domingo, 23 de agosto de 2015

XXX BAJADA HONDÓN - ASPE

El pasado viernes 21 de agosto tocaba despedida de las carreras de los típicos meses vacacionales. Decidí que la última prueba de agosto y casi, del verano, sería la bajada Hondón - Aspe, clásica en el calendario estival, que este año llegaba a la edición número treinta.



Recordaba de mi única participación hasta el momento, dos años atrás, una carrera cómoda, tal vez por cómo la afronté, con calma, en mitad del entrenamiento de mi estreno maratoniano del 2013.
Este año llegaba después de una semana floja de entrenamientos, sin tiempo para gimnasio el lunes, un atracón con los amigos Ramón y Rafa el martes que condicionó muchísimo mi entrenamiento de la noche (duré 15 minutos corriendo) y dos días de descanso.
A pesar de tan poco entrenamiento y de algún que otro exceso en la mesa, llegaba descansado y confiado a la carrera. Si pude, en su día, correrla sin forzar en 55 minutos, aproximadamente, ¿por qué no iba, en esta ocasión, poder correr sin problema a 4:40 como poco?
Con este pensamiento y acompañado por mi hermana Irene y mi amigo y fiel compañero de carreras veraniegas, Ramón, junto al bestia del running, Alexis, salíamos de Alicante, con tiempo, rumbo primero a Aspe, meta de la prueba, a dejar uno de los coches y después a la salida, en Hondón de las Nieves, con el otro coche, a tomar un café tranquilamente y reunirnos con los amigos de siempre, habituales de las carreras populares (Serafín, Pili, Alberto, Martín...)

Alexis, Irene y Ramón. Compañía inmejorable

Skyrunners y familia

Con toda la expedición, en la salida


El calor no perdonaba por la tarde y después de tomar algo a la sombra y hacernos a la idea de correr con calor nos preparamos y empezamos a calentar. Me cruzaba con los amigos de Urban, a los que no había visto hasta el momento. Por allí andaban Sergio Martínez, preparándose para luchar por las primeras plazas, igual que el gran JJ, que se fue rápidamente al grupo de salida a situarse bien, cerca de los primeros puestos, pues sabía (y así fue) que haría un carrerón.

Unos minutos de trote ligero, estiramientos y ya estaba, dos semanas después, en la misma avenida de la salida del cross de Hondón, en sentido contrario esta vez, esperando junto a mi hermana la salida de la carrera, que se dio sin que apenas nos diéramos cuenta.

Primeros metros...

Éramos muchos corredores, casi mil, y costó coger el ritmo los primeros metros. Después de un primer repecho en el que no aflojé el ritmo, pues sabía que llegaban muchos metros de bajada, encontré mi sitio en la carrera y empecé a correr cómodo. Empezaba la primera bajada fuerte y, en lugar de dejarme caer sin más, aceleré un poco. No iba a hacer la carrera cómoda que recordaba del 2013 y no tenía pensado aflojar, y menos cuesta abajo. Así, los dos primeros kilómetros salieron rápidos, cercano a 4:30 el primero y 4:15 el segundo. En el tercero la bajada ya no era tan pronunciada, pero no costó  correrlo a 4:30 de nuevo, aunque parara brevemente a animar a mi compañero de Urban Sergio, que se paraba por lesión.

Las piernas parecían responder, sin notar demasiado el esfuerzo, y decidí no aflojar. Llegando al kilómetro 5, ya sin tanta pendiente y zonas bastante llanas, la gravedad ya no ayudaba, no había cuestas pronunciadas y empecé a notarme flojo. Coincidía, además, con la zona más solitaria y triste de la carrera. Teniendo en mente que aún quedaban seis kilómetros por delante y que hasta ahora el ritmo era bueno, frené un poco. Bebí tranquilamente el botellín de agua que recogí metros atrás, llegando a parar unos segundos, y retomé la carrera. Aunque el circuito seguía siendo fácil, no terminaba de coger el ritmo que habría querido, y me acercaba cada vez más a los 5m/km.

