sábado, 21 de noviembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 0

Otra vez, y van cuatro con este, llega el momento de afrontar el entrenamiento específico de un maratón. 16 semanas por delante, antes de ponerme detrás de la línea de salida del maratón de Barcelona.
Como ya hice preparándome para Sevilla, este inicio del entrenamiento ha comenzado con una visita a la Clínica CEADE de Almoradí, para que Emigdio Ribera y su equipo me dieran el visto bueno para volver a iniciar la aventura que supone siempre prepararse para correr 42195 metros.
El resultado de la prueba de esfuerzo ha puesto sobre el papel lo que ya llevaba sintiendo hacía mucho tiempo. El corazón tarda más en acelerarse, aguanta mejor ritmos más rápidos que el año pasado y se recupera con más facilidad de esfuerzos prolongados. El pico de velocidad es más rápido, el porcentaje de grasa corporal disminuye respecto al 2014, al igual que el peso que muestra la báscula, estabilizado hace tiempo en unos 78kgs. aproximadamente. Todo son buenas señales y mejoría.

Ya llevo un par de semanas acumulando más kilómetros de lo habitual, con salidas los domingos de 90 y 100 minutos en progresión, además de los días habituales de cambios de ritmo y gimnasio acompañado de salidas suaves. Me noto fuerte moviendo más peso en las máquinas, excepto en el tren superior, donde todavía hay mucho por hacer (las huellas de 15 años de sobrepeso y sedentarismo no desaparecen así como así) En la carrera, incluso con las piernas cargadas, hay puntas de velocidad impensables hace unos meses, y soy capaz de aguantar un ritmo bastante más fuerte de lo habitual bastantes minutos.

Con la moral y la motivación por las nubes, solo falta que el próximo domingo día 29 salga un buen 10000 en Benidorm que deje atrás, espero que al menos por un minuto, mi mejor marca en esta distancia, para empezar con buen pie la durísima preparación que requiere cumplir con el objetivo de este año.
En otras ocasiones he especulado, he hecho suposiciones, nunca he tenido claro el tiempo final que quería conseguir en el maratón. Esta vez lo tengo claro y me voy a mojar: el tiempo real de esta carrera no debería exceder las 3 horas y 45 minutos. Sí, bajar de las 3:55 de Sevilla o simplemente bajar de 3:50 sería un éxito igualmente, pero creo que ese tiempo ya lo tenía en las piernas en febrero, aunque saliera una carrera no tan buena como esperaba, tal vez por no saber descansar bien las 2 últimas semanas. Este 2016 no se me escapa el hachazo a la marca personal.

En esta ocasión, y a falta de confirmar nuevas incorporaciones, me acompañará a la Ciudad Condal mi gran amigo Ramón, que después de sus 3:15 en Valencia seguro que podrá repetir o mejorar ese tiempazo en Barcelona. Ya está pagada la inscripción, reservado el hotel y, en breve, reservados los billetes de tren. La maquinaria está en marcha.

Con muchas ganas ya de estar aquí, salida y meta del maratón


Dejo en funcionamiento en la columna derecha del blog una cuenta atrás para el gran día y os invito, como hice en anteriores maratones, a seguirme semana a semana en el blog, donde iré publicando los avances y retrocesos, alegrías y penas, subidas y bajadas de moral, acumulación y descarga de kilómetros...todo lo que conlleva, en resumen, prepararse para la más grande de las carreras sobre asfalto: el MARATÓN. ¿Me acompañáis?

Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 2 de noviembre de 2015

X MILLAS L'ALFÀÇ DEL PI. Qué bien se está cuando se está bien


Tengo en mente desde hace tiempo una pequeña lista de carreras a las que debo volver para borrar el mal recuerdo de mi última o últimas participaciones. Era el caso, por ejemplo, de la media de Sta.Pola, tachada de la lista este año gracias el gran resultado de enero (MMP en esta distancia) después de varios años participando con resultados siempre lejos de lo esperado y sensaciones generalmente malas. A esta lista se han sumado últimamente varias carreras, como la media de Almansa (muchísimo calor y tremendo cansancio desde antes del km.10) o los 10kms de Rojales, que aunque supusieron mi 2ª mejor marca en esta distancia me dejaron con ganas de repetir, al sentir que podría haberlo hecho mucho mejor.
En esta lista que mi mala memoria intenta mantener en orden y actualizada se encontraba desde hacía años la carrera que corrí de nuevo el pasado domingo día 1 de noviembre, las X millas de Alfaz del Pi. Mi única participación en esta prueba en el año 2011 dejó en el recuerdo unas sensaciones horribles en  las cuestas y ritmos lentísimos imposibles de remontar aunque corriera cuesta abajo. El tiempo final, de los peores que recuerdo y muy próximo a las últimas posiciones en la clasificación.

