lunes, 24 de octubre de 2016

MEDIO MARATÓN VALENCIA TRINIDAD ALFONSO 2016


Los últimos dos años, metido siempre en entrenamientos de maratón para frebrero y marzo, no he participado en otoño en ningún medio maratón. Iba a carreras de menos kilómetros o a las ediciones de La Volta a La Foia, pero sin pensar en tiempos. La búsqueda de marcas siempre llegaba en invierno.
Este año he decidido cambiar un poco y, animado, viendo que me acompañaría mi amigo y compañero de viajes deportivos Ramón, me he apuntado al medio maratón de Valencia, como habréis podido ver los que leéis esto con frecuencia.

Así, el pasado sábado por la tarde ya estaba en Valencia, en la feria de corredor, recogiendo el dorsal y la bolsa en una feria del corredor que no me pareció tan grande como cabría esperar de una de las pruebas más importantes de la ciudad, después del maratón, pero en la que viendo la cantidad de gente que entraba y salía se podía adivinar la magnitud del evento de la mañana siguiente.



Habíamos llegado con algo de retraso, así que no tardamos mucho en abandonar la zona del puerto en la que estaba montada la feria y dirigirnos al centro de la ciudad, a la habitación que teníamos reservada y cenar tranquilamente. El buffet libre que elegimos invitaba al descontrol y a llenar en exceso la tripa, pero mantuve la cabeza fría y no me excedí, conocedor de mis problemas de estómago en las carreras cuando algo se sale de lo habitual.

La noche fue algo agitada, con dificultades para conciliar el sueño. El lugar elegido para dormir, ya conocido por ser el mismo de mi primer maratón y el que también usaron amigos en otras visitas a Valencia, este año se había transformado en el centro de la zona de botellones próxima a una discoteca cercana. Esto hizo que hasta las 2:30 de la madrugada los ruidos y gritos nos despertaran constantemente.
Para cuando conseguí conciliar el sueño, en tan solo dos horas ya tenía la alarma del teléfono avisándome de que había llegado el momento de prepararse para correr.

No hice inventos ni improvisé en el desayuno. Tostadas, fruta, café y una infusión después y ya estaba listo junto a Ramón para buscar aparcamiento cerca de la zona de salida, algo que conseguimos con una facilidad sorprendente en una calle a menos de 5 minutos del inicio de la carrera.

Madrugamos tanto para aparcar bien que no éramos muchos a esas horas en la zona de salida.

Con tanto tiempo de sobra, pudimos tomar un café tranquilamente, beber agua, y ponernos a calentar sin problema, viendo como, poco a poco, la que está llamada a ser una de las mejores medias de España empezaba a animarse con la llegada de los participantes.
En el inicio del calentamiento pude desvirtualizar a Dimas, gran corredor de los tigres ilicitanos al que hasta el momento solo conocía por sus carrerones y entrenamientos publicados en Instagram y Twitter. Un fuera de serie con el que no tuve demasiado tiempo de hablar, pues se acercaba la hora de la salida y había que meterse en los cajones correspondientes.

Unos minutos más, y a correr.
Ramón había elegido un cajón más rápido al inscribirse, pero entró conmigo en mi cajón al no sentirse demasiado optimista respecto al crono final (cuánto se equivocaba, por suerte para él y alegría para mí). Puntuales, comenzamos a correr por la avenida del puerto en dirección al Puente del Real, que no cruzaríamos en este primer paso por la zona, pues girábamos a la derecha y volvíamos hacia la costa.



El arranque de la carrera iba según lo previsto. Buscaba correr la media en, como mucho, 1:39:50, lo que suponía llevar un ritmo, como muy lento, de 4:43-4:44 m/km toda la carrera, algo que conseguí en los primeros kilómetros.
El falso llano inicial, que nos acompañaba subiendo de manera casi imperceptible hasta el km.4, no impidió que en el inicio de la prueba pudiera mantener la velocidad esperada. Sentía a veces que iba demasiado rápido y me frenaba enseguida. Las sensaciones iniciales no eran malas, aunque la humedad (las gafas se empañaban a menudo) empezaba a molestar y no tardé en sudar abundantemente.
Recordaba el perfil del circuito, estudiado en un plano una y mil veces antes de echar a correr, y sabía que del km.4 al 8, cerca del puerto, la carrera bajaba muy suavemente, así que me permití dejarme llevar un poco, con pasos por km. más rápido de lo debido, confiado en que podría llegar bien al km.15. Me equivocaba.

