domingo, 31 de enero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 10

¡Vamos!
Cuarenta días. A penas mes y medio por delante todavía y siguen cayendo las hojas del planning para Barcelona. En esta décima etapa del entrenamiento las piernas han empezado a notar la acumulación de kilómetros y ha habido dos días en los que he notado que la recuperación no era tan rápida como en semanas anteriores pero, en general, el balance sigue siendo positivo.

Calendario del Garmin. Cada marca verde es una carrera. Mes muy activo :)


  • LUNES: Gimnasio y carrera suave en el gimnasio.
    Como suele ocurrirme, si trabajo de mañana y además hago alguna hora de tarde, juntar después gimnasio y media hora de carrera me suele dar muchísima pereza. Me noté fuerte en las máquinas de piernas pero cuando dieron las 21:30 no tenía fuerza ni ánimo para salir a la calle, desde el gimnasio, a rodar media hora tranquilamente. Me propuse aguantar media hora corriendo en la cinta pero no llegué a los 15 minutos. El cuarto de hora que pude mantenerme encima de la máquina maldita se hizo eterno. Creo que para próximas ocasiones me llevaré ropa de abrigo y saldré a la calle.
  • MARTES: Fartlek.
    Algo menos exigente que otros martes. Fui más regular y tuve reserva de fuerzas en los últimos tramos rápidos.
  • JUEVES: Más cambios de ritmo.
    Después de 25 minutos de calentamiento debía repetir 15 veces un minuto y medio a ritmo D y recuperar 45 segundos. Después de estos quince bloques, un cuarto de hora de trote recuperador. Pensé que siendo tirones tan cortos no iba a ser complicado cumplir, pero me equivocaba. En la repetición 8 ya tenía los cuadriceps como piedras y veía como iba perdiendo velocidad poco a poco. Los cuatro últimos acelerones se hicieron larguísimos y, en el cuarto de hora restante, enfriando, notaba que aquello pasaría factura.
  • VIERNES: Gimnasio y carrera suave. Al igual que el lunes, bien en las máquinas (tren superior), y fallando de nuevo a la cita con los 30 minutos de trote suave. Por enésima vez, subía a la cinta para correr y me retiraba a los 15 minutos, harto y cansado del esfuerzo de la tarde anterior. Hacía tiempo que no tenía los músculos tan reventados después de un entrenamiento, aunque hubieran pasado 24 horas. Temía por el entrenamiento del día siguiente.
  • SÁBADO: 40 minutos a ritmo AB desde la Albufera hasta el Postiguet y vuelta. Aunque las piernas aún se quejaban del esfuerzo del jueves soportaron muy bien las cuestas de la Cantera y el corazón se mantuvo a pulsaciones algo más bajas de lo habitual. ¿Un solo entrenamiento echando el hígado y ya notaba mejoría en las pulsaciones dos días después? Habría que verlo el día siguiente...
  • DOMINGO: 2 horas 10 minutos progresivos. 10-15 minutos a ritmo A, resto a B y a quince minutos del final, subir a pulsaciones de ritmo C.
    Volví a elegir el circuito de San Blas - San Vicente - Mutxamel, aprovechando la comilona familiar, para entrenar por un recorrido diferente al habitual, por la playa, que es totalmente plano. Este circuito, más ameno que la ida y vuelta por el paseo de las playas, está lleno de falsos llanos que creo que pueden venir bien para Barcelona.
    Las piernas aún recordaban el esfuerzo del jueves pero no protestaban tanto. Aunque costó arrancar, en cuanto entré en calor me sentí cómodo y la llegada a San Vicente la hice sin mucho esfuerzo, notando que el corazón no se aceleraba tanto como otras veces en este recorrido. Cuando pasé el parque de Lo Torrent y comencé el camino de rotondas hacia Mutxamel me noté muy cómodo y sentí que seguramente iba a llegar bien al último cuarto de hora de entrenamiento. La vuelta desde Mutxamel a San Vicente se hizo algo pesada, al pasar por varios tramos en ligera cuesta arriba, pero una vez en la avenida de Alicante, el regreso a San Blas fue rápido, con buenas sensaciones.
    Calculé mal el tiempo y pasado el estadio Rico Pérez, casi llegando de nuevo a casa de mis padres, vi que todavía tenía unos diez minutos por delante al ritmo C que había cogido hacía poco. Decidí acabar el entrenamiento en las pistas que me vieron nacer como corredor popular hace poco más de 8 años, el circuito de tierra en el polideportivo del Monte Tossal, antiguo hipódromo de Alicante. Las piernas acusaban el esfuerzo de la tirada larga y se hacía difícil mantener el ritmo cardiaco en la zona C, pero intenté quedarme por debajo de 5m/km hasta el final.
    Cuando se cumplió el tiempo programado, 2:10, dejaba atrás poco más de 26kms, lo que significaba haber rodado, de media, a 5:01m/km aproximadamente.
    No terminaba tan fresco como otras veces, pues las piernas creo que no acababan de recuperarse del esfuerzo del jueves y de todo lo que llevan encima desde que empecé a entrenar el maratón, pero suponía una ligera mejora respecto a la tirada larga de la semana pasada, en velocidad y pulsaciones, así que contento, en resumen.
Buena tirada larga :)

