domingo, 2 de agosto de 2015

29 CROSS SUBIDA AL SANTUARIO STA.Mª MAGDALENA (NOVELDA)





Un año más, después de habérmela perdido en el 2014, he vuelto a la subida del santuario de la Magdalena de Novelda. El sábado volvía a participar en este cross  que ya conocía de años anteriores (2011, 2012 y 2013) y en el que nunca he hecho buenos tiempos, por el calor, mi estado de forma en verano, cansancio acumulado, exceso de peso...
Este año llegaba más animado, después de una buena semana de entrenamiento acompañada de un sorprendente autocontrol en la dieta. Sobre las 17:30 recogía a JJ y salíamos hacia Novelda, comentando por el camino la dureza de la prueba y la estrategia a seguir.
Una vez en el polideportivo y recogido el dorsal y la bolsa del corredor, me reunía con el resto de Urbans y me juntaba con los amigos de Skyrunners, Rafa, Sera y Pili, que también corrían este año.
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Urbans, de izda. a dcha. , Sergio, Andrea, JJ, Jordi, Luís y yo

Con Pili, Sera y Rafa
En el calentamiento no me notaba especialmente fuerte, pero estaba motivado. Era el primer año que corría este cross con la temperatura tan baja y sin calor sofocante, así que me dije que había que darlo todo y aprovechar la tregua que nos daba el clima.

El santuario que da nombre a la carrera

Otra foto más del santuario


Rafa, que participaba por primera vez en esta carrera, me acompañó en el calentamiento y en la salida. Como siempre, empezábamos muy apretados, dando una vuelta a la pista de atletismo y saliendo por un camino estrecho que nos dejaba en la calle, en la avenida del polideportivo, donde  podía estirarse un poco más el grupo. Noté que había ido muy lento en la salida y en cuanto pisé la calle empecé a adelantar corredores buscando un ritmo cercano a 5m/km.

Acompañado de Rafa en todo el trayecto hasta el inicio de la subida más dura, del km.4 al 5, fui capaz de correr a 5 m/km o un poco más rápido aunque el recorrido no dejaba de subir suavemente.
En el ya conocido giro a la izquierda, poco después del km.4, iniciando la cuesta más dura de la carrera que nos llevaría al punto más alto del circuito, junto al santuario, no pude seguir el ritmo de Rafa y avancé en solitario. No pensaba parar en todo el ascenso, aunque tuviera que ir dando pasos cortos o correr mucho más lento. Esta subida no pensaba hacerla andando, me dije, no este año.
Había olvidado lo duro que es el ascenso en este punto y, aunque estuve tentado de caminar en el último tramo, donde después de una curva parecía que llegaríamos al final de la subida pero aún seguíamos cuesta arriba, conseguí llegar al avituallamiento sin detenerme, poco después del km.5.

Me detuve pocos segundos para beber agua y me lancé cuesta abajo, intentando recuperar el tiempo perdido en la subida. El ritmo medio no me parecía malo en ese momento y pensé que solo quedaba dejarse llevar. Me equivoqué, pues no recordaba bien la vuelta hacia el polideportivo.

Pocos metros después del avituallamiento la cuesta abajo era muy inclinada y en pocos metros ya habíamos bajado todo lo ascendido por la otra cara de la loma, al pie del monte de la Mola. Hasta el km.8 tocaba pelear con unas constantes subidas y bajadas que, aunque suaves, me hicieron ver que no iba tan sobrado de fuerzas como pensaba. Un avituallamiento inesperado, antes del que ya conocía del km.9, nos daba un vaso de agua poco después de una subida corta pero que a estas alturas de la carrera se pegaba, y bien, a las piernas. Me paré a beber tranquilamente, recuperé el aliento, y seguí cuesta abajo.
Desde ese momento recordaba bien el circuito que tenía todavía por delante y sabía que era la parte más cómoda de la carrera. Intenté mantenerme por debajo de 5m./km pero era imposible. Las piernas estaban demasiado cansadas y la fatiga acumulada en la subida al santuario no me dejaba acelerar más. Me conformé con ser regular, a 5m/km, pues recordaba que los dos últimos años en este punto iba mucho peor y seguramente podría hacer, después de todo, mi mejor tiempo en esta carrera y, tal vez, bajar por fin de la hora en este cross.

