lunes, 24 de octubre de 2016

MEDIO MARATÓN VALENCIA TRINIDAD ALFONSO 2016


Los últimos dos años, metido siempre en entrenamientos de maratón para frebrero y marzo, no he participado en otoño en ningún medio maratón. Iba a carreras de menos kilómetros o a las ediciones de La Volta a La Foia, pero sin pensar en tiempos. La búsqueda de marcas siempre llegaba en invierno.
Este año he decidido cambiar un poco y, animado, viendo que me acompañaría mi amigo y compañero de viajes deportivos Ramón, me he apuntado al medio maratón de Valencia, como habréis podido ver los que leéis esto con frecuencia.

Así, el pasado sábado por la tarde ya estaba en Valencia, en la feria de corredor, recogiendo el dorsal y la bolsa en una feria del corredor que no me pareció tan grande como cabría esperar de una de las pruebas más importantes de la ciudad, después del maratón, pero en la que viendo la cantidad de gente que entraba y salía se podía adivinar la magnitud del evento de la mañana siguiente.



Habíamos llegado con algo de retraso, así que no tardamos mucho en abandonar la zona del puerto en la que estaba montada la feria y dirigirnos al centro de la ciudad, a la habitación que teníamos reservada y cenar tranquilamente. El buffet libre que elegimos invitaba al descontrol y a llenar en exceso la tripa, pero mantuve la cabeza fría y no me excedí, conocedor de mis problemas de estómago en las carreras cuando algo se sale de lo habitual.

La noche fue algo agitada, con dificultades para conciliar el sueño. El lugar elegido para dormir, ya conocido por ser el mismo de mi primer maratón y el que también usaron amigos en otras visitas a Valencia, este año se había transformado en el centro de la zona de botellones próxima a una discoteca cercana. Esto hizo que hasta las 2:30 de la madrugada los ruidos y gritos nos despertaran constantemente.
Para cuando conseguí conciliar el sueño, en tan solo dos horas ya tenía la alarma del teléfono avisándome de que había llegado el momento de prepararse para correr.

No hice inventos ni improvisé en el desayuno. Tostadas, fruta, café y una infusión después y ya estaba listo junto a Ramón para buscar aparcamiento cerca de la zona de salida, algo que conseguimos con una facilidad sorprendente en una calle a menos de 5 minutos del inicio de la carrera.

Madrugamos tanto para aparcar bien que no éramos muchos a esas horas en la zona de salida.

Con tanto tiempo de sobra, pudimos tomar un café tranquilamente, beber agua, y ponernos a calentar sin problema, viendo como, poco a poco, la que está llamada a ser una de las mejores medias de España empezaba a animarse con la llegada de los participantes.
En el inicio del calentamiento pude desvirtualizar a Dimas, gran corredor de los tigres ilicitanos al que hasta el momento solo conocía por sus carrerones y entrenamientos publicados en Instagram y Twitter. Un fuera de serie con el que no tuve demasiado tiempo de hablar, pues se acercaba la hora de la salida y había que meterse en los cajones correspondientes.

Unos minutos más, y a correr.
Ramón había elegido un cajón más rápido al inscribirse, pero entró conmigo en mi cajón al no sentirse demasiado optimista respecto al crono final (cuánto se equivocaba, por suerte para él y alegría para mí). Puntuales, comenzamos a correr por la avenida del puerto en dirección al Puente del Real, que no cruzaríamos en este primer paso por la zona, pues girábamos a la derecha y volvíamos hacia la costa.



El arranque de la carrera iba según lo previsto. Buscaba correr la media en, como mucho, 1:39:50, lo que suponía llevar un ritmo, como muy lento, de 4:43-4:44 m/km toda la carrera, algo que conseguí en los primeros kilómetros.
El falso llano inicial, que nos acompañaba subiendo de manera casi imperceptible hasta el km.4, no impidió que en el inicio de la prueba pudiera mantener la velocidad esperada. Sentía a veces que iba demasiado rápido y me frenaba enseguida. Las sensaciones iniciales no eran malas, aunque la humedad (las gafas se empañaban a menudo) empezaba a molestar y no tardé en sudar abundantemente.
Recordaba el perfil del circuito, estudiado en un plano una y mil veces antes de echar a correr, y sabía que del km.4 al 8, cerca del puerto, la carrera bajaba muy suavemente, así que me permití dejarme llevar un poco, con pasos por km. más rápido de lo debido, confiado en que podría llegar bien al km.15. Me equivocaba.

