lunes, 6 de agosto de 2018

AQUATRAIL CABO DE LAS HUERTAS 2018

Después de varios años oyendo hablar en verano del Aquatrail del Cabo que organiza 15 Cumbres desde el 2013, primero sin tener ni idea de natación y después con algo más de conocimiento de la dureza de la prueba cuando ya empecé a nadar, este año decidí no perdérmelo y conocer este acuatlón sufriéndolo en persona. Y digo "sufriendo", porque en plena ola de calor, el segmento de carrera de la competición iba a ser muy duro.
Lo pude comprobar nada más abrir los ojos el pasado domingo, la mañana de la prueba. Me desvelé a las 5:45 por el calor y el termómetro ya marcaba 27 grados y una previsión de 30, como poco, a la hora de la salida, las 9:00. 

Y no eran ni las 6:00AM...


Ya no pude pegar ojo y me levanté a preparar todo, desayunar con calma y tuve tiempo de volver a revisar la ubicación de la prueba y el recorrido de las dos etapas del acuatlón. La salida se daba muy cerca de casa, a unos diez minutos en coche como mucho, en el final de la playa de San Juan, justo al lado del cabo que da nombre a la prueba. No me confié, de todos modos, a pesar de la cercanía, y salí pronto hacia allí, con mucho tiempo de antelación, para aparcar sin agobios y prepararme sin prisas.



Recogí la bolsa de la competición, con el gorro, el dorsal con el chip, y una camiseta de tirantes, algo que se agradece, por variar, con tantas de manga corta almacenadas ya de cientos de carreras. Preparé mi caja en la zona de transición sintiéndome todavía un novato en esto de las competiciones multideporte. ¿En qué orden dejaba todo? ¿Calcetines o no? ¿Porta dorsal cerrado y me lo ponía por los pies o abierto y lo cerraba a la carrera? Con el calor que había previsto y no fiándome del avituallamiento que decían habría al salir del mar, tuve claro que no iba a sobrar una botella de medio litro de agua y también una toalla pequeña por si llegaba demasiado cargado de arena en los pies.

Con todo preparado pude hablar un rato con mis compañeros de equipo que aquella mañana competían también. Por allí andaba Jaime, pendiente como siempre de los rivales directos y comprobando las probabilidades de subir al podio, Cristina, que ya conocía la prueba de otros años, y Ana, habitual en los primeros puestos de su categoría en la prueba.

Después de varias competiciones de natación en Alicante ya me pasa lo mismo que en las carreras populares. Empiezo a reconocer las caras de los que ocupan los primeros puestos y a saludar siempre a las mismas personas. Por allí estaban Eutropio, Diana, Martín acompañando a su equipo, los más que probables ganadores masculinos liderados por Pesquer, la que seguramente ganaría la competición femenina, Eliana, Sonsoles con TriNet, a la que pude saludar al terminar... El ambiente siempre es muy bueno y cuando pregunto mis dudas sobre la prueba a cualquier nadador o nadadora es fácil mantener una charla animada como si todos nos conociéramos hace tiempo. Bendito deporte.

Me había preparado todo con mucha antelación así que pude meterme en el agua media hora antes del inicio de la prueba a ver el estado del mar y comprobar si se podía correr un poco en el arranque de la competición sin miedo a rocas como pasó la semana pasada en Denia.

Por fin, después de varias travesías con mar movido, íbamos a nadar con el mar casi plato, limpio, transparente. Dando las primeras brazadas me sentí fuerte y tenía la sensación de que podía nadar muy rápido esa mañana. Calenté con suavidad acompañado de Jaime y Ana y a cinco minutos de la salida fui a la orilla a escuchar cómo sería el recorrido a nado.

No había mucha dificultad para seguir el trazado de la prueba. En el mar había dos boyas situadas en la misma línea imaginaria paralela a la costa y tendríamos que nadar primero hacia la de la derecha, girar hacia la de la izquierda y una vez bordeada esta última dirigirnos de nuevo a la salida, dibujando un triángulo recorrido en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Después de escuchar la cuenta atrás por megafonía, arrancábamos. Me había propuesto nadar lo más rápido que pudiera, sin reservar mucho para la carrera. Por el perfil del recorrido y el calor, tenía la impresión de que no iba a poder ir muy rápido corriendo, así que traté de ganar tiempo en el primer segmento del acuatlón.

Salida

Me metí en pleno centro del pelotón y nadé muy rápido los primeros metros. El mar estaba en calma y el agua permitía ver con nitidez el fondo, lo que me permitió ser consciente de que me movía más rápido de lo normal, al tener referencias en todo momento. Rocas, algas, peces... Todo parecía que pasaba muy rápido por debajo de mí. Casi sin darme cuenta tomaba el primer giro y seguía avanzando muy rápido. Parecía que no me desviaba ni un metro del recorrido y cuando buscaba a lo lejos la siguiente boya, la última, no me parecía tener muchos nadadores por delante.

Llegué al segundo y último giro algo cansado, pero tenía la sensación de estar haciendo una competición muy buena y no quise aflojar. El tramo desde el segundo giro hacia la zona de transición se hizo algo largo y por un momento tuve que frenarme buscando en la playa alguna referencia que me indicara el camino correcto. Di brazadas hasta que mis manos tocaron la arena y me puse en pie.

Seguía con la sensación de haber nadado más rápido de lo habitual pero cuando miré el reloj vi que había fallado al ponerlo en marcha. No se había registrado nada hasta el momento y ya no podía perder tiempo buscando la forma de solucionarlo. El chip, por otra parte, estaba pegado al dorsal, por lo que no habría registro real de tiempo a nado, al estar el primer control justo a la salida de la transición.

