martes, 27 de mayo de 2014

XV PUJADA MONTCABRER


Después de darle muchas vueltas, de ir aplazándolo, de probar circuitos parecidos... al final llegó el día. Mi estreno montañero había llegado. Las recomendaciones de los amigos Rafa y Ramón coincidían: "empieza en Montcabrer, no te arrepentirás".
No lo tenía muy claro mientras entrenaba en el Cabeço d'Or, Serra Grossa o Migjorn. Todo eran dudas al acabar los entrenamientos. Nada de lo que hacía se parecía, en mi inexperta opinión, a lo que me esperaba en la carrera del pasado domingo:Una distancia de casi medio maratón por montaña (19kms.), casi 1000 m. de desnivel positivo acumulado (977m.) y unas dos horas y media de carrera, según lo que había calculado viendo clasificaciones de años pasados, suponiendo que acabara algo por debajo de la media.

El día de la carrera tocaba madrugar para estar a las 7:40 en casa de Rafa, reunirme con él, con Serafin y  con Ale y su amigo Alex y partir juntos hacia Alcoy. 
Todos habían participado en pruebas de montaña y comentaban experiencias pasadas. Yo fui callado durante gran parte del trayecto, pensativo ¿Era un reto por encima de mis posibilidades?¿Serían suficientes los entrenamientos de cuestas y montaña hechos hasta el momento?

Alex y Rafa a mi izquierda y Serafín y Ale a mi derecha. A ver si se me pega algo jeje

Seguía con estas dudas mientras recogíamos el dorsal y nos preparábamos. Rafa y Serafín ya habían compartido algún entrenamiento conmigo y tenían bastante más confianza en mis posibilidades que yo mismo en aquel momento, y no dejaron de repetirme que no habría problema, que aquello lo tenía más que preparado.

Go Skyrunners!


Y llegó el momento de ponerse a prueba. Unas cuantas fotos, ánimos y buenos deseos para la carrera, y a las 9:30 comenzábamos a trotar, cuesta arriba, hacia la montaña.

Momentos previos a la carrera con otro crack, Juan Quiles


No tardamos mucho en dejar el asfalto y tomar un sendero muy estrecho, que obligaba a ir en fila de uno, cortando la carrera frecuentemente y obligándonos a caminar sin poder adelantar.
Poco a poco el grupo se iba estirando y aunque seguíamos por caminos angostos y de no más de metro y medio de ancho empezábamos a ganar algo de velocidad.

Tanta parada hacía que acelerara demasiado cuando tenía oportunidad de correr un poco, y estos acelerones cuesta arriba empezaron a cansarme demasiado rápido.
No me notaba cómodo. El camino era muy estrecho.Las paredes de la montaña, la vegetación y tener tan cerca al corredor de delante y notar cerca a los corredores que me seguían hacían que mi campo de visión fuera muy limitado y empezaba a agobiarme un poco. En algunas zonas de bajada costaba mantener el equilibrio y era muy fácil embalarse y perder el control. Cuando nuevamente volvíamos a subir el cansancio volvía a aparecer. Demasiado pronto, pensaba. No tardé en decidirme a caminar rápido, en lugar de correr, cuando me encontraba alguna pendiente demasiado pronunciada. Esto hizo que pudiera observar un poco mejor por dónde transcurría la carrera. Bosque de pinos, monte bajo, olor a resina y varias hierbas aromáticas... En pocos kilómetros ya nos habíamos metido de lleno en la montaña y el paisaje era muy distinto al de cualquier carrera que recordara.

Seguía un poco agobiado pensando que si a estas alturas de la carrera, apenas 5 kilómetros, ya me notaba cansado e incapaz de correr en algunas subidas, cuando llegara a la parte realmente dura de la prueba (recordaba el perfil del circuito y sabía lo que estaba por venir), iba a ir muy justo de energía. No sabía qué estrategia seguir. ¿Continuaba aflojando en las subidas, andando?¿echaba el resto y a ver hasta dónde llegaban las fuerzas, aunque hubiera tanta carrera por delante?

Poco después del kilómetro 5 empezaba un suave descenso que parecía dar un respiro a las piernas, pero no me confié y reservé fuerzas, ya que sabía que en pocos kilómetros empezaría la última subida, la más dura, hacia la cima. De nuevo, caminos estrechos sin mucha dificultad técnica, con suaves subidas y bajadas, y en los que apenas había que preocuparse por el terreno...hasta que en una subida sin ninguna dificultad el pie se enganchó en una piedra y me fui al suelo.
En el calor de la carrera  no le di importancia y me levanté como si nada, manchado de tierra (no era una zona pedregosa) y con algún rasguño en la rodilla las manos.
Ya me preocuparía al terminar la carrera de ver qué me había hecho. No sangraba ni se veía nada hinchado, así que seguí adelante.