 Con el plannin de febrero ya en la mano, veo que este mes, como preveía, será el más duro. Hay más entrenamientos de series, habrá una tirada larga que seguro me lleva hasta los 28 kms y, a mitad de mes, el 14, el medio maratón de Orihuela para ponerme a prueba. Todo indica que debería poder rodarlo a 4:44 y, así, hacer MMP y bajar al fin de 1:40. El preparador me sugiere que busque menos de 1:39:00, pero ahora mismo, con el cansancio acumulado y sin ninguna prueba de velocidad durante tantos kilómetros no sé como reaccionarán las piernas.

El preparador, metiendo presión en el planning de este mes
Sí, un 10k reciente a 4:24 el mil, como el de Elche, me hace pensar que 20 segundos más lento por kilómetro podría correr 21kms, pero hace tanto que no compito una media (Almansa, si no me equivoco) que no acabo de estar seguro. Me fiaré de los datos y las opiniones externas (los amigos suelen tener más fe en mí que yo mismo, en esto de correr), que dicen que el objetivo es más que asumible.
Ya lo vaticinaba mi gran amigo Ramón (y compañero del viaje maratoniano a Barcelona) hace un par de años en un comentario en este blog:

Pues tenía razón :)
Con dos semanas por delante para comprobarlo y 6 en total, todavía, para el gran día, esto sigue avanzando sin prisa pero sin pausa. A pesar de las dudas, estoy animado y con ganas de ponerme aprueba.

Os cuento cómo va todo, como siempre, la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 24 de enero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 9



Hasta hoy no había calculado o no recordaba cuántas semanas iba a dedicar al entrenamiento específico para el maratón de Barcelona. Hoy, acabada la novena semana, veo que el día 13 de marzo se cumplirá la semana número 16. He dejado, por tanto, más de la mitad del entrenamiento atrás y esto supone empezar la parte más dura de la preparación, algo que ya he empezado a notar esta semana, con algo más de 62 kms. acumulados y la tirada más larga del planning hasta hoy, dos horas diez minutos.
Termino satisfecho, pues he cumplido, al fin, con casi el 100% del entrenamiento programado:
  • Lunes: Gimnasio + 30 minutos de carrera.
    No me sentí demasiado cansado esta vez, a diferencia de otros lunes, aunque las piernas recordaban todavía la tirada larga de la mañana anterior. Se me hizo tarde y decidí hacer la carrera en la cinta del gimnasio, pero no duré más de 10 minutos. Es algo superior a mí. No puedo estar clavado en el mismo sitio mirando al frente con el mismo paisaje tanto tiempo. Algo que en la calle se termina sin que me dé cuenta, en una cinta es interminable. 
  • Martes: Fartlek, con varios tirones de 15 minutos a ritmo C, algo más lentos de lo habitual, como siempre, por la fatiga del gimnasio del lunes y la tirada larga del domingo
  • Miércoles: El día de descanso pasé por las manos del fisio al que visito desde que preparé mi primer maratón, Rubén Martinez, que ahora está en el CentroNeumar de El Campello. Salí reventado de la camilla, pero era necesario descargar las piernas antes de empezar el entrenamiento más duro del maratón. 
  • Jueves: 25 minutos de calentamiento y 6 series de 1000 seguidas de 15 minutos de carrera suave.
    Tenía mal recuerdo de las series del pasado jueves, pero esta vez no fallé y pude cumplir con los miles al ritmo objetivo acabando las últimas series más fuerte que las primeras, como se supone que debe hacerse.
  • Viernes: Gimnasio (solo tren superior) y 30 minutos de carrera suave.
    Objetivo cumplido, aunque admito que me cuesta muchísimo meterme en la sala de pesas. Me aburre, no puedo evitarlo, pero me ayuda a no fallar el pensar cómo se notan estos ejercicios después cuando corro. Desde que voy al gimnasio las rodillas no han vuelto a quejarse y la grasa acumulada en los muslos después de tantos años sin vigilar la dieta va desapareciendo, al igual que la de mi eterna tripa de ex-gran comedor.
  • Sábado: 40 minutos de carrera suave por la Albufera, Cantera y Postiguet.
    Me noté algo más cansado de lo normal, con un ritmo medio ligeramente más lento comparado con otros días en este mismo circuito y con la misma duración. Me propuse acostarme pronto y llegar descansado a la tirada larga de la semana, pero el propósito quedó en eso, buenas intenciones, pues trasnoché más de lo debido y la cena no fue precisamente sana.
Llegado el domingo tocaba enfrentarse al entrenamiento más largo  del planning hasta el momento. 2:10:00 con el mismo planteamiento de las tiradas largas anteriores: Inicio a ritmo A durante 15 minutos aproximadamente, ritmo B casi hasta el final y últimos 15-20 minutos subiendo a C. Calculando que al ritmo que pensaba correr saldrían unos 26 kms. decidí hacer la carrera desde la Albufereta hasta los límites de Coveta Fumà en El Campello y volver de nuevo al punto de partida.