Las pulsaciones comenzaron a ser más altas de lo esperado aunque bajara un poco el ritmo. Ramón me alcanzó y siguió rápido, al ritmo que en ese momento calculé que debería ser el mío si aspiraba a 1:38. Maldije: Además de empezar a notarme fuera de forma me perdía la oportunidad de correr acompañado al no poder seguir a Ramón, que estaba lanzado.

Me recompuse y corrí muy concentrado. Me dije que entrenando, con malas sensaciones, manteniendo la cabeza fría los resultados eran buenos aunque el cuerpo pareciera no responder.

El paso por el km. 9 dejaba la meta a nuestra izquierda y nos recordaba que todavía teníamos más de media carrera por delante, pero a penas miré a otra parte que no fuera al frente, concentrado en cada zancada, pensando solo en el siguiente kilómetro.
No tenía buenas sensaciones, pero conseguía mantenerme en el ritmo previsto.

Paso por el km.10, consultando ritmo cardiaco y velocidad media acumulada. Muy justo, me decía.
En aquel momento decidí empezar a buscar distracciones. Público, música... lo que fuera, para evadirme. El circuito empezaba a estar cada vez más animado y resultaba fácil entretenerse leyendo pancartas o agradeciendo los ánimos de los valencianos que te llamaban por tu nombre.

Ya empezaba a notar que no era el día

Empezaba un tramo que ya había estudiado antes de la carrera, una zona de subidas casi inapreciables y constantes, con poquísimo desnivel, que nos acompañarían desde la zona cercana a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (¡qué recuerdos de mi primer maratón!) hasta el cruce del Puente del Real.

En el km.12, cerca del paseo de la Alameda, tuve claro que el gel que llevaba era más que necesario en aquel momento, sin esperar al 15, como había previsto. Me dije que no pasaba nada por parar unos segundos, beber el agua que me quedaba del avituallamiento anterior y tomar el gel. Confiaba en salir fuerte y llegar poco a poco mejor al la zona del ayuntamiento, donde empezaría una bajada hasta la meta, tan suave y casi imperceptible como la que iniciaba yo en ese momento.

Intenté mantener un ritmo regular, pero la velocidad bajaba poco a poco y la sensación de desgaste llegó demasiado pronto.
Ya no me servían los ánimos del público ni las distracciones que pudiera buscar. El pinchazo era un hecho y había que pelear para minimizar y aceptar fríamente los efectos secundarios: tiempo final lejos de lo esperado y unos kilómetros finales previsiblemente durísimos, sin fuerzas para acelerar, como había planeado.

Cerca del km. 14 apareció a la izquierda del circuito un puesto de geles de una marca que no conocía. Me la jugué (¿para qué hacer caso de las recomendaciones de no probar nada nuevo en la carrera o de mis pasadas malas experiencias?)  y me acerqué para coger uno y tomármelo, viendo que el anterior no había hecho ningún efecto apreciable. Para mi sorpresa, la que me entregaba el gel resultó ser la campeona de España de maratón, Paula González Berodia, a la que saludé bromeando, diciéndole que a ver si con ese gel se me pegaba algo de ella. Paré pocos metros después, bebí y tomé el gel rápidamente y reanudé la marcha. Qué duro iba a ser todo lo que tenía por delante, pensé.

Al fin, llegó el giro a la izquierda por el Puente del Real y el inicio de la supuesta bajada (supuesta porque realmente no noté una gran subida o bajada "de verdad" en ningún momento) 

Cruzando el puente, con el último cuarto de la carrera todavía por delante.

Muy acertadamente, la organización hacía coincidir estos últimos kilómetros por las zonas más concurridas de la ciudad. El Ayuntamiento y el paso por la Puerta del Mar estaban rebosantes de gente animando  y me dieron un pequeño respiro psicológico, aunque el cuerpo ya había dado señales de que aquello no iba a remontar, a pesar de que el segundo gel sí que parecía hacer algún efecto.

