lunes, 26 de diciembre de 2016

CARRERA DE NOCHEBUENA "LAS TRES VUELTAS DEL PAVO" (LOS TORRAOS, CEUTÍ, MURCIA)


No tenía previsto volver a competir hasta la San Silvestre de Crevillente del próximo fin de semana pero el pasado sábado, día de Nochebuena, no pude quedarme quieto en casa por la mañana y decidí acercarme a la pedanía de Los Torraos, en Ceutí (Murcia) y correr la cuarta edición de una prueba gratuita que solo pide una aportación voluntaria de comida para los más necesitados como pago de la inscripción.
La salida se daba a las 11:30 y aunque no llegué con mucha antelación, a penas 40 minutos de margen, me sorprendió no ver gente en las calles ni zonas cortadas al tráfico.

Este es el cartel que te recib llegando desde Ceutí a esta pedanía de unos 1500 habitantes
Había localizado con tiempo en el mapa la avenida desde la que se daba la salida y al aparcar seguía sin encontrar corredores ni habitantes, con muchas casas con persianas bajadas que hacián pensar que no había nadie en su interior.
Después de caminar un rato por la avenida vi a lo lejos una pequeña plaza y el arco de salida de la empresa cronometradora, Dorsal21 , junto al puesto de recogida de dorsales.
Al acercarme descubrí que la carrera juntaba a poco más de 80 corredores, con una prueba infantil que salía al mismo tiempo que la nuestra. Por lo que pude averiguar mientras esperaba en la cola para recoger el dorsal, llevaban muy poco tiempo (no sé si era la primera vez esta edición) cronometrándola, tomando registros y clasificaciones. También escuché a algunos corredores comentar la dureza de alguna cuesta, pero no le di importancia, ya que la carrera se anunciaba como llana (después descubriría que no era así al 100%)

Recién llegado

Algo de calentamiento volviendo al coche y de nuevo a la zona de salida, y a las 11:30 arrancábamos. Me había propuesto correr los 8km de esta carrera al ritmo de mi mejor 10000, unos 4:22m/km, pero en los primeros metros olvidé por completo el planteamiento inicial y me dejé arrastrar por el grupo, por las buenas sensaciones, ignorando el esfuerzo extra que requerían un par de cuestas no muy duras que encontrábamos en los primeros 500m y que tendría que volver a subir dos veces más.
Cuando quise ser consciente del ritmo que llevaba, mirando el reloj, el primer pitido del Garmin ponía números a mi desastrosa salida.

Inicio de la carrera
Hacer los primeros 1000m de la carrera en 4:05 era una muy mala noticia. Me conozco y sabía que aquel exceso iba a pasarme factura, pues ya me había sucedido en otras ocasiones. Una salida tan explosiva no se podía recuperar y los últimos kilómetros tocaría sufrir.
El segundo kilómetro no ayudó a que ganara confianza en mis posiblidades en la última vuelta, al ser ligeramente ondulado con unos tramos de subida que se me hicieron incómodos y una zonas de bajada no demasiado largas que no permitían recuperar el aliento por completo.

Bajé el ritmo a 4:20, sin llegar a encontrarme cómodo aunque hubiera frenado y aproveché parte del último tramo del circuito, en suave bajada, para dejarme llevar un poco y recuperarme.
Este tercer km volvio a pasar demasiado rápido, a 4:14 y subiendo las pulsaciones más de lo debido.

La única cuesta algo exigente de la carrera se pegó bien en la siguiente vuelta y las bajadas y subidas que ya conocía de la vuelta anterior frenaron todavía más la marcha, haciendo que el ritmo cayera  a 4:34m/km en el paso por el siguiente km, pero lejos de venirme abajo pensé que para 8km no iba a reservarme nada, que las cuestas no eran tan duras y que en las bajadas podría recuperar algo. Recordé los entrenamientos de series y los fartlek exigentes, donde aunque las sensaciones eran malas y notaba el corazón a mil conseguía mantener el ritmo exigido y me dije que debía poder aguantar fuerte el resto de la carrera.

Iniciando la segunda vuelta de las tres de que constaba la carrera


Conseguí sacar el siguiente kilómetro muy rápido, a 4:18 y acercándome de nuevo a la subida maldita (en condiciones normales no sería nada, pero iba muy pasado de vueltas y me parecía muy dura) me frené de nuevo más de lo que habría querido, llegando al límite de pulsaciones y notándome más cansado que nunca.
El Garmin avisó poco después que el 6º km pasaba más lento que ninguno, a 4:37. Sabiendo que el último tramo tenía un par de zonas de suave descenso que permitían recuperar ligeramente  y que las pocas subidas que había, en falso llano, no eran demasiado duras, decidí echar el resto y aceleré, empezando a dejar atrás a corredores que me habían adelantado hacía un par de kilómetros.

Pasé el penúltimo kilómetro a un ritmo más lento del que pensaba que llevaba, a 4:27, pero me encontré con fuerzas para acelerar hasta la meta esos últimos mil metros que tenía por delante.
Aceleré cuando el circuito bajaba suavemente y cuando me acercaba a la meta seguí acelerando aunque fuera en suave subida, de forma que el último tramo, de unos 800 metros (el circuito, ni a mí ni a otros corredores nos midió 8000 sino 7.8 aproximadamente) pasó a unos sorprendentes 4:01 permitiéndome cruzar la meta en 33:54, 33:58 en mi reloj, en la posición 40 de 82 en la clasificación general y 37 de 74 hombres (no había categorías por edad)


Otra más :)
Seguramente si hubiera corrido más tranquilo en el arranque y si hubiera sido más regular en el ritmo de la carrera no habría ido tan forzado en los últimos kilómetros, pero doy por bueno el resultado.  Rodar a un ritmo superior al de mi récord de 10000m en un circuito con cuestas suaves me vale como prueba de que el entrenamiento va por buen camino.
Respecto a la carrera, no se le puede pedir nada más ni ponerle pegas. 0 euros de inscripción, avituallamiento final en la barra que había sacado a la calle el bar colaborador, cruces controlados por protección civil...¿qué más se podía pedir? A mí me sirvió de sobra para entrenar, ver que puedo mantener el tipo aunque el corazón vaya a mil por hora y la cabeza pida frenar y para quemar por adelantado parte de todo lo que vino después en la cena de Nochebuena y la comida de Navidad.
Parece que la mejoría de la forma física continua, así que habrá que ser optimista para las carreras que hay cerca.

