domingo, 28 de febrero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 14

Semana atípica, esta que ha cerrado la etapa número 14 del camino al maratón de Barcelona.
He estado fuera de casa por trabajo toda la semana y esto ha alterado por completo mis entrenamientos y la dieta.
La faena me ha llevado a Murcia estos días, a hacer unos cambios en la oficina que tiene allí la empresa para la que trabajo. Investigué un poco antes de salir de Alicante, buscando las zonas de entrenamiento de los corredores murcianos (gracias por la ayuda, corredoras murcianas de Instagram :) ). Por suerte el hotel estaba cerca del río Segura a su paso por el centro de la ciudad, una zona cómoda para correr, con avenidas largas de aceras anchas a ambos lados del río y zonas ajardinadas.

El lunes tocaba gimnasio y media hora de carrera suave. A falta de máquinas hice algunos ejercicios de piernas (sentadillas, saltos, etc.) y corrí 30 minutos dando vueltas al río por las dos orillas, disfrutando del buen ambiente deportivo de la zona, lleno de corredores a la hora a la que salí.

Con la catedral de Murcia al fondo. Habrá que probar la media o el maratón murciano :)

El martes tocaba Fartlek. Calenté un poco y desde la orilla del río cercana al Huerto de Los Cipreses, en dirección Alcantarilla, por un carril bici cada vez más oscuro inicié el entrenamiento.
Me cruzaba con muchos corredores y ciclistas que, conocedores de la zona, iban provistos de luces, frontales, etc. y corrían cómodamente. Yo esperaba encontrarme en algún momento una zona más iluminada o concurrida, pero después de varios kms. sin cambios y en oscuridad casi absoluta decidí volver sobre mis pasos (después he visto un mapa y podría haber seguido así, sin luz y en solitario hasta Alcantarilla XD )
En el arranque del entrenamiento ya había notado algo de carga en las rodillas, pero en la segunda mitad la sobrecarga era más que notable y ya comenzaba a impedirme correr con comodidad.
En el penúltimo bloque tuve que parar. La molestia empezaba a convertirse en dolor y no quise arriesgar.
Después, con calma, fui consciente de que el trabajo en la oficina me tenía toda la mañana y parte de la tarde recorriendo el recinto de punta a punta, sin descanso para las piernas, caminando rápido de aquí para allá sin parar, ayudando a los empleados de la oficina a asimilar los cambios que estabamos haciendo. Esto, unido a lo poco que suelo descansar cuando duermo fuera de casa (no me acostumbro a dormir en hoteles), hizo que el martes llegara muy cansado a la tarde y que las piernas dijeran "basta".

El miércoles tocaba descanso. Yo, además, le sumé descanso jueves y viernes. No quería jugármela y lesionarme a estas alturas del entrenamiento.
El sábado tocaba 40 minutos suaves pero todavía no acababa de sentirme curado al 100% . No era preocupante. Solo notaba algo si me escuchaba a conciencia, pero pensé que mejor parar en aquel momento que tener que lamentar daños mayores después.
Esto me dejaba con dos días de entrenamiento cumplidos antes del domingo. Mala cosa, pensé, fallar en la que debía ser la semana de más carga.
Me animé pensando que al menos la tirada larga sí que podría cumplirla y aprovechando la comida familiar en San Blas salí desde allí en dirección San Vicente y luego Santa Faz por las avenidas de rotondas de esa zona.

