lunes, 14 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 3


Continua la cuenta atrás para el maratón de Barcelona. A poco menos de tres meses, como os comentaba en la última entrada del blog, empiezan las salidas largas los fines de semana y el kilometraje semanal empieza a crecer. Esta última semana reconozco que no he sido completamente fiel a lo planificado. El lunes, después de la mitad de media de Alcoy, estaba convencido de que el calendario del preparador me daba el día libre. Me di cuenta del error al acostarme y ver que tocaba gimnasio y 30 minutos de rodaje tranquilo. No le di mucha importancia, pues amanecí notando las piernas algo cansadas todavía de tanta cuesta alcoyana. El martes no fallé al Fartlek, pero entre los excesos del puente y que aún había algo de "resaca" por las rampas de la mitad de media del domingo, la segunda mitad del entrenamiento fue bastante más floja de lo que habría esperado. Por suerte tocaba descanso el miércoles, pero no supe estarme quieto y aproveché que estoy de vacaciones para visitar, tranquilamente, caminando, sin prisas, la Penya Migjorn de Jijona, en una ruta de unos 10 kms.




Cima del Migjorn


La caminata, aunque suave, no me dejó recuperarme bien y, ante la más que probable visita el viernes al Puig Campana y su km. vertical con mi amigo Rafa, decidí descansar el jueves, saltándome el Fartlek, y  finalmente cambié el gimnasio del viernes y la salida corta de 30 minutos por un gran día de montaña, con la durísima subida del Puig por la pedrera, en la que en tan solo 4 kms. se ascienden algo más de mil metros. La ruta, exigente, mereció la pena, por el paisaje, rodeados de niebla espesa al llegar a la cima, y por poder compartir un ratillo con Rafa. 13 kms. de puro disfrute.








Cima del Puig, con Rafa, rodeados de niebla




El sábado tocaban 40 minutos tranquilos, pero entre la resaca de la mañana anterior en el monte  y el inicio de la temporada de comilonas navideñas, que arrancaba con el almuerzo-comida de mis amigos SkyRunners (un placer coincidir de nuevo, como siempre), el sábado tampoco hubo carrera y sí mucho desmadre alimenticio, que continuó el domingo, día de la primera tirada larga del planning: 110 minutos.

Habiendo fallado un par de días a lo establecido en el entrenamiento y con la dieta totalmente olvidada desde el viernes, tenía muchas dudas de cómo reaccionarían las piernas. Según el preparador, tocaba hacer el entrenamiento a ritmo suave 10-15 minutos, calentando, y luego quedarme a ritmo aeróbico extensivo (el que la prueba de esfuerzo llama "B")  hasta 15 minutos antes de cumplirse el tiempo previsto, momento en el que, hasta el final, tendría que subir a ritmo aeróbico intensivo o C.
Después de tanto tiempo con fartleks o salidas suaves a ritmos A o B, interrumpidos solo por las competiciones, en las que el ritmo siempre es C o D (pulsaciones bastante altas), se me hacía raro permanecer tantos minutos en pulsaciones relativamente bajas. Las piernas parecía que iban solas y tenía que tener muy controlado el pulsómetro para que el corazón no subiera a pulsaciones del ritmo superior al buscado.
Después de los 10 minutos de calentamiento conseguí moverme sin mucha dificultad a unos 4:55 / 5 m.Km, en terreno llano, encontrándome muy cómodo hasta que llegó el momento de acelerar los últimos 15 minutos. Busqué un último tramo en suave ascenso, casi inapreciable, para los últimos kms. del entrenamiento, pero no conseguí acelerar tanto como habría querido, y tuve que frenarme un poco para no exceder las pulsaciones correspondientes al ritmo C y pasar al D, con una velocidad no mucho más rápida que en los minutos anteriores.



Salieron casi 22kms, a una media de 5 minutos escasos por km., en poco más de 1h.50m. Estaba contento, pero me quedaba una duda que todavía me da vueltas en la cabeza y que espero despejar según vayan pasando las tiradas largas. ¿Cuál será el ritmo que podré llevar en Barcelona? Sin el "apretón" del final de esta última tirada larga, por ejemplo, creo que podría haber echado más kilómetros a 5m/km pero... ¿hasta 42? Ya supe lo que es que fallen las fuerzas después del 33 en Valencia y en Sevilla fue la cabeza lo que falló más o menos a esa altura de la carrera. No querría cometer ningún error esta vez, pero no me gustaría tampoco ser demasiado conservador y sentir al final que podría haber corrido muchísimo más rápido. Un ritmo de 5:20 ya me dejaría en la meta en 3:45:02 , muy lejos de los 3:55:34 de Sevilla, mi mejor marca, lo que ya sería todo un éxito, pero después de este domingo noto que sí, que tal vez rodar a 5m/km todo el maratón es excesivo (acabar en tres horas y media... no lo acabo de ver), pero 5:10 o 5:15 de media tal vez no supone ser demasiado optimista y podría ser factible. El paso de los entrenamientos supongo que me pondrá en mi sitio y me permitirá tener clara la estrategia e intuir cual podría ser el objetivo más realista, haciéndome más facil la planificación de la carrera el gran día.

¿Es posible acostumbrarse a esto?¿Se puede llegar a preparar tranquilo, con confianza al 100%, un maratón? Va a ser la cuarta vez que me enfrento a esta distancia y siento casi lo mismo que el mismo día que empecé a preparar el primer maratón en el 2013. Muchas dudas, pero también muchísimas ganas de volver a probarme y de sentir de nuevo lo que es dejar atrás la meta de un maratón.

El avance de los entrenamientos, las sensaciones que me dejen, os los cuento, como siempre, la semana que viene en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.


4 comentarios:

  1. Panzá de monte más Media Maratón, nene come lo que quieras que gasolina has quemado jajaja

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. No te creas jajaja ha costado volver a dejar el peso en su sitio :D

      ...Y han sido casi 22 kms, no me quites el último tramo, que sufrí de lo lindo en él jajaja

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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