domingo, 27 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 5

Tic...tac...

Mala semana para cumplir los objetivos del planning, con tanta fiesta, comilonas y compromisos familiares. En esta entrada del blog (la 101 ya, cómo pasa el tiempo...) no hay mucho que contar, en una 5ª etapa del camino al maratón de Barcelona algo más floja que la anterior.

Lunes de trabajo mañana y tarde, pero saqué tiempo para cumplir con la rutina de gimnasio, aunque no pude salir a trotar suave como estaba previsto, además. Martes, cambios de ritmo, en los que agradecí no haber corrido el día anterior y, aunque las sensaciones no fueron muy buenas, pues las piernas se resentían un poco de la tirada larga del domingo y las pesas del lunes, al revisar los tiempos y velocidades vi una pequeña mejora respecto a la semana anterior.
Después del descanso del miércoles, el día de Nochebuena debía correr de nuevo con cambios de ritmo, pero trabajar por la mañana, la comilona del mediodía y los compromisos de la tarde-noche apenas dejaron media hora libre en la que intenté correr rápido, aunque los excesos en la mesa me impidieron moverme con soltura.
Tampoco habría ejercicio el viernes, Navidad, y sí más y más desmadre alimenticio. El gimnasio y el trote ligero durante media hora previstos, al garete. Me propuse no fallar el fin de semana, aunque se iniciaba con guardia en el trabajo el sábado por la mañana.
Nada más salir a las 14:00, llegaba pronto a casa (ventajas de vivir casi al lado de la oficina) y rápidamente cumplía con los 40 minutos del planning. El corazón tardaba en alcanzar las pulsaciones que tenía como objetivo y parte de la carrera la hice más rápido de lo que habría imaginado, para ser el ritmo B. Las piernas seguían cargadas del último fartlek y, aunque cumplí con lo planificado, noté los músculos demasiado cargados para un entrenamiento de esa distancia e intensidad.
Descansé bien, después de varios días con idas y venidas a casas de familiares y camas no habituales, y me mentalicé para la tercera salida larga del planning, el domingo.
Tocaba correr 2 horas, con un esquema exactamente igual al de las dos últimas tiradas largas: Salida suave a ritmo A durante 10-15 minutos, ritmo B hasta que quedaran 15 para el final y ritmo C hasta cumplir el tiempo.
De nuevo, el inicio de la carrera no aceleraba el corazón hasta las pulsaciones previstas. Tal vez de forma precipitada, decidí acelerar demasiado para un entrenamiento. Los primeros kilómetros pasaban a 4:45m/km con el corazón por debajo de las pulsaciones deseadas. Inocente de mí, pensé "pues será que estoy mejorando y que puedo mantenerme a este paso más de 23 kms (era la distancia que imaginaba que cubriría en 2 horas, aproximadamente) sin problema, como un entrenamiento sin forzar". ¡Eeeeerrror!
Salí desde San Juan dirección Campello pegado a la costa. Antes de dejar atrás el paseo de la playa de San Juan ya notaba que las piernas se quejaban, cansadas, de un ritmo que volvía a estabilizarse cercano a los 5m/km con las pulsaciones, ahora sí, en el rango deseado, a ritmo B. Ya en el puerto de El Campello, la primera cuesta "seria" del circuito, breve pero durísima, me hacía notar que la vuelta a Alicante sería pesada. Un pequeño rodeo por el casco urbano de Campello y ya estaba de nuevo en la playa, de vuelta, camino de San Juan. Podía mantener el ritmo y las pulsaciones, pero algo me decía que los últimos 15 minutos iba a ser difícil subir la velocidad. En una pequeña parada para beber me quedó claro, al intentar reanudar la marcha, lo justo que iba de fuerzas. La cabeza casi me la juega un par de veces, pero no me desconcentré, fijé mi atención en la música (bendita RockFM ) y me mantuve a un ritmo regular, aunque poco a poco notaba que el ritmo iba perdiendo segundos por kilómetro sin descanso.
Cuando faltaban 15 minutos para acabar el entrenamiento intenté acelerar pero las piernas apenas respondieron. Costaba pasar de las pulsaciones del ritmo B y la velocidad apenas subía. Los músculos de las piernas no daban para más y el circuito no ayudaba en ese momento, pues subía suave pero constante desde la playa a la avenida de Miriam Blasco, donde calculé que terminaría y podría recuperarme y estirar.
A falta de un minuto y medio para el final las piernas dijeron "basta". Tuve que reducir el ritmo y acabar muy lento el entrenamiento, que finalmente quedaba completado recorriendo algo más de 23'5 kms. a una media de 5:06m/km.

