martes, 29 de septiembre de 2015

VII MITJA MARATÓ LAFOIA.COM - I TRAIL VOLTA AL PANTÀ DE TIBI

Elegí un mal momento para dejar de escribir. Este parón bloguero de poco más de un mes, coincidiendo con semanas muy activas deportivamente hablando, ha hecho que se me acumule la faena y que haya mucho que contar, así que paciencia, que hoy me extiendo más de lo habitual en esta entrada del blog.

Aunque en el último post comentaba que mi siguiente carrera sería la de las dos leguas romanas en la Albufereta, que ya había sido aplazada una vez, finalmente no pudo ser, ya que los organizadores decidieron suspenderla a cinco días de la prueba. No entiendo cómo una carrera casi sin competencia ese fin de semana se canceló por falta de participantes. Es cierto que la organización no se atrevió a dejar abierto el plazo de inscripciones hasta el jueves, a dos días de la carrera, con lo que seguro habrían alcanzado el mínimo de doscientos corredores que pedía el ayuntamiento para cerrar las calles al tráfico, pero no me explico la poca aceptación de la carrera. Circuito atractivo, bastante llano, nuevo, motivación solidaria, camiseta bien diseñada (esto no me importa normalmente, pero ésta en concreto me gustaba mucho)... Luego, vamos y nos agolpamos como borregos en carreras que nos sangran, mal organizadas y en las que los organizadores nos tratan como a ganado y no piensan más que en el beneficio económico (hablo, obviamente, del "día del running" de Alicante del próximo día 4, al que no pienso ir). Mención "honorífica" aparte para la pésima gestión de la devolución de inscripciones por parte de Globalon, a los que tuvimos que ir casi suplicando en comentarios de Facebook hasta que se dignaron a aclarar cómo gestionarían las devoluciones.

Al no tener carrera el día de la Albufereta, decidí correr la distancia por mi cuenta, como primera prueba de velocidad de la temporada. Me lancé demasiado rápido al principio, con unos primeros kilómetros demasiado cercanos a 4m/km, y lo pagué a partir del km.4, bajando la velocidad más y más a cada zancada. Mal resultado, al final, con un ritmo medio demasiado lento, más cercano a 5m/km de lo que querría. Esperaba más, pero tomé nota del error: Nada de salir fuerte en las próximas pruebas. Recordaba que mis buenas carreras siempre estaban marcadas por la regularidad en los primeros kilómetros, sin altibajos, con reserva para poder forzar en los dos últimos. Calma, me dije.



El domingo día 20 tocaba salida larga en mi planning y la cambié por la media maratón de lafoia.com, una carrera gratuita en Onil, no competitiva, muy bien organizada por el club local. Me dejé convencer por mi amigo de Urbans, Salva, para acompañarle en esta prueba, como parte del entrenamiento para su segundo maratón. Allí nos reuníamos a las 7:00 Salva, mi hermana Irene, JJ, Pepelu y yo, para correr la media los 3 de Urbans y para la media por relevos mi hermana y Pepelu.

Entre charla y café, volviendo al coche, perdí la noción del tiempo y me retrasé en la salida. Según llegaba a la calle desde la que empezaba la carrera ya veía que los corredores se alejaban y tuve que pegar un pequeño sprint para alcanzar a Salva. JJ, por supuesto, ya estaba muchísimos metros más adelantado, a su ritmo inalcanzable para nosotros.