Empezaba a sentir demasiado el calor, aunque en algunas zonas el viento soplaba suavente en contra, y veía como, poco a poco, era adelantado por muchos corredores que dejé atrás en la primera bajada fuerte.
Mantuve el tipo como pude, pero no había recuperación. Llegando al kilómetro 8 cogía otro repecho cuesta arriba, breve pero que me volvía a frenar y dejaba de nuevo mi intento de recuperación en eso, intento y buenas intenciones (llegué a pararme a beber un par de veces) Un nuevo descenso, ya acercándonos a Aspe, me permitía recuperar algo del tiempo perdido en el tramo anterior, y me dejaba ya metido en Aspe, encarando la última subida de la carrera y bajando ya hasta el final del circuito, dentro del tramo más atractivo del circuito, el paso por la calle Cruz, estrecha, antigua y con muchísimo público animando, igual que en las avenidas de entrada a la ciudad.

Cerca de la meta

Aunque no conseguí acelerar demasiado a pesar de la comodidad del final de la carrera y del gran ambiente de Aspe, disfruté de esta última parte del circuito y aún pude pegar un último acelerón llegando al parque del Dr.Calatayud, donde cruzaba la meta en 53:19 oficial, 53:02 reales, posición 475 de 952 en la clasificación general y 87 de 136 en mi categoría (nota mental para mis próximas carreras: Si participas en una carrera y te dan un dorsal, lo suyo es usarlo y que no te tengas que dar cuenta que no te lo pusiste cuando te dan la camiseta en la meta XD ).

Recien llegado a la meta, pensativo.
¿Habrá mejoría en septiembre?¿Dorsal?¿Qué dorsal?

En la media, aproximadamente, pero algo decepcionado por no ser capaz de ganarle más de 2 minutos a mi tiempo anterior. Rodar a 4:49 en esta carrera no era lo esperado, la verdad. Tal vez pagué el esfuerzo de los 3 kms iniciales, o el calor pudo conmigo (debo admitir que no fue, ni de lejos, la tarde más calurosa del verano). No sé. En esta ocasión el peso era ligeramente inferior a la semana pasada, había descansado bien... Supongo que las carreras de verano, simplemente, no se me dan bien. Me quedo con el hecho de que he vuelto a sumar kilómetros y que todo se acumula de cara al inicio del otoño, en el que la dieta y el entrenamiento deberían dar sus frutos de una vez por todas.

Polos, fruta, bebida...Costó poco recuperarnos
Volviendo a la crónica,, una vez llegado a la meta me reuní con Ramón, saludé por fin al gran Luís, que hacía una carrera excelente, imparable en su mejoría física, me reuní con Alexis (lo que corre este hombre es increíble) y esperé a mi hermana (buena vuelta a la competición), mientras nos hacíamos las últimas fotos.

Saludando, al fin, a Luís. Carrerón crack.

A ver si se me pega algo de estos tres...

Más fotos, estas últimas de Inma Rubio Fotografía (mil gracias, guapa! ;) )


Las treinta ediciones de esta carrera y la elevada participación en las dos modalidades (marcha y carrera) se entienden cuando llegas a meta y te encuentras un recibimiento tan bueno, con avituallamiento líquido y sólido para hartarse y un cuidado al corredor excelente de principio a fin del circuito. Todo ello por, ojo, tan solo 5€ (cuánto tienen que aprender algunos...) Carrera para repetir, sin duda.


Sigo con el entrenamiento. Llegan tres semanas seguidas de trabajo de tardes, que me impiden correr el cross de Mutxamel y que me obligarán a madrugar y a cumplir con el planning por las mañanas. Creo que me sienta mejor, en verano, el entrenamiento madrugador así que esto, unido al control de la dieta (kilo y medio menos y alcanzo el primer objetivo, por fin), espero que me hagan progresar. Las rodillas no se quejan y no creo que haya contratiempos que impidan seguir fielmente el entrenamiento programado.
He decidido competir algo menos, y no volveré a una carrera popular hasta casi finalizar verano, en el I Cross Popular Albufereta Solidaria del 12 de septiembre, 2 leguas romanas (1=4435m) dando dos vueltas a un circuito que pasa por la puerta de casa, para esperar después a un 10k a principios de octubre (por decidir). Espero que estas dos carreras me permitan comprobar que hay avances y que soy más rápido. Después, la Volta a la Foia (Ibi) y a descansar para empezar la preparación para Barcelona'16 , previo paso por la clínica CEADE de Almoradí en noviembre para la prueba de esfuerzo y renovación de su asesoramiento anual.

