viernes, 16 de febrero de 2018

MEDIO MARATÓN CIUDAD DE ORIHUELA 2018


Una de las mejores medias de la provincia, en mi opinión, llegaba el pasado domingo a la edición número veinte y teniendo en cuenta lo bien que se ha dado siempre que la he corrido, la primera vez en 2012 en medio de una ola de frío polar que hizo que fuera la primera y única carrera en la que he corrido con malla y camiseta largas, y la segunda en el 2016, camino a Barcelona, con récord personal, este año tocaba repetir.

Mis pintas y las de mi amigo Rafa en la edición del 2012

Y es que siempre pasa lo mismo con esta carrera. Que si hay más de 8-9 giros de 180º, que si el frío, que si ahora el viento, que si la ida y vuelta por la avenida de las palmeras se hace pesada en la última vuelta... Y siempre termino sabiendo que repetiré. La organización tan buena por parte del club local, el paso por el centro de Orihuela (siempre me ha gustado la capital de la Vega Baja, no lo puedo evitar), el ambiente en las calles, una bolsa de corredor magnífica y un precio ajustado... La sensación siempre es buena al acabarla.




Llegaba a Orihuela sobre las 8:40 acompañado de Ramón y conseguía dejar el coche en un parking muy cerca de la salida. Este año han cambiado (para bien, creo yo) la entrega de dorsales a un recinto cerrado próximo al parque desde el que arranca la carrera y la recogida junto a la bolsa del corredor fue muy rápida y fluida. Nos daba tiempo de sobra para un café y tostada y después, a calentar.

Como en las dos ocasiones anteriores que corrí esta media, la mañana era muy fría, aunque no tanto como en el 2012, que ni podía beberse el agua de los avituallamientos inmediatamente de lo fría que estaba, ni con viento molesto como el 2016. Braga al cuello, cubre brazos, guantes y solucionado.

Entre los saludos a conocidos antes de llegar a la salida se nos echó un poco el tiempo encima y no calenté todo lo que habría querido. Me situé lo mejor que pude en el pelotón, para evitar el atasco inicial que ya sufrí hace dos años por colocarme demasiado atrás, saludé fugazmente a mi vecina Irene y arranqué a correr.

Primeros metros


Me encontraba muy bien y como siempre, en el inicio de la carrera, era fácil dejarse llevar y acelerar en exceso. 3 kilómetros seguidos, en la primera vuelta pequeña, a poco más de 4:30 el 1000 suponían un arranque fuerte, pero había decidido salir a por todas esa mañana. Iba a pelear por marca personal desde el comienzo.

No tardé en adelantar al globo de 1:40. Me dije que no quería volver a verlo y que en los tramos en los que veíamos pasar la carrera en sentido contrario debía dejarlo cada vez más lejos.
El primer paso por la larga avenida de las palmeras me refrescó la memoria y me puso un recordatorio mental para la próxima vez que tocara recorrerla, con más de 15 km en las piernas. No parecía tan pesado como creí en el 2016 y había que tener en cuenta el ligerísimo cambio de desnivel a mitad de la avenida para no preocuparse si bajaba un poco el ritmo ya que en las zonas de suave bajada se recuperaría.



No tardaron en sobrar los cubre brazos y los guantes, mientras la carrera seguía avanzando muy rápida después de pasar por las calles más céntricas, animadísimas, la mejor parte del circuito. Las zonas adoquinadas eran también las que añadían algo de dificultad a la carrera encontrando en ellas subidas suaves pero constantes durante varios metros, pero estaba disfrutando a tope de la carrera y el cuerpo respondía.

Según me acercaba a la mitad de la carrera, con todos los km pasados a un ritmo que permitía soñar incluso con ver 1:37 largo al final, empecé a notar que tal vez pecaba de exceso de optimismo. Las pulsaciones eran algo elevadas para no llevar ni la mitad de la carrera en las piernas.
Aún así, mentalmente me mantuve fuerte. Había ido a Orihuela a luchar por la MMP, no era el momento de rendirse o que la cabeza fallara. El cuerpo debía responder todavía unos cuántos km más al ritmo objetivo.



En el paso por el km 10 ponía números a la primera gran mitad de carrera que estaba haciendo. 46:29 era un dato muy bueno, teniendo en cuenta, además, que ese último km pasaba a menos de 4:40m/km.

Me dije que podía permitirme un pequeño respiro, aflojar la marcha un poco durante 3 km pensando en un fin de carrera fuerte, y así lo hice. Power Gel en el km12, y a echar cuentas. Estaba en tiempo de sub.100', por descontado, y si no aflojaba demasiado podría arañarle segundos a mi récord. Me vine arriba y hasta que nos alejamos de la zona más céntrica y llegamos al 15, donde ya se veía de nuevo la larga avenida de las palmeras, mantuve el ritmo, pero desde ese momento empecé a ir mucho más lento.

Miraba en sentido contrario a ver lo lejos que había podido dejar al globo de 1:40 y no lo veía. Poco después ese grupo me alcanzaba, algo que no entendí inicialmente ya que mi ritmo era más alto sin duda, aunque el portador del globo me aclaró a la carrera que llevaban unos 50s de colchón sobre el tiempo objetivo.