3ª tirada larga del planning
Tal vez un arranque más suave me habría permitido acabar acelerando y no sentirme tan flojo al final, aunque creo que, simplemente, no he tenido un buen día. Los domingos anteriores corrí las tiradas largas ligeramente más rápido y tan solo un par de kilómetros menos, así que doy por buena esta última salida larga, a pesar de todo. Hay que aprender a regularse y, además, me ha servido para entrenar la cabeza para los más que probables "bajones" que me encontraré en el maratón. Por otra parte, algo más de 50 kms semanales en las piernas, de nuevo. ¿Qué pasará cuando empiece el entrenamiento "en serio"? ¿Cual será el ritmo del maratón y la estrategia de la carrera? Dudas, dudas y  más dudas...

El camino al maratón continua sin prisa pero sin pausa. La próxima parada, el jueves en la San Silvestre Crevillentina. Le tengo muchísimas ganas y confío en poder correrla mejor que ninguna de las 7 ediciones anteriores en las que he participado.

Ya sabéis: Como siempre, los avances del entrenamiento para Barcelona y la crónica de la Crevillentina, la semana que viene en la próxima entrada del blog. Pasadlo bien en Nochevieja.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 20 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 4

Sigue la cuenta atrás...
Esta semana queda completada la cuarta etapa del camino hacia el maratón de Barcelona, con casi 60 kms. acumulados de lunes a domingo. Una carga de entrenamiento que ya empieza a recordar a planificaciones maratonianas anteriores y que he podido cumplir mejor de lo previsto, con ligeras mejoras respecto a la semana pasada.