No fui rápido cambiándome, limpiándome un poco los pies, bebiendo un poco de agua. Tenía el pulso acelerado y necesitaba unos segundos de reposo. Me puse las gafas de sol, me di cuenta del error que suponía no haber traído una gorra o visera, cerré el porta dorsal (mejor opción que tenerlo ya cerrado ponérmelo por los pies) y salí corriendo por la alfombra roja de la transición hacia el arco que registraba el primer tiempo y señalizaba el inicio de la carrera.

Camino al inicio de la carrera. ¿Sería necesario llamar al nº de teléfono que tenía por dorsal?

El reloj oficial marcaba unos ventiún minutos escasos. ¿Tanto había tardado en la transición? ¿Mi sensación nadando era equivocada y había nadado otra maldita vez a 2'/100m? Inicié la carrera cansado y algo decepcionado. El primer tramo, pocos metros después, no ayudaba a que me sintiera mejor, subiendo sin parar, a pleno sol.

Varios corredores caminaban. Yo, sobrevalorando mis posibilidades, pensé que era muy pronto para echarse a andar y no quise frenar, así que troté sin forzar pensando que en breve llegaba una bajada, siempre con el plano de la carrera en mente (ver siguiente imagen)

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Primeros metros (ved el arco al fondo a la izda.) y ya tocaba subir


Antes de comenzar el descenso esperado apareció en el camino el único avituallamiento de la prueba, vasos pequeños de agua que me parecieron insuficientes para la temperatura de aquella mañana. Bebí ahogándome un poco, me felicité por el acierto de haber dejado mi propia botella de agua en la transición y retomé la carrera, cuesta abajo.

El camino no tenía mucha dificultad durante la bajada, pero no me sentía con fuerzas para acelerar. El calor empezaba a ser agobiante y todavía no sabía cómo iba a responder el cuerpo en la subida que nos íbamos a encontrar a media carrera así que reservé algo de las pocas fuerzas que tenía.

El recorrido no era complicado después de girar a la altura del faro del cabo. Recordaba, pensé, al desaparecido cross de la Albufereta. Camino estrecho, roca plana, algo de arena a veces... Seguramente en mejores condiciones podría haber acelerado en esta parte de la carrera, pasando Cala Palmera hasta Cala Cantalar, pero aquella mañana y después del tramo a nado, era imposible.



El recorrido y las vistas hacían más llevadero mi mal momento físico. Teníamos el mar a escasos metros a nuestra izquierda y el paisaje rocoso del cabo hacía que la carrera fuera de las más atractivas que recordaba en los últimos meses. Por desgracia, el cuerpo no estaba para excesos y no se podía disfrutar al 100% de la competición. Cuando llegó la subida de la que todos me habían hablado estaba muy cansado. No tardé en caminar, viendo cómo el terreno se volvía cada vez más escarpado, difícil de correr. Cuando parecía que la subida terminaba, un pequeño giro nos dejaba ver la segunda parte del ascenso, haciendo que borrara de mi mente cualquier idea de volver a correr.

Incluso andando estaba sufriendo más de lo esperado. El tritraje agobiaba y viendo a otros corredores solo en bañador, sin cubrir de cintura para arriba, me bajé los tirantes dejando el torso al aire.
Hasta aquel punto ya había notado que perdía muchas posiciones, que era adelantado por muchos corredores. Cuando comenzó la bajada (cuánto se echó de menos un avituallamiento en el final del ascenso...), la cantidad de corredores que me pedían paso fue en aumento. Me agobiaba un poco estar taponando la bajada y no tenía fuerzas para acelerar, sintiendo que las piernas podrían fallar en cualquier momento.
Por suerte el descenso no era muy técnico. Era una bajada que cualquiera con un mínimo de experiencia en trail correría ligero, sin miedo, pero como os cuento, yo no me sentía con las fuerzas ni el valor necesarios para acelerar. Confié en poder recuperar algo de tiempo cuando llegáramos de nuevo al giro del faro, con un camino más fácil de correr.

Terminando el descenso. No era el único al que le sobraba la parte de arriba,
como se ve en el corredor que va delante de mí

Fui avanzando entre relevos con dos corredores, entreteniéndome mientras trataba de no perder velocidad siguiéndoles. Al hombre lo tuve cerca todo el camino hasta el faro y a la mujer, que creí reconocer como una de las habituales en los podios de su categoría en las travesías, la pude dejar lejos pronto.



Una vez pasado el faro, como esperaba, el camino era ligeramente más cómodo y aceleré, dejando atrás a mi compañero de carrera. Estaba muy cansado y no dejaba de mirar a lo lejos, buscando el arco de meta. Me subí de nuevo los tirantes y cerré el tritraje, recordando que en el reglamento de algunos acuatlones correr sin parte de arriba, con el torso sin cubrir, era motivo de descalificación, aunque no parecía que fuera el caso de la competición de aquella mañana según vi, con muchos participantes corriendo sin camiseta (anotado para el año que viene)

Me excedí en aquel último acelerón y perdí fuerzas a falta de 600-700m para el final. El corredor con el que había compartido parte del tramo final me pasó como un rayo, demostrando haber dosificado mucho mejor que yo el esfuerzo. Yo ya corría casi por inercia. Me pesaban las piernas y tenía mucha curiosidad por saber en cuánto tiempo acabaría.
El año pasado, según vi en las clasificaciones, 48 minutos me dejarían a mitad de tabla. Algo me decía que no estaba para esos tiempos esa mañana, pero confiaba en no alejarme mucho de los 50'.



