miércoles, 8 de noviembre de 2017

MIL CAMINS UNA META - 10KM DAIMIES-DERRAMADOR (ELCHE) CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO - 2017


El pasado domingo participé de nuevo, después de 5 años, en la carrera Mil Camins Una Meta que se organiza en las pedanías ilicitanas de Daimes y Derramador en favor de la lucha contra la violencia de género. En el 2012, en su primera edición, recuerdo que se me dio bastante bien para mi estado de forma de aquella época, por lo que este año, algo más adelantada que entonces en el calendario pensé que podía ser una buena carrera para seguir buscando mejorar mi tiempo en el 10000.

Así lucíamos en el 2012 antes de echar a correr esta misma prueba, Rafa, mi hermana y yo
La semana había sido muy buena en cuanto a sensaciones y resultados en los entrenamientos. Series muy rápidas, muy ligero también nadando, horas de sueño y dieta más que controladas, peso estable entre los 74.5 y 75.5kg... Podía salir una buena carrera.

Salí con tiempo de sobra hacía Elche el domingo, recordando que en el 2012 costó mucho aparcar y el camino no era muy cómodo. Por suerte la situación había mejorado y el terreno estaba bien acondicionado y la organización iba dirigiendo los coches hacia dos zonas amplias de aparcamiento nada más entrar a Derramador por lo que pude aparcar sin problema y recoger el dorsal y la camiseta de la carrera sin prisas ni colas.

Después de calentar un poco, ida y vuelta por los primeros metros de la carrera, me coloqué rápidamente en la zona de salida intentando no quedarme demasiado atrasado en el pelotón. Lo recordaba del 2012 y el trote calentando por la zona lo confirmaba. El camino de salida era bastante estrecho y sin posibilidad de adelantar por fuera si me quedaba atrapado en un grupo más lento de lo que yo esperaba.

Esperando la salida me crucé con el gran Dimas Sánchez, gran persona y mejor corredor, subcampeón de la liga en la que se incluye la carrera, en su categoría, que me recordó un poco cómo discurría la carrera. Llana, para él (a su nivel creo que si algo no lo considera llano es para temblar xD), y cómoda. Yo, recordando la primera edición, pensaba que subíamos al principio suave pero sin parar hasta media carrera, pero no quise darle muchas vueltas al asunto. Ya iría regulando según viera el perfil, pensé.

Arrancamos puntuales desde el Centro Social de Derramador y comprobé que había acertado colocándome bastante adelantado, cerca de la línea de salida y pude ponerme sin problema al ritmo previsto sin agobios ni empujones.

Pocos metros después del inicio
Revisé un par de veces el reloj durante el primer km para no pasarme de velocidad, como me suele ocurrir normalmente, y pasé los primeros mil, sin señalizar como ninguno de los demás según fui viendo después, en 4:20. Lo di por bueno, aunque las pulsaciones eran algo altas en ese punto. No notaba una pendiente excesiva y las piernas respondían. Además, tenía cerca a una chica de Mirca Sport y su acompañante que recordaba de la carrera de Rojales de este año, corriendo a un ritmo muy parecido al que esperaba llevar yo. Decidí que eran una buena referencia y me mantuve a su paso unos metros por detrás.

La carrera discurría, como ya recordaba, sin mucho cambio en el paisaje. Caminos estrechos de asfalto o tierra compacta a veces, entre casas de campo, zonas de cultivo o terreno sin mucha vegetación y monte bajo.

Empezábamos a ganar altura suavemente, poco a poco, casi sin notarlo, y en un par de ocasiones me encontré a un ritmo cómodo para mí pero lento para mis objetivos. El segundo km pasó en 4.26, por el inicio del falso llano y un poco de relax por mi parte, pensando en reservar para la segunda mitad de la carrera, pero sintiendo que empezaba a cansarme demasiado pronto.

Camino al km3 el ascenso era algo más evidente y comencé a tener dificultades para mantenerme al ritmo previsto, 4:25m/km como muy lento la primera mitad. Pasé los 3000m bajando el ritmo a 4:32 pero animado porque un giro de casi 180 grados, en una zona algo más animada que el resto del circuito hasta el momento, hacía visible una bajada que confié que fuera larga para recuperar un poco el aliento.

La confianza en el inicio de una zona cómoda, bajando todo lo subido hasta el momento, desapareció rápidamente. Seguía incómodo y cada vez más lento, entre suaves subidas y bajadas. Un desnivel en absoluto importante, nada "serio", pero mis piernas lo notaban más de lo que habría querido.

Había adelantado a la pareja que tenía como referencia, la chica de Mirca y acompañante, muchos metros atrás pero mi ritmo empezó a bajar sin poder remediarlo y me alcanzaron. Cuando me adelantaron me esforcé por seguirlos, pero aquella mañana no había piernas para mantenerme a menos de 4:30 el mil y vi como se alejaban poco a poco sin fuerzas para acompañarlos (después pude comprobar que además de no ser mi día, sí que debía ser el suyo pues mejoraron bastante su tiempo de Rojales, donde sucedió al contrario y fui yo el que les saqué un minuto) Completé la primera mitad en unos más que aceptables 22:25 pero tenía claro que el segundo 5000 sería más lento.

