domingo, 18 de diciembre de 2016

XI MEDIA MARATÓN VILLA DE TORRE PACHECO. WINTER IS COMING


Cuando el mes pasado mi amigo Ramón me hablaba de la media de Torre Pacheco y su buena organización, con un  circuito adecuado para buscar marca, y su intención de participar, recuerdo que no me noté seguro y decidí no acompañarle para reservar fuerzas y acumular entrenamientos para el invierno. Cambié de idea pocos días después, al ir encontrándome muy bien en algunos entrenamientos y una noche, sin pensarlo demasiado, me inscribí recordando que este año había corrido pocas medias (Orihuela, Elche y Valencia) y con la idea de que fuera cual fuera el resultado la media valdría al menos como entrenamiento y para no perder el contacto con las sensaciones de las carreras populares.

La vuelta a la carrera, por lo tanto, llegaba el pasado domingo. Siguiendo con la buena costumbre adquirida en las últimas pruebas salí con tiempo de sobra acompañado de Ramón hacia Murcia, llegando con mucha antelación a Torre Pacheco para aparcar con comodidad, tomar algo de fruta y una infusión una hora antes y recoger la bolsa del corredor y el dorsal rápidamente.

Col,calabaza,coliflor,manzana,lechuga iceberg, lechuga preparada para ensaladas,
naranjas... ah sí, y la camiseta y bebida. Bolsa del corredor completa : D
Un reconocimiento rápido de la zona permitió comprobar cómo iba a ser el transcurso del la carrera. Avenidas amplias y largas, sin cuestas, y una temperatura perfecta para correr y unas sensaciones buenísimas  que me hacían pensar en una gran carrera si mantenía la calma la primera mitad del circuito, a dos vueltas y recorrido a la vez con los participantes de la carrera de 11 km . En total, unos 1000 corredores en la línea de salida de una de las grandes medias murcianas, con un circuito homologado que hace unos años vio la competición autonómica de medio maratón.

Recorrido a dos vueltas, con avenidas largas y poco callejeo

Después de situarnos en la salida, saludar a @ana_running (conocida instagramera a la que parece que sólo saludo en competiciones de 21 km o más)  y del minuto de silencio por el fallecimiento de un deportista local y su hijo salí dispuesto a comprobar si las buenas sensaciones de esa mañana se correspondían con la realidad de mi estado físico o eran solo producto de una buena noche de descanso y un par de días sin entrenamientos reservando energías para ese domingo.

A punto de salir
No costó demasiado empezar a correr con comodidad, con una salida amplia y sin giros que permitió estirar rápidamente el pelotón y que me situara cerca del globo de 1:40 que había visto mientras esperábamos el inicio de la carrera. Pensé en seguirle durante la primera vuelta del circuito y después adelantarlo y procurar no verlo nunca más, pero me di cuenta de que iba más rápido de lo que se esperaría de alguien que debería correr a 4:44m/km . No parecía que fuera a ser una guía fiable (de todo el grupo que le siguió acabó solo con 2 o 3 acompañantes) así que decidí olvidarme de él y correr guiándome por lo que indicara el Garmin y mis sensaciones.

Primeros 600m de la carrera
El primer km pasó según lo previsto, en 4:42, y me felicité por conseguir empezar sin acelerones, al ritmo objetivo. Me encontraba muy bien y pensé que no habría problema en seguir a ese paso la primera vuelta. Iba confiado y aunque intenté frenarme los primeros kilómetros fueron pasando algo más rápidos, varios a más de 4:40, pero me notaba seguro de mí mismo y confié en poder aguantar ese ligero exceso de velocidad.
Corría concentrado, pendiente del circuito, de las inapreciables suaves subidas que había en algunas avenidas que luego se convertían en bajadas que casi no se notaban pero que dejaban que las piernas se soltaran un poco más y que se arañaran segundos al ritmo medio de cada km.

Estaba disfrutando de la carrera, aunque andaba algo desconcertado al ver que los avisos de kilómetros del Garmin no se correspondían con los puntos kilométricos marcados en el circuito, que siempre llegaban , desde el km 2, unos 100 metros después del aviso del reloj.
¿Estaría corriendo más lento de lo normal, en realidad, si el garmin pitaba en 4:37 pero tardaba 7 segundos más en ver la marca del km en el asfalto?
No me apetecía ponerme a hacer cálculos en ese momento. Recordaba que en Valencia, incluso con malas sensaciones y dos paradas acabé en 1:42 y también tuve dudas respecto al tiempo por el mismo motivo, así que decidí seguir a mi ritmo, recordando bien dos avenidas en falso llano que seguro notaría en las piernas en la segunda vuelta.

