miércoles, 28 de enero de 2015

CAMINO A SEVILLA 2015: SEMANA 11 - CROSS NOCTURNO GIMÉNEZ GANGA VILLA DE SAX

¡Menos de un mes! El gran día está cada vez más cerca y eso significa que llegan las semanas con más carga de kilómetros.
La media de Santa Pola me dejó con la moral por las nubes pero también muy fatigado. Las rodillas andaban algo cargadas al día siguiente y en la salida del martes no fui capaz de cumplir con lo progamado, 13kms, quedándome k.o. en el 8 y notando los músculos casi al límite.
Sorprendentemente, el descanso del día siguiente me recuperó casi por completo, pues el jueves hice la tirada larga de la semana, algo más de 23kms, en los ritmos previstos y sin rastro de molestias.
El fin de semana tocaba almuerzo con Urbans después de trotar con ellos por el Cabo de Las Huertas y alrededores, el domingo, y participar de nuevo en el Cross Nocturno Giménez Ganga Villa de Sax del sábado.


Qué contaros, que no os haya contado ya sobre esta carrera anteriormente (ya escribí sobre esto en la edición de 2012 y 2014)...
Una prueba que no me pierdo desde su primera edición, con una organización casi perfecta y un ambiente espectacular, pues está muy cerca en el tiempo de las fiestas de moros y cristianos de Sax.

Este año, primero que la corro como Urban Runner, me acerqué a Sax con otros cuatro miembros de Urbans, Chema, JJ, Ana y Raquel (mención especial para el marido de Ana, Jose, que ya lleva 2 carreras con nosotros guardándonos ropa y haciéndonos de fotógrafo o taxista. Mil gracias)
Llegamos con tiempo para recoger los dorsales y, aunque no eran ni las 6 de la tarde y todavía no se había ocultado el sol, la temperatura era bastante baja. Tocaba correr a menos de 10 grados.

En esta edición, por fin, no han quedado dorsales sin entregar, como en ediciones anteriores. Los dorsales disponibles se agotaron en pocas horas después de la apertura de inscripciones (es una carrera TOTALMENTE GRATUITA) y de los 1500 dorsales entregados entraron 1498 en meta (en años anteriores se entregaban todos los dorsales y el día de la carrera corrían a veces menos de 1300, quedando gente fuera de la carrera) Por fin, parece que se empieza a apreciar y valorar el esfuerzo de la empresa organizadora y de toda la gente que participa en esta prueba para que los que corremos disfrutemos al máximo. Este año, además, han puesto en marcha la donación de comida a cambio del dorsal, con unos resultados espectaculares.

Después de abrigarnos mucho y calentar poco nos metimos en el pelotón de salida, bien situados, a pocos metros del grupo de cabeza. No me notaba fuerte y todavía sentía el cuerpo cansado de la tirada larga del jueves, así que mi intención era poder acompañar a Chema toda la carrera, el mayor número de kilómetros posible, pues ya había corrido con él carreras parecidas (la del juguete de Ibi) y sabía que se le dan las cuestas mejor que a mi.
La carrera se puso en marcha con unos minutos de retraso y apenas oimos la señal que indicaba el arranque de la prueba.
Intenté no perder de vista a Chema entre la multitud. Intentando esquivar corredores y buscar hueco para correr cómodamente, vimos alejarse a JJ rápidamente. Imposible seguirlo, com siempre.
Al paso por el kilómetro 1 ya habíamos encontrado nuestro hueco en la carrera, sin agobio de corredores, y avanzábamos algo más rápido de lo esperado, a 4:30m/km aproximadamente. Chema me advirtió que íbamos demasiado rápido y le hice caso, pues no me notaba con fuerzas para más velocidad, y menos teniendo en cuenta las 2 subidas que teníamos que afrontar en las 2 vueltas del circuito.

Callejeando cuesta arriba, entre calles estrechas y no muy bien iluminadas, llegabamos a la primera subida de la calle Picayo, la cuesta más dura del circuito. Corta pero intensa, nos dejó sin aliento tanto a Chema como a mi. Por suerte, el descenso a partir de ese punto era lo suficientemente largo y cómodo como para recuperarnos, a pesar de una suave subida por una avenida que bajabaríamos poco después en sentido contrario.

Al paso por el km.4 de los 8kms de la carrera tuvimos que contenernos un poco. Chema acusaba algo de cansancio acumulado de las subidas anteriores y yo tampoco me veía con fuerzas para subir el ritmo antes de la segunda subida que, esta vez sí, se hizo muy dura y pesada.
Costó recuperar el aliento, a pesar de la larga bajada, pero ya en la zona más llana nos animamos y mantuvimos un ritmo constante.

En la recta final Chema me animaba a acelerar, pero no me notaba con ganas ni fuerzas y, después de compartir con él toda la carrera, quería que cruzáramos la meta al mismo paso, como finalmente sucedió.
Acabé en 37:15, 413 de 1498 en la clasificación general y 264 de 491 en mi categoría, corriendo a una media de 4:39.

JJ ya había llegado hacía minutos, en su línea, inalcanzable. Poco después Raquel entraba en meta en 40 minutos, rodando un circuito nada llano a 5m/km de media (qué grande eres, y cuánto te queda por progresar, a este ritmo ;) ) Completaba el grupo Ana, poco después, continuando con su constante mejoría de forma. Todos contentos, al final. 


Creo que hice una buena carrera, a pesar de no notarme en plena forma (de hecho, juraría que es mi mejor tiempo en esta carrera). Poder ir acompañado en todo momento, comentando las alegrías y penas de la carrera con Chema fue más que suficiente para dar por buena la carrera y olvidarme del crono. Si no conocéis la carrera todavía, apuntaos cuando podáis. Creo que es una prueba que hay que correr al menos una vez.

Ahora toca seguir con el planning hasta el maratón de Sevilla. Ya no hay carreras oficiales en el camino. Iba a correr la media de Orihuela pero me conozco y sé que iría a por MMP, a bajar de 1:40, y eso supondría quedar, tal vez, demasiado cansado para el entrenamiento de la semana siguiente y no quiero jugármela. Las rodillas ya avisaron esta semana después de Santa Pola (menos mal que sigo estable en los 78kgs... A saber qué pasaría con sobrepeso) así que prefiero esperar. Sé que tengo la mmp en medio maratón en las piernas. Ya habrá tiempo de reflejarlo en una clasfificación. El objetivo es Sevilla, no debo olvidarlo.

Esta semana me toca afrontar la salida más larga del planning, 30kms. Espero poder cumplir con los ritmos y no acabar "tocado" físicamente y poder cumplir con el resto de la programación semanal.

Queda poco, muy poco, para comprobar si todo este esfuerzo tendrá su recompensa en la meta de Sevilla.

Como siempre, os cuento como va todo en la siguiente entrada del blog la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

PD: Sería imperdonable acabar la crónica sin mencionar la excelente bolsa del corredor de la prueba. No es algo decisivo en mi elección de carreras, pero siendo este cross una prueba gratuita, es de agradecer el chubasquero, la bolsa, los dulces, la bebida y todos los servicios de una carrera que, repito, NO CUESTA UN CÉNTIMO AL CORREDOR. Hay que cuidar esta carrera, gratuita y de gran calidad. Repetiré





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