El ritmo siguió cayendo en picado con el paso de los km. 4:33, 4:39, 4:40... Menos mal que soplaba el viento, me dije, porque el sol apretaba y de qué manera,  y si no llega a ser por el aire frío que nos refrescaba aquello podría ir mucho peor, pensé. El avituallamiento no me recompuso, no había  problema de deshidratación. Las piernas no iban y el corazón latía desbocado a ritmo de series.

Mentalmente tampoco iba fino. Desde el km 7 la carrera empezó a hacerse muy larga. No era mi día, desde luego.

El paso por una zona de tierra no muy limpia, llena de cañas, hizo que corriera algo más lento todavía. Maldije, mientras seguía siendo adelantado por corredores que recordaba haber dejado atrás en los anteriores kilómetros.


Después de marcar el peor km de la carrera, el 9, en 4:40, vi que posiblemente me quedaba detrás de la barrera de 45 minutos que me había puesto. Recordando el último entrenamiento de series, donde pude sacar la última en el tiempo previsto aún encontrándome sin fuerzas, pensé que todavía podía conseguir un sprint de 1km que me acercara a los tres cuartos de hora al final.

Apreté los dientes y aunque sentía que las piernas no respondían el ritmo medio subió. El camino por las casas de campo, monótono hasta matar de aburrimiento, se hacía eterno y solo el sonido de los altavoces de la meta a lo lejos me hicieron ver por fin que estaba cerca del final. Miré el reloj y vi que estaba muy cerca del 45, con el arco de llegada a la vista.

Recta final, comprobando en el reloj que tocaba sufrir para estar cerca de 45' al final


Un último esfuerzo, acabando el último tramo a unos increíbles, dada mi situación mental y física en ese punto, 4:09m/km de ritmo medio en el último km, y cruzaba la meta en 45:08, aunque mi reloj marcaba unos 10 segundos más. Posición 60 de 223 en la clasificación general, 11 de 25 en mi categoría y 58 masculino general.

Fin de la agonía
Revisando el perfil (subo a mi cuenta de Wikiloc el recorrido por si queréis echar un vistazo al circuito y su altimetría) vi que no era tan duro como para que se hubiera dado tan mal. El ascenso suave hasta el km 3 venía seguido de un larguísimo y casi inapreciable descenso entre toboganes sin dificultad que debía haber podido correr sin tanto esfuerzo como el que necesité.

Perfil no muy duro, apenas 18 metros subiendo durante los 3 primeros km, pero se atragantó.



Pude volver a hablar con Dimas en la meta, que hacía un tiempazo pero coincidía conmigo en lo pesado del circuito aquella mañana, por el viento y muchos tramos sin demasiados corredores acompañando ni demasiado público, aunque él afianzaba allí su podio en la liga (¡Grande compañero!) A mí, personalmente, el circuito no me acabó de convencer y no termino de verlo bueno para buscar marca. Demasiado campo, demasiado paisaje repetitivo, mucho tiempo sin compañía. Otro año por estas fechas tal vez busque otra carrera.

Hasta la próxima

Mis sensaciones no habían sido nada buenas. Tal vez esperar tanto y tan bueno de aquella carrera, viendo la gran semana deportiva que llevaba, me había desmoralizado en cuanto llegaron las dificultades y el cuerpo no respondió. No lo supe gestionar bien, imagino. Ver al final ritmos que eran los esperados en medio maratón, el doble de distancia, mientras costaba mantenerlos puede que me desanimara más de lo debido. Quién sabe, correr sin tanta obsesión por el crono, al principio al menos, y simplemente ir a verlas venir, tratando de disfrutar más de la carrera, en la medida de lo posible, tal vez habría hecho que regulara mejor la primera mitad  y que llegara fuerte a la segunda.

Me lo tomo como un entrenamiento de calidad más. Sigo acumulando km y entrenando según lo previsto. Otros años los resultados llegaron con el frío así que esperaré a final de noviembre o inicios de diciembre para valorar realmente si todo va según lo previsto.

Por el momento el próximo diez mil queda lejos, no sé si alguno antes del que espero correr en enero, Rotary Ilice en Elche, ya que toca centrarse en las dos carreras que tengo en mente próximamente.
Primero, el 26 de este mes, la primera media de la temporada, Lorca, en la que no espero un gran resultado (el año pasado por estas fecha en Valencia sacaba 1:42) y me la tomo como primer contacto con la distancia, esperando llegar a Torre Pacheco fino para para buscar mejorar los 1:38 y pico del año pasado, si el trabajo permite que vuelva a participar.

Dos semanas de entrenamiento y a por los primeros 21km de la temporada.
Os cuento cómo va todo a final de mes.
Gracias por estar ahí.
Saludos.







miércoles, 25 de octubre de 2017

CARRERA DE LA LUZ - SANTA POLA




Siempre que tengo la oportunidad de correr en Santa Pola, bien porque he ido a su ya desaparecido 10k nocturno, bien porque me apunto (cada vez menos) o me toca inscripción (como el año pasado) al medio maratón, me digo lo mismo: Este año tiene que ir bien. Y es que, a pesar de que se organizan carreras con perfil llano, rápidas, con mucha animación en las calles, en momentos buenos de la temporada como la media, en enero, excepto en el medio maratón del 2015, nunca he salido contento de los resultados. O acabo cansado antes de tiempo, o el calor hace imposible una buena carrera (así pasaba en el 10k nocturno)...
La aparición en el calendario de la primera edición de la llamada "Carrera de la Luz" (...al final del túnel, llegué a pensar un par de veces, de lo mal que me sentí en algún momento de la prueba)  de Santa Pola el pasado domingo volvía a hacer que quisiera darle otra oportunidad a las carreras santapoleras.
Parecía tomar el relevo del 10k nocturno de verano que ha dejado de organizarse, repitiendo gran parte de su recorrido y con la ventaja de hacerse una tarde-noche de octubre, sin agobios por altas temperaturas. Además, todo lo recaudado se destinaba a AECC. Viendo mi arranque de temporada, con unos tiempos ligeramente mejores que el año pasado en circuitos no tan llanos, era una opción muy buena para seguir probando las piernas y viendo la evolución (o no) del entrenamiento, pensando en el esperado pico de forma que suelo alcanzar en invierno.

