sábado, 27 de agosto de 2016

GRAN FONDO INTERNACIONAL DE SIETE AGUAS (VALENCIA)


Llevaba algunos años interesándome por la carrera del pasado día veinte de agosto. Desde que empecé a participar en carreras populares, todos los veranos leía y escuchaba buenas críticas del Gran Fondo Internacional de Siete Aguas pero, por un motivo u otro, nunca encajaba bien en el planning de mis entrenamientos hasta que este año, a principio de verano, decidí comprobar qué tenía este pequeño pueblo valenciano, de poco más de 1400 habitantes, para reunir tantos corredores año tras año (más de 2000 en esta edición)


A lo largo de la semana pasada los entrenamientos no hacían que fuera optimista respecto a mi rendimiento en una carrera de las características de la de Siete Aguas. Mucho calor, ritmos lentos y pulsaciones demasiado altas hacían que me planteara la carrera como una tirada larga y tranquila, sin muchas opciones a quedar ni en la media en la clasificación.
El jueves anterior a la carrera, para cargar las piernas un poco más, no pude decir que no a una trotada con mis amigos Rafa y Ramón por Campello, sufriendo y disfrutando a partes iguales las cuestas de Coveta Fuma y alrededores y una rampa que los corredores y ciclistas locales conocen como "la bestia negra" (nombre merecidísimo), que en un recorrido de más de 16kms. me hizo dudar más todavía de mis posibilidades el sábado.
Acabábamos de dejar la bestia negra atrás, el jueves.
El día de la carrera salí con mucha antelación hacia Siete Aguas. La predicción para la tarde era de temperaturas cercanas a los treinta grados y bastante humedad, algo que comprobé al llegar allí dos horas antes. También pude ver que el perfil de la carrera no podía ser otro que el mostrado en la web del organizador, pues la zona se encontraba en mitad de un mar de colinas y montañas bajas que hacían imposible un recorrido llano.
Tocó aparcar fuera del pueblo, recoger el dorsal rápidamente y comprar agua fría para ir acumulando líquido en el cuerpo.

Un par de fotos de la zona


En la zona de recogida de dorsales y bolsa del corredor ya anticipaban que el perfil no era llano precisamente y nos indicaban detalladamente la distribución de las cuestas y su dureza en cada punto de la carrera. Uno de los tramos, por el que pasaríamos después dos veces, llegaba a más de un 24% de pendiente. Paciencia, me dije.


Esta era la información que nos encontrábamos. Cuestecillas...

Cuando se acercó el inicio de la carrera, a pesar del calor y las cuestas del pueblo, me dije que habría que calentar un poco, aunque no tuviera en mente salir a darlo todo. Cuesta arriba y abajo pude ver la cantidad de corredores que habían llegado a Siete Aguas. Corredores, acompañantes y sieteagüenses llenaban las calles creando un ambiente festivo que contrarrestaba un poco mi desánimo inicial.

Unos minutos más, y a correr.
Me situé en el cajón que elegí al hacer la inscripción, el de menos de 1:25, cuando era optimista y pensaba que mi tiempo podía estar en la media según vi en clasificaciones de años anteriores. Después de una larguísima presentación de los corredores de élite que participaban (mucho olímpico y muchos campeonatos nacionales o internacionales, entre todos ellos. Nivelazo) y un minuto de silencio por un organizador o corredor local (no escuché bien) arrancábamos lentamente por la que parecía la avenida principal del pueblo. El cielo, para mi sorpresa, se había ido cubriendo de nubes poco a poco y empezaba a soplar una brisa agradable que empezaba a refrescar el ambiente.

Salida lenta, entre muchísimos corredores.


No avanzábamos con fluidez por las calles de Siete Aguas, demasiado estrechas para tanto corredor. Además, el perfil de los primeros kilómetros ayudaba a mantener al grupo unido, pues nada más empezar ya estábamos subiendo cuestas. Poco después del km.1.5 ya empezábamos a sufrir una de las rampas más duras del circuito, pero como no tenía idea de acelerar el ritmo y no quería ir zigzagueando, dando acelerones y gastando cartuchos tan pronto, no lo noté demasiado al ir a un ritmo bastante tranquilo.

Alcanzábamos el punto más alto del pueblo sobre el km.3 y y poco después del km.4.5 , después de pasar de nuevo por la línea de salida/mete dejábamos atrás el casco urbano y nos enfrentábamos a la larga ida y vuelta que teníamos por delante, por la misma carretera, unos 7-8kms., llena de pendientes largas seguidas de bajadas no muy pronunciadas.