El planning marcaba este día como el más duro hasta el momento. Debían ser dos horas veinte, saliendo suave 10 minutos, resto a ritmo B y aumentando el ritmo el último cuarto de hora.
En los primeros 5 kms. ya notaba que algo no iba bien. El viento en contra molestaba mucho, pero el problema estaba en las piernas. Las notaba muy cansadas, incapaces de moverse a los 5:10 habituales de las tiradas largas en este circuito que ya conocía.
Me intenté animar pensando que más adelante me encontraría mejor, como había pasado otras veces, pero la mejoría no llegó nunca. Cuando ya tenía a la vista Santa Faz di la vuelta hacia el punto de salida, viendo que el ritmo medio se desplomaba unos 10-15 segundos más lento de lo que esperaba. Iba a ser la salida de más duración pero no la de más kms. Al ritmo que esperaba poder correr habría hecho unos 28kms seguramente, pero sin poder correr a más de 5:15 y sufriendo cuesta arriba moviéndome a 5:35 estaba claro que cuando se cumpliera el tiempo previsto habría corrido unos 26 kms escasos.
Me notaba cada vez más cansado y agradecí muchísimo la llegada a la universidad, en suave descenso hasta San Blas por las avenidas de Alicante y Novelda. Recuperaba un poco el aliento y conseguía que el ritmo medio no se fuera más allá de los 5:20m/km, ahora que podía correr a 5m/km o más , aunque una vez en San Blas, con 2h.15 cumplidas noté que las piernas no daban para más y que no había forma de acelerar, tal como pedía el planning. Paré, con 26.5 kms en las piernas, derrotado, pero pensando que, al menos, cumplía con el tiempo de carrera previsto y que las rodillas no habían dado guerra.

Tirada larga...no tan larga :-/
Aunque no he recibido todavía la planificación de marzo, supongo que con esta salida larga (en tiempo, que no en kilómetros) se acaba la carga de kms. y llega por fin la etapa de descarga.
Me noto cansado, las rodillas no duelen pero acusan el esfuerzo de tantísimos kilómetros acumulados y los músculos empiezan a no rendir como antes pero ya ha pasado lo más duro y creo que de aquí al día 13, con la reducción de kilometraje e intensidad de entrenamiento, con la dieta controlada de nuevo y descanso de más calidad todo seguirá su curso y podré enfrentarme al maratón en condiciones.

13 días. Un fin de semana más. Esto es lo que falta para ponerme a prueba por cuarta vez en la gran distancia. Los nervios van en aumento, pero también las ganas de lanzarme a la carrera y comprobar de qué soy capaz este año.
Os cuento cómo va todo, como siempre, la semana que viene en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 21 de febrero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 13

En 3 domingos empezamos :)

Tal día como hoy el año pasado me acostaba en Sevilla esperando el pistolezo de salida del maratón del día siguiente. El tiempo no corre, vuela, y hoy me encuentro a tan solo 20 días de la salida del maratón de Barcelona dejando atrás ya 13 semanas de entrenamiento.
Esta 13ª etapa del camino al maratón ha acumulado algo más de 65kms semanales distribuidos en una salida de media hora tranquila el lunes, para descargar un poco las piernas después de la media, un fartlek el martes con muy buenas sensaciones y picos de velocidad altos a pulsaciones algo más bajas de lo normal, 70 minutos en progresión el jueves, gimnasio y media hora suave el viernes, 40 minutos tranquilos el sábado y la tirada larga del domingo, con casi 24 kms en dos horas de rodaje.

En general, al contrario de lo que esperaba, la media de Orihuela no parece haberme desgastado y tengo la impresión de que, al contrario, he mejorado ligeramente de forma. Tanto el martes en el Fartlek como el jueves en la salida progresiva podía mantener velocidades altas para mí a pulsaciones algo más bajas de lo normal y la recuperación era muy buena. En la salida del sábado la sensación fue la misma y en la tirada larga de hoy, aunque he ido desde la Albufera en dirección San Vicente la primera hora y esto suponía ir subiendo de altura poco a poco, el corazón se mantenía a un ritmo muy bueno y no había demasiada fatiga en las piernas. Cuando he tenido que volver, aunque había zonas en suave descenso no he querido forzar y en los últimos 15 minutos he podido acelerar a ritmo C, no tan cómodo como querría, sintiéndome, en ese momento sí, algo más cansado, pero sorprendido de que las piernas respondieran tan bien y pudieran llevar una velocidad bastante rápida para llevar más de 18 kms. encima.

