domingo, 7 de febrero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 11

Cada vez más cerca
La etapa número 11 del camino al maratón ha sido algo accidentada. El cansancio acumulado del pasado domingo y las pocas horas de sueño de esa noche, unidos a una jornada de trabajo larga el lunes y algún compromiso ineludible por la tarde hicieron que me perdiera el gimnasio y la salida tranquila del inicio de la semana. En el fondo lo agradecí, pues notaba que empezaba a cargarme demasiado y que tardaba algo más de lo esperado en recuperarme, así que el martes cogí con ganas el fartlek.

Arranqué con fuerza pero la velocidad duró poco. En su lugar, aparecieron la lentitud y las malas sensaciones, creciendo en cada bloque de ritmo 6C+2A que repetía, hasta que la molestia de las rodillas fue preocupante y decidí parar, sin llegar a completar la 6ª repetición de las 7 que debía hacer. No estaba a gusto con la velocidad que llevaba y las piernas no parecían responder a los acelerones que les pedía, pero eso en aquel momento era lo de menos. La sobrecarga en las 2 rodillas era evidente y me traía muy malos recuerdos de lesiones que me hicieron parar hace algunos años. El descanso era obligado, llegados a este punto.
Por suerte, como siempre, el miércoles era el único día libre del planning, preparando el cuerpo para las series del jueves, pero sabía que debía parar y saltarme ese entrenamiento de calidad.

No dejé de aplicar gel antinflamatorio en las rodillas desde el martes y esperé hasta el viernes para probar de nuevo a correr sin esfuerzo. Tocaba gimnasio, sin ejercicios de piernas, seguido de 30 minutos de carrera suave.
Por suerte, no hubo sorpresas desagradables y aguanté sin notar dolor esa media hora de carrera tranquila así que el sábado decidí no fallar tampoco al entrenamiento. Salí a correr después de trabajar y los 40 minutos desde la Albufereta hasta el Postiguet y vuelta a casa fueron algo más rápidos de lo habitual y no hubo molestia de ningún tipo en las rodillas.
Parecía que todo estaba en orden y que podría enfrentarme a la tirada larga del domingo, con lo que solo habría perdido 2 días del entrenamiento de la semana.

La tirada larga esta vez era algo más corta que la semana pasada, supongo que pensando en la media del próximo domingo, así que tocaban 2 horas con la misma planificación de las salidas largas anteriores: 10-15 minutos a ritmo A, resto a B y últimos 15 a C.
El día había amanecido frío y ventoso, con rachas de viento de 40km/h. o más, que invitaban a quedarse en casa y no a calzarse las zapatillas y correr. Costó vencer la pereza pero no podía fallar y, aprovechando las horas más cálidas del día, desde las 12:00, me abrigué adecuadamente para que el viento no me dejara helado y salí dispuesto a hacer una tirada larga que fuera, al menos, tan buena como las 2 anteriores.

Ya en la calle el aire helado borró rápidamente estos ánimos y buenas intenciones y durante los 15 primeros minutos tuve que luchar constantemente por no desmotivarme y volver al calor del sofá en casa. Decidí correr desde la Albufera hasta los alrededores del puerto de El Campello, para ver gente durante todo el recorrido y hacerlo más ameno. Una vez en el paseo el Garmin medía unas pulsaciones bastante bajas para la velocidad que llevaba, algo que me animó pero que no me hizo acelerar en exceso, pues había mucho camino por delante todavía.

Me noté cómodo a 5m/km hasta la llegada al puerto pero en este punto, llegando a las únicas cuestas del circuito que tenía previsto y con el viento empezando a soplarme en contra, comencé a notarme muy flojo. Tomé el gel que llevaba conmigo y procuré no bajar demasiado el ritmo, pero no había nada que hacer. En cuanto el terreno se inclinaba ligeramente o el viento me frenaba un poco me venía abajo.

Una vez iniciada la vuelta a casa desde el casco urbano de El Campello intenté animarme. Dejaba atrás la primera mitad del entrenamiento y pensaba que pasaría por zonas más resguardadas del viento en las que podría recuperar el ritmo. Esta automotivación funcionó un par de kilómetros, hasta que el viento de cara y la poca fuerza de mis piernas me devolvieron a la realidad.

No era un buen día, estaba claro. Tocaba acabar lo más dignamente posible y tratar de compensar esos kilómetros que había dejado atrás hacía poco a algo más de 5:35m/km. , intentando desde ese momento volver a estar cerca de 5m/km nuevamente.
A 40 minutos del final tomé una gominola de frutas que llevaba conmigo, para tratar de darme un extra de energía en el tramo final, que ya adivinaba que iba a ser muy duro y seguramente más flojo de lo que debería, y parece que entre el aporte de calorías y la poca fuerza de voluntad que quedaba pude salvar el último tramo de ritmo B que quedaba por delante.

Llegaron los últimos 15 minutos del entrenamiento y tocaba subir las pulsaciones a ritmo C, pero entre el cansancio, el viento y que en ese momento se iniciaba la subida desde la playa hasta casa, muy suave, casi inapreciable, pero notable en mi estado, no hubo fuerzas para acelerar y casi agradecí las dos veces que tuve que detenerme para poder cruzar dos calles esperando a que pasaran los coches.
Al final, las 2 horas se cumplieron con poco más de 23kms en las piernas y un ritmo medio de 5:12m/km, algo más lento que en otras tiradas largas de esta duración en el mismo circuito.

Aunque no las más larga hasta ahora, sí la más dura de las tiradas largas
preparando Barcelona

Me quedo con lo positivo de esta semana. El kilometraje acumulado en estos 7 días ha bajado comparado con la semana pasada, pero al menos las rodillas parece que solo necesitaron dos días para recuperarse. La salida del sábado fue algo más rápida de lo habitual a pulsaciones ligeramente más bajas y la tirada larga, aunque me cogió algo flojo y tuve que luchar contra el viento la mitad del recorrido, solo bajó el ritmo medio habitual de los entrenamientos de este tipo en unos 8 segundos de media. Además, entrenar con el viento como lastre en una tirada larga tal vez no ha sido un inconveniente y puede haber aumentado la mejora que (espero) conlleva la salida de más duración de la semana de cara al maratón, para el que quedan, según he visto mientras escribía estas líneas ¡5 semanas! (será mi cuarto maratón, pero estoy casi tan nervioso como en el primero)

Todo suma, en definitiva, y ahora toca seguir fiel al planning y probarme el próximo domingo en la media de Orihuela. No compito esta distancia desde el medio maratón de Vera del pasado verano y, con tanto entrenamiento para el maratón, corriendo distancias largas a algo más de 5m/km, no acabo de verme superando el objetivo, bajar de 1:40, corriendo a 4:44 como mínimo.
Supongo que el día de la media, a la que llegaré algo más descansado que los domingos anteriores, en medio de la animación propia de una carrera popular y con el "efecto dorsal" la mentalidad cambiará y ¿quién sabe? Tal vez este 14 de febrero sea el día en el que caiga, al fin, la barrera del 1:40 en medio maratón y, con ella, mi MMP.

Os cuento si es así o no y cómo siguen los entrenamientos para Barcelona la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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