Recorrido llano y conocido, al coincidir con parte de la media o el anterior 10k nocturno

Tenía la posibilidad de recoger el dorsal la mañana de la carrera así que pensando que la prueba podría reunir, como hacía el 10k de verano, a 1000-2000 corredores como poco, me acerqué a la zona de la salida para ganar tiempo y de paso ver las posibles zonas de aparcamiento para la tarde. Viendo el listado de participantes comprobé que la carrera no había tenido el mismo poder de convocatoria que el 10000 veraniego, consiguiendo apenas 500 corredores.

Dorsal recogido, junto al puerto

No me confié, de todos modos, y por la tarde llegué con tiempo suficiente para buscar sitio para aparcar y calentar tranquilamente. Por la mañana, recogiendo el dorsal, me había animado recordando el ambiente de la media, el recorrido cerca del puerto y tenía ganas de ponerme a prueba.
Mientras calentaba aquella tarde, casi de noche ya, la pereza había ganado mucho terreno a la motivación. Había descansado bien las dos últimas semanas, tenía el peso bajo control y había vigilado la dieta de forma casi ejemplar. Todo hacía presagiar una buena carrera, pero algo me decía que, una vez más, correr por Santa Pola no iba a ir tan bien como hubiera querido.

Atardecer santapolero, antes de empezar a calentar

Después del lanzamiento de fuegos artificiales arrancábamos puntuales a las 20:00 desde el puerto, junto al Club Náutico, en dirección a Playa Lisa. Un giro a la derecha demasiado cercano a la salida hizo que costara un poco correr con comodidad hasta pasados unos 500m , donde por fin se estiró un poco el pelotón y pude encontrar el que esperaba que fuera mi ritmo de carrera.
Conocía el terreno después de haber corrido varias carreras en Santa Pola desde el 2009 y tener todas prácticamente el mismo recorrido o muchísimas zonas en común.
La primera mitad tocaba correr hacia la zona de las salinas y volver al puerto pegados a la playa, tal como hacía el medio maratón.
Empecé demasiado fuerte, a 4:16 el primer km, pero recuperé el ritmo los dos km siguientes, a 4:23 y 4:29.
La idea era hacer una primera mitad en 22 minutos y acelerar la segunda parte aunque según avanzaba la carrera veía que iba a ser imposible. No había girado todavía por las salinas, el que suele ser el km18 aproximadamente en la media, de vuelta ya hacia el puerto, y notaba las pulsaciones muy altas y las piernas cansadas. La cabeza también empezaba a jugármela y el recorrido se me hacía pesado, monótono, llegando a protestar mentalmente ante el más mínimo falso llano que encontrara.
La escasa animación en las calles en esta primera mitad no ayudaba a que consiguiera distraerme. Recordaba todo lo que tenía por delante todavía y la carrera me parecía muy larga. No era mi día, desde luego.

En el arranque de la prueba había escuchado que los puntos kilométricos estaban señalados con antorchas. En realidad, no vi ni uno, y aunque en algunas zonas había voluntarios con antorchas todos ellos estaban muy lejos de las marcas reales de cada mil.
Me fié, por lo tanto, de lo que fuera indicando el reloj, que poco a poco iba registrando un ritmo de carrera cada vez más lento.

El paso por el avituallamiento no mejoró la situación. Ante la acumulación de corredores en el carril derecho para recoger agua pensé que podía llevarme una botella con más comodidad en la parte izquierda del avituallamiento. Me equivoqué, corregí de nuevo buscando el carril derecho, viendo unos niños con las manos levantadas, pero, nueva equivocación, se trataba de animadores que solo buscaban chocar la mano con los corredores sin ofrecer agua. El tramo de avituallamiento había sido algo corto y si quería una botella tocaba frenar y retroceder. Maldije y decidí no beber, pensando que la temperatura era buena y que no había sudado tanto como para necesitar agua. Ya iba suficientemente mal la cosa como para frenarme en ese momento.

De vuelta a la zona de salida, en sentido contrario, la animación en la calle fue en aumento. Mucho público, música... Me esforcé tratando de olvidar las  malas sensaciones, pero el cuerpo seguía a lo suyo. El ritmo medio seguía cayendo en picado y ya empezaba a estar por debajo de 4:30m/km ¿Tendría que pelear por estar en menos de 45? ¿Iría a peor y habría que dar gracias si veía al final un 47 en el crono?

Recordaba el recorrido que tenía por delante y me agobiaba más todavía. El tramo por la Avda.Santiago Bernabeu hacia las calas de Santa Pola del Este me parecía larguísimo antes de haber empezado a recorrerlo. Por suerte, había olvidado que antes de llegar a esa parte corríamos cerca del castillo de Santa Pola, con grupos de percusión en la calle y mucho público, algo que consiguió hacerme olvidar temporalmente el bache anímico y físico que atravesaba.