Buena tirada larga, viniendo después de un medio maratón a ritmo de MMP
Creo que el avance del entrenamiento es bueno y ya tengo ganas de quitarme de encima esta semana que empezamos, última de carga de kms, con la tirada larga final del domingo (2h.20m) en la que supongo que saldrán unos 28 kms., para empezar la descarga y ver en qué condiciones llego al día de la carrera.

No dejo de darle vueltas a la estrategia a seguir el día del maratón. Todas las tiradas largas las he hecho rondando los 5:10m/km pero, claro, son salidas de, como mucho, 28 kms. ¿Podré aguantar a 5:10 14kms más? No acabo tan sobrado como para pensar que sí, por lo que imagino que lo más sensato tal vez es salir a 5:20 hasta el medio maratón (que digo yo, que si mi ritmo de medio maratón a tope es 4:44, uno de 5:20 lo podré llevar) y ahí subir a 5:15 o 5:10 y ver hasta dónde puedo llegar. Esta estrategia me dejaría, en el peor de los casos (que la media final se quedara en 5:20m/km) en un más que aceptable 3:45:00 al final, mejorando en 10 minutos el tiempo de Sevilla. Si sale bien, supondría estar cerca de 3:41 aproximadamente, todo un éxito, sin duda, y hachazo bestial a mi récord actual.
¿Estaré pecando, en cualquier caso, de exceso de prudencia? Mis encontronazos con el muro pasado el km.30 han sido tan duros que admito que voy con algo de miedo a volvérmela a pegar de nuevo y arruinar la carrera en el tramo final pero...¡qué diablos! También creo que mi estado de forma nunca ha sido tan bueno y que habría que jugársela. ¿Salir, desde el principio, a 5:15? Uf... 
Lo he dicho varias veces en esta preparación y en los 3 maratones anteriores. Esta distancia, por más que la corra y la prepare, siempre me hace sentir un novato y me genera siempre dudas y nervios como si fuera la primera vez que la afronto. Supongo que es parte de su encanto y que por esto (y muchísimas otras cosas) lo pruebas y acabas enganchado sin posibilidad de cura.

Esta última semana de carga brutal de kms. será más dura de lo habitual, pues me toca compaginarla con el trabajo fuera de casa (tal vez se alargue más tiempo :(  ) , en Murcia. Ya tengo echado el ojo a las zonas de entrenamiento de los murcianos por el centro de la ciudad, así que espero no fallar al planning. La dieta...eso es otra historia. Comer fuera de casa es un reto si quieres mantenerte en tu peso.

Os cuento cómo va todo en la siguiente entrada del blog, la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 17 de febrero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 12

Aprendiendo a sufrir. Este podría ser el resumen de la semana número 12 del entrenamiento para Barcelona. Ahora que el tiempo que falta para el maratón deja de contarse en meses, con tan solo 24 días por delante, el cansancio empieza a hacer acto de presencia en los entrenamientos y la competición y hay que hacer un esfuerzo extra para no perder la concentración y dejarse vencer por la pereza.
 
