viernes, 31 de julio de 2015

VII CROSS CABO DE PALOS



El último fin de semana de mis vacaciones lo aproveché para acercarme al Cross de Cabo de Palos  en compañía de mi amigo Ramón, que fue quién me descubrió esta carrera. Un circuito corto, pegado a la costa, más de mil inscritos, zona desconocida... No tardé en dejarme convencer para ir a Cartagena el pasado sábado, con mi habitual compañero de fatigas deportivas más-allá-de-Alicante.

Como siempre que echo kilómetros en coche con Ramón, el viaje de ida y vuelta, aunque largo, se pasó rápido y llegábamos sobrados de tiempo, para recoger el dorsal y echar un ojo a la zona.
Entre las carreras infantiles y el Cross los organizadores habían reunido a unos 2000 corredores esa tarde. El ambientazo festivo-deportivo en el puerto, zona de salida y recogida de dorsales, recordaba al Cross de la Artillería de esta misma ciudad o los 10k de Sta. Pola .

Mientras tomábamos un café allí mismo, sentados en el puerto, notábamos que empezar la carrera a las 20:00, todavía con sol, y unos 30 grados más un 80% de humedad iba a ser todo un reto, aunque la carrera fuera de poco más de 6kms. Por un lado, buscando aparcamiento y andando por la zona, descubrimos que el perfil de la carrera no era llano en absoluto. Por otro lado (el bueno), además de la animación de la carrera, con mucho público y muchos corredores, vimos que el paisaje que nos iba a acompañar durante todo el circuito, sobre todo en la zona de costa, subiendo y bajando el faro, era espectacular. Había ganas de empezar a correr.

Las vistas durante la carrera prometían. Muy atractiva la zona del Cabo de Palos.

El calentamiento previo confirmaba nuestras sospechas sobre el calor y la humedad y, en pocos minutos, ya estábamos bañados en sudor. Mi intención era salir a darlo todo desde el principio, pues una carrera tan corta no era para salir reservón, pero tanto calor, tanta humedad... No tenía claro cuánto aguantaría si, además, añadíamos cuestas al circuito.
Por suerte, Ramón iba a hacerme de liebre, acompañándome toda la carrera, pues está recuperándose de una tendinitis y una ligera molestia en la espalda (mil gracias, crack, a recuperarse)

Con algo de retraso, debido al elevado número de corredores que todavía estaban retirando los dorsales, salimos desde el puerto dispuestos a correr por el primer tramo del "ocho" que dibujaba el circuito en el mapa, parte por el casco urbano, parte por el faro.



¿Se me pegará algo de este crack?


Posture pre-carrera
Autofoto en el pelotón de salida

Salí con Ramón tirando de mí desde el principio, demasiado atrás tal vez. Costó buscar hueco y empezar a correr cómodo, pero finalmente encontramos el espacio suficiente para avanzar con comodidad. Hasta poco después del primer kilómetro subíamos suave pero sin pausa y pude mantener un ritmo cercano a 4:40 sin dificultad. El inicio del descenso antes de llegar al kilómetro 2 y la bajada de vuelta hacia el puerto después hicieron que pudiera sacar después un km cercano a 4:30, pero cuando, allá por el 3 y medio, empezaban los sube-baja, empecé a notarme frenado por el calor y la humedad. Costaba respirar y, aunque en este primer tramo por la ciudad Ramón no dejaba de animar, de ir tirando, y le intentaba seguir, noté que o aflojaba o la subida al faro me iba a dejar fuera de juego.

Primeros kilómetros, seguido de Ramón,
que poco después empezaría a tirar como un bestia

Empezaba la fiesta, la zona de cuestas y, a la vez, el tramo más atractivo del circuito. Con las olas rompiendo a nuestra izquierda, empezábamos a subir hacia el faro. La pendiente no era excesiva, pero a mí se me hacía demasiado dura. Llegué a perder de vista a Ramón en el ascenso, aunque intentaba con todas mis fuerzas seguirle. Me esperó al final de la subida, animándome a acelerar en la bajada, pero no había fuerzas. Me ahogaba el calor y las piernas no daban para más.