Creo que pasé el km 10 en unos 46 minutos largos, una marca que di por buena, sin calcular cuál sería el tiempo final a ese ritmo. En aquel momento, casi con todo el circuito conocido y con el ánimo intacto, empezaba la carrera "de verdad" , me dije, la segunda vuelta.

Venía de correr dos km muy rápidos y me sentía fuerte todavía, así que no bajé el ritmo y pasé el inicio de la segunda vuelta corriendo por debajo de 4:40. aunque no tardé en empezar sentir el cansancio en las piernas. Según lo que había planeado, tocaba tomar gel en el km 12, así que confié en que el PowerGel que llevaba me permitiera seguir tan bien como hasta aquel momento.
Pude, por primera vez en mucho tiempo, beber agua y tomar el gel a la carrera sin bajar el ritmo y sin ahogarme, algo que me dio confianza al recordar que en Valencia, también en el km 12, las sensaciones era muy malas y tuve que parar a beber para poder tomarme el gel.
Buscaba de vez en cuando, de reojo y en los tramos en los que coincidíamos con los corredores en sentido contrario, al globo de 1:40, esperando verlo lejos y, o bien no lo veía, o lo encontraba a una distancia que yo calculaba que sería de unos dos minutos. Todo iba según lo previsto.

Pendiente del ritmo instantáneo que marcaba el Garmin, de las pulsaciones, del avance del recorrido, de no perder la concentración, de disfrutar de la carrera y del buen momento físico, seguía sin tener claro cuál podía ser mi tiempo final, ya que hacía mucho que los avisos del Garmin y los puntos kilométricos reales  no coincidían, cada vez por más distancia, y no me apetecía mirar el tiempo acumulado.

Decidí poner el punto de control en el km 15, que se encontraba después de la suave subida de uno de los dos largos falsos llanos que todavía por delante. Miré el reloj al ver el punto kilométrico y vi que no llegaba a la hora diez. Calculé rápidamente: faltan seis km. Si los corres, poniéndonos en lo peor, a 5 el mil, es media hora más. Incluso tardando media hora...crono final por debajo de la hora cuarenta. Sabía que no estaba corriendo ni a 4:50, así que en aquel momento tuve claro que el objetivo estaba cumplido.

Poco antes del inicio de la carrera había comentado con Ramón los diferentes niveles de éxito que se podía esperar aquella mañana: 1:39:59 significaba récord personal y ver menos de 1:40, el objetivo principal. Bajar ese 39 holgadamente sería para estar contento. Ver el 38, muy contento y todo un éxito. 37 o menos, exitazo y reserva de dinero para lotería pues sería mi día de suerte.

Así, con una marca más que probable de 1:38 a la vista pasando el km 15 , recordando lo mal que estaba en ese punto en Valencia en octubre y notando que en absoluto iba a repetirse aquella situación, me lancé decidido y animado hacia el km. 16 para tomar por primera vez en la carrera el tiempo real por kilómetro, sin tener en cuenta el Garmin.
Tardé unos 4:38 en pasar por el siguiente km, lo que confirmaba que por poco que mantuviera aquel ritmo bajar de la hora treinta y nueve era posible, aunque empezaba a acusar el esfuerzo acumulado, lo que hizo que tomara un segundo gel, de nuevo sin demasiado esfuerzo ni necesidad de parar a beber (¿estaré aprendiendo al fin?)

La carrera continuaba más bien solitaria, sin la compañía de los más de 400 participantes del 11k , y llegaba a una de las últimas zonas que había previsto que sería dura, un falso llano de unos 1500 m de distancia que hizo que corriera el km más lento, a 4:48, pero mi concentración y disfrute eran absolutos y no me desanimé. Lo que quedaba era puro trámite, lo sentía.

Las piernas protestaban, pero no era el momento de conformarse o reducir la marcha. Había grabado en mi cabeza en la anterior vuelta la situación del km 18 y sabía que hasta el 19 el circuito era cómodo con tramos de bajada casi inapreciable pero que en aquel momento se agradecía muchísimo, así que no había nada que temer. No debía encontrarme sorpresas al final y el récord personal estaba cada vez más cerca.
Las pulsaciones subieron en estos últimos km y costó como nunca mantener el ritmo, sobre todo en el paso por por la avenida que llevaba a la calle Mayor, aunque al ser la zona más animada del circuito pude distraerme con los ánimos del público de las terrazas de los bares y restaurantes.

