jueves, 15 de septiembre de 2016

CAMINO AL MEDIO MARATÓN DE VALENCIA: SEMANA 2 - ESTRENO EN AGUAS ABIERTAS OCEANMAN TABARCA 2KM


Otra semana más cerca de la primera gran prueba de la temporada y otra etapa acabada del camino a la media de Valencia.
En los entrenamientos del 5 al 11 me he sentido mucho más flojo de lo esperado. Parece que la carrera de Villena supuso un gran gasto de energía y lo he notado bastante, con sensaciones no muy buenas durante toda la semana.

El lunes tocaba gimnasio y trotada tranquila y no me noté demasiado flojo. El martes, sin embargo, en el entrenamiento de natación, sí que empecé a sentir una flojera importante. Me costaba mucho mantener el ritmo de siempre y acabé casi vacío.
La cosa no mejoró el miércoles, cuando el objetivo, después de 25 minutos calentando, era repetir 4 bloques de 9 minutos a ritmo de competición de 10km. aproximadamente, con 1 de descanso.
Los dos primeros pude mantenerme, muy justo, en el tiempo previsto, pero en el tercero me quedé sin fuerzas y no pude seguir y acabé volviendo a casa trotando.

El jueves descansé y la tirada larga de la semana, que debía ser el domingo, la hice el viernes, al tener trabajo el sábado y el domingo ocupado en lo que os contaré después.

La salida de más kilómetros de la semana volvió a dejarme con malas sensaciones. Debía empezar tranquilo, entre 4:40 y 5:20m/km durante 40 minutos, subir a 4:20-4:40 20 minutos y acabar 20 minutos a tope entre 4:10 y 4:20. La realidad fue que en la segunda fase del entrenamiento estaba muy cansado y casi no podía estar a 4:35/4:40 y que duré una hora nada más, retirándome cuando sentí las piernas demasiado cargadas. Intentaba convencerme de que simplemente era una mala semana, que después de la buena carrera de Villena había seguido fuerte en el gimnasio y en la piscina y que eso podría haberme cansado en exceso, pero no podía evitar estar intranquilo. ¿Remontaría?¿Me encontraría mejor la semana siguiente?

Algo flojo de moral, llegó el domingo y con él mi estreno en una competición en aguas abiertas, el Oceanman de Tabarca en su versión popular, de 2000 metros.
Sí, esto es "corre sin parar" pero no puedo dejar de contaros cómo fue mi estreno oficial en natación.


Tocaba madrugar mucho para llegar a Sta.Pola y salir hacia la isla de Tabarca. Me desperté nervioso, como la primera vez que participé en una carrera popular (noviembre del 2008, casi 8 años ya) y lleno de dudas. ¿Sería capaz de terminarla? ¿Pasaría el corte, aunque no era muy exigente?

En mi estreno me acompañaban Adri, Pepelu y mi hermana, todos con unas habilidades en el agua muy parecidas y con el único objetivo de ser capaces de acabar la prueba.

Camiseta, gorro, bolsa... recogidos la tarde anterior

Calorías en el desayuno en Sta.Pola para afrontar los 2000 metros de natación : )

Postureo previo a la salida : D

Pepelu, Adri y mi hermana navegando hacia Tabarca
Cuando llegamos los superhéroes que nadaban 10kms habían salido hacía más de 1 hora y los que afrontaban el medio oceanman, 5kms, empezaban a dar brazadas. Nosotros todavía tuvimos que esperar un buen rato, que aprovechamos para reconocer el terreno y ver bien la zona de salida y llegada.

Este fue el recorrido de mi estreno
Al fin llegó el momento. Desde una cala pequeñísima y demasiado pedregosa menos de 50 nadadores, tras las explicaciones de los organizadores, salíamos disparados hacia la primera boya que indicaba el primer giro y nos dejaba bordeando la costa.

Empecé muy rápido. Demasiado, tal vez. La respiración se aceleró rápidamente y pronto costó mantener el ritmo. Trataba de seguir a un pequeño grupo de nadadores a poca distancia, unos 5 metros, pero en algún momento me desvié demasiado y de repente la primera boya me quedó demasiado lejos. Mala cosa, pensé, empezar a desviarse tanto y tan pronto.

Equivocadamente, aceleré para volver cuanto antes al camino correcto y seguí la ruta "buena". Intentaba evadirme, disfrutar del buenísimo estado de la mar y del fondo marino, perfectamente visible en unas aguas tan claras como las de Tabarca. La visión de la fauna y vegetación durante el camino no consiguió distraerme demasiado. Seguía despistándome en el camino a la siguiente boya y no tardé en encontrarme solo. Los voluntarios me indicaron de nuevo la ruta correcta y descubrí una vez más lo mucho que me había desviado (otra vez). En lugar de volver con calma a la ruta correcta volví a acelerar y mucho antes de llegar al extremo de la isla empecé a notarme cansado y agobiado, sintiendo que perdía mucho tiempo y que gastaba energías inútilmente en esa especie de expedición improvisada por Tabarca que me me estaba montando en solitario.

