miércoles, 11 de enero de 2017

10K VALENCIA IBERCAJA 2017

Hacía ya un par de años que leía los resultados y las crónicas de las carreras de diez kilómetros de Valencia, la que corre al mismo tiempo que el maratón en noviembre y la de enero, y siempre me decía que algún día probaría para conocer otra de las tres grandes pruebas valencianas junto al maratón y la media. Cuando se abrieron las inscripciones para el 10k Ibercaja del pasado domingo, con precio reducido las primeras y con una bolsa del corredor espectacular, no dudé y decidí que la primera carrera del año sería este carrerón, que en esta edición veía pasar por la meta a más de 10000 corredores.


No pude acercarme a la feria del corredor el viernes o sábado, así que tocaba madrugar a las 5:00 el domingo para llegar con tiempo de sobra a Valencia y recoger la bolsa del corredor y el dorsal (mil gracias, Fernando G. de la organización por la ayuda). Entre el madrugón, el resfriado que arrastraba toda la semana y la bajísima temperatura que encontré al bajar al coche, a penas 3 grados, no era muy optimista aquella mañana sobre el resultado de la carrera y me conformaba con poder acabarla bien, sin sensación de ahogo o malestar por el constipado que por suerte parecía empezar a curarse la noche anterior. Gracias al magnífico servicio de guardarropa no tardé nada en cambiarme y empezar a calentar, cubierto con braga, guantes y cubrebrazos, recorriendo arriba y abajo el Paseo de La Alameda desde el que se daría la salida a las 9:30

Muuucho frío antes de empezar a correr
Una vez localizado el cajón de salida y después de un momentazo motivador dirigido por el gran speaker de la carrera (echad un vistazo en google a los vídeos de la salida y lo entenderéis) arrancaba la prueba. No había conseguido entrar en calor y tenía la sensación de que ni siquiera podría rodar a un ritmo superior a 4:30, pero estaba animado. Correría sin presionarme con los tiempos. No era el día para competir a tope, me decía.

Autofoto en el cajón de salida. No sabía cómo taparme más
La salida fue sorprendentemente fluida. La avenida era muy amplia y podría haber soportado sin problema un arranque con 5000 corredores más. Empecé siendo muy cauto, tratando de que no me pasara como otras veces y que los primeros metros pasaran a más de 4:10. Cuando decidí echar un vistazo al reloj me sorprendí viendo que sin darme cuenta estaba clavando el ritmo a 4:20, sin notar demasiado el esfuerzo.
Los dos primeros kilómetros, en paralelo al río por el paseo, pasaron muy rápidos y los dediqué a estar muy pendiente del ritmo, de no pasarme de velocidad. Sin mucho esfuerzo la media se mantenía cercana a los 4:20,  a veces algo más rápida, y las piernas y la garganta no daban problemas a pesar de la semana de constipado.

Dejaba atrás el puente de l'assut d'or, en la zona de la Ciudad de Las Artes y Las Ciencias, entre el Ágora y el museo, iniciando el recorrido de nuevo en paralelo al río por la orilla opuesta, y las vistas y las marcas en el asfalto me recordaban el maratón del 2013. Esta parte del recorrido, casi final del maratón, me traía muy buenos recuerdos y junto a las inesperadas buenas sensaciones que empezaba a tener en aquel momento de la carrera me animé y, aunque no quise forzar, empecé a pensar que tal vez podría salir bien la carrera después de todo.

Circuito, llano, sin giros, con avenidas amplias y largas. Muy rápido.

Todavía en paralelo al río la carrera seguí avanzando hacia el kilómetro cinco, que pasé en algo menos de 22 minutos. Desde el segundo kilómetro los avisos del Garmin cada mil metros llegaban mucho antes que los puntos kilométricos marcados en el asfalto, así que no podía fiarme de lo que dijera el reloj, aunque sí que podía estar pendiente del ritmo que marcaba por el camino.
Pasaba el ecuador de la carrera en un tiempo que me permitía pensar en récord personal, pero todavía no acababa de creérmelo. Me encontraba muy bien, pero el resfriado y la congestión nasal debían notarse en algún momento, pensaba, así que me repetía que todo lo que consiguiera correr al ritmo que estaba manteniendo sin demasiado esfuerzo sería bienvenido.

Cruzamos de nuevo el río por el Puente del Real en dirección a la zona de la avenida Blasco Ibáñez y empecé a notar el cansancio y el esfuerzo acumulado pero estaba muy concentrado y disfrutaba de la carrera como hacía tiempo que no me sucedía en un 10000. Si por casualidad notaba que me había despistado y el ritmo bajaba mucho aceleraba un poco hasta ponerme de nuevo a la velocidad que quería y el cuerpo respondía. ¿Por qué no probar a arañar algunos segundos a mi récord personal? , me dije al pasar por el km 7

Aunque quedaban 3000m esta distancia no me pareció muy grande en aquel momento. Recordaba los entrenamientos y las sensaciones en los cambios de ritmo y pensé que a pesar de que las energías estaban empezando a agotarse podría acabar bien la carrera. Seguía sin tener claro el tiempo final y me dije que ya lo vería con calma en el km 8

En las proximidades del Mestalla, con a penas 1000 metros por delante para terminar ya estaba claro: tenía en las piernas la posibilidad de bajar un poco los 43:46 de Murcia si aceleraba y conseguía un último km a menos de 4:18 aproximadamente. Subí el ritmo después de pasar el km 9, demasiado, y llegué muy justo a la recta final, de nuevo en el paseo de la Alameda. Miraba a mi derecha unos carteles que indicaban la distancia que quedaba hasta la meta. 500m, 200m... cuando pasé este último me dije que lo que faltaba era una serie corta, como en los entrenamientos, y pude acelerar un poco más.

Crucé la línea de meta en algo más de 44 minutos oficiales, pero un vistazo al tiempo real confirmó lo que había sospechado toda la carrera. Caía por unos pocos segundos mi récord personal de 10k, quedándose en 43:36, lo que me dejaba en aquella carrera en la posición 1639 de 10883 en la clasificación general, 916 de 3854 de mi categoría y 1577 de 7633 hombres. Cómo había disfrutado, qué contento estaba y qué poco me lo esperaba :)

Gran carrera, contra todo pronóstico
¿Qué os parecen la camiseta, guantes y gorro de la bolsa del corredor?
Carrera de 10 en todos los aspectos. Una organización casi perfecta, circuito rapidísimo, nada cara si te inscribes a tiempo... No descarto volver, porque ¿qué habría pasado si llego a correr sin constipado y sin sufrir el madrugón? Creo que repetiré para despejar las dudas.

Con la moral por las nubes y casi recuperado del resfriado no puedo dejar de pensar en la siguiente carrera, la media de Sta.Pola del próximo día 22. Creo que puedo mejorar mi marca de Torre Pacheco y tratar de ver menos de 1:38 al final y también estoy muy animado respecto a los 10k y no descarto acompañar a mi amigo Ramón a la media de Torrevieja para correr el 10000 que sale ese mismo día a la vez. Todo parece indicar que el estado de forma sigue y seguirá mejorando, así que habrá que ponerse a prueba.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.

Saludos.

2 comentarios:

  1. Vamooooooos, estás a full y has de aprovechar. Y te digo más, y como sabes voy acertando jjj, queda lejos tu techo. Nos vamos viendo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegraré de que tengas razón jajaj A tope, que en breve empieza la fiesta de la preparación del maratón 💪🏻

      Eliminar