El planning ha sido el mismo de las semanas anteriores:
  • - Lunes de gimnasio y salida suave de media hora, algo accidentado al forzar demasiado en los fondos para tríceps en las barras paralelas, que me dejaron dolorido el hombro izquierdo casi toda la semana. Pequeño susto, pues por la noche, en frío, cualquier movimiento me provocaba un dolor intenso. Por suerte, algo de gel antiinflamatorio y un buen descanso esa noche solucionaron en gran medida el problema y hoy apenas hay rastro de la lesión.
  • Martes: Fartlek con algo de fatiga en las piernas por los ejercicios del día anterior. Sin picos de velocidad especialmente rápidos. Me conformé con cumplir con lo programado, sin más. Ya llegarían entrenamientos mejores.
  • Jueves: De nuevo, Fartlek, después de un día de descanso. Se notó el reposo y hubo momentos bastante rápidos que me volvieron a permitir soñar un poco con superar mi récord de 10km en Elche el próximo día 10. Supe regular el esfuerzo a lo largo de todo el entrenamiento y llegué fuerte a los últimos acelerones. Inyección de moral.
  • Viernes: El hombro izquierdo parecía seguir mejorando pero aún había una ligera molestia. Decidí descansar y saltarme el gimnasio y los 30 minutos de carrera suave para terminar de recuperarme definitivamente.
  • Sábado: Inicio de comilonas festivas, así que tocaba madrugar para cumplir con los 40 minutos a ritmo A-B. Buenas sensaciones, trotando ligero por la costa, junto a la cantera y el Postiguet, con los pensamientos centrados en la tirada larga del día siguiente.
  • Domingo: De nuevo, tocaban 1h.50m, empezando con 10 minutos de calentamiento suave a ritmo A y después ritmo B hasta 15 minutos antes del final, momento en el que habría que acelerar hasta el ritmo C y mantener esas pulsaciones hasta acabar el entrenamiento. Elegí un circuito con algo de desnivel (Barcelona no será llana), comenzando desde la Albufera en ascenso hacia Tangel / San Vicente y, de vuelta, hacia la playa del Postiguet pasando por la cantera. Me sentí fuerte, viendo que el corazón no se aceleraba más de lo esperado para el ritmo B aunque fuera en ligera cuesta arriba durante 7kms. De nuevo, el ritmo medio se mantenía cercano a 5m/km sin problema, para acelerarse poco después en el descenso, donde tenía que esforzarme para que las pulsaciones no bajaran demasiado. El camino hasta la Albufera fue rápido y la subida y bajada de la cantera, ya a ritmo C, también me permitió llevar un ritmo bastante rápido para ser un simple entrenamiento.
    Buenas sensaciones, con un ritmo medio final de cuatro minutos largos, casi cinco, por km., con las pulsaciones controladas y, otra vez, inyección de moral, pues el corazón no se acelera demasiado aunque haya alguna cuesta y la recuperación después de los casi 22 kms. del entrenamiento parece muy buena.
Con el subidón de moral después de la segunda tirada larga, vuelvo a darle vueltas al tema del ritmo objetivo para el maratón y su estrategia. El entrenamiento me pondrá en mi sitio y despejará las dudas, como ya comentaba en la última entrada del blog, pero no puedo dejar de pensar que puede salir una buena carrera el próximo día 13 de marzo en Barcelona. ¿Aguantaré sin problema 42kms a 5:15m/km? ¿Podré rodar más rápido, como parece indicar este inicio de los entrenamientos largos? Poco a poco. Paso a paso. Ya se verá.

Entramos en las semanas "peligrosas" para la dieta, con la Nochebuena y la Navidad y las comilonas asociadas. Espero poder resistir la tentación y tener bajo control el peso, pues llegan la tirada más larga del mes, 2 horas el próximo domingo, y la San Silvestre crevillentina cuatro días después, y hay que seguir con esta ligera pero constante mejora de forma.
Como he dicho en alguna ocasión ya, desde que empezó este camino al maratón de Barcelona, siento que lo mejor está por llegar.
Nos leemos de nuevo en una semana. Disfrutad de las reuniones con familia y amigos propias de estos días.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 3


Continua la cuenta atrás para el maratón de Barcelona. A poco menos de tres meses, como os comentaba en la última entrada del blog, empiezan las salidas largas los fines de semana y el kilometraje semanal empieza a crecer. Esta última semana reconozco que no he sido completamente fiel a lo planificado. El lunes, después de la mitad de media de Alcoy, estaba convencido de que el calendario del preparador me daba el día libre. Me di cuenta del error al acostarme y ver que tocaba gimnasio y 30 minutos de rodaje tranquilo. No le di mucha importancia, pues amanecí notando las piernas algo cansadas todavía de tanta cuesta alcoyana. El martes no fallé al Fartlek, pero entre los excesos del puente y que aún había algo de "resaca" por las rampas de la mitad de media del domingo, la segunda mitad del entrenamiento fue bastante más floja de lo que habría esperado. Por suerte tocaba descanso el miércoles, pero no supe estarme quieto y aproveché que estoy de vacaciones para visitar, tranquilamente, caminando, sin prisas, la Penya Migjorn de Jijona, en una ruta de unos 10 kms.




Cima del Migjorn


La caminata, aunque suave, no me dejó recuperarme bien y, ante la más que probable visita el viernes al Puig Campana y su km. vertical con mi amigo Rafa, decidí descansar el jueves, saltándome el Fartlek, y  finalmente cambié el gimnasio del viernes y la salida corta de 30 minutos por un gran día de montaña, con la durísima subida del Puig por la pedrera, en la que en tan solo 4 kms. se ascienden algo más de mil metros. La ruta, exigente, mereció la pena, por el paisaje, rodeados de niebla espesa al llegar a la cima, y por poder compartir un ratillo con Rafa. 13 kms. de puro disfrute.