Os cuento cómo va todo en las siguientes entradas del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 18 de diciembre de 2016

XI MEDIA MARATÓN VILLA DE TORRE PACHECO. WINTER IS COMING


Cuando el mes pasado mi amigo Ramón me hablaba de la media de Torre Pacheco y su buena organización, con un  circuito adecuado para buscar marca, y su intención de participar, recuerdo que no me noté seguro y decidí no acompañarle para reservar fuerzas y acumular entrenamientos para el invierno. Cambié de idea pocos días después, al ir encontrándome muy bien en algunos entrenamientos y una noche, sin pensarlo demasiado, me inscribí recordando que este año había corrido pocas medias (Orihuela, Elche y Valencia) y con la idea de que fuera cual fuera el resultado la media valdría al menos como entrenamiento y para no perder el contacto con las sensaciones de las carreras populares.

La vuelta a la carrera, por lo tanto, llegaba el pasado domingo. Siguiendo con la buena costumbre adquirida en las últimas pruebas salí con tiempo de sobra acompañado de Ramón hacia Murcia, llegando con mucha antelación a Torre Pacheco para aparcar con comodidad, tomar algo de fruta y una infusión una hora antes y recoger la bolsa del corredor y el dorsal rápidamente.

Col,calabaza,coliflor,manzana,lechuga iceberg, lechuga preparada para ensaladas,
naranjas... ah sí, y la camiseta y bebida. Bolsa del corredor completa : D
Un reconocimiento rápido de la zona permitió comprobar cómo iba a ser el transcurso del la carrera. Avenidas amplias y largas, sin cuestas, y una temperatura perfecta para correr y unas sensaciones buenísimas  que me hacían pensar en una gran carrera si mantenía la calma la primera mitad del circuito, a dos vueltas y recorrido a la vez con los participantes de la carrera de 11 km . En total, unos 1000 corredores en la línea de salida de una de las grandes medias murcianas, con un circuito homologado que hace unos años vio la competición autonómica de medio maratón.

Recorrido a dos vueltas, con avenidas largas y poco callejeo

Después de situarnos en la salida, saludar a @ana_running (conocida instagramera a la que parece que sólo saludo en competiciones de 21 km o más)  y del minuto de silencio por el fallecimiento de un deportista local y su hijo salí dispuesto a comprobar si las buenas sensaciones de esa mañana se correspondían con la realidad de mi estado físico o eran solo producto de una buena noche de descanso y un par de días sin entrenamientos reservando energías para ese domingo.

A punto de salir
No costó demasiado empezar a correr con comodidad, con una salida amplia y sin giros que permitió estirar rápidamente el pelotón y que me situara cerca del globo de 1:40 que había visto mientras esperábamos el inicio de la carrera. Pensé en seguirle durante la primera vuelta del circuito y después adelantarlo y procurar no verlo nunca más, pero me di cuenta de que iba más rápido de lo que se esperaría de alguien que debería correr a 4:44m/km . No parecía que fuera a ser una guía fiable (de todo el grupo que le siguió acabó solo con 2 o 3 acompañantes) así que decidí olvidarme de él y correr guiándome por lo que indicara el Garmin y mis sensaciones.

Primeros 600m de la carrera
El primer km pasó según lo previsto, en 4:42, y me felicité por conseguir empezar sin acelerones, al ritmo objetivo. Me encontraba muy bien y pensé que no habría problema en seguir a ese paso la primera vuelta. Iba confiado y aunque intenté frenarme los primeros kilómetros fueron pasando algo más rápidos, varios a más de 4:40, pero me notaba seguro de mí mismo y confié en poder aguantar ese ligero exceso de velocidad.
Corría concentrado, pendiente del circuito, de las inapreciables suaves subidas que había en algunas avenidas que luego se convertían en bajadas que casi no se notaban pero que dejaban que las piernas se soltaran un poco más y que se arañaran segundos al ritmo medio de cada km.

Estaba disfrutando de la carrera, aunque andaba algo desconcertado al ver que los avisos de kilómetros del Garmin no se correspondían con los puntos kilométricos marcados en el circuito, que siempre llegaban , desde el km 2, unos 100 metros después del aviso del reloj.
¿Estaría corriendo más lento de lo normal, en realidad, si el garmin pitaba en 4:37 pero tardaba 7 segundos más en ver la marca del km en el asfalto?
No me apetecía ponerme a hacer cálculos en ese momento. Recordaba que en Valencia, incluso con malas sensaciones y dos paradas acabé en 1:42 y también tuve dudas respecto al tiempo por el mismo motivo, así que decidí seguir a mi ritmo, recordando bien dos avenidas en falso llano que seguro notaría en las piernas en la segunda vuelta.

Creo que pasé el km 10 en unos 46 minutos largos, una marca que di por buena, sin calcular cuál sería el tiempo final a ese ritmo. En aquel momento, casi con todo el circuito conocido y con el ánimo intacto, empezaba la carrera "de verdad" , me dije, la segunda vuelta.

Venía de correr dos km muy rápidos y me sentía fuerte todavía, así que no bajé el ritmo y pasé el inicio de la segunda vuelta corriendo por debajo de 4:40. aunque no tardé en empezar sentir el cansancio en las piernas. Según lo que había planeado, tocaba tomar gel en el km 12, así que confié en que el PowerGel que llevaba me permitiera seguir tan bien como hasta aquel momento.
Pude, por primera vez en mucho tiempo, beber agua y tomar el gel a la carrera sin bajar el ritmo y sin ahogarme, algo que me dio confianza al recordar que en Valencia, también en el km 12, las sensaciones era muy malas y tuve que parar a beber para poder tomarme el gel.
Buscaba de vez en cuando, de reojo y en los tramos en los que coincidíamos con los corredores en sentido contrario, al globo de 1:40, esperando verlo lejos y, o bien no lo veía, o lo encontraba a una distancia que yo calculaba que sería de unos dos minutos. Todo iba según lo previsto.

Pendiente del ritmo instantáneo que marcaba el Garmin, de las pulsaciones, del avance del recorrido, de no perder la concentración, de disfrutar de la carrera y del buen momento físico, seguía sin tener claro cuál podía ser mi tiempo final, ya que hacía mucho que los avisos del Garmin y los puntos kilométricos reales  no coincidían, cada vez por más distancia, y no me apetecía mirar el tiempo acumulado.