Nos acercábamos poco a poco otra vez al casco urbano. En el km.9 volví a parar en el avituallamiento para beber tranquilo (me cuesta mucho beber corriendo, tendré que arreglar este "problema" algún día) y recuperé rápidamente el ritmo. Los noveldenses habían animado durante todo el circuito, en algunos casos sacando las mangueras de sus chalets para refrescarnos y ahora, en el pueblo, animaban más que nunca. Pude subir un poco el ritmo y adelantar a muchos corredores en los últimos kilómetros.
Cuando al final de una avenida vi de nuevo el polideportivo miré el reloj. Se me iba a escapar la oportunidad de bajar de una hora al final, así que tocaba intentar que fuera por la mínima.

De vuelta, en la pista del poliderpotivo (foto de Mariví Lobo)


Media vuelta en la pista para terminar (gracias por la foto Inma Rubio;) )
Aceleré y disfruté de la entrada al polideportivo, lleno de gente animando. Una vuelta a la pista y cruzaba la meta en 1:01:51, 1:01:20 real, un promedio de 5.12m/km, quedando en la posición 678 de 1074 en la general y 133 de 187 en mi categoría. Pensé que era mi récord en esta carrera, pese a no bajar de la hora, y en el tiempo oficial ha sido así, aunque he visto que en el 2011 hice EXACTAMENTE el mismo tiempo real.

Meta. Bajar de la hora, otro año.
Me recuperé con mucha rapidez del esfuerzo, mientras iba dándole vueltas a la cabeza, pensando en las sensaciones de la carrera y el resultado final. Estaba contento por cómo me sentía pocos minutos después de acabar, sin demasiado cansancio y fuerte, pero tenía la sensación de que podía haber dado algo más, que menos parones en los avituallamientos y un poco más de capacidad de sufrimiento durante la subida me habrían hecho bajar sin problema de la hora. El clima, por una vez, nos daba tregua en esta carrera y podría haber favorecido un buen tiempo en la meta, algo más cerca de la mitad de la tabla tanto en la clasificación general como en mi categoría. El año que viene, más, que esta carrera no puede faltar en el calendario de verano de ningún corredor. Muy recomendable.

Con el gran JJ, recuperándonos después de la carrera (tiempazo, crack),
gracias al magnífico avituallamiento de la meta - Fotografía:Inma Rubio

En general, estoy animado. Poco a poco voy recuperando la forma, la báscula está a pocos gramos de bajar por fin de los 80kgs y empiezo el mes con planning deportivo nuevo, Fartleks diferentes, y gimnasio buscando fuerza en lugar de resistencia. Supongo que es cuestión de tiempo que empiecen a notarse "de verdad" los cambios. Creo que en septiembre empezaré a estar cerca del estado de forma deseado y, acompañado de menos calor y humedad, empezaré a ver los resultados del entrenamiento y la dieta.

El próximo sábado vuelvo a la primera carrera que corrí como Urban, el cross de Hondón de las Nieves. 10 kilómetros que recuerdo fáciles, sin mucho desnivel, y que creo que podré correr, por lo menos, tan rápido como el año pasado (espero arañarle algún minuto al crono anterior jeje)

Nos leemos y os cuento cómo van la carrera y los entrenamientos en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

3 comentarios:

  1. Grande niño, y si, con un poco de presteza en los avitu hubieras bajado con facilidad de la hora, cosa que el año que viene lograrás con facilidad.
    Saludos crack, y suerte en Hondón, te empiezo a echar de menos jajaja

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    1. Poco a poco, supongo.
      Nos vemos en la bajada Hondón-Aspe, como muy tarde. Ojalá pudieramos estar todas las semanas descubriendo carreras fuera de Alicante con los amigos, eh?

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  2. Por fin he tenido un ratillo para leer tus crónicas, amigo!
    Lamento el retraso! :(
    Tienes un coraje excepcional, con el calor que hace estos meses, es toda una hazaña concluir cualquier carrera, asique... enhorabuena por tu enorme fuerza de voluntad! :D
    No te preocupes por bajar tiempo, todo llega a base de constancia!, además... qué te voy a contar yo, maestro! ^^
    Un abrazo!

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