Antes de llegar a la que me parecía, de antemano, la parte más pesada de la carrera, esa ida y vuelta por la avenida hacia las calas, el circuito nos regalaba, sobre el km7, una rampa con la que no contaba, apenas 200-300m con un máximo de 6% de pendiente aproximadamente, que me frenó todavía más y terminó de machacarme moralmente. ¡Qué mal lo estaba pasando y qué lejos quedaba la meta todavía!

Cuando llegué al extremo del circuito al este de Sta.Pola y se inició por fin el tramo de vuelta hacia la meta, al pasar por el km 8 miré el reloj, después de mucho tiempo sin hacerlo. No había ido tan mal la cosa, pero si quería ver menos de 45 minutos al final, "mal" por estar lejos de lo esperado pero muy bien teniendo en cuenta las pésimas sensaciones hasta el momento, tocaba acelerar y no dormirse.

El paso por el km 9 fue más rápido que los dos anteriores pero no lo suficiente como para permitir cumplir el objetivo si no aceleraba más todavía. El tramo pegado al puerto hacia la meta se hizo eterno. Subí el ritmo notando que el corazón iba a reventar y mirando constantemente a lo lejos. ¿Dónde estaba el maldito arco de meta?



Al final vi la zona de llegada. Alguien me animó por mi nombre, escrito en el dorsal (luego descubrí que era J.M.Manga, al que todavía no había desvirtualizado y solo conocía por redes sociales) y apreté todo lo que pude. No miré mi reloj pero viendo el crono oficial a lo lejos estaba claro cómo había ido la carrera. Subí el ritmo todo lo que pude, viendo que el tiempo oficial todavía no llegaba a los 45 minutos por muy poco y estoy seguro que crucé la meta segundos antes de los 3/4 de hora oficiales, reventado, aunque los datos de chiplevante dicen otra cosa: 45:01 oficial, 44:46 real, 90 de 429 en la clasificación general, 63 de 204 en mi categoría (solo había senior y veterano ¿?) y 88 de 293 hombres, en una carrera que seguro se hace fija en el calendario y ve aumentar el número de participantes el año que viene.

A falta de fotos oficiales, autofoto en la meta
Como os comentaba y como parece ser costumbre, me marchaba de nuevo (y van...) de Santa Pola sin estar satisfecho con el resultado de una carrera. Tal vez no estaba para récord personal, aunque muy en el fondo sí que lo esperaba, para qué engañarme, pero contaba con ver de nuevo menos de 44 minutos y que las sensaciones fueran mucho mejores. Había hecho los deberes en todos los sentidos ¡joder! El sub.45 hace 2 años que dejó de ser la marca a batir en un 10000 y admito que hasta que no salí de la ducha esa noche no vi las cosas con más optimismo.

Porque podría verse de otro modo (siempre se puede). Podría pensarse que yendo con malas sensaciones, sintiendo en algunos momentos que podría irme a tiempos que recordaba de hace varios años, había conseguido rodar a 4:30 aproximadamente. Un día medianamente bueno, como los que ha habido hasta ahora (3 carreras esta temporada, solo 1 no tan buena) puedo quedarme cerca del objetivo. Con más entrenamiento y en un día bueno... Todo llegará.



Ya estoy pensando en las siguientes carreras y en mi revancha con los diez miles. El 5 de noviembre vuelvo a Daimies Derramador, a los 10km de Mil Camins Una Meta, que no corro desde su primera edición en el 2012, donde conseguí la que hasta aquel momento era mi mejor marca en 10km, poco más de 46 minutos y donde este año espero que vuelva a darse tan bien como entonces y, allí sí, ver de nuevo menos de 44 minutos y poder pelear por arañarle segundos a mi récord personal. Por otra parte, también tengo fecha ya para la primera media de la temporada, el 26 de noviembre en Lorca, como toma de contacto con la distancia, sin muchas pretensiones todavía.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.


miércoles, 11 de octubre de 2017

CARRERA DE LOS CASTILLOS DE ALICANTE - SANITAS MARCA RUNNING SERIES ALICANTE 2017

Cuatro años han pasado ya desde que la carrera en la que participé el pasado domingo apareciera en el calendario. En el 2013 se organizaba por primera vez la Carrera Popular Solidaria Castillos. Un euro y un kg de comida como pago (por mí, con la finalidad solidaria de la carrera, como si pedían más) y a correr. Participé y me quedé a las puertas del sub.50. Viendo el carrerón que se había montado, el espíritu solidario de la prueba, la participación (entraron unas 1000 personas en meta), tenía claro que volvería al años siguiente.
Repetí en el 2014 y de nuevo se volvió a escapar el sub. 50 en una carrera que volvió a juntar a casi 1000 corredores y que mantenía el circuitazo increible de la primera edición, corriendo por el centro de Alicante y exigiendo lo mejor de cada corredor en las cuestas del Castillo de Santa Bárbara, la Rambla y la subida hasta San Blas por la avenida de Salamanca hasta las pistas de atletismo.