Las pulsaciones comenzaron a ser más altas de lo esperado aunque bajara un poco el ritmo. Ramón me alcanzó y siguió rápido, al ritmo que en ese momento calculé que debería ser el mío si aspiraba a 1:38. Maldije: Además de empezar a notarme fuera de forma me perdía la oportunidad de correr acompañado al no poder seguir a Ramón, que estaba lanzado.

Me recompuse y corrí muy concentrado. Me dije que entrenando, con malas sensaciones, manteniendo la cabeza fría los resultados eran buenos aunque el cuerpo pareciera no responder.

El paso por el km. 9 dejaba la meta a nuestra izquierda y nos recordaba que todavía teníamos más de media carrera por delante, pero a penas miré a otra parte que no fuera al frente, concentrado en cada zancada, pensando solo en el siguiente kilómetro.
No tenía buenas sensaciones, pero conseguía mantenerme en el ritmo previsto.

Paso por el km.10, consultando ritmo cardiaco y velocidad media acumulada. Muy justo, me decía.
En aquel momento decidí empezar a buscar distracciones. Público, música... lo que fuera, para evadirme. El circuito empezaba a estar cada vez más animado y resultaba fácil entretenerse leyendo pancartas o agradeciendo los ánimos de los valencianos que te llamaban por tu nombre.

Ya empezaba a notar que no era el día

Empezaba un tramo que ya había estudiado antes de la carrera, una zona de subidas casi inapreciables y constantes, con poquísimo desnivel, que nos acompañarían desde la zona cercana a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (¡qué recuerdos de mi primer maratón!) hasta el cruce del Puente del Real.

En el km.12, cerca del paseo de la Alameda, tuve claro que el gel que llevaba era más que necesario en aquel momento, sin esperar al 15, como había previsto. Me dije que no pasaba nada por parar unos segundos, beber el agua que me quedaba del avituallamiento anterior y tomar el gel. Confiaba en salir fuerte y llegar poco a poco mejor al la zona del ayuntamiento, donde empezaría una bajada hasta la meta, tan suave y casi imperceptible como la que iniciaba yo en ese momento.

Intenté mantener un ritmo regular, pero la velocidad bajaba poco a poco y la sensación de desgaste llegó demasiado pronto.
Ya no me servían los ánimos del público ni las distracciones que pudiera buscar. El pinchazo era un hecho y había que pelear para minimizar y aceptar fríamente los efectos secundarios: tiempo final lejos de lo esperado y unos kilómetros finales previsiblemente durísimos, sin fuerzas para acelerar, como había planeado.

Cerca del km. 14 apareció a la izquierda del circuito un puesto de geles de una marca que no conocía. Me la jugué (¿para qué hacer caso de las recomendaciones de no probar nada nuevo en la carrera o de mis pasadas malas experiencias?)  y me acerqué para coger uno y tomármelo, viendo que el anterior no había hecho ningún efecto apreciable. Para mi sorpresa, la que me entregaba el gel resultó ser la campeona de España de maratón, Paula González Berodia, a la que saludé bromeando, diciéndole que a ver si con ese gel se me pegaba algo de ella. Paré pocos metros después, bebí y tomé el gel rápidamente y reanudé la marcha. Qué duro iba a ser todo lo que tenía por delante, pensé.

Al fin, llegó el giro a la izquierda por el Puente del Real y el inicio de la supuesta bajada (supuesta porque realmente no noté una gran subida o bajada "de verdad" en ningún momento) 

Cruzando el puente, con el último cuarto de la carrera todavía por delante.