Dejando el faro atrás, hacia la meta en el puerto.

Desde el kilómetro 4 hasta la meta tocaba bajar sin descanso, pero el camino de vuelta era estrecho y de tierra, con algunos salientes de piedra y no me notaba cómodo, no siendo capaz de acelerar todo lo que hubiera querido. Ramón seguía animando y gracias a él conseguí sacar algo de ánimo para acelerar en el último tramo, ya pegados al puerto, volviendo a hacer un kilómetro medio bueno después de la bajada de velocidad en la subida al faro.

Cruzaba la meta con Ramón en 33:30, 32:29 real, para unos 6.4kms,  posición 512 de 1137 en la general y 118 de 207 en mi categoría (podéis ver nuestra llegada en vídeo AQUÍ ) Después de todo conseguí acabar a media tabla aproximadamente, así que no estuvo tan mal como pensaba.

Meta, acompañado de Ramón.

Recuperando fuerzas
Carrera para repetir y muy recomendable, por circuito, animación, paisaje y distancia. Creo que volveré una vez más, por lo menos, para mejorar mi tiempo aquí. Las cuestas no son tan duras como para no poder hacerlo mejor. Probaré de nuevo :)


Sigo en el proceso de mejora-recuperación de forma física. Ahora que vuelvo a la rutina del trabajo empiezo a controlar de nuevo la dieta y la báscula empieza a acercarse por fin a los 79 kgs. Creo que si sigo así en septiembre estaré en mi peso y, aprovechando que empezarán a bajar las temperaturas, empezaré a notar los cambios en las carreras, con alguna mejoría en la velocidad y la resistencia.

Mañana sábado, día 1 de agosto, toca volver a una de las carreras clásicas de verano, la subida al santuario de la Magdalena, en Novelda. Algo más de 12kms con una subida dura y breve y una bajada nada cómoda, que se hace larga hasta la llegada al pueblo y que, acompañada del calor típico de agosto a las 19:30 suele hacerse muy dura. A ver si las previsiones de nubes y posible lluvia del fin de semana se cumplen y corro por una vez (creo que ya he participado 3 o 4 veces) esta carrera sin tanto calor.

Os cuento cómo ha ido esta carrera y cómo siguen los entrenamientos en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

PD: El amigo Mike Portugués, un crack de las carreras populares, se estrena en esto de los blogs de corredores populares, así que si queréis echarle un vistazo a todo lo que cuenta, podéis seguirle en http://mikerunnerhistories.blogspot.com.es/ . En la parte derecha de este blog aparece tambien, junto a las actualizaciones de otros blogs que también sigo.

viernes, 24 de julio de 2015

III MEDIO MARATÓN NOCTURNO CIUDAD DE VERA

Las vacaciones y la buena vida han hecho que casi haya olvidado el blog desde el 10k de Sta.Pola, y por poco no me toca volver a juntar crónicas, ésta que tengo pendiente y la de la carrera de mañana, 24 de julio, en Cabo de Palos.

Siguen los entrenamientos, buscando de nuevo la velocidad perdida en todos estos meses de maratones y anarquía alimenticia, pero el verano y las vacaciones juegan en mi contra.
Cumplo con el entrenamiento programado, madrugando a menudo (¡ni trabajando me levanto a las 6:00AM como ahora!) para evitar correr a más de treinta grados, machacando el cuerpo en los Fartlek, vigilando las pulsaciones, haciendo tiradas largas con ritmo progresivo que acaba dejándome muerto...pero la dieta... cuesta mucho no dejarse llevar a la hora de comer, reunido con familia o amigos.

