lunes, 17 de agosto de 2015

XIII CROSS URBANO HONDÓN DE LAS NIEVES


El pasado 8 de agosto tocaba volver a Hondón de las Nieves y probarme de nuevo en sus 10kms, repitiendo por segunda vez (tal vez era la 3ª, tengo que revisarlo todavía) una carrera a la que he cogido cariño y que es de las fijas en el calendario veraniego desde que la probé. Este año, además, tenía un significado especial, pues suponía volver a la que fue mi primera carrera con los colores de Urban Runners, con los que el día 16 cumplí un año vistiendo de verde.

Recordaba del año pasado un circuito interesante, con dos vueltas pequeñas y otra algo más amplia. No recordaba demasiado desnivel y creía que había pocas cuestas (me equivocaba), y al ver mis 47 minutos largos del año pasado me animé a intentar igualar o mejorar el crono del 2014.

Recorrido del Cross


La tarde del sábado era cada vez más fresca, con un cielo cada vez más cubierto. Sin el calor agobiándome durante la carrera sería más fácil conseguir mi objetivo, pensé.
Nada más aparcar, cerca de la salida, desvirtualicé al gran Alberto Cordero , con el que ya había mantenido alguna conversación en redes sociales pero al que aún no había visto en persona (sus carreras no las hace cualquiera... )
Recogí sin problema el dorsal y la bolsa del corredor y saludé al gran Luís Benito, la bestia de mi club,  y volví rápidamente al coche a cambiarme.

En pocos minutos ya estaba de nuevo en la zona de salida, calentando acompañado de Luís, contagiándome de su alegría y optimismo en las carreras, pero sin poder dejar de pensar en lo obvio: intercambiar esa semana los entrenamientos de martes y jueves, dejando la salida tranquila el martes y el fartlek intenso el jueves no había sido buena idea.
No me notaba físicamente al 100%, aunque tenía muchas ganas de darlo todo. La avenida por la que saldríamos, en suave cuesta arriba, casi inapreciable, se hacía incómoda incluso calentando. Mala señal, pensé, aunque confié que el calentamiento me pondría a punto.

Y llegó el momento de echarse a correr. Me situé a mitad del pelotón, en medio de unos 200 participantes (recordaba esta carrera más concurrida), y volví a coincidir con Alberto Cordero que, GoPro en mano, no paraba de grabar y hacer fotos.

A correr (gracias por la foto A.Cordero)
Me dije que podría mantenerme a 4:30m/km aproximadamente las dos primeras vueltas y que ya aguantaría como fuera el esfuerzo en la última, la más larga.
Según avanzaba iba recordando y dándome cuenta de la mala memoria que tenía, al menos en lo que se refería al circuito.

Pensativo, con muy pocos metros en las piernas todavía


La carrera no paraba de subir y bajar suavemente y costó mantener el tipo la primera vuelta. La avenida desde la que salíamos había que recorrerla tres veces, y la primera ya noté que se pegaba demasiado a las piernas.

Todavía fresco, en una de las avenidas principales.


En el primer paso por meta decidi aflojar un poco el ritmo. Ahora que recordaba dónde podía acelerar un poco, en la vuelta corta, intenté dosificar las fuerzas.

Primera vuelta


La estrategia no funcionó y en las zonas de subida de esta segunda vuelta corta volví a sufrir más de lo esperado. No eran cuestas duras, en absoluto, pero me costaba muchísimo mantenerme a 4:45.
Con un avituallamiento líquido algo escaso para mi gusto, ya que aunque el calor no apretaba la humedad era bastante molesta como para sentirnos aliviados con un simple vaso de agua, empezábamos la vuelta larga.

Recordaba la bajada que nos alejaba del pueblo, pero no adiviné que, justo después, esa recta que abandonamos a medio camino en la segunda vuelta ahora se estiraba subiendo sin parar, convirtíendose en la más dura de la carrera para mí.

