lunes, 26 de octubre de 2015

XXX VOLTA A LA FOIA - IBI 2015


Este domingo 25 de octubre había que cerrar el camino iniciado en el 2013 en mi primera carrera de la Volta a La Foia. En aquella ocasión, en pleno entrenamiento para mi estreno maratoniano en Valencia, participé en la edición que salía desde Castalla. Los 27.5 kms del circuito y su cercanía al maratón la hacían perfecta como entrenamiento. Disfruté tanto de la carrera que repetí al año siguiente en la edición que salía y terminaba en Onil y, volviendo a caer enamorado de esta prueba, me prometí volver al año siguiente y completar la "trilogía", grabando en mis piernas la última de las tres versiones posibles de la carrera, la que sale de Ibi, la más dura, en teoría, por la distribución de las cuestas.

Estreno en la Volta, saliendo de Castalla en el 2013...

...Repitiendo en el 2014, con salida y meta en Onil...

...había que probar la tercera y última versión: Ibi
El cambio horario nos regalaba 60 minutos más de sueño, así que el madrugón dolió un poco menos mientras recogía a las 6:50 a Juanfran y, poco después, a Ana y a Chema, para dirigirnos a Ibi y llegar con tiempo para aparcar y tomar algo.

Poco después de las 8:00 nos reuníamos con el resto de Urbans en la ciudad del juguete, a poco más de 12 grados y con un cielo gris, totalmente cubierto, que amenazaba lluvia, y una ligera brisa que hacía dudar si usar cubre brazos, braga, gafas, nada...
En el último momento decidí usar únicamente braga, para el frío y el sudor. Si llovía a mares, más "épica" sería la carrera, me dije.

Mis compañeros de viaje, Juanfran, Ana y Chema,
y Salva en el centro, que se reunió con nosotros en Ibi

Juanfran, Dani, yo, Mario, Salva, Ana, Pablo, Chema, Oscar, María... Gran equipo

Foto de equipo antes de la carrera


Todo el equipo se tomaba esta carrera como entrenamiento para Valencia. Por mi parte, esperaba poder acabar en 2:30 como máximo, que no estaría mal, viendo la dureza del circuito y cómo se repartían las cuestas durante la carrera. Animados, cada uno con su objetivo en mente, se dio la salida puntualmente y nos lanzamos en suave descenso hacia Castalla.

Salva decidió acompañarme en el inicio de la carrera, aunque decía (¡mentira! jaja) que no se encontraba fuerte. En estos primeros kilómetros era fácil dejarse llevar cuesta abajo y acelerar en exceso, por lo que corrí muy pendiente del reloj, controlando la velocidad y las pulsaciones. Tuve ocasión, en este inicio de la carrera, de desvirtualizar a Ana Martín, a la que sólo conocía por sus publicaciones en Instagram y por su historia en el maratón de Valencia publicada en Canal+ y el diario Información (tuvo la mala suerte de caer desmayada a unos 700m de la meta del maratón y no acabar, y entrena para "vengarse" este año de nuevo en Valencia. ¡Animo!)

Hasta el km.7 aproximadamente corríamos cuesta abajo o en llano. Un ritmo próximo a 5:10m/km me pareció bueno de cara a mi objetivo, teniendo en cuenta que después de este punto y una vez pasadas las dos o tres cuestas de Castalla no podría ir más rápido al tener todo cuesta arrriba desde la entrada a Onil.

Aguanté bien la entrada a Castalla y recuperé con rapidez al paso por su gran casco antiguo y la salida cuesta abajo. Salva protestaba a veces por el dolor de pies que arrastra hace tiempo, pero aguantaba fuerte y se le iban las piernas a menudo, acelerando sin darse cuenta. Yo, me mantenía regular, pues conocía de sobra lo que estaba por venir.