Aunque he vuelto a la rutina del gimnasio que tan olvidado tenía y he descubierto las bondades del spinning, el calor y la mala alimentación (cumplo lo que me indica el preparador pero "añado" muchísimas cosas, entre horas, siempre hay excusas) hacen que los progresos perdiendo peso y mejorando la condición física no sean notables. La báscula sigue marcando unos inamovibles 82kgs, 3kgs más de lo que querría, y los entrenamientos de calidad no acaban de mejorar mi pico de velocidad todavía.
Supongo que es pronto aún, que es mala época para exigencias de ningún tipo y que debería contentarme con acabar el verano manteniendo el estado actual de forma, esperando días menos calurosos y húmedos para entrenar y temporadas menos plagadas de "actos sociales" que inviten al desenfreno en la mesa (soy débil en este sentido, lo sé).
Me quedo, a pesar de todo, con el último entrenamiento de calidad de la semana, un Fartlek en el que, por fin, volvían a verse ritmos cercanos a 4:30m/km en los acelerones, con las pulsaciones bajo control.

Como os decía, tenía pendiente todavía la crónica de la carrerita nocturna del pasado 11 de julio. Nunca había probado un medio maratón nocturno así que, animado y acompañado por mi buen amigo Ramón (podéis ver su crónica AQUÍ) , decidí probar la tercera edición de la media de Vera.




Aunque había dos horas de viaje, al no coincidir con Ramón todo lo que querría, siempre tenemos mucho que hablar y comentar cada vez que nos juntamos, así que el camino hasta la playa almeriense se hizo cortísimo. Sin problemas para aparcar y con tiempo de sobra para café, ojeada a la zona, y ánimos en las carreras infantiles, pudimos cambiarnos tranquilamente y calentar un poco antes del inicio de la carrera, que arrancaría a las 21:00.

Dorsales recogidos :)



En el calentamiento ya notábamos que la temperatura iba a ser algo más baja de lo esperado (no iba a ser como en Sta.Pola, parecía), aunque la humedad sí podría ser un lastre importante en la carrera.
No iba preparado para ir rápido y decidí, creo que por primera vez desde que empecé a correr en carreras populares, no tener ninguna referencia de tiempos o pulsaciones durante la carrera. Dejé el Garmin en casa, activé el Nike+ del teléfono, pero en silencio, para poder ver después el circuito y los tiempos por kilómetro, y me dispuse a correr por sensaciones, sin aspirar a nada más que no fuera disfrutar del circuito, sin presiones de tiempo, marcas, pulsaciones... Correría según pidiera el cuerpo, sin más.


Fotos en la salida con Ramón


Al mismo tiempo que el medio maratón se podía correr la "hermana pequeña" de la prueba, algo más de 5kms compartiendo parte del circuito. Las dos carreras juntaron en la salida a unos 300 corredores, lo que haría que al separarse los circuitos me quedara junto a 190 participantes solo ante los 16 kms restantes.

El inicio de la carrera fue animado y corrí ligero, dejándome llevar por las buenas sensaciones típicas de los comienzos de cualquier media. Permanecer unos minutos junto a Ramón me hizo ver que tal vez empezaba demasiado fuerte (qué hacía yo siguiendo los ritmos de este bestia, pensé). 

Inicio de la carrera

Aflojé el ritmo, intentando recuperar el aliento, viendo pasar los primeros kilómetros de la carrera. En el km.3 noté que algo no iba bien. Estaba muy cansado, veía muy separados los kilómetros y, aunque frenaba un poco, se me hacía muy larga la carrera. La humedad me ahogaba y ningún ritmo me hacía sentir cómodo. Cuando nos alejamos de la zona de apartamentos, hoteles y urbanizaciones en dirección a la playa, ya pegados a la costa, me sentía con muy pocas ganas de seguir.