El tiempo medio seguía cayendo por momentos, demasiado cerca de los 5m/km. Miraba hacia delante y no veía el final del ascenso. No era una subida dura, pero las fuerzas fallaban. Pensando que todo aquello que estaba subiendo alejándome de Hondón habría que bajarlo de vuelta intenté no perder demasiado el terreno ganado al principio.
Un giro a la izquierda justo a la entrada de Bayón y ya se vislumbraba el final de la subida. Poco después, girábamos de nuevo y, por fin, tocaba empezar a bajar.
Intenté acelerar, recuperar el aliento, y conseguí adelantar a algunos corredores. Hice cálculos, y me di cuenta de que, tal vez, empeoraría y mucho el tiempo del año pasado.
Seguí acelerando aprovechando el suave descenso y, ya en el pueblo, volvimos a subir y bajar por el casco urbano, quedando definitivamente frenado en las últimas cuestas.

Subiendo por última vez la avenida de la salida eché un vistazo al reloj y vi que habría que apretar los dientes y echar el resto si quería quedar por debajo de 49 (quién me ha visto y quién me ve...) Conseguí sacar todas las fuerzas que aún había en la reserva y crucé la meta en 48:58, 49:01 oficial (no hay tiempo real en la clasificación, ya que no se midió el tiempo en la salida y todos los corredores, del primero al último, tienen el mismo tiempo en ambos registros, real y oficial).
La clasificación, para olvidar: 145 de 209 en la general y 30 de 37 en mi categoría.

Meta. Bajando de 49 casi por la mínima

Saludé en la meta a Luís que, en su línea, hacía un carrerón y subía al podio (te lo dije, crack). También volví a cruzarme con Alberto, que había hecho una carrera magnífica aunque estaba, según él, en pretemporada y no lo dio todo.

Avituallamiento final. Grande, Luís


Por mi parte, no mejoraba el tiempo del año pasado, que fue de unos 48 minutos justos, y me quedaba con la sensación de haberme estancado en este ritmo en el 10000, sufriendo como hace años, en peor forma, para bajar de 50.
Correr a 4:55m/km está muy lejos del objetivo, así que toca seguir entrenando, supongo. Quiero pensar que aún pesaba el fartlek del jueves, que el calor no ayuda y que el verano no es buen momento para grandes tiempos. Supongo que en un mes las cosas cambiarán, con mejor forma y el peso ajustado de una vez por todas.

La última semana ha sido floja, pues estuve de viaje por trabajo en Zaragoza y sólo pude sacar un par de días para trotar tranquilo por esta gran ciudad (ya os digo que su maratón caerá,antes o después :) )

Una ciudad que merece ser recorrida a la carrera. Volveré, y no a trabajar ;)


Además, la rodilla izquierda se resintió del último día de gimnasio (lo cogí con muchas ganas, por lo visto), por lo que estuve tres días de reposo después. Todo esto, unido al desmadre en la dieta debido al estrés y a trabajar fuera de casa, han hecho que gane de nuevo casi 2 kgs, cuando estaba cerca de bajar (llegué a estar en 80.4) de la barrera de los 80 de nuevo, y que no acabe de sentirme fuerte del todo. La tirada larga de este domingo, aunque tranquila, aún se nota hoy en las piernas, por ejemplo.

Vuelvo a la disciplina perdida hace una semana y poco, bajaré de nuevo de 80 kgs y espero que el fin de agosto, con la bajada de temperaturas, y el inicio de septiembre, con más entrenamiento acumulado, empiecen a permitirme ver avances. No estoy satisfecho ahora mismo, pero tampoco me rindo.

La siguiente carrera, el viernes 21 de agosto en la clásica bajada Hondón-Aspe. Algo más de 11kms cuesta abajo, en los que no tengo grandes expectativas, ya que no creo que sea la carrera adecuada para medir mis progresos, pero que quiero correr a tope, ya que en mi única participación hasta el momento, hace 2 años, fuí reservando fuerzas de principio a fin, pues estaba en pleno entrenamiento para el maratón de Valencia y no quería jugarme lesión o cargarme demasiado las piernas y fallar en los entrenamientos posteriores.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Venga gran Jordi, que en la Bajada nos desquitamos, pero no cambies entrenoooooos

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    1. Allí nos veremos aunque, como digo, por las características de la carrera, no la veo buena opción para medir el progreso (o no-progreso) del entrenamiento. A pasarlo bien, sin más. Todo llegará, espero

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