Cima del Puig, con Rafa, rodeados de niebla




El sábado tocaban 40 minutos tranquilos, pero entre la resaca de la mañana anterior en el monte  y el inicio de la temporada de comilonas navideñas, que arrancaba con el almuerzo-comida de mis amigos SkyRunners (un placer coincidir de nuevo, como siempre), el sábado tampoco hubo carrera y sí mucho desmadre alimenticio, que continuó el domingo, día de la primera tirada larga del planning: 110 minutos.

Habiendo fallado un par de días a lo establecido en el entrenamiento y con la dieta totalmente olvidada desde el viernes, tenía muchas dudas de cómo reaccionarían las piernas. Según el preparador, tocaba hacer el entrenamiento a ritmo suave 10-15 minutos, calentando, y luego quedarme a ritmo aeróbico extensivo (el que la prueba de esfuerzo llama "B")  hasta 15 minutos antes de cumplirse el tiempo previsto, momento en el que, hasta el final, tendría que subir a ritmo aeróbico intensivo o C.
Después de tanto tiempo con fartleks o salidas suaves a ritmos A o B, interrumpidos solo por las competiciones, en las que el ritmo siempre es C o D (pulsaciones bastante altas), se me hacía raro permanecer tantos minutos en pulsaciones relativamente bajas. Las piernas parecía que iban solas y tenía que tener muy controlado el pulsómetro para que el corazón no subiera a pulsaciones del ritmo superior al buscado.
Después de los 10 minutos de calentamiento conseguí moverme sin mucha dificultad a unos 4:55 / 5 m.Km, en terreno llano, encontrándome muy cómodo hasta que llegó el momento de acelerar los últimos 15 minutos. Busqué un último tramo en suave ascenso, casi inapreciable, para los últimos kms. del entrenamiento, pero no conseguí acelerar tanto como habría querido, y tuve que frenarme un poco para no exceder las pulsaciones correspondientes al ritmo C y pasar al D, con una velocidad no mucho más rápida que en los minutos anteriores.



Salieron casi 22kms, a una media de 5 minutos escasos por km., en poco más de 1h.50m. Estaba contento, pero me quedaba una duda que todavía me da vueltas en la cabeza y que espero despejar según vayan pasando las tiradas largas. ¿Cuál será el ritmo que podré llevar en Barcelona? Sin el "apretón" del final de esta última tirada larga, por ejemplo, creo que podría haber echado más kilómetros a 5m/km pero... ¿hasta 42? Ya supe lo que es que fallen las fuerzas después del 33 en Valencia y en Sevilla fue la cabeza lo que falló más o menos a esa altura de la carrera. No querría cometer ningún error esta vez, pero no me gustaría tampoco ser demasiado conservador y sentir al final que podría haber corrido muchísimo más rápido. Un ritmo de 5:20 ya me dejaría en la meta en 3:45:02 , muy lejos de los 3:55:34 de Sevilla, mi mejor marca, lo que ya sería todo un éxito, pero después de este domingo noto que sí, que tal vez rodar a 5m/km todo el maratón es excesivo (acabar en tres horas y media... no lo acabo de ver), pero 5:10 o 5:15 de media tal vez no supone ser demasiado optimista y podría ser factible. El paso de los entrenamientos supongo que me pondrá en mi sitio y me permitirá tener clara la estrategia e intuir cual podría ser el objetivo más realista, haciéndome más facil la planificación de la carrera el gran día.

¿Es posible acostumbrarse a esto?¿Se puede llegar a preparar tranquilo, con confianza al 100%, un maratón? Va a ser la cuarta vez que me enfrento a esta distancia y siento casi lo mismo que el mismo día que empecé a preparar el primer maratón en el 2013. Muchas dudas, pero también muchísimas ganas de volver a probarme y de sentir de nuevo lo que es dejar atrás la meta de un maratón.