La 12ª etapa del camino al maratón ha sido dura. Cumplí el lunes con el gimnasio y la salida de media hora, pero el martes...¡ay el martes! Día complicado, que solo dejó libre el final de la jornada para entrenar. A las 22:00 salía a la calle dispuesto a cumplir con el planning y correr el fartlek que tenía previsto pero las horas, el cansancio, la poca motivación al estar pensando más en la cama y el descanso que en correr, hicieron que fuera realmente duro. En el último bloque estuve a punto de abandonar, cansado más mental que físicamente, pero conseguí no fallar, poniéndome metas cortas. "Solo 500 metros más y valoramos después". "Venga, otros 500". "Ahora hasta esa esquina de la avenida". Notaba las piernas muy fatigadas y la cabeza intentaba jugarme una mala pasada, pero luché y al final cumplí con el entrenamiento. Para mi sorpresa, viendo después los tiempos, había cumplido también con el ritmo de carrera previsto. Me llevaba a la cama esa noche, pasadas las 23:30, una valiosa lección: Las malas sensaciones no siempre significan que estés agotado o que no puedas cumplir con el objetivo.
El jueves las series eran de 1000 pero sin ritmos demasiado exigentes, o estaba más descansado de lo normal y no me lo parecieron, así que cumplí con lo planificado sintiéndome muy cómodo.
El viernes tocaba gimnasio, sin máquinas de piernas, y media hora de trote suave que cambié por una sesión corta de bicicleta estática sin demasiado esfuerzo.
Ya estaba todo hecho, esa semana. Tocaba afrontar el test del maratón en la media de Orihuela del domingo.


Mi recuerdo de esta carrera, de mi única participación en el 2012, era de un circuito agradable con varias vueltas iguales y muchísimo frío. En aquella ocasión llegaba cargado, mal entrenado y con una forma física no demasiado buena que me permitió un tiempo final cercano a la hora cincuenta y uno.
Este año la carrera se iniciaba a las 10:30, con lo que el problema del frío debería serlo menos, pero el vendaval con el que amaneció la provincia cambió este pronóstico.
Llegaba con tiempo de sobra a Orihuela poco después de las 9:00, acompañado de mi amigo Ramón. No tuvimos problema en recoger la bolsa del corredor, que suele incluir prendas de abrigo o manga larga, algo de agradecer pues las de manga corta se acumulan eternamente en mi armario y no sé que hacer con ellas.

Pude saludar a los amigos de Urban, Ana, JJ y Chema en la recogida del dorsal y quedé con ellos para el arranque de la carrera mientras entraba al bar con Ramón a tomar un café con Serafín, Pili y familia, a los que hacía tiempo que no veíamos.
Nos despistamos y el tiempo empezó a jugar en nuestra contra, así que hubo que correr al parking para cambiarnos y volver al trote para calentar un poco.
Ya en la salida pude localizar a los que iban a ser mis compañeros de carrera. JJ, Mario y Chema se pondrían a mi ritmo y me marcarían el paso para intentar bajar de 1:40, algo que para JJ y Mario suponía un paseo pero para mí era la búsqueda de MMP. Ana y Salva corrían la versión de 8kms de esta carrera.

Incluir este año una carrera de 8kms junto al medio maratón hizo que la participación aumentara considerablemente y fuera una carrera más vistosa pero, en mi opinión, arruinó la salida de los que corríamos el medio maratón.
Cuando arrancó la carrera me costó muchísimo encontrar mi sitio. Llevaba más de 1km. recorrido y tocavía notaba que el grupo no estaba lo suficientemente estirado como para correr con comodidad.
Creo que se hace necesario un cambio de ubicación en la salida y la colocación de cajones por tiempo o separar en el tiempo las 2 carreras.

Uno de los pasos por meta, con Mario, JJ y Chema. Grandísimo grupo
 En la primera de las 3 vueltas diferentes que se dan en la prueba noté que no estaba cómodo con el ritmo objetivo, cercano a 4:43. Intentaba no darle vueltas, comentando la carrera con JJ, Mario y Chema, pero las piernas me recordaban todo el rato que iba a ser una carrera dura.
Tan pronto se me escapaba el ritmo y aceleraba demasiado (4:36m/km) como, de golpe, frenaba intentando no excederme y entonces salían kilómetros demasiado lentos.
El viento molestaba en algunos tramos del circuito, pero pensé que no era un inconveniente. El problema estaba hoy en mis piernas y en mi cabeza.
No había salido el día para "la carrera perfecta". Esa sensación que tuve en Sta.Pola el año pasado o en la Rotary de Elche poco después, sin notar fatiga en los músculos, sintiendo que podía pedir cualquier tipo de esfuerzo al cuerpo porque respondería sin resentirse, no la tenía, en absoluto, aquella mañana en Orihuela.