En el inicio no me encontré muy ligero. Pesaba la cena de la noche anterior y notaba algo de cansancio. Poco a poco, para mi sorpresa, empecé a sentirme cómodo en la carrera, con las pulsaciones en el rango del ritmo B y una velocidad cercana a los 5m/km que mantuve cómodamente hasta llegar a Pueblo Español, donde sus cuestas me frenaron un poco.
No era algo inesperado. Lo tenía previsto, encontrarme con las cuestas de esta zona y llegar hasta Coveta Fumà con las constantes subidas y bajadas, suaves, callejando por las urbanizaciones y chalets. No me metí de lleno en el núcleo urbano de Coveta, algo que sí me habría dejado fuera de juego, pues las rampas ganan en dureza en esta zona.

Di la vuelta casi en la entrada a la zona de urbanizaciones, habiendo bajado el ritmo hasta 5:20 y dudando de mi capacidad de recuperación, estando ahora tan lejos de casa y con tanto camino por recorrer todavía. Recordaba una pájara monumental en esta zona en mi preparación de Sevilla 2015 y cuánto sufrí en aquella ocasión durante la vuelta a casa. Haber sudado más de lo normal (corrí a 18 grados como mínimo), aunque había bebido lo suficiente, no ayudaba a ser optimista.
Me equivocaba. No parecía que fuera a suceder lo mismo en esta tirada larga, por suerte para mí. Recuperé el aliento en las bajadas hacia la costa y las piernas no acusaron el esfuerzo de las rampas que dejaba atrás y, cuando llegué de nuevo al paseo de la playa, empecé a sentir que podría acabar bien el entrenamiento.

El estómago llevaba un buen rato dando guerra. En el km.18 aproveché el paso por una gasolinera para comprar agua y visitar el cuarto de baño. Esta pausa me dejó frío y con dudas sobre mi vuelta a la carrera, todavía lejos del final del entrenamiento, pero de nuevo las piernas me volvían a sorprender y recuperaba el ritmo objetivo, cercano a 5m/km, sin demasiado esfuerzo.

Poco después, con los problemas estomacales ya descartados, decidí probar una de las barritas de gominola que había echado al cinturón antes de salir junto con el gel que ya había tomado en el km.12.
Tal vez fuera la gominola, tal vez el buen estado físico, o una mezcla de las dos. Me encontré cada vez mejor, cada vez más cerca del momento de subir el ritmo, con 1:55:00 en las piernas. A 15 minutos del final sentía que podía acelerar, vigilando que las pulsaciones no se fueran al ritmo D. Este último cuarto de hora pude mantener el ritmo de carrera por encima de los 5m/km, aunque había zonas en ligero ascenso, pues ya dejaba atrás la playa y me dirigía a casa.
Las 2:10:00 previstas se cumplieron con 25.6 kms en las piernas, lo que dejaba el ritmo medio en un más que satisfactorio 5.05m/km y cerraba una buenísima semana de entrenamiento.



Poder haber cumplido con lo previsto para esta semana, dejar el peso casi en su sitio después de los excesos navideños estando todavía en enero y, sobretodo, la buenísima sensación que deja la tirada más larga del planning hasta el momento hace que afronte lo que queda de entrenamiento mucho más animado y confiado.
7 semanas por delante, muchos kms. todavía por acumular y la estrategia del maratón aún por decidir. Esto no podría ser más divertido.

¡Por cierto! ¡Casi se me olvida comentarlo! El día 19 se cumplieron los 4 años de vida del blog. Aunque sois pocos, mil gracias a los que dedicáis un rato a pasar por aquí y leer mis historias, yendo más allá de los "me gusta" de cortesía (wtf?) en Facebook, Twitter o Instagram. Tengo pocos lectores, pero sois los/las mejores :)

Os cuento, como siempre, cómo va todo, en la próxima entrada del blog, la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 17 de enero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 8

Por fin, sin tanta competición, fiestas etc. he podido cumplir una semana de entrenamiento normal, más acorde con lo que se espera de un planning de maratón, a menos de dos meses de la carrera, con casi 60kms. acumulados en las piernas. La Rotary-Inaer del pasado domingo dejó mis reservas de energía bajo mínimos, pero no quise fallar el lunes por la mañana a lo que había previsto.
 Para mi sorpresa, esa media hora de trote suave me recompuso y alivió ligeramente la sensación de pesadez que habían dejado en las piernas los 10km. de Elche de la pasada mañana.