Un par de fotos tomadas por Martín (gracias :)) , con pocos metros de carrera
ya por delante

Con la meta ya a la vista, recibí los ánimos (y alguna foto) de Martín entre el público y traté de acelerar un poco. Me pareció ver un 51 en el reloj, pero según me acercaba a la meta descubrí que era un 50. Aceleré para que el minutero no cambiara antes de terminar, escuché los ánimos de nuevo entre el público (creo que fue Silvia, también de Aquatic, que además me sacó un par de fotos) y conseguí parar el crono en 50:38.

No hice mucho caso al avituallamiento que había a pocos metros y me fui rápidamente a la zona de transición a quitarme las zapatillas y tirarme al agua, sintiendo que las pulsaciones estaban al borde del paro cardiaco y con la cabeza a punto de estallar por el calor.

A pocos metros de la meta (gracias por la foto Silvia :) )



Sin salir del agua, pude compartir mis sensaciones y experiencia de la carrera con Ana, que ya había terminado hacía tiempo y que subiría al podio después, con Jaime que hacía un tiempazo y con Cristina, que llegaba poco después que yo con la misma expresión de reventón que debía tener yo al terminar. Había sido muy duro. La ola de calor, según escuchaba a quienes ya habían competido otras ediciones, había convertido la prueba del 2018 en la más calurosa que recordaban.

¡Completado!

Tocaba echar un vistazo a las clasificaciones, a ver dónde me dejaba un tramo a nado presumiblemente bueno seguido de una carrera que sentí muy floja.

Terminaba en la posición 81 de 177 en la clasificación general, 22 de 35 en mi categoría. Sabía que la natación había sido buena, pero no tanto como reflejó la clasificación después. Empecé a correr en la posición 59 de 177, cuando el reloj marcaba 21:13. Teniendo en cuenta que, por lo que escuché, a todos les midió 200m de más aproximadamente en el agua y que fui muy lento en la transición, seguramente el tramo a nado salió a más de 1:50/100m, algo que para mí es muy bueno e inesperado. Seguramente de las mejores competiciones a nado de los últimos meses (¿cuándo volveré a terminar en una posición tan buena una travesía?).

En la carrera...Mal. No había más de 4.5km según escuché y el ritmo se acercaba a los 6'/km, algo impensable en cualquier otro momento de la temporada u otra competición. De todos modos, siendo una prueba multideporte, había que hacer una valoración global, y esta no podía ser mala, visto lo visto. Encontrar mi nombre en la clasificación antes de la mitad de la lista, en una prueba en la que predominan los triatletas, con entrenamientos específicos para competiciones de estas características, era para estar satisfecho. Ahí quedaban la posición final y la posición en el primer segmento para dejármelo claro. Con algo más de entrenamiento corriendo por la zona y algo menos de calor seguro que podría mejorar al menos un minuto.

A ver si se me pegaba algo de Jaime (17 gral., 7 cat., ¡brutal!)

Me gustó tanto que tengo claro que el año que viene repetiré. Ahora que conozco el terreno no veo difícil entrenar la prueba y no debería haber problema para bajar de los 50 minutos, buscando los 48 que eran mi objetivo inicial. Probablemente lo entrene a conciencia, para quitarme el mal sabor de boca de este año durante la carrera.

Todos contentos :) Ana, Jaime, yo y Cristina.

Ahora toca parar. He perdido la cuenta de las semanas seguidas que llevo ya compitiendo, doblando incluso algún fin de semana con travesías sábado y domingo. Seguiré entrenando, tanto carrera como natación, pero ya no me apunto a nada hasta septiembre. La vuelta será seguramente en la travesía del Peñón de Ifach, seguida de una de mis carreras preferidas, los 10km de Rojales.
Hasta entonces... feliz verano a todos/as y nos leemos de nuevo en septiembre.



Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 30 de julio de 2018

TRAVESÍA SANT ROC DENIA 2018




El mes acuático que me he montado en julio queda completado con la travesía de ayer, la Sant Roc de Denia que se organizaba en la Platja del Molins de esta localidad. Por distancia, 1500m (hay también 5000), y tiempo de viaje desde Alicante, a 90km, no sería una competición a la que iría solo, pero tuve la suerte de contar con acompañantes a los que, como a mí, no les importaba un madrugón (6:00AM en pie) ni una hora de viaje para nadar media hora escasa si hacíamos el camino en grupo.

A las 7:00AM salía hacia Denia con Laura y Jaime, de Aquatic, y mi gran amigo Ramón, que volvía a la natación después de mucho tiempo dedicado a la carrera.
Cuando todo el grupo comparte tu pasión por el deporte y hay tan buena gente reunida es fácil que el viaje se haga corto. Así, sin darnos cuenta, pareció que la hora de camino fuera un paseo de 15 minutos y llegamos a Denia sin sufrir demasiado por el madrugón ni el trayecto de 90km en coche.

La playa en la que competíamos tenía su encanto. Alejada del centro urbano, no demasiado urbanizada, montaña y vegetación cerca... Lástima que el mar, aunque llegamos a las 8:00, ya se veía algo movido y con una corriente que iba casi en paralelo a la costa en dirección a Jávea.

Mis tres acompañantes, lo mejor de la jornada

Recogimos el gorro, el chip y la habitual bolsa de Aneto con camiseta, un obsequio de Ale-Hop  y el brick de caldo y echamos un vistazo a la lista de participantes. Algo más de 100 nadadores, 13 más o menos en nuestras categorías, algo que en realidad solo le importaba a Jaime, habituado al pódium, pendiente de ver a sus rivales directos. Por nuestra parte, al resto del grupo nos bastaba con no alejarnos demasiado de la media al terminar la competición.

Al calentar descubrimos el principal inconveniente de la travesía. La entrada a la playa, dentro del agua, estaba llena de cantos rodados al principio y rocas después, siendo imposible nadar o caminar sin peligro los primeros 20m. Una vez en la arena, el mar, aunque algo movido, como os comentaba, estaba muy limpio y la visibilidad debajo del agua era casi perfecta.