Así lucía el pelo en el 2011 antes de la salida, con Rafa.

Se me hizo durísima la subida al faro.

Meta 2011, totalmente K.O. Aunque se intuye, no se aprecia mi sobrepeso en toda su plenitud.

En el vagón de cola, casi cerrando la carrera.
Con un ritmo medio de unos 5:50 m/km, tardé 1:28 en llegar a la meta. Tenía, por lo tanto, que volver a Alfaz del Pi a probarme de nuevo, mejor entrenado y con muchos kilos menos.
Tan claro lo tenía que en mayo ya estaba inscrito a esta carrera, sin darme cuenta de que también correría la Volta a la Foia y que eso supondría correr dos domingos seguidos carreras bastante largas con mucho desnivel acumulado. ¿Me había equivocado?¿Volvería a pasarme lo mismo de hace 4 años y haría una mala carrera?
Tocaba despejar las dudas el domingo a primera hora, reunido con mi amigo de Urbans Salva en la zona de recogida de dorsales, después de haber tomado algo con Serafín, Pili y Jaime, con los que no coincidía hacía muchísimo tiempo (¡qué alegría veros!). También pude coincidir en la salida con Mike Portugués, al que, obviamente, sólo vería ahí y al final, en la meta (cualquiera sigue tus ritmos, bestia ;) )

Casi sin tiempo para calentar me juntaba con Salva en la línea de salida, algo nervioso yo, porque me notaba fresco y en forma, sin acusar el esfuerzo de la semana pasada, y no sabía cómo dosificar el esfuerzo, y algo más relajado Salva, que se dio una Volta a La Foia extra la tarde anterior como entrenamiento para su maratón de Valencia y pensaba ir con algo más de calma, pensando únicamente en acumular kilómetros.
Se daba la señal de salida con puntualidad y después de recorrer unos pocos metros por la pista de atletismo ya estábamos callejeando un poco por el pueblo antes de dirigirnos cuesta abajo al paseo de la playa.

Pocos tramos llanos, en esta carrera


Primeros metros, a punto de salir de la pista de atletismo.


Había revisado bien el perfil de la carrera y sabía que después de unos mil metros de subida llegaba una bajada de unos tres kilómetros. Decidí correrlo intentando no ir demasiado cerca de 4m/km de media, pero las piernas iban solas y costaba frenarse. Aunque las pulsaciones eran altas me encontraba fuerte y no sufrí demasiado para mantenerme por debajo de 4:30, con algún pico de 4:05 o 4:10. Esta primera bajada no tenía mucha animación y era algo solitaria. Al llegar a la primera zona llana de la carrera, ya en tramos más urbanizados, empezamos a ver algo de público y, cuando después de una pequeña vuelta en paralelo a la playa nos metimos en el paseo de la costa, entre turistas, clientes de comercios en las terrazas, vecinos, etc. la animación de la carrera creció constantemente haciendo el recorrido más atractivo todavía, en un punto en el que ya se veía al final de la playa el faro del Albir y la subida que teníamos que afrontar pocos metros después.
En este momento recordé que el ascenso hace 4 años me pareció mucho más duro. Ahora, con la Volta a la Foia reciente y mejor entrenado, sentí que no era para tanto. El cuerpo respondía y aunque el corazón seguía latiendo algo más rápido de lo esperado notaba que podría subir hasta el faro sin sufrir demasiado. En el final del paseo, una zona que un gran cartel identificaba como Racó del Albir, subíamos una pequeña cuesta y en un giro a la izquierda encarábamos el ascenso.

Hasta aquí había que subir.

Después de callejear un poco por las urbanizaciones a pie del parque natural entrábamos en la zona protegida que llevaba directamente al faro. Este punto de la carrera da sentido a la frase que se ve en los carteles de esta carrera "Las X millas más bonitas de la Costa Blanca". Efectivamente, esta subida, con las olas rompiendo cortado abajo, las vistas de la playa a la izquierda, el monte detrás coronado por nubes que se resistían a desaparecer en una mañana cubierta de nubes y un clima perfecto para correr, el peñón de Ifach a lo lejos, hacían que la carrera mereciera la pena. Con este paisaje acompañándonos durante toda la subida casi no me di cuenta de lo rápido que conseguía ganar metros sin demasiado esfuerzo.





Una pequeña bajada de unos mil metros nos dejaba preparados para la última subida, que terminaba en el faro y, después de rodearlo, disfrutando de nuevo de unas vistas impresionantes, volvía a bajar deshaciendo el mismo camino recorrido en el ascenso.