La preparación de los maratones los siguientes años hizo que esta prueba no volviera a encajar bien en mi calendario de carreras, a la vez que pasaba de ser solidaria, con participación del Ayuntamiento, a formar parte del circuito de carreras Sanitas Marca Running Series, multiplicando por 10 su precio (1€ en su primera edición) aunque, eso sí, manteniendo el mismo recorrido.

Este 2017, por fin, volvía a tener libre el fin de semana de la carrera, sin preparación de maratones por medio (hasta 2019, nada) y encajando perfectamente en mi preparación para carreras más rápidas. Un 10000 con un perfil tan duro parecía un buen entrenamiento a estas alturas de la temporada y no dudé en apuntarme de nuevo, sin obsesionarme con marcas pero sí, en el fondo, esperando parar el reloj antes del minuto 50.

Me juntaba con los amigos skyrunners de nuevo, esta vez con Rafa y MªJosé, que volvían después de enfermedades y lesiones sin más objetivo que rodar juntos y acabar la carrera, sin mirar tiempos. Por mi parte, con mi poca pericia escaladora (las cuestas no son lo mío)  y un constipado que se unía a la fiesta para hacer más dura la carrera, me daba por contento si el tiempo final era inferior a cincuenta minutos.

Preparados :)


Teniendo la casa de mis padres  a cinco minutos de la zona de salida pude recoger tranquilamente el dorsal a primera hora del domingo y cambiarme sin prisas antes de empezar a trotar ya preparado hacia la zona de salida a la hora en la que había quedado con Rafa y MªJosé.

Parecía que nos acompañaría una mañana más fresca de lo esperado, después de la lluvia de la tarde anterior, algo que sería de agradecer ya que esta carrera, tal vez fijándose en el resto de ciudades del circuito, empieza a las 10:30 y no tiene en cuenta que es más que probable que en Alicante a esas horas el calor apriete.

En la línea de salida, viendo que Rafa iba a ir al ritmo de Mª José para correr juntos, busqué compañero de fatigas y me uní a Pablo, que en principio pensaba correr también buscando sub. 50 aunque algo me decía que él era capaz de muchísimo más esa mañana.

El arranque de la carrera fue puntual y después de unos primeros metros con algo de aglomeración pude empezar a correr cómodo subiendo suavemente por el castillo de San Fernando en una rampa que ya recordaba que no era muy dura y que terminaría en una bajada rapidísima hacia el centro de la ciudad.

Primeros metros, con Pablo tirando delante de mí.


El primer mil, aunque en constante subida, pasó en 4:37, dejándome llevar por la emoción del arranque de la carrera y comentando con Pablo cómo iban las piernas.
La bajada hasta la avenida de Alfonso El Sabio pasó rapidísima, con una pendiente que casi obligaba a frenar y que permitió pasar el segundo kilómetro en 4:04 y ganar un colchón importante de segundos pensando en el objetivo final, ver menos de 50 minutos al cruzar la meta.
El tercer km no pasó demasiado lento, unos 5 minutos, pero la carrera cambiaba desde aquel momento y tocaba reservar fuerzas.

Perdí de vista a Pablo rápidamente cuando comenzó la subida de Jaime II y conociendo de memoria el circuito y todo lo que estaba por venir no me planteé seguirle. Sabía que habría un pequeño tramo de descenso antes de empezar la subida más dura de la carrera, la que nos llevaría a la puerta del castillo de Santa Bárbara, por lo que intenté mantenerme a un ritmo constante hasta iniciar ese tramo de respiro, recuperé el aliento y en pocos metros ya me encontraba subiendo la ladera del monte Benacantil.

Buenas vistas



Fue toda una sorpresa poder aguantar la primera mitad del ascenso sin demasiado sufrimiento. Parecía que las piernas aguantaban pero no me confié. La segunda mitad, hasta la puerta, era muy dura y todavía había mucha carrera y mucha rampa por subir hasta el final. Me distraje viendo a los corredores que ya estaban de bajada. La primera mujer ya no tenía rival, muy lejos de la segunda, y los corredores de cabeza se perdían a la velocidad del rayo a mi espalda.

¡Cuestas!

El tramo más duro de la carrera pasó mejor de lo esperado, un par de giros de 180º apretando los dientes y aguantando el tipo lo mejor posible antes de llegar a la puerta del castillo, saludos a corredores conocidos en sentido contrario, a Pablo que cada vez iba más rápido, a mi compañero de natación Jaime... y por fin cruzábamos la puerta del castillo y bajábamos la durísima rampa que acabábamos de subir.

Me lancé rápido a por el descenso dispuesto a ganar todos los segundos que pudiera haber perdido subiendo. La pierna derecha protestó un poco pero rápidamente desapareció un pequeño pinchazo en el muslo. No iba tan mal como pensaba.

Iniciando el descenso y saludando a Kiko de 15 Cumbres,
fotógrafo en este punto de la carrera

Camino a la calle Virgen del Socorro me uní momentaneamente a otro compañero de fatigas, Pachi, que se tomaba un respiro en este tramo llano del circuito y bebí agua en el avituallamiento, sin notar ventajas o inconvenientes en la novedad del suministro de agua, en bricks en lugar de botellas este año.
El recorrido seguía siendo tan espectacular como recordaba. Después de haber disfrutado las vistas desde el Castillo ahora tocaba recrearse con la estampa de la playa a nuestra izquierda. Una pequeña bajada y seguíamos llano por el Ayuntamiento. ¡Qué circuito!