Después de dar unas cuantas brazadas salimos del agua para atender a las explicaciones de la organización respecto al recorrido. La salida se daría dentro del agua, después de la zona "peligrosa" de rocas y piedras, y nadaríamos en perpendicular a la costa hasta la primera boya. Después seguiríamos un camino de boyas que dibujaban un rectángulo que parecía bastante bien definido y visible, al menos desde la arena.



La salida se dio sin mucho retraso y al estar dentro del agua se pudo nadar desde el primer segundo.
Me propuse llevar un ritmo ligeramente superior a los 2'/100m desde el principio y no quedar lejos de la media en mi categoría así que desde el comienzo estuve metido en el centro del pelotón. No hubo problema de choques ni golpes en todo el camino hacia la primera boya y después del giro para iniciar el primer largo del rectángulo ya nadaba muy cómodo. La corriente, creo, iba a favor en este tramo y me sentí bastante rápido. Me despisté acercándome al primer giro y me desvié, pero corregí a tiempo y creo que no regalé muchos metros. Después, con el oleaje de cara, el ritmo bajó.
Tenía la sensación de que nadaba rápido, de todos modos, así que no quise mirar el reloj. Pensé que en el giro que iniciaba el segundo largo del rectángulo empezaría a nadar mejor pero cuando llegué, el ligero oleaje y la corriente hicieron el camino algo más duro de lo esperado.
Me esforzaba en dar brazadas fuertes, en arrastrar todo lo que pudiera. Sentía el pulso acelerado, pero me decía que para 1500m no iba a reservar fuerzas.
La boya roja que indicaba el giro final y el inicio del tramo recto hacia la playa parecía no llegar nunca. Empecé a cansarme cuando casi la tenía al lado, pero no quise aflojar. El tramo final lo haría al máximo, me dije.

Una vez perpendicular a la costa intenté subir el ritmo, pero no pude acelerar tanto como habría querido. Por un momento, aunque seguía las boyas siempre (creo que el recorrido estaba muy bien señalizado y era perfectamente visible en todo momento) me pareció que no iba camino al arco de meta en la playa. Levanté un momento la cabeza, conseguí tomar de nuevo una referencia buena en la costa y ya no levanté la vista hasta que fue imposible dar más brazadas sin chocar con las rocas del fondo.

Retrasé al máximo el momento de ponerme en pie, intentando evitar caminar mucho por la zona de rocas y piedras, y cuando ya fue imposible nadar más me levanté y caminé con cuidado hasta llegar a la orilla, cerca de un grupo de mujeres que luego vi que peleaban por los dos primeros puestos de su categoría.

Eché un vistazo al Garmin y el tiempo que registraba me desanimó un poco. Al menos la distancia la había clavado, sin mucho desvío, completando 1550m, pensé.
Cruzando la meta la sensación fue similar. Paraba el reloj en 31:04, cuando mi objetivo (creo que realista, sinceramente) era 28-29 minutos como mucho. ¿Tanto había condicionado la travesía el tramo a contracorriente y el ligero oleaje en diagonal?


Creo que aquí miraba el reloj de meta al terminar, pensando..."¿en serio?"

Jaime había llegado mucho antes, como era de esperar, y también notaba que había tardado algo más de lo esperado. Laura entraba pocos minutos después que yo y también hablaba de desvíos y dificultad para mantener el trazado correcto de la travesía. Ramón completaba con éxito su primera travesía del año poco después, algo decepcionado con su posición en la tabla, aunque creo que el nivel de la prueba y las condiciones del mar jugaban en contra (lo hiciste muy bien, nada de desanimarse que en Campello se va a dar de miedo, ya verás)

Viendo las clasificaciones pude ver que había mucho nivel en los participantes. Jaime, que una travesía de estas características en cualquier otro sitio no tendría problema en acabar entre los 15 primeros y subir al podio de su categoría, entraba el 24 y quedaba 7ª senior. Con esta referencia, mi puesto 65 entre 101 nadadores, 7º de 14 en mi categoría era para estar satisfecho. Parecía que, efectivamente, el mar no ayudaba a nadar cómodamente y que, además, las primeras posiciones estaban ocupadas por jóvenes de un altísimo nivel, algo que no había visto hacía tiempo en travesías con participación tan reducida.




La mañana había merecido la pena, de todos modos. La travesía invitaba a repetir el año que viene, quién sabe si al 5000, y el viaje con mis tres acompañantes había sido todo un gustazo. Días así te dan la vida y permiten desconectar de semanas de trabajo pesadas y despejar cuerpo y mente. Que duren.





Me daba algo de rabia, lo admito, seguir viendo un ritmo medio más lento de 2'/100m, pero imagino que hay que adaptarse a las condiciones de cada travesía y que, en un mar algo más favorable, la marca prevista, 28-29 minutos, nadar a 1:50 aprox. cada 100m durante 1500-200m, es algo que podría conseguir.

Confío en que vaya mejor en la próxima competición, la que seguramente va a ser la última hasta septiembre. El día 5 estaré en el Aquatrail del Cabo de las Huertas. Una prueba al lado de casa que combina 1000 metros de natación con una carrera  de casi 5km a continuación, con tramos algo técnicos y alguna que otra cuesta interesante. El km a nado espero hacerlo rápido y, en la carrera... que sea lo que tenga que ser. No soy especialmente bueno corriendo cuando el terreno se complica un poco y soy bastante miedoso al pasar por zonas mínimamente difíciles o técnicas así que la marca en la parte de carrera no creo que vaya a ser especialmente buena.

