaciones sobre la travesía.

Otra a la saca :)

No estaba satisfecho con mi resultado. Había dosificado muy mal el esfuerzo, como pude ver después en los registros del reloj, con un primer tramo demasiado cercano o por debajo de 2:00 el 100 y un lento pero constante descenso de rendimiento hasta el final. Tanto acelerón y frenada a media travesía había terminado de desgastarme antes de tiempo y mi sensación era de haber hecho una travesía muy mala después de tener unas expectativas tan buenas al principio.

Tal como suponía, la primera vuelta acorté camino
al no acercarme todo lo que debía a la boya más cercana a la costa

Poco después, en frío, creo que me equivoco al comparar diferentes travesías. Seguramente el estado del mar no era el mismo en Hogueras y en Urbanova. La distancia tampoco la tenía medida entonces aunque sí que me parece que ambas son de 2000m . La mentalidad de corredor no es la correcta, en el agua. Seguramente es mejor tomar referencias de otros nadadores conocidos y en este sentido conseguir entrar a tan poca distancia de alguien como Pascal, al que considero muchísimo mejor nadador que yo, debería ser suficiente motivo para estar contento. Por otra parte, cegarme como lo hice en la búsqueda de un tiempo concreto sin adaptarse a las circunstancias propias de ese día ni a la respuesta del cuerpo hizo que no disfrutara del recorrido como en otras travesías y con tan poca experiencia acumulada tal vez ese debería ser el principal objetivo, pasarlo bien, intentar hacerlo lo mejor posible pero sin obsesionarse con marcas. Todo llegará. Lección aprendida :)

Con la llegada de agosto llega también un periodo de descanso y menos intensidad en los entrenamientos. Miro el planning del preparador y veo entrenamientos suaves, no muy largos, y muchos días libres. No sé si aguantaré tanto relax pero lo voy a intentar. La temporada de carreras que empezaré en septiembre va a ser exigente por los objetivos que me he puesto y como al mismo tiempo no pienso dejar la natación imagino que toca relajarse un poco deportivamente hablando.

La próxima competición será también en el agua, al haber conseguido inscripción en la travesía L'Illa-Port de Benidorm, que agota las plazas en menos de media hora desde que admiten solicitudes. 3.7 km en la que dicen es una de las mejores travesías de la provincia.

Os lo cuento a final de mes.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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