Corrí juanto al pelotón de 1:40 un buen rato, pensando que con gente a mi alrededor, hablando muchos, se me haría menos duro el tramo final, pero me equivocaba. No tardé en quedarme atrás, viéndolos alejarse y notando como mi ritmo caía poco a poco.

Costaba muchísimo correr a más 4:50m/km. De esperar un buen bocado a la MMP ahora pasaba a sufrir por no ver más de 1:40. Me parecía un buen resultado igualmente, pero durante unos metros costó rehacerse mentalmente.
Me entretenía viendo la carrera en sentido contrario, animando a José Luís, viendo que Ramón iba muy entero, sorprendido por el carrerón que parecía estar haciendo Irene... cualquier cosa que pudiera distraerme era bienvenida.

Recordé que en la última edición que estuve aquí, sin conseguir bajar de 1:40 por segundos, el tramo de vuelta de la avenida de las palmeras se hizo eterno, obligándome incluso a parar a beber agua y recuperar el aliento.
No me encontraba tan mal en ese punto este año, pensé, así que me tomé como pude el segundo gel (cafeína) y apreté los dientes pensando en que todavía tocaba el suave ascenso por las calles adoquinadas pero sabiendo que después el recorrido era favorable para acelerar un poco ya camino de la meta.



La última zona de subida hizo que anotara mi km más lento, a casi 5'/km, pero pude recuperar en la bajada según avanzábamos hacia la llegada. El ambiente de las calles y la belleza de la zona céntrica oriolana ayudaban.  El ritmo subió a los 4:50 y después un poco más todavía, ya cerca del parque.
Las dos últimas rectas junto al parque podían engañarnos pareciendo que la carrera acababa, pero el último tramo ya lo había estudiado antes de echar a correr. Unos metros en sentido opuesto a la recta final y con un giro a la izquierda de 180º por fin se encaraba el fin de la carrera.

A lo lejos ya podía ver que bajar de 1:40 el tiempo oficial estaba conseguido. Saqué fuerzas de no sé bien dónde, me animé escuchando la música por megafonía y los gritos del público en la recta final y conseguí parar el reloj en 1:39:49 (vídeo AQUÍ), 1:39:29 real, 399 de 888 en la clasificación general, 100 de 178 en mi categoría (qué fuertes los veteranos B...) y 368 de 793 hombres.






Se escapaba por 43s el récord personal, esa hora treinta y ocho cuarenta y seis de Torre Pacheco 2016 pero conseguía mi segunda mejor marca en esta distancia. Había pagado al final el exceso de la primera mitad pero había que arriesgar. Sentía que era el día y después de esta media creo que mejorar el récord sigue siendo posible.



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2012vs2016. Cómo ha cambiado la cosa...

En la meta, como siempre, buenos momentos, juntándome de nuevo con Ramón, que con paliza de bicicleta y pateo montañero los dos días previos conseguía rodar sin dolor y tranquila y holgádamente a  menos de 1:45, comentando con mi recién desvirtualizado instagrammer @jm.manga su carrerón, saludando más tranquilamente a Irene que hacía record personal aunque algo cargada de piernas (¡enhorabuena y fuerza para la Trans!) y saludando también al gran José Luís, podio en el 8k. Buenísima mañana, en resumen :)











La próxima parada deportiva llega el domingo 25, cuando tocará probar la carrera de la base aérea de Alcantarilla. Algo más de 14 km en la localidad murciana (¿os he dicho ya lo mucho que me gusta correr en esa comunidad autónoma?) de los que todos hablan muy bien. No tengo claro cómo correr "solo" 14 km, algo entre el 10000 y la media, y menos aún si el perfil que he visto es real y no es para nada llano. Estoy extrañamente motivado para esta carrera, eso sí, no me preguntéis por qué.

Os cuento cómo ha ido en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 9 de febrero de 2018

I CARRERA Y MARCHA ONG CIRUGÍA SOLIDARIA 10KM MURCIA


Le tenía muchas ganas a la tercera carrera del año, la primera edición de los 10km ONG Cirugía Solidaria de Murcia. Después de un diez mil bueno como el de Rotary Elche y una carrera tan bien llevada como la media de Castellón llegaba al pasado domingo confiado en poder, al menos, igualar el registro de los 10k ilicitanos de enero.
La mañana amanecía muy fría en Murcia y me traía el recuerdo de la mañana helada del 10k de Valencia el año pasado en enero. 4-5 grados, cielo despejado, y récord personal todavía no superado. Además, nada de viento. ¡Iba a darse bien!

Fresquito murciano


En la recogida de dorsal vi que no éramos más de 200 inscritos en la carrera, algunos más si sumaba la marcha que salía después, algo que me chocó un poco teniendo en cuenta que anunciaron el cierre de inscripciones hacía días y que todo lo recaudado iría para la ONG que da nombre a la prueba.
Viendo después las características del circuito, cerrado solo en la zona de los jardines y completamente abierto a peatones y ciclistas en los caminos de ida y vuelta junto al Segura, tal vez más participación supondría algún problema logístico y más gastos.

Recién llegado, en la zona de salida.