Los kilómetros empezaron a pasar muy lentos. En las medias siempre pienso en el km. 18 como el momento en el que ya estoy cerca del final, me animo y suelo empezar a ir mejor, pero no sucedió lo mismo en Valencia. El ritmo medio seguía bajando. Me negué a mirar el tiempo acumulado, imaginando que podría haberme acercado a 1:45 perfectamente, y me centré únicamente en poder cumplir 100 metros más cada vez, poniéndome como meta un km. tras otro. Poco a poco , me repetía.

Cerca del km. 19, de nuevo en la zona de la Ciudad de las Artes, intenté animarme y no venirme abajo. Acabar una media siempre debía ser motivo de orgullo, independientemente del tiempo, pensé, intentando subirme la moral. Vi a un corredor andando, derrotado, y le animé a correr, tratando de hacerle ver que era una lástima rendirse con tan poca carrera por delante.

Aquellos ánimos parecieron surtir efecto y el joven corredor se puso a mi paso, comentando su tremenda pájara y cómo aquello parecía dar al traste, por una molestia en la rodilla, con su preparación para el maratón.


Últimos kms. , junto al corredor que acababa de "rescatar" (no sé quién rescató a quién al final)


Así, entre comentarios suyos y míos sobre la preparación de la carrera, planes futuros, carreras pasadas y ánimos mutuos en cada punto kilométrico llegamos al fin al arco del km. 20.

Ya solo quedaba un último esfuerzo. ¿Qué eran 1000 metros comparado con lo que dejábamos atrás?
Cerca del puerto, a lo lejos se veían varios arcos. Mi acompañante anónimo, conocedor del circuito por haberlo corrido en otras ediciones, me indicó cuál era el de la meta y salió disparado, al encontrarse mucho más fresco que yo (lo saludé después en la misma línea de meta agradeciéndole el apoyo. Qué grandes momentos da este deporte)

Camino a la meta, viendo en el reloj que al final no iba a estar tan mal el resultado.


Me animé, viendo al fin la meta. Este último tramo estaba abarrotado de público y no fue difícil acelerar un poco en la recta final animado por tanta gente. Cuando vi el reloj a lo lejos me di cuenta de que aunque no cumplía con lo previsto tampoco me iba a la hora cuarenta y cinco, como deducían mis (erróneos) cálculos más pesimistas.

Captura del vídeo de llegada, a falta de foto. Se me puede ver debajo del
luminoso del 2655€ , a punto de chocar la mano con mi acompañante anónimo de los últimos 3kms.

Otra a la saca

Cruzaba la meta en 1:43:01 , 1:42:04 real, posición 2730 de 11695 en la clasificación general, 671 de 1949 en los veteranos A y 2752 de 9093 hombres. No estaba mal, después de todo, pero admito que en aquel momento estaba muy bajo de moral.
En este punto llegó el único aspecto criticable de la carrera. La recogida de la medalla, la bolsa con fruta y bebida y la llegada a la zona de bebidas pasaba por una zona de muy pocos pasillos en los que el atasco fue tremendo. Yo tuve suerte y esperé poco, compartiendo además la espera con otro corredor al que desvirtualicé en la cola de salida, Pablo, al que conocía, junto a su chica, por compartir entrenamientos y experiencias en Instagram.

Una vez fuera de la zona de meta me reuní con Ramón que, tal como yo esperaba viéndolo correr, había hecho un carrerón, muchísimo mejor de lo que él pensaba, y había llegado antes que yo, en hora treinta y siete (eres muy grande amigo, vas camino de volver a tu mejor estado en breve)

Esta no nos la tienen que contar ya : )

