miércoles, 8 de abril de 2015

CAMINO A MADRID 2015: SEMANAS 4 Y 5. PUJADA AL CASTELL DE COCENTAINA

Sigo avanzando con el planning y, casi sin darme cuenta, apenas olvidado el maratón de Sevilla, ya estoy a dos semanas y media del próximo objetivo, el maratón de Madrid.
No hay grandes cambios respecto a semanas anteriores: Sigo acumulando kilómetros, con salidas de unos 10 o 12kms entre semana y algún Fartlek, y tirada larga los fines de semana.
En la preparación de este tercer maratón no me noto tan nervioso como en los anteriores. Eliminada la presión del crono, puesto que el objetivo es acompañar al amigo Salva en su estreno, sin pensar en marcas, me noto tranquilo pero también algo más "vago". Me cuesta más salir a cumplir el kilometraje, la dieta sigue bastante olvidada y siento que el pico de velocidad ganado en enero está ya muy lejos. Tal vez juntar demasiado dos maratones empieza a pasar factura en cuanto a motivación. Las piernas, por el contrario, van mejorando y poco a poco desaparecen las molestias de la rodilla derecha y no hay rastro, hace tiempo, del dolor del tendón de Aquiles que me acompañó en Sevilla.
Por suerte, los dos últimos entrenamientos y la penúltima salida larga del planning me han dejado con buen sabor de boca al cumplir con comodida los objetivos y esto, unido a la inyección de moral de la última carrera oficial que he corrido y que os cuento a continuación, hace que remonte un poco (anímicamente hablando), y me note preparado para acabar dignamente el maratón.

PUJADA AL CASTELL DE COCENTAINA



El sábado 28 de marzo me junté con Pepelu y Raquel en Cocentaina, para correr por primera vez la prueba de la que tanto me había hablado años atrás Pepelu, corredor local y miembro del club organizador.
Un vistazo al perfil de la carrera nos descubría que después de dos pequeñas vueltas al pueblo, teníamos que afrontar una durísima subida hasta el castillo durante 3kms de pista de cemento y asfalto y guardar fuerzas, según comentaba el amigo Pepelu, para la bajada por la ladera de la montaña, sin tocar asfalto y teniendo que llevar cuidado por lo escarpado de algunas bajadas.Un breve recorrido por asfalto nos llevaría de nuevo a la meta para cumplir los 9kms (aproximadamente) del circuito.
Competía, por primera vez, en la modalidad de pareja mixta. Esto implicaba no separarme más de 1 minuto de Raquel para poder puntuar.
La carrera se iniciaba cuesta abajo y me concentré en ir a 10 metros como mucho de Raquel, tirando de ella sin alejarme mucho. Las dos primeras vueltas me notaba agusto y rápido, y veía que Raquel respondía sin problema, incluso pidiendo en algunos momentos algo más de velocidad.
Dejamos atrás a la primera pareja mixta que vimos sin dificultad y nos centramos en la siguiente, que parecía ser la primera de la carrera.
Después de las dos primeras vueltas por el pueblo iniciamos el camino de subida al castillo.
Desde el principio costaba correr y no tardamos en echar a andar en algunos tramos.
Fuimos vigilando de cerca a la pareja rival, hasta que después de pasar un tramo de tierra y tocar de nuevo asfalto, cuesta arriba, decidí adelantarles. Notaba a Raquel fuerte y pensé que, aunque el chico de la pareja estaba fuerte, podíamos desgastar a la chica si hacíamos una buena subida.
Dicho y hecho: Tres o cuatro tirones durante la subida, permitiéndonos incluso caminar varias veces, hicieron que perdiéramos de vista rápidamente a la pareja.