El avance de los entrenamientos, las sensaciones que me dejen, os los cuento, como siempre, la semana que viene en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.


jueves, 10 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 2. MITAD DE MEDIO MARATÓN DE ALCOY

Segunda semana del planning tachada, a menos de cien días del comienzo del maratón de Barcelona. Si no fuera por las semanas previas al comienzo de este entrenamiento específico para Barna, en las que sí que había fines de semana con salidas largas y más kilómetros acumulados, cualquiera diría que estoy metido en faena, preparando el maratón, viendo las semanas 1 y 2.

Dos semanas seguidas con competición, la pasada en Benidorm y, esta que ha terminado, en Alcoy, han hecho que el kilometraje semanal no sea tan elevado como pudiera esperarse en un planning maratoniano. Antes de la carrera de Alcoy (luego os cuento qué tal fue), solo hubo un par de salidas con cambios de ritmo. La segunda mitad de estos dos entrenamientos siempre me notaba cansado, con las piernas algo cargadas, así que decidí descansar un par de días antes del domingo, para llegar fresco a la mitad de medio maratón de Alcoy.

"Fresco" es precisamente lo que encontraba de camino a Alcoy, el domingo por la mañana. Aunque la carrera arrancaba a las 10:00, dejando que el sol caldeara el ambiente unas horas, la temperatura apenas alcanzaba los 10 grados mientras buscaba aparcamiento una hora antes. Para evitar prisas y contratiempos, igual que hice la semana anterior, había recogido el dorsal la tarde del sábado en la tienda de Urban Running de Alcoy. Esto me sirvió, además, para recordar lo dura que era cualquier carrera allí, pues ya había corrido una San Silvestre y dos medios maratones en esta ciudad, cuando todavía subían durante 10 kms desde la ciudad hasta los túneles de la vía verde.

Ya en la línea de salida, después de calentar y notando que la elección de correr con cubrebrazos y braga era correcta y que no hacía falta una primera capa bajo la ropa del club, pensé en hacer una carrera buena, sin pensar en el tiempo final, sin tratar de apretar demasiado en las subidas y recuperando en las bajadas al máximo. Correr sin exigirme demasiado, pues con el perfil del circuito un planteamiento equivocado de la carrera podría hacerme sufrir demasiado rápido, como se puede ver en esta imagen con la altimetría de la carrera: 

Segunda semana compitiendo en carreras con perfiles en absoluto llanos
Saludé al gran Jaime Cortés, de El Campello Running Club, en la salida y en cuanto escuché la señal que marcaba el inicio de la carrera me concentré al máximo en no exceder mis posibilidades y no acelerar demasiado en el arranque de la carrera.
Había memorizado el perfil del circuito y sabía que, aunque empezábamos 400 metros cuesta arriba, después, hasta el km. y medio descendíamos. Me costó encontrar mi sitio en la carrera, esquivando muchos corredores al principio, tratando de no perder demasiado tiempo en este tramo inicial que me iba a permitir ganar segundos que después, seguramente, perdería en la subida prolongada que empezaba después hasta el km. 7.5.

Primeros kilómetros. (Gracias por la foto, Mariví Lobo)


Este inicio de la carrera fue, aunque intenté regular el esfuerzo, más rápido de lo esperado, a 4:24 y 4:14m/km. , pero sorprendentemente me encontraba fuerte, aunque el corazón andaba algo más acelerado de lo que hubiera querido. Cuando empezó la subida, en sentido contrario al inicio de la carrera, en la zona norte y dirección a las calles paralelas al ensanche, el ascenso no me pareció tan duro como esperaba. Aún así, decidí ser prudente, y no quise sentir que forzaba demasiado en ningún momento. No era circuito para ir a por marca, me repetía constantemente.