Después de esta prueba creo que toca descansar de competiciones hasta septiembre. Seguramente la siguiente será ya a finales de ese mes, el 23, en la travesía del Peñón de Ifach de Calpe, unos 3200m creo, seguida de mi vuelta a la carrera en mi querida Rojales la semana siguiente. Unas seis semanas sin competir, que vendrán bien después de las 6 seguidas que acumulo ya con travesías y carreras además de todo lo que he dejado atrás ya esta temporada.

Como siempre, os cuento cómo va todo en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 27 de julio de 2018

ACUATLÓN EL CAMPELLO 2018


El cuarto domingo de julio, de los cinco que tiene el mes este año, también ha estado ocupado en actividades acuáticas como los tres anteriores. El pasado fin de semana tocaba repetir el acuatlón de El Campello que ya conocí el año pasado, una prueba de la que tenía buen recuerdo y en la que este año me había propuesto mejorar la marca del 2017.

Como en la pasada edición, llegaba sin mucho entrenamiento específico para la parte de carrera, pero en los tramos a nado sí que confiaba en mejorar respecto al año pasado.
No había muchos cambios en cuanto a recorrido u organización (excelente, como en el 2017). Arrancaríamos corriendo por arena blanda unos 500m, nadaríamos 1000m en dirección a la playa de San Juan, correríamos 1km por arena blanda hacía la salida/meta, nadaríamos de nuevo el mismo recorrido de 1km y la prueba terminaría con unos 500m de carrera hasta el arco desde que el que se iniciaba la prueba.



Igual que en el 2017, nos juntábamos en la salida muchos miembros de CN Aquatic Alicante siendo probablemente el club con más participación. Habiendo llegado con tiempo de sobra, pude calentar un poco con el resto del equipo, por la arena primero y nadando un poco después.

Calentando, con Víctor a mi derecha y Alejandro a mi izda.


Hacía mucho calor, así que la parte de carrera iba a ser dura. La entrada al mar se iba a agradecer, seguro, y por suerte, después de varias travesías seguidas con mar agitado, parecía que aquella mañana iba a nadar con el mar en calma y bastante limpio.


A ver si se me pega algo de alguno de estos cracks de la natación


Una vez escuchadas las indicaciones de la organización sobre el recorrido y las reglas de la prueba, la salida se daba puntual en la arena de la playa Carrer La Mar. No había muchos participantes, diría que el mismo número que el año pasado, unos 100, pero me situé más bien atrasado en el grupo al empezar a correr para no agobiarme al principio. Recordaba que el año pasado había un tramo de arena bastante más compacto que en el resto del recorrido que permitía correr con más comodidad, pero este año parecía que toda la arena estaba igual de suelta. Me quedaba clavado en cada zancada y costaba mucho avanzar, pero al tener por delante solo 500m veía a lo lejos la zona de entrada al agua y me animaba.

Fui rápido en esta primera etapa de la prueba, aunque no me pareció que lo hiciera mucho mejor que el año pasado. Al llegar al agua pude nadar sin mucho esfuerzo y no tardé en recuperar una temperatura corporal más agradable y dejar el pulso algo más lento. El mar seguía en calma y la señalización era correcta. No era difícil seguir el trazado de esta primera etapa a nado.
Tocaba decidir. ¿Aceleraba? Nado mejor que el año pasado, estoy seguro, pero no tenía claro todavía qué hacer. Cuando pasé el primer espigón decidí subir el ritmo. Me propuse no nadar a menos de 2'/100m y así me intenté mantener hasta el final.

Al pisar la arena miré el reloj y tuve la impresión de que mejoraba al menos 2' el tiempo del año pasado en ese mismo punto de la carrera. No le di más vueltas y seguí adelante. Las sensaciones eran buenas.
El km de carrera por arena blanda fue duro. Intenté no excederme, conservar fuerzas para hacer el segundo tramo a nado igual que el que acababa de dejar atrás.



No perdí mucho tiempo en el avituallamiento, un vaso de agua sin demasiado líquido, y apreté los dientes en la segunda mitad de la carrera, viendo a lo lejos de nuevo la entrada al agua, pero sintiendo esta vez que tardaba más en llegar.

Cuando pisé la orilla por segunda vez sentí el corazón demasiado acelerado. Notaba que el cuerpo ardía por el esfuerzo y por la temperatura veraniega de esa mañana. En el arranque de la segunda etapa a nado me costó un poco recuperarme de la carrera, pero una vez pasada la primera boya me encontré bien de nuevo y aunque sentí que perdía algo de tiempo, comparando con el primer mil a nado, no me desanimé y aceleré todo lo que pude.
Al salir solo quedaría un tramo de carrera de 500m. Era en esa última etapa de nado donde podía terminar de ganar tiempo respecto al 2017.

El camino entre los dos espigones, a diferencia de la primera parte de natación, estaba algo agitado. El mar empezaba a moverse, pero no era demasiado molesto. Me puse como objetivo no alejarme o intentar alcanzar a un grupo de nadadores que tenía a unos 100-200m y, aunque notaba que los brazos y los músculos de la espalda se resentían un poco del esfuerzo, intenté que el ritmo medio no se alejara de los 2'/100.

Al salir del agua miré el reloj y comprobé que no me equivocaba. Por muy lento que corriera la última etapa del acuatlón, unos 500m de nuevo por arena blanda, iba a superar holgadamente el tiempo del año pasado.

El último esfuerzo fue duro. No sentía que avanzara, aunque intentara acelerar a tope. Me quedaba incrustado en la arena a cada paso que daba y el corazón se acercaba a pulsaciones preocupantes, pero ya estaba hecho, me decía.