Se iniciaba la subida hacia Onil y, entre el cambio de temperatura al estar ahora en campo abierto y la bebida de los dos avituallamientos anteriores, tuve que parar brevemente cuando la vejiga no pudo más.
No me costó volver a alcanzar a Salva, cuesta arriba, mientras entrábamos en Onil. Recordaba la larguísima subida de entrada del año pasado, que en aquella ocasión se encontraba en el final de la carrera y me obligó a parar unos metros. Este año, al aparecer a mitad del circuito, no resultaba tan dura y me encontraba con fuerzas.
Al igual que las otras ediciones, el paso por el centro de Onil era animado, con mucho público alentándonos desde las terrazas de los bares y restaurantes. Al ser la ciudad natal de Salva, se detuvo unos segundos a saludar a su mujer y sus hijos, para alcanzarme sin esfuerzo poco después.
Se acercaba el que pensaba que era el tramo más complicado de la carrera.

Después de la salida de Onil, dejando atrás un descenso cómodo y lo suficientemente largo como para permitir recuperar un poco el aliento, llegaba el km.19 y el inicio del ascenso a Ibi. Con algo más de 8kms por delante llegaba el momento de comprobar si había regulado bien las fuerzas. ¿Habría sido demasiado conservador?¿Me habría excedido y lo iba a pagar en los próximos metros?

El inicio del ascenso resultaba cómodo. Empezaba a notar algo cargados los gemelos, pero no era una sensación demasiado molesta. Me encontraba fuerte y pensé que podría hacer una buena subida.

En el avituallamiento del km.20 bebí agua y noté que tal vez el isotónico del km.15 no había caído demasiado bien en el estómago. Después del avituallamiento al final de la subida las molestias fueron en aumento y, en el km.24, no pude seguir a Salva, al que casi había perdido de vista al parar en el 20 a beber. Me detuve. No eran gases, no era algún problema que me obligara a ir rápidamente a los bancales a ocultarme y buscar alivio. No sabía qué pasaba, pero cada zancada tenía un doloroso eco en mi estómago. Probablemente los dos isotónicos de los dos últimos avituallamientos, unidos a una cena el viernes y una comida el sábado más que generosas (excesivas, seguramente) hacían que resultara muy molesto correr y ahora pasaban factura.
Caminé durante tres o cuatro minutos. Cuando parecía superada la "crisis" reanudé la carrera.

Parecía que las molestias desaparecían y me permití acelerar en algunos tramos, aunque un par de cuestas "asesinas" me frenaron rápidamente (todos nos acordaremos durante mucho tiempo de ese cartel que gritaba "SUFRE!" a la izquierda de la carrera, enorme, en el inicio de una de las peores rampas del circuito)  
Ya se veía muy cerca Ibi. Se recuperaba por fin un perfil más suave aunque aún había algún ascenso.

Miré el reloj y, a pesar de los dos parones, vi que conseguiría mi objetivo si aceleraba en los últimos metros.
Se escuchaba la megafonía a lo lejos cuando, al fin, volvíamos a callejear por Ibi.

Meta :)

Después de un pequeño giro a la derecha, volvía a ver la Plaza de los Reyes Magos y el arco de la llegada. Aceleré, pues vi que por poco se escapaba bajar de 2:30, y crucé la meta en 2:30:14, tiempo oficial, 2:29:35 en mi Garmin, posición 380 de 562 en la general y 87 de 121 en mi categoría. Resultado bastante "discreto", y una lástima, pensé, el haber tenido que parar, aunque cumplía con mi objetivo. Notaba las piernas fuertes, lo suficiente como para haber entrado en 2:25 sin problema, pero no pudo ser.
Sea como sea, completaba al fin la "trilogía", y me echaba a las piernas, con esta carrera, todas las versiones de La Volta a La Foia.