Primer paso por la playa

Estuve tentado de separarme antes del km.5 hacia la meta de la carrera corta, harto por las malas sensaciones, pero aguanté el tirón y pensé que ya pasaría el mal momento, que no iba a por marca y que simplemente aflojando el ritmo y esperando que fuera anocheciendo todo mejoraría. No veía el momento de pasar por la primera de las dos vueltas de que constaba el medio maratón, para ver por qué me encontraba tan flojo. ¿Me habría excedido en los primeros kilómetros o simplemente era un mal día? La zona de la meta estaba muy animada y la speaker te empujaba a seguir, a no aflojar, llamándote por tu nombre al ver tu dorsal.

Al fin, tuve mi primera y única referencia de tiempos en la carrera. El cronómetro oficial, creo que a media carrera, marcaba 52 minutos escasos cuando pase por el arco. No había ido tan mal, después de todo, esta primera vuelta, teniendo en cuenta que no paraba de aflojar el ritmo hacía mucho rato (al acabar la carrera el teléfono me confirmó lo que imaginaba: demasiado rápido el inicio, con varios kms entre 4:30 y 4:40m/km).

Me relajé, ya conociendo el circuito que me tocaba repetir. Pensé que podría mantener el ritmo que llevaba y que sin mucho esfuerzo tal vez acabaría sobre la hora cincuenta y dos. Había ido a pasar la noche y ver la ciudad, a correr por correr.¿Para qué sufrir?. "¡Pasémoslo bien, hombre!", me decía.

En esta segunda vuelta eramos muy pocos corredores y el grupo se había estirado muchísimo. Corría en solitario en muchos tramos, o acompañado de dos o tres participantes más, otras veces. La temperatura seguía bajando y el ambiente empezaba a ser más agradable para correr. Comencé a sentirme cómodo, a adelantar a corredores que me habían pasado kilómetros atrás y que ahora pagaban las consecuencias de no regular bien el esfuerzo. Me crucé con Ramón en sentido contrario en varias ocasiones, viendo el carrerón que estaba haciendo (acabó cerca de la hora y media, el amigo...)

Si la zona por la que corría estaba animada y me encontraba bien, subía el ritmo, y bajaba o controlaba un poco la velocidad si corría solo, sin referencias o si me encontraba cansado. En la segunda vuelta la zona de la playa estaba casi a oscuras y tuve un pequeño bajón físico y mental, pero recuperé rápidamente. Los puntos kilométricos entre el 14 y el 18 desaparecieron, desorientándome un poco en ese tramo, sin saber muy bien cuánta distancia iba completando. Hasta que fui consciente de que no estaban señalizados llegué a pensar que estaba corriendo muy lento, pero otros corredores me confirmaron que ellos no habían visto tampoco las señales. Me relajé, disfruté del aire fresco que soplaba en algunas calles y seguí avanzando, cada vez más rápido, pues sabía que la meta estaba cerca ya.

En las zonas cercanas a los hoteles, en las terrazas, el público no dejaba de animarnos. Los avituallamientos, mucho más frecuentes que en cualquier media y SIEMPRE con botellines de agua FRÍA ayudaban a sobrellevar el calor y el magnífico trabajo de los voluntarios y protección civil hacían que no te perdieras en ningún cruce por solitario u oscuro que fuera, aunque en el suelo siempre había una marca indicando el camino. Mención aparte para los animadores de las zonas naturistas de la carrera. Ignorante de mí, no sabía que Vera es uno de los principales destinos turísticos naturistas de España, por lo que en varias zonas del circuito había vecinos completamente desnudos animando de pie o sentados en las aceras.

El paso por el km.18, como suele ocurrirme en cualquier medio maratón, me terminó de animar. Poco a poco volvía a la zona más habitada y concurrida del circuito y veía cada vez más cerca el final. Me sentía con fuerzas para acelerar y tenía curiosidad por saber qué tiempo habría al acabar. ¿Me había relajado tanto que pasaría de las dos horas? ¿Me había mantenido en la media de la primera vuelta y haría el tiempo que imaginaba?
No tardé mucho en ver el Consum y los juegos infantiles de nuevo, la zona de la meta. Aceleré y vi el arco a lo lejos. Cuando finalmente crucé la meta, el crono marcaba 1:54. Acababa el 128 de 189 en la general,  65 de 90 en mi categoría, pero en esta ocasión la clasificación y el tiempo eran lo de menos. Había sido un buen entrenamiento y me alegré de no llevar reloj. Probablemente me habría agobiado viendo que no iba tan rápido como otras veces y habría forzado, pagándolo después en los últimos kilómetros.

