sábado, 9 de abril de 2016

XLIV MEDIO MARATÓN INTERNACIONAL ELCHE. PÁJARA BIEN MERECIDA. A DESCANSAR


La vuelta a la competición después del maratón de Barcelona prometía ser cómoda. Me había inscrito al medio maratón de Elche sin más objetivo que acompañar a Raúl a por su MMP en esta distancia, hacerle de liebre, lo que suponía llevar un ritmo aproximado de 5:08m/km para llegar a la meta cerca de 1:48-49. Me apetecía rodar sin la presión del reloj, sin pensar en marcas, solo pendiente de ser regular y apoyando a Raúl en todo el recorrido. Me dije que si entrenando para Barcelona las tiradas largas, de más de 20kms, salían a una media de 5:08m/km, y que si había sido capaz a mitad de febrero de hacer una media, Orihuela, en 1:40, la media de Elche debía ser puro disfrute. La realidad, como os cuento a continuación, no tuvo nada que ver con lo planeado.

Conocedor de la zona, por haber participado ya en pasadas ediciones de la media y otras carreras de Elche, sabía que no necesitaba llegar con demasiada antelación para poder aparcar cómodamente. A las 9:15 ya estaba cambiándome y tratando de localizar a Raúl, para salir juntos y buscar su récord de medio maratón.
En el camino, pude saludar a Chema y JJ, el primero de espectador y el segundo listo para correr como la bestia del running que es. Una vez reunido con Raúl y Ana, que se estrenaba en medio maratón buscando poder terminarla, como objetivo principal, y hacerlo en unas 2 horas, puestos a pedir, foto de rigor y a la carrera.

Autofoto con Ana y Raúl en la salida de la carrera
Los primeros kilómetros eran cómodos, en ligero ascenso hasta que nos acercábamos a la ciudad deportiva. El ritmo era regular y ligeramente más rápido del previsto, 5:05 m/km, pero Raúl se notaba cómodo y pensando en la subida que tendríamos que afrontar desde el km.8 hasta el puente, poco antes del 10, pensamos que vendría bien ese tiempo extra que íbamos ganando.


Se nos iban las piernas en más de una ocasión, todavía frescos, y yo trataba de frenar a Raúl, sabiendo lo mal que lo podría pasar a partir del 15 si nos confiábamos en exceso y gastábamos más energía de lo necesario.



Desde el km. 5 yo intentaba mostrarme optimista, animando a Raúl, pero internamente notaba que algo no iba bien. Veía el pulsómetro con un ritmo cardiaco muy rápido, demasiado para el ritmo que llevaba y para lo que había visto en pasados entrenamientos a aquella velocidad.

La subida por el camino del pantano, del km.8 al 10. dejó las cosas claras: no era el día, ni el ritmo, ni el momento, ni la distancia, ni... Me vaciaba rápidamente, demasiado pronto, pensé, y empecé a dudar de ser capaz de acompañar a Raúl.

Foto de Chema, que animó en varios puntos de la carrera.



Una vez pasado el puente cercano al km.10 llegaban varios kms. en suave descenso. Paré unos segundos a beber agua cómodamente, charlé un rato con Antonio de Urbans y sus acompañantes y seguí adelante, buscando a Raúl que se había escapado unos 200 metros.

Las pulsaciones no bajaban, la respiración iba mucho más acelerada de lo que habría esperado y por un momento pensé incluso en la retirada. Me recompuse rápidamente, al menos en lo que a moral se refiere, y me junté de nuevo con Raúl poco antes de llegar al km.12.
La carrera empezaba a estar muy animada. Los ilicitanos empiezan a ser conscientes de la grandísima media que recorre su ciudad y cada vez hay más público en las calles el día de la prueba.
Traté de animarme, de evadirme, de estar pendiente del recorrido y la gente que animaba y no pensar en la pájara que estaba por llegar.
Aguanté al ritmo de la mmp de Raúl hasta el km. 14 aproximadamente pero poco después no pude más. Aproveché el avituallamiento del km.15 para tomar un gel y parar a beber agua, sabiendo que aquello no iba a obrar ningún milagro.

Algo borroso, como también lo empezaba a ver todo en este momento

Veía alejarse a Raúl y sentía que le fallaba como liebre, pero me consolaba pensar que hasta el momento lo había visto fuerte y que muy mal tendría que irle el resto de la carrera para que no clavara el tiempo esperado.
Por mi parte, yo empezaba mi particular vía crucis, tratando de luchar contra el demonio interior que me pedía a gritos que me retirara y caminara hasta la meta.