Había llegado con tiempo de sobra. Pude recoger sin problemas el dorsal y la bolsa del corredor, bastante completa, con una camiseta de las que me pondré para entrenar, y una vez protegido del frío con cubre brazos  y braga al cuello empecé a calentar por la zona de salida.

Conocía el terreno, al haber entrenado por allí la última vez que estuve en Murcia dos o tres días por trabajo. Tal como recordaba, en el camino de después de una vuelta por los jardines del malecón se correría pegado al Segura en dirección Alcantarilla y volvería por la orilla contraria repitiendo el recorrido a la inversa, por terreno de tierra compacta o carril bici. Parecía buen circuito para ir rápido.

Muucho frío, antes de la salida.


Me situé bien en la salida y puntuales iniciamos la vuelta por el parque. Recorrido cómodo al principio, por tierra muchas veces, sin agobios al no ser muchos corredores, un gustazo entre el olor a vegetación húmeda de los jardines y la animación de esa zona, y después de unos 1500m cruzábamos el Segura por la pasarela de Manterola y a correr pegados al río en dirección Alcantarilla en la orilla más próxima al barrio del Carmen.

Primeros metros.

Pasarela del Malecón

Conseguí no correr demasiado rápido el primer km y los primeros mil metros pasaron en 4:17. Lo di por bueno y me propuse mantener ritmo de récord personal, siendo regular, toda la carrera.
Hasta que llegara el momento de girar hacia la orilla opuesta y comenzar a deshacer camino el recorrido no variaba demasiado. Siguiendo el curso del río, siempre sobre camino de tierra, nos íbamos alejando poco a poco de la zona urbanizada y nos acompañaba un paisaje algo monótono de casas de campo y cultivos a la izquierda y el Segura a la derecha.
Los km 2 y 3 pasaron según lo esperado, a unos 4:21-23m/km de media, entre relevos con mi acompañante en el arranque de la carrera, un corredor finlandés de avanzada edad que parecía llevar un ritmo parecido al mío.
Del 4 al 5 sentí que empezaba a costar demasiado mantener el ritmo. Tal vez era una jugarreta mental y con dejar pasar el tiempo me recompondría, o tal vez tenía que ver el ligerísimo ascenso que iniciaba la carrera desde la pasarela del Malecón hasta que cambiábamos de sentido y volvíamos hacia los jardines.
Me dije que no pasaba nada, se aguantaba y después, en suave bajada, si era como hasta ahora pero a la inversa, no debería haber problema en recuperar velocidad.

No llegué cómodo al avituallamiento, casi llegando al km 6. La bebida la daban en vasos, algo a lo que no acabo de acostumbrarme, así que tocó reducir la marcha un poco para poder beber sin problemas, penalizando un poco la media de ese km, que se fue a 4:30 el 1000.

Cruzábamos el río hacia la orilla contraria, se iniciaba el camino de vuelta y confiaba en poder correr una segunda parte mejor que la primera, aprovechando que los 5-6m de subida de la primera mitad ahora iban a mi favor desde ese punto, pero las piernas no parecían responder y notaba que costaba mantenerme al ritmo objetivo.
No había escuchado el paso por el km 5 en el Garmin, no miraba demasiado el reloj desde el avituallamiento, solo para ver el ritmo medio puntual,  y al no haber ningún km señalizado iba un poco a ciegas, sin saber muy bien cómo podría acabar.


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Todo el camino de vuelta se hacía por el carril bici de esa orilla del río, entre corredores entrenando y ciclistas que llevaban cuidado de no atropellarnos, algo fácil al estar estiradísimo el grupo y estar corriendo casi en solitario desde que crucé el segundo puente.
Una corredora se puso a mi paso un rato y me dije que podría mantener el ritmo y centrarme en acompañarla, dándonos relevos como hice con el otro corredor en el camino de ida, pero la chica estaba fuerte (2ª o 3ª mujer creo que acabó) y yo cada vez iba a menos. Aguanté exactamente 1000 metros, a 4:24 de media, pero a partir de ese punto ya no había nada que hacer y vi alejarse a la que esperaba que fuera mi acompañante y liebre durante un par de km.

No había fuerzas para aguantar ritmo de récord hacía algún rato y durante 2km ni siquiera pude correr más rápido de 4:30 el 1000. Cerca de nuevo del parque, cuando veía ya el paso por debajo de la autovía y la cercanía de los jardines, me propuse echar el resto, sacar ese último 1000 lo mejor que pudiera, pero las piernas seguían sin dar más de 4:30m/km y ya corría echando el hígado por la boca.

Llegando al parque, de vuelta. Las gafas disimulan un poco mi gesto.
Iba muyyy justo de fuerzas aquí.

Cuando todavía no había tomado el último giro dentro del parque sentí que me quedaba vacío. Se hacía muy, largo, demasiado, ese último km. Miraba constantemente el recorrido sin ver en ningún momento la curva que debía llevarme a la meta. ¿Cómo podía estar costando tantísimo el tramo final?



