domingo, 27 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 5

Tic...tac...

Mala semana para cumplir los objetivos del planning, con tanta fiesta, comilonas y compromisos familiares. En esta entrada del blog (la 101 ya, cómo pasa el tiempo...) no hay mucho que contar, en una 5ª etapa del camino al maratón de Barcelona algo más floja que la anterior.

Lunes de trabajo mañana y tarde, pero saqué tiempo para cumplir con la rutina de gimnasio, aunque no pude salir a trotar suave como estaba previsto, además. Martes, cambios de ritmo, en los que agradecí no haber corrido el día anterior y, aunque las sensaciones no fueron muy buenas, pues las piernas se resentían un poco de la tirada larga del domingo y las pesas del lunes, al revisar los tiempos y velocidades vi una pequeña mejora respecto a la semana anterior.
Después del descanso del miércoles, el día de Nochebuena debía correr de nuevo con cambios de ritmo, pero trabajar por la mañana, la comilona del mediodía y los compromisos de la tarde-noche apenas dejaron media hora libre en la que intenté correr rápido, aunque los excesos en la mesa me impidieron moverme con soltura.
Tampoco habría ejercicio el viernes, Navidad, y sí más y más desmadre alimenticio. El gimnasio y el trote ligero durante media hora previstos, al garete. Me propuse no fallar el fin de semana, aunque se iniciaba con guardia en el trabajo el sábado por la mañana.
Nada más salir a las 14:00, llegaba pronto a casa (ventajas de vivir casi al lado de la oficina) y rápidamente cumplía con los 40 minutos del planning. El corazón tardaba en alcanzar las pulsaciones que tenía como objetivo y parte de la carrera la hice más rápido de lo que habría imaginado, para ser el ritmo B. Las piernas seguían cargadas del último fartlek y, aunque cumplí con lo planificado, noté los músculos demasiado cargados para un entrenamiento de esa distancia e intensidad.
Descansé bien, después de varios días con idas y venidas a casas de familiares y camas no habituales, y me mentalicé para la tercera salida larga del planning, el domingo.
Tocaba correr 2 horas, con un esquema exactamente igual al de las dos últimas tiradas largas: Salida suave a ritmo A durante 10-15 minutos, ritmo B hasta que quedaran 15 para el final y ritmo C hasta cumplir el tiempo.
De nuevo, el inicio de la carrera no aceleraba el corazón hasta las pulsaciones previstas. Tal vez de forma precipitada, decidí acelerar demasiado para un entrenamiento. Los primeros kilómetros pasaban a 4:45m/km con el corazón por debajo de las pulsaciones deseadas. Inocente de mí, pensé "pues será que estoy mejorando y que puedo mantenerme a este paso más de 23 kms (era la distancia que imaginaba que cubriría en 2 horas, aproximadamente) sin problema, como un entrenamiento sin forzar". ¡Eeeeerrror!
Salí desde San Juan dirección Campello pegado a la costa. Antes de dejar atrás el paseo de la playa de San Juan ya notaba que las piernas se quejaban, cansadas, de un ritmo que volvía a estabilizarse cercano a los 5m/km con las pulsaciones, ahora sí, en el rango deseado, a ritmo B. Ya en el puerto de El Campello, la primera cuesta "seria" del circuito, breve pero durísima, me hacía notar que la vuelta a Alicante sería pesada. Un pequeño rodeo por el casco urbano de Campello y ya estaba de nuevo en la playa, de vuelta, camino de San Juan. Podía mantener el ritmo y las pulsaciones, pero algo me decía que los últimos 15 minutos iba a ser difícil subir la velocidad. En una pequeña parada para beber me quedó claro, al intentar reanudar la marcha, lo justo que iba de fuerzas. La cabeza casi me la juega un par de veces, pero no me desconcentré, fijé mi atención en la música (bendita RockFM ) y me mantuve a un ritmo regular, aunque poco a poco notaba que el ritmo iba perdiendo segundos por kilómetro sin descanso.
Cuando faltaban 15 minutos para acabar el entrenamiento intenté acelerar pero las piernas apenas respondieron. Costaba pasar de las pulsaciones del ritmo B y la velocidad apenas subía. Los músculos de las piernas no daban para más y el circuito no ayudaba en ese momento, pues subía suave pero constante desde la playa a la avenida de Miriam Blasco, donde calculé que terminaría y podría recuperarme y estirar.
A falta de un minuto y medio para el final las piernas dijeron "basta". Tuve que reducir el ritmo y acabar muy lento el entrenamiento, que finalmente quedaba completado recorriendo algo más de 23'5 kms. a una media de 5:06m/km.

3ª tirada larga del planning
Tal vez un arranque más suave me habría permitido acabar acelerando y no sentirme tan flojo al final, aunque creo que, simplemente, no he tenido un buen día. Los domingos anteriores corrí las tiradas largas ligeramente más rápido y tan solo un par de kilómetros menos, así que doy por buena esta última salida larga, a pesar de todo. Hay que aprender a regularse y, además, me ha servido para entrenar la cabeza para los más que probables "bajones" que me encontraré en el maratón. Por otra parte, algo más de 50 kms semanales en las piernas, de nuevo. ¿Qué pasará cuando empiece el entrenamiento "en serio"? ¿Cual será el ritmo del maratón y la estrategia de la carrera? Dudas, dudas y  más dudas...

El camino al maratón continua sin prisa pero sin pausa. La próxima parada, el jueves en la San Silvestre Crevillentina. Le tengo muchísimas ganas y confío en poder correrla mejor que ninguna de las 7 ediciones anteriores en las que he participado.

Ya sabéis: Como siempre, los avances del entrenamiento para Barcelona y la crónica de la Crevillentina, la semana que viene en la próxima entrada del blog. Pasadlo bien en Nochevieja.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

domingo, 20 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 4

Sigue la cuenta atrás...
Esta semana queda completada la cuarta etapa del camino hacia el maratón de Barcelona, con casi 60 kms. acumulados de lunes a domingo. Una carga de entrenamiento que ya empieza a recordar a planificaciones maratonianas anteriores y que he podido cumplir mejor de lo previsto, con ligeras mejoras respecto a la semana pasada.