Recuperado de este primer acelerón, me quedé al ritmo de Salva, tranquilos, pues parecía que el circuito era cuesta arriba al menos los 6 primeros kilómetros.
No tardamos mucho en meternos en la montaña y descubrir que aquella carrera era de trail suave, pero monte a fin de cuentas, con caminos que en algunas ocasiones eran tan inclinados que no había más remedio que caminar cuesta arriba. Yo había ido a entrenar, sin más, sin pensar en el crono ni competir, así que solo pensaba en pasarlo bien.
Me notaba fuerte en las subidas, demasiado tal vez, según Salva, que al principio sufría más de lo habitual por su constipado y la caída accidental de su lentilla (¿cuántas veces puede pasar que se te caiga una lentilla, la cojas y te la puedas poner de nuevo y seguir corriendo?)
Hasta poco después del km.8 fuimos subiendo fuertes, intentando seguir a mi hermana que subía como un rayo. Era una gozada correr por aquel circuito, entre árboles, sin calor, forzando las subidas y dejándonos caer suavemente en las bajadas.
Pude ir fuerte hasta el km. 12, pero ahí tuve un pequeño bajón de energía, una pequeña pájara que, aunque tocaba llanear, me hizo bajar el ritmo ligeramente.
Era Salva entonces el que tiraba de mí, acelerando lo justo para que yo no me durmiera demasiado pero tampoco me quedara sin fuerzas.
Finalmente, un larguísimo tramo de asfalto cuesta abajo nos llevaba de nuevo al pueblo, Onil, donde , ya recuperado, pude sacar de las piernas algún kilómetro rápido, casi a 4:30m/km, para acabar este "trail sorpresa" en algo menos de dos horas que pasaron volando, por el gran circuito y la compañía del gran Salva. Buenas sensaciones al terminar, recuperación rápida y sensación de que podría seguir entrenando duro sin resentirme del esfuerzo. No se podía pedir más.

Con Salva y JJ. Una gozada coincidir, como siempre.
Con mi hermana Irene, veloz como el rayo


El siguiente domingo, día 27, volvía a sustituir la tirada larga por otra carrera, esta vez un trail "oficial", la primera edición de la Volta al Pantà de Tibi, en su versión corta, de 17kms. (no sé si algún día me atreveré con carreras de monte de más de medio maratón). Me había apuntado esperando compartir de nuevo carrera con Salva, pero problemas de última hora le obligaron a perdérsela y me tocó correr el circuito en solitario, ya que el resto de los amigos de Urbans se atrevían con la distancia larga, 26 kms., y no quería ser un lastre para ninguno de ellos, conociendo mi inexperiencia en el monte.



Tocaba madrugar de nuevo, para salir a las 8 desde Tibi. Llegué con tiempo de sobra para aparcar y recoger el dorsal, saludando en el camino a los cracks que se atrevían con la versión completa de la carrera. Por ahí estaban Juanfran, David y Luís (éste fenómeno la tarde anterior se subía al podio en los 5km de El Altet). La mañana prometía ser fresca, con el cielo cubierto y, por primera vez en muchos meses, volvía a iniciar una carrera con los cubrebrazos para no enfriarme los primeros kms.
Me había llevado la mochila con 1 litro de agua, pero a última hora, viendo que no hacía calor y confiando en los avituallamientos, decidí dejarla en el coche. Por otra parte, como el domingo anterior, no iba a la carrera con la cabeza en "modo competición". Esperaba pasarlo bien, no sufrir demasiado en las bajadas y procurar no ser yo el que cerrara la carrera.

Con Miguel y Luís, antes de la carrera. Luís, podio en El Altet la tarde anterior. Brutal.
Puntuales, espoleados por los ánimos del gran speaker de la prueba, salíamos cuesta arriba animados pero con calma, pues esta subida inicial, aunque breve, se pegaba bien a las piernas con tan poco rodaje en ese momento. Durante unos minutos acompañé a Luís y a su amigo Miguel, pero iban a por la distancia larga y, además, estaban de "resaca" de la carrera de El Altet de la tarde anterior, por lo que mi ritmo, aunque lento, era tal vez demasiado rápido para sus objetivos (no sé cuántas veces podré decir que he ido por delante del gran Luís en una carrera jajaja) así que les adelanté y seguí en solitario en ese primer tramo del circuito.

