jueves, 16 de enero de 2014

II SUBIDA AL COTO DEL MEMORIA (CREVILLENTE)


Esta semana tocaba cambiar de terreno y probar algo más parecido a una carrera por montaña "de verdad" que lo que he corrido hasta ahora.
La elegida para mi estreno fue la subida al coto del Memoria, en Crevillente, una carrera fácil para cualquier corredor acostumbrado a estos perfiles (no más de 500m. de ascenso acumulado), pero que a mi me resultó más dura de lo esperado.

Coincidía en esta carrera, como en las últimas, con mi hermana Irene y Pepelu, que llegaban muy motivados y con ganas de estar entre los primeros puestos. Por mi parte, yo había entrenado cuestas las últimas semanas por la cantera, castillos de Alicante, Serra Grossa, etc. , para ser capaz de afrontar el estreno en condiciones.

Nos reunimos en la salida muy pocos corredores, 80 entre hombres y mujeres. Con tan poca participación, vi que había mucho nivel en esta prueba y que habría que pelear para no estar muy cerca de los últimos puestos.



Puntuales, salimos desde la Plaza de la Generalitat en constante ascenso hacia el monte. Equivocadamente, empecé la carrera a 1 metro de la línea de salida, y me dejé arrastrar por el grupo. Muy pronto, antes del km. 1  me di cuenta de que me había lanzado demasiado y frené. Aún así, el primer kilómetro lo hice demasiado rápido, a 4:30-35.

Descargué el archivo de Google Earth con los datos de la carrera desde la web de la carrera el día anterior y ya había visto el circuito y el perfil en el mapa y sabía lo que estaba por llegar. Hasta el kilómetro 4 nos encontraríamos con las subidas más duras de la carrera, llegando a cuestas de casi 27% de desnivel, imposibles de correr para mi, así que fui bajando el ritmo gradualmente hasta llegar al primer pico de la carrera.
Aún faltaba 1km. para llegar a la primera cima de las 3 que encontraríamos y ya no podía correr más. Empecé a caminar y a ser adelantado por muchos corredores.
En cuanto encontraba terreno ligeramente llano hacía un intento de correr un poco, pero rápidamente la subida se volvía demasiado pronunciada y tocaba andar de nuevo.

Esta primera subida, además de la más dura, también era la menos atractiva de la carrera. Poco monte bajo,  roca desnuda, sin sombra para resguardarse de un sol que cada vez era más molesto...
Se hizo duro, pero finalmente conseguí acabar el primer ascenso y ver la primera bajada prolongada me animó un poco; tanto,que desprecié el primer avituallamiento (¡maaaal!) pensando que el siguiente no estaba tan lejos.

La siguiente subida era más suave y "fácil" y la empecé animado, pero las piernas dejaron de responder rápidamente y, de nuevo, los tramos andando eran más frecuentes que los que podía hacer corriendo.
El paisaje empezaba a cambiar y había algo más de vegetación y, entre los árboles y algunos pasos entre montañas bajas, había zonas de sombra, más agradables para correr.

Seguía siendo adelantado por corredores y, a lo lejos, veía cómo la cabeza de carrera se alejaba rápidamente. Antes de llegar a la segunda cima eché un vistazo al camino que dejaba atrás y vi que si aflojaba demasiado el ritmo podría ser yo el que cerrara la carrera (no habría más de 20 personas detrás de mi en ese momento).
En este punto se pone a mi paso un corredor de Correbirras, con el que estuve comentando la carrera hasta el 2º avituallamiento. Le dejé pasar unos minutos, pero finalmente lo superé de nuevo y ya no volvió a adelantarme.

La 3ª y última subida llegaba hasta el kilómetro 8 de la carrera,de un total de algo más de 13, y en ella me resultaba imposible correr a poco que se inclinara el terreno, ascendiendo. Caminé muchísimo y aún me adelantaría algún corredor más y, finalmente, llegué a la parte más alta de la carrera.

Por fin, empezábamos el descenso y podría recuperar, pensaba, aunque en realidad, al no estar acostumbrado a bajadas por caminos de tierra irregulares, no me dejé llevar y controlé la velocidad, con algo de miedo a alguna torcedura y caída.
Rápidamente el camino de montaña desapareció al llegar a una carretera de tierra y grava larguísima, acondicionada para el paso de vehículos y con algunos tramos muy inclinados que favorecían un descenso rapidísimo...si no hubiera estado tan cansado en este punto. No había fuerzas para acelerar el ritmo, así que me dejaba caer sin intentar ir más rápido, entre los ánimos de los caminantes que empezaron el circuito una hora antes que nosotros.

Un último tramo con subidas y bajadas por caminos de tierra nos dejaba de nuevo en el casco urbano y pocos kilómetros después, en la meta, algo más de 13kms y 1:29 minutos después de la salida.



Mi hermana había llegado 9 minutos antes y conseguía el tercer puesto de la categoría absoluta femenina. Pepelu también hacía una grandísima carrera y llegaba en el puesto 15. Yo... conseguí no estar en el "top 10" de cola (por poco) y dejé detrás a tan sólo 16 corredores, entrando el 65 de 81.



Las sensaciones no fueron muy buenas, la verdad. Aunque había entrenado cuestas, esto no había sido en absoluto suficiente para carreras de este tipo. Creo que estas carreras sólo se pueden entrenar corriendo regularmente por montañas. Sí, gimnasio y cuestas ayudan, pero creo que no es lo mismo.
Terminé bastante desmoralizado. Sabía que iba a ser duro pero...¿tanto? ¿y tan cerca de la "bici escoba"?

Poco después lo pensé mejor y creo que me prepararé mucho más para la próxima carrera de montaña que haga (tengo varias en mente). Incluso repetiré el circuito de Crevillente varias veces, con estas 3 subidas que tanto me costaron.

Ahora toca pensar en la carrera de este domingo,el medio maratón de Santa Pola. No llego muy rápido y la verdad es que dudo que pueda bajar de 1:50. Además, los últimos entrenamientos han sido flojísimos,con ritmos muy lentos y sensación de fatiga sobre todo en las rodillas. Espero que estos últimos días de descanso me permitan llegar mejor al domingo y poder, por lo menos, disfrutar de la carrera, sin obsesionarme demasiado por el crono. Ya habrá tiempo de mejorar, poco a poco.

Nos leemos.

¡Saludos!

2 comentarios:

  1. Para ser tu primera de montaña no esta nada mal, hazme caso. Y lo de la flojera es normal, mezclar monte para un asfaltero suele afectar bastante. Descansa y nos vemos en Santa Pola

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    1. Gracias por los ánimos Ramón. Terminé muy desmoralizado, pero ya me he "recompuesto" :-)

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