Decidí poner el punto de control en el km 15, que se encontraba después de la suave subida de uno de los dos largos falsos llanos que todavía por delante. Miré el reloj al ver el punto kilométrico y vi que no llegaba a la hora diez. Calculé rápidamente: faltan seis km. Si los corres, poniéndonos en lo peor, a 5 el mil, es media hora más. Incluso tardando media hora...crono final por debajo de la hora cuarenta. Sabía que no estaba corriendo ni a 4:50, así que en aquel momento tuve claro que el objetivo estaba cumplido.

Poco antes del inicio de la carrera había comentado con Ramón los diferentes niveles de éxito que se podía esperar aquella mañana: 1:39:59 significaba récord personal y ver menos de 1:40, el objetivo principal. Bajar ese 39 holgadamente sería para estar contento. Ver el 38, muy contento y todo un éxito. 37 o menos, exitazo y reserva de dinero para lotería pues sería mi día de suerte.

Así, con una marca más que probable de 1:38 a la vista pasando el km 15 , recordando lo mal que estaba en ese punto en Valencia en octubre y notando que en absoluto iba a repetirse aquella situación, me lancé decidido y animado hacia el km. 16 para tomar por primera vez en la carrera el tiempo real por kilómetro, sin tener en cuenta el Garmin.
Tardé unos 4:38 en pasar por el siguiente km, lo que confirmaba que por poco que mantuviera aquel ritmo bajar de la hora treinta y nueve era posible, aunque empezaba a acusar el esfuerzo acumulado, lo que hizo que tomara un segundo gel, de nuevo sin demasiado esfuerzo ni necesidad de parar a beber (¿estaré aprendiendo al fin?)

La carrera continuaba más bien solitaria, sin la compañía de los más de 400 participantes del 11k , y llegaba a una de las últimas zonas que había previsto que sería dura, un falso llano de unos 1500 m de distancia que hizo que corriera el km más lento, a 4:48, pero mi concentración y disfrute eran absolutos y no me desanimé. Lo que quedaba era puro trámite, lo sentía.

Las piernas protestaban, pero no era el momento de conformarse o reducir la marcha. Había grabado en mi cabeza en la anterior vuelta la situación del km 18 y sabía que hasta el 19 el circuito era cómodo con tramos de bajada casi inapreciable pero que en aquel momento se agradecía muchísimo, así que no había nada que temer. No debía encontrarme sorpresas al final y el récord personal estaba cada vez más cerca.
Las pulsaciones subieron en estos últimos km y costó como nunca mantener el ritmo, sobre todo en el paso por por la avenida que llevaba a la calle Mayor, aunque al ser la zona más animada del circuito pude distraerme con los ánimos del público de las terrazas de los bares y restaurantes.

Gracias a la primera vuelta sabía lo poco que tenía ya por delante. Dejando atrás la zona peatonal quedaba por recorrer una pequeña ida y vuelta por la misma avenida en la que habíamos aparcado. Una vez completada empecé a escuchar a lo lejos la voz del speaker por la megafonía de la zona de meta.
Hacía mucho que no miraba el Garmin para ver el tiempo acumulado, pendiente únicamente del ritmo de la carrera, así que esperaba ansioso ver el reloj oficial a lo lejos, sabiendo que habría unos 30 segundos de diferencia respecto al tiempo real.

Con la vista al frente, tratando de ver los números del arco de meta, cada vez más cerca, mientras recorría la recta final, apareció Ramón a mi izquierda animándome. Había llegado en hora treinta y tres (grande, amigo) y no paraba de gritarme ¡dale, que ya lo tienes!¡muy bien!¡vamos!

Yo ya había visto el reloj y se confirmaban los buenos presagios. No pegué un gran acelerón, viendo que el tiempo oficial no podía bajarse, por mucho que corriera, de la hora treinta y nueve, pero sí que apreté un poco para procurar que el tiempo real se quedara lo más lejos posible de esa marca.
Había pasado el km. 21 en 4:38 y los últimos metros hasta la meta fueron puro disfrute. Pisé la línea de llegada en 1:39:15 oficiales, 1:38:46 real, en la posición 221 de 461 en la clasificación general, 51 de 90 en mi categoría y 215 de 414 hombres.


Récord personal :)

Tuve que apoyarme en la valla que separaba la meta del público por unos segundos para recuperar el aliento y asimilar lo que acababa de dejar atrás. La primera vez que corrí una media solo pensaba en no pasar de dos horas, en que no me tiraran si había tiempo de corte. Poco después el objetivo fue bajar de la hora cincuenta. Más adelante, el salto a la hora cuarenta y cinco me parecía imposible.
Esa mañana en Torre Pacheco conseguía por primera vez ver la "hora treinta y...", algo que no habría imaginado nunca que estuviera a mi alcance. Los 100 minutos siempre habían parecido una barrera lejana, imposible de saltar. Se había escapado en mi última participación de Santa Pola (1:40:20), se volvió a escapar en Orihuela (1:40:04) y se alejó un poco en Valencia (1:42), pero había llegado por fin el día. El récord personal se quedaba a un nivel que jamás pensé que podría alcanzar y en aquel momento admito que casi se me saltan las lágrimas de alegría. Poco después me juntaba con Ramón y nos abrazábamos contentos por haber conseguido cada uno nuestros objetivos. Joder, ¡qué grande es este deporte!

Imposible estar más contentos



Con la moral por las nubes

El avituallamiento final estaba al nivel de la carrera y de los resultados obtenidos. Interminables platos de lomo, salchichas, pan con sobrasada, embutido... nos esperaban después de la ducha para poner punto final a una grandísima jornada de atletismo popular. Si no conocéis esta carrera, ya tardáis en anotarla en vuestra agenda de la próxima temporada.

 
Sin saber a qué plato atacar,
con tanta variedad de comida a mi alcance y 21km en las piernas

Pienso que haber conseguido mejorar mi récord personal en 10k y media antes del invierno  es una muy buena señal de lo que está por llegar en los próximos meses. La próxima carrera será la grandísima San Silvestre Crevillentina, que no me he perdido desde que empecé a correr en el 2008, en la que no creo que pueda esperar una gran marca, pues probablemente llegue algo cansado de la otra San Silvestre que tengo previsto esa misma mañana, a nado, 2000m en Arenales, pero que siempre es una gozada correr independientemente del tiempo final. Antes, el 26, si la organización lo consigue, más natación, con la travesía de Navidad del Postiguet, aplazada por el mal tiempo.
A lo lejos, el 10k de Valencia el 8 de enero y la media de Santa Pola dos semanas después, pruebas en las que confío arañar de nuevo tiempo a los actuales y recién obtenidos records personales. Hay que aprovechar el buen momento que parece que estoy atravesando en lo deportivo. ¿Y si resulta que aún está lejos el límite?¿Tendrán razón los que me dicen que el tope aun anda lejos? Yo hace tiempo que no me creía capaz de ver estos tiempos, pero ahora...¿y si lo que faltaba, además de entrenar mejor y algo de disciplina en la mesa, era precisamente eso, creérmelo?
Ya os contaré...