No dejaba de echar la vista atrás, vigilando el estado de forma de Raquel, que viendo cómo nos alejábamos poco a poco del rival me espoleaba a menudo para seguir cuesta arriba sin mirar atrás.
La subida, durísima y a la vez muy agradable al permanecer a la sombra y mitigar así el calor de aquella tarde, terminaba por fin en un avituallamiento en el que bebí rápidamente y esperé a Raquel, que apenas tomó nada y me animó a seguir sin parar más tiempo.
Se iniciaba, después de 3kms de subida por asfalto y pista de cemento, una bajada más complicada de lo que habría esperado, más propia de un trail que de una carrera que suponíamos era de asfalto.
En este tramo de bajada quedaba en evidencia una vez más mi escasa preparación trailera y comencé a ser adelantado por corredores más experimentados y menos miedosos que yo.
Miraba atrás y veía que Raquel se encontraba en una situación parecida a la mía.



Pendientes del circuito, de la pisada, de no caer, no fuimos conscientes de que la pareja que habíamos dejado atrás en la subida había remontado y, sin darnos cuenta, casi al final de la bajada, fuimos adelantados.

Raquel y yo, siguiendo de cerca a los competidores

Una vez acabada la senda difícil y pisando en firme después de muchos metros, conseguimos acercarnos a unos 50 metros de ellos. Esperé a Raquel y noté que aceleraba el ritmo. Lejos de haber tirado la toalla, la rabia por el hachazo que habíamos recibido y la fuerza que todavía conservaba hizo que subiera la velocidad hasta unos sorprendentes 4:36m/km. La llegada al asfalto del pueblo, encontrar un tramo ligeramente llano y notar que la chica de la pareja competidora no podía mantener el ritmo hicieron el resto: Antes de llegar a la avenida principal, cuesta arriba, con el arco de meta al final, ya habíamos pasado de nuevo a nuestros rivales y corríamos, juntos esta vez, camino a la meta.
Un último vistazo atrás y ya veía que la pareja abandonaba la lucha, que la chica no daba para más, y cogiendo la mano de Raquel cruzamos a toda velocidad la línea de llegada.

3ª pareja mixta :)

Raquel estaba eufórica y yo, sorprendido de su capacidad de reacción y recuperación al final de la carrera, estaba orgullosísimo de ella. Después de una subida tan dura y una bajada complicada, aún sacamos fuerzas para hacer un sprint cuesta arriba a poco más de 4:30m/km y nos sentíamos ganadores, aunque después comprobamos que dos parejas habían puntuado delante de nosotros, pero poco importaba. Ese tercer puesto conseguido en la categoría mixta sabía a victoria. Cruzar la meta después de un carrerón así, de la mano de mi chica y conseguir ese gran resultado me llenó tanto en todos los sentidos que poco importaba cualquier otra cosa en ese momento.

El avituallamiento final fue ejemplar, algo de lo que deberían tomar nota muchísimas carreras. Nos duchamos en el polideportivo y vimos toda la entrega de trofeos, ya que nuestro amigo y grandioso anfitrión, Pepelu (mil gracias por todas tus atenciones) , subía al podio como segundo local.

Con el gran Pepelu
No me canso, desde ese día, de recomendar la carrera a cualquier corredor que me cruzo. No os la perdáis y si, como yo, no habíais competido nunca en pareja y si además tenéis la suerte, como yo, de que vuestra chica es una bestia del running (fue genial correr contigo Raquel ;) ) ,probad esta modalidad de competición. Muy recomendable.


Volviendo al planning de Madrid, poco más que comentar por ahora. Este domingo toca la última tirada larga del entrenamiento, 28kms, que espero poder hacer en mejores condiciones que la última tirada larga de Sevilla. Las sensaciones de la última salida fuerte del planning fueron buenas, así que espero que vaya todo bien y las lesiones sigan sin aparecer. Próximo objetivo, el 18 de abril en la carrera "Nit de Les Ermites", en Ibi.

Como siempre, os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

2 comentarios:

  1. Formamos un equipazo :) en el maratón de Madrid compartiremos tu llegada a meta guapo.

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  2. Buen post.

    Por cierto, ¿de donde has sacado las fotos? yo también he corrido este año y no he encontrado nada..

    Gracias de antemano

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