Carrerón obligatorio, si no lo conocéis. Animación espectacular, recorrido perfecto, disposición de los kilómetros en el plano acertadísima... Merece la pena perderse un fin de semana en Valencia para esta media, sin duda.
Respecto a mis sensaciones finales y mi valoración de la carrera en cuanto a mis expectativas, debo decir que, aunque me he quedado lejos de bajar la hora cuarenta (3ª vez consecutiva y 3ª mmp, ¡maldición!) creo que debo estar contento. Hasta ahora corría una media en invierno, inmerso en la preparación de un maratón y con varias carreras y rodajes previos iba con el convencimiento de que haría una buena carrera. Iba casi sobre seguro.
Correr una media en otoño no tiene estas ventajas. No he rodado tanto, no ha hecho la temperatura y la humedad en el tramo final de la carrera que me encontraría si corriera en enero o febrero... Una media en otoño a 2 minutos de mi récord personal habiendo parado dos veces en la carrera y con malas sensaciones se traducirá en MMP en invierno, seguro. Corriendo del tirón, sin paradas, con el cuerpo no digo en perfecto estado, pero al menos no sintiéndome flojo tan rápido, seguro que consigo el objetivo y veo por fin la hora treinta y... que se resiste a aparecer en el crono final de las medias.
El arranque de la temporada es bueno, así que creo que todo es cuestión de tiempo y disciplina. Lo tengo tan claro que Santa Pola tiene todas las papeletas de ser el escenario de mi revancha en medio maratón el próximo enero. La primera vez que me acerqué a mi objetivo fue allí y allí será donde vuelva a intentarlo.

Por ahora, a pensar en el siguiente objetivo,  los 10km. de Murcia del próximo día 26 de noviembre (quién sabe si la semana anterior también los 7 de la carrera contra el cáncer de páncreas aquí en Alicante) . La evolución es buena y la natación parece ayudar, así que el entrenamiento cruzado metiendo sesiones de piscina o mar seguirá presente.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 21 de octubre de 2016

CAMINO AL MEDIO MARATÓN DE VALENCIA: ÚLTIMOS DÍAS Y OCEANMAN POPULAR BENIDORM


Captura de la aplicación móvil de la carrera, con la cuenta atrás

Parece que fue ayer cuando me apunté a la media de Valencia y, cómo pasa el tiempo, en algo menos de 48 horas después de esta publicación ya estaré en la línea de salida de la carrera.
Esta última etapa del entrenamiento ha sido ligeramente más suave que las anteriores. Ha habido dos lunes de gimnasio, variando un poco la rutina y poniendo algo menos de peso pero aumentando las repeticiones, dos jornadas de series los martes, una de tres miles cumpliendo los tiempos programados y la de este martes, con Runners Montemar, de miles, cada vez más rápidas y acabando a velocidades que jamás habría esperado, y también ha habido, como no, natación en piscina y mar.


Te llevas una cámara tipo GoPro al mar a nadar y...


Cumpliendo con los tres miles, pero asado de calor


También ha habido salidas suaves, entre 45 y 65 minutos, tratando de mantener las pulsaciones bajas, una de ellas a las 6:45 de la mañana del sábado antes de trabajar, al no tener otro momento libre ese día, algo que me sirvió, a pesar del sueño, para disfrutar muchísimo de correr al fresco después de tantos días de calor y ver un amanecer de película en la playa mientras echaba kilómetros, además de permitirme cruzarme a la carrera con Rafa, Juanan y Sera que echaban su tirada larga esa mañana.
La velocidad, en lo previsto y el corazón en las pulsaciones correctas. Animado y con buenas sensaciones.

Amaneciendo en la playa de San Juan
No hubo tirada larga el domingo y en su lugar, hubo natación en el Oceanman Popular de Benidorm, 1.5 kms (fueron 400m. menos finalmente. Muyyy mal, organizadores, con lo genial que fue Tabarca...) que disfruté muchísimo, sintiéndome mucho más fuerte que en Tabarca y con la sensación de poder haber hecho 1000 o 1500 metros más.

Fui con mi hermana, Pepelu y Adri, igual que en la anterior travesía, y aunque en esta ocasión salí con mucha más calma, en 100 metros ya noté que el cuerpo pedía guerra y que podía subir el ritmo un poco más. El recorrido trazaba una U desde la orilla hacia el fondo, girando en paralelo a la playa de Mal Paso, hacia la izquierda, unos pocos metros, y volviendo de nuevo a la orilla, y cuando llegué al primer giro sentí que habría fuerzas para terminarla sin los problemas físicos de mi estreno.
Al haber muchos más participantes que en Tabarca no nadé solo y esto me animó más todavía, aunque tuve mis más y mis menos (hostia va, hostia viene) con una nadadora a la que no le parecía suficiente el espacio que teníamos en el mar para los dos.