Al ver a lo lejos el arco de meta con el reloj oficial marcando menos de 52' aceleré todo lo que pude y conseguí parar el crono en 52:10, 52:06 reales. Con tan poca participación y el nivelazo de la prueba (Pesquer, Larrosa, mi entrenador Alex. Asensi, varios compañeros de mi club...) mi clasificación era bastante modesta. Posición 63 de 87 en la clasificación general y 20 de 28 en mi categoría, algo que me importaba muy poco, pues comparando el resultado con el de la pasada edición había una mejora de casi cuatro minutos y medio.





Un vistazo más detallado a lo registrado con el Garmin en las dos pruebas, 2017 y 18, permitía ver que, para mi sorpresa, no solo había nadado más rápido, sino que excepto en el último tramo de carrera, también había mejorado tiempos corriendo por la arena, como se ve en la siguiente imagen:





Era para estar contento. El objetivo estaba cumplido de sobra. Pensaba que tal vez arañaría 60 segundos como mucho al tiempo del año pasado así que mejorar como lo hice lo consideré todo un éxito.



El resto del equipo también mejoraba respecto al año pasado y casi la mitad de los que participaron consiguieron trofeo, mención especial a nuestro entrenador, que solo fue superado por Larrosa, Pesquer y otro competidor más. No me cansaré de repetirlo: ¡Cuánto hay que aprender todavía de mis compañeros de equipo!





Después de un avituallamiento final muy bueno tocaba retirada y valorar el resultado en frío.
La mejoría respecto al año pasado había sido considerable. No creo que haya mucho margen de mejora ya en la parte de carrera (tal vez el año que viene entrene más corriendo en la arena), pero en el agua pienso que todavía hay mucho trabajo por hacer. No me noto especialmente eficiente nadando y tengo la sensación de que he ganado velocidad simplemente por "fuerza bruta" y porque he ganado resistencia a ese esfuerzo, no porque fluya más en el agua y tenga un nado mucho más eficaz que el año pasado. Después de dos años aprendiendo a nadar creo que va siendo hora de dejar atrás los ritmos de 2'/100m a nado, aunque sea en pruebas que combinen natación con carrera. Probablemente en una competición "solo" de natación y de unos 2000m el ritmo de dos minutos el cien lo tengo más que superado, pero creo que hay muchísimo trabajo por hacer todavía.

La siguiente prueba, los 1500m de la travesía Sant Roc de Denia de este domingo, puede que me sirva para evaluar en qué punto me encuentro. 500m menos que las travesías habituales deberían permitirme nadar algo más rápido, así que confío en poder mantenerme por encima de los 2'/100, buscando al menos 1:50 y entrar en unos 28 minutos como mucho. Objetivo modesto, para muchos, pero, por ahora, exigente para mí.

Os cuento cómo ha ido en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 18 de julio de 2018

TRAVESÍA HEARTBREAK PLAYA LEVANTE BENIDORM 2018


Como os comentaba, hubo doblete acuático el pasado fin de semana. Tenía prevista esta travesía, la Heartbreak playa de Levante de Benidorm, pero también me dejé convencer (soy facilón para estos temas, carreras o travesías) para nadar el día anterior la travesía de la playa del puerto de Sagunto, así que el domingo, habiendo dado todo el sábado con resultados bastante buenos, no se podía esperar un resultado similar. Tocaba ser precavido y dosificar muy bien el esfuerzo, al menos los primeros metros de los 2900 de que constaba la travesía.

No hubo que madrugar tanto como el sábado para llegar con tiempo a Benidorm. Me acompañaban de nuevo los amigos de mi club, CN Aquatic Alicante, J.Antonio, Alejandro B., Pascal, y poco después nos reuniríamos en la playa con el resto del equipo, Eva y Silvia.

Preparándonos
Aunque la previsión era buena la tarde anterior, el mar iba agitándose poco a poco según avanzaba la mañana. No era difícil adivinar, desde fuera, una corriente que favorecería el primer largo del circuito pero que iba a dificultar, y mucho, el segundo, de mayor longitud que el primero, teniendo que nadar con la corriente en contra hasta el mirador que separa las playas de Poniente y Levante.

3 travesías seguidas con mar movido. El día que salga mar plato voy a alucinar ja, ja, ja
En la primera toma de contacto con el mar, calentando un poco, parecía que a pesar del oleaje el agua estaba transparente. Cerca de la orilla la visibilidad era perfecta y más de una vez me crucé en el camino de peces de varias especies. Por desgracia, con algo más de profundidad, todo se volvía mucho más turbio y tocaba nadar un poco a ciegas (ooooootra vez, y van tres seguidas :(  ¡ay, el día que salga mar plato! ja, ja, ja)

Echando un vistazo a la zona y calentando


Mientras escuchábamos las indicaciones de los organizadores sobre el recorrido y la forma de nadar alrededor de las boyas tuve clara la estrategia a seguir. Salir atrasado en el grupo, no dejarme llevar por la emoción de la salida ni por una teórica ventaja en el tramo inicial con corriente a favor, controlando la velocidad, y sobrevivir como pudiera a contracorriente después del giro hacia playa de Poniente. Con la travesía ya planificada mentalmente, solo quedaba empezar a nadar después de la salida, que se daba con algo de retraso por un fallo de un generador y que estaba indicada por el comienzo del estribillo de Highway To Hell de AC/DC por megafonía.