El planning ha sido el mismo de las semanas anteriores:
  • - Lunes de gimnasio y salida suave de media hora, algo accidentado al forzar demasiado en los fondos para tríceps en las barras paralelas, que me dejaron dolorido el hombro izquierdo casi toda la semana. Pequeño susto, pues por la noche, en frío, cualquier movimiento me provocaba un dolor intenso. Por suerte, algo de gel antiinflamatorio y un buen descanso esa noche solucionaron en gran medida el problema y hoy apenas hay rastro de la lesión.
  • Martes: Fartlek con algo de fatiga en las piernas por los ejercicios del día anterior. Sin picos de velocidad especialmente rápidos. Me conformé con cumplir con lo programado, sin más. Ya llegarían entrenamientos mejores.
  • Jueves: De nuevo, Fartlek, después de un día de descanso. Se notó el reposo y hubo momentos bastante rápidos que me volvieron a permitir soñar un poco con superar mi récord de 10km en Elche el próximo día 10. Supe regular el esfuerzo a lo largo de todo el entrenamiento y llegué fuerte a los últimos acelerones. Inyección de moral.
  • Viernes: El hombro izquierdo parecía seguir mejorando pero aún había una ligera molestia. Decidí descansar y saltarme el gimnasio y los 30 minutos de carrera suave para terminar de recuperarme definitivamente.
  • Sábado: Inicio de comilonas festivas, así que tocaba madrugar para cumplir con los 40 minutos a ritmo A-B. Buenas sensaciones, trotando ligero por la costa, junto a la cantera y el Postiguet, con los pensamientos centrados en la tirada larga del día siguiente.
  • Domingo: De nuevo, tocaban 1h.50m, empezando con 10 minutos de calentamiento suave a ritmo A y después ritmo B hasta 15 minutos antes del final, momento en el que habría que acelerar hasta el ritmo C y mantener esas pulsaciones hasta acabar el entrenamiento. Elegí un circuito con algo de desnivel (Barcelona no será llana), comenzando desde la Albufera en ascenso hacia Tangel / San Vicente y, de vuelta, hacia la playa del Postiguet pasando por la cantera. Me sentí fuerte, viendo que el corazón no se aceleraba más de lo esperado para el ritmo B aunque fuera en ligera cuesta arriba durante 7kms. De nuevo, el ritmo medio se mantenía cercano a 5m/km sin problema, para acelerarse poco después en el descenso, donde tenía que esforzarme para que las pulsaciones no bajaran demasiado. El camino hasta la Albufera fue rápido y la subida y bajada de la cantera, ya a ritmo C, también me permitió llevar un ritmo bastante rápido para ser un simple entrenamiento.
    Buenas sensaciones, con un ritmo medio final de cuatro minutos largos, casi cinco, por km., con las pulsaciones controladas y, otra vez, inyección de moral, pues el corazón no se acelera demasiado aunque haya alguna cuesta y la recuperación después de los casi 22 kms. del entrenamiento parece muy buena.
Con el subidón de moral después de la segunda tirada larga, vuelvo a darle vueltas al tema del ritmo objetivo para el maratón y su estrategia. El entrenamiento me pondrá en mi sitio y despejará las dudas, como ya comentaba en la última entrada del blog, pero no puedo dejar de pensar que puede salir una buena carrera el próximo día 13 de marzo en Barcelona. ¿Aguantaré sin problema 42kms a 5:15m/km? ¿Podré rodar más rápido, como parece indicar este inicio de los entrenamientos largos? Poco a poco. Paso a paso. Ya se verá.

Entramos en las semanas "peligrosas" para la dieta, con la Nochebuena y la Navidad y las comilonas asociadas. Espero poder resistir la tentación y tener bajo control el peso, pues llegan la tirada más larga del mes, 2 horas el próximo domingo, y la San Silvestre crevillentina cuatro días después, y hay que seguir con esta ligera pero constante mejora de forma.
Como he dicho en alguna ocasión ya, desde que empezó este camino al maratón de Barcelona, siento que lo mejor está por llegar.
Nos leemos de nuevo en una semana. Disfrutad de las reuniones con familia y amigos propias de estos días.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 3


Continua la cuenta atrás para el maratón de Barcelona. A poco menos de tres meses, como os comentaba en la última entrada del blog, empiezan las salidas largas los fines de semana y el kilometraje semanal empieza a crecer. Esta última semana reconozco que no he sido completamente fiel a lo planificado. El lunes, después de la mitad de media de Alcoy, estaba convencido de que el calendario del preparador me daba el día libre. Me di cuenta del error al acostarme y ver que tocaba gimnasio y 30 minutos de rodaje tranquilo. No le di mucha importancia, pues amanecí notando las piernas algo cansadas todavía de tanta cuesta alcoyana. El martes no fallé al Fartlek, pero entre los excesos del puente y que aún había algo de "resaca" por las rampas de la mitad de media del domingo, la segunda mitad del entrenamiento fue bastante más floja de lo que habría esperado. Por suerte tocaba descanso el miércoles, pero no supe estarme quieto y aproveché que estoy de vacaciones para visitar, tranquilamente, caminando, sin prisas, la Penya Migjorn de Jijona, en una ruta de unos 10 kms.




Cima del Migjorn


La caminata, aunque suave, no me dejó recuperarme bien y, ante la más que probable visita el viernes al Puig Campana y su km. vertical con mi amigo Rafa, decidí descansar el jueves, saltándome el Fartlek, y  finalmente cambié el gimnasio del viernes y la salida corta de 30 minutos por un gran día de montaña, con la durísima subida del Puig por la pedrera, en la que en tan solo 4 kms. se ascienden algo más de mil metros. La ruta, exigente, mereció la pena, por el paisaje, rodeados de niebla espesa al llegar a la cima, y por poder compartir un ratillo con Rafa. 13 kms. de puro disfrute.








Cima del Puig, con Rafa, rodeados de niebla




El sábado tocaban 40 minutos tranquilos, pero entre la resaca de la mañana anterior en el monte  y el inicio de la temporada de comilonas navideñas, que arrancaba con el almuerzo-comida de mis amigos SkyRunners (un placer coincidir de nuevo, como siempre), el sábado tampoco hubo carrera y sí mucho desmadre alimenticio, que continuó el domingo, día de la primera tirada larga del planning: 110 minutos.

Habiendo fallado un par de días a lo establecido en el entrenamiento y con la dieta totalmente olvidada desde el viernes, tenía muchas dudas de cómo reaccionarían las piernas. Según el preparador, tocaba hacer el entrenamiento a ritmo suave 10-15 minutos, calentando, y luego quedarme a ritmo aeróbico extensivo (el que la prueba de esfuerzo llama "B")  hasta 15 minutos antes de cumplirse el tiempo previsto, momento en el que, hasta el final, tendría que subir a ritmo aeróbico intensivo o C.
Después de tanto tiempo con fartleks o salidas suaves a ritmos A o B, interrumpidos solo por las competiciones, en las que el ritmo siempre es C o D (pulsaciones bastante altas), se me hacía raro permanecer tantos minutos en pulsaciones relativamente bajas. Las piernas parecía que iban solas y tenía que tener muy controlado el pulsómetro para que el corazón no subiera a pulsaciones del ritmo superior al buscado.
Después de los 10 minutos de calentamiento conseguí moverme sin mucha dificultad a unos 4:55 / 5 m.Km, en terreno llano, encontrándome muy cómodo hasta que llegó el momento de acelerar los últimos 15 minutos. Busqué un último tramo en suave ascenso, casi inapreciable, para los últimos kms. del entrenamiento, pero no conseguí acelerar tanto como habría querido, y tuve que frenarme un poco para no exceder las pulsaciones correspondientes al ritmo C y pasar al D, con una velocidad no mucho más rápida que en los minutos anteriores.