Al llegar a la Rambla el tramo llano, de recuperación, de la carrera se terminaba. Había llegado a ese punto casi sin darme cuenta del paso de los kilómetros y gracias a la bajada del castillo y la zona llana posterior me plantaba poco después del km 6 con dos km seguidos pasando a 4:28 y 4:37.
La carrera "de verdad" empezaba en aquel momento.
La subida de la Rambla fue dura pero pude correrla más rápido de lo esperado. Recuperé un poco el aliento en el giro por Alfonso El Sabio hacia Luceros y ese 7º km pasó en 5:14, el km más lento hasta ese punto después, lógicamente, del que pasó en el ascenso al Castillo.

Circuitazo exigente


La subida por General Marvá era corta y no muy dura pero flojeé, comenzando a notar en las piernas tantas cuestas. Sabía que todavía había mucho por subir y me relajé un poco guardando fuerzas para la parte más dura.
El tramo llano de la Avenida de la Estación lo utilicé para ganar segundos que seguro iba a perder después subiendo la Avenida de Salamanca. Corría concentrado, con las pulsaciones a tope pero notando que podría cumplir el objetivo. En cualquier carrera como esta que pasara por el centro de la ciudad habría muchísima gente animando. No era el caso de Alicante, donde apenas animaban cuatro abuelitos y gente que miraba sorprendida el evento. Qué poca promoción y qué poco arraigado está aquí esto de las carreras populares...

Antes de empezar a subir la avenida de Salamanca pasé el km 8 y por primera vez en la carrera hice cálculos. No llegaba a los 40 minutos así que, por mal que fueran los dos últimos miles, incluso a 5m/km , cumplir con el objetivo era más que posible.

La rampa hasta la plaza del General Mancha fue muy dura. Costaba mucho mantener el ritmo y parecía que no se llegaba nunca a la parte más alta. El giro hacia Condes de Soto Ameno seguía picando hacia arriba y el km 9 llegó poco después de 5 minutos, en 5:16. Tocaba apretar, y mucho, si quería quedarme lo más lejos posible del 50 al final.
Por suerte la avenida del Dr.Rico tenía un pequeño tramo llano y entre el perfil más cómodo y que por lo visto había regulado bien las reservas y  había fuerza para acelerar, pude ponerme a 4:30 el último tramo de la carrera.
El tiempo parecía respetarnos y hacía rato que el cielo se había cubierto de nubes así que el cuerpo soportaba mejor el último esfuerzo.
Empecé a correr rápido, incluso en la rampa que nos llevaba a la pista de atletismo, notando las piernas al límite en este punto.

Última rampa, casi llegando a la pista de atletismo

Por un momento llegué a pensar en que era posible ver un 47 pero llegando a la pista tuve claro que era imposible.
Entrando al tartán de la pista recibí los ánimos de José Manuel Albentosa y mi recién desvirtualizada compañera de carreras de Instagram Virginia, que me sacó muchas fotos (varias de esta entrada son suyas :) )


La meta, a 3/4 de vuelta de pista, se veía lejos y mirando el reloj estaba claro que o lo daba todo hasta el final y subía el ritmo o no bajaba de 49.
Animado por la entrada en la pista y contento por la buena respuesta de las piernas aceleré y pude entrar en la meta según lo previsto.

Pocos metros antes de la meta

Paraba el reloj en 48:38, con lo que el objetivo estaba cumplido de sobra y, viendo las clasificaciones (154 de 514 hombres, 73 de 221 en mi categoría y 160 de 597 en gral.) parecía que en este circuito no era un tiempo tan malo como pensé inicialmente
El avituallamiento final, al nivel de la bolsa del corredor, más bien pobre. Camiseta genérica, con publicidad y ni una sola referencia a la carrera y poco más.


Hice algo de tiempo para ver la entrada de Rafa y MªJosé mientras saludaba a mi compañero maratoniano de Barcelona'16, Mario, a mi compañero de oficina y futuro maratoniano Raúl y su pareja y a Adri que incluso medio lesionado hacía tiempazo.



Buscad a Wally xD, que casi todos los mencionados en el último párrafo salimos en la foto



Satisfecho con el resultado y todavía "resacoso" de tanta cuesta, ya estoy centrado en el próximo objetivo, los 10km de la Carrera de La Luz de Santa Pola el próximo día 21 a las 20:00. Circuito llano, al fresco, en el que probablemente busque un tiempo algo más rápido que en Rojales si las piernas lo permiten. Una nueva bajada de 44 minutos sería señal de que estoy en el buen camino aunque hasta invierno creo que no estaré al máximo ¿Arañar segundos a la MMP tan pronto? Quién sabe...

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.

Saludos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

XV 10KM VILLA DE ROJALES


La temporada de carreras sigue avanzando en su arranque y el pasado fin de semana tocaba despedir el mes en los 10km de Rojales, una carrera que se ha convertido en cita casi obligatoria desde el 2015 por su recorrido, situación en el calendario y cuidado al corredor por parte de los organizadores.
Un año más, aunque no participando, también me acompañaba a la Vega Baja mi amigo Ramón, haciendo el viaje mucho más ameno y siendo fotógrafo improvisado (mil gracias amigo).
Por tercer año consecutivo volvía a un circuito que suele dejarme buen recuerdo y ánimos de cara al otoño/invierno, en un momento en el que, a diferencia de otras temporadas, llegaba con menos rodaje de lo habitual, con un verano, como ya comenté en la anterior entrada del blog, más calmado en cuanto a carreras y entrenamientos.

