lunes, 6 de febrero de 2017

CAMINO AL MARATÓN DE PARÍS: SEMANA 3

A casi 60 días ya del gran día
Tercera semana de entrenamiento para el maratón cumplida. No empezó bien esta tercera etapa del camino al maratón de París, con las piernas reventadas de la tirada larga del pasado domingo y la rodilla derecha con unas molestias preocupantes que me hicieron saltarme la parte de entrenamiento de cuádriceps, gemelos, bíceps femoral etc. del gimnasio el lunes y la salida de treinta minutos a trote suave que tocaba ese día. Me dediqué a otros grupos musculares y esperé encontrarme mejor al día siguiente pero el martes, aunque la sensación de sobrecarga y las molestias en la rodilla derecha disminuían, no me la quise jugar, pues no acaba de encontrarme recuperado al 100%, así que volví a saltarme el planning y fui a nadar. Me preocupaba que la rodilla no mejorara pero pensé que si tenía que haber un pequeño parón para estar bien y poder afrontar todo el entrenamiento del maratón en condiciones, mejor esta semana que más tarde, en marzo por ejemplo, con la carrera mucho más cerca.

El miércoles tocaba descanso así que cumplí. Nada de gimnasio, natación o correr, esperando que el jueves, por fin, la rodilla dejara de dar guerra. Estar tres días seguidos parado se me hacía muy raro. ¿Habría algún problema serio en la rodilla?¿Descansar, sin más, aplicando Voltadol y durmiendo lo necesario bastaría para poder seguir adelante?

El jueves parecía que no había molestia.Tenía que "escucharme", estar pendiente de la pisada, para notar una ligera molestia todavía, pero decidí salir a correr los 70 minutos que indicaba el planning. Este mes los entrenamientos que me ha puesto el preparador son a ritmos mucho más lentos de lo habitual, buscando entrenar a pulsaciones bajas. La teoría, según me contó el entrenador, es ir acostumbrando al cuerpo a consumir energía desde las reserva de grasa. Me sentí extraño corriendo durante más de una hora a un ritmo tan bajo, pero tengo confianza en el preparador (hasta ahora la evolución ha sido constante y no he parado de ir a mejor en los últimos 3 años) y no quería forzar y que la rodilla se resintiera.
Al terminar el entrenamiento no había dolor. Notaba algo de tensión pero como al día siguiente no tocaba carrera, solo natación (vaya palizas nos pega el entrenador ahí...algún día dedicaré alguna entrada del blog al tema acuático), confiaba en recuperar. El sábado también estaba previsto descansar, así que llegué al domingo, a la tirada larga, descansado y sintiendo la rodilla derecha prácticamente recuperada, por fin.

Tocaba alargar ligeramente la duración del entrenamiento respecto a la semana anterior y pasar de los 100 minutos. Respecto a los ritmos, la planificación mandaba correr lento, como os comentaba, y acabar algo más rápido, aunque seguía siendo un ritmo más lento que el que espero llevar en el maratón (después hablaremos de este asunto).

Empecé muy suave durante 10 minutos, temiendo que la rodilla volviera a protestar, pero no hubo rastro de lesión. Para no aburrirme de tanta playa, paseo arriba y abajo, esta tirada larga la hice subiendo desde San Juan playa y Santa Faz hacia San Vicente pasando por Tángel, en constante subida suave durante algo más de 50 minutos para volver por el mismo camino después y completar algo más de 1:45:00. 
El circuito estaba plagado de subidas y bajadas suaves, resultando bastante entretenido. El tiempo se había vuelto loco esa mañana y alternaba cada 10 minutos rachas de aire que casi me tiraban, con lluvia fina, lluvia fuerte, momentos de mucho calor, otros de mucho frío... Resultó una salida muy entretenida. Cuando llevaba la mitad del recorrido me encontraba fuerte, al llevar un ritmo mucho más lento del habitual, y subí sin problema la velocidad durante el resto de la salida. No sentí la necesidad de tomar el gel que llevaba encima y aunque no llevaba agua conmigo no tuve necesidad de parar en ninguna fuente ni gasolinera a reponer líquidos.

En el camino de ida de la tirada larga, viento algo de nieve todavía
en las montañas de Alicante al fondo
Salieron 19km , con un ritmo medio al final de poco más de 5:30m/km . Me encontraba fuerte y sorprendentemente fresco y, lo mejor, la rodilla derecha no se resentía en absoluto. Sentí que a ese paso podría haber hecho perfectamente 7-8km más y que había sido un buen entrenamiento pero de vuelta a casa empecé a darle vueltas a la cabeza. Si hace un mes podía llevar una media de 4:20 en 10000 y acabar en menos de 43:40 y en medio maratón podía correr a 4:40 y bajar de la hora treinta y nueve, ¿cuál debía ser el ritmo objetivo para el maratón? El año pasado en Barcelona  mis tiempos previos al maratón en 10k o m.maratón eran ligeramente más lentos que este año y busqué las tres horas cuarenta y cinco, esto es, correr a menos de 5:20 de media. Este año, con tiempos algo mejores en carreras previas y casi 6 kilos menos encima gracias a un mejor control de la dieta  y las palizas de natación...¿podría pelear el tres cuarenta o buscar el tres treinta y....? Esto sería correr a 5:10, medio minuto por km más lento que mi mejor medio maratón, el de diciembre en Torre Pacheco. Creo que es posible y que entonces, hacer las tiradas largas este mes, algo más lentas que ese ritmo, cerca de 5:30, tampoco está tan mal como podría pensar, imaginando que el mes que viene la intensidad del entrenamiento aumentará, con tiradas más largas y ritmos más rápidos.

Como en anteriores preparaciones de maratón, todo son dudas y el cuerpo sufre pero sorprendentemente se recupera y permite seguir con la pelea por el derecho a tomar la salida del maratón en condiciones de acabarlo con éxito.
Esta semana que ha empezado parece que podré cumplir con lo programado casi al 100%, si la rodilla no vuelve a dar guerra (parece que no, tocaremos madera).
Os cuento cómo va la cuarta etapa del entrenamiento en la próxima entrada del blog.

Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Hiciste bien haciéndole caso al cuerpo, escuchándolo... los corredores, entre los que me incluyo, solemos ser muy cabezones y ceñirnos si o si al planning sabiendo que el cuerpo nos está diciendo lo contrario...

    Ten paciencia y verás como sale la cosa mejor de lo que esperas, hay que arriesgar pero con cabeza. Animo que ya te queda nada!

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    1. Cuánta razón jaja Ya he sufrido un par de lesiones por cegarme y no prestar atención a las señales, y es mucho peor después. No parar 3 días puede suponer parar meses luego, y entonces sí que se pasa mal. Confió en que haya pasado ya y que no vuelva a molestar la rodilla. Todos los maratones ha habido algún tipo de molestia que se ha recuperado después, pero claro, asusta pensar que se va todo a la porra. Somos así jaja Gracias por la visita al blog. En breve a correr! (Tú antes, que viajas a Sevilla en breve) vamos!

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