Primer paso por meta, a punto de abandonar el casco urbano

En este momento noté que no hacía tanto calor como había previsto y que el cielo estaba cada vez más cubierto. Por otra parte, la vista de todo lo que estaba por recorrer era clara y se podía ver que las cuestas no eran tan duras como habría esperado. No aceleré demasiado, pero sí que empecé a darle vueltas a la cabeza: ¿y si después de todo podía hacer una buena carrera?



Tenía la sensación de empezar a adelantar poco a poco, sin pausa, a muchos corredores, y esto me animaba en el camino de subida del primer pico, hasta el km. 6.5 aproximadamente. Llevaba desde la salida una botella de agua, por si no fueran suficientes las de los avituallamientos, pero no me notaba acalorado en exceso y me permitía de vez en cuando echarme parte del agua por la cara y la cabeza, pues no me notaba demasiado sediento.


Subidas y más subidas, pero no tan duras como pensé :)
Una vez superado este primer pico sabía que nos esperaba una larga bajada en la que podría acelerar y arañar minutos, pero seguía siendo reservón, a pesar de que me encontraba cada vez más fuerte y confiado. Recordaba haber pensado, estudiando el perfil en casa la tarde anterior, que no había que dejarse llevar en esta bajada porque poco después llegaba otra subida larga, por el mismo camino pero en sentido contrario, todavía con casi la mitad de carrera por hacer, así que me contuve un poco más.

Cuando tocó volver sobre nuestros pasos, pasado el km.8, conociendo ya el camino de vuelta y notándome cada vez mejor, solté un poco el freno, llegando a permitirme una breve parada para beber y tomar un gel.
La sensación de que seguía adelantando corredores, la buena temperatura, el aire en contra y notarme con fuerzas de sobra para aguantar las cuestas que ya había corrido a la ida me animaron y me lancé sin miedo. Aquello no era nada comparado con la paliza campellera con Rafa y Ramón del pasado jueves, me dije.

La subida hasta el km.11 fue, en mi opinión, muy buena y la bajada hasta el km. 12 la hice a todo gas. Escuché a unos corredores del club local comentar que todavía habría que subir el paredón del inicio de la carrera, cerca de unas urbanizaciones a las afueras, pero me dije que si no había dado ni un paso caminando en todo el circuito no iba a echarme atrás en ese momento.
Aquella última subida se pegó bien a las piernas, pero estaba muy animado y sabía dónde acababa, recordaba que habría avituallamiento y, si no me equivocaba (no lo hice) desde ese punto hasta la meta el recorrido era cuesta abajo, exceptuando una breve pero intensa subida poco después del km.13.

Ya no me limité a dejarme caer o acelerar un poco. Aceleré todo lo que permitieron las piernas, llegando a notar en algún momento el bíceps femoral derecho algo cargado. La bajada era una gozada, ya recorriendo el pueblo, animado por muchísimo público.
Aunque durante toda la carrera había visto los tiempos por km. no tenía ni idea de cuánto tiempo llevaba corriendo. Había estado más pendiente, sobre todo la primera mitad de la prueba, de que las pulsaciones no subieran demasiado, así que cuando por fin encaré la recta final y vi el reloj, todavía por debajo de 1:20, aceleré todo lo que pude para no dejar que el crono final pasara de 1:19:59, algo que conseguí, pues paré el reloj oficial en 1:19:58, 1:18:59 reales, en la posición 879 de 2059 en la clasificación general y 359 de 672 en mi categoría, que en esta ocasión era senior masculino, no veterano-A, por lo que estaba en el mismo grupo que chavales de 23 años hasta mi edad, 39. Para estar contento :)




Un vistazo a las estadísticas de la carrera, de las más completas que recuerdo (ver AQUÍ ) confirmó la sensación que tuve toda la carrera de ir pasando lentamente a otros corredores que iban quedándose por el camino (algo más de 120 posiciones ganadas poco a poco desde el km.4) 
Contra todo pronóstico, disfruté la carrera, me sentí fuerte al haber reservado un poco la primera mitad del circuito, no me deshidraté gracias a la tregua que dio el clima y al haber sido tan pesimista antes de llegar todo me parecieron buenas noticias según avanzó la prueba. El avituallamiento final permitió una rápida recuperación, entre sandía, melón, agua, refrescos, cerveza (no tomo alcohol, pero sé lo mucho que se aprecia este detalle al acabar una carrera) y contribuyó todavía más a terminar con muy buenas sensaciones.