Llegada al faro, con un gesto muy distinto al de hace 4 años (Foto de Mariví Lobo)


Las piernas respondieron al empuje de la subida y no acusé demasiado el esfuerzo una vez llegado a la zona más alta. Decidí bajar rápido, acelerando todo lo que pudiera, pues tenía la sensación de que el cuerpo iba a aguantar sin problema la última subida.
En esta bajada pude cruzarme con Salva, que no iba muy lejos de mi, Serafín e hijo, que iban tranquilos, en el estreno de esta carrera de Iván, y con Pili, que sufría cuesta arriba pero sin bajar el ritmo.
La salida del parque se me hizo muy corta y no tardé tanto como pensaba en iniciar el tramo final de la carrera, la subida de unos 3 kilómetros hasta el polideportivo. En este punto sentí que el estómago no estaba dando guerra como en otras carreras y que un gel no iba a estropear la jornada. Aproveché el agua del avituallamiento, me tomé el único gel que llevaba conmigo y aceleré el ritmo, dispuesto a que no se fueran los kilómetros cuesta arriba a más de 5:20 de media.
En el último falso llano me noté con fuerzas y aceleré un poco más. Sentir que el cuerpo seguía respondiendo a mi voluntad casi sin esfuerzo me daba moral y me permitía no aflojar el ritmo en los últimos metros, algo más inclinados que el resto de la subida.
Al fin, a lo lejos, volvía a escucharse la megafonía de la línea de meta con Pepe Brotons animando y dando órdenes a todo el mundo para que el avituallamiento final fuera el esperado.
Una pequeña curva y ya estaba de nuevo cuesta abajo en el mismo tramo que nos había sacado de las pistas algo más de 15kms atrás. La alegría de pisar el tartán de nuevo fue mayor aún cuando vi el reloj oficial.

Fotos de mi paso por meta, gracias a Kike Aracil



Pasé por la línea de meta en 1:17:39 (1:16:45 en mi Garmin), quedando en la posición 130 de 329 en la clasificación general, 26 de 54 de mi categoría. Por encima de la media (por poco) en las dos clasificaciones y unos 11 minutos (no 13, como pensé inicialmente) mejor que en el 2011. La revancha estaba ganada por goleada.

Con el gran Salva, en la meta

Un placer volver a coincidir con estos cracks, Serafín y Mike Portugués

A ver si se me pegaba algo de estas bestias del running:
Mike y Gemma Ann Selby, primera mujer de las 5 millas.

No podía estar más contento con el resultado. Más de 15 kms. a unos 4:50 de media con unas cuestas que hace tiempo me harían temblar pero que actualmente mis piernas las asumen con una facilidad pasmosa. Había disfrutado como hacía mucho que no lo hacía corriendo y había cubierto la distancia casi sin enterarme. El cuerpo parecía recuperarse rápidamente del esfuerzo y no había molestia alguna. Todo había ido muchísimo mejor de lo esperado. ¡Volveré!

Salva llegaba 4 minutos después. Algo meritorio, teniendo en cuenta la cantidad de kilómetros que acumula preparando Valencia y su Volta a la Foia personal de la mañana anterior. Serafín e Iván entraban también contentos, pues el joven Hernández Soto cumplía con el carrerón sin demasiado esfuerzo. Pili cumplía igualmente, contenta y acabando quinta en su categoría. El gran Mike Portugués ya había llegado hacía mucho tiempo, como el crack que es.
La jornada deportiva sólo podía acabar mejor del modo en que lo hizo, sentado a la mesa con Salva, Tina y sus chiquillos, disfrutando de una más que merecida comilona. No pude acompañar a Serafín y Pili, que eran más valientes y se atrevían con un buffet libre a las afueras.

Esto marcha. Las piernas responden sin quejarse a los esfuerzos a los que las someto. En los entrenamientos de calidad hay picos de velocidad impensables hace pocos meses. Si en más 15kms. con bastante desnivel pude rodar a 4:50 de media... ¿Tendré ya en mis piernas la MMP de 10k que voy a buscar en Benidorm el día 29? (Sí, visto el perfil de Montesinos, he decidido que es mejor opción para buscar récord el circuito de Benidorm). No voy a competir hasta ese día, preparando el asalto a mi récord personal. Os lo cuento en la próxima entrada del blog, a finales de mes.
Gracias, como siempre, por estar ahí.
Saludos.

PD: Antes de esta carrera toca pasar por la ITV. Esto es, volver a visitar la clínica de Almoradí y repetir prueba de esfuerzo para ajustar entrenamientos, ver que todo está en orden y comenzar a planificar la próxima gran cita: el maratón de Barcelona de marzo del 2016. Esperemos que todo esté en orden :)