Salieron casi 22kms, a una media de 5 minutos escasos por km., en poco más de 1h.50m. Estaba contento, pero me quedaba una duda que todavía me da vueltas en la cabeza y que espero despejar según vayan pasando las tiradas largas. ¿Cuál será el ritmo que podré llevar en Barcelona? Sin el "apretón" del final de esta última tirada larga, por ejemplo, creo que podría haber echado más kilómetros a 5m/km pero... ¿hasta 42? Ya supe lo que es que fallen las fuerzas después del 33 en Valencia y en Sevilla fue la cabeza lo que falló más o menos a esa altura de la carrera. No querría cometer ningún error esta vez, pero no me gustaría tampoco ser demasiado conservador y sentir al final que podría haber corrido muchísimo más rápido. Un ritmo de 5:20 ya me dejaría en la meta en 3:45:02 , muy lejos de los 3:55:34 de Sevilla, mi mejor marca, lo que ya sería todo un éxito, pero después de este domingo noto que sí, que tal vez rodar a 5m/km todo el maratón es excesivo (acabar en tres horas y media... no lo acabo de ver), pero 5:10 o 5:15 de media tal vez no supone ser demasiado optimista y podría ser factible. El paso de los entrenamientos supongo que me pondrá en mi sitio y me permitirá tener clara la estrategia e intuir cual podría ser el objetivo más realista, haciéndome más facil la planificación de la carrera el gran día.

¿Es posible acostumbrarse a esto?¿Se puede llegar a preparar tranquilo, con confianza al 100%, un maratón? Va a ser la cuarta vez que me enfrento a esta distancia y siento casi lo mismo que el mismo día que empecé a preparar el primer maratón en el 2013. Muchas dudas, pero también muchísimas ganas de volver a probarme y de sentir de nuevo lo que es dejar atrás la meta de un maratón.

El avance de los entrenamientos, las sensaciones que me dejen, os los cuento, como siempre, la semana que viene en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.


jueves, 10 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 2. MITAD DE MEDIO MARATÓN DE ALCOY

Segunda semana del planning tachada, a menos de cien días del comienzo del maratón de Barcelona. Si no fuera por las semanas previas al comienzo de este entrenamiento específico para Barna, en las que sí que había fines de semana con salidas largas y más kilómetros acumulados, cualquiera diría que estoy metido en faena, preparando el maratón, viendo las semanas 1 y 2.

Dos semanas seguidas con competición, la pasada en Benidorm y, esta que ha terminado, en Alcoy, han hecho que el kilometraje semanal no sea tan elevado como pudiera esperarse en un planning maratoniano. Antes de la carrera de Alcoy (luego os cuento qué tal fue), solo hubo un par de salidas con cambios de ritmo. La segunda mitad de estos dos entrenamientos siempre me notaba cansado, con las piernas algo cargadas, así que decidí descansar un par de días antes del domingo, para llegar fresco a la mitad de medio maratón de Alcoy.

"Fresco" es precisamente lo que encontraba de camino a Alcoy, el domingo por la mañana. Aunque la carrera arrancaba a las 10:00, dejando que el sol caldeara el ambiente unas horas, la temperatura apenas alcanzaba los 10 grados mientras buscaba aparcamiento una hora antes. Para evitar prisas y contratiempos, igual que hice la semana anterior, había recogido el dorsal la tarde del sábado en la tienda de Urban Running de Alcoy. Esto me sirvió, además, para recordar lo dura que era cualquier carrera allí, pues ya había corrido una San Silvestre y dos medios maratones en esta ciudad, cuando todavía subían durante 10 kms desde la ciudad hasta los túneles de la vía verde.

Ya en la línea de salida, después de calentar y notando que la elección de correr con cubrebrazos y braga era correcta y que no hacía falta una primera capa bajo la ropa del club, pensé en hacer una carrera buena, sin pensar en el tiempo final, sin tratar de apretar demasiado en las subidas y recuperando en las bajadas al máximo. Correr sin exigirme demasiado, pues con el perfil del circuito un planteamiento equivocado de la carrera podría hacerme sufrir demasiado rápido, como se puede ver en esta imagen con la altimetría de la carrera: 

Segunda semana compitiendo en carreras con perfiles en absoluto llanos
Saludé al gran Jaime Cortés, de El Campello Running Club, en la salida y en cuanto escuché la señal que marcaba el inicio de la carrera me concentré al máximo en no exceder mis posibilidades y no acelerar demasiado en el arranque de la carrera.
Había memorizado el perfil del circuito y sabía que, aunque empezábamos 400 metros cuesta arriba, después, hasta el km. y medio descendíamos. Me costó encontrar mi sitio en la carrera, esquivando muchos corredores al principio, tratando de no perder demasiado tiempo en este tramo inicial que me iba a permitir ganar segundos que después, seguramente, perdería en la subida prolongada que empezaba después hasta el km. 7.5.

Primeros kilómetros. (Gracias por la foto, Mariví Lobo)


Este inicio de la carrera fue, aunque intenté regular el esfuerzo, más rápido de lo esperado, a 4:24 y 4:14m/km. , pero sorprendentemente me encontraba fuerte, aunque el corazón andaba algo más acelerado de lo que hubiera querido. Cuando empezó la subida, en sentido contrario al inicio de la carrera, en la zona norte y dirección a las calles paralelas al ensanche, el ascenso no me pareció tan duro como esperaba. Aún así, decidí ser prudente, y no quise sentir que forzaba demasiado en ningún momento. No era circuito para ir a por marca, me repetía constantemente.

Fui perdiendo velocidad según avanzaban los kilómetros y aumentaba la pendiente. 4:36, 4:41 y finalmente 4:50m/km en los que me quedé mientras pasaba los kilómetros más duros, del 5 al 7. No me obsesioné con el tiempo. Si iba más lento, pues a aguantar, me decía. Vigilé, eso sí, el corazón, y no dejé que las pulsaciones subieran demasiado. Iba tan concentrado, tan pendiente de sentirme cómodo en la carrera y ser capaz de aguantar el esfuerzo, que casi no observaba el paisaje, la ambientación o las calles que atravesaba. Apenas bebí en el paso por el km.5, ya que no sudaba demasiado y el estómago aquella mañana no parecía dar guerra.

Poco después del túnel de Batoy y pasado el km.7, después de atravesar la primera zona del circuito realmente animada por los vecinos, cambiábamos de nuevo el sentido de la carrera y, en el km.7.5, por fin cuesta abajo, nos dirigíamos de nuevo hacia el punto de salida acercándonos a la avenida desde la que había empezado la carrera.

Aunque llegué a la parte más alta del circuito empezando a notar el cansancio, en cuanto vi el inicio del descenso me animé y aceleré. Las piernas seguían respondiendo, casi sin notar el esfuerzo de casi 6kms. en constante ascenso, más o menos elevado dependiendo de la zona. Ahora me sentía fuerte y, recordando que después de la primera bajada y después del km.8 llegaba un km. en constante descenso, aceleré como nunca.