Camisetas de las ediciones del 2013,2014 y 2015. Castalla, Onil e Ibi, respectivamente.
El resto del equipo terminaba con éxito la carrera. Salva entró 4 minutos antes, inalcanzable para mí. Por mucho que proteste, está muy fuerte y no hay quien le siga, aunque tengo que agradecer su compañía hasta el km.20. El gran Luís conseguía podio en esta carrera. Juanfran y Pablo acababan sin esfuerzo. Marian conseguía trofeo también. María conseguía terminar un entrenamiento más para Valencia acompañada de Oscar. Chema escoltaba sin esfuerzo a la gran Ana que, sobradísima, se anotaba otro entrenamiento exitoso y tiene ya el maratón en sus piernas aunque ella no lo sabe todavía (¡triunfarás Anita!).
Gran jornada de running, como todas las ediciones de la Volta que he corrido hasta hoy.

Contentos, después de la carrera.

Salva, Oscar, Luís, Marian, Pablo,Dani, Juanfran, Chema, Ana, Eu, María... ¡Bravo!
Con la élite runnistica alicantina, el gran Alexis Havran,
primero de su categoría y 5º general. Brutal. Enhorabuena

MªJosé (@runneralicantina) volvía a triunfar y subía al podio.
Valencia va a ser un paseo para ti :)

Antes del verano se abrieron las inscripciones para las X Millas de Alfàç del Pi y me inscribí aprovechando el tramo más barato de inscripción (en mayo, creo recordar), unos 8€ si no recuerdo mal. No me di cuenta que esto suponía competir muchos kilómetros dos semanas seguidas, pues se junta esta carrera de La Foia con el próximo domingo y los poco más de 16km de Alfáç, aunque tengo que admitir que le tengo ganas a la carrera, pues solo la he corrido una vez, en el 2011, pasado de peso y en un estado de forma más que cuestionable. Yo no tenía blog entonces, pero mi amigo Rafa sí y publicó la crónica y fotos nuestras AQUÍ Espero superar holgadamente aquel discretísimo crono y tener mejores sensaciones que aquel año.

Aunque no esté 100% satisfecho de mi participación en La Foia, los entrenamientos para un 10k rápido van bien.La báscula, aunque ha habido excesos, sigue dándome alegrías y me noto más fuerte en el gimnasio. Seguramente volveré a La Foia algún año buscando récord pero ahora solo pienso en el asalto a la MMP de 10k el día 29 en Los Montesinos y empiezo a ver a lo lejos, pero cada vez más cerca, el inicio del entrenamiento para el maratón de Barcelona. Se aproximan meses muy buenos, lo presiento.

Todo bajo control. Esto era impensable hace algunos años...


Os cuento, como siempre, cómo va todo, en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.



miércoles, 7 de octubre de 2015

XIII 10KM VILLA DE ROJALES. GRATA SORPRESA

El pasado sábado 3 de octubre fue el día elegido para volver a poner a prueba los avances del entrenamiento y la dieta. Había varias carreras para elegir ese fin de semana, destacando entre todas ellas el 10k incluido en el medio maratón de mi ciudad, Alicante, pero hay tantos motivos para no correrla... Un año más, se cambiaba el circuito y la organización, se añadía una prueba de 5kilómetros, se cobraba (y bien cobrado) hasta a los niños... Lo venden como el "día de la familia y el deporte", y yo pienso que sí, será el día de la familia, sobre todo la de los organizadores que se embolsan una cantidad de dinero que, comparada con otras carreras de la provincia infinitamente mejor organizadas y más baratas, es claramente excesiva y deja claro que la prioridad de este día es el negocio y no fidelizar y hacer sentir cómodo al corredor (Sres.,lávense la boca para hablar de y aspirar a compararse con Sta.Pola, por favor). Alguien que sabe mucho de esto, el gran Alberto Costilla "el sombrilla", cuenta su experiencia en esta carrera en su blog , y me consta que muchos se sintieron como él, independientemente de la distancia que eligieran en el DKV Running Day de Alicante.

Algo triste por no tener la gran carrera en casa un año más, no tuve que pensármelo mucho para elegir, finalmente, los 10kms de Rojales, como punto de control para mi entrenamiento, volviendo después de mucho tiempo a las carreras de la Vega Baja del Segura que tantas alegrías me dieron en el pasado y de las que guardo muy buen recuerdo, como por ejemplo Algorfa, Catral y Benijófar.