Todavía no recuerdo de qué narices nos reíamos
mientras esperábamos la salida
No costó demasiado llegar a la primera boya y durante los primeros metros me sentí cómodo. Probablemente la corriente ayudaba, pero como había planeado, no pensaba forzar demasiado. Me desorienté un poco y al paso por la plataforma de juegos que había unos 600m después del inicio, en lugar de dejarla a la izquierda, faltó poco para que me tocara bucear por debajo. Me había dejado llevar por el grupo que tenía delante y no lo vi venir. Rectifiqué hacia la derecha y avancé, pero una vez más me desvié, llegando casi a la línea de boyas que marcaba el camino de vuelta. Tocaba corregir de nuevo el rumbo. La velocidad, a pesar de todo, no era demasiado lenta. El ritmo medio creo que era ligeramente más rápido que 2'/100m hasta las cercanías del 1200, momento en el que tocaba girar y pelear contra la corriente.

El mar no empujaba en sentido contrario con demasiada fuerza (de haberlo tenido así en la travesía del sábado habría podido con él, creo) pero sí la suficiente como para que empezara a notar el esfuerzo de la mañana anterior en Sagunto. Al contrario que allí, en aquel momento era yo el que no paraba de ser adelantado y los choques con otros nadadores eran constantes.
Me esforcé los primeros metros a contracorriente y tuve la (equivocada) sensación de estar nadando rápido, pero el Garmin marcó un 200 lentísimo que me devolvió a la realidad. Había mucho camino todavía hasta la boya que indicaba el giro hacia la meta, cerca del mirador, así que lo prudente era reservar energía.

Hasta aquel punto el camino fue difícil. Me costaba encontrar referencias, localizar la siguiente boya, y más de una vez fue necesario parar intentando situarme y no desviarme demasiado del camino correcto. No tardé, además, en quedarme prácticamente solo, por lo que la sensación de que tal vez estaba en el pelotón que cerraría la competición me desanimaba un poco. Entrenamiento, nada más. Es tu segunda travesía en dos días. Acaba, acumula km y listo. Olvídate de marcas y clasificaciones, me repetía.

La llegada al último giro se hizo eterna. Una vez alcanzada la boya que indicaba el camino en diagonal hacia el arco de meta pude nadar con más comodidad. Ya no peleaba contra la corriente, al haber menos profundidad empezaba a ver un poco el fondo y algo de vida submarina y me animé a tratar de mejorar un resultado que ya no había forma de arreglar. Nadé más rápido, pero la marca final iba a ser mucho más modesta que el sábado, estaba claro.

Paré el reloj en 1:02:43, con algo más de 3000m registrados en el Garmin (malditos desvíos y falta de orientación), terminando en la posición 141 de unos 223 nadadores y 46 de algo más de 60 en mi categoría. Lejos de la media y de los puestos del día anterior pero satisfecho, en realidad, con el resultado. Dos travesías en menos de 48h y más de 5000m acumulados, con una clasificación bastante buena (a mi nivel, obvio) en una de ellas, era para estar contento, como se ve en la foto de meta:



En la llegada ya estaban hacía tiempo mis compañeros de Aquatic. Pascal reventaba su marca del año pasado, sin acusar lo más mínimo el esfuerzo de la travesía que compartimos el sábado, Silvia subía al podio de nuevo, Alejando B. se quedaba a un puesto de podio (para alguien como él, capaz de nadar Denia - Ibiza, solo puede haber palabras de admiración) y J.Antonio hacía tiempazo también. Como digo siempre, mucho que aprender todavía de todos ellos.

También pude hablar un rato con otros habituales en las travesías. Cecili, de mi club pero que participaba con RC7 esa mañana, David Pomares, Pablo y Sara, haciendo sus ya habituales tiempazos ... (pendiente del acuatlón que montáis en Almansa, Pablo ;) Buena gente, siempre.


¡Equipazo!
El avituallamiento final era correcto, aunque escaso si se comparaba con el del día anterior (¿habrá alguna travesía que lo iguale o supere?), pero suficiente para recuperar fuerzas y líquidos. En cuanto a la organización, tal vez un par de boyas más, una en cada lado largo del rectángulo del circuito, ayudarían a no perder el rumbo en días de mar movido como el que tuvimos, pero por lo demás, nada que criticar. Tengo claro que el año que viene vuelvo a tomarme la revancha y a por marca. Quedarme tan cerca de bajar de 2'/100m en 3000m es, para mí, algo muy positivo, más si tenemos en cuenta el estado de la mar y el cansancio por el esfuerzo en Sagunto. Sigo avanzando, que es lo importante.





Ahora le llega el turno al acuatlón de El Campello. El año pasado lo disfruté muchísimo y después del entrenamiento de piscina de ayer creo que para la parte acuática llego en mejores condiciones que en el 2017. Corriendo por la arena, descalzo, no creo que haya mejorado de forma significativa pero los dos miles a nado de la prueba del próximo domingo creo que son mejorables este año. Motivación no falta, desde luego.

Os cuento cómo ha ido en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 16 de julio de 2018

TRAVESÍA PLATJA PORT DE SAGUNT 2018



Fin de semana a remojo, este que acabamos de dejar atrás. Corriendo no he sido nunca de hacer dobletes, de participar en carreras el sábado y el domingo un mismo fin de semana. Lo habré hecho un par de veces, como mucho, desde que empecé a correr en el 2008. Termino tan cansado en cualquier carrera que no suelo plantearme otra competición al día siguiente, pero en el caso de la natación la cosa cambia. La fatiga después de una travesía a nado la siento diferente. Llamadme loco, pero para mí tiene algo agradable, un no sé qué extrañamente placentero, así que cuando además de la travesía que ya tenía prevista para el domingo, la Heartbreak de Benidorm, tuve la oportunidad de hacer grupo en un coche para ir el sábado a la travesía de la playa del puerto de Sagunto no me lo pensé demasiado y me junté con Pascal y Silvia, de CN Aquatic Alicante, como yo, y nos pegamos el madrugón para llegar con tiempo de sobra a la costa saguntina.