El km. anterior ya había pasado a 4:32, pero este último... En plena euforia, sabiendo que lo más duro quedaba atrás y notando que las piernas podrían con el empuje que quisiera, me bajé los crubrebrazos, me quité la braga del cuello y no tuve que esforzarme demasiado para correr a 4:02 de media, pasando por zonas muy animadas y tramos con música en la calle. No pensaba para nada en el crono final. Estaba contento con el desarrollo de la carrera, concentrado, sintiendo que el cuerpo hacía caso a lo que la cabeza ordenaba, fuera cual fuera el nivel de esfuerzo requerido.
Me daba igual, en este punto, la suave subida con la que terminaba la carrera. Me permití hacer un pequeño sprint final y pase por el km. 10 a 4:22, disfrutando del ambiente de la calle y sintiendo que estaba haciendo una buena carrera. Los kms. que faltaban para acabar la mitad de media los hice también a buen ritmo, aunque la última cuesta me frenó un poco, y conseguí una media de 4:32 en este último tramo.

El reloj oficial marcaba 48:34 cuando crucé la meta, 48:13 reales. Esto me situaba el 82 de 625 en la general  y 41 de 236 en mi categoría (en esta carrera de veteranos-A en adelante todos éramos, simplemente, veteranos).

Buen ritmo, para tanta cuesta.

Rodar cerca de 4:30m/km con ese perfil, pasar por el 10.000 en 45:25, era para estar contento, pero lo era más aún las sensaciones que había tenido durante y después de la carrera. Había dosificado correctamente el esfuerzo, no fui pendiente de ir más o menos rápido, simplemente de correr lo mejor que pudiera, sin excesos. El cuerpo respondió constantemente, casi sin quejarse, y después, al terminar, notaba que los músculos se recuperaban rápidamente, como pidiendo más batalla. Había sido, en resumen, un buen día deportivo y salía reforzado moralmente para afrontar todo lo que tengo todavía por delante. Respecto a la carrera, decir que es exigente, para pensarse bien si hacer la media y darle dos vueltas al circuito, pero atractiva (qué tendrán este tipo de circuitos, como Aspe o Crevillente, para que quieras volver aunque se sufra) y muy bien organizada. Quién sabe si mi próxima visita será para probar el medio maratón ;-)


Al no haber más competición hasta la San Silvestre de Crevillente hay 3 semanas por delante hasta el 31 para empezar a cargarme de kilómetros, con fines de semana entrenando casi dos horas los domingos. Aún queda para que empiece la parte más dura, preparando el maratón, y parece que el inicio de esta preparación está siendo bueno. Confío, como sucedió cuando empecé a preparar Sevilla el año pasado, que en el camino vuelvan a caer mis mejores tiempos en 10k y medio maratón, aunque mi vista está puesta, obviamente, en el 13 de marzo en Barcelona. Ha habido dos semanas seguidas de competición con carreras de 10km. nada llanas en las que he rodado casi a ritmo de MMP. , así que no puedo estar más animado. El día 31 espero arañarle unos segundos (o minutos, por qué no soñar) a mi mejor tiempo en la siempre dura San Silvestre crevillentina. Mientras tanto, como siempre, os cuento los avances semanales del planning para Barcelona dentro de poco, en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 1. 10KM BENIDORM

Esta primera semana del planning ha sido tranquila. Se iniciaba después de un domingo con unos 19kms. en progresión con cuestas que me dejaron algo cargadas las rodillas y que me llevaron a decidir aflojar un poco la carga de entrenamiento de la semana, pensando en la competición del domingo 29 que os comentaré más adelante.

Después del paso por el gimnasio el lunes, el martes tocaba Fartlek, con bloques a ritmo fuerte durante 15 minutos. El cansancio acumulado y un ligero constipado hicieron que no fuera un gran entrenamiento. Costaba mantener el ritmo deseado. Seguramente habría que sufrir el domingo si aspiraba a superar mi mejor tiempo. Decidi descansar dos días seguidos, para curar el constipado y no cargar más las rodillas, y me salté el Fartlek programado para el jueves. En su lugar, el viernes madrugué y subí el Cabeço d'Or con mi amigo Rafa, descubriendo una vía de subida que no conocía, caldera, más exigente que las habituales, mucho más vertical.

Por el Cabeço, bonito y cerca de casa. Buen sitio para entrenar


El sábado, 40 minutos tranquilos me dejaban listo para la carrera del domingo, los 10km. de Benidorm. El recuerdo de mis carreras en esta ciudad no es demasiado agradable. El medio maratón del 2011, con otro circuito y aún por la tarde, se dio realmente mal y la última vez que estuve en la carrera de las fiestas del Cristo casi me retiro y estuve lesionado meses. En esta ocasión, decidí volver a Benidorm porque pensé que el tiempo de entrenamiento acumulado y el circuito eran los adecuados para intentar mejorar mi mejor marca en 10km, 44:29, inamovible desde enero.


Al no conocer la zona bien y para evitar posibles aglomeraciones el día de la carrera, la tarde anterior me acerqué a recoger la bolsa del corredor y el dorsal, pensando que tal vez habría feria del corredor. Me equivoqué, pues solo había dos puestos de venta, material deportivo en uno y nutrición en otro. Además, un puesto de Brotons que ponía a la venta camisetas de carreras pasadas (¿alguien las compra?).

En la recogida del dorsal y la bolsa, echando un último vistazo al recorrido.
El domingo no tuve problemas para aparcar cerca de la salida. Calenté por el parque de L'Aigüera, buscando las zonas soleadas, pues amanecíamos a unos 10 grados y costaba ponerse en marcha. No me noté al 100% durante la semana y esa mañana la sensación no mejoraba. Por otra parte, había visto el perfil de la carrera la tarde anterior y tenía la impresión de haberme equivocado eligiendo este circuito para intentar batir mi récord.


El arranque de la carrera se dio puntual a las 9:30, en ligero descenso hacia el paseo de la playa de Levante. Sabía que hasta el km.2 el recorrido era llano o en descenso, así que intenté ganar segundos en este tramo. Me sorprendí siendo capaz de aguantar un ritmo fuerte en el inicio, con 4:11 y 4:20 de media en los primeros 2000 metros. 
El final de la playa, encarando las avenidas Ametla de Mar y Severo Ochoa ponía fin a la parte cómoda del circuito. Se iniciaba un ascenso suave, en principio, pero que sentí como interminable, hasta el km.5
Noté que me costaba muchísimo mantenerme por debajo de 4:30m/km. y este fue mi ritmo medio durante casi toda la subida. El eterno falso llano apenas daba respiro y cuando parecía que lo hacía, poco después castigaba las piernas con una pendiente algo más pronunciada. Empezaba a notar que la MMP se alejaba, pero intentaba convencerme de que a la vuelta, por esas mismas avenidas pero en descenso, podría recuperar los segundos que perdía kilómetro a kilómetro.