Muy acertadamente, la organización hacía coincidir estos últimos kilómetros por las zonas más concurridas de la ciudad. El Ayuntamiento y el paso por la Puerta del Mar estaban rebosantes de gente animando  y me dieron un pequeño respiro psicológico, aunque el cuerpo ya había dado señales de que aquello no iba a remontar, a pesar de que el segundo gel sí que parecía hacer algún efecto.

Los kilómetros empezaron a pasar muy lentos. En las medias siempre pienso en el km. 18 como el momento en el que ya estoy cerca del final, me animo y suelo empezar a ir mejor, pero no sucedió lo mismo en Valencia. El ritmo medio seguía bajando. Me negué a mirar el tiempo acumulado, imaginando que podría haberme acercado a 1:45 perfectamente, y me centré únicamente en poder cumplir 100 metros más cada vez, poniéndome como meta un km. tras otro. Poco a poco , me repetía.

Cerca del km. 19, de nuevo en la zona de la Ciudad de las Artes, intenté animarme y no venirme abajo. Acabar una media siempre debía ser motivo de orgullo, independientemente del tiempo, pensé, intentando subirme la moral. Vi a un corredor andando, derrotado, y le animé a correr, tratando de hacerle ver que era una lástima rendirse con tan poca carrera por delante.

Aquellos ánimos parecieron surtir efecto y el joven corredor se puso a mi paso, comentando su tremenda pájara y cómo aquello parecía dar al traste, por una molestia en la rodilla, con su preparación para el maratón.


Últimos kms. , junto al corredor que acababa de "rescatar" (no sé quién rescató a quién al final)


Así, entre comentarios suyos y míos sobre la preparación de la carrera, planes futuros, carreras pasadas y ánimos mutuos en cada punto kilométrico llegamos al fin al arco del km. 20.

Ya solo quedaba un último esfuerzo. ¿Qué eran 1000 metros comparado con lo que dejábamos atrás?
Cerca del puerto, a lo lejos se veían varios arcos. Mi acompañante anónimo, conocedor del circuito por haberlo corrido en otras ediciones, me indicó cuál era el de la meta y salió disparado, al encontrarse mucho más fresco que yo (lo saludé después en la misma línea de meta agradeciéndole el apoyo. Qué grandes momentos da este deporte)

Camino a la meta, viendo en el reloj que al final no iba a estar tan mal el resultado.


Me animé, viendo al fin la meta. Este último tramo estaba abarrotado de público y no fue difícil acelerar un poco en la recta final animado por tanta gente. Cuando vi el reloj a lo lejos me di cuenta de que aunque no cumplía con lo previsto tampoco me iba a la hora cuarenta y cinco, como deducían mis (erróneos) cálculos más pesimistas.

Captura del vídeo de llegada, a falta de foto. Se me puede ver debajo del
luminoso del 2655€ , a punto de chocar la mano con mi acompañante anónimo de los últimos 3kms.

Otra a la saca

Cruzaba la meta en 1:43:01 , 1:42:04 real, posición 2730 de 11695 en la clasificación general, 671 de 1949 en los veteranos A y 2752 de 9093 hombres. No estaba mal, después de todo, pero admito que en aquel momento estaba muy bajo de moral.
En este punto llegó el único aspecto criticable de la carrera. La recogida de la medalla, la bolsa con fruta y bebida y la llegada a la zona de bebidas pasaba por una zona de muy pocos pasillos en los que el atasco fue tremendo. Yo tuve suerte y esperé poco, compartiendo además la espera con otro corredor al que desvirtualicé en la cola de salida, Pablo, al que conocía, junto a su chica, por compartir entrenamientos y experiencias en Instagram.