Teníamos por delante 2200m, siguiendo un recorrido en forma de rectángulo perfectamente señalizado por boyas, nadando en sentido contrario a las agujas del reloj. Poco antes de la salida de nuestra competición la organización estrenaba otra travesía, llegando a los 5000m, una prueba que según vimos puede ser interesante y que no descarto nadar el año que viene.



Revisando el recorrido con Pascal, "culpable" de que me liara al final para el doblete ;-)


El mar estaba en calma cuando llegamos, pero mientras desayunábamos fue cambiando y mientras nos preparábamos para la salida vimos ondear la bandera amarilla. Iba a ser una travesía entretenida.

No tenía claro cómo dosificar el esfuerzo el fin de semana. ¿Reservaba fuerzas para la travesía del día siguiente en Benidorm, más larga? ¿Nadaba a tope la del sábado y el domingo me olvidaba de tiempos? Decidí tomar la decisión según avanzara la travesía de aquella mañana. Cuando llevara 400-500m valoraría.

Inicio de la prueba

Después de las explicaciones de la organización sobre el recorrido arrancamos. El mar seguía bastante movido y no había mucha visibilidad bajo el agua, pero nadaba bastante cómodo. El giro hacia el pantalán y el cambio de sentido hacia Canet pasaron sin mucho esfuerzo. Me notaba ligero y tenía la sensación de que adelantaba nadadores constantemente. Decidí esforzarme en aquella travesía y el día siguiente en Benidorm ya vería cómo me encontraba. Me apetecía intentar nadar rápido.

Aunque la marea podría haber dificultado la visión de las boyas señalizando el recorrido, había un número suficiente, muy próximas entre ellas, y era fácil seguir el trazado correcto. En alguna ocasión el Garmin marcaba ritmos más lentos de los que yo pensaba que llevaba y admito que me desanimé un poco. Aquello no encajaba con mis sensaciones de rapidez y ver que no dejaba de adelantar a otros competidores. No pensé, error por mi parte, en lo obvio, que el estado de la mar condicionaba el ritmo de todos. Seguí dándolo todo, a pesar de los datos del Garmin. Me sentía con fuerzas para acelerar y guardé algo de energía para el segundo cambio de sentido, el que nos llevaría hasta una boya con un globo de helio que indicaba el giro final hacia la playa y la meta (esto de los globos de helio es una maravilla para torpes de la orientación como yo. Ya podrían poner más en otras travesías)



Aceleré todo lo que pude en el último tramo en paralelo a la playa, siempre con la referencia de la boya y el globo de helio a lo lejos. El reloj seguía avisando de mi ritmo cada 200m y no siempre era superior a los 2'/100m, mi ritmo a batir siempre en travesías de 2000m aproximadamente. No le di más vueltas a la cabeza. Me esforzaba al máximo y aquello me valía. Si nadaba más lento de lo esperado (error de apreciación, en realidad, sin tener en cuenta una vez más el estado del mar) tocaba aceptarlo deportivamente, pensaba.

Un último esfuerzo en el tramo en perpendicular a la costa, después del giro por la boya del globo, y me ponía en pie en la arena para echar a correr y parar el reloj en 45:25.






No necesitaba hacer muchos cálculos para saber que eso significaba que había nadado más lento de 2'/100m y habiendo visto la clasificación del año pasado aquel tiempo me dejaría seguramente por debajo de la media, o eso creía yo.

La sorpresa llegó cuando vi las listas con la clasificación poco después. Como era de esperar, aunque yo no lo supe ver, el mar tan movido había hecho complicada la travesía para todos y eso hacía que no se pudieran comparar tiempos del año pasado con los de aquella mañana.





Mi marca resultó ser más que buena, seguramente la mejor hasta la fecha en ninguna travesía. Había 6 páginas en el tablón de las clasificaciones, pero no tuve que pasar de la segunda para encontrar mi nombre.
Acabé en la posición 100 de 280 en la clasificación general y 31 de 80 en mi categoría, algo impensable para mí hace un par de años, cuando nadé mi primera travesía y acabé penúltimo.

Pascal había llegado medio minuto antes que yo, sin esforzarse lo más mínimo (se le notaba en la cara, es lo que tiene ser tan buen nadador) reservando fuerzas para el día siguiente en Benidorm y Silvia subía al podio como primera clasificada en su categoría (¡qué espectáculo verla nadar!)



La travesía terminaba con un avituallamiento como no había visto nunca en natación. La pizza de Dominos, los bizcochos, las cocas saladas, la fruta, ¡los donuts!, los bocadillos salados y dulces (¡nocilla!), el agua helada, los refrescos... aquello no parecía tener fin. No necesité comer (muy ligero, eso sí) hasta la noche, así que imaginad el festín post travesía.





Entre esto, la magnífica organización (mi enhorabuena al CN Master Morvedre), con detalles como duchas y masajistas al terminar, el precio y el destino solidario de la recaudación (este año SOS Animales Sagunto) tengo claro que el año que viene, si consigo reunir otra vez acompañantes para compartir viaje (la distancia entre Sagunto y Alicante es el único inconveniente) vuelvo, probablemente a por la versión de 5000m



Salí muy motivado de esta travesía. Si corriendo entre 300 competidores me dicen que acabaré en el primer grupo de 100, como sucedió el sábado nadando, no me lo creería, así que la progresión acuática puede darse por buena hasta ahora.

Al día siguiente, en Benidorm, el esfuerzo de Sagunt pasó factura, pero eso ya os lo contaré en la siguiente entrada del blog esta semana, antes del acuatlón de Campello del próximo domingo.
Nos leemos en un par de días en la crónica de la Heartbreak.
Gracias por estar ahí.
Saludos.