Bebí agua e isotónico con calma en el avituallamiento previo a la subida final, del kilómetro 8 a la cima en el 10. Me tomé el gel que había traído y me dispuse a subir lo mejor posible. Este tramo de la carrera apenas pude hacerlo sin dejar de caminar. Esto, que podría parecer una desventaja, hizo que me diera cuenta de que caminando rápido cuesta arriba, con zancadas amplias, era bastante más rápido que muchos que me habían ido adelantando corriendo kilómetros atrás. Ahora era yo el que empezaba a pedir paso y a recuperar posiciones.

Empezaba la última subida difícil


El paisaje acompañaba a este pequeño momento de subida moral y física. La vista se perdía entre las montañas, sin ver en ningún momento rastro alguno de civilización. Solo monte, verde, picos, cortados... y la fila de corredores que ascendían hasta el punto más alto de la carrera. No pude evitar, en un par de ocasiones, sacar el teléfono y echar un par de fotos, porque en ese momento, empezaba a notar que el esfuerzo valía la pena.

Esto es lo que iba dejando a mi espalda...


No quedaba tanto para terminar la subida, y después solo habría que llevar cuidado en la bajada y, con un poco de suerte, conseguiría bajar confiado como en la última bajada que hice por el Cabeço, pensé (luego veréis que me equivocaba, en lo de bajar cómodamente). Había algún aviso de los gemelos, amenazando calambre, pero no me relajé.

Aún había que subir un poco...


Un último esfuerzo y ahí estaba, a más de 1370 metros de altitud, el punto más alto de la carrera, la cima. Tomé aliento, y miré alrededor. Las vistas eran espectaculares. Sólo ese momento ya compensaba la paliza de la subida. Aún se veía una bajada que acababa volviendo a subir unos metros, pero ya solo quedaba lanzarse a por la meta, todavía a 9 kilómetros.

Cima. Creo que en esta foto me han cazado en pleno grito de victoria.


El inicio del descenso era muy suave, por una larga pista que, de nuevo, dejaba disfrutar del paisaje (muy a lo Braveheart, como definió después el amigo Ramón).

Vistas desde la cima


Y otra gran foto del paisaje desde la cumbre. Mereció la pena.


Poco después del kilómetro 11 ya no pude fijarme más en el paisaje. El terreno se volvía difícil de correr y había que mirar bien dónde se ponían los pies. Corredores más experimentados me empezaban a adelantar. Mi falta de costumbre y una pobre técnica de descenso (es lo que tiene ser novato) acompañados de algo de miedo al empezar a notar que las fuerzas empezaban a fallar, hicieron que no acelerara todo lo que se podría en una bajada que no era demasiado técnica.

Intentaba subir el ritmo en las zonas de tierra compacta y ligeramente llanas y limpias, pero rápidamente volvíamos a serpentear cuesta abajo y había que poner todos los sentidos en la carrera.
Los últimos tramos del circuito, aún a unos 3kms de la meta, alternaban pista de tierra por la que podrían circular vehículos con bajadas por senda sin mucha dificultad que volvía a dejarnos en una pista de vehículos como la anterior.

En algunos momentos, en la zona de pista amplia y despejada, conseguí sacar el ritmo más elevado de la carrera. Veía que podría acabar, como pensaba al principio, en 2 horas y media y, aunque las piernas empezaban a no responder, aceleraba cuando veía el camino claro. Este exceso de confianza unido al cansancio hicieron que en una zona ligeramente pedregosa, al intentar saltar un grupo de piedras, la pierna derecha (la misma que ya había recibido un golpe durante el ascenso al caer) no respondiera adecuadamente y el pie derecho se quedara demasiado bajo en el salto, lo suficiente para caer por segunda vez, de nuevo sobre el costado derecho. En ese momento no había nadie cerca, y maldije en voz alta mientras volvía a levantarme sin perder tiempo y seguía cuesta abajo dolorido. No podía creer que las 2 únicas veces que he ido al suelo en una carrera fueran el mismo día. Este último golpe sí que había dolido, sobre todo en el antebrazo derecho, que no tardó en hincharse un poco. Veía la camiseta y las piernas manchadas de polvo, tierra, y algo de sangre de unos cuantos arañazos, y pensaba que cuando me enfriara el cuerpo iba a quejarse, y mucho.

