domingo, 28 de febrero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 14

Semana atípica, esta que ha cerrado la etapa número 14 del camino al maratón de Barcelona.
He estado fuera de casa por trabajo toda la semana y esto ha alterado por completo mis entrenamientos y la dieta.
La faena me ha llevado a Murcia estos días, a hacer unos cambios en la oficina que tiene allí la empresa para la que trabajo. Investigué un poco antes de salir de Alicante, buscando las zonas de entrenamiento de los corredores murcianos (gracias por la ayuda, corredoras murcianas de Instagram :) ). Por suerte el hotel estaba cerca del río Segura a su paso por el centro de la ciudad, una zona cómoda para correr, con avenidas largas de aceras anchas a ambos lados del río y zonas ajardinadas.

El lunes tocaba gimnasio y media hora de carrera suave. A falta de máquinas hice algunos ejercicios de piernas (sentadillas, saltos, etc.) y corrí 30 minutos dando vueltas al río por las dos orillas, disfrutando del buen ambiente deportivo de la zona, lleno de corredores a la hora a la que salí.

Con la catedral de Murcia al fondo. Habrá que probar la media o el maratón murciano :)

El martes tocaba Fartlek. Calenté un poco y desde la orilla del río cercana al Huerto de Los Cipreses, en dirección Alcantarilla, por un carril bici cada vez más oscuro inicié el entrenamiento.
Me cruzaba con muchos corredores y ciclistas que, conocedores de la zona, iban provistos de luces, frontales, etc. y corrían cómodamente. Yo esperaba encontrarme en algún momento una zona más iluminada o concurrida, pero después de varios kms. sin cambios y en oscuridad casi absoluta decidí volver sobre mis pasos (después he visto un mapa y podría haber seguido así, sin luz y en solitario hasta Alcantarilla XD )
En el arranque del entrenamiento ya había notado algo de carga en las rodillas, pero en la segunda mitad la sobrecarga era más que notable y ya comenzaba a impedirme correr con comodidad.
En el penúltimo bloque tuve que parar. La molestia empezaba a convertirse en dolor y no quise arriesgar.
Después, con calma, fui consciente de que el trabajo en la oficina me tenía toda la mañana y parte de la tarde recorriendo el recinto de punta a punta, sin descanso para las piernas, caminando rápido de aquí para allá sin parar, ayudando a los empleados de la oficina a asimilar los cambios que estabamos haciendo. Esto, unido a lo poco que suelo descansar cuando duermo fuera de casa (no me acostumbro a dormir en hoteles), hizo que el martes llegara muy cansado a la tarde y que las piernas dijeran "basta".

El miércoles tocaba descanso. Yo, además, le sumé descanso jueves y viernes. No quería jugármela y lesionarme a estas alturas del entrenamiento.
El sábado tocaba 40 minutos suaves pero todavía no acababa de sentirme curado al 100% . No era preocupante. Solo notaba algo si me escuchaba a conciencia, pero pensé que mejor parar en aquel momento que tener que lamentar daños mayores después.
Esto me dejaba con dos días de entrenamiento cumplidos antes del domingo. Mala cosa, pensé, fallar en la que debía ser la semana de más carga.
Me animé pensando que al menos la tirada larga sí que podría cumplirla y aprovechando la comida familiar en San Blas salí desde allí en dirección San Vicente y luego Santa Faz por las avenidas de rotondas de esa zona.

El planning marcaba este día como el más duro hasta el momento. Debían ser dos horas veinte, saliendo suave 10 minutos, resto a ritmo B y aumentando el ritmo el último cuarto de hora.
En los primeros 5 kms. ya notaba que algo no iba bien. El viento en contra molestaba mucho, pero el problema estaba en las piernas. Las notaba muy cansadas, incapaces de moverse a los 5:10 habituales de las tiradas largas en este circuito que ya conocía.
Me intenté animar pensando que más adelante me encontraría mejor, como había pasado otras veces, pero la mejoría no llegó nunca. Cuando ya tenía a la vista Santa Faz di la vuelta hacia el punto de salida, viendo que el ritmo medio se desplomaba unos 10-15 segundos más lento de lo que esperaba. Iba a ser la salida de más duración pero no la de más kms. Al ritmo que esperaba poder correr habría hecho unos 28kms seguramente, pero sin poder correr a más de 5:15 y sufriendo cuesta arriba moviéndome a 5:35 estaba claro que cuando se cumpliera el tiempo previsto habría corrido unos 26 kms escasos.
Me notaba cada vez más cansado y agradecí muchísimo la llegada a la universidad, en suave descenso hasta San Blas por las avenidas de Alicante y Novelda. Recuperaba un poco el aliento y conseguía que el ritmo medio no se fuera más allá de los 5:20m/km, ahora que podía correr a 5m/km o más , aunque una vez en San Blas, con 2h.15 cumplidas noté que las piernas no daban para más y que no había forma de acelerar, tal como pedía el planning. Paré, con 26.5 kms en las piernas, derrotado, pero pensando que, al menos, cumplía con el tiempo de carrera previsto y que las rodillas no habían dado guerra.

Tirada larga...no tan larga :-/
Aunque no he recibido todavía la planificación de marzo, supongo que con esta salida larga (en tiempo, que no en kilómetros) se acaba la carga de kms. y llega por fin la etapa de descarga.
Me noto cansado, las rodillas no duelen pero acusan el esfuerzo de tantísimos kilómetros acumulados y los músculos empiezan a no rendir como antes pero ya ha pasado lo más duro y creo que de aquí al día 13, con la reducción de kilometraje e intensidad de entrenamiento, con la dieta controlada de nuevo y descanso de más calidad todo seguirá su curso y podré enfrentarme al maratón en condiciones.

13 días. Un fin de semana más. Esto es lo que falta para ponerme a prueba por cuarta vez en la gran distancia. Los nervios van en aumento, pero también las ganas de lanzarme a la carrera y comprobar de qué soy capaz este año.
Os cuento cómo va todo, como siempre, la semana que viene en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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