Gracias a la primera vuelta sabía lo poco que tenía ya por delante. Dejando atrás la zona peatonal quedaba por recorrer una pequeña ida y vuelta por la misma avenida en la que habíamos aparcado. Una vez completada empecé a escuchar a lo lejos la voz del speaker por la megafonía de la zona de meta.
Hacía mucho que no miraba el Garmin para ver el tiempo acumulado, pendiente únicamente del ritmo de la carrera, así que esperaba ansioso ver el reloj oficial a lo lejos, sabiendo que habría unos 30 segundos de diferencia respecto al tiempo real.

Con la vista al frente, tratando de ver los números del arco de meta, cada vez más cerca, mientras recorría la recta final, apareció Ramón a mi izquierda animándome. Había llegado en hora treinta y tres (grande, amigo) y no paraba de gritarme ¡dale, que ya lo tienes!¡muy bien!¡vamos!

Yo ya había visto el reloj y se confirmaban los buenos presagios. No pegué un gran acelerón, viendo que el tiempo oficial no podía bajarse, por mucho que corriera, de la hora treinta y nueve, pero sí que apreté un poco para procurar que el tiempo real se quedara lo más lejos posible de esa marca.
Había pasado el km. 21 en 4:38 y los últimos metros hasta la meta fueron puro disfrute. Pisé la línea de llegada en 1:39:15 oficiales, 1:38:46 real, en la posición 221 de 461 en la clasificación general, 51 de 90 en mi categoría y 215 de 414 hombres.


Récord personal :)

Tuve que apoyarme en la valla que separaba la meta del público por unos segundos para recuperar el aliento y asimilar lo que acababa de dejar atrás. La primera vez que corrí una media solo pensaba en no pasar de dos horas, en que no me tiraran si había tiempo de corte. Poco después el objetivo fue bajar de la hora cincuenta. Más adelante, el salto a la hora cuarenta y cinco me parecía imposible.
Esa mañana en Torre Pacheco conseguía por primera vez ver la "hora treinta y...", algo que no habría imaginado nunca que estuviera a mi alcance. Los 100 minutos siempre habían parecido una barrera lejana, imposible de saltar. Se había escapado en mi última participación de Santa Pola (1:40:20), se volvió a escapar en Orihuela (1:40:04) y se alejó un poco en Valencia (1:42), pero había llegado por fin el día. El récord personal se quedaba a un nivel que jamás pensé que podría alcanzar y en aquel momento admito que casi se me saltan las lágrimas de alegría. Poco después me juntaba con Ramón y nos abrazábamos contentos por haber conseguido cada uno nuestros objetivos. Joder, ¡qué grande es este deporte!

Imposible estar más contentos



Con la moral por las nubes

El avituallamiento final estaba al nivel de la carrera y de los resultados obtenidos. Interminables platos de lomo, salchichas, pan con sobrasada, embutido... nos esperaban después de la ducha para poner punto final a una grandísima jornada de atletismo popular. Si no conocéis esta carrera, ya tardáis en anotarla en vuestra agenda de la próxima temporada.

 
Sin saber a qué plato atacar,
con tanta variedad de comida a mi alcance y 21km en las piernas

Pienso que haber conseguido mejorar mi récord personal en 10k y media antes del invierno  es una muy buena señal de lo que está por llegar en los próximos meses. La próxima carrera será la grandísima San Silvestre Crevillentina, que no me he perdido desde que empecé a correr en el 2008, en la que no creo que pueda esperar una gran marca, pues probablemente llegue algo cansado de la otra San Silvestre que tengo previsto esa misma mañana, a nado, 2000m en Arenales, pero que siempre es una gozada correr independientemente del tiempo final. Antes, el 26, si la organización lo consigue, más natación, con la travesía de Navidad del Postiguet, aplazada por el mal tiempo.
A lo lejos, el 10k de Valencia el 8 de enero y la media de Santa Pola dos semanas después, pruebas en las que confío arañar de nuevo tiempo a los actuales y recién obtenidos records personales. Hay que aprovechar el buen momento que parece que estoy atravesando en lo deportivo. ¿Y si resulta que aún está lejos el límite?¿Tendrán razón los que me dicen que el tope aun anda lejos? Yo hace tiempo que no me creía capaz de ver estos tiempos, pero ahora...¿y si lo que faltaba, además de entrenar mejor y algo de disciplina en la mesa, era precisamente eso, creérmelo?
Ya os contaré...

Gracias por estar ahí.
Saludos.


2 comentarios:

  1. Ostras que gran crónica niño. Me has retrotaído al domingo pasado, eres un máquina y te espera una gran temporada, como ya te vaticiné en Rojales. This is only the begining!!

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    1. Gracias Gal. Es una gozada cuando empiezan a verse los resultados de los entrenamientos. A ver lo que dura y hasta dónde se puede llegar jejeje El invierno se nos va a dar muy bien, seguro. Go!!!

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