Gracias por estar ahí.
Saludos.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

10K MURCIA CIUDAD DEL DEPORTE. POR EL BUEN CAMINO


El pasado sábado tocaba volver a poner a prueba los entrenamientos acumulados hasta la fecha y la primera edición de los 10 y 5km de Murcia Ciudad del Deporte fue la elegida para comprobar si, como decían en las notas de la EGB (Dios, qué viejuno soy ya), progresaba adecuadamente.

Volvía a acompañarme una vez más mi amigo y compañero de fatigas deportivas Ramón, que cada día más en forma y más lejos de que yo pueda seguirle a la carrera continúa mejorando poco a poco camino al sub.40 en 10000.

Una hora de viaje en coche y ya estábamos allí :)

La carrera se había programado inicialmente a las 20:00 pero tres días antes, según la organización, la policía obligó a atrasar la salida a las 22:00, ya que la prueba atravesaba una de las principales avenidas comerciales de la ciudad y el maldito Black Friday podría tener el centro de la ciudad a rebosar de vehículos y personas haciendo compras.
Ramón y yo llegamos a las 19:00 y aunque se veía algo de tráfico no tuve la impresión de que un corte en las calles fuera a ser tan "traumático" para el comercio.

Recién llegados


Como siempre, lo bueno de llegar con mucha antelación es que se puede aparcar cerca, con calma, reconocer el terreno, recoger tranquilamente los dorsales y tomar algo hasta la hora de la carrera. Ramón y yo hicimos tiempo en una terraza de un bar cercano, tomando una infusión, comiendo algo de fruta después, ya que echarse a correr a las 22:00 solo con la comida de las 15:00 en el cuerpo habría sido un error, y comentando las sensaciones previas y la estrategia a seguir.

Él confiaba en poder bajar de 44. Yo tenía clarísimo que ese objetivo era muy fácil dado su estado de forma (1:38 en la media de Petrel, constipado) y respecto a mí, no acababa de ver cuáles eran mis opciones reales para acabar la carrera. Los últimos entrenamientos habían ido bastante bien, sobre todo las tiradas largas, pudiendo acelerar los últimos km a ritmos cercanos o superiores a los que esperaba poder llevar aquella noche, pero en las series y cambios de ritmo no acababa de verme fino. Nadando, por otro lado, también me había encontrado muy cansado últimamente. ¿Sería posible llevar un ritmo de 4:23 o más rápido y buscar récord personal? Llegaba descansado, después de dos días de reposo, pero no terminaba de tenerlo claro.

Cuando se acercó la hora de la carrera nos dirigimos al coche a cambiarnos. La noche no era demasiado fría y la lluvia que nos acompañó en el viaje de ida había desaparecido hacía mucho tiempo, por lo que la ropa de abrigo sobraba. Nada de cubrebrazos ni guantes y únicamente una braga al cuello, que seguramente enrollaría en la la muñeca poco después de echar a correr.

El camino hasta la zona de la salida me enfrió un poco pero una vez en la avenida desde la que se iniciaba la carrera pudimos calentar cómodamente y después, esperando ya todos en grupo, algo más de 1000 personas entre las carreras de 5 y 10 km, entramos en calor rápidamente.

Camino a la salida

Calentando un poco (Gracias J.Pablo Tudela, de Footer Trotter)

Ya en la salida, a pocos minutos de empezar a correr.

A las 22:00 ya estaba corriendo, dispuesto a controlarme los primeros kilómetros sin dejarme llevar por la emoción de la salida. No habíamos dejado atrás ni 300m y ya encontrábamos el primer giro de 180 grados de los 5 que pasaríamos durante toda la carrera. En esta curva no había ningún control y lo único que nos separaba del carril contrario era un pequeño seto que era muy fácil de saltar, algo que por desgracia hizo la inmensa mayoría del pelotón en el que estaba metido cuando aún faltaban algunos metros para hacer el giro oficial.
A partir de este momento el grupo se estiró rápidamente y no me costó encontrar mi sitio en la carrera. Notaba que las piernas aceleraban más de lo debido y me frenaba constantemente intentando buscar un primer kilómetro no demasiado rápido. Ya habría tiempo de darlo todo, me repetía.

Avenidas llanas y largas para un circuito muy rápido y agradable
Mi Garmin avisaba de un ritmo medio de 4:19m/km en el primer 1000, cuando llegábamos a la primera de las vueltas por la Gran Vía del Escultor Fco.Salzillo. No había notado el esfuerzo y me sentía fuerte pero pensé que con esos segundos ganados al ritmo objetivo del primer 5000, 4:22 o 23m/km, podía aflojar ligeramente y reservar algo de energía.

Pendiente en todo momento del circuito y el desnivel, para saber qué me encontraría en la segunda vuelta, conseguí pasar por el km.2 en 4:23, ya de vuelta en sentido contrario por la Gran Vía y camino a las avenidas Río Segura e Infante Juan Manuel, los otros dos grandes tramos del circuito que también se recorrían en ambos sentidos en la otra orilla del río Segura. Ramón me había dejado atrás unos metros antes pero no quise seguirle, intentando ser regular y no pasarme de vueltas. Con conseguir tenerlo a la vista aunque fuera a 500m ya me conformaría, me decía. Buen síntoma de que la carrera iría bien.

Conseguí ser regular y no acelerar ni frenar demasiado los dos siguientes kilómetros, pasándolos en 4:19 y 4:23 según mi Garmin. Todo iba según lo previsto y las piernas parecían responder. No miré el ritmo cardiaco en ningún momento. Sólo iba pendiente de mis sensaciones y de vez en cuando miraba el ritmo para no ir demasiado rápido o lento. La concentración era casi absoluta.

Poco después del cuarto kilómetro noté que sin darme cuenta iba bajando el ritmo, según el Garmin. Me notaba bien, así que aceleré un poco para remontar lo que hubiera podido perder, adelanté a Ramón mientras él me animaba (muy bien iba la cosa si era capaz de ponerme por delante, pensé) y me dispuse a correr algo más rápido, ya que en aquel momento estaríamos cerca de la mitad de la carrera y mi plan era hacer el segundo 5000 algo más rápido que el primero.