Una vez fuera de la zona de meta me reuní con Ramón que, tal como yo esperaba viéndolo correr, había hecho un carrerón, muchísimo mejor de lo que él pensaba, y había llegado antes que yo, en hora treinta y siete (eres muy grande amigo, vas camino de volver a tu mejor estado en breve)

Esta no nos la tienen que contar ya : )

Carrerón obligatorio, si no lo conocéis. Animación espectacular, recorrido perfecto, disposición de los kilómetros en el plano acertadísima... Merece la pena perderse un fin de semana en Valencia para esta media, sin duda.
Respecto a mis sensaciones finales y mi valoración de la carrera en cuanto a mis expectativas, debo decir que, aunque me he quedado lejos de bajar la hora cuarenta (3ª vez consecutiva y 3ª mmp, ¡maldición!) creo que debo estar contento. Hasta ahora corría una media en invierno, inmerso en la preparación de un maratón y con varias carreras y rodajes previos iba con el convencimiento de que haría una buena carrera. Iba casi sobre seguro.
Correr una media en otoño no tiene estas ventajas. No he rodado tanto, no ha hecho la temperatura y la humedad en el tramo final de la carrera que me encontraría si corriera en enero o febrero... Una media en otoño a 2 minutos de mi récord personal habiendo parado dos veces en la carrera y con malas sensaciones se traducirá en MMP en invierno, seguro. Corriendo del tirón, sin paradas, con el cuerpo no digo en perfecto estado, pero al menos no sintiéndome flojo tan rápido, seguro que consigo el objetivo y veo por fin la hora treinta y... que se resiste a aparecer en el crono final de las medias.
El arranque de la temporada es bueno, así que creo que todo es cuestión de tiempo y disciplina. Lo tengo tan claro que Santa Pola tiene todas las papeletas de ser el escenario de mi revancha en medio maratón el próximo enero. La primera vez que me acerqué a mi objetivo fue allí y allí será donde vuelva a intentarlo.

Por ahora, a pensar en el siguiente objetivo,  los 10km. de Murcia del próximo día 26 de noviembre (quién sabe si la semana anterior también los 7 de la carrera contra el cáncer de páncreas aquí en Alicante) . La evolución es buena y la natación parece ayudar, así que el entrenamiento cruzado metiendo sesiones de piscina o mar seguirá presente.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

8 comentarios:

  1. Me quedo con tu antepenúltimo párrafo. Gracias por otro viaje de p.m, y no dudes que lo conseguirás pronto

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    1. Esto lo consigo yo por mis santos coj.... jajajaj Gracias Ramón. Estos viajecillos deportivos son una puta gozada

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  2. Gran crónica! Eres un campeón Jordi! Y lo conseguirás! Ya verás que si!!!

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    1. Gracias por la visita Patri :) A ver si ese día estáis por allí y os lo cuento en Santa Pola en persona. A seguir mejorando!!

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  3. Gran crónica si señor, poco a poco y con disciplina vas a lograr tu objetivo, me alegra saber que en Santa Pola nos veremos de nuevo las caras, buen sitio para volver a intentarlo, yo tengo claro que voy a ir a por todas y voy a tratar de mejorar de nuevo mi mejor marca, es cuestión de intentarlo, no hay nada que perder :)

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  4. Ídolo! Que eres muy grande aunque te empeñes en sacarle pegas. Has tirado hasta el final a pesar de la flojera y la desesperación del tiempo. Y eso ya es digno de admiración. Y que una media no es moco de pavo. Jajajaja

    Me he reído mucho con el madrugón que os disteis estabais solos jajajaja bien por controlarte en el buffet y muy bien por mantener la constancia y animar al otro corredor.

    Que tal el gel ese? Menos mal que no te sentó mal. Hiciste bien en tomarlo.

    Solo con constancia se cumplen los sureños y a ti de eso te sobra.
    Enhorabuena crack a por la siguiente! Que tiemble Santa Pola y Murcia jajajaj

    Un besote

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  5. Los sueños! Jajjaa sueños sureños. Maldito corrector jajajaja
    A darle 💪
    Ciao

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    1. Gracias por la visita, como siempre :-) Se agradecen los ánimos :-* En Murcia y Sta.Pola, más. Todo por los sureños jajajaja (el auto corrector a veces es muy bueno xD)

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