El martes tocaba reencontrarse de nuevo con el Fartlek. No tenía los músculos cansados, como otros martes, por el gimnasio del lunes (no tocaban pesas después de competir el domingo), aunque las piernas acusaban todavía el esfuerzo de batir mi MMP.
Tocaba 10a y 3x(12c 2a) y aunque empecé bien, la velocidad fue bajando desde la segunda serie.

El cuerpo agradeció el descanso del miércoles pero no debió ser suficiente, pues el exigente entrenamiento del jueves , 25A + 5x2000 + 15A me dejó fuera de juego en la 3ª serie, totalmente KO, sin poder hacer más que retirarme a casa, sin completarlo. Por suerte o por desgracia el viernes fue imposible sacar tiempo para el gimnasio y los 30 minutos previstos, así que ese descanso extra vino muy bien para afrontar el fin de semana.
El sábado, entre trabajo y otros compromisos, no había otro hueco para entrenar que no fuera antes de entrar a trabajar, por lo que a las 7:00am ya estaba a la carrera para cumplir con los 40 minutos previstos. Hacía tiempo que no madrugaba para correr y debo decir que, a pesar del frío, disfruté de la carrera, viendo iluminarse poco a poco el día y observando la puesta en funcionamiento de la ciudad.

Y llegó el domingo y de nuevo, después de dos semanas, la tirada larga típica de los entrenamientos maratonianos. Esta semana, 2 horas a ritmo A los primeros 10 minutos, resto a ritmo B y los últimos 15 a ritmo C.
Decidí empezar desde San Blas aprovechando la comida familiar y subir hasta San Vicente para continuar luego hacia Santa Faz, de forma que cuando se cumpliera la primera hora de carrera aproximadamente volvería sobre mis pasos de nuevo hacia San Blas, deshaciendo el camino recorrido.

Los excesos del fin de semana pesaban en el estómago. Cuesta deshacerse de estos casi 2kgs extra que me dejaron de regalo las navidades y que se resisten a desaparecer, pues mi fuerza de voluntad en la mesa no es siempre la necesaria y me dejo llevar por los placeres de la buena cocina familiar.
Además, un molestísimo constipado hace que no respire demasiado bien y que las sensaciones corriendo con algo de frío sean bastante malas. Con todo, el camino hasta el área comercial de la Almajada no fue demasiado malo y me mantuve en los ritmos y pulsaciones previstos. Cuando tocó dar la vuelta, después de una hora de camino, fue cuando noté que iba algo más flojo de lo normal. El gel no me dio la energía esperada y volver en ligera cuesta arriba hasta San Vicente con el viento en contra me hizo sufrir algo más de lo esperado. Por suerte, una vez en la calle Alicante y bajando por la avenida de Novelda el descenso era suave y prolongado y pude recomponerme. A falta de 15 minutos para el final pude acelerar ligeramente y subir las pulsaciones a ritmo C, aunque las piernas no me movían todo lo rápido que quería. Me conformé con el ritmo que pude alcanzar, cercano a 4:50 (mi ritmo C en otras condiciones es más rápido, pero es lo que hay, me decía) y aguanté fuerte hasta San Blas.
Al parar el reloj salían unos 23kms y un ritmo medio de 5:08 aproximadamente. No había ido tan mal, después de todo, así que el balance general de la semana es bueno, aunque me duele haber fallado en mi primer entrenamiento de series, el jueves, después de tanto tiempo sin hacerlas.

El camino al maratón avanza sin pausa y ahora que empiezan las semanas con más carga de kms (mis dos próximos domingos son de, como poco, 130 minutos) habrá que ver de lo que soy capaz.
¿Hay, en lo deportivo, algo más emocionante, divertido, desafiante, que el planning para un maratón o el maratón en sí? Yo no puedo imaginarme nada igual ni un modo de vida que no incluya estos retos.
Como siempre, la semana que viene os cuento cómo va todo y qué tal va el avance del camino al maratón.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 13 de enero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 7 y 2ªCARRERA ROTARY-INAER ELCHE

Cada vez más cerca

El camino al maratón llega casi a la mitad de su recorrido, a dos meses de la salida. 60 días me separan de la carrera del año y no puedo ser más optimista en estos momentos, ansioso por empezar a acumular kilómetros en las próximas semanas y ver hasta dónde puedo llegar.

