viernes, 24 de julio de 2015

III MEDIO MARATÓN NOCTURNO CIUDAD DE VERA

Las vacaciones y la buena vida han hecho que casi haya olvidado el blog desde el 10k de Sta.Pola, y por poco no me toca volver a juntar crónicas, ésta que tengo pendiente y la de la carrera de mañana, 24 de julio, en Cabo de Palos.

Siguen los entrenamientos, buscando de nuevo la velocidad perdida en todos estos meses de maratones y anarquía alimenticia, pero el verano y las vacaciones juegan en mi contra.
Cumplo con el entrenamiento programado, madrugando a menudo (¡ni trabajando me levanto a las 6:00AM como ahora!) para evitar correr a más de treinta grados, machacando el cuerpo en los Fartlek, vigilando las pulsaciones, haciendo tiradas largas con ritmo progresivo que acaba dejándome muerto...pero la dieta... cuesta mucho no dejarse llevar a la hora de comer, reunido con familia o amigos.

Aunque he vuelto a la rutina del gimnasio que tan olvidado tenía y he descubierto las bondades del spinning, el calor y la mala alimentación (cumplo lo que me indica el preparador pero "añado" muchísimas cosas, entre horas, siempre hay excusas) hacen que los progresos perdiendo peso y mejorando la condición física no sean notables. La báscula sigue marcando unos inamovibles 82kgs, 3kgs más de lo que querría, y los entrenamientos de calidad no acaban de mejorar mi pico de velocidad todavía.
Supongo que es pronto aún, que es mala época para exigencias de ningún tipo y que debería contentarme con acabar el verano manteniendo el estado actual de forma, esperando días menos calurosos y húmedos para entrenar y temporadas menos plagadas de "actos sociales" que inviten al desenfreno en la mesa (soy débil en este sentido, lo sé).
Me quedo, a pesar de todo, con el último entrenamiento de calidad de la semana, un Fartlek en el que, por fin, volvían a verse ritmos cercanos a 4:30m/km en los acelerones, con las pulsaciones bajo control.

Como os decía, tenía pendiente todavía la crónica de la carrerita nocturna del pasado 11 de julio. Nunca había probado un medio maratón nocturno así que, animado y acompañado por mi buen amigo Ramón (podéis ver su crónica AQUÍ) , decidí probar la tercera edición de la media de Vera.




Aunque había dos horas de viaje, al no coincidir con Ramón todo lo que querría, siempre tenemos mucho que hablar y comentar cada vez que nos juntamos, así que el camino hasta la playa almeriense se hizo cortísimo. Sin problemas para aparcar y con tiempo de sobra para café, ojeada a la zona, y ánimos en las carreras infantiles, pudimos cambiarnos tranquilamente y calentar un poco antes del inicio de la carrera, que arrancaría a las 21:00.

Dorsales recogidos :)



En el calentamiento ya notábamos que la temperatura iba a ser algo más baja de lo esperado (no iba a ser como en Sta.Pola, parecía), aunque la humedad sí podría ser un lastre importante en la carrera.
No iba preparado para ir rápido y decidí, creo que por primera vez desde que empecé a correr en carreras populares, no tener ninguna referencia de tiempos o pulsaciones durante la carrera. Dejé el Garmin en casa, activé el Nike+ del teléfono, pero en silencio, para poder ver después el circuito y los tiempos por kilómetro, y me dispuse a correr por sensaciones, sin aspirar a nada más que no fuera disfrutar del circuito, sin presiones de tiempo, marcas, pulsaciones... Correría según pidiera el cuerpo, sin más.


Fotos en la salida con Ramón


Al mismo tiempo que el medio maratón se podía correr la "hermana pequeña" de la prueba, algo más de 5kms compartiendo parte del circuito. Las dos carreras juntaron en la salida a unos 300 corredores, lo que haría que al separarse los circuitos me quedara junto a 190 participantes solo ante los 16 kms restantes.

El inicio de la carrera fue animado y corrí ligero, dejándome llevar por las buenas sensaciones típicas de los comienzos de cualquier media. Permanecer unos minutos junto a Ramón me hizo ver que tal vez empezaba demasiado fuerte (qué hacía yo siguiendo los ritmos de este bestia, pensé). 

Inicio de la carrera

Aflojé el ritmo, intentando recuperar el aliento, viendo pasar los primeros kilómetros de la carrera. En el km.3 noté que algo no iba bien. Estaba muy cansado, veía muy separados los kilómetros y, aunque frenaba un poco, se me hacía muy larga la carrera. La humedad me ahogaba y ningún ritmo me hacía sentir cómodo. Cuando nos alejamos de la zona de apartamentos, hoteles y urbanizaciones en dirección a la playa, ya pegados a la costa, me sentía con muy pocas ganas de seguir.

Primer paso por la playa

Estuve tentado de separarme antes del km.5 hacia la meta de la carrera corta, harto por las malas sensaciones, pero aguanté el tirón y pensé que ya pasaría el mal momento, que no iba a por marca y que simplemente aflojando el ritmo y esperando que fuera anocheciendo todo mejoraría. No veía el momento de pasar por la primera de las dos vueltas de que constaba el medio maratón, para ver por qué me encontraba tan flojo. ¿Me habría excedido en los primeros kilómetros o simplemente era un mal día? La zona de la meta estaba muy animada y la speaker te empujaba a seguir, a no aflojar, llamándote por tu nombre al ver tu dorsal.