Llegó un momento que incluso cuesta abajo el cuerpo empezaba a decir basta. Ya en el pueblo, aún quedaban un par de subidas, en las que apenas pude correr. Hacía mucho tiempo que no notaba el cuerpo tan cansado en una carrera, y aunque ya estaba en asfalto y la cuesta no era muy pronunciada, las piernas no daban para más. La vejiga también estaba al límite, pues había aprovechado muy bien los magníficos avituallamientos de la carrera bebiendo bastante (aunque la temperatura no era muy alta) perfectamente ubicados para recuperar y preparar el cuerpo en los puntos más necesarios del circuito, pero sabía que si paraba, iba a costar mucho volver a correr. Un último empujón, al trote más rápido que permitían mis maltrechas piernas, y al fin empezaba el descenso hacia la piscina municipal, donde, por fin, 2 horas y 36 minutos después de la salida, cruzaba la meta.






Allí estaban ya Rafa, Ale y Serafín, que habían llegado mucho antes que yo en unos tiempos impresionantes. Pocos minutos después se nos unía el 5º del grupo, Alex, muy entero y que parecía no haber sufrido en absoluto. Descubrí que no había sido el único en caer durante la carrera. Serafín tenía algún rasguño por su caída y Ale era el peor parado, con el tobillo hinchadísimo, con el agravante de ser un tobillo recién recuperado de otra lesión, que también le había echo caer en los primeros kilómetros (incluso lesionado bajó tranquilamente de las 2 horas. Eres muy grande Ale)

Recuperando. A cuidarse el tobillo, gran Ale.

Aún así, magullado, dolorido, muy cansado... estaba muy satisfecho. Alucinaba con los tiempos de Rafa y Sera, que llegaban más de 15 minutos antes que yo (estáis muy fuertes, cracks) y no dejaba de pensar que sólo terminar una carrera de este tipo ya tiene muchísimo mérito (y ganarla, en poco más de hora y media, casi de extraterrestres).El esfuerzo había merecido la pena.

Tierra por todos lados."Heridas de guerra" XD
Poco después he mirado las clasificaciones y veo que terminé el 327 de 388, 183 de 201 en mi categoría. Aún estando en el vagón de cola, estoy contento con el resultado. Todo lo que había corrido hasta ahora por monte no tiene nada que ver con este carrerón. Aquí el 90% del circuito transcurre por montaña, no como en otras que he corrido, que sólo había una parte del circuito que subía y bajaba por el monte y tenía mucho de asfalto o pista sin ningún encanto. Montcabrer es una carrera espectacular de principio a fin, un circuito que espero correr mucho más a menudo, por gusto, y que pienso repetir el año que viene ya que, ahora que lo conozco, creo que podría hacer mucho mejor y más rápido.

La próxima parada, el trail de Serra Grossa, nada que ver con esta carrera. Un circuito de 10kms al lado de casa, exigente por la cantidad de subidas y bajadas, rápidas y en muy pocos metros, y dura por el calor que suele hacer en esas fechas. Voy animado. El umbral de sufrimiento deportivo ha subido mucho después de Montcabrer, así que...¿qué son 10kms. con una altura máxima de unos 300 m? (espero no arrepentirme de estas palabras jeje).
Aunque mi tiempo en Montcabrer ha sido muy discreto, voy de "subidón" moral, así que lo daré todo en Serra Grossa.
Os lo cuento en la próxima entrada del blog. ¡Vamos!

Gracias por estar ahí.
Saludos.


sábado, 17 de mayo de 2014

II CARRERA POPULAR SOLIDARIA CASTILLOS DE ALICANTE


El pasado 27 de abril participé en la segunda edición de la carrera de los Castillos de Alicante. Entre trabajo, cursos y asuntos familiares, hasta hoy, no había encontrado un hueco para contaros cómo fue, así que...al lío.

Recordaba del año anterior el circuito de la carrera y había estado entrenando cuestas en el Castillo de Sta.Bárbara frecuentemente las últimas semanas, así que, además de la motivación por correr el que creo que es uno de los mejores circuitos de las carreras populares (en mi opinión, sólo igualado o superado por el de la media) de Alicante, había motivación extra por ver si tanto entrenamiento se iba a notar al final y si conseguiría bajar tranquilamente de los 50 minutos del 2013.