En dos ocasiones llegué a plantearme muy seriamente el abandono, después de los acelerones para recuperar la ruta adecuada, pero conseguí rehacerme rápidamente y cuando, ayudado desde este momento siempre por los voluntarios, vi la boya que marcaba el giro a la izquierda en el extremo de la isla y miré el reloj vi que a pesar de todo no iba tan mal y que pasaría el corte.

Pensaba que cerraba la carrera, pero vi detrás de mi a otro nadador también siguiendo las indicaciones de los voluntarios. No era el único despistado con flojera, pensaba, empezando a tomarme el asunto con algo de humor.

Me calmé, empecé a disfrutar del recorrido y me centré en la técnica y en acabar con fuerzas. Por desgracia, los acelerones previos debieron pasar factura a los gemelos, y poco antes del segundo giro a la izquierda, para dirigirnos ya a las dos últimas boyas, una rampa dolorosísima en el gemelo derecho hizo que me detuviera. Me adelantó el nadador que había visto hacía pocos minutos y, una vez recuperado del dolor, me centré en dar la patada bien y tomé como guía la estela que dejaba el competidor que me dejaba atrás cada vez más rápido.

Una segunda rampa en la misma zona me detuvo de nuevo. Maldije, esperando que aquello no fuera a más, en un momento en el que estaba animado y me sentía capaz de terminar.

Muy a lo lejos, según me dijeron los voluntarios, cerca de dos veleros, estaba por fin la boya roja que indicaba el giro hacia la playa y el fin de la travesía.
Esta última boya no llegaba nunca. Me centraba en la técnica, en que las piernas se movieran bien para evitar más rampas, en la brazada y la respiración. Me distraía con las vistas de los pececillos que me acompañaban a veces en el camino y que, probablemente acostumbrados a tanto humano por la zona (protegida) no se espantaban de mis torpes brazadas de novato.

Cuando por fin llegó el momento de bordear la última boya  me animé muchísimo. A lo lejos veía la playa, el arco de meta y muchísimo público. Aquello estaba hecho, solo faltaba un último esfuerzo, me dije.
Recordé las palabras de nuestro entrenador de natación: Nadar casi hasta que las manos rocen el fondo de la playa para no perder tiempo andando, pero en cuanto tuve cerca la arena de la playa intenté apoyar los pies. Como si fuera un castigo por desobedecer, otra rampa más castigó mi maltrecho gemelo derecho, pero aguanté y seguí nadando. Por fin, cuando había muy pocos metros de agua ya, me puse en pie.
En ese momento, después de tanto tiempo sin cargar peso sobre las piernas, noté cuánto daño habían hecho las rampas en el gemelo. Costaba mucho correr, así que entré caminando, quitándome por el camino las gafas y el gorro, animado por mi hermana y Adri que ya habían llegado.
Las fotos pueden no reflejarlo por mis caras (el gemelo derecho estaba muy castigado), pero estaba muy orgulloso de mí mismo cuando pasé por la meta 1 hora y 7 minutos después de haber arrancado, casi cerrando la carrera (penúltimo de los 44 llegados a meta) pero muy contento por haber superado el reto. El tiempo (lentísimo, para qué nos vamos a engañar) era lo de menos aquella mañana.
Tan bien me encontré que tengo claro que repetiré en el oceanman popular de Benidorm el próximo día 16, esta vez en 1.5kms, donde me acompañarán de nuevo Adri, Pepelu y mi hermana, que también acabaron muy bien y se animaron para otra travesía más.



Ahora toca seguir con el entrenamiento para Valencia, esperando que mejoren las sensaciones. En la próxima entrada os contaré cómo va todo y qué tal mi estreno con Runners Montemar, el nuevo club con el que me veréis en las carreras desde hoy.

Nos leemos en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

4 comentarios:

  1. Joder, me estás haciendo picarme con lo de la natación... Vamos ahora a por Rojales a morir, pero no dejes de darle caña al agua crack!!

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    1. Para mí ha sido todo un descubrimiento Ramón. Creo que es un complemento buenísimo para la carrera. Lo estoy disfrutando muchísimo. Prueba! Ahora a por Rojales a tope. No me veo para nada mejor de 45 ahora mismo, pero todo se andará. Go!go!go! 💪🏻💪🏻💪🏻

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  2. ¡Que odisea maratoniano! Me ha encantado leerte. Se mastica el dolor jajaja. Enhorabuena por el aguante, por no abandonar y por querer volver! Y además es un súper entrenamiento para el previo de Valencia. :D Eres un luchador sigue así!

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    1. Gracias! Esto de nadar me está gustando muchísimo : - )

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