Un año más, a por Rojales
Como siempre, a las 18:00 llegábamos y aparcábamos sin problema a pocos minutos del Malecón del Soto para recoger rápidamente el dorsal y la bolsa del corredor. Este año sí, por fin, ponían una camiseta de las que apetece lucir. Esto no es determinante ni mucho menos para mí al elegir carreras pero fue una sorpresa ver la calidad y el diseño de esta edición.

Por allí saludamos a un clásico del atletismo popular de Alicante y provincia, Alberto Costilla "El sombrilla" y su mujer (ved su blog para haceros una idea de lo que es capaz este Sr. ya jubilado)

Maite, Ramón y yo, poco antes de empezar a calentar

Vuelta rápida al coche y despidiéndome de Ramón empezaba a calentar. Atardecía, por primera vez en las tres ediciones que he corrido, sin calor, con el cielo cubierto y rachas suaves de viento. La mejor temperatura para correr desde que participo en esa carrera, pero las sensaciones iniciales no eran nada buenas. Llegaba después de dos días de descanso pero notaba las piernas algo pesadas y tenía la impresión de que me cansaba demasiado rápido. Mala cosa, pensé.

Con la hora de la salida casi cumplida me situé en el pelotón intentando no quedar demasiado atrasado para poder correr cómodo desde el comienzo y tener a la vista el globo (novedad en esta edición) del tiempo que esperaba hacer, unos 45 minutos.

Arrancamos puntuales y me dispuse a completar con mucha cautela la vuelta pequeña de un circuito de tres pasos por meta en el que daríamos además dos vueltas grandes para completar la distancia.


No me sentía nada en forma y solo pensaba en no perder de vista el globo de los tres cuartos de hora pero aunque vigilaba el reloj para controlar el ritmo algo no cuadraba desde el comienzo. Me costaba seguirlo y más de una vez me sorprendía corriendo demasiado rápido. La persona que debía guiar a quien quisiera seguirlo a un supuesto ritmo de 4:30 el mil estaba yendo más rápido de lo debido o eso me parecía, corriendo a veces sin darme cuenta a 4:19 y sin alcanzarlo igualmente.

Mi cara en el arranque de la carrera...

Acabando la primera vuelta y después de saludar en sentido contrario al gran José Luís, que iba a la velocidad del rayo, pude confirmar mis sospechas sobre el ritmo del globo de 45 hablando con otro corredor. 

Fotaza de Ramón


Ambos teníamos objetivos similares y coincidíamos: El amigo globero corría como muy lento a 4:20, algo incomprensible teniendo en cuenta lo fácil que es hoy en día controlar el ritmo con cualquier reloj. Ya tuve malas experiencias fijándome en globos nada regulares en la media de Torre-Pacheco así que decidí no hacer mucho caso al supuesto guía de los 45 minutos.

Primeros km, atento todavía a las sensaciones y vigilando el ritmo
(y mirando no sé muy bien a dónde o a quién xD)

Las piernas comenzaban a responder y tenía la sensación de que el cansancio que parecía haber mientras calentaba desaparecía en el primer paso por la zona más solitaria del circuito, en las cercanías del instituto. Después del paso del km 3, harto de ver al globo de ¿45? y sintiéndome fuerte, decidí adelantarlo y buscar un primer 5000 lo más próximo que pudiera a 22 minutos, momento captado parcialmente por la siguiente foto:

Despidiéndome (solo se me ve medio cuerpo) de mi amigo globo de los 45
Sabía que empezaba un suave y casi inapreciable falso llano poco después de la zona animada del Malecón, subiendo casi imperceptiblemente, que duraría hasta el km 5 pero me sentía animado y capaz de conseguir una primera mitad a buen ritmo y me lancé a por mi objetivo muy concentrado.




El reloj marcó 21:50 aproximadamente en ese punto kilométrico y coincidiendo con una pequeña y suave bajada y el segundo paso por meta antes de llegar al km 6, lleno de gente animando, y en medio del sprint de muchos corredores que acababan la carrera de 5800 empecé a pensar que bajar de 44 minutos era posible.

Con la experiencia de ediciones pasadas y después de haber completado la primera vuelta grande, la segunda vuelta, idéntica, me la conocía casi de memoria ya.



Iba a ser cómodo, y lo fue, el paso por el aparcamiento cercano al Malecón. Habría un momento de recuperación acercándonos de nuevo al instituto, como así sucedió, y tocaría sufrir después del km 7.

Desde este punto intenté no desconcentrarme, buscar las caras de la gente que animaba, cruzarme con Ramón como había hecho varias veces hasta ese momento, recibiendo sus ánimos y viendo como documentaba mi carrera (varias fotos de esta entrada del son suyas :) )
Cualquier cosa que permitiera evadirme, no acusar tanto el esfuerzo ni el cansancio que empezaba a aparecer y a hacer la carrera muy incómoda.



Dejando el río a mi derecha, de nuevo en una leve subida que por poco que fuera fresco no notaría en absoluto pero que en ese momento se pegaba más de lo que esperaba, solo tenía en la cabeza no aflojar, llegar con fuerzas hasta la zona totalmente llana en el km 9

El ritmo estaba siendo bueno durante toda la carrera y aunque perdí algo de fuelle del km 7 al 9 llevaba un pequeño colchón de ventaja sobre el tiempo previsto.