Al final, cerca ya de la orilla, acelerón y meta en unos más que dignos 27:41, posición 63 de 95 en la general y 33 de 42 en mi categoría (¡no fui penúltimo como en mi estreno! xD )

En la salida, con Adri, Pepelu y mi hermana Irene

¡Meta! Contentísimo (vaya cara se le queda a uno con gafas y gorro xD )

Recuperando fuerzas en la zona vasca de Benidorm

El final del camino a la media de Valencia ha terminado esta semana con la visita al fisio el miércoles para descargar piernas y una salida suave el jueves después de una tormenta que refrescó muchísimo el ambiente haciendo la carrera muy agradable.

Sufriendo un poco en la descarga de piernas del fisio, pero como nuevo después

Llego a esta media lleno de dudas aunque, en el fondo, tengo la impresión de que podría salir una buena carrera. No corro una media en otoño hace años y creo que ahora mismo mi estado de forma es casi el mismo que los meses de enero de las dos últimas temporadas. Noto que las piernas se van solas muchas veces entrenando y las series de mil de este martes me han dado una inyección de moral tremenda  pero... ¿será suficiente como para mantenerme 21kms. a menos de 4:44 de media? No paro de estudiar el recorrido y la altimetría de Valencia y creo que podría llegar al objetivo si sale un buen día. He visto que los últimos 4-5 kms. son en suave descenso, casi inapreciable según el plano, así que eso podría contribuir a acabar fuerte si de una maldita vez consigo llevar un ritmo regular, sin los tira-afloja que tanto me hicieron sufrir en Orihuela.

La salida del jueves no conseguí llevar el ritmo deseado pero las buenas sensaciones de otros entrenamientos están ahí así que... ¿quién sabe? Dudas y más dudas...

Le tengo muchísimas ganas a la carrera. Me apetece volver a compartir viaje deportivo con mi amigo Ramón, volver a notar los nervios previos a la carrera y tratar de superar de nuevo el gran reto que supone correr una media (que parece que ahora menos de maratón es nada, y en absoluto es cierto) así que...¡a por ello!
Lo próximo que sabréis de mí será cómo ha ido todo en Valencia.

Nos leemos pronto.Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 9 de octubre de 2016

CAMINO AL MEDIO MARATÓN DE VALENCIA: SEMANAS 5 Y 6 + 10KM VILLA DE ROJALES

La frecuencia semanal que tenía prevista para ir actualizando el blog y contaros los avances de los entrenamientos para Valencia se ha visto interrumpida por una gastroenteritis que me ha dejado fuera de juego esta última semana, la sexta, sin moverme cuatro días, por lo que para esta entrada del blog se me ha acumulado la faena, al estar dos semanas sin escribir.

Salí contento de la quinta semana de preparación para la media. Como siempre, el lunes tocaba gimnasio y salida suave de 30 minutos y el martes, series, en aquella ocasión de 2000, tres con descansos de dos minutos y 25 minutos previos de calentamiento con 15 minutos de vuelta a la calma al finalizar los tres sprints. Los ritmos que pedía el planning no se me hicieron demasiado cuesta arriba y la última serie conseguí sacarla 15 segundos más rápida que las otras dos sin demasiada dificultad, por lo que terminé bastante animado.

Como siempre, buenas vistas durante las series por la playa

Después del descanso del miércoles tocaba salida suave de una hora a pulsaciones bajas. No tenía ganas de repetir el circuito de la cantera y el puerto de la semana pasada y decidí recorrer la playa pero en sentido contrario, hacia Campello, por el paseo de San Juan.

Entrenamiento de jueves cumplido

Los ritmos fueron buenos sin que el corazón se desmadrara, así que no podía dejar de pensar...¿y si resulta que el domingo se da bien en Rojales?




Descansé la tarde del viernes para llegar fresco al primer diez mil de la temporada al día siguiente. La noche anterior, leyendo aquí mismo cómo me fue en la pasada edición recordé la mala pasada que me jugó el estómago, así que decidí ser precavido y vigilé la cena y la comida del sábado.