Fui perdiendo velocidad según avanzaban los kilómetros y aumentaba la pendiente. 4:36, 4:41 y finalmente 4:50m/km en los que me quedé mientras pasaba los kilómetros más duros, del 5 al 7. No me obsesioné con el tiempo. Si iba más lento, pues a aguantar, me decía. Vigilé, eso sí, el corazón, y no dejé que las pulsaciones subieran demasiado. Iba tan concentrado, tan pendiente de sentirme cómodo en la carrera y ser capaz de aguantar el esfuerzo, que casi no observaba el paisaje, la ambientación o las calles que atravesaba. Apenas bebí en el paso por el km.5, ya que no sudaba demasiado y el estómago aquella mañana no parecía dar guerra.

Poco después del túnel de Batoy y pasado el km.7, después de atravesar la primera zona del circuito realmente animada por los vecinos, cambiábamos de nuevo el sentido de la carrera y, en el km.7.5, por fin cuesta abajo, nos dirigíamos de nuevo hacia el punto de salida acercándonos a la avenida desde la que había empezado la carrera.

Aunque llegué a la parte más alta del circuito empezando a notar el cansancio, en cuanto vi el inicio del descenso me animé y aceleré. Las piernas seguían respondiendo, casi sin notar el esfuerzo de casi 6kms. en constante ascenso, más o menos elevado dependiendo de la zona. Ahora me sentía fuerte y, recordando que después de la primera bajada y después del km.8 llegaba un km. en constante descenso, aceleré como nunca.

El km. anterior ya había pasado a 4:32, pero este último... En plena euforia, sabiendo que lo más duro quedaba atrás y notando que las piernas podrían con el empuje que quisiera, me bajé los crubrebrazos, me quité la braga del cuello y no tuve que esforzarme demasiado para correr a 4:02 de media, pasando por zonas muy animadas y tramos con música en la calle. No pensaba para nada en el crono final. Estaba contento con el desarrollo de la carrera, concentrado, sintiendo que el cuerpo hacía caso a lo que la cabeza ordenaba, fuera cual fuera el nivel de esfuerzo requerido.
Me daba igual, en este punto, la suave subida con la que terminaba la carrera. Me permití hacer un pequeño sprint final y pase por el km. 10 a 4:22, disfrutando del ambiente de la calle y sintiendo que estaba haciendo una buena carrera. Los kms. que faltaban para acabar la mitad de media los hice también a buen ritmo, aunque la última cuesta me frenó un poco, y conseguí una media de 4:32 en este último tramo.

El reloj oficial marcaba 48:34 cuando crucé la meta, 48:13 reales. Esto me situaba el 82 de 625 en la general  y 41 de 236 en mi categoría (en esta carrera de veteranos-A en adelante todos éramos, simplemente, veteranos).

Buen ritmo, para tanta cuesta.

Rodar cerca de 4:30m/km con ese perfil, pasar por el 10.000 en 45:25, era para estar contento, pero lo era más aún las sensaciones que había tenido durante y después de la carrera. Había dosificado correctamente el esfuerzo, no fui pendiente de ir más o menos rápido, simplemente de correr lo mejor que pudiera, sin excesos. El cuerpo respondió constantemente, casi sin quejarse, y después, al terminar, notaba que los músculos se recuperaban rápidamente, como pidiendo más batalla. Había sido, en resumen, un buen día deportivo y salía reforzado moralmente para afrontar todo lo que tengo todavía por delante. Respecto a la carrera, decir que es exigente, para pensarse bien si hacer la media y darle dos vueltas al circuito, pero atractiva (qué tendrán este tipo de circuitos, como Aspe o Crevillente, para que quieras volver aunque se sufra) y muy bien organizada. Quién sabe si mi próxima visita será para probar el medio maratón ;-)