Al fin, en el cruce con la carretera del Albir, llegábamos al avituallamiento y volvíamos sobre nuestros pasos. El frío había permitido que corriera sin excesiva sudoración y aunque cogí agua no bebí. Perdí algo de fuelle en este último tramo de subida, registrando el km. más lento de la carrera, a 4:36, pero intenté no desanimarme pensando que ahora en la bajada podría ir rápido.
Efectivamente, los kilómetros ahora fueron pasando cercanos a 4:20m/km de media, pero no lo suficiente como para mejorar marca. Pensé que podría rodar a 4:15, pero las piernas no respondían, aunque fuera cuesta abajo.
Había pensado acelerar los dos últimos kilómetros, pero la última avenida, paralela a la playa, volvía a subir lo justo para frenar mis buenas intenciones. El corazón iba desbocado desde el inicio de la subida en el km. 3 y no había vuelto a recuperarse en el descenso, así que di lo que pude, animado en este tramo por el público que ahora sí nos animaba al paso por las zonas comerciales.
No era consciente del tiempo que iba a hacer, pues sólo fui pendiente del ritmo medio y las pulsaciones. Cuando por fin vi el arco de meta tuve que esforzarme por última vez para que el tiempo oficial no pasara de 45 minutos.







Crucé la meta, finalmente, en 44:55, 44:46 reales. Posición 128 de 794 en la clasificación general y 28 de 98 en mi categoría. No era una mala carrera, pero me quedaba lejos del final esperado. Aún así, suponía mi segundo mejor tiempo en 10 kilómetros y la segunda vez que conseguía bajar de 45 minutos.

Rodar a 4:24 es para estar contento, en realidad, contando con las cuestas ¡Vamos!
Por otra parte, el reloj medía unos 200 metros más de 10000, y según he visto en comentarios en la página de Facebook de la carrera, no soy el único que ha medido esta distancia extra. Esto daría sentido a lo que el Garmin me decía al acabar la carrera:

¿Pase por fin un 10k en menos de 44?¿Podré bajar de 43:30?
Sea como sea, no voy a hacer cábalas o poner excusas. No me voy a obsesionar tanto con el tema de la MMP en las próximas carreras. Mis mejores tiempos llegaron a principio de año sin pensar en ello y ahora mismo noto que estoy, como mínimo, igual que en mi mejor momento, en enero/febrero.
Es cuestión de (poco) tiempo que las marcas mejoren, lo noto.
Dadme un mes más de entrenamiento y un circuito llano y... ya veremos. El 10 de enero en la Rotary Illice de Elche y sus 10kms creo que puedo llegar en muy buena forma. Ahí tomaré de nuevo el pulso al entrenamiento y sus resultados. De momento, a seguir con el planning para el gran objetivo, el maratón de Barcelona, para el que quedan casi 100 días.

No contaba con volver a correr nada oficial hasta la San Silvestre Crevillentina, pero me ha tocado una inscripción gratuita para la mitad de medio maratón de Alcoy el próximo domingo día 6, así que esa será mi siguiente objetivo a corto plazo. No es una carrera para buscar marca, pues está plagada de cuestas y el circuito no da descanso, así que  me lo tomaré como entrenamiento e intentaré disfrutarla, sin más.

Los resultados de la carrera y el avance del entrenamiento para Barcelona, como siempre, en la próxima entrada del blog, la semana que viene. Nos leemos.

Gracias por estar ahí.
Saludos.

sábado, 21 de noviembre de 2015

CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 0

Otra vez, y van cuatro con este, llega el momento de afrontar el entrenamiento específico de un maratón. 16 semanas por delante, antes de ponerme detrás de la línea de salida del maratón de Barcelona.
Como ya hice preparándome para Sevilla, este inicio del entrenamiento ha comenzado con una visita a la Clínica CEADE de Almoradí, para que Emigdio Ribera y su equipo me dieran el visto bueno para volver a iniciar la aventura que supone siempre prepararse para correr 42195 metros.
El resultado de la prueba de esfuerzo ha puesto sobre el papel lo que ya llevaba sintiendo hacía mucho tiempo. El corazón tarda más en acelerarse, aguanta mejor ritmos más rápidos que el año pasado y se recupera con más facilidad de esfuerzos prolongados. El pico de velocidad es más rápido, el porcentaje de grasa corporal disminuye respecto al 2014, al igual que el peso que muestra la báscula, estabilizado hace tiempo en unos 78kgs. aproximadamente. Todo son buenas señales y mejoría.

Ya llevo un par de semanas acumulando más kilómetros de lo habitual, con salidas los domingos de 90 y 100 minutos en progresión, además de los días habituales de cambios de ritmo y gimnasio acompañado de salidas suaves. Me noto fuerte moviendo más peso en las máquinas, excepto en el tren superior, donde todavía hay mucho por hacer (las huellas de 15 años de sobrepeso y sedentarismo no desaparecen así como así) En la carrera, incluso con las piernas cargadas, hay puntas de velocidad impensables hace unos meses, y soy capaz de aguantar un ritmo bastante más fuerte de lo habitual bastantes minutos.

Con la moral y la motivación por las nubes, solo falta que el próximo domingo día 29 salga un buen 10000 en Benidorm que deje atrás, espero que al menos por un minuto, mi mejor marca en esta distancia, para empezar con buen pie la durísima preparación que requiere cumplir con el objetivo de este año.
En otras ocasiones he especulado, he hecho suposiciones, nunca he tenido claro el tiempo final que quería conseguir en el maratón. Esta vez lo tengo claro y me voy a mojar: el tiempo real de esta carrera no debería exceder las 3 horas y 45 minutos. Sí, bajar de las 3:55 de Sevilla o simplemente bajar de 3:50 sería un éxito igualmente, pero creo que ese tiempo ya lo tenía en las piernas en febrero, aunque saliera una carrera no tan buena como esperaba, tal vez por no saber descansar bien las 2 últimas semanas. Este 2016 no se me escapa el hachazo a la marca personal.

En esta ocasión, y a falta de confirmar nuevas incorporaciones, me acompañará a la Ciudad Condal mi gran amigo Ramón, que después de sus 3:15 en Valencia seguro que podrá repetir o mejorar ese tiempazo en Barcelona. Ya está pagada la inscripción, reservado el hotel y, en breve, reservados los billetes de tren. La maquinaria está en marcha.

Con muchas ganas ya de estar aquí, salida y meta del maratón


Dejo en funcionamiento en la columna derecha del blog una cuenta atrás para el gran día y os invito, como hice en anteriores maratones, a seguirme semana a semana en el blog, donde iré publicando los avances y retrocesos, alegrías y penas, subidas y bajadas de moral, acumulación y descarga de kilómetros...todo lo que conlleva, en resumen, prepararse para la más grande de las carreras sobre asfalto: el MARATÓN. ¿Me acompañáis?

Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 2 de noviembre de 2015

X MILLAS L'ALFÀÇ DEL PI. Qué bien se está cuando se está bien


Tengo en mente desde hace tiempo una pequeña lista de carreras a las que debo volver para borrar el mal recuerdo de mi última o últimas participaciones. Era el caso, por ejemplo, de la media de Sta.Pola, tachada de la lista este año gracias el gran resultado de enero (MMP en esta distancia) después de varios años participando con resultados siempre lejos de lo esperado y sensaciones generalmente malas. A esta lista se han sumado últimamente varias carreras, como la media de Almansa (muchísimo calor y tremendo cansancio desde antes del km.10) o los 10kms de Rojales, que aunque supusieron mi 2ª mejor marca en esta distancia me dejaron con ganas de repetir, al sentir que podría haberlo hecho mucho mejor.
En esta lista que mi mala memoria intenta mantener en orden y actualizada se encontraba desde hacía años la carrera que corrí de nuevo el pasado domingo día 1 de noviembre, las X millas de Alfaz del Pi. Mi única participación en esta prueba en el año 2011 dejó en el recuerdo unas sensaciones horribles en  las cuestas y ritmos lentísimos imposibles de remontar aunque corriera cuesta abajo. El tiempo final, de los peores que recuerdo y muy próximo a las últimas posiciones en la clasificación.

Así lucía el pelo en el 2011 antes de la salida, con Rafa.

Se me hizo durísima la subida al faro.

Meta 2011, totalmente K.O. Aunque se intuye, no se aprecia mi sobrepeso en toda su plenitud.

En el vagón de cola, casi cerrando la carrera.
Con un ritmo medio de unos 5:50 m/km, tardé 1:28 en llegar a la meta. Tenía, por lo tanto, que volver a Alfaz del Pi a probarme de nuevo, mejor entrenado y con muchos kilos menos.
Tan claro lo tenía que en mayo ya estaba inscrito a esta carrera, sin darme cuenta de que también correría la Volta a la Foia y que eso supondría correr dos domingos seguidos carreras bastante largas con mucho desnivel acumulado. ¿Me había equivocado?¿Volvería a pasarme lo mismo de hace 4 años y haría una mala carrera?
Tocaba despejar las dudas el domingo a primera hora, reunido con mi amigo de Urbans Salva en la zona de recogida de dorsales, después de haber tomado algo con Serafín, Pili y Jaime, con los que no coincidía hacía muchísimo tiempo (¡qué alegría veros!). También pude coincidir en la salida con Mike Portugués, al que, obviamente, sólo vería ahí y al final, en la meta (cualquiera sigue tus ritmos, bestia ;) )

Casi sin tiempo para calentar me juntaba con Salva en la línea de salida, algo nervioso yo, porque me notaba fresco y en forma, sin acusar el esfuerzo de la semana pasada, y no sabía cómo dosificar el esfuerzo, y algo más relajado Salva, que se dio una Volta a La Foia extra la tarde anterior como entrenamiento para su maratón de Valencia y pensaba ir con algo más de calma, pensando únicamente en acumular kilómetros.
Se daba la señal de salida con puntualidad y después de recorrer unos pocos metros por la pista de atletismo ya estábamos callejeando un poco por el pueblo antes de dirigirnos cuesta abajo al paseo de la playa.

Pocos tramos llanos, en esta carrera


Primeros metros, a punto de salir de la pista de atletismo.


Había revisado bien el perfil de la carrera y sabía que después de unos mil metros de subida llegaba una bajada de unos tres kilómetros. Decidí correrlo intentando no ir demasiado cerca de 4m/km de media, pero las piernas iban solas y costaba frenarse. Aunque las pulsaciones eran altas me encontraba fuerte y no sufrí demasiado para mantenerme por debajo de 4:30, con algún pico de 4:05 o 4:10. Esta primera bajada no tenía mucha animación y era algo solitaria. Al llegar a la primera zona llana de la carrera, ya en tramos más urbanizados, empezamos a ver algo de público y, cuando después de una pequeña vuelta en paralelo a la playa nos metimos en el paseo de la costa, entre turistas, clientes de comercios en las terrazas, vecinos, etc. la animación de la carrera creció constantemente haciendo el recorrido más atractivo todavía, en un punto en el que ya se veía al final de la playa el faro del Albir y la subida que teníamos que afrontar pocos metros después.
En este momento recordé que el ascenso hace 4 años me pareció mucho más duro. Ahora, con la Volta a la Foia reciente y mejor entrenado, sentí que no era para tanto. El cuerpo respondía y aunque el corazón seguía latiendo algo más rápido de lo esperado notaba que podría subir hasta el faro sin sufrir demasiado. En el final del paseo, una zona que un gran cartel identificaba como Racó del Albir, subíamos una pequeña cuesta y en un giro a la izquierda encarábamos el ascenso.

Hasta aquí había que subir.

Después de callejear un poco por las urbanizaciones a pie del parque natural entrábamos en la zona protegida que llevaba directamente al faro. Este punto de la carrera da sentido a la frase que se ve en los carteles de esta carrera "Las X millas más bonitas de la Costa Blanca". Efectivamente, esta subida, con las olas rompiendo cortado abajo, las vistas de la playa a la izquierda, el monte detrás coronado por nubes que se resistían a desaparecer en una mañana cubierta de nubes y un clima perfecto para correr, el peñón de Ifach a lo lejos, hacían que la carrera mereciera la pena. Con este paisaje acompañándonos durante toda la subida casi no me di cuenta de lo rápido que conseguía ganar metros sin demasiado esfuerzo.





Una pequeña bajada de unos mil metros nos dejaba preparados para la última subida, que terminaba en el faro y, después de rodearlo, disfrutando de nuevo de unas vistas impresionantes, volvía a bajar deshaciendo el mismo camino recorrido en el ascenso.

Llegada al faro, con un gesto muy distinto al de hace 4 años (Foto de Mariví Lobo)


Las piernas respondieron al empuje de la subida y no acusé demasiado el esfuerzo una vez llegado a la zona más alta. Decidí bajar rápido, acelerando todo lo que pudiera, pues tenía la sensación de que el cuerpo iba a aguantar sin problema la última subida.
En esta bajada pude cruzarme con Salva, que no iba muy lejos de mi, Serafín e hijo, que iban tranquilos, en el estreno de esta carrera de Iván, y con Pili, que sufría cuesta arriba pero sin bajar el ritmo.
La salida del parque se me hizo muy corta y no tardé tanto como pensaba en iniciar el tramo final de la carrera, la subida de unos 3 kilómetros hasta el polideportivo. En este punto sentí que el estómago no estaba dando guerra como en otras carreras y que un gel no iba a estropear la jornada. Aproveché el agua del avituallamiento, me tomé el único gel que llevaba conmigo y aceleré el ritmo, dispuesto a que no se fueran los kilómetros cuesta arriba a más de 5:20 de media.
En el último falso llano me noté con fuerzas y aceleré un poco más. Sentir que el cuerpo seguía respondiendo a mi voluntad casi sin esfuerzo me daba moral y me permitía no aflojar el ritmo en los últimos metros, algo más inclinados que el resto de la subida.
Al fin, a lo lejos, volvía a escucharse la megafonía de la línea de meta con Pepe Brotons animando y dando órdenes a todo el mundo para que el avituallamiento final fuera el esperado.
Una pequeña curva y ya estaba de nuevo cuesta abajo en el mismo tramo que nos había sacado de las pistas algo más de 15kms atrás. La alegría de pisar el tartán de nuevo fue mayor aún cuando vi el reloj oficial.