Coincidía de nuevo con mi gran amigo Ramón en el viaje y la carrera y llegaba algo más justo de tiempo de lo esperado a Rojales, con la sensación de que aquella no era mi tarde. Notaba el estómago pesado mientras calentábamos y, aunque en Alicante el tiempo era muy bueno para correr, en Rojales el calor y la humedad eran bastante molestos. No tardé en empezar a sudar abundantemente mientras intentaba poner el cuerpo a tono para la carrera, notando que las piernas tampoco tenían su mejor día.

De camino a la línea de salida, acompañando un rato al gran Kiko (enhorabuena por tu gran fin de semana), pude saludar a Emigdio Ribera, de la clínica CEADE, que me prepara desde mis entrenamientos para el maratón de Sevilla y gracias al cual he conseguido superar mis marcas de 10km, medio maratón y maratón. Me animó y me aconsejó calma, viendo el calor y la humedad de aquella tarde. Que saliera de menos a más, no como suelo hacer últimamente.
Se nos echaba el tiempo encima y no pude hablar todo lo que querría con él, y llegué junto a Ramón a la zona de salida muy atrasado en el pelotón, casi al final.

Salida. Pocos participantes a mis espaldas, como veis.

Empezamos puntuales, a las 19:00, y en dos zancadas olvidé todo lo que hasta ese momento tenía planeado. Nada de autocontrol, salir en progresión, etc. Decidí ir a por récord, a pesar de que no me notaba en mi mejor momento.
Después de una primera vuelta corta, de poco más de un kilómetro, tocaba recorrer las dos vueltas largas que completarían los 10kms del circuito. Esta segunda parte dibujaba un ocho en el plano, con un paso algo solitario y con un falso llano a un lado del río Segura y otra zona algo más cómoda que lo bordeaba al otro margen del río, unidos ambos círculos por un puente en cuesta y la zona más animada del circuito, por el centro de la ciudad.

Primeros metros. Foto de mi preparador, Emigdio

Conseguí mantenerme a un ritmo más o menos estable los 4 primeros kilómetros, entre 4:25 y 4:35m/km, pero según avanzaba la carrera el calor y el malestar en el estómago eran cada vez más incómodos.

En estas fotos todavía aguantaba el tipo.




En el avituallamiento, allá por el km.4.6 aproximádamente, sentí que necesitaba parar a beber y recuperar el aliento, aunque se tratara de una carrera de solo 10 kilómetros. Se me pasó por la cabeza, brevemente, hacer la carrera corta y tomarlo como prueba igualmente, pero intenté mantener la calma y ser fuerte mentalmente, ahora que el cuerpo no lo era. Arranqué de nuevo y tardé pocos segundos en sentir el pinchazo del flato en el costado. Mala cosa, pensé. Ahora sí que estoy perdido, me decía. Con la mano apretando en la zona dolorida intenté mantener el tipo, aflojando un poco el ritmo, y conseguí que el tiempo medio del km.5 no llegara a los 5m/km, aunque me pareció muy ritmo muy lento, que comenzaba a echar por tierra lo ganado anteriormente.

Un despiste me hizo pensar que el primer paso por la meta coincidía con la mitad del circuito, pero rápidamente me di cuenta de que realmente era casi el km.6. El tiempo no parecía tan malo, después de todo.

Primer paso por la línea de llegada



La temperatura empezaba a bajar y el flato desaparecía, pero ya no era capaz de llevar un ritmo más rápido de 4:45 m/km. Por suerte, al haber empezado muy atrasado, no dejaba de adelantar a muchos corredores, por lo que no tuve la sensación de otras veces, de lentitud, al verme adelantado en masa.
Los falsos llanos del circuito se pegaban bien a las piernas y, aunque el paso por las zonas más céntricas estaba lleno de gente animando y se corría más cómodo, las zonas más solitarias se hacían interminables.
No me fijaba demasiado en el circuito cuando no había animación, concentrado, intentando que la cabeza hiciera parte del trabajo que las piernas no podían hacer.