Cuando llevábamos la mitad del recorrido en las piernas sentí que tal vez se escaparía, y por mucho, la marca deseada. Seguían los constantes tira y afloja, ahora un kilómetro demasiado rápido, ahora uno muy lento, y empezaba a pensar que este Fartlek improvisado iba a pasar factura.



Ejemplo de cómo NO correr la media. Regularidad 0 :-/


JJ y Mario iban sobrados y no dejaban de animar. Chema ya llevaba un par de kilómetros notando que no podría seguir el ritmo del grupo y decidió descolgarse poco después del kilómetro 12.
Yo, con la lección sobre el sufrimiento bien aprendida el pasado martes, me dije que a pesar de las malas sensaciones había entrenado bien y que tal vez si me lo creía, el cuerpo respondería y aguantaría el esfuerzo.



Sufrí en el primer paso por la avenida de las palmeras, por el viento y por la monotonía de este tramo, ida y vuelta por la misma carretera recorriendo en total unos 3kms y sabiendo que después volvería a pasar por allí.
Costó el tramo adoquinado del centro, en ligera subida, aunque pude recuperar poco después.
En el segundo paso por la avenida de las palmeras observé que el Garmin medía los kms antes de lo que estaba marcado en la carretera. El ritmo medio de la carrera según el reloj era el adecuado, pero esa pequeña diferencia de metros iba a suponer, si no conseguía acelerar, quedarme por encima de 1:40 por muy poco.
En esta avenida, ya de vuelta, cuando intenté beber casi me ahogo y tuve que detenerme unos segundos. Recuperé rápidamente el ritmo, con JJ esperándome, pero ya sintiendo que se escapaba la marca deseada.
El segundo paso por las calles adoquinadas, en ligera cuesta, fue demasiado lento, y de nuevo tuve que recordar bien y repetirme lo del pasado martes "Tú puedes. Solo unos metros más. El problema está la cabeza, no en los músculos. Puedes aguantar más metros así" .

Último aceleron.

 Aprovechando la suave bajada en la zona del "curiososo" speaker cercano al  km.19 decidí acelerar y echar el resto. JJ y Mario me animaban, pues un buen acelerón me dejaría cerca del tiempo que buscaba. El último kilómetro pasó cercano a 4:30 y ya en la línea de meta vi que, aun sin bajar de 1:40, conseguía mi récord personal en esta distancia.

En la recta final, celebrando antes de cruzar la meta el récord conseguido

Detuve el crono en 1:40:42 (el reloj oficial ya marcaba MMP), un tiempo real de 1:40:04, a tan solo 5 segundos de ver por primera vez un treinta y tantos, clasificado 570 de 1156 en la general y 149 de 235 en mi categoría.
Me fastitidaba esa diminuta diferencia que me separaba del 39, pero podía muchísimo más la satisfacción por el trabajo bien hecho y la victoria de la mente sobre el cuerpo, haber podido sobreponerme a las malas sensaciones y cumplir. Esto iba a ser muy valioso para el maratón de Barcelona, me repetía.

Mil gracias amigos (y gracias Mario, por decidirte a acompañarme en BCN)

Grande, Ramón


Ya en la meta me encontraba con Ramón, que ni constipado o cansado falla y hace unas carreras envidiables, y me reunía con el resto del grupo (Mil gracias, Chema, JJ, Mario. Si no llega a ser por vosotros tirando y animando la cosa habría sido bien distinta). La mañana no podía haber ido mejor, después de todo. Si había hecho mi mejor tiempo en media con malas sensaciones y un día poco propicio para la carrera, ¿qué pasaría en un día bueno?