Me notaba ligero, sin cansancio en las piernas, llevaba un ritmo cómodo en las subidas que, además , me permitía adelantar a más corredores de los que hubiera imaginado a priori, a pesar de que mi ritmo me parecía muy lento. La primera subida duró 1km. y medio aproximádamente, alejándonos de Tibi, para volver de nuevo bajando poco después, en un descenso que volvía a pasar por el pueblo y continuaba cuesta abajo hasta el km.4 aproximadamente.

Fotos del primer paso por Tibi

Aquí comenzaba la subida más larga del circuito, unos 6 kms plagados de subidas imposibles de correr para mí, con alguna que otra bajada más difícil de lo yo pensaba (no tardé en sumar otra caida de culo a mi cuenta personal de caidas tontas en descenso montañero). Las vistas eran increíbles, con zonas de pinada espesa, que no permitía ver más allá de 10 metros del camino a los lados y claros que dejaban ver la niebla que se resistía a desaparecer metros abajo.



Cresteando

Subía tranquilo, notándome fuerte, adelantando corredores, animado y disfrutando del paisaje. Si en algún momento notaba que me había excedido, que iba demasiado rápido o me faltaba el aliento, aflojaba la marcha hasta que el pulsómetro indicara que el corazón volvía a su ritmo de carrera normal y seguía tranquilamente. No había que dejarse todas las fuerzas en esta carrera, ni jugarse lesiones, pensaba. No pensar en competición ni tiempos ayudaba a disfrutar de la carrera.




Recuperando el aliento después de una subida exigente

Llegado el punto más elevado del circuito me tomé algo de tiempo en respirar un poco, disfrutar del paisaje, con las montañas y el pantano de Tibi a nuestros pies, y reuní fuerzas y valor, pues recordaba por las fotografías de Facebook que la organización había marcado poco después una bajada como "muy técnica", algo que unido a mi inexperiencia en trail me tenía algo intranquilo desde que lo vi.


Ahí estaba, tal como avisaba la organización, la famosa bajada. Hay que decir que, una vez metido en el descenso, no me pareció tan complicado. Había estado en bajadas más duras y difíciles, pensé, aunque, efectivamente, tenía su dificultad.
Como es habitual siempre que participo en carreras de montaña, todos los puestos adelantados, todo lo ganado en la subida, se perdía ahora en el descenso. Era adelantado por muchísimos corredores y me agobiaba pensando que era un obstáculo para personas que sí que estaban interesadas en la competición, que tenían en mente un tiempo para acabar la carrera.
Así, entre evitar molestar demasiado y procurar no volver a poner el trasero en tierra de nuevo, fui bajando poco a poco, hasta llegar de nuevo a una zona cómoda de la carrera. En esta bajada fui adelantado por el gran David, que hacía la carrera larga junto a Juanfran, que se había quedado retrasado en este descenso. Poco después, en el avituallamiento en el que se separaban las dos carreras, volví a juntarme con David, que esperaba aquí a Juanfran, y con éste último , cuando llegó pasados pocos minutos. Después de abrazos, deseos de fortuna y fuerza para los próximos kilómetros con el grupo y reposición de energía y líquido gracias al magnífico avituallamiento, proseguí el camino, animado por la cercanía del final, a tan solo 4-5 kms.

Pude saludar en este momento a la gran Ana, más experimentada en el trail y mejor "bajadora" que yo. Sabía que en el monte, exceptuando las bajadas técnicas, nos movíamos en ritmos similares e intenté seguirla. Aún teníamos por delante una subida breve pero dura y un tramo cuesta abajo algo complicado, en el que volvía caer de culo, y la perdí de nuevo.