No había configurado en el reloj la vista del tiempo total de carrera, así que llevaba un pequeño descontrol en la cabeza sumando tiempos por kilómetro. No tenía claro cuál sería mi tiempo final. Había corrido a ritmo casi de MMP hasta el km. 4, pero al hundirme en el 4.5, tardar en recuperar, y no ser capaz de volver a estar cerca de 4:30m/km no era capaz de calcular cuándo acabaría, más pendiente de ser fuerte mentalmente que de sumar. Pensé que tal estaría cerca de 47:30, que si no aguantaba el ritmo de 4:45 hasta el final volvería, otra vez, a terminar un 10k en un tiempo muy alejado de mis objetivos.

Al pasar por el km.8 sentí que iba cada vez más justo de fuerzas, pero no quise reducir la marcha. Decidí gastar toda la reserva y no bajar de 4:45 si el cuerpo lo permitía. Adelanté por fin a varios corredores que tuve delante durante toda la carrera, que ahora veían como les fallaba las fuerzas, y después de dos curvas volvía de nuevo a la avenida de la salida, a la moqueta que llevaba a la meta.

Acabando

Me sorprendí cuando crucé la línea de llegada. Supongo que en el calor de la carrera y más pendiente de las sensaciones y de no perder la concentración no hice bien los cálculos, pues mi tiempo final oficial fue, quién lo diría, de 46:35. Tardé en darme cuenta, pero gracias a Ramón (enhorabuena por tu carrerón, ni constipado perdonas), recordé que saliendo tan atrás nuestro tiempo real era menor.
El tiempo oficial era 46:35, pero el real fue de 46:02.
Contra todo pronóstico, conseguía mi segunda mejor marca en 10.000m, acabando en la posición 154 de 291 en la clasificación general y 34 de 51 en mi categoría.

Carrera para repetir, sin duda, con un circuito que permite ir bastante rápido y una organización muy buena, a la que solo se le podría pedir para otros años gestionar algo mejor la entrega de dorsales, con algún voluntario más y varias colas separadas por números de dorsal y distancia de la carrera. Aún así, muy recomendable y una excelente alternativa a la carrera de Alicante de ese fin de semana, en todos los aspectos.

¿Qué habría pasado si hubiera salido un buen día? Sin calor, sin molestias en el estómago, sin esos 20 segundos de parada y los 20 segundos siguientes recuperando el ritmo... Poder correr a estos ritmos (la media de la carrera fue de 4:39m/km) con malas sensaciones durante más de la mitad circuito ha supuesto una inyección de moral impagable. Si he podido hacer una buena carrera sin sentir que fuera mi mejor día, ¿qué pasará cuando se "alineen los astros"? Veo que se puede correr bien incluso sufriendo, los entrenamientos empiezan a ser muy buenos y me noto fuerte y recuperado con facilidad.
Mi siguiente carrera será la Volta a La Foia - Ibi el próximo día 25 y después participaré en las X millas de Alfaç del Pi pero, en el fondo, solo pienso en una cosa: el asalto a la MMP del 10k. Creo que puedo hacer un buen tiempo, así que después de estas dos carreras, a las que les tengo muchísimas ganas también, me doy un mes más y me pongo fecha: 29 de noviembre. Bien en Los Montesinos (casi seguro), bien en Benidorm, esa será la fecha elegida para ir a por todas. Confío en que puedo bajar mi marca de 44:29 pero...¿hasta qué tiempo?¿soy demasiado optimista pensando en bajar de 44?¿daré por bueno un "hachazo" de tan solo 10 segundos? Me consumen las ganas de resolver las dudas y darlo todo de nuevo en un 10k y todo son buenas sensaciones y optimismo de cara a los dos próximos meses.

Como siempre, os cuento cómo van los entrenamientos y las sensaciones de La Foia y Alfaç en las próximas entradas del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.