Al no haber más competición hasta la San Silvestre de Crevillente hay 3 semanas por delante hasta el 31 para empezar a cargarme de kilómetros, con fines de semana entrenando casi dos horas los domingos. Aún queda para que empiece la parte más dura, preparando el maratón, y parece que el inicio de esta preparación está siendo bueno. Confío, como sucedió cuando empecé a preparar Sevilla el año pasado, que en el camino vuelvan a caer mis mejores tiempos en 10k y medio maratón, aunque mi vista está puesta, obviamente, en el 13 de marzo en Barcelona. Ha habido dos semanas seguidas de competición con carreras de 10km. nada llanas en las que he rodado casi a ritmo de MMP. , así que no puedo estar más animado. El día 31 espero arañarle unos segundos (o minutos, por qué no soñar) a mi mejor tiempo en la siempre dura San Silvestre crevillentina. Mientras tanto, como siempre, os cuento los avances semanales del planning para Barcelona dentro de poco, en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 1. 10KM BENIDORM

Esta primera semana del planning ha sido tranquila. Se iniciaba después de un domingo con unos 19kms. en progresión con cuestas que me dejaron algo cargadas las rodillas y que me llevaron a decidir aflojar un poco la carga de entrenamiento de la semana, pensando en la competición del domingo 29 que os comentaré más adelante.

Después del paso por el gimnasio el lunes, el martes tocaba Fartlek, con bloques a ritmo fuerte durante 15 minutos. El cansancio acumulado y un ligero constipado hicieron que no fuera un gran entrenamiento. Costaba mantener el ritmo deseado. Seguramente habría que sufrir el domingo si aspiraba a superar mi mejor tiempo. Decidi descansar dos días seguidos, para curar el constipado y no cargar más las rodillas, y me salté el Fartlek programado para el jueves. En su lugar, el viernes madrugué y subí el Cabeço d'Or con mi amigo Rafa, descubriendo una vía de subida que no conocía, caldera, más exigente que las habituales, mucho más vertical.

Por el Cabeço, bonito y cerca de casa. Buen sitio para entrenar


El sábado, 40 minutos tranquilos me dejaban listo para la carrera del domingo, los 10km. de Benidorm. El recuerdo de mis carreras en esta ciudad no es demasiado agradable. El medio maratón del 2011, con otro circuito y aún por la tarde, se dio realmente mal y la última vez que estuve en la carrera de las fiestas del Cristo casi me retiro y estuve lesionado meses. En esta ocasión, decidí volver a Benidorm porque pensé que el tiempo de entrenamiento acumulado y el circuito eran los adecuados para intentar mejorar mi mejor marca en 10km, 44:29, inamovible desde enero.


Al no conocer la zona bien y para evitar posibles aglomeraciones el día de la carrera, la tarde anterior me acerqué a recoger la bolsa del corredor y el dorsal, pensando que tal vez habría feria del corredor. Me equivoqué, pues solo había dos puestos de venta, material deportivo en uno y nutrición en otro. Además, un puesto de Brotons que ponía a la venta camisetas de carreras pasadas (¿alguien las compra?).

En la recogida del dorsal y la bolsa, echando un último vistazo al recorrido.
El domingo no tuve problemas para aparcar cerca de la salida. Calenté por el parque de L'Aigüera, buscando las zonas soleadas, pues amanecíamos a unos 10 grados y costaba ponerse en marcha. No me noté al 100% durante la semana y esa mañana la sensación no mejoraba. Por otra parte, había visto el perfil de la carrera la tarde anterior y tenía la impresión de haberme equivocado eligiendo este circuito para intentar batir mi récord.


El arranque de la carrera se dio puntual a las 9:30, en ligero descenso hacia el paseo de la playa de Levante. Sabía que hasta el km.2 el recorrido era llano o en descenso, así que intenté ganar segundos en este tramo. Me sorprendí siendo capaz de aguantar un ritmo fuerte en el inicio, con 4:11 y 4:20 de media en los primeros 2000 metros. 
El final de la playa, encarando las avenidas Ametla de Mar y Severo Ochoa ponía fin a la parte cómoda del circuito. Se iniciaba un ascenso suave, en principio, pero que sentí como interminable, hasta el km.5
Noté que me costaba muchísimo mantenerme por debajo de 4:30m/km. y este fue mi ritmo medio durante casi toda la subida. El eterno falso llano apenas daba respiro y cuando parecía que lo hacía, poco después castigaba las piernas con una pendiente algo más pronunciada. Empezaba a notar que la MMP se alejaba, pero intentaba convencerme de que a la vuelta, por esas mismas avenidas pero en descenso, podría recuperar los segundos que perdía kilómetro a kilómetro.

