lunes, 23 de enero de 2017

MEDIO MARATÓN DE SANTA POLA 2017. CAMINO AL MARATÓN DE PARÍS: SEMANA 1

Al igual que en anteriores preparaciones de maratón, las actualizaciones del blog pasan a ser semanales para contaros cada siete días, aproximadamente, cómo va la preparación de la siguiente gran cita deportiva de mi calendario, el maratón de París del próximo día nueve de abril.
Como sucedió en los dos últimos maratones, no tengo todavía muy claro el ritmo ni la estrategia a seguir. Imagino que según pasen los entrenamientos y vaya viendo cómo voy en las tiradas largas podré hacerme una idea de qué nivel tendré el día de la carrera. Fijándonos únicamente en los datos que tengo hasta hoy, con marcas recientes de 10k y medio maratón que rondan los cuarenta y tres minutos y medio y hora treinta y ocho, respectivamente, todo indica que debería ser capaz de hacer una buena carrera y dejar atrás las tres horas cuarenta y siete de Barcelona, acabando cerca de tres cuarenta como poco (ver un "treinta y..." sería increíble), pero no adelantaré acontecimientos. El tiempo y el entrenamiento me pondrán en mi sitio. Por otra parte, al ser mi estreno en maratones fuera de España, no querría agonizar y quedarme fuera de la carrera por un exceso de confianza y falta de control, perderme el disfrute de una carrera que debería ser inolvidable. Cuántas dudas de nuevo, aunque vaya a ser la quinta vez que me enfrente al maratón...

Empieza la cuenta atrás...
Esta primera semana de preparación específica no ha sido tan dura como seguramente lo serán las que están por llegar, al estar condicionada por la carrera del domingo de la que os hablaré después. Pocas salidas de pocos kilómetros, algo de gimnasio y solo un día de entrenamiento de calidad, con tres o cuatro miles a un ritmo no demasiado exigente.
He complementado el entrenamiento con un par de días de natación, algo que hasta el momento me está dando muy buenos resultados, al haberme aportado algo más de resistencia en la carrera y haber logrado hacer desaparecer grasa que tenía fijada en la tripa hacía años, además de conseguir que gane algo de masa muscular (o por lo menos, definir ligeramente) en piernas, brazos y espalda.
El jueves fue el último día de entrenamiento, descansando desde esa noche para mi primera tirada larga del planning, el domingo, que gracias al sorteo que me tocó en la media de Valencia resultó ser el medio maratón de Santa Pola, una carrera en la que no participaba desde el 2015.


No llegaba con buenas sensaciones. Dos días de poco o mal descanso y un sábado muy ajetreado unidos a una dieta descuidada las últimas 48 horas no hacían prever una buena carrera.
El viernes a primera hora de la tarde ya me había hecho con el dorsal y la bolsa del corredor en la feria. El viento y la lluvia de aquella tarde también invitaban a pensarse mucho correr el domingo. El clima parecía que iba a ser un lastre añadido a mis malas sensaciones, el día de la carrera.

Echando un vistazo al circuito, en la feria del corredor
El domingo amaneció frío, ventoso y sin lluvia. Aunque dormí 8 horas no acababa de notarme descansado por completo después del sábado tan movido que tuve, con una visita express algo accidentada a Madrid y muchas carreras improvisadas para llegar a tiempo a los puntos de encuentro en la capital, además de una alimentación más que cuestionable.
 
Este año me gusta el diseño de la camiseta :)
 
De todos modos me dije que había que intentar luchar por el objetivo que tenía en mente para el medio maratón, la hora treinta y ocho y medio como muy lento, así que seguí el ritual de siempre. Desayuno con mucha antelación, salida en coche con tiempo de sobra para llegar a Sta. Pola pronto y no tener problemas para aparcar ni demasiado tráfico, descanso previo haciendo tiempo hasta las 10:05, calentamiento a la carrera desde el parking hasta mi cajón de salida (elegí sub. 1:40) y a correr.
 
El mal tiempo del fin de semana debió dejar en casa a muchos corredores, pues tuve la impresión al arrancar la carrera de que eramos muchos menos participantes que los que  me encontré en el 2015. La traca y la música de Strauss de todos los años anunciaban el arranque y conseguía situarme rápidamente a mi ritmo, con poco más de un minuto de diferencia entre el tiempo oficial y el real.
Como en ediciones anteriores, hasta que no cogíamos el camino recto en paralelo a la playa en dirección a las salinas no se corría con total fluidez, pero conseguí pasar el primer km sin mucho retraso a lo previsto, algo más de 4:43.
No había sufrido demasiado en el arranque de la carrera y seguí con mi planificación, pensando que ya llegaría el momento de echarse atrás si el cuerpo así lo pedía.
Pasaron los primeros km a un ritmo muy bueno, a penas 4:40 de media aproximadamente, más rápido muchas veces, notando que había que frenar porque las piernas se iban, y el paso por el km 5 confirmó un inicio bastante bueno.
Las buenas sensaciones no duraron, por desgracia, mucho más tiempo. En el km.6 , pasado el puerto y camino de las calas de Santa Pola del Este ya empecé a notarme flojo y pasado el espigón del puerto lo tuve claro: no era el día. El corazón latía descontrolado a un ritmo que debía (así pasó en la última media) tener más que dominado, 4:42, y las piernas empezaban a notarse rígidas y pesadas. Costaba demasiado mantener el ritmo objetivo con tan pocos kilómetros en las piernas.
 