Meta. Otra media a las piernas


La ducha casi pegada a la meta me dejó nuevo y me reuní con Ramón, contento por su tiempazo.
Carrera recomendable, por el circuito y por el buen hacer de los organizadores, que vigilaban todos los detalles para contentar al corredor, desde avituallamientos hasta la bolsa final. Es lo que tiene hacer carreras enfocadas al corredor, desde el conocimento como aficionado que también corre, pensando en la satisfacción del participante y no exclusivamente en la recaudación (¡hola, "organizadores" del medio maratón alicantino!)

Toca seguir entrenando. Echo la vista atrás y me parece increíble que a finales de enero fuera capaz de correr esta distancia en casi 15 minutos menos, por no hablar de las velocidades en 10.000 que llevaba entonces, que me permitieron acabar en menos de 45 minutos un 10k. Quiero volver a ese estado de forma, así que aprovechando que las vacaciones terminan y vuelvo a la rutina, y tal vez habrá menos tiempo para excesos en la mesa, espero volver al buen camino siguiendo los consejos de mi preparador de Almoradí, que tan buenos resultados me dieron a principio de año.

La próxima carrera, mañana día 24 de julio, el cross de Cabo de Palos. Carrera para darlo todo en sus 6kms junto a los más de 1000 corredores inscritos. Espero poder rodar rápido, cerca del ritmo objetivo de 10k (sobre 4:30). Me vuelve a acompañar en el asfalto Ramón, que anda recuperándose de unas molestias en el tendón de Aquiles y parece que me concederá el honor de tenerlo de liebre para buscar buena marca.
Os cuento cómo va todo, en breve.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

sábado, 4 de julio de 2015

10K INT.VILLA DE STA.POLA Y MILLA URBANA SECTOR CENTRO NOVELDA

III 10K. INT. VILLA DE SANTA POLA



Leo lo que escribía en la última entrada del blog, sobre la calma, el relax, competir poco... y me doy cuenta de que me contradigo muchísimo. Un mes después, a falta de una carrera, dos, en el mismo fin de semana. Supongo que cuando algo te gusta tanto es difícil no caer en la tentación.

El pasado sábado tenía lugar la tercera edición del 10k nocturno de Sta.Pola, una carrera que ya conocía al haber participado en su primera edición en el 2013 y que me perdí el año pasado por tener que atender a la familia. Este año no se me escapaba, me dije.

Con muchísima antelación salía hacia Sta.Pola con mi amigo Ramón, para poder aparcar cómodamente, tomar un café y calentar como es debido. No tenía mucha confianza en mis fuerzas en esta carrera. Los últimos entrenamientos me habían dejado claro que todavía estaba lejos de poder rodar diez kilómetros por debajo de 4:50 y el calor sofocante de estos últimos días no ayudaba. Me conformaba con acabar en 49 minutos (qué lejos las marcas de enero/febrero...)

Con el amigo Ramón, antes de la carrera
Me despedí de Ramón en el calentamiento previo y me junté con los compañeros de Urban. Allí, trotando suave cerca de la salida, ya notábamos lo dura que iba a ser la carrera por culpa de la temperatura y la humedad. En pocos minutos ya estábamos bañados en sudor, así que no forzamos mucho y nos dirigimos a la salida.