Me volvía a acompañar, como ya lo hizo en el 2015, mi amigo Ramón, amante como yo de las carreras de la Vega Baja, que en el último momento cambió su inscripción de 10kms por la versión corta, para poder hacer doblete ese fin de semana y correr al día siguiente los exigentes 10kms de la Abel Antón en Gran Alacant aunque a penas podía respirar por culpa de la bronquitis (eres grande amigo)

Postureo en la línea de salida/meta y a calentar

Recordando la cola del año pasado para recoger el dorsal, problema solucionado este año con más voluntarios y varias colas para cada grupo de dorsales, llegamos con antelación a Rojales. En pocos minutos ya teníamos la bolsa del corredor y el dorsal, tomábamos una infusión para evitar que el estómago nos la jugara y estábamos calentando.
Aunque la temperatura era alta, no tenía nada que ver con la que sufrimos el año pasado y en las zonas de sombra no se estaba mal del todo, con algo de viento refrescando ligeramente el ambiente. Mis sensaciones eran buenas, el clima acompañaba aunque seguía siendo algo caluroso para mí... ¿qué pasaría al darse la salida? Cómo echaba de menos los nervios previos a la carrera cuando significaban que tal vez podría darse bien la prueba.

Autofoto con Ramón en el pelotón de salida, a punto de comenzar.
Poco antes de arrancar Ramón me avisó de que me había olvidado el chip en el coche. Maldije, pero quedaba un minuto para salir y la posibilidad de MMP estaba descartada (me daba igual, entonces, que no hubiera registro, así soy xD), así que comprobé que el Garmin y el teléfono registraban todos los datos correctamente y llegada la hora salí disparado, dispuesto a probarme por primera vez esta temporada en esta distancia y a estrenar los colores de Runners Montemar.




Salida bien situado (se me ve por el centro de la imagen)

Los dos primeros kilómetros transcurrían por la única vuelta corta del circuito, con dos pasos por el puente de Carlos III, la zona más animada del circuito. Me costaba muchísimo mantenerme al ritmo objetivo, unos 4:25 de media aproximadamente, pues por el efecto dorsal y con las reservas de energía intactas las piernas se iban solas y el reloj avisaba con frecuencia de que el ritmo subía a 4:10 - 4:15 m/km
Me encontraba fresco y confiado, pero recordaba del año pasado que en las dos vueltas largas que tenía por delante, en el tramo del circuito que dejaba el río Segura a nuestra derecha se iniciaba una suave subida, inapreciable si se corre tranquilamente, en la que si llegaba pasado de vueltas iba a sufrir más de lo debido.

Primer paso por la línea de meta
Conseguí mantenerme en el ritmo previsto hasta llegar a las proximidades del avituallamiento. Esta zona en suave subida, como os contaba antes, me frenó un poco, pero mantuve la calma a pesar de que las sensaciones empezaban a no ser muy buenas con tan solo algo más de 4 kms en las piernas.

El corazón hasta aquel momento había aguantado el tipo y se mantenía a unas pulsaciones muy buenas pero en ese punto del circuito comenzó a acelerarse ligeramente. Traté de animarme, repitiéndome que en aquel momento de la carrera ya iba mucho mejor que el año pasado, recordando que en el avituallamiento del 2015 tuve que parar. Me dije que aquella subida en algún momento tendría que convertirse en bajada y que ya recuperaría. Bebí tranquilamente sin pararme, diciéndome "¿ves?, este año nada de detenerse aquí" , y poco a poco recuperé la concentración y empecé a encontrarme mejor.

El paso por el ecuador de la carrera llegó antes de lo esperado, en unos más que aceptables 22:23 según mi reloj. Si no me dormía y no pasaban factura después los 5kms que acababa de completar iba a conseguir estar por debajo de 45 minutos al final.

Segundo paso por la línea de meta, con casi 6 kms. ya en las piernas.


Intenté animarme, pero algo me decía que la siguiente vez que pasara por el único tramo de subida del circuito el ritmo bajaría más todavía y lo de bajar de 45 iba a tener que esperar a otra carrera.
Acababa de correr el km. más lento de todos pero aún tuve fuerzas para remontar, y ese 1000 que pasé a 4:40 fue seguido de otro a 4:34.