El ritmo medio empezó a hacerse cada vez más lento. Comencé a ser adelantado por muchísimos corredores y aunque en algún momento me puse como objetivo seguir a algún grupo fue imposible mantenerme regular.
Cada kilómetro se hacía eterno y, lejos de pensar que cada pitido del Garmin significaba mil metros menos, no podía dejar de pensar en todo lo que había todavía por delante, aunque fuera cada vez menos.
Los últimos kilómetros iniciaban un suave ascenso hacia la meta, lo que hizo que el ritmo medio se desplomara a 5:45-5:50 m/km impensable en otras circunstancias pero irremediable en aquel momento.
Llegaba la parte del circuito más animada de toda la carrera, con calles a rebosar de público animándote por tu nombre, pero no había nada que hacer ya. Intenté repetirme que no había ido a competir, que el tiempo de marcas ya había pasado después de Barcelona, pero anímicamente costaba mucho recomponerse.
El cuerpo no respondía. La sensación de vacío total casi asustaba. Veía unas pulsaciones altísimas a un ritmo que no recuerdo haber llevado hace muchísimo tiempo en una media. Solo pensaba en cruzar la meta.



No fue hasta el km. 20 cuando empecé a ver la luz al final del túnel y ya en el 21, camino a la meta, conseguí rehacerme anímicamente y ver que echarse 21kms a las piernas, al ritmo que fuera, no era tarea fácil, aunque ahora parezca que quien no haya hecho nunca una media o un maratón no es digno de llamarse corredor (Así pasa lo que pasa después y nos encontramos con sustos y lamentos. Perder el respeto a las grandes distancias es muy peligroso...)

Camino a la meta

Cruzaba la meta, por fin, en 1:53:17, 1:51:19 real, acabando el 1410 de 2277 en la general y 306 de 428. De las medias más flojas que recuerdo últimamente.
Me junté con Raúl poco después y me alegré de que, como supuse, no me necesitara a su lado el resto de la carrera para conseguir su récord personal, que bajó en unos 45 segundos y se quedó en poco más de 1:48 (¡Te lo dije!¡Enhorabuena!) Minutos después llegaba Ana que cumplía su objetivo y finalizaba la carrera cómodamente.



Gesto serio. Había sido duro, esta vez.





Esta carrera me sirvió para darme cuenta de lo necesario que es el descanso. El reposo casi inexistente desde el maratón pasó factura al fin, sin lesión afortunadamente. Por esto, desde aquel día y durante toda esta semana no he movido un músculo. Nada de gimnasio y nada de entrenamientos. Reposo absoluto y sueño reparador. La báscula, a pesar de todo, solo indica un aumento de 500g sobre el peso de la semana anterior y 1.5kg sobre el peso objetivo, así que puedo dar por bueno el descanso. (Nota mental: Volver a Elche en una edición que no me coja cerca de un maratón para correrla a tope y disfrutarla al máximo)

Con las pilas cargadas, este lunes toca volver a los entrenamientos. Hay que ganar velocidad, y esto supone cumplir con un planning muy exigente que ya tengo en mi poder. El preparador me "acribilla" con series casi sin descanso durante todo el mes y mi objetivo, no necesariamente a corto plazo, es seguir bajando tiempos en 10 y 21kms. Acercarme a 42 minutos en 10000, ver menos de 1.38 en media... Creo que sin pensar en maratones en lo que queda de año es un objetivo que puedo cumplir a lo largo del 2016.

Los próximos objetivos serán la Wings for Life de Valencia el próximo día 8 de mayo, sin más pretensiones que pasar un buen día de carrera con mis queridos Urban, sin pensar en tiempos ni distancias, después celebrar mi cumpleaños el 15 de mayo en la carrera que hay ese día en Elche, la carrera del gato, y poco después, el 4 de junio, volver a Catral y sus 10kms, una de las primeras carreras que hice en esta distancia y que recuerdo muy llana, propicia para probar los (espero) avances del entrenamiento.

Os voy contando cómo va todo en las próximas entradas del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

4 comentarios:

  1. Jordi sigo desde ya tu blog. Te he encontrado por ig de casualidad y me gusta seguir a gente que me inspira, me motiva y sobre todo de la que puedo aprender.

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    1. Muchas gracias por la visita virtual Lorena :) Por aquí voy contando mis vivencias en las carreras y entrenamientos. Si pueden servir de ayuda a alguien (incluso como mal ejemplo jajaj) me alegro :) Voy siguiendo también tu blog, a ver qué tal va ese segundo asalto al medio maratón que seguro caerá más pronto que tarde. Saludos :D

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  2. Nuevamente agradecido por la compañía y la ayuda. Todo suma aunque no lo parezca. Como ya te dije, te debo una. Seguiré evolucionando hasta que llegue el día en que pueda devolverte la ayuda!

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    1. Un placer :) (aunque petara a lo grande jajaja )

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