Llegó por fin la recta de meta y el tiempo que marcaba el reloj oficial a lo lejos me dejaba un poco fuera de juego. Paraba el reloj oficial en 47:45, 5 segundos menos en mi Garmin que sí contabilizó el tiempo desde mi arranque hasta pisar la línea de llegada. Poco después, por megafonía, la organización comentaba que la carrera medía unos 10700m, lo que daba un poco de sentido a mi agónico final, que luego revisé en los datos del Garmin. Cruzaba el 10000 en 44:21 y los últimos 700m los corrí a unos terriblemente sufridos 4:47m/km de media.

Meta, al fin. ¡Qué largo se hizo el final!


La clasificación, eso sí, con tan pocos participantes, era para enmarcar (dudo que vea alguna vez mi nombre tan arriba): Posición 23 de 185 en la clasificación general y 5º en mi categoría entre 17 corredores de mi grupo de edad.

Mis datos. La empresa de cronometraje Softimes suele poner un pc con pantalla táctil
para revisar al momento tus datos de la carrera introduciendo el número de dorsal


Avituallamiento más que correcto, con fruta variada, dulce, bebida etc. para cerrar una carrera a la que no se le puede poner muchas pegas, por precio, destino de la recaudación y circuito y que, en mi opinión, no debería tener problema para ampliar al menos en 100 inscripciones la segunda edición. No creo que 100 corredores más supongan un problema y esos 1000€ extra de recaudación seguro que serían bien recibidos por la ONG organizadora. Creo que para el año que viene no costaría nada ajustar la distancia a lo que anuncian, simplemente modificando un poco situación de la línea de salida y meta en el paseo (hay sitio de sobra en la recta, en mi opinión) y tomando un poco antes el giro de 180º inicial dentro del parque en la vuelta del comienzo.
Buena carrera, en cualquier caso, muy válida si se aspira a marca a pesar de un par de giros que pueden romper un poco el ritmo. De las repetibles.


A ver qué se siente en un podio... (NO gané nada, que no os engañe la foto)




En cuanto a mis sensaciones y conclusiones, no hay mucho que decir. Tal vez no haber sabido frenar un poco los entrenamientos de natación durante la semana, jueves incluido, condicionó un poco el domingo, con más fatiga acumulada de lo que sería deseable, pero está claro que no se puede aspirar a marcazas en carrera y natación al mismo tiempo,en todo a la vez (no soy tan bueno, es un hecho ja ja ja)
Los diez miles puede que exijan un descanso que la natación no permite por completo pero, por otra parte, en el agua estoy sintiendo una mejora considerable respecto a meses anteriores, con diferencias muy grandes de tiempos en el último control master de Elche respecto al mismo control del año pasado, así que acepto un 44:20 en diez mil. Tal vez en el próximo 10k deje la natación un poco apartada esa semana a ver si puedo volver a ver menos de 44 y acercarme a récord personal, algo que me da que este año no va a suceder, pues mi mejor época de las temporadas, enero-febrero, va a pasar rápidamente.
La natación, por otro lado, parece que sí me favorece en las distancias más largas, aportando resistencia, así que de cara a la próxima carrera, este domingo, la media de Orihuela, soy muy optimista.

He corrido esta media dos años, 2012 y 2016 y creo que puede ir bien, por circuito, desnivel y momento de la temporada en el que se organiza.  Llevo más de una semana controlando muchísimo el descanso, la dieta (me estabilizo de nuevo cerca de los 75kg) y la última paliza de natación fue el martes, a varios días de la carrera. Los entrenamientos corriendo han sido suaves menos el del jueves, en el que me encontré muy bien y me deje llevar un poco y fui algo más rápido de lo que tocaba.
Buenas sensaciones y optimismo para el domingo, en resumen.

Os cuento cómo va todo en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 26 de enero de 2018

MEDIO MARATÓN CIUDAD DE CASTELLÓN 2018


La primera media del año, desde que empecé a correrlas a finales del 2008, siempre ha sido Santa Pola salvo lesión o imprevistos, pero este año decidí, en parte debido al cambio de organizador y algunos detalles sobre la "nueva" prueba que, de entrada, no me hicieron mucha gracia, cambiar de ciudad y probar otra media que se organizaba el mismo día, la de Castellón, consiguiendo así añadir a mi historial deportivo la última media que me faltaba por conocer de las capitales de provincia de la Comunidad Valenciana, junto a Alicante y Valencia.

El domingo tocaba madrugón de los buenos , pues el viaje en coche me iba a llevar más de 2 horas y media y si quería estar en Castellón a las 9:00 y llegar con calma desde Alicante era obligatorio estar en la carretera a las 6:00AM. Para hacer un poco más duro el camino, en el último momento mi amigo y compañero de fatigas deportivas Ramón caía enfermo de gripe y me tocaba afrontar la mini paliza de coche en solitario (te eché de menos maldito)

El camino no fue demasiado pesado. Estaba muy animado, descansado y tenía muchísimas ganas de echar a correr y casi sin darme cuenta me planté en Castellón con tiempo suficiente, por suerte, para buscar aparcamiento, algo que me retrasó más de lo que habría querido. Dejé el coche lejos del parque donde se recogía el dorsal y la bolsa del corredor y empecé a agobiarme un poco viendo acercarse la hora de la salida. Me costó localizar el lugar exacto y una vez allí me crucé con el amigo Mike Portugués y su compañero de club Darwin, con los que había quedado para comer después por allí. Fotos de rigor, vuelta al coche a cambiarme, desvirtualización fugaz de la instagramera Marta @marlogi , y rápidamente al cajón de salida, demasiado justo de tiempo, aprovechando la carrera de ida y vuelta al coche para calentar. ¿Me pasaría factura el estrés inicial?