Esta séptima semana de entrenamiento volvía a ser atípica, condicionada en parte por la competición del domingo en Elche (luego os cuento... :) y la festividad de Reyes. Apenas 40 kms acumulados, repartidos en la carrera de 10kms del domingo, 5kms tranquilos el lunes acompañados de gimnasio, Fartlek criminal el martes casi sin poder cumplir al final y salida progresiva el jueves, con los últimos 10 minutos corriendo casi al máximo.

Las pulsaciones y la velocidad en los entrenamientos de esta última semana no me hacían presagiar nada bueno para el domingo. El corazón iba demasiado acelerado a velocidades que deberían ser relativamente cómodas para mí y la fatiga aparecía demasiado pronto. Decidí descansar el viernes, saltándome el gimnasio y la salida de 30 minutos posterior y así, junto al sábado, acumular dos días de descanso antes de la carrera de Elche. La noche de Reyes junto a las comidas y cenas familiares no ayudaron mucho a mejorar mi sensación de flojera: Se acumulaban en la barriga peso extra y una sensación de pesadez bastante incómoda.
La tarde-noche del sábado también hubo desmadre en la mesa y me acosté bastante tarde, así que...¿qué pasaría al día siguiente en Elche?



A las 9:00 ya estaba en la pista de atletismo, por segundo año consecutivo, preparado para la salida de la que, por circuito (rapidísimo, amplio, sin callejeo) , organización y entrega absoluta hacia el corredor, está llamada a ser una de las mejores carreras de 10km. de Alicante. Igual que el año pasado, la organización volvía a dividir el interior de la pista en secciones en las que los equipos podían dejar sus pertenencias, con acceso vigilado, cambiarse y beber algo gracias a las botellas de agua que nos dejaban en las mesas de cada box. Allí, reunido con el resto del equipo y echando de menos al que iba a ser mi liebre, el gran JJ, recuperándose de molestias en la rodilla, me cambié rápidamente y me dispuse a calentar, tratando de recordar las buenísimas sensaciones del año pasado en esta carrera, en la que conseguí bajar por primera vez de 45 minutos y en la que desde entonces tenía mi mejor marca personal, 44:29.
Gran equipo (parece que yo no tenía muy claro dónde estaba la cámara XD )

Había amanecido un día perfecto para correr, a 10-12 grados y con el cielo cubierto, sin viento. A pesar de las malas sensaciones previas, decidí que esa mañana iba a buscar récord personal. Un ritmo medio de 4:20m/km era exigente, pero creí que podría con ello. Con esta idea en la cabeza salíamos puntuales desde la pista a las 10:00 unas 1100 personas.



Recordaba el perfil del circuito perfectamente y sabía que el inicio era en suave descenso hasta poco después del primer kilómetro. Intenté no acelerar demasiado y buscar el ritmo objetivo desde el comienzo, pero las piernas iban solas y el primer punto de control hizo que frenara un poco, ya que los primeros mil metros pasaron en 4:11




Conseguí mantenerme en el ritmo deseado durante los siguientes mil metros, a 4:20, pero notando que los falsos llanos que ahora había que subir hasta el primer 5000, aunque suaves, me frenaban más de lo esperado. En el paseo de la estación, antes de girar hacia la larguísima avenida que nos llevaba de nuevo casi al inicio del circuito, ya noté que el planteamiento de la carrera tal vez no había sido el más acertado. Confiaba en hacer una primera mitad al ritmo de mi actual récord y hacer la segunda más rápida, progresivamente, como el año pasado, pero empecé a notar que tal vez no podría.





La animación de este punto de la carrera, con bastante público y música en la calle hicieron que no le diera demasiadas vueltas a la cabeza y siguiera intentando llevar el ritmo objetivo.
Pasaron los kilómetros 3 y 4 a 4:23m/km, según lo esperado, pero dejandome claro que la segunda vuelta iba a ser dura y que la avenida que dejaba atrás en ese momento se haría muy larga la segunda vez.
De nuevo, mucho público y animación en la zona cercana a la pista, donde el circuito ahora volvía a bajar suavemente. Compañeros de club y algún conocido  me animaron y me propuse no decaer en segunda mitad aunque las sensaciones empezaran a no ser demasiado buenas.

Habiendo pasado el km.5 a 4:28, acusando el esfuerzo de la subida del suave y largo falso llano, cogí el agua del avituallamiento, pero por suerte la temperatura era muy buena y no había sudado demasiado. No necesité beber mucho, con lo que minimicé el riesgo de mis conocidos problemas de estómago últimamente en las carreras cuando bebo.
Aceleré en esta bajada como en el inicio, tratando de recuperar los segundos perdidos y vigilando las pulsaciones, que ya llevaban un buen rato algo altas. No pude ir a los 4:10 que habría querido, aprovechando el descenso, y pase este kilómetro en 4:21.
La cabeza no iba muy fina este punto y pensé, equivocadamente, que se me escapaba la oportunidad de bajar mi récord. No me sentía con fuerzas para correr a 4:20 el resto de la carrera y no tenía claro si podría aguantar a menos de 4:30. El larguísimo camino desde la avenida de Alicante y Candalix hasta el paseo de la Estación fue frenandome poco a poco y cuando llegué de nuevo y por última vez a la avenida que ahora me dejaría a las puertas de la pista de atletismo había pasado los kilómetros 7 y 8 a 4:26 y 4:27.