Este año no contaba con la compañía de mi hermana o Rafa, como en la pasada edición, pero seguía estando muy bien rodeado. En esta ocasión me acompañaban Juanan, Ramón y Ale, auténticos cracks del atletismo popular y garantía de buenos momentos antes y después de la carrera ("durante"...imposible seguiros)

Buenísima compañía

Auto-foto en el pelotón de salida

Una vez iniciada la carrera, veo alejarse a Ramón y Ale muy rápido, en su línea, y durante unos metros intento ir junto a Juanan. El arranque de la carrera asciende muy suavemente en los primeros metros, para iniciar después una bajada rapidísima hasta el centro de Alicante, durante la cual soy incapaz de seguir a Juanan, al que pierdo de vista enseguida.

Por Alfonso X. Qué gustazo tener el centro de Alicante libre para correr.


No me encontraba muy cómodo en los primeros kilómetros, aunque fueran cuesta abajo, y ya en la prolongación de la avenida de Alfonso X, iniciando la subida hacia la base del castillo, noto que no voy todo lo fresco que debiera. La última salida de 14kms por Serra Grossa el jueves pasado tal vez sobró, tan cerca de esta carrera.
Cuando iniciamos la subida al castillo me digo que como mínimo debo hacerlo igual que el año pasado, así que nada de parar y a aguantar el tirón, que esta subida me la sé casi de memoria de tantas veces que he entrenado últimamente por ella.

Aún faltaba la mitad de la subida hasta el castillo...


Termino bastante bien la subida y decido, en lugar de dejarme caer recuperando, acelerar el ritmo durante la bajada. Voy mejor de lo previsto, y hago la bajada más rápida que recuerdo haber corrido nunca en el Castillo, pasando el avituallamiento a media carrera en un tiempo que me hacía pensar en unos 48-49 minutos al final.

Bajando a toda máquina (foto cortesía del amigo twittero Pachi @Llopis76 ;-) )
Pero...aún quedaba volver a subir todo lo bajado. En la Rambla empiezo a notarme flojo pero consigo mantener el ritmo. Al llegar de nuevo a Alfonso X, el ritmo ya ha empezado a bajar y calculo que voy a perder todo lo ganado en la bajada y que será difícil bajar de 50 minutos.

Últimos kilómetros, pasando por la Plaza de Los Luceros


Aprieto los dientes y me digo que antes reventar que empeorar el tiempo del año pasado.Consigo acelerar en las zonas llanas y no retrasarme demasiado en las subidas finales de la avenida de Salamanca y Condes de Soto Ameno, y llego al tramo final, desde Dr.Rico hasta la pista de atletismo, algo recompuesto y con fuerzas para que los 50 minutos no se me escapen.
Llego a creer por un momento que por segundos podré entrar en 49 minutos largos, pero al entrar en la pista de atletismo ya he agotado las fuerzas, y entro, finalmente, en 50:45.

A pocos metros de la linea de meta


Lástima, con todo el entrenamiento de cuestas que llevaba en las piernas, no haber podido acabar antes. Creo que habría sido capaz de hacer 48 sin problema, de haber planificado mejor la última semana de entrenamiento.
De todos modos el resultado es para estar contento. Mi tiempo me sitúa el 318 de 973 en la clasificación general y el 77 de 192 en mi categoría. El año que viene, más y mejor.

Todos contentos, después de la carrera

Ahora toca pensar en las siguientes carreras. La próxima, una carrera de montaña de casi 20kms, la Pujada al Montcabrer el próximo día 25 ( Ved este enlace y este otro para haceros una idea de cómo es la carrera...)

Me apunté hace tiempo, pensando que era un reto que podía asumir, pero según se acerca el día, a pesar de los entrenamientos por montaña que hago últimamente y que estoy fortaleciendo las piernas, empiezo a pensar que va a ser muy duro,puede que demasiado, y que tal vez no voy a llegar todo lo entrenado que debiera. Si a esto le añadimos el total descontrol de dieta que llevo últimamente, que ha hecho que se queden bien clavados en mi barriga un par de kilos extra, las previsiones no son todo lo buenas que querría. De todos modos, voy a intentarlo ¡Valor!

Os cuento cómo ha ido mi estreno "en serio" por montaña en la próxima entrada del blog.

Gracias por estar ahí.

¡Saludos!