La salida fue cómoda, desde el parque Ribalta, organizada en cajones, muy animada por el speaker y en medio de un ambientazo festivo junto a 1000 corredores. No recordaba bien el perfil del circuito pero sí tenía claro que no era completamente llana. No demasiado dura pero en absoluto tan plana como Santa Pola, seguro, así que la primera vuelta tocaba ser cauto y tomar nota de cada pequeño repecho y de las zonas más cómodas para recuperar.
Hasta el km 3 descendíamos suavemente un total de 20m aproximadamente y las piernas permitían sin esfuerzo un ritmo aproximado de 4:38-40/km . Tenía en todo momento a la vista el globo de 1:40 pero con la malas experiencias en otras carreras intentando seguir a globos nada regulares en principio no lo tomé como una referencia fiable. Preferí guiarme por mis sensaciones, muy buenas en esos 3000 primeros metros, y ya veríamos en el 10000 cómo iba la cosa. La cercanía del parque Rafalalena y la imponente estatua del mítico gigante castellonense Tombatossals, la escultura de hierro más alta de Europa, ponían fin a la suave bajada y el inicio de un ascenso no muy duro que no terminaría hasta el km 9 después de subir unos 15m.



Hasta el km 3 habíamos corrido sin mucho público pero al llegar al comienzo de la subida cruzábamos una calle adoquinada en la que parecía ser una gran zona comercial y los ánimos de los espectadores nos despertaban, nos terminaban de espabilar y hacían más agradable el cambio de perfil.
Dejando atrás rápidamente estas calles tomábamos el camino hacia las cercanías de un polígono industrial en avenidas rectas y más bien solitarias. Me sentía cómodo, me entretenía con cualquier cosa, mirando la línea azul del maratón en el asfalto, las zonas en las que aparecía público... no me preocupaba bajar un poco el ritmo, sabiendo que había ganado algo de tiempo en los primeros kilómetros y la concentración era máxima. Era pronto para pensar en ninguna marca, pero en el fondo algo me decía que iba a salir una buena carrera.

El paso por el primer avituallamiento fue un poco caótico y una de las pocas pegas que se le puede poner a la carrera. Pocos voluntarios a ambos lados de la calle y muy corto, algo que a algunos corredores les obligó incluso a parar o dar marcha atrás para poder beber, ya que a los pobres voluntarios les faltaba manos para atendernos a todos, al pasar muchos corredores juntos en el grupo del globo de 1:40.



Yo no tuve problema, por suerte, y a penas perdí tiempo recogiendo la botella ni bebiendo, y rápidamente recuperé el ritmo. Las pulsaciones, una vez empezada la suave subida, comenzaban a dispararse un poco, pero viendo cómo discurría la carrera pensé que el ascenso no iba a ser en ningún momento mucho más duro de lo que habíamos visto hasta el momento y que cuando llegáramos a la zona de salida de nuevo nos encontraríamos otra vez la suave bajada que había dejado atrás en el arranque de la carrera, así que confiaba en recuperar fuerzas y tiempo al inicio de la segunda vuelta.

El globo de 1:40 seguía a pocos metros delante de mí y parecía seguir la misma estrategia, aumento de ritmo en cuanto había posibilidad de bajar un poco o correr en llano y control en las casi inapreciables subidas. Parecía ser una buena referencia, aunque yo seguía a lo mío, concentrado en mi ritmo, mis pulsaciones y confiado en las posibilidades de acabar bien la carrera. El 5000 había pasado en 23:30 aproximadamente así que todo iba según lo previsto.

En las cercanías del polígono industrial, del km 6 al 8 se corría cómodo, casi llano y poco después llegaba una de las mini rampas más "duras" del circuito (entrecomillado, porque en general, aunque sí que se subía y bajaba en todo el recorrido la dificultad era más bien baja) pero viendo cómo iba hasta el momento sabía que no había problema en bajar un poco la velocidad. Era un tramo muy corto y nos acercábamos ya al final de la primera vuelta.

Km 8 aprox.

Cerca del parque y después de un agradable tramo de bajada subíamos un pequeño repecho y de nuevo tocaba repetir una vuelta casi idéntica a la primera. Pasaba el 10000 en menos de 47 minutos y era el momento de hacer los primeros cálculos y la primera evaluación de la carrera. Una segunda vuelta en esos mismos 47 minutos sumaría 94, tiempo de sobra para llegar a la meta en menos de 100, por debajo de 1:40. Me felicité además por cómo estaba regulando el esfuerzo hasta el momento y comprobé que no estaba tan cansado como en la media de Torre Pacheco de diciembre a media carrera o en Lorca, en el mismo punto.