Tocaba volver a Tibi, subiendo por el río Verde, atravesándolo en varias ocasiones aprovechando que su escasísimo caudal lo permitía. El circuito seguía siendo tan atractivo ahora como cuando cresteabamos en la montaña que ahora dejábamos a un lado. Corría casi en solitario, escuchando el ruido del minúsculo arroyo que es ahora el río Verde, acelerando en los tramos llanos de tierra firme y adelantando de vez en cuando a algún corredor y a los caminantes que habían empezado antes que nosotros. El final de la carrera estaba cerca, pero no quería forzar demasiado, pues sabía que los últimos metros del circuito serían cuesta arriba.
Poco después del km.15 empezaba el ascenso hacia Tibi, tal como imaginaba, y casi en el km. 16 tuve que caminar unos metros, pues la subida se hacía demasiado dura, aunque ya estuvieramos en caminos de asfalto o cemento. Recuperadas las fuerzas en un par de minutos, reinicié la marcha, ya dentro del casco urbano de Tibi. Veía a lo lejos a Ana, de nuevo, por lo que pensé que tal vez no me había ido del todo mal en estos últimos kilómetros. Los espectadores animaban, los habitantes de Tibi salían a la puerta a darnos aliento y, siguiento con la eterna cuesta arriba del final y después de ver a los compañeros de Urban Oscar y María animándome, cruzaba la meta en 2:25:09 (2:24:53 reales), posición 135 de 188 en la general (sin datos de posición en mi categoría).

Fotos de la meta. Otra más :)


El tiempo era lo de menos aquella mañana. El objetivo era echar kilómetros a las piernas, aprovechar que era trail para utlizarla de gimnasio natural y no desfondarme demasiado para continuar esta semana con el entrenamiento sin estar demasiado agotado. Disfruté como hacía tiempo que no lo hacía en una carrera. El clima acompañó toda la mañana, me noté con fuerzas hasta el final y el esfuerzo de la organización para que la carrera fuera un éxito se notó durante todo el recorrido. Carrera muy recomendable, en resumen, a la que seguramente volveré, quién sabe si a la "hermana mayor" de la prueba, la de 26kms.

En la meta, con Abel y Ana. Él, 1er local, 8º general y 2º en su categoría.
Ella, imposible de seguir, entro medio minuto antes que yo. Buena gente :)

Como os decía, aunque al día siguiente sí que noté el esfuerzo y el cuerpo se resintió por algunos gestos forzados que en caliente pasaron inadvertidos, creo que puedo llegar en forma a la prueba de Rojales, 10kms que espero poder correr a un ritmo cercano de nuevo al de mi mejor marca.

Los entrenamientos empiezan a dar resultados, se ven picos de velocidad en los cambios de ritmo cercanos a mi objetivo y que puedo mantener varios minutos, el peso sigue estable en 78-79 kgs, me noto algo más fuerte moviendo peso en el gimnasio... todo parece indicar que podría hacer una buena carrera este sábado en Rojales, acompañado de  nuevo en la carretera por mi gran amigo Ramón.

Una buena carrera el próximo día 3 sería, sin duda, una gran inyección de moral para afrontar todo lo que tengo por delante. La volta a La Foia el día 25, Las X millas de Alfaç, las típicas carreras de diciembre y enero (medias incluidas)... y todo lo que a partir de ahí cuadre con el planning que me tienen que diseñar a finales de octubre para el próximo gran reto, el maratón de Barcelona en marzo del 2016.

Me muero de ganas por subirme de nuevo a la cinta del preparador de Almoradí y hacer la prueba de esfuerzo, para escribir de nuevo, como hice para Sevilla, todo el entrenamiento del maratón y ver mi estado de forma. Aún hay mucho trabajo por delante, mucho entrenamiento y, espero, mucho margen de mejora.

Como siempre, os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.
PD (¡SIGUE LEYENDO!): En la columna derecha del blog he añadido un widget que enlaza con la página de migranodearena.org en la que mi amigo de Urbans Chema gestiona su reto solidario Kms.por salud mental coincidiendo con su participación en el maratón de Munich. Os invito a echarle un ojo y a contribuir en lo posible. La iniciativa merece la pena.