Por ahí detrás andaba, en el centro de la imagen (Gracias por la foto Raúl Ortiz)
Empezaba a ser adelantado cada vez por más corredores y el reloj no paraba de marcar kilometros cada vez más lentos. Me dije que con las sensaciones de aquel momento y con tanta carrera por delante todavía, lo último que necesitaba era ver en el Garmin pulsaciones altas y ritmos cada vez más cercanos a 5m/km, así que antes del km 9, cerca del giro en Santa Pola del Este que cambia el sentido de la carrera y sube la única cuesta del circuito, me quité el reloj de la muñeca y decidí no volver a mirarlo.
 
La subida hasta el km 11 costó muchísimo y sentí que era el momento de tomar el primer gel, aprovechando el descenso hasta poco después del km 12.
Estaba cansado y sabía, por haber participado ya varias veces, todo lo que tenía por delante todavía.
Mantuve el tipo en el paso por las cercanías del Castillo de Santa Pola, animándome un poco al ver tanta gente en la calle que, como siempre, animaban a los corredores, muchas veces llamándonos por nuestros nombres, visibles en el dorsal.
En mi cabeza solo pensaba en una cosa: concentración. Llegaba la zona más monótona del circuito, coincidiendo además con un momento de la carrera en el que ya se acumulaban muchos km, 16. Había visto en el paso por el km 15, en el reloj oficial, que rondaba la hora trece, así que por lento que fuera, a 5 el mil, aún podría salir un tiempo no tan flojo como había imaginado.
 
Con la lengua fuera
En aquel momento tocaba echar muchos metros en dirección a las salinas, viendo durante 2km a corredores volviendo en sentido contrario ya hacia el puerto, la meta, que parecía muy lejana en aquel momento. Un tramo psicológicamente bastante duro, que ya me había hecho sufrir en otras ediciones en las que llegaba a aquella zona sin las fuerzas necesarias.
Las piernas en este punto del circuito empezaron a recordar sensaciones parecidas a los momentos de vacío del maratón, en los últimos kilómetros. Demasiada tensión, demasiada fatiga, me decía. Era el momento del segundo gel, que tomé sin mucha confianza en sus efectos.
 
Llegó por fin el km 18 y con él la vuelta hacia el puerto, terminando por fin de alejarnos de la meta, encarando una recta larguísima que ya conocía y que conseguí correr sin perder la concentración, soportando las malas sensaciones y viendo como seguía siendo adelantado por más y más corredores, muchos de los cuales recordaba haber adelantado muchos km atrás. Cuando, a lo lejos, vi el km 20 sabía que después de dos giros la recta final estaba ya a la vista.
 
Me habría gustado poder acelerar, pero el cuerpo no daba para más. Las piernas consiguieron subir un poco el ritmo en los últimos 200 metros, cuando ya veía el reloj y descubría que después de lo mal que me había sentido durante toda la carrera el tiempo final no era tan desastroso, después de todo.
 
Recta final (ojo a la tensión de músculos y tendones de la pierna de apoyo, a punto de explotar)
 
Pasé el arco de meta en 1:43:38, 1:42:47 real, posición 1883 de 5909 entrados a meta, 1811 de 4799 hombres y 443 de 1049 en mi categoría. Lejos del objetivo, pero con una lección de cómo correr con malas sensaciones bien aprendida que seguro será muy útil en abril en las calles de París.
 
Con la meta a mi espalda, por fin. Otra media a las piernas.


 
La zona de meta este año (no sé si el anterior también) era distinta a lo que recordaba, mucho más larga y alejándonos del espigón al principio, algo que seguramente permitió que no se acumulara mucha gente y que hizo la recogida del agua, fruta, dulce, etc. muy rápida. Muy buena organización, en mi opinión.
 

Las medallas y toallas que acreditan que acabas una media en Sta.Pola siempre hacen ilusión :)

A por la próxima semana.

El inicio del camino al maratón de abril no podía ser más duro y exigente. Una media en la que desde el km 7 tocaba correr con mal cuerpo, sabiendo tan pronto que el objetivo quedaría lejos, 14km que exigieron tener la cabeza fría, no tirar la toalla y recordar que muchas veces, esto ya lo he vivido en más de una ocasión ya, es posible seguir adelante aunque no sea tu día. Creo que mentalmente, desde hace ya muchos meses, estoy mucho mejor entrenado que antes y esto va a ser decisivo, seguro, cuando toque enfrentarse con los 42km del maratón. No habrá más competición, probablemente, hasta el medio maratón de Murcia en marzo. Solo entrenamiento y más entrenamiento para llegar en condiciones al que espero que sea mi mejor maratón el 9 de abril en la capital francesa.
Como siempre, os iré contando semana a semana cómo va todo. ¿Me acompañáis?
 
Gracias por estar ahí.
Saludos.


5 comentarios:

  1. Como te dije ayer, verás como estos kilómetros de sufrimiento te ayudarán en el camino a París( espero que el día D no!!). Vamos a por ese road, yo también he empezado hoy

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    1. A por el maratón!💪🏻💪🏻 Te prometo que estoy como en las otras preparaciones. Con dudas, alucinando con la burrada de km que hay por el camino hasta abril... es increíble. Como bien dices, esto lo recordaré bien en los últimos km del maratón (aunque espero llevarlo mejor y no padecer tanto) jajaj Vamosssss!!!

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  2. Eres muy grande Jordi, esto es cuestión de ir puliendo y creyendo en uno mismo, poco a poco van llegando los resultados... aun recuerdo mi MM de Santa Pola de hace 3 años, 1:41 marqué en meta... para que veas que querer es poder! A por la maratón!!

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    1. Menuda mejora! Yo hace pocos años sufría en Santa Pola para bajar de 1:50 y después 1:45, y mira, en diciembre vi 1:38 y ya pienso en 1:37 como posible, a pesar del resultado de lo domingo. Quién sabe hasta dónde podré llegar jeje Gracias por la visita al blog crack

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    2. Lo mas dificil para mi fue bajar de 1:35, después la cosa tomó velocidad de crucero jeje

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