Fotos de mi paso por meta, gracias a Kike Aracil



Pasé por la línea de meta en 1:17:39 (1:16:45 en mi Garmin), quedando en la posición 130 de 329 en la clasificación general, 26 de 54 de mi categoría. Por encima de la media (por poco) en las dos clasificaciones y unos 11 minutos (no 13, como pensé inicialmente) mejor que en el 2011. La revancha estaba ganada por goleada.

Con el gran Salva, en la meta

Un placer volver a coincidir con estos cracks, Serafín y Mike Portugués

A ver si se me pegaba algo de estas bestias del running:
Mike y Gemma Ann Selby, primera mujer de las 5 millas.

No podía estar más contento con el resultado. Más de 15 kms. a unos 4:50 de media con unas cuestas que hace tiempo me harían temblar pero que actualmente mis piernas las asumen con una facilidad pasmosa. Había disfrutado como hacía mucho que no lo hacía corriendo y había cubierto la distancia casi sin enterarme. El cuerpo parecía recuperarse rápidamente del esfuerzo y no había molestia alguna. Todo había ido muchísimo mejor de lo esperado. ¡Volveré!

Salva llegaba 4 minutos después. Algo meritorio, teniendo en cuenta la cantidad de kilómetros que acumula preparando Valencia y su Volta a la Foia personal de la mañana anterior. Serafín e Iván entraban también contentos, pues el joven Hernández Soto cumplía con el carrerón sin demasiado esfuerzo. Pili cumplía igualmente, contenta y acabando quinta en su categoría. El gran Mike Portugués ya había llegado hacía mucho tiempo, como el crack que es.
La jornada deportiva sólo podía acabar mejor del modo en que lo hizo, sentado a la mesa con Salva, Tina y sus chiquillos, disfrutando de una más que merecida comilona. No pude acompañar a Serafín y Pili, que eran más valientes y se atrevían con un buffet libre a las afueras.

Esto marcha. Las piernas responden sin quejarse a los esfuerzos a los que las someto. En los entrenamientos de calidad hay picos de velocidad impensables hace pocos meses. Si en más 15kms. con bastante desnivel pude rodar a 4:50 de media... ¿Tendré ya en mis piernas la MMP de 10k que voy a buscar en Benidorm el día 29? (Sí, visto el perfil de Montesinos, he decidido que es mejor opción para buscar récord el circuito de Benidorm). No voy a competir hasta ese día, preparando el asalto a mi récord personal. Os lo cuento en la próxima entrada del blog, a finales de mes.
Gracias, como siempre, por estar ahí.
Saludos.

PD: Antes de esta carrera toca pasar por la ITV. Esto es, volver a visitar la clínica de Almoradí y repetir prueba de esfuerzo para ajustar entrenamientos, ver que todo está en orden y comenzar a planificar la próxima gran cita: el maratón de Barcelona de marzo del 2016. Esperemos que todo esté en orden :)


lunes, 26 de octubre de 2015

XXX VOLTA A LA FOIA - IBI 2015


Este domingo 25 de octubre había que cerrar el camino iniciado en el 2013 en mi primera carrera de la Volta a La Foia. En aquella ocasión, en pleno entrenamiento para mi estreno maratoniano en Valencia, participé en la edición que salía desde Castalla. Los 27.5 kms del circuito y su cercanía al maratón la hacían perfecta como entrenamiento. Disfruté tanto de la carrera que repetí al año siguiente en la edición que salía y terminaba en Onil y, volviendo a caer enamorado de esta prueba, me prometí volver al año siguiente y completar la "trilogía", grabando en mis piernas la última de las tres versiones posibles de la carrera, la que sale de Ibi, la más dura, en teoría, por la distribución de las cuestas.

Estreno en la Volta, saliendo de Castalla en el 2013...

...Repitiendo en el 2014, con salida y meta en Onil...

...había que probar la tercera y última versión: Ibi
El cambio horario nos regalaba 60 minutos más de sueño, así que el madrugón dolió un poco menos mientras recogía a las 6:50 a Juanfran y, poco después, a Ana y a Chema, para dirigirnos a Ibi y llegar con tiempo para aparcar y tomar algo.

Poco después de las 8:00 nos reuníamos con el resto de Urbans en la ciudad del juguete, a poco más de 12 grados y con un cielo gris, totalmente cubierto, que amenazaba lluvia, y una ligera brisa que hacía dudar si usar cubre brazos, braga, gafas, nada...
En el último momento decidí usar únicamente braga, para el frío y el sudor. Si llovía a mares, más "épica" sería la carrera, me dije.

Mis compañeros de viaje, Juanfran, Ana y Chema,
y Salva en el centro, que se reunió con nosotros en Ibi

Juanfran, Dani, yo, Mario, Salva, Ana, Pablo, Chema, Oscar, María... Gran equipo

Foto de equipo antes de la carrera


Todo el equipo se tomaba esta carrera como entrenamiento para Valencia. Por mi parte, esperaba poder acabar en 2:30 como máximo, que no estaría mal, viendo la dureza del circuito y cómo se repartían las cuestas durante la carrera. Animados, cada uno con su objetivo en mente, se dio la salida puntualmente y nos lanzamos en suave descenso hacia Castalla.

Salva decidió acompañarme en el inicio de la carrera, aunque decía (¡mentira! jaja) que no se encontraba fuerte. En estos primeros kilómetros era fácil dejarse llevar cuesta abajo y acelerar en exceso, por lo que corrí muy pendiente del reloj, controlando la velocidad y las pulsaciones. Tuve ocasión, en este inicio de la carrera, de desvirtualizar a Ana Martín, a la que sólo conocía por sus publicaciones en Instagram y por su historia en el maratón de Valencia publicada en Canal+ y el diario Información (tuvo la mala suerte de caer desmayada a unos 700m de la meta del maratón y no acabar, y entrena para "vengarse" este año de nuevo en Valencia. ¡Animo!)

Hasta el km.7 aproximadamente corríamos cuesta abajo o en llano. Un ritmo próximo a 5:10m/km me pareció bueno de cara a mi objetivo, teniendo en cuenta que después de este punto y una vez pasadas las dos o tres cuestas de Castalla no podría ir más rápido al tener todo cuesta arrriba desde la entrada a Onil.