Hasta aquel momento no había visto marcado ningún punto kilométrico en el circuito, así que en la segunda vuelta supuse que tampoco lo habría y pensé que el paso por el arco de meta me permitiría ver si el reloj me había marcado correctamente los kilómetros, pero algo había fallado. Todavía no estaba ni a 300 metros del Puente de Hierro, donde acababa la carrera ya para el 5000, y el Garmin ya había pitado el km 5. En la media de Valencia me pasó algo similar, con marcas del Garmin adelantadas unos 5-6 segundos a las marcas oficiales de cada kilómetro, así que pensé que tal vez estaba pasando lo mismo.

Los números del reloj oficial en mi primer paso por la línea de meta no podían ser peores. Unos 22:25, que en teoría mandaban a paseo toda mi estrategia, todos los datos que tenía acumulados hasta ese momento y la moral que había ganado. ¿En serio? ¿Si me descuidaba todavía se me escaparía el tiempo final a más de 45 minutos?

Pensativo, en mi primer paso por la línea de meta.

No fui capaz de ver en ese momento otra opción, la real, que simplemente consistía en que el arco NO ESTABA EN EL KM 5 si no algo después. A pesar de la confusión, mantuve el ritmo y el siguiente kilómetro, camino del segundo paso por la Gran Vía salió casi como los demás, en lo esperado, 4:23, pero fue el último tramo cómodo para mí.

Empecé a notarme algo cansado y las avenidas que tenía que recorrer todavía se me hicieron muy largas en la cabeza, incluso antes de volver a pasar por ellas.
Camino al km 7, ya de vuelta por la Gran Vía, Ramón se ponía un momento a mi paso y me animaba. Le confesé que no me notaba con fuerzas para mantenerme al ritmo que había llevado hasta el momento, sintiendo que tal vez se echaba a perder desde ese punto el trabajo acumulado kilómetros atrás. Aceleró unos metros delante de mí y me gritó que le siguiera y que no lo perdiera de vista, animándome de nuevo.
Yo sabía que el final de la Gran Vía tenía un brevísimo ascenso antes de encarar la Pasarela Miguel Caballero y volver a cruzar el río pero no imaginaba que iba a sentirlo tanto en las piernas. En aquel momento empezaba la que fue la parte más dura de la carrera para mí, con casi 3 km de ida y vuelta por las dos avenidas de la orilla sur del río, y tocaba hacer acopio de fuerza física y sobre todo mental.

La respiración comenzó a acelerarse demasiado y las piernas empezaron a notarse demasiado pesadas. En mi cabeza no paraba de repetirme que todos los entrenamientos de tirada larga acababan al ritmo que buscaba en aquella carrera, con más de 15 km en las piernas, así que a pesar de las malas sensaciones un ritmo cercano a 4:20 debía ser posible en un 10000 incluso no sintiéndome bien.

No fue así los durante los kilómetros 7 y 8, que pasaron a 4:27 de media, pero después del 8000, viendo el último giro de 180 grados y tratando de pensar que lo que quedaba era una serie de 2000, empecé a rehacerme.

Costó, y mucho, el km 9, que conseguí correr algo mejor y pasó en 4:25 pero ya viendo los puentes a mi derecha, primero la Pasarela de Jorge Manrique, el puente del Hospital después y, a lo lejos, el puente de Hierro y la meta, el último kilómetro sentí que podía acelerar más. Ramón no andaba muy lejos de mí, calculé que ni 200m, así que muy mal no me había ido, pensé, a pesar del pequeño bajón.

Subí el ritmo todo lo que pude, más todavía cuando entré en el puente y vi delante de mí el reloj oficial que todavía no marcaba los 44 minutos. Un último sprint, sacando el km. 10 a 4:22 (el 3º más rápido de la carrera) y cruzaba la meta en un tiempo oficial de 43:58, 43:46 real, batiendo en 12 segundos mi récord personal conseguido en Elche este año.

Sub.44 oficial en circuito homologado. ¡Bien!


Allí andaba todavía Ramón, con el que pude celebrar en ese mismo momento que habíamos conseguido nuestros objetivos, pues él había llegado 16 segundos antes que yo y confirmaba así su constante e imparable mejoría.

Satisfechos con el resultado, ya en la zona de avituallamiento de meta


Para los que les gustan los datos y estadísticas, aquí van los míos, dignísimos y que me dejan por encima de la media a mis casi 40 años: Posición 254 de 739 en la general, 236 de 594 hombres y 56 de 125 en mi categoría (algo más de estadística AQUÍ)

A pesar del pequeño bajón de los km 7 y 8, regularidad y buen final :)


Respecto a la carrera, en cuanto a organización una lástima el retraso obligado de 2 horas avisado con tan solo 3 días de antelación. Por lo demás, voluntarios (patinadores durante todo el circuito), atención en la meta, avituallamiento, etc. , geniales. Incluso siendo las 22:00 había gente en las calles en la zona más céntrica y en la meta, por lo que un horario mejor (se habla de pasar la carrera a domingo y mañana el próximo año) hará que la afluencia de corredores y público sean mayores y crearán el ambiente festivo que esta prueba, llamada a ser una de las grandes de la zona, se merece. Carrera rápida, distancia homologada, entorno más que agradable... Repetiré :)

PD: Una vez más, esto del atletismo popular y las redes sociales me ha vuelto a permitir desvirtualizar a dos corredores de la zona con los que hasta el momento solo había tenido contacto en Instagram, Rebeca (@blouse0 ) y Tomás (@wintomas) Un placer saludaros en persona en la meta :)

Objetivo cumplido :)
Ser capaz de superar mi récord personal en una distancia dos veces en el mismo año es algo que me da una inyección de moral tremenda. Creo que no me había pasado nunca desde que empecé a correr y tengo la impresión de que si todo sigue por el mismo (buen) camino, si vuelve a llegar el pico de forma entre enero y febrero, como los dos años anteriores, todavía podrían salir buenas carreras y tal vez se podría intentar arañar segundos al 10000 y algún minuto a la media.