Que me expliquen lo de recortar en las carreras... (ved corredores de la izda.)

Recordaba que en esta parte de la carrera el año pasado llegué con fuerzas y pude hacer los últimos 2000 metros más rápidos que ningún otro, por debajo de 4:20, pero aunque me había propuesto hacer lo mismo este año las piernas no daban para más. No había dosificado bien y ahora debía conformarme con intentar mantenerme a menos de 4:30.
En ese punto del circuito tuve un momento de lucidez, por suerte, y los cálculos fueron correctos, por fin. Si la primera mitad había ido arañando una media de 5 segundos o más a los 4:30m/km de ritmo medio, eso significaba que en ese momento, a pesar de la flojera de la segunda vuelta, por poco que aguantara el tipo, ya tenía récord, aunque no fueran los 43:30 esperados.

Me animé y aceleré un poco, aprovechando la zona llana de la avenida de la Universidad, sacando el km.9 en 4:25. Este esfuerzo me dejó bastante cansado y cuando por fin entraba en las pistas para dar la vuelta que me llevaba a la meta no tuve fuerzas para acelerar y el ritmo medio bajó ligeramente a 4:27, algo que me importó muy poco cuando vi el tiempo en el reloj oficial, 44:14, y cuando paré el Garmin y vi 44:00.

Me fui agotando poco a poco. Mal planteado.

Imaginé que el tiempo real sí que habría bajado de 44, por el medio minuto que pudiera haber tardado en poner en marcha el reloj al pisar la alfombra de salida y el otro medio minuto que pude tardar en pararlo al llegar a la meta.
Cuando vi las clasificaciones se confirmó: 43:59 reales. Caía de nuevo, otra vez en esta carrera y de nuevo a mitad de preparación del maratón mi récord de 10000.






Grandísima carrera, finalmente, a pesar de no notar la soltura y ligereza del año pasado en este mismo circuito. Así lo reflejaba una de las mejores (si no la mejor) de las clasificaciones en las que he aparecido (en mi categoría no he tenido que pasar página para encontrame, por una vez): 318 de 1076 en la general y 76 de 204 de los Veteranos-A.

La jornada merecía acabar como lo hizo, con un almuerzo ES-PEC-TA-CU-LAR en las pistas, en donde no faltaba toda la comida y bebida  que quisiéramos y en el que pude comprobar cómo el resto del equipo también había disfrutado de la carrera y donde pude ver a mi compi Raúl, que también hacía MMP (Bravo crack).
Parece que tendré que seguir viniendo a esta carrera todos los años, a la vista de los resultados. Algo que no me supondrá ningún esfuerzo, aunque subieran el precio uno o dos euros pues lo merece y el fin solidario lo justifica. Insisto, de las mejores carreras de 10kms. que se pueden correr actualmente en Alicante. No os la perdáis.

Ahora, a seguir entrenando. Se acabaron las carreras cortas hasta el maratón. Habrá un test compitiendo, el 14 de febrero, en el medio maratón de Orihuela, donde espero poder sacarle al menos 20 segundos a mi record personal, bajando de 1:40 y empezar a tener claro cuál será el ritmo de competición en Barcelona, pero hasta entonces, toca acumular kilómetros y seguir entrenando. Llegan las semanas más duras del entrenamiento y la inyección de moral de este domingo me ha preparado anímicamente para afrontarlas.
Os cuento cómo va todo la semana que viene.

Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 3 de enero de 2016

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 6 + XXIX SAN SILVESTRE INTERNACIONAL CREVILLENTINA


¡Feliz Año Nuevo! Sigue adelante el entrenamiento para el maratón y cae otra semana del planning de Barcelona, marcada de nuevo por la falta de fidelidad a lo previsto por el preparador tanto en lo deportivo como en la dieta.

Después de la salida larga del pasado domingo costó vencer la pereza pero al final saqué adelante la sesión de gimnasio que tocaba el lunes, aunque se me echó el tiempo encima y no cumplí con la media hora tranquila de rodaje suave que había prevista también para ese día.
El Fartlek del martes fue imposible cumplirlo y el día acabó en blanco, aunque no me importó demasiado, pues suponía unir, junto al miércoles, dos días de descanso antes de la San Silvestre Crevillentina del jueves de la que os hablaré más adelante.