Aguanté bien la entrada a Castalla y recuperé con rapidez al paso por su gran casco antiguo y la salida cuesta abajo. Salva protestaba a veces por el dolor de pies que arrastra hace tiempo, pero aguantaba fuerte y se le iban las piernas a menudo, acelerando sin darse cuenta. Yo, me mantenía regular, pues conocía de sobra lo que estaba por venir.

Se iniciaba la subida hacia Onil y, entre el cambio de temperatura al estar ahora en campo abierto y la bebida de los dos avituallamientos anteriores, tuve que parar brevemente cuando la vejiga no pudo más.
No me costó volver a alcanzar a Salva, cuesta arriba, mientras entrábamos en Onil. Recordaba la larguísima subida de entrada del año pasado, que en aquella ocasión se encontraba en el final de la carrera y me obligó a parar unos metros. Este año, al aparecer a mitad del circuito, no resultaba tan dura y me encontraba con fuerzas.
Al igual que las otras ediciones, el paso por el centro de Onil era animado, con mucho público alentándonos desde las terrazas de los bares y restaurantes. Al ser la ciudad natal de Salva, se detuvo unos segundos a saludar a su mujer y sus hijos, para alcanzarme sin esfuerzo poco después.
Se acercaba el que pensaba que era el tramo más complicado de la carrera.

Después de la salida de Onil, dejando atrás un descenso cómodo y lo suficientemente largo como para permitir recuperar un poco el aliento, llegaba el km.19 y el inicio del ascenso a Ibi. Con algo más de 8kms por delante llegaba el momento de comprobar si había regulado bien las fuerzas. ¿Habría sido demasiado conservador?¿Me habría excedido y lo iba a pagar en los próximos metros?

El inicio del ascenso resultaba cómodo. Empezaba a notar algo cargados los gemelos, pero no era una sensación demasiado molesta. Me encontraba fuerte y pensé que podría hacer una buena subida.

En el avituallamiento del km.20 bebí agua y noté que tal vez el isotónico del km.15 no había caído demasiado bien en el estómago. Después del avituallamiento al final de la subida las molestias fueron en aumento y, en el km.24, no pude seguir a Salva, al que casi había perdido de vista al parar en el 20 a beber. Me detuve. No eran gases, no era algún problema que me obligara a ir rápidamente a los bancales a ocultarme y buscar alivio. No sabía qué pasaba, pero cada zancada tenía un doloroso eco en mi estómago. Probablemente los dos isotónicos de los dos últimos avituallamientos, unidos a una cena el viernes y una comida el sábado más que generosas (excesivas, seguramente) hacían que resultara muy molesto correr y ahora pasaban factura.
Caminé durante tres o cuatro minutos. Cuando parecía superada la "crisis" reanudé la carrera.

Parecía que las molestias desaparecían y me permití acelerar en algunos tramos, aunque un par de cuestas "asesinas" me frenaron rápidamente (todos nos acordaremos durante mucho tiempo de ese cartel que gritaba "SUFRE!" a la izquierda de la carrera, enorme, en el inicio de una de las peores rampas del circuito)  
Ya se veía muy cerca Ibi. Se recuperaba por fin un perfil más suave aunque aún había algún ascenso.

Miré el reloj y, a pesar de los dos parones, vi que conseguiría mi objetivo si aceleraba en los últimos metros.
Se escuchaba la megafonía a lo lejos cuando, al fin, volvíamos a callejear por Ibi.

Meta :)

Después de un pequeño giro a la derecha, volvía a ver la Plaza de los Reyes Magos y el arco de la llegada. Aceleré, pues vi que por poco se escapaba bajar de 2:30, y crucé la meta en 2:30:14, tiempo oficial, 2:29:35 en mi Garmin, posición 380 de 562 en la general y 87 de 121 en mi categoría. Resultado bastante "discreto", y una lástima, pensé, el haber tenido que parar, aunque cumplía con mi objetivo. Notaba las piernas fuertes, lo suficiente como para haber entrado en 2:25 sin problema, pero no pudo ser.
Sea como sea, completaba al fin la "trilogía", y me echaba a las piernas, con esta carrera, todas las versiones de La Volta a La Foia.

Camisetas de las ediciones del 2013,2014 y 2015. Castalla, Onil e Ibi, respectivamente.
El resto del equipo terminaba con éxito la carrera. Salva entró 4 minutos antes, inalcanzable para mí. Por mucho que proteste, está muy fuerte y no hay quien le siga, aunque tengo que agradecer su compañía hasta el km.20. El gran Luís conseguía podio en esta carrera. Juanfran y Pablo acababan sin esfuerzo. Marian conseguía trofeo también. María conseguía terminar un entrenamiento más para Valencia acompañada de Oscar. Chema escoltaba sin esfuerzo a la gran Ana que, sobradísima, se anotaba otro entrenamiento exitoso y tiene ya el maratón en sus piernas aunque ella no lo sabe todavía (¡triunfarás Anita!).
Gran jornada de running, como todas las ediciones de la Volta que he corrido hasta hoy.

Contentos, después de la carrera.

Salva, Oscar, Luís, Marian, Pablo,Dani, Juanfran, Chema, Ana, Eu, María... ¡Bravo!
Con la élite runnistica alicantina, el gran Alexis Havran,
primero de su categoría y 5º general. Brutal. Enhorabuena

MªJosé (@runneralicantina) volvía a triunfar y subía al podio.
Valencia va a ser un paseo para ti :)

Antes del verano se abrieron las inscripciones para las X Millas de Alfàç del Pi y me inscribí aprovechando el tramo más barato de inscripción (en mayo, creo recordar), unos 8€ si no recuerdo mal. No me di cuenta que esto suponía competir muchos kilómetros dos semanas seguidas, pues se junta esta carrera de La Foia con el próximo domingo y los poco más de 16km de Alfáç, aunque tengo que admitir que le tengo ganas a la carrera, pues solo la he corrido una vez, en el 2011, pasado de peso y en un estado de forma más que cuestionable. Yo no tenía blog entonces, pero mi amigo Rafa sí y publicó la crónica y fotos nuestras AQUÍ Espero superar holgadamente aquel discretísimo crono y tener mejores sensaciones que aquel año.

Aunque no esté 100% satisfecho de mi participación en La Foia, los entrenamientos para un 10k rápido van bien.La báscula, aunque ha habido excesos, sigue dándome alegrías y me noto más fuerte en el gimnasio. Seguramente volveré a La Foia algún año buscando récord pero ahora solo pienso en el asalto a la MMP de 10k el día 29 en Los Montesinos y empiezo a ver a lo lejos, pero cada vez más cerca, el inicio del entrenamiento para el maratón de Barcelona. Se aproximan meses muy buenos, lo presiento.

Todo bajo control. Esto era impensable hace algunos años...


Os cuento, como siempre, cómo va todo, en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.