Espero notar cambios pronto y poder contaros que todo va según lo previsto.
Nos leemos en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

PD: Mil gracias a Alberto Costilla y su grupo, que se ofrecieron a arreglar un pequeño "problema logístico" que descubrimos al llegar a Aspe (lo de mi despiste permanente es de traca XD )

lunes, 17 de agosto de 2015

XIII CROSS URBANO HONDÓN DE LAS NIEVES


El pasado 8 de agosto tocaba volver a Hondón de las Nieves y probarme de nuevo en sus 10kms, repitiendo por segunda vez (tal vez era la 3ª, tengo que revisarlo todavía) una carrera a la que he cogido cariño y que es de las fijas en el calendario veraniego desde que la probé. Este año, además, tenía un significado especial, pues suponía volver a la que fue mi primera carrera con los colores de Urban Runners, con los que el día 16 cumplí un año vistiendo de verde.

Recordaba del año pasado un circuito interesante, con dos vueltas pequeñas y otra algo más amplia. No recordaba demasiado desnivel y creía que había pocas cuestas (me equivocaba), y al ver mis 47 minutos largos del año pasado me animé a intentar igualar o mejorar el crono del 2014.

Recorrido del Cross


La tarde del sábado era cada vez más fresca, con un cielo cada vez más cubierto. Sin el calor agobiándome durante la carrera sería más fácil conseguir mi objetivo, pensé.
Nada más aparcar, cerca de la salida, desvirtualicé al gran Alberto Cordero , con el que ya había mantenido alguna conversación en redes sociales pero al que aún no había visto en persona (sus carreras no las hace cualquiera... )
Recogí sin problema el dorsal y la bolsa del corredor y saludé al gran Luís Benito, la bestia de mi club,  y volví rápidamente al coche a cambiarme.

En pocos minutos ya estaba de nuevo en la zona de salida, calentando acompañado de Luís, contagiándome de su alegría y optimismo en las carreras, pero sin poder dejar de pensar en lo obvio: intercambiar esa semana los entrenamientos de martes y jueves, dejando la salida tranquila el martes y el fartlek intenso el jueves no había sido buena idea.
No me notaba físicamente al 100%, aunque tenía muchas ganas de darlo todo. La avenida por la que saldríamos, en suave cuesta arriba, casi inapreciable, se hacía incómoda incluso calentando. Mala señal, pensé, aunque confié que el calentamiento me pondría a punto.

Y llegó el momento de echarse a correr. Me situé a mitad del pelotón, en medio de unos 200 participantes (recordaba esta carrera más concurrida), y volví a coincidir con Alberto Cordero que, GoPro en mano, no paraba de grabar y hacer fotos.

A correr (gracias por la foto A.Cordero)
Me dije que podría mantenerme a 4:30m/km aproximadamente las dos primeras vueltas y que ya aguantaría como fuera el esfuerzo en la última, la más larga.
Según avanzaba iba recordando y dándome cuenta de la mala memoria que tenía, al menos en lo que se refería al circuito.

Pensativo, con muy pocos metros en las piernas todavía


La carrera no paraba de subir y bajar suavemente y costó mantener el tipo la primera vuelta. La avenida desde la que salíamos había que recorrerla tres veces, y la primera ya noté que se pegaba demasiado a las piernas.

Todavía fresco, en una de las avenidas principales.


En el primer paso por meta decidi aflojar un poco el ritmo. Ahora que recordaba dónde podía acelerar un poco, en la vuelta corta, intenté dosificar las fuerzas.