Ahora, en pleno subidón moral y físico, toca pensar en los 21km de Torre Pacheco del próximo día 11. No dejo de pensar que si en 10000 he podido llevar un ritmo medio de 4:22 o 4:23 m/km , bajando el ritmo 20 segundos por kilómetro, como muy lento, no debería haber problema para acabar la media por debajo (de una maldita vez) de 1:40. Ese sería el objetivo principal, aunque admito que en el fondo no paro de darle vueltas a que, ya que lo bajo, qué menos que dejarlo en 1:38:30 o 40 como poco, haciendo una media de 4:41 aprox. por km.

Os cuento si ha sido así en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.


lunes, 24 de octubre de 2016

MEDIO MARATÓN VALENCIA TRINIDAD ALFONSO 2016


Los últimos dos años, metido siempre en entrenamientos de maratón para frebrero y marzo, no he participado en otoño en ningún medio maratón. Iba a carreras de menos kilómetros o a las ediciones de La Volta a La Foia, pero sin pensar en tiempos. La búsqueda de marcas siempre llegaba en invierno.
Este año he decidido cambiar un poco y, animado, viendo que me acompañaría mi amigo y compañero de viajes deportivos Ramón, me he apuntado al medio maratón de Valencia, como habréis podido ver los que leéis esto con frecuencia.

Así, el pasado sábado por la tarde ya estaba en Valencia, en la feria de corredor, recogiendo el dorsal y la bolsa en una feria del corredor que no me pareció tan grande como cabría esperar de una de las pruebas más importantes de la ciudad, después del maratón, pero en la que viendo la cantidad de gente que entraba y salía se podía adivinar la magnitud del evento de la mañana siguiente.



Habíamos llegado con algo de retraso, así que no tardamos mucho en abandonar la zona del puerto en la que estaba montada la feria y dirigirnos al centro de la ciudad, a la habitación que teníamos reservada y cenar tranquilamente. El buffet libre que elegimos invitaba al descontrol y a llenar en exceso la tripa, pero mantuve la cabeza fría y no me excedí, conocedor de mis problemas de estómago en las carreras cuando algo se sale de lo habitual.

La noche fue algo agitada, con dificultades para conciliar el sueño. El lugar elegido para dormir, ya conocido por ser el mismo de mi primer maratón y el que también usaron amigos en otras visitas a Valencia, este año se había transformado en el centro de la zona de botellones próxima a una discoteca cercana. Esto hizo que hasta las 2:30 de la madrugada los ruidos y gritos nos despertaran constantemente.
Para cuando conseguí conciliar el sueño, en tan solo dos horas ya tenía la alarma del teléfono avisándome de que había llegado el momento de prepararse para correr.

No hice inventos ni improvisé en el desayuno. Tostadas, fruta, café y una infusión después y ya estaba listo junto a Ramón para buscar aparcamiento cerca de la zona de salida, algo que conseguimos con una facilidad sorprendente en una calle a menos de 5 minutos del inicio de la carrera.

Madrugamos tanto para aparcar bien que no éramos muchos a esas horas en la zona de salida.

Con tanto tiempo de sobra, pudimos tomar un café tranquilamente, beber agua, y ponernos a calentar sin problema, viendo como, poco a poco, la que está llamada a ser una de las mejores medias de España empezaba a animarse con la llegada de los participantes.
En el inicio del calentamiento pude desvirtualizar a Dimas, gran corredor de los tigres ilicitanos al que hasta el momento solo conocía por sus carrerones y entrenamientos publicados en Instagram y Twitter. Un fuera de serie con el que no tuve demasiado tiempo de hablar, pues se acercaba la hora de la salida y había que meterse en los cajones correspondientes.

Unos minutos más, y a correr.
Ramón había elegido un cajón más rápido al inscribirse, pero entró conmigo en mi cajón al no sentirse demasiado optimista respecto al crono final (cuánto se equivocaba, por suerte para él y alegría para mí). Puntuales, comenzamos a correr por la avenida del puerto en dirección al Puente del Real, que no cruzaríamos en este primer paso por la zona, pues girábamos a la derecha y volvíamos hacia la costa.



El arranque de la carrera iba según lo previsto. Buscaba correr la media en, como mucho, 1:39:50, lo que suponía llevar un ritmo, como muy lento, de 4:43-4:44 m/km toda la carrera, algo que conseguí en los primeros kilómetros.
El falso llano inicial, que nos acompañaba subiendo de manera casi imperceptible hasta el km.4, no impidió que en el inicio de la prueba pudiera mantener la velocidad esperada. Sentía a veces que iba demasiado rápido y me frenaba enseguida. Las sensaciones iniciales no eran malas, aunque la humedad (las gafas se empañaban a menudo) empezaba a molestar y no tardé en sudar abundantemente.
Recordaba el perfil del circuito, estudiado en un plano una y mil veces antes de echar a correr, y sabía que del km.4 al 8, cerca del puerto, la carrera bajaba muy suavemente, así que me permití dejarme llevar un poco, con pasos por km. más rápido de lo debido, confiado en que podría llegar bien al km.15. Me equivocaba.

Las pulsaciones comenzaron a ser más altas de lo esperado aunque bajara un poco el ritmo. Ramón me alcanzó y siguió rápido, al ritmo que en ese momento calculé que debería ser el mío si aspiraba a 1:38. Maldije: Además de empezar a notarme fuera de forma me perdía la oportunidad de correr acompañado al no poder seguir a Ramón, que estaba lanzado.

Me recompuse y corrí muy concentrado. Me dije que entrenando, con malas sensaciones, manteniendo la cabeza fría los resultados eran buenos aunque el cuerpo pareciera no responder.

El paso por el km. 9 dejaba la meta a nuestra izquierda y nos recordaba que todavía teníamos más de media carrera por delante, pero a penas miré a otra parte que no fuera al frente, concentrado en cada zancada, pensando solo en el siguiente kilómetro.
No tenía buenas sensaciones, pero conseguía mantenerme en el ritmo previsto.

Paso por el km.10, consultando ritmo cardiaco y velocidad media acumulada. Muy justo, me decía.
En aquel momento decidí empezar a buscar distracciones. Público, música... lo que fuera, para evadirme. El circuito empezaba a estar cada vez más animado y resultaba fácil entretenerse leyendo pancartas o agradeciendo los ánimos de los valencianos que te llamaban por tu nombre.

Ya empezaba a notar que no era el día

Empezaba un tramo que ya había estudiado antes de la carrera, una zona de subidas casi inapreciables y constantes, con poquísimo desnivel, que nos acompañarían desde la zona cercana a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (¡qué recuerdos de mi primer maratón!) hasta el cruce del Puente del Real.