Una carrera que hay que hacer una vez por lo menos, si tenéis oportunidad. Yo, ahora que la conozco...os acompaño si queréis, que querría saber si podría haberme acercado a la hora diez si no hubiera salido con tantas reservas.


Ahora que los calores veraniegos deberían empezar a desaparecer se acaba mi pretemporada. Ya tengo la cabeza centrada en el próximo gran objetivo, la media de Valencia del próximo 23 de octubre. Tengo la esperanza de que por el camino, igual que ha sucedido los 2 últimos años, mejore también mi mejor tiempo en 10000, pero no sé qué va a pasar en estos casi dos meses que hay por delante todavía. Llevo dos temporadas notándome en plena forma de enero a marzo y no en otoño, así que no acabo de tener claro si será posible alcanzar un segundo pico de forma tan bueno como el de el comienzo de año otra vez en octubre.
Por otra parte, tengo que reconocer que en los dos últimos veranos no terminé tan bien de peso como este y creo que mi estado de forma era un poco peor que el actual así que...¿quién sabe? Habrá que darlo todo hasta el 23 de octubre para comprobarlo : )

Por el momento, ya están decididas, a falta de que el preparador lo apruebe, las próximas paradas en el camino a Valencia: Cross de Villena el próximo día 3 de septiembre, algo más de 8kms que no creo que pueda hacer a tope pero que servirán para empezar a rodar fuerte y los 10km de Rojales el día 1 de octubre, carrera en la que creo que podría intentar asaltar de nuevo mi récord personal de 10000m, parado en 43:59 desde la Rotary de Elche de enero de este año. Ahora mismo veo muy lejos aquel estado de forma pero recuerdo que el año pasado también veía difícil recuperar la forma y después todo fue sobre ruedas. A por ello, pues.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 14 de agosto de 2016

30 CROSS SUBIDA AL SANTUARIO SANTA Mª MAGDALENA (NOVELDA)



El pasado día 30 tocaba volver a una de las carreras clásicas del verano alicantino, la subida al santuario de Novelda. No puedo decir que llegara en plena forma al día de la prueba, pero no me notaba tan flojo como cabría esperar en esta época del año, con tantísimo calor y entrenamientos menos exigentes de lo habitual así que, en el fondo, era algo optimista respecto al crono final.
Para evitar colas, aglomeraciones y prisas no esperé al sábado para recoger el dorsal y la bolsa del corredor y me acerqué a Novelda el viernes, aparcando en una calle que me resultaba familiar y que tardé en reconocer: la misma en la que el año pasado sufrí/disfruté la milla urbana Sector Centro a más de 30 grados.

Lo que sufrí el año pasado aquí XD
Dorsal recién recogido

Parte de la bolsa del corredor. Muy útil, el zapatillero
Ya solo quedaba descansar bien esa noche (hecho), cuidar la alimentación (hecho) y no experimentar antes y durante de la carrera (¿hecho?¡no!). Bebí agua durante la mañana y mediodía como si lo fueran a prohibir, comí ligero y pronto, para llegar sin empacho a la hora de la carrera, las 19:30 (¿tanto costaría retrasar media hora la carrera para mitigar un poco el calor?) y, gran error por mi parte, de camino a Novelda, pensando que el sudor excesivo sería un problema, tomé Gatorade, pensando que ayudaría a mantener el nivel de sales y líquidos en su sitio durante la carrera. No recordé que las bebidas isotónicas ya me causaron problemas (y grandes) en carreras anteriores (recordaré siempre lo mal que lo pasé en el maratón de Madrid por algo parecido) pero el cuerpo ya se encargaría de recordarme durante la carrera lo mal que me sientan estas cosas, como os contaré después.

La carrera sigue superándose año tras año en todos los aspectos. En esta ocasión tomábamos la salida, puntuales, más de 1100 personas, dando una vuelta a la pista de atletismo, algo apretados, pero cómodos después en cuanto salíamos del polideportivo, con el grupo rápidamente estirado.

Me propuse, como el año pasado, aguantar a 5m/km hasta el inicio de la subida al santuario, soportando el calor gracias a la botella de agua que llevaba desde el principio. Aunque la temperatura era mucho más alta que en la pasada edición no tuve problema en mantenerme al ritmo objetivo en las suaves subidas hasta el arranque de la parte más dura del circuito, cerca del km.4,5, donde, como todos los años, ya veíamos de bajada a la cabeza de carrera.

Me notaba fuerte y me permití una pequeña parada a beber y echarme por la cabeza el resto del agua que llevaba encima,antes del inicio de los 1000 metros de subida, pensando que llegaría arriba del tirón, más o menos rápido y, que este año, sí que podría acelerar en la bajada hacia el pueblo.