Primera vuelta


La estrategia no funcionó y en las zonas de subida de esta segunda vuelta corta volví a sufrir más de lo esperado. No eran cuestas duras, en absoluto, pero me costaba muchísimo mantenerme a 4:45.
Con un avituallamiento líquido algo escaso para mi gusto, ya que aunque el calor no apretaba la humedad era bastante molesta como para sentirnos aliviados con un simple vaso de agua, empezábamos la vuelta larga.

Recordaba la bajada que nos alejaba del pueblo, pero no adiviné que, justo después, esa recta que abandonamos a medio camino en la segunda vuelta ahora se estiraba subiendo sin parar, convirtíendose en la más dura de la carrera para mí.

El tiempo medio seguía cayendo por momentos, demasiado cerca de los 5m/km. Miraba hacia delante y no veía el final del ascenso. No era una subida dura, pero las fuerzas fallaban. Pensando que todo aquello que estaba subiendo alejándome de Hondón habría que bajarlo de vuelta intenté no perder demasiado el terreno ganado al principio.
Un giro a la izquierda justo a la entrada de Bayón y ya se vislumbraba el final de la subida. Poco después, girábamos de nuevo y, por fin, tocaba empezar a bajar.
Intenté acelerar, recuperar el aliento, y conseguí adelantar a algunos corredores. Hice cálculos, y me di cuenta de que, tal vez, empeoraría y mucho el tiempo del año pasado.
Seguí acelerando aprovechando el suave descenso y, ya en el pueblo, volvimos a subir y bajar por el casco urbano, quedando definitivamente frenado en las últimas cuestas.

Subiendo por última vez la avenida de la salida eché un vistazo al reloj y vi que habría que apretar los dientes y echar el resto si quería quedar por debajo de 49 (quién me ha visto y quién me ve...) Conseguí sacar todas las fuerzas que aún había en la reserva y crucé la meta en 48:58, 49:01 oficial (no hay tiempo real en la clasificación, ya que no se midió el tiempo en la salida y todos los corredores, del primero al último, tienen el mismo tiempo en ambos registros, real y oficial).
La clasificación, para olvidar: 145 de 209 en la general y 30 de 37 en mi categoría.

Meta. Bajando de 49 casi por la mínima

Saludé en la meta a Luís que, en su línea, hacía un carrerón y subía al podio (te lo dije, crack). También volví a cruzarme con Alberto, que había hecho una carrera magnífica aunque estaba, según él, en pretemporada y no lo dio todo.

Avituallamiento final. Grande, Luís


Por mi parte, no mejoraba el tiempo del año pasado, que fue de unos 48 minutos justos, y me quedaba con la sensación de haberme estancado en este ritmo en el 10000, sufriendo como hace años, en peor forma, para bajar de 50.
Correr a 4:55m/km está muy lejos del objetivo, así que toca seguir entrenando, supongo. Quiero pensar que aún pesaba el fartlek del jueves, que el calor no ayuda y que el verano no es buen momento para grandes tiempos. Supongo que en un mes las cosas cambiarán, con mejor forma y el peso ajustado de una vez por todas.

La última semana ha sido floja, pues estuve de viaje por trabajo en Zaragoza y sólo pude sacar un par de días para trotar tranquilo por esta gran ciudad (ya os digo que su maratón caerá,antes o después :) )

Una ciudad que merece ser recorrida a la carrera. Volveré, y no a trabajar ;)


Además, la rodilla izquierda se resintió del último día de gimnasio (lo cogí con muchas ganas, por lo visto), por lo que estuve tres días de reposo después. Todo esto, unido al desmadre en la dieta debido al estrés y a trabajar fuera de casa, han hecho que gane de nuevo casi 2 kgs, cuando estaba cerca de bajar (llegué a estar en 80.4) de la barrera de los 80 de nuevo, y que no acabe de sentirme fuerte del todo. La tirada larga de este domingo, aunque tranquila, aún se nota hoy en las piernas, por ejemplo.

Vuelvo a la disciplina perdida hace una semana y poco, bajaré de nuevo de 80 kgs y espero que el fin de agosto, con la bajada de temperaturas, y el inicio de septiembre, con más entrenamiento acumulado, empiecen a permitirme ver avances. No estoy satisfecho ahora mismo, pero tampoco me rindo.