Había que ser optimista, aunque precavido todavía. El final de la bajada allá por el km.14, a los pies de nuevo de Tombatossals, sería un buen momento para volver a hacer cálculos.
Por el camino, empecé a olvidarme un poco del reloj. Sentía que estaba clavando los tiempos esperados y que podría mantener una segunda vuelta idéntica a la primera o un poco mejor, así que solo miraba el Garmin cuando pasaba por las marcas kilométricas del recorrido, que hacía mucho tiempo que no coincidían con los pitidos de vueltas del gps.
En el km 12, como en las últimas medias, tocaba chute de energía con el primer gel, Power Gel siempre desde hace tiempo. De nuevo la zona adoquinada y comercial aparecía en el camino animadísima y con el público entregado y gritando los nombres de los dorsales de los corredores, algo especialmente de agradecer en aquel punto, donde sí que costó mantener el tipo ligeramente cuesta arriba.




Me moría de ganas de ver el tiempo del reloj en el km 15. Las sensaciones habían sido buenísimas hasta el momento y aunque empezaba a notar que iba a costar llegar en tiempo de récord, sí que me veía capaz de entrar a la meta aunque fuera por la mínima en menos de 1:40.
El paso por los 15000 confirmó lo que notaba durante toda la carrera. Poco más de 1:10 y 6 km por delante. Muy mal se tenía que dar el resto de la carrera para no triunfar, aunque fuera totalmente de subida hasta la meta, desde los 17m de altura en ese punto hasta los 33 del final.

El gel parecía hacer efecto, como ya había notado en otras carreras en las que he utilizado Power Gel, o no, y el efecto placebo era espectacular unido a la motivación de ese momento, quién sabe. No perdí la concentración aunque la cosa prometía, sabiendo que aunque iba bien no debía dormirme si quería cumplir el objetivo de acabar antes de 1:40.
Ya no miraba el reloj hacía mucho tiempo. El globo de los cien minutos seguía a pocos metros de mí y nada parecía impedir acabar según lo esperado, excepto un pequeño susto en un cruce controlado por voluntarios en el que un coche ignoró el aviso de parada de todos y paso por delante de nosotros dándonos un pequeño susto.


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En un tramo corto, casi llano, poco después del km 17,  que daba un pequeño respiro, tomé el último gel, con cafeína, y me dispuse a tratar de arañarle segundos al crono final, aunque el perfil no favorecía ese esfuerzo y las piernas no daban mucho más ya de 4:45-50 el mil. Estaba muy contento y animado según me iba acercando a la meta. Cada punto kilométrico que pasaba confirmaba lo que iba notando conforme avanzaba la carrera. No iba a haber récord personal, no había piernas para menos de 1:38 ni por asomo, pero la barrera psicológica de 1:40 iba a caer de nuevo.

Acercándonos al parque, a 1000 metros del final, la subida se suavizaba y permitía un último acelerón, algo que sí que pude conseguir en este punto, en una zona más animada que los últimos 3000m, escuchando a lo lejos la megafonía y sabiendo que el trabajo estaba hecho.

Km 20, comprobando en el reloj que todo iba sobre ruedas :)
La entrada a la meta estaba ambientadísima. Varios arcos, mucho público, árboles a ambos lados de la calle, y el globo de 1:40 a pocos metros. Pegué un último sprint para adelantarlo y cruzar la meta lo más cerca posible del 1:40 oficial, sabiendo que el tiempo real quedaría unos 20 segundos por detrás.



Trabajazo del globo de 1:40, a mi espalda

Paraba el reloj oficial en 1:40:02 , 1:39:36 real, 414 de 923 entrados en meta, 120 de 203 en mi categoría, 399 de 801 hombres, y lo primero que hice fue felicitar al portador del globo de 1:40, que casi clava el tiempo previsto sin tirones, siendo regular, y haciendo que cualquiera que se hubiera fiado de su buen hacer y se hubiera dejado guiar por él hubiera tenido una magnífica referencia durante la carrera. Tenerlo tan cerca durante la segunda mitad de la carrera me dio siempre mucha confianza :)

Media para repetir, a pesar de la distancia que la separa de casa y que hace pensar en un circuito bueno para el maratón que está al caer en la ciudad. Casi sin pegas en ningún aspecto.

¡Bien!





El fin de una gran carrera debía celebrarse con una gran comilona así que aprovechando la hospitalidad de Mike y Darwin pude aprovecharme de la casa que habían alquilado en Castellón, ducharme y cambiarme tranquilamente allí y pegarme un pequeño homenaje en la mesa después con ellos, recuperando fuerzas para un viaje de vuelta que se hizo larguísimo pero que había merecido la pena hacer.

Buena gente a mi lado :)





La carrera no podía haber ido mejor. No me notaba para récord, pero en todo momento sentí que la marca de 1:40 se podía superar y la gestión del esfuerzo y el control emocional, el auto control, no perder la cabeza nunca, no dejarme llevar por pensamientos negativos, saber controlar las situaciones en las que el cuerpo protestaba, manejar con frialdad los momentos complicados... Internamente no podía dejar de felicitarme por el buen trabajo realizado durante la media y el premio conseguido, superar los 100 minutos reales en media por segunda vez, algo que parecía resistirse esta temporada. Si alguien me llega a decir que pelearía alguna vez por ver hora treinta y pico hace algunos años no me lo habría creído. Hoy, es siempre mi primer objetivo a batir en medio maratón, como lo es el 44:30 en 10000 o las 3:45 en maratón.
En la próxima media, Orihuela, con circuito conocido, más frío (hizo mucho calor en Castellón, menos mal que eché la camiseta de tirantes a la mochila), ¿quién sabe? No creo que sea posible bajar de 1:38 esta temporada pero arañar segundos a la hora treinta y ocho larga que tengo como récord tal vez podría conseguirse.