El viernes día 1 tocaba paseo por el monte, en el Puig Campana, al no haberse organizado este año la carrera de Año Nuevo de La Aparecida (Orihuela) después de sus dos primeras ediciones, a las que acudí sin falta y que disfruté y padecí a partes iguales (ojalá vuelva a organizarse en el futuro).
Con las piernas aún cargadas de la carrera de la noche anterior decidí estrenar el año como los dos anteriores, con algo de deporte y elegí subir el km.vertical del Puig Campana tranquilamente, en compañía de mi hermana Irene y Pepelu.
No recuerdo haber sufrido ni tardado tanto en completar el recorrido (subida por la pedrera y bajada por la cara norte y por la izquierda,dirección Coll de Pouet). Nunca había necesitado tanta pausa en la subida ni se me había hecho tan largo el descenso y la vuelta a la Font del Molí desde la que se iniciaba la ruta, pero las vistas y la compañía compensaban el esfuerzo, como podéis ver en las siguientes fotos:














Arrasamos en el bar a la vuelta XD

El sábado todavía notaba el esfuerzo de los dos días anteriores. Como el descanso que proponía el planning para el día 1 me lo salté y eché unos 12 kms. por el Puig, no me importó tomarme el día libre y no correr los 40 minutos que había programados para ese día. Aún quedaba la salida más larga de la semana, el domingo, 90 minutos, así que mejor descansar, me dije.
Llegó la tirada larga de la 6ª semana del planning, la 4ª salida cercana al medio maratón o por encima, repitiendo de nuevo el esquema de las anteriores: 10-15 minutos a ritmo A, calentando y resto de la carrera a ritmo B hasta 15 minutos antes del final, momento en el que subiría a ritmo C hasta el final.
De nuevo, elegí la playa para esta salida larga, desde la Albufera hasta el puerto de El Campello, sin despegarme de la costa. El doblete de Nochevieja y Año Nuevo no parecía pesar en las piernas y las pulsaciones apenas subían al ritmo B aunque el ritmo fuera el habitual a ese ritmo cardiaco.
Las sensaciones fueron muy buenas durante todo el trayecto, pudiendo llevar sin problema un ritmo casi clavado a 5m/km en el tramo a ritmo B. El paisaje de la playa suele aburrirme pero me encontraba fuerte y animado y el clima acompañaba, así que me permití dos o tres pausas rápidas para echar alguna foto a las magníficas vistas que me acompañaron durante todo el trayecto.



Cuando llegó el momento de acelerar a ritmo C durante los últimos 15 minutos no me noté tan vacío como en las últimas tiradas largas y, aunque el ritmo no subió tanto como habría querido, mantuve las pulsaciones controladas y una velocidad más que aceptable hasta cumplir 18 kms.
La recuperación fue rápida y me sentí con fuerzas, sin cansancio excesivo, así que teniendo en cuenta lo que arrastraba de los días anteriores di por bueno el entrenamiento, animado.


Resumiendo: Apenas 40 kms. en las piernas esta semana, pero con 3 salidas duras; la tirada del domingo, el Puig, y la San Silvestre Crevillentina. La báscula aún se resiente de tanta comilona y tanto exceso y con el desmadre en la mesa de los últimos días, aunque he de admitir que este año el peso no ha subido tanto como otras veces por estas fechas y en pocos días espero "recuperarme",
no me puedo resistir a subir un par de fotos para tomarme el asunto de la dieta con algo de humor, que falta hace:



Esta semana, con la noche de reyes y el festivo del día 6, añadiendo la competición el Elche del domingo 10, también promete ser una semana atípica en el planning maratoniano, pero espero que sea la última y volver a la rutina, pues las fiestas terminan y ya no habrá competición hasta el 14 de febrero en Orihuela, en su medio maratón, como test para Barcelona.

El resumen de mi 6ª semana preparatoria para el maratón no puede acabar sin contaros cómo fue la San Silvestre Crevillentina, una carrera que no me pierdo desde el 2008.


Un año más tocaba despedir el año en la que, en mi opinión, es de las mejores carreras de 10km. de asfalto de Alicante. Me acompañaban en el trayecto mi hermana y Pepelu, que corrían disfrazados y acabarían en 2ª posición del concurso de disfraces, injustamente, en mi opinión, contra un disfraz menos elaborado del mismo corredor que ganó el año pasado, que aprovechó la estructura del diseño del año pasado para el disfraz de este año. Merecieron ganar (no me ciega el amor fraternal, os lo aseguro). Ya en Crevillente, con una temperatura mucho más alta de lo habitual, me reunía con mi gran amigo Ramón y, poco después, con más amigos: Rafa y MªJosé, que volvían a correr en pareja en lo que suponía el estreno crevillentino de Mariajo, y con mis queridos Urbans, Salva, Chema, JJ, Oscar y María.

¿Invierno?¿Qué invierno?