El test del maratón está aprobado con nota y, como el año pasado, este camino al maratón deja en el trayecto nuevos récords en las distancias de 10k y medio maratón. Los datos son indiscutibles y no hay lugar a la subjetividad: Barcelona debería ser mi mejor maratón. Con la cabeza mejor entrenada y el cuerpo respondiendo, solo queda poder aguantar las pocas semanas que faltan, resistir las 2 tiradas largas que tengo todavía por delante y esperar que el día 13 todo vaya según lo previsto.
Esta última carrera me ha dado la última inyección de moral que necesitaba. Todo va a ir bien. Lo noto.

Os cuento, como siempre, los avances del entrenamiento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 7 de febrero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 11

Cada vez más cerca
La etapa número 11 del camino al maratón ha sido algo accidentada. El cansancio acumulado del pasado domingo y las pocas horas de sueño de esa noche, unidos a una jornada de trabajo larga el lunes y algún compromiso ineludible por la tarde hicieron que me perdiera el gimnasio y la salida tranquila del inicio de la semana. En el fondo lo agradecí, pues notaba que empezaba a cargarme demasiado y que tardaba algo más de lo esperado en recuperarme, así que el martes cogí con ganas el fartlek.

Arranqué con fuerza pero la velocidad duró poco. En su lugar, aparecieron la lentitud y las malas sensaciones, creciendo en cada bloque de ritmo 6C+2A que repetía, hasta que la molestia de las rodillas fue preocupante y decidí parar, sin llegar a completar la 6ª repetición de las 7 que debía hacer. No estaba a gusto con la velocidad que llevaba y las piernas no parecían responder a los acelerones que les pedía, pero eso en aquel momento era lo de menos. La sobrecarga en las 2 rodillas era evidente y me traía muy malos recuerdos de lesiones que me hicieron parar hace algunos años. El descanso era obligado, llegados a este punto.
Por suerte, como siempre, el miércoles era el único día libre del planning, preparando el cuerpo para las series del jueves, pero sabía que debía parar y saltarme ese entrenamiento de calidad.

No dejé de aplicar gel antinflamatorio en las rodillas desde el martes y esperé hasta el viernes para probar de nuevo a correr sin esfuerzo. Tocaba gimnasio, sin ejercicios de piernas, seguido de 30 minutos de carrera suave.
Por suerte, no hubo sorpresas desagradables y aguanté sin notar dolor esa media hora de carrera tranquila así que el sábado decidí no fallar tampoco al entrenamiento. Salí a correr después de trabajar y los 40 minutos desde la Albufereta hasta el Postiguet y vuelta a casa fueron algo más rápidos de lo habitual y no hubo molestia de ningún tipo en las rodillas.
Parecía que todo estaba en orden y que podría enfrentarme a la tirada larga del domingo, con lo que solo habría perdido 2 días del entrenamiento de la semana.

La tirada larga esta vez era algo más corta que la semana pasada, supongo que pensando en la media del próximo domingo, así que tocaban 2 horas con la misma planificación de las salidas largas anteriores: 10-15 minutos a ritmo A, resto a B y últimos 15 a C.
El día había amanecido frío y ventoso, con rachas de viento de 40km/h. o más, que invitaban a quedarse en casa y no a calzarse las zapatillas y correr. Costó vencer la pereza pero no podía fallar y, aprovechando las horas más cálidas del día, desde las 12:00, me abrigué adecuadamente para que el viento no me dejara helado y salí dispuesto a hacer una tirada larga que fuera, al menos, tan buena como las 2 anteriores.

Ya en la calle el aire helado borró rápidamente estos ánimos y buenas intenciones y durante los 15 primeros minutos tuve que luchar constantemente por no desmotivarme y volver al calor del sofá en casa. Decidí correr desde la Albufera hasta los alrededores del puerto de El Campello, para ver gente durante todo el recorrido y hacerlo más ameno. Una vez en el paseo el Garmin medía unas pulsaciones bastante bajas para la velocidad que llevaba, algo que me animó pero que no me hizo acelerar en exceso, pues había mucho camino por delante todavía.