La siguiente carrera, el viernes 21 de agosto en la clásica bajada Hondón-Aspe. Algo más de 11kms cuesta abajo, en los que no tengo grandes expectativas, ya que no creo que sea la carrera adecuada para medir mis progresos, pero que quiero correr a tope, ya que en mi única participación hasta el momento, hace 2 años, fuí reservando fuerzas de principio a fin, pues estaba en pleno entrenamiento para el maratón de Valencia y no quería jugarme lesión o cargarme demasiado las piernas y fallar en los entrenamientos posteriores.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 2 de agosto de 2015

29 CROSS SUBIDA AL SANTUARIO STA.Mª MAGDALENA (NOVELDA)





Un año más, después de habérmela perdido en el 2014, he vuelto a la subida del santuario de la Magdalena de Novelda. El sábado volvía a participar en este cross  que ya conocía de años anteriores (2011, 2012 y 2013) y en el que nunca he hecho buenos tiempos, por el calor, mi estado de forma en verano, cansancio acumulado, exceso de peso...
Este año llegaba más animado, después de una buena semana de entrenamiento acompañada de un sorprendente autocontrol en la dieta. Sobre las 17:30 recogía a JJ y salíamos hacia Novelda, comentando por el camino la dureza de la prueba y la estrategia a seguir.
Una vez en el polideportivo y recogido el dorsal y la bolsa del corredor, me reunía con el resto de Urbans y me juntaba con los amigos de Skyrunners, Rafa, Sera y Pili, que también corrían este año.
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Urbans, de izda. a dcha. , Sergio, Andrea, JJ, Jordi, Luís y yo

Con Pili, Sera y Rafa
En el calentamiento no me notaba especialmente fuerte, pero estaba motivado. Era el primer año que corría este cross con la temperatura tan baja y sin calor sofocante, así que me dije que había que darlo todo y aprovechar la tregua que nos daba el clima.

El santuario que da nombre a la carrera

Otra foto más del santuario


Rafa, que participaba por primera vez en esta carrera, me acompañó en el calentamiento y en la salida. Como siempre, empezábamos muy apretados, dando una vuelta a la pista de atletismo y saliendo por un camino estrecho que nos dejaba en la calle, en la avenida del polideportivo, donde  podía estirarse un poco más el grupo. Noté que había ido muy lento en la salida y en cuanto pisé la calle empecé a adelantar corredores buscando un ritmo cercano a 5m/km.

Acompañado de Rafa en todo el trayecto hasta el inicio de la subida más dura, del km.4 al 5, fui capaz de correr a 5 m/km o un poco más rápido aunque el recorrido no dejaba de subir suavemente.
En el ya conocido giro a la izquierda, poco después del km.4, iniciando la cuesta más dura de la carrera que nos llevaría al punto más alto del circuito, junto al santuario, no pude seguir el ritmo de Rafa y avancé en solitario. No pensaba parar en todo el ascenso, aunque tuviera que ir dando pasos cortos o correr mucho más lento. Esta subida no pensaba hacerla andando, me dije, no este año.
Había olvidado lo duro que es el ascenso en este punto y, aunque estuve tentado de caminar en el último tramo, donde después de una curva parecía que llegaríamos al final de la subida pero aún seguíamos cuesta arriba, conseguí llegar al avituallamiento sin detenerme, poco después del km.5.

Me detuve pocos segundos para beber agua y me lancé cuesta abajo, intentando recuperar el tiempo perdido en la subida. El ritmo medio no me parecía malo en ese momento y pensé que solo quedaba dejarse llevar. Me equivoqué, pues no recordaba bien la vuelta hacia el polideportivo.