En este punto empecé a notarme cansado. Estaba en la zona más solitaria del circuito y el corazón empezaba a acercarse peligrosamente a la zona de no retorno, demasiado cercano a las pulsaciones de entrenamiento de series. Mantuve la calma, consciente de que necesitaba fuerzas para los dos últimos kms. y medio con la ya conocida subida en falso llano y bajé un poco el ritmo.
Los ánimos de una espectadora anónima llamándome por mi nombre en el paso por el puente y ver a Ramón poco después , casi en el km.8 diciéndome que iba bien, que la carrera en ese punto era buena, me dieron las fuerzas necesarias para lanzarme a por el sub.45.

En uno de los pasos por el puente, todavía fresco.


A la porra las pulsaciones, me dije. Para lo que queda por delante...a jugársela, que en las series el ritmo cardiaco alto lo toleraba bien, pensé.

Aceleré dispuesto a llegar al límite hasta la meta. En el segundo paso por el avituallamiento cogí otra botella de agua y, notándome fuerte me permití un ligero frenazo para beber, algo que un corredor que tuve toda la carrera cerca interpretó como un bajón físico, pues me animó con un "¡vamos máquina!¡que ya estamos!" mientras me dejaba atrás. Salí disparado a la caza de este compañero anónimo de fatigas, pero su acelerón final era mucho mejor que el mío y no pude seguirle, algo que me importó muy poco, pues veía que mi ritmo era cada vez más rápido.

No tenía ni idea del tiempo que llevaba acumulado ni imaginaba cuál podría ser el tiempo final, pero al ver a lo lejos a un grupo de tres atletas del Tragamillas de Orihuela que había perdido de vista hacía tiempo y que, conocidos de otras carreras en las que hemos coincidido, sabía que probablemente buscaban un tiempo cercano a 45, me animé y eché el resto.
Pasé por delante de ellos mucho antes de encarar la última calle del circuito, sorprendiéndome a mí mismo por poder correr tan rápido en el último km. En la recta final, enmoquetada y llena de público, me vine arriba, conseguí acelerar todavía más y logré sacar el km. más rápido de la carrera, a 4:16. 

Ver que el reloj oficial no iba a pasar de los 45 minutos me dio el último impulso para conseguir cruzar la meta en lo que me parecieron 44:53 oficiales (recordad que corrí sin chip) , 44:43 en mi reloj, que encendí y paré al pisar las líneas de salida y meta.
Esto me dejaría, de aparecer en la clasificación, aproximadamente en las posiciones 111 de 251 en la general, 29 de 47 en mi categoría y 114 de 209 en la general masculina.

Recuperando líquido en la meta con el gran Ramón


Postureo post-carrera
No podía estar más satisfecho. La carrera volvía a dejarme contento, animado por esos últimos kilómetros sacando fuerzas de no sé bien dónde y con la sensación de que podría repetir todos los años la visita a Rojales. Estos tiempos el año pasado suponían casi MMP en invierno, así que moverme a estos ritmos empezando octubre hacen que sea optimista.

Carrera muy bien organizada y baratísima, que volvía a obligarme a hacer comparaciones odiosas con Alicante, que ese fin de semana tenía en sus calles la carrera de los castillos, una prueba que este año han incorporado a la Sanitas Running Series, dejando en el olvido la primera edición de hace 3 años, cuando fue una carrera solidaria en la que se pagaba un euro y se entregaba un kg. de comida, todo donado a fines benéficos, no como ahora, que pagas 10 veces más con esos 10€ de inscripción que cuesta (nada de solidaridad ya, por supuesto) y compartes carrera con una prueba de 5km. (¿quién les habrá dicho a los organizadores que más es mejor?) El tema de las carreras populares en Alicante capital me enfada y entristece a partes iguales, así que no dedicaré más texto al asunto.

El inicio de la temporada, volviendo a la crónica de Rojales, se confirmaba como el más fuerte de los últimos años y me hacía pensar que con menos calor y algo más de entrenamiento el fin del otoño y comienzo del invierno van a ser muy buenos. ¿Hasta qué punto? ¿Bajaré holgádamente de 43:59 en 10km?¿Dejaré lejos por fin la hora cuarenta en media? Poco a poco, ya lo veremos.


Como os decía al principio de esta entrada del blog, se ha acumulado la faena y todavía quedaría pendiente contaros la sexta semana, pero la maldita gastroenteritis ha hecho que estos últimos siete días solo haya podido moverme viernes, sábado y domingo.