Me noté cómodo a 5m/km hasta la llegada al puerto pero en este punto, llegando a las únicas cuestas del circuito que tenía previsto y con el viento empezando a soplarme en contra, comencé a notarme muy flojo. Tomé el gel que llevaba conmigo y procuré no bajar demasiado el ritmo, pero no había nada que hacer. En cuanto el terreno se inclinaba ligeramente o el viento me frenaba un poco me venía abajo.

Una vez iniciada la vuelta a casa desde el casco urbano de El Campello intenté animarme. Dejaba atrás la primera mitad del entrenamiento y pensaba que pasaría por zonas más resguardadas del viento en las que podría recuperar el ritmo. Esta automotivación funcionó un par de kilómetros, hasta que el viento de cara y la poca fuerza de mis piernas me devolvieron a la realidad.

No era un buen día, estaba claro. Tocaba acabar lo más dignamente posible y tratar de compensar esos kilómetros que había dejado atrás hacía poco a algo más de 5:35m/km. , intentando desde ese momento volver a estar cerca de 5m/km nuevamente.
A 40 minutos del final tomé una gominola de frutas que llevaba conmigo, para tratar de darme un extra de energía en el tramo final, que ya adivinaba que iba a ser muy duro y seguramente más flojo de lo que debería, y parece que entre el aporte de calorías y la poca fuerza de voluntad que quedaba pude salvar el último tramo de ritmo B que quedaba por delante.

Llegaron los últimos 15 minutos del entrenamiento y tocaba subir las pulsaciones a ritmo C, pero entre el cansancio, el viento y que en ese momento se iniciaba la subida desde la playa hasta casa, muy suave, casi inapreciable, pero notable en mi estado, no hubo fuerzas para acelerar y casi agradecí las dos veces que tuve que detenerme para poder cruzar dos calles esperando a que pasaran los coches.
Al final, las 2 horas se cumplieron con poco más de 23kms en las piernas y un ritmo medio de 5:12m/km, algo más lento que en otras tiradas largas de esta duración en el mismo circuito.

Aunque no las más larga hasta ahora, sí la más dura de las tiradas largas
preparando Barcelona

Me quedo con lo positivo de esta semana. El kilometraje acumulado en estos 7 días ha bajado comparado con la semana pasada, pero al menos las rodillas parece que solo necesitaron dos días para recuperarse. La salida del sábado fue algo más rápida de lo habitual a pulsaciones ligeramente más bajas y la tirada larga, aunque me cogió algo flojo y tuve que luchar contra el viento la mitad del recorrido, solo bajó el ritmo medio habitual de los entrenamientos de este tipo en unos 8 segundos de media. Además, entrenar con el viento como lastre en una tirada larga tal vez no ha sido un inconveniente y puede haber aumentado la mejora que (espero) conlleva la salida de más duración de la semana de cara al maratón, para el que quedan, según he visto mientras escribía estas líneas ¡5 semanas! (será mi cuarto maratón, pero estoy casi tan nervioso como en el primero)

Todo suma, en definitiva, y ahora toca seguir fiel al planning y probarme el próximo domingo en la media de Orihuela. No compito esta distancia desde el medio maratón de Vera del pasado verano y, con tanto entrenamiento para el maratón, corriendo distancias largas a algo más de 5m/km, no acabo de verme superando el objetivo, bajar de 1:40, corriendo a 4:44 como mínimo.
Supongo que el día de la media, a la que llegaré algo más descansado que los domingos anteriores, en medio de la animación propia de una carrera popular y con el "efecto dorsal" la mentalidad cambiará y ¿quién sabe? Tal vez este 14 de febrero sea el día en el que caiga, al fin, la barrera del 1:40 en medio maratón y, con ella, mi MMP.

Os cuento si es así o no y cómo siguen los entrenamientos para Barcelona la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.