Siempre es una alegría reunirse con ellos. Ramón, MªJosé y Rafa

Cada uno con sus objetivos, intentando no situarnos demasiado atrasados en el pelotón, nos despedíamos en el inmenso pelotón de salida de esta carrera.
El inicio, como siempre, fue difícil, con tanto corredor y tanto disfraz. No dejaba de mirar por encima de la marea humana, buscando caminos que me permitieran acelerar. Sabía que los dos primeros kilómetros eran, con diferencia, los más cómodos del circuito y que no debía perder mucho tiempo, pues el perfil de la carrera era muy duro después y ya no habría oportunidad de ir tan rápido.

Rompepiernas
Así, buscando hueco, acelerando y frenando sin parar, pasó el primer kilómetro casi sin darme cuenta y, ya en la primera gran avenida, con el pelotón algo más estirado, empecé a correr más cómodo. Me sentía fuerte y las piernas no protestaban demasiado, así que no tuve problema en pasar el km.1 a 4:32 y el 2º a 4:18.

No sé cómo lo hago, pero da igual las veces que haya corrido aquí: siempre me olvido de lo dura que es y dosifico mal el esfuerzo. La primera gran subida, del km1.5 a casi el 3.5 ya se me pegó bien a las piernas, rebajando demasiado mi ritmo medio. Pensaba que podría recuperar en el descenso, pero el circuito apenas daba tregua. No fue hasta poco después del km.5, que pasé en 23:30, después de varios kms. cercanos a 4:55m/km de media, cuando pude acelerar un poco el ritmo.
En este punto de la carrera me cruzaba en sentido contrario con el resto de corredores y pude saludar a Chema, que sufría por su constipado pero avanzaba a buen ritmo.
El camino hasta el km.6 permitía acelerar, pero mucho menos de lo que habría querido. Las piernas se resentían del esfuerzo de la primera mitad y no logré subir a más de 4:24m/km. antes de iniciar el km. más duro de la carrera, hasta el 7, que no pude hacer en menos de 5 minutos.
De nuevo, una bajada algo prolongada nos daba un respiro, pero no había fuerzas para correr demasiado rápido y algo me decía que si me pasaba de vueltas lo pasaría mal en los tres kilómetros restantes.
Dejé el km 8 atrás a 4:33 de media, bastante flojo para afrontar la última subida, que volvió a pasar demasiado cerca de 5m/km.
En este punto ya veía cerca la meta y pude acelerar un poco, aunque las constantes subidas y bajadas no desaparecían. Aceleré en la avenida de la meta viendo que, por poco, se escapaba un tiempo oficial inferior a 48 minutos.


Crucé la meta en 48:16 oficial, 47:12 en mi Garmin, a falta de tiempo real en las clasificaciones (a otros corredores sí que les ha contado el tiempo real. Desconozco el motivo) , posición 565 de 1681 en la clasificación general y 124 de 285 en mi categoría.
Ya en el avituallamiento me reunía con Ramón, que hacía un carrerón (para no variar...¡bravo!) y el resto de Urban. Un placer, por otra parte, coincidir de nuevo con MªJosé (@runneralicantina), que corrió tranquila, mucho más lenta de su ritmo habitual, acompañando a mi compañero de Urbans Fer Lobato, pues iba a hacer no-se-cuántos-10k esa noche, por gusto (eres una crack)

Con los 3 magníficos, Salva, Chema y JJ. Grande, equipo :)
Otro año renovando el felpudo que da la bienvenida a mi casa :)
Conseguí mi mejor tiempo en esta carrera (no me cansaré de recomendarla: circuito, animación... de lo mejor que hay en Alicante), pero no puedo dejar de sentirme ligeramente decepcionado. Mal planteada, demasiado rápido al inicio y flojo en las cuestas (no recuerdo esta sensación en Alcoy a principios de diciembre, aunque es cierto que la pendiente media no era tan dura). Confiaba en poder hacerla ligeramente más rápido ¿47 minutos aquí significan que en un 10k llano como el que espero el próximo domingo me quedaré lejos de la ansiada mejor marca, por debajo de 44:29? Quiero pensar que si un crack como mi amigo Ramón, que corre diez miles llanos cercanos a 40 o en menos tiempo, acabó en 44 minutos, tal vez esto no es una mala señal y podré rodar al ritmo deseado en Elche.

El próximo domingo día 10 despejaré estas dudas en mi próxima competición, los 10km. de la 2ª carrera Rotary-Inaer de Elche , circuito que registra mi mejor tiempo en esta distancia desde enero del 2015, 44:29 reales. Espero poder darle un buen bocado a esta marca y poder contaros que todo ha ido bien, además de los progresos del entrenamiento para Barcelona, en la próxima entrada del  blog.

Gracias por estar ahí.
Saludos.