Las cuestas se hicieron tan duras como años anteriores, con mención especial al conocido tramo por encima de un 10% de pendiente, pero aguanté y disfruté del añadido del recorrido de este año, que por primera vez recorría el santuario a escasos metros.



Viendo de cerca el santuario, por primera vez desde que corro este carrera

Poco después de este punto, en el avituallamiento, y antes de la fuerte bajada posterior, comencé a sentirme pesado y con molestias en el estómago. Bebí, tranquilamente, a sorbos pequeños e intenté bajar rápidamente pero las molestias eran cada vez mayores y la tensión en la barriga empezaba a ser insoportable. Pensando que sería algo pasajero seguí intentando acelerar, empezar a ganar posiciones, pero cada vez me encontraba peor, hasta que llegó un momento que, por primera vez desde que empecé a correr (y creo que van ya 8 años como poco) aparecieron arcadas durante la carrera. Paré, respiré tranquilo, y seguí, mucho más flojo que antes, sin llegar a vomitar pero pensando que era cuestión de tiempo que echara hasta el desayuno.
Todo el recorrido estaba animadísimo, con mucho público y vecinos que sacaban mangueras de sus jardines para refrescarnos, pero no conseguía evadirme, sentirme mejor, olvidarme de las malas sensaciones.

El ritmo seguía bajando, seguía parando de vez en cuando y aquello no mejoraba.
Todo el tramo que debía haber sido de mejora, de remontada al tiempo perdido en la subida, transcurrió lentísimo.
Al conocer la carrera bien, de otros años, sabía que en breve llegábamos a una cuesta breve pero intensa, en la única zona de tierra del circuito, en la que habría otro avituallamiento.

Tramo complicado, cerca del km.8, en la zona de tierra. KO


Sufrí de lo lindo en el ascenso y cogí el agua pero no la bebí. No me entraba nada en el cuerpo y la sensación de estómago reventado no desaparecía. Volví a caminar, por cuarta o quinta vez, y reanudé el camino algo más animado recordando que ya estábamos cerca del final.

Muy cerca del final ya.


La entrada al casco urbano de Novelda, con tramos en descenso, me recompuso un poco pero ya no había ánimo ni fuerza para acelerar demasiado. Cuando al fin entré en la avenida que llevaba a la pista de atletismo (otra novedad del circuito, que este año superaba ligeramente los 12kms) me animé sabiendo que ya estaba hecho, que la carrera terminaba al fin, a pesar de la mala experiencia.

Vuelta a la pista y terminado


No pude subir mucho el ritmo en la pista de atletismo, como en otros años, cuando tanto público animando te daba un pequeño impulso extra para llegar a la meta. Me limité a ser regular y cuando llegué al último giro vi el crono a lo lejos, siendo consciente por primera vez desde la mitad de la carrera del tiempo que llevaba corriendo.




Meta, por fin


Crucé la meta en 1:05:52 , 1:05:23 reales, en la posición 663 de 1115 entrados en meta y 141 de 209 en mi categoría, cerca de mis tiempos de hace 5 años en esta carrera. Lejos de bajar de la hora, que es lo que querría conseguir alguna vez en esta carrera, pero muy bien corrido si tenemos en cuenta la cantidad de paradas y las malísimas sensaciones desde el primer avituallamiento. ¿Conseguiré alguna vez correr bien esta prueba? El año que viene tocará probar de nuevo.

La medalla, como todos los años, se podía grabar con tu tiempo gratuitamente

Una lástima, arruinar la carrera por experimentar con bebidas isotónicas, porque creo que podría haber igualado mi mejor tiempo aquí, pero me quedo con la sensación de fortaleza durante el km. de subida al santuario, en el que me noté bien a pesar del calor y la tremenda inclinación de algunos tramos. Ahora, a seguir entrenando y a por el Gran Fondo de Siete Aguas del próximo sábado día 20. 
El perfil, la distancia (15kms) y la fecha no lo hacen propicio para pensar en tiempos, así que voy con la idea de disfrutarlo, aguantar las mil subidas y bajadas del circuito y conocer de primera mano por qué es tan conocida esta carrera valenciana. Físicamente me encuentro bien, los entrenamientos de natación que he empezado a intercalar entre los de carrera me han liberado de algo de grasa y, aunque todavía no estoy a tope, creo que acabaré el verano mejor que ningún otro año y con una muy buena base para llegar a octubre fuerte para la media de Valencia y algún 10.000.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.