domingo, 27 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 5

Tic...tac...

Mala semana para cumplir los objetivos del planning, con tanta fiesta, comilonas y compromisos familiares. En esta entrada del blog (la 101 ya, cómo pasa el tiempo...) no hay mucho que contar, en una 5ª etapa del camino al maratón de Barcelona algo más floja que la anterior.

Lunes de trabajo mañana y tarde, pero saqué tiempo para cumplir con la rutina de gimnasio, aunque no pude salir a trotar suave como estaba previsto, además. Martes, cambios de ritmo, en los que agradecí no haber corrido el día anterior y, aunque las sensaciones no fueron muy buenas, pues las piernas se resentían un poco de la tirada larga del domingo y las pesas del lunes, al revisar los tiempos y velocidades vi una pequeña mejora respecto a la semana anterior.
Después del descanso del miércoles, el día de Nochebuena debía correr de nuevo con cambios de ritmo, pero trabajar por la mañana, la comilona del mediodía y los compromisos de la tarde-noche apenas dejaron media hora libre en la que intenté correr rápido, aunque los excesos en la mesa me impidieron moverme con soltura.
Tampoco habría ejercicio el viernes, Navidad, y sí más y más desmadre alimenticio. El gimnasio y el trote ligero durante media hora previstos, al garete. Me propuse no fallar el fin de semana, aunque se iniciaba con guardia en el trabajo el sábado por la mañana.
Nada más salir a las 14:00, llegaba pronto a casa (ventajas de vivir casi al lado de la oficina) y rápidamente cumplía con los 40 minutos del planning. El corazón tardaba en alcanzar las pulsaciones que tenía como objetivo y parte de la carrera la hice más rápido de lo que habría imaginado, para ser el ritmo B. Las piernas seguían cargadas del último fartlek y, aunque cumplí con lo planificado, noté los músculos demasiado cargados para un entrenamiento de esa distancia e intensidad.
Descansé bien, después de varios días con idas y venidas a casas de familiares y camas no habituales, y me mentalicé para la tercera salida larga del planning, el domingo.
Tocaba correr 2 horas, con un esquema exactamente igual al de las dos últimas tiradas largas: Salida suave a ritmo A durante 10-15 minutos, ritmo B hasta que quedaran 15 para el final y ritmo C hasta cumplir el tiempo.
De nuevo, el inicio de la carrera no aceleraba el corazón hasta las pulsaciones previstas. Tal vez de forma precipitada, decidí acelerar demasiado para un entrenamiento. Los primeros kilómetros pasaban a 4:45m/km con el corazón por debajo de las pulsaciones deseadas. Inocente de mí, pensé "pues será que estoy mejorando y que puedo mantenerme a este paso más de 23 kms (era la distancia que imaginaba que cubriría en 2 horas, aproximadamente) sin problema, como un entrenamiento sin forzar". ¡Eeeeerrror!
Salí desde San Juan dirección Campello pegado a la costa. Antes de dejar atrás el paseo de la playa de San Juan ya notaba que las piernas se quejaban, cansadas, de un ritmo que volvía a estabilizarse cercano a los 5m/km con las pulsaciones, ahora sí, en el rango deseado, a ritmo B. Ya en el puerto de El Campello, la primera cuesta "seria" del circuito, breve pero durísima, me hacía notar que la vuelta a Alicante sería pesada. Un pequeño rodeo por el casco urbano de Campello y ya estaba de nuevo en la playa, de vuelta, camino de San Juan. Podía mantener el ritmo y las pulsaciones, pero algo me decía que los últimos 15 minutos iba a ser difícil subir la velocidad. En una pequeña parada para beber me quedó claro, al intentar reanudar la marcha, lo justo que iba de fuerzas. La cabeza casi me la juega un par de veces, pero no me desconcentré, fijé mi atención en la música (bendita RockFM ) y me mantuve a un ritmo regular, aunque poco a poco notaba que el ritmo iba perdiendo segundos por kilómetro sin descanso.
Cuando faltaban 15 minutos para acabar el entrenamiento intenté acelerar pero las piernas apenas respondieron. Costaba pasar de las pulsaciones del ritmo B y la velocidad apenas subía. Los músculos de las piernas no daban para más y el circuito no ayudaba en ese momento, pues subía suave pero constante desde la playa a la avenida de Miriam Blasco, donde calculé que terminaría y podría recuperarme y estirar.
A falta de un minuto y medio para el final las piernas dijeron "basta". Tuve que reducir el ritmo y acabar muy lento el entrenamiento, que finalmente quedaba completado recorriendo algo más de 23'5 kms. a una media de 5:06m/km.

3ª tirada larga del planning
Tal vez un arranque más suave me habría permitido acabar acelerando y no sentirme tan flojo al final, aunque creo que, simplemente, no he tenido un buen día. Los domingos anteriores corrí las tiradas largas ligeramente más rápido y tan solo un par de kilómetros menos, así que doy por buena esta última salida larga, a pesar de todo. Hay que aprender a regularse y, además, me ha servido para entrenar la cabeza para los más que probables "bajones" que me encontraré en el maratón. Por otra parte, algo más de 50 kms semanales en las piernas, de nuevo. ¿Qué pasará cuando empiece el entrenamiento "en serio"? ¿Cual será el ritmo del maratón y la estrategia de la carrera? Dudas, dudas y  más dudas...

El camino al maratón continua sin prisa pero sin pausa. La próxima parada, el jueves en la San Silvestre Crevillentina. Le tengo muchísimas ganas y confío en poder correrla mejor que ninguna de las 7 ediciones anteriores en las que he participado.

Ya sabéis: Como siempre, los avances del entrenamiento para Barcelona y la crónica de la Crevillentina, la semana que viene en la próxima entrada del blog. Pasadlo bien en Nochevieja.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Vamos Jordi, no todas las semanas pueden ser fiesta, y menos en Navidad

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    1. Cierto. Al menos el peso no ha subido demasiado estos días y estará casi de vuelta a la normalidad para Crevillente. ¡Vamossss!

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