Por el camino, antes, el segundo 10000 del año, los 10km Cirugía Solidaria de Murcia el próximo domingo, una carrera que sobre el plano y por lo que recuerdo de otras participaciones por allí debe ser bastante llana y rápida.

Para qué adelantar acontecimientos o hacer suposiciones. Llegado el momento, cuando menos he previsto o menos he dado vueltas a tiempos y demás mejor ha ido todo, así que... que salga lo que tenga que salir. Firmo YA que el resto de carreras de la temporada sean como esta media de Castellón, puro goce, auto control y satisfacción personal.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.

Saludos.

viernes, 19 de enero de 2018

10K ROTARY-IDEM ELCHE 2018

6 AÑOS DE "CORRE SIN PARAR'

Un día como hoy hace seis años nacía este blog y, después de tanto tiempo, poder echar la vista atrás y releer cómo ha sido mi evolución deportiva, ver por escrito mis sensaciones en las carreras, haber conocido a otros corredores gracias a sus blogs y los comentarios que hemos ido intercambiando, todo me anima a seguir documentando y narrando las carreras y travesías a nado en las que participo, por si alguien puede sacar provecho de los detalles del recorrido, altimetría, aspectos organizativos etc. de las competiciones pensando en participar en ellas o simplemente por el gusto de leer las experiencias de otro corredor aficionado, además de servirme a mí para tener un recuerdo de la carrera y poder revivir en el futuro todo lo bueno que me dan las carreras populares y la natación.
A todos los que en algún momento os habéis pasado por aquí y os habéis interesado por las vivencias de este humilde corredor popular durante los primeros seis años de vida del blog... ¡Gracias!



10K ROTARY-IDEM ELCHE 2018 - 4ª EDICIÓN

Los 10k de Rotary Elche han sido una buena carrera para mí desde que empezó a organizarse. Récord personal en el 2015 en su primera edición, viendo por primera vez menos de 45 minutos en un diez mil, récord personal de nuevo en el 2016, consiguiendo bajar de 44 también por primera vez... En el 2017 la cambié por los 10km de Valencia, en las mismas fechas, y también llegó otra vez récord personal, por lo que habría que pensar que la primera quincena de enero suele ser buena fecha para un 10k llano y buscar buena marca así que repetir en Rotary este año en su cuarta edición era casi obligatorio.


La que me perdí, la 3ª en 2017, trajo algunas modificaciones a la carrera. El circuito cambiaba por completo, dejando el callejeo y utilizando unas pocas avenidas que recorríamos en ambos sentidos, casi sin giros, volviéndose algo más monótono, al menos sobre el papel, pero también mucho más rápido (y eso que el anterior ya lo era). Además se podía recoger el dorsal el día anterior en el C.C. L'Aljub de Elche (no sé si esto es novedad o no, en realidad siempre se ha podido), algo que me vino muy bien, viviendo tan cerca, para llegar el domingo con algo más de tiempo y sin prisas.





El día de la carrera, poca dificultad para llegar y aparcar rápidamente cerca de la pista de atletismo desde la que se daba la salida y rápidamente a calentar. Pude saludar de camino a la pista al gran Jaime y a Gemma Ann y desvirtualizar a Jose Mª de IG y Francisco Martín, también de la red social, alguien a quien me había cruzado antes muchas veces sin conocerlo viéndolo correr marcha en muchas competiciones (47 minutos el 10000 de Rotary, en marcha, andando rápido vamos. Brutal). Buena gente :)

Un placer J.M  :)

También me crucé con Dimas y los primeros minutos de calentamiento los hice con él, que al conocer del año pasado el nuevo circuito me puso un poco al día. Saludé a Pili y Jose también calentando y me situé rápidamente en el pelotón de salida, intentando no quedarme demasiado atrasado. Estaba animado y aunque no me notaba para bajar cómodo de 45 iba a darlo todo. Había que colocarse bien en la salida.



Como sucede siempre, mi costumbre de salir demasiado rápido puede más que mi voluntad de no hacerlo y aunque no sufrí en exceso los primeros mil metros pasaron mucho antes de lo que habría querido. 4:13 en el primer km era un arranque demasiado explosivo así que me forcé a correr algo más lento dos los siguientes.