Aunque la carrera reunió más de tres mil personas en los cajones de salida, el inicio fue bastante fluido y en menos de un minuto después del arranque de la prueba pisaba la línea de salida dispuesto a luchar contra mi lamentable estado de forma y el calor.
Me dejé llevar por la multitud, intentando también no perder de vista a Chema ,aunque sabía que no podría resistir su ritmo ni tres kilómetros. No me sentí demasiado flojo en el inicio de la carrera, idéntico, si no me equivoco, al medio maratón, y el primer kilómetro pasó demasiado rápido, a algo más de 4:30m/km. Sabía que era un ritmo demasiado fuerte y me frené, pasando los dos kilómetros siguientes en unos 4:40 y 4:45m/km.

Pocos kms, y ya notaba que no era mi día :-S

No necesité llegar al kilómetro 5 para notar que me había excedido y que no debía haber corrido tanto al principio. En el km.4 empecé a agobiarme por el calor y sentí que sería complicado aguantar por debajo de 5 m/km toda la carrera. La animación en las calles, como en todas las carreras de Sta.Pola, era espectacular y ayudaba, pero en el paso por el km.5, después de coger la botella de agua del avituallamiento, mojarme la cabeza y beberme el resto, sentí que era posible no bajar de 50 minutos al final.

La primera mitad de la carrera había conseguido mantener el ritmo por debajo de 5m/km, pero ahora era imposible. No volví a ver ningún paso por kilómetro por debajo de ese ritmo y empecé a ser adelantado por muchos corredores. Aún quedaba por delante la parte más monótona de la carrera, pegado a la costa hasta poco después del km 7 y vuelta en el mismo sentido.

Tenía que hacer un gran esfuerzo para mantenerme cerca de 5m/km, y apenas lo conseguía. Cerca del cambio de sentido me adelantó el globo de 50 minutos y eso terminó de desanimarme. No tenía fuerzas para seguirlo, pero como el tiempo real era de casi un minuto menos, me conformé con acabar por debajo de ese tiempo en la marca real, sin pensar en la oficial.
La suave cuesta del final del recorrido hacia Alicante se hizo durísima. Vi alejarse al globo pero pensé que tal vez me acercaría en la vuelta, en ligero descenso al principio. No pudo ser, y los kilómetros seguían pasando por encima de 5m/km.

En el km.9 me animé viendo cerca el final de la carrera y aceleré todo lo que pude, pues veía que incluso el tiempo real se me podría escapar por encima de 50 minutos. Sudé, sufrí y, al final, al límite de mis fuerzas, crucé la meta en 50:26, 49:41 reales.

A pocos metros de la meta


Empeoraba unos segundos la marca de la primera edición (si no fuera porque mi mejor tiempo en medio maratón es aquí, diría que es una ciudad "maldita" para mí, en lo deportivo), pero no me desanimé. El calor había sido un lastre importante y mi estado de forma no daba para más. Por otro lado, en la clasificación general quedaba el 1245 de 3176 y 282 de 564 de los veteranos A, justo a mitad de tabla en mi categoría. No había ido tan mal, después de todo.

Repuse líquidos en la meta, comentando la carrera con Ramón y los amigos de Urbans, y vi que casi todos habíamos sufrido muchísimo, menos Chema, que conseguía MMP (¡felicidades!). Yo, me pensaré bien la participación en la próxima edición. Aunque el circuito (llanísimo) y el ambiente festivo de la carrera son increíbles, con tanto calor y humedad no disfruto nada de la competición. Ya veremos el año que viene.

MILLA URBANA SECTOR CENTRO NOVELDA

 


No habían pasado más de 24 horas desde la carrera de Santa Pola y ya estaba en otro pueblo dispuesto a competir de nuevo. Esta vez, el domingo, tocaba probarse en una distancia que no tengo dominada, la milla, de la que sólo tengo una referencia de tiempos y sensaciones, en la pasada milla solidaria de Mutxamel.
En esta ocasión, la competición era en Novelda, en una carrera de una milla que está incluida en un circuito de pruebas de varias distancias en esta localidad (habrá que probarlo algún día) y que es gratuita.