Al fin, tuve mi primera y única referencia de tiempos en la carrera. El cronómetro oficial, creo que a media carrera, marcaba 52 minutos escasos cuando pase por el arco. No había ido tan mal, después de todo, esta primera vuelta, teniendo en cuenta que no paraba de aflojar el ritmo hacía mucho rato (al acabar la carrera el teléfono me confirmó lo que imaginaba: demasiado rápido el inicio, con varios kms entre 4:30 y 4:40m/km).

Me relajé, ya conociendo el circuito que me tocaba repetir. Pensé que podría mantener el ritmo que llevaba y que sin mucho esfuerzo tal vez acabaría sobre la hora cincuenta y dos. Había ido a pasar la noche y ver la ciudad, a correr por correr.¿Para qué sufrir?. "¡Pasémoslo bien, hombre!", me decía.

En esta segunda vuelta eramos muy pocos corredores y el grupo se había estirado muchísimo. Corría en solitario en muchos tramos, o acompañado de dos o tres participantes más, otras veces. La temperatura seguía bajando y el ambiente empezaba a ser más agradable para correr. Comencé a sentirme cómodo, a adelantar a corredores que me habían pasado kilómetros atrás y que ahora pagaban las consecuencias de no regular bien el esfuerzo. Me crucé con Ramón en sentido contrario en varias ocasiones, viendo el carrerón que estaba haciendo (acabó cerca de la hora y media, el amigo...)

Si la zona por la que corría estaba animada y me encontraba bien, subía el ritmo, y bajaba o controlaba un poco la velocidad si corría solo, sin referencias o si me encontraba cansado. En la segunda vuelta la zona de la playa estaba casi a oscuras y tuve un pequeño bajón físico y mental, pero recuperé rápidamente. Los puntos kilométricos entre el 14 y el 18 desaparecieron, desorientándome un poco en ese tramo, sin saber muy bien cuánta distancia iba completando. Hasta que fui consciente de que no estaban señalizados llegué a pensar que estaba corriendo muy lento, pero otros corredores me confirmaron que ellos no habían visto tampoco las señales. Me relajé, disfruté del aire fresco que soplaba en algunas calles y seguí avanzando, cada vez más rápido, pues sabía que la meta estaba cerca ya.

En las zonas cercanas a los hoteles, en las terrazas, el público no dejaba de animarnos. Los avituallamientos, mucho más frecuentes que en cualquier media y SIEMPRE con botellines de agua FRÍA ayudaban a sobrellevar el calor y el magnífico trabajo de los voluntarios y protección civil hacían que no te perdieras en ningún cruce por solitario u oscuro que fuera, aunque en el suelo siempre había una marca indicando el camino. Mención aparte para los animadores de las zonas naturistas de la carrera. Ignorante de mí, no sabía que Vera es uno de los principales destinos turísticos naturistas de España, por lo que en varias zonas del circuito había vecinos completamente desnudos animando de pie o sentados en las aceras.

El paso por el km.18, como suele ocurrirme en cualquier medio maratón, me terminó de animar. Poco a poco volvía a la zona más habitada y concurrida del circuito y veía cada vez más cerca el final. Me sentía con fuerzas para acelerar y tenía curiosidad por saber qué tiempo habría al acabar. ¿Me había relajado tanto que pasaría de las dos horas? ¿Me había mantenido en la media de la primera vuelta y haría el tiempo que imaginaba?
No tardé mucho en ver el Consum y los juegos infantiles de nuevo, la zona de la meta. Aceleré y vi el arco a lo lejos. Cuando finalmente crucé la meta, el crono marcaba 1:54. Acababa el 128 de 189 en la general,  65 de 90 en mi categoría, pero en esta ocasión la clasificación y el tiempo eran lo de menos. Había sido un buen entrenamiento y me alegré de no llevar reloj. Probablemente me habría agobiado viendo que no iba tan rápido como otras veces y habría forzado, pagándolo después en los últimos kilómetros.

Meta. Otra media a las piernas


La ducha casi pegada a la meta me dejó nuevo y me reuní con Ramón, contento por su tiempazo.
Carrera recomendable, por el circuito y por el buen hacer de los organizadores, que vigilaban todos los detalles para contentar al corredor, desde avituallamientos hasta la bolsa final. Es lo que tiene hacer carreras enfocadas al corredor, desde el conocimento como aficionado que también corre, pensando en la satisfacción del participante y no exclusivamente en la recaudación (¡hola, "organizadores" del medio maratón alicantino!)

Toca seguir entrenando. Echo la vista atrás y me parece increíble que a finales de enero fuera capaz de correr esta distancia en casi 15 minutos menos, por no hablar de las velocidades en 10.000 que llevaba entonces, que me permitieron acabar en menos de 45 minutos un 10k. Quiero volver a ese estado de forma, así que aprovechando que las vacaciones terminan y vuelvo a la rutina, y tal vez habrá menos tiempo para excesos en la mesa, espero volver al buen camino siguiendo los consejos de mi preparador de Almoradí, que tan buenos resultados me dieron a principio de año.

La próxima carrera, mañana día 24 de julio, el cross de Cabo de Palos. Carrera para darlo todo en sus 6kms junto a los más de 1000 corredores inscritos. Espero poder rodar rápido, cerca del ritmo objetivo de 10k (sobre 4:30). Me vuelve a acompañar en el asfalto Ramón, que anda recuperándose de unas molestias en el tendón de Aquiles y parece que me concederá el honor de tenerlo de liebre para buscar buena marca.
Os cuento cómo va todo, en breve.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Como bien dices, carrera muy muy dura pro las condiciones y por no ser de la época adecuada( esta nos la ponen en invierno y otro gallo nos hubiera cantado).
    Eso si, mañana a la Manga llevate el Garmiiin

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    1. Mañana seré esclavo del Garmin y su pulsómetro jajaja. ¡A darlo todo!

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