Al fin, en el cruce con la carretera del Albir, llegábamos al avituallamiento y volvíamos sobre nuestros pasos. El frío había permitido que corriera sin excesiva sudoración y aunque cogí agua no bebí. Perdí algo de fuelle en este último tramo de subida, registrando el km. más lento de la carrera, a 4:36, pero intenté no desanimarme pensando que ahora en la bajada podría ir rápido.
Efectivamente, los kilómetros ahora fueron pasando cercanos a 4:20m/km de media, pero no lo suficiente como para mejorar marca. Pensé que podría rodar a 4:15, pero las piernas no respondían, aunque fuera cuesta abajo.
Había pensado acelerar los dos últimos kilómetros, pero la última avenida, paralela a la playa, volvía a subir lo justo para frenar mis buenas intenciones. El corazón iba desbocado desde el inicio de la subida en el km. 3 y no había vuelto a recuperarse en el descenso, así que di lo que pude, animado en este tramo por el público que ahora sí nos animaba al paso por las zonas comerciales.
No era consciente del tiempo que iba a hacer, pues sólo fui pendiente del ritmo medio y las pulsaciones. Cuando por fin vi el arco de meta tuve que esforzarme por última vez para que el tiempo oficial no pasara de 45 minutos.







Crucé la meta, finalmente, en 44:55, 44:46 reales. Posición 128 de 794 en la clasificación general y 28 de 98 en mi categoría. No era una mala carrera, pero me quedaba lejos del final esperado. Aún así, suponía mi segundo mejor tiempo en 10 kilómetros y la segunda vez que conseguía bajar de 45 minutos.

Rodar a 4:24 es para estar contento, en realidad, contando con las cuestas ¡Vamos!
Por otra parte, el reloj medía unos 200 metros más de 10000, y según he visto en comentarios en la página de Facebook de la carrera, no soy el único que ha medido esta distancia extra. Esto daría sentido a lo que el Garmin me decía al acabar la carrera:

¿Pase por fin un 10k en menos de 44?¿Podré bajar de 43:30?
Sea como sea, no voy a hacer cábalas o poner excusas. No me voy a obsesionar tanto con el tema de la MMP en las próximas carreras. Mis mejores tiempos llegaron a principio de año sin pensar en ello y ahora mismo noto que estoy, como mínimo, igual que en mi mejor momento, en enero/febrero.
Es cuestión de (poco) tiempo que las marcas mejoren, lo noto.
Dadme un mes más de entrenamiento y un circuito llano y... ya veremos. El 10 de enero en la Rotary Illice de Elche y sus 10kms creo que puedo llegar en muy buena forma. Ahí tomaré de nuevo el pulso al entrenamiento y sus resultados. De momento, a seguir con el planning para el gran objetivo, el maratón de Barcelona, para el que quedan casi 100 días.

No contaba con volver a correr nada oficial hasta la San Silvestre Crevillentina, pero me ha tocado una inscripción gratuita para la mitad de medio maratón de Alcoy el próximo domingo día 6, así que esa será mi siguiente objetivo a corto plazo. No es una carrera para buscar marca, pues está plagada de cuestas y el circuito no da descanso, así que  me lo tomaré como entrenamiento e intentaré disfrutarla, sin más.

Los resultados de la carrera y el avance del entrenamiento para Barcelona, como siempre, en la próxima entrada del blog, la semana que viene. Nos leemos.

Gracias por estar ahí.
Saludos.