La mañana era perfecta para correr. Unos 10 grados y nada de viento, además de muchas zonas de sombra al quedar la avenida protegida del sol y el aire por los edificios más altos. No hubo problema para pasar el km 2 y el 3 (avisado por mi Garmin, ya que no hubo ni un solo km marcado en el circuito) en 4:23 y 4:24 pero a partir del 3000 la cabeza empezó a jugármela. No me sentía tan cómodo como habría querido y ni siquiera había llegado a la mitad de la carrera.
El recorrido era prácticamente plano, con algún falso llano sin mucha dificultad, y aún así comenzaba a no ir tan sobrado como esperaba. Conseguí recuperarme, mentalmente al menos, acordándome del último entrenamiento de series de la semana. Si allí pude, después de varios 300, sacar la última serie mejor que ninguna cuando también pensaba que sería imposible, soportando las malas sensaciones, ¿por qué no iba a poder aguantar aquella mañana en la carrera, si solo llevaba 3km a un ritmo mucho más lento?

Con mi liebre anónima e  involuntaria de casi toda la carrera,
una corredora eldense que subió al podio en su categoría.

Para mi sorpresa y confirmando cómo nos la puede jugar la mala cabeza, el km 4 pasó en unos inesperados 4:18, algo que me dio una inyección de moral tremenda pensando en la vuelta en sentido contrario, en la zona menos animada del circuito, llegando ya, a pocos metros de la rotonda cercana al instituto y al centro comercial, al final de la avenida de la Libertad.

Poco después del cambio de sentido llegaba el avituallamiento y el paso por el km 5. Mi reloj marcaba menos de 22 minutos y me sentía con fuerzas para repetir la segunda mitad al mismo ritmo. ¿Y si al final iba a ver menos de 43 minutos?
Tenía en cuenta, eso sí, que los tramos en suave bajada que pasé en sentido contrario iban a ser cuesta arriba a la vuelta, muy suave, y que yendo al límite se iban a notar pesados en las piernas.
Conseguí pasar el km 6 en 4:21 pero poco después decidí regular un poco en las zonas más incómodas del circuito. Conseguí que el ritmo medio no bajara de 4:30 los dos siguientes kilómetros, concentrado, viendo a los corredores en sentido contrario o escuchando al público que era más numeroso conforme nos acercábamos al final de la carrera.

En el km 8 tocaba hacer números. Tenía a tiro una marca inferior a los 44 minutos si conseguía no dormirme hasta el 9 y sacaba un último km hasta el 10 a tope, ligeramente por debajo de 4:20.

Conseguí pasar el siguiente mil en 4:23, algo más flojo de lo que habría esperado y notando que el último km iba a ser muy duro.

Habíamos dejado atrás la pista de atletismo,  a la izquierda, para sacar unos cuantos metros más en las cercanías del pabellón Esperanza Lag y el último km tocaba correrlo desde el cruce de la avenida de Alicante con la de la Universidad de Elche, en ligero ascenso durante los primeros 600m.



El pulsómetro empezó a registrar unos latidos por minuto de infarto pero, como en el km 3, recordé que aquello era soportable y que podría aguantarlo hasta la meta. Intenté adelantar, para motivarme un poco más, a la corredora eldense que tuve delante toda la carrera y poder superarla me animó un poco más todavía. Las piernas, sin embargo, no acabaron de responder del todo como habría querido y cuando entré en la pista de atletismo sentí que se escapaba por poco el sub.44.


Mis caras lo dicen todo xD No me guardé nada al entrar a la pista camino a la meta




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Aún así, no me vine abajo, eché el resto y no me guardé nada en la reserva. Lo di todo hasta la meta y paré el reloj oficial en 44:16, sin datos de tiempo real al no haber un control de chip en la salida, posición 209 de 630 en la clasificación general y 42 de 91 en mi categoría.






Al haber activado mi reloj al iniciar mi carrera, no en el disparo oficial, sí que disponía de marca real aproximada, 44:05 para un 10k medido casi a la perfección (mi Garmin solo contó 4m más)
Estaba muy contento con el resultado y con la estrategia seguida, además de orgulloso por cómo había gestionado mentalmente los momentos más duros de la carrera. No caía el récord personal, no contaba con ello, pero recuperaba las buenas sensaciones perdidas hace tiempo, el autocontrol cuando las cosas no parecían pintar bien, disfrutar corriendo, a fin de cuentas. Quedarme a 30s de mi mejor tiempo en 10000 cuando no contaba ni con acercarme a 44:45 debía ser motivo de alegría.




En la entrega de premios y el avituallamiento final (completísimo), pude cruzarme de nuevo con Dimas (¡tiempazo!),  Jaime, Jose Mª, Gemma Ann (record personal sub.40 y 2ª mujer :-O ), Rubén Pedreño (otro recién desvirtualizado de IG) y Erica, comentando las sensaciones de la carrera de cada uno y terminando así una gran mañana de deporte popular. Pura vida, que diría un amigo.

Erica, buenrollismo personificado ¿se puede ser más maja? :)

Buena gente que voy conociendo por el camino. Aspe, Elche, Alicante... :)


Ahora, con la moral por las nubes y muy optimista toca enfrentarse a la primera media del año, Castellón, este domingo. Tal vez el perfil no es el idóneo para récord, según he visto. No es tan llano como Sta.Pola u Orihuela, creo, pero si la media de Lorca, con su perfil incómodo y circuito pesado acabó en 1:40...ahora que me noto algo más fuerte y mi estado de ánimo es óptimo...Voy con el objetivo de disfrutarlo, ante todo, pero ¿quién sabe qué puede salir allí?

Os lo cuento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.