En el km.12, cerca del paseo de la Alameda, tuve claro que el gel que llevaba era más que necesario en aquel momento, sin esperar al 15, como había previsto. Me dije que no pasaba nada por parar unos segundos, beber el agua que me quedaba del avituallamiento anterior y tomar el gel. Confiaba en salir fuerte y llegar poco a poco mejor al la zona del ayuntamiento, donde empezaría una bajada hasta la meta, tan suave y casi imperceptible como la que iniciaba yo en ese momento.

Intenté mantener un ritmo regular, pero la velocidad bajaba poco a poco y la sensación de desgaste llegó demasiado pronto.
Ya no me servían los ánimos del público ni las distracciones que pudiera buscar. El pinchazo era un hecho y había que pelear para minimizar y aceptar fríamente los efectos secundarios: tiempo final lejos de lo esperado y unos kilómetros finales previsiblemente durísimos, sin fuerzas para acelerar, como había planeado.

Cerca del km. 14 apareció a la izquierda del circuito un puesto de geles de una marca que no conocía. Me la jugué (¿para qué hacer caso de las recomendaciones de no probar nada nuevo en la carrera o de mis pasadas malas experiencias?)  y me acerqué para coger uno y tomármelo, viendo que el anterior no había hecho ningún efecto apreciable. Para mi sorpresa, la que me entregaba el gel resultó ser la campeona de España de maratón, Paula González Berodia, a la que saludé bromeando, diciéndole que a ver si con ese gel se me pegaba algo de ella. Paré pocos metros después, bebí y tomé el gel rápidamente y reanudé la marcha. Qué duro iba a ser todo lo que tenía por delante, pensé.

Al fin, llegó el giro a la izquierda por el Puente del Real y el inicio de la supuesta bajada (supuesta porque realmente no noté una gran subida o bajada "de verdad" en ningún momento) 

Cruzando el puente, con el último cuarto de la carrera todavía por delante.

Muy acertadamente, la organización hacía coincidir estos últimos kilómetros por las zonas más concurridas de la ciudad. El Ayuntamiento y el paso por la Puerta del Mar estaban rebosantes de gente animando  y me dieron un pequeño respiro psicológico, aunque el cuerpo ya había dado señales de que aquello no iba a remontar, a pesar de que el segundo gel sí que parecía hacer algún efecto.

Los kilómetros empezaron a pasar muy lentos. En las medias siempre pienso en el km. 18 como el momento en el que ya estoy cerca del final, me animo y suelo empezar a ir mejor, pero no sucedió lo mismo en Valencia. El ritmo medio seguía bajando. Me negué a mirar el tiempo acumulado, imaginando que podría haberme acercado a 1:45 perfectamente, y me centré únicamente en poder cumplir 100 metros más cada vez, poniéndome como meta un km. tras otro. Poco a poco , me repetía.

Cerca del km. 19, de nuevo en la zona de la Ciudad de las Artes, intenté animarme y no venirme abajo. Acabar una media siempre debía ser motivo de orgullo, independientemente del tiempo, pensé, intentando subirme la moral. Vi a un corredor andando, derrotado, y le animé a correr, tratando de hacerle ver que era una lástima rendirse con tan poca carrera por delante.

Aquellos ánimos parecieron surtir efecto y el joven corredor se puso a mi paso, comentando su tremenda pájara y cómo aquello parecía dar al traste, por una molestia en la rodilla, con su preparación para el maratón.


Últimos kms. , junto al corredor que acababa de "rescatar" (no sé quién rescató a quién al final)


Así, entre comentarios suyos y míos sobre la preparación de la carrera, planes futuros, carreras pasadas y ánimos mutuos en cada punto kilométrico llegamos al fin al arco del km. 20.

Ya solo quedaba un último esfuerzo. ¿Qué eran 1000 metros comparado con lo que dejábamos atrás?
Cerca del puerto, a lo lejos se veían varios arcos. Mi acompañante anónimo, conocedor del circuito por haberlo corrido en otras ediciones, me indicó cuál era el de la meta y salió disparado, al encontrarse mucho más fresco que yo (lo saludé después en la misma línea de meta agradeciéndole el apoyo. Qué grandes momentos da este deporte)

Camino a la meta, viendo en el reloj que al final no iba a estar tan mal el resultado.


Me animé, viendo al fin la meta. Este último tramo estaba abarrotado de público y no fue difícil acelerar un poco en la recta final animado por tanta gente. Cuando vi el reloj a lo lejos me di cuenta de que aunque no cumplía con lo previsto tampoco me iba a la hora cuarenta y cinco, como deducían mis (erróneos) cálculos más pesimistas.

Captura del vídeo de llegada, a falta de foto. Se me puede ver debajo del
luminoso del 2655€ , a punto de chocar la mano con mi acompañante anónimo de los últimos 3kms.

Otra a la saca

Cruzaba la meta en 1:43:01 , 1:42:04 real, posición 2730 de 11695 en la clasificación general, 671 de 1949 en los veteranos A y 2752 de 9093 hombres. No estaba mal, después de todo, pero admito que en aquel momento estaba muy bajo de moral.
En este punto llegó el único aspecto criticable de la carrera. La recogida de la medalla, la bolsa con fruta y bebida y la llegada a la zona de bebidas pasaba por una zona de muy pocos pasillos en los que el atasco fue tremendo. Yo tuve suerte y esperé poco, compartiendo además la espera con otro corredor al que desvirtualicé en la cola de salida, Pablo, al que conocía, junto a su chica, por compartir entrenamientos y experiencias en Instagram.