Pocos metros después del avituallamiento la cuesta abajo era muy inclinada y en pocos metros ya habíamos bajado todo lo ascendido por la otra cara de la loma, al pie del monte de la Mola. Hasta el km.8 tocaba pelear con unas constantes subidas y bajadas que, aunque suaves, me hicieron ver que no iba tan sobrado de fuerzas como pensaba. Un avituallamiento inesperado, antes del que ya conocía del km.9, nos daba un vaso de agua poco después de una subida corta pero que a estas alturas de la carrera se pegaba, y bien, a las piernas. Me paré a beber tranquilamente, recuperé el aliento, y seguí cuesta abajo.
Desde ese momento recordaba bien el circuito que tenía todavía por delante y sabía que era la parte más cómoda de la carrera. Intenté mantenerme por debajo de 5m./km pero era imposible. Las piernas estaban demasiado cansadas y la fatiga acumulada en la subida al santuario no me dejaba acelerar más. Me conformé con ser regular, a 5m/km, pues recordaba que los dos últimos años en este punto iba mucho peor y seguramente podría hacer, después de todo, mi mejor tiempo en esta carrera y, tal vez, bajar por fin de la hora en este cross.

Nos acercábamos poco a poco otra vez al casco urbano. En el km.9 volví a parar en el avituallamiento para beber tranquilo (me cuesta mucho beber corriendo, tendré que arreglar este "problema" algún día) y recuperé rápidamente el ritmo. Los noveldenses habían animado durante todo el circuito, en algunos casos sacando las mangueras de sus chalets para refrescarnos y ahora, en el pueblo, animaban más que nunca. Pude subir un poco el ritmo y adelantar a muchos corredores en los últimos kilómetros.
Cuando al final de una avenida vi de nuevo el polideportivo miré el reloj. Se me iba a escapar la oportunidad de bajar de una hora al final, así que tocaba intentar que fuera por la mínima.

De vuelta, en la pista del poliderpotivo (foto de Mariví Lobo)


Media vuelta en la pista para terminar (gracias por la foto Inma Rubio;) )
Aceleré y disfruté de la entrada al polideportivo, lleno de gente animando. Una vuelta a la pista y cruzaba la meta en 1:01:51, 1:01:20 real, un promedio de 5.12m/km, quedando en la posición 678 de 1074 en la general y 133 de 187 en mi categoría. Pensé que era mi récord en esta carrera, pese a no bajar de la hora, y en el tiempo oficial ha sido así, aunque he visto que en el 2011 hice EXACTAMENTE el mismo tiempo real.

Meta. Bajar de la hora, otro año.
Me recuperé con mucha rapidez del esfuerzo, mientras iba dándole vueltas a la cabeza, pensando en las sensaciones de la carrera y el resultado final. Estaba contento por cómo me sentía pocos minutos después de acabar, sin demasiado cansancio y fuerte, pero tenía la sensación de que podía haber dado algo más, que menos parones en los avituallamientos y un poco más de capacidad de sufrimiento durante la subida me habrían hecho bajar sin problema de la hora. El clima, por una vez, nos daba tregua en esta carrera y podría haber favorecido un buen tiempo en la meta, algo más cerca de la mitad de la tabla tanto en la clasificación general como en mi categoría. El año que viene, más, que esta carrera no puede faltar en el calendario de verano de ningún corredor. Muy recomendable.

Con el gran JJ, recuperándonos después de la carrera (tiempazo, crack),
gracias al magnífico avituallamiento de la meta - Fotografía:Inma Rubio

En general, estoy animado. Poco a poco voy recuperando la forma, la báscula está a pocos gramos de bajar por fin de los 80kgs y empiezo el mes con planning deportivo nuevo, Fartleks diferentes, y gimnasio buscando fuerza en lugar de resistencia. Supongo que es cuestión de tiempo que empiecen a notarse "de verdad" los cambios. Creo que en septiembre empezaré a estar cerca del estado de forma deseado y, acompañado de menos calor y humedad, empezaré a ver los resultados del entrenamiento y la dieta.

El próximo sábado vuelvo a la primera carrera que corrí como Urban, el cross de Hondón de las Nieves. 10 kilómetros que recuerdo fáciles, sin mucho desnivel, y que creo que podré correr, por lo menos, tan rápido como el año pasado (espero arañarle algún minuto al crono anterior jeje)

Nos leemos y os cuento cómo van la carrera y los entrenamientos en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.