Hidratándonos, antes de la carrera

Buen grupo: Alexis, Luís, Pepelu, Irene,Pili, Serafín y Ramón

Con el gran Ramón

A ver si se me pegaba algo de la bestia del running, Luís


Allí nos reunimos un buen grupo de amigos: Ramón, Serafín, Alexis, Pili, mi hermana Irene, Pepelu y el gran Urban Luís Benito. A casi 30 grados, a primera hora de la tarde, empezaban las carreras de las categorías más jóvenes.
Yo miraba la avenida en la que se competía, recto, llano y a una vuelta y se me hacía larguísima. Recordaba la milla de Mutxamel, a tres vueltas, y correr ahora sólo una me parecía muy pesado.
Disfruté de las carreras del resto del grupo, en otras categorías, viendo como todos terminaban contentos (menudo espectáculo dieron Alexis y Luís, y vaya fiera mi hermana, subiendo al podio en 3a posición) y me dispuse a salir cuando llegó el turno de mi categoría.

Al principio parecía que juntaban veteranos A y B por la poca participación de ambos grupos de edades, pero finalmente corrí sólo con los A, con muy pocos corredores (menos de 20), acompañado al principio (imposible seguirle luego) de Ramón. Con un número tan reducido de participantes y por el estado de forma que podía adivinar que tenían, imaginé que en esta ocasión tocaba ser el farolillo rojo.

Salí fuerte, demasiado, y antes del primer giro, que me pareció que estaba muy muy lejos, ya empecé a notar el esfuerzo de la noche anterior en Sta.Pola. No llevaba ni 400 metros cuando empecé a sentirme sin aire y muy cansado. Veía al penúltimo corredor alejarse más y más y me quedaba solo cerrando la carrera.

En solitario, a media carrera, sufriendo como nunca, a 30 grados

No conseguía ver a lo lejos el cambio de sentido y me agobiaba, pensando lo largo que podía hacerse un recorrido de una milla. Al fin, di la vuelta y me animé un poco, viendo el arco a lo lejos. Intenté acercarme algo al corredor que tenía delante, pero era imposible. La moto de la policía local se puso detrás de mí, a unos 10 metros, y casi sin fuerzas llegué a la meta en unos 6:29 aproximadamente.
Tarde casi media hora en recuperarme, en dejar de toser, en no sentir la garganta como si acabaran de lijármela, pensando que lo había hecho muchísimo peor que en Mutxamel. Poco después, con calma y más recuperado, vi que solo había empeorado unos 9 segundos, así que, teniendo en cuenta el calor y el doblete, había que estar contento. Una vez más lo digo: correré más millas.


Competiciones aparte, creo que una vez "tocado fondo", ahora todo es positivo y cada día va a ser mejor que los anteriores. He vuelto a la disciplina, al entrenamiento programado y la dieta de mi preparador de Almoradí y creo que en poco tiempo empezaré a notar la mejoría. De momento, me anima ver que la báscula esta cerca de bajar de los 80kgs (ha llegado a acercarse "peligrosamente" a los 84.5, inaceptable con mi altura, 183cm y complexión), cerca ya de los 78,5 de los meses de enero y febrero, que fueron mi mejor momento deportivo. La condición física confío que también mejorará, pues vuelvo a añadir el gimnasio a mi rutina y no me salto los entrenamientos de calidad del planning.
Mi particular carrera de fondo acaba de empezar, y espero que suceda como a principio de año y en mes y medio empiecen a verse los progresos. De momento, a seguir peleando.
La próxima cita deportiva, el medio maratón nocturno de Vera el próximo sábado.
Después, espero no perderme la legua nocturna de Javalí Nuevo, el cross de Cabo de Palos, la bajada Hondón-Aspe, la subida al Santuario de la Magdalena y el cross urbano de Hondón de las Nieves.

Os cuento cómo van las carreras y el entrenamiento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.