Una vez fuera de la zona de meta me reuní con Ramón que, tal como yo esperaba viéndolo correr, había hecho un carrerón, muchísimo mejor de lo que él pensaba, y había llegado antes que yo, en hora treinta y siete (eres muy grande amigo, vas camino de volver a tu mejor estado en breve)

Esta no nos la tienen que contar ya : )

Carrerón obligatorio, si no lo conocéis. Animación espectacular, recorrido perfecto, disposición de los kilómetros en el plano acertadísima... Merece la pena perderse un fin de semana en Valencia para esta media, sin duda.
Respecto a mis sensaciones finales y mi valoración de la carrera en cuanto a mis expectativas, debo decir que, aunque me he quedado lejos de bajar la hora cuarenta (3ª vez consecutiva y 3ª mmp, ¡maldición!) creo que debo estar contento. Hasta ahora corría una media en invierno, inmerso en la preparación de un maratón y con varias carreras y rodajes previos iba con el convencimiento de que haría una buena carrera. Iba casi sobre seguro.
Correr una media en otoño no tiene estas ventajas. No he rodado tanto, no ha hecho la temperatura y la humedad en el tramo final de la carrera que me encontraría si corriera en enero o febrero... Una media en otoño a 2 minutos de mi récord personal habiendo parado dos veces en la carrera y con malas sensaciones se traducirá en MMP en invierno, seguro. Corriendo del tirón, sin paradas, con el cuerpo no digo en perfecto estado, pero al menos no sintiéndome flojo tan rápido, seguro que consigo el objetivo y veo por fin la hora treinta y... que se resiste a aparecer en el crono final de las medias.
El arranque de la temporada es bueno, así que creo que todo es cuestión de tiempo y disciplina. Lo tengo tan claro que Santa Pola tiene todas las papeletas de ser el escenario de mi revancha en medio maratón el próximo enero. La primera vez que me acerqué a mi objetivo fue allí y allí será donde vuelva a intentarlo.

Por ahora, a pensar en el siguiente objetivo,  los 10km. de Murcia del próximo día 26 de noviembre (quién sabe si la semana anterior también los 7 de la carrera contra el cáncer de páncreas aquí en Alicante) . La evolución es buena y la natación parece ayudar, así que el entrenamiento cruzado metiendo sesiones de piscina o mar seguirá presente.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 21 de octubre de 2016

CAMINO AL MEDIO MARATÓN DE VALENCIA: ÚLTIMOS DÍAS Y OCEANMAN POPULAR BENIDORM


Captura de la aplicación móvil de la carrera, con la cuenta atrás

Parece que fue ayer cuando me apunté a la media de Valencia y, cómo pasa el tiempo, en algo menos de 48 horas después de esta publicación ya estaré en la línea de salida de la carrera.
Esta última etapa del entrenamiento ha sido ligeramente más suave que las anteriores. Ha habido dos lunes de gimnasio, variando un poco la rutina y poniendo algo menos de peso pero aumentando las repeticiones, dos jornadas de series los martes, una de tres miles cumpliendo los tiempos programados y la de este martes, con Runners Montemar, de miles, cada vez más rápidas y acabando a velocidades que jamás habría esperado, y también ha habido, como no, natación en piscina y mar.


Te llevas una cámara tipo GoPro al mar a nadar y...


Cumpliendo con los tres miles, pero asado de calor


También ha habido salidas suaves, entre 45 y 65 minutos, tratando de mantener las pulsaciones bajas, una de ellas a las 6:45 de la mañana del sábado antes de trabajar, al no tener otro momento libre ese día, algo que me sirvió, a pesar del sueño, para disfrutar muchísimo de correr al fresco después de tantos días de calor y ver un amanecer de película en la playa mientras echaba kilómetros, además de permitirme cruzarme a la carrera con Rafa, Juanan y Sera que echaban su tirada larga esa mañana.
La velocidad, en lo previsto y el corazón en las pulsaciones correctas. Animado y con buenas sensaciones.

Amaneciendo en la playa de San Juan
No hubo tirada larga el domingo y en su lugar, hubo natación en el Oceanman Popular de Benidorm, 1.5 kms (fueron 400m. menos finalmente. Muyyy mal, organizadores, con lo genial que fue Tabarca...) que disfruté muchísimo, sintiéndome mucho más fuerte que en Tabarca y con la sensación de poder haber hecho 1000 o 1500 metros más.

Fui con mi hermana, Pepelu y Adri, igual que en la anterior travesía, y aunque en esta ocasión salí con mucha más calma, en 100 metros ya noté que el cuerpo pedía guerra y que podía subir el ritmo un poco más. El recorrido trazaba una U desde la orilla hacia el fondo, girando en paralelo a la playa de Mal Paso, hacia la izquierda, unos pocos metros, y volviendo de nuevo a la orilla, y cuando llegué al primer giro sentí que habría fuerzas para terminarla sin los problemas físicos de mi estreno.
Al haber muchos más participantes que en Tabarca no nadé solo y esto me animó más todavía, aunque tuve mis más y mis menos (hostia va, hostia viene) con una nadadora a la que no le parecía suficiente el espacio que teníamos en el mar para los dos.

Al final, cerca ya de la orilla, acelerón y meta en unos más que dignos 27:41, posición 63 de 95 en la general y 33 de 42 en mi categoría (¡no fui penúltimo como en mi estreno! xD )

En la salida, con Adri, Pepelu y mi hermana Irene

¡Meta! Contentísimo (vaya cara se le queda a uno con gafas y gorro xD )

Recuperando fuerzas en la zona vasca de Benidorm

El final del camino a la media de Valencia ha terminado esta semana con la visita al fisio el miércoles para descargar piernas y una salida suave el jueves después de una tormenta que refrescó muchísimo el ambiente haciendo la carrera muy agradable.

Sufriendo un poco en la descarga de piernas del fisio, pero como nuevo después

Llego a esta media lleno de dudas aunque, en el fondo, tengo la impresión de que podría salir una buena carrera. No corro una media en otoño hace años y creo que ahora mismo mi estado de forma es casi el mismo que los meses de enero de las dos últimas temporadas. Noto que las piernas se van solas muchas veces entrenando y las series de mil de este martes me han dado una inyección de moral tremenda  pero... ¿será suficiente como para mantenerme 21kms. a menos de 4:44 de media? No paro de estudiar el recorrido y la altimetría de Valencia y creo que podría llegar al objetivo si sale un buen día. He visto que los últimos 4-5 kms. son en suave descenso, casi inapreciable según el plano, así que eso podría contribuir a acabar fuerte si de una maldita vez consigo llevar un ritmo regular, sin los tira-afloja que tanto me hicieron sufrir en Orihuela.

La salida del jueves no conseguí llevar el ritmo deseado pero las buenas sensaciones de otros entrenamientos están ahí así que... ¿quién sabe? Dudas y más dudas...

Le tengo muchísimas ganas a la carrera. Me apetece volver a compartir viaje deportivo con mi amigo Ramón, volver a notar los nervios previos a la carrera y tratar de superar de nuevo el gran reto que supone correr una media (que parece que ahora menos de maratón es nada, y en absoluto es cierto) así que...¡a por ello!
Lo próximo que sabréis de mí será cómo ha ido todo en Valencia.

Nos leemos pronto.Gracias por estar ahí.
Saludos.