Los dos primeros, para que no fuera muy agresiva la vuelta al ejercicio, decidí dedicarlos a la natación, con piscina el viernes machacando bien las piernas y algo más de fondo el sábado, nadando poco más de 2.5kms por la playa de San Juan y el Cabo.

Quién me iba a decir que iba a venir a estas piscinas tan a menudo, hace años

Salida del sábado, por la playa de San Juan y el Cabo de Las Huertas

Que alguien saque una cámara a mitad de travesía tiene estos resultados (vaya caras...)


Hoy, domingo, no he querido perderme la tirada larga, única salida a correr en mi breve semana deportiva. Tocaba hora y media, distribuida en una hora a ritmo ligero y media hora a ritmo de mmp en medio maratón, es decir, 4:43m/km como muy lento.

El primer tramo he intentado no ir demasiado fuerte. Toda la semana parado podría haberme dejado flojo y no quería pasarlo mal en el bloque más fuerte y no poder acelerar la última media hora. Aunque al principio las piernas pedían guerra y era fácil meterse en 4:50 sin esfuerzo sabía que el calor y 45 minutos de carrera más podrían hacerme pagar caro un exceso innecesario en los primeros kilómetros, así que me lo he tomado con calma.

He salido desde casa en dirección a Campello y aunque en el km. 9 he flojeado un poco he conseguido mantenerme cerca de 5m/km durante la primera etapa del entrenamiento. Cumplida la hora, ya de vuelta desde Muchavista, tocaba apretar los dientes y acelerar durante los últimos treinta minutos.

Playa de Muchavista, en Campello, echando algunos metros más en dirección
a Valencia antes de volver sobre mis pasos hacia San Juan playa

Estaba animado, aunque las sensaciones no eran del todo buenas, y he tenido que frenarme demasiado rápido, pues los picos de velocidad que indicaba el Garmin eran demasiado altos. He sufrido muchísimo, pero me he repetido constantemente, recordando los entrenamientos maratonianos, que había que aprender a convivir con estas sensaciones y con la pesadez de piernas, que tal como comprobé en Barcelona, este tipo de entrenamiento iba a ser muy útil después en la competición.
Así, queriendo parar a los 5 minutos de haber empezado pero aguantando y aprendiendo a tolerar el acelerón, han pasado 5 kms. a unas medias sorprendentemente buenas: 4:37, 4:37 otra vez, 4:39, 4:34 y ya, flojeando, 4:48 el km.17, sintiéndome en las últimas. De hecho, el tiempo que faltaba hasta la hora y media no he podido seguir a tope y he acabado a ritmo de enfriamiento (mal, ya que en teoría debía acabar fuerte, pero no daba para más).

Reventado, esta mañana


Poco más de 18kms. en las piernas y muchas dudas, a pesar de la satisfacción de poder haber apretado tanto en el bloque fuerte del entrenamiento, a ritmos superiores a los buscados.
No sé, no acabo de tener claro si podré mantenerme a 4:43 como muy lento en Valencia. Hoy en la primera hora a unos 5 el mil no he ido cómodo aunque después haya sido capaz de sacar varios kms. fuertes. ¿Llegará el día 23 y mis piernas estarán preparadas para atacar la MMP? Ya tengo vista cuál sería la siguiente intentona, de fallar en Valencia. Iría a Torrepacheco en diciembre, pero hacer marca en Valencia sería genial. El comienzo de la temporada es bueno, pero...¿tanto? Acostumbrado a tener los picos de forma en enero o febrero ahora mismo soy un mar de dudas. Por suerte, en dos semanas estará todo claro, para bien o para mal.

La ruta de esta tirada larga

De momento, a seguir con el entrenamiento planificado. Diría que ya no hay tiradas largas en en planning y que comienzo una ligera descarga de piernas, solo interrupida por unas cuantas sesiones de series hasta el día 23. Por el camino, el día 16, mi segunda incursión en las travesías en aguas abiertas, con la participación en el Oceanman de Benidorm, en la distancia popular, 1'5Km.

El estreno en medio maratón de la temporada está cada vez más cerca, a solo dos semanas. Un par de entradas más del blog contando cómo van los entrenamientos y ya estará en mis piernas.

Nos leemos la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.