Cuando pasé el km 9 el cálculo fue sencillo: Un último km corriendo a 4:19 como muy lento y el tiempo real no llegaría a 44 minutos. Tiré la botella de agua, me sequé el sudor de los ojos y recordé los entrenamientos en los que con aquellas mismas sensaciones, casi al límite, todavía podía sacar velocidades cercanas a la que buscaba en aquel último tramo de la carrera.

Empezaba a adelantar a algunos corredores y por fin veía cerca de nuevo la recta final. Un par de tramos en suave descenso ayudaron a ganar segundos y cuando pisé la moqueta camino al arco de meta aceleré todavía más, parando el crono oficial en 44:13, consiguiendo el objetivo, un tiempo real de 43:57, posición 104 de 274 en la general, 26 de 56 en mi categoría y 96 de 230 hombres.
(mi "amigo" del globo de 45 entraba en 44:14 reales...)

Mi cara en el sprint final era un poema xD (ojo al globo de "45" que se ve al fondo)




Sorpresón, al final, siendo la segunda carrera de la temporada y sin terminar, por los pelos, el mes de septiembre. Aquella marca convertía a Rojales 2017 en mi tercera mejor carrera de 10km y la cuarta vez (tenía razón Ramón, ¡Elche!) que veía menos de 44 minutos en el tiempo real de un 10000 (primero Rotary en enero del 2016, Murcia a finales del mismo año y Valencia el pasado enero), quedándome a unos 20 segundos de récord personal con todo el otoño y el invierno todavía por delante.



La temporada no puede ir mejor. Las dos primeras carreras dejan muy buenas sensaciones y me hacen ser muy optimista antes lo que podría llegar en los meses más fríos con más rodaje en las piernas. Aunque todavía suena lejano y me parece durísimo, empiezo a imaginarme cerca del 43 "pelao". Ver menos tiempo (¡¿42?!) supone un ritmo que ahora me parece infernal pero tampoco he estado nunca en estos tiempos en septiembre así que...¿quién sabe qué pasará en diciembre o enero?¿bajarán de nuevo las marcas en 10000 y medio maratón? De momento estoy disfrutando muchísimo el camino y no tengo prisa. Ya veremos que pasa dentro de un mes o dos. Winter is coming...


¡Bien!
La próxima carrera no se hará esperar demasiado. Este domingo día 8 vuelvo, al fin, después de dos o tres años sin participar al estar condicionado por otras carreras, trabajo o la preparación de maratones, a una de las mejores y más duras carreras de mi ciudad, Alicante. Participio de nuevo en la Carrera de los Castillos, que hace algún tiempo quedó incluida en la Sanitas MARCA Running Series junto a otras carreras en Gijón, Madrid, Zaragoza y Valencia. Una carrera con un circuito tan atractivo como exigente, que recorre el centro de la ciudad y tiene unas rampas que van a poner a prueba mis casi nulas (xD) habilidades escaladoras. Con el perfil de la prueba y mi "preparación" para cuestas, un sub.50 ya será buena marca, con eso os lo digo todo. En cualquier caso...¡a disfrutarlo! : )

Os cuento cómo ha ido en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 22 de septiembre de 2017

10K CARRERA Y MARCHA POPULAR LA APARECIDA 2017


Después de dos meses sin carreras populares y con un entrenamiento mucho más relajado, casi inexistente en el mes de agosto, el pasado domingo tocaba comenzar la temporada de carreras y la elegida para la vuelta al asfalto fue la competición de 10km de La Aparecida, pedanía de Orihuela.
Ya conocía la zona por haber participado en las dos carreras de año nuevo que montaron allí en el 2014 y 2015 (una lástima que dejaran de organizarlas) y, despistado de mí, de haber intentado correr esta misma carrera en el 2011, año arriba, año abajo, sin conseguirlo por haberme perdido por el camino y llegar tarde.

Siendo la carrera a las 19:00 y con casi 50 minutos de camino en coche desde casa, salí con tiempo de sobra para llegar (esta vez sí, con tiempo y guiado por GPS) y aparcar sin  problema y recoger todo tranquilamente antes de echar a correr.
Las fiestas locales animaban la zona de la salida pero en una localidad tan pequeña, de poco más de 2000 habitantes, y viendo que el 5000 que montaban en año nuevo sin salir del casco urbano ya era a dos vueltas, estaba claro que para recorrer 10km a una sola vuelta tocaba alejarse mucho de la zona concurrida y correr por las zonas de cultivo y casas de campo, sin mucha animación. Correríamos en solitario y esto se notaría más a mitad de carrera al estar totalmente estirado el grupo, ya que no parecía que nos hubiéramos reunido allí más de 200 corredores.

Recién llegado, con el mismo arco de meta a mi espalda
que ya conocía de las carreras de año nuevo

Con tiempo para calentar un poco después de coger el dorsal, el chip, y la bolsa del corredor, estuve pendiente de mis primeras sensaciones después de tanto tiempo sin competir. No me notaba fuerte, sentía las piernas algo pesadas y no era optimista después de algunos entrenamientos en los que a 4:40m/km ya iba justo de fuerzas y con las pulsaciones por las nubes. Recordando otros inicios de temporada donde conseguía estar cerca de los 45 minutos o 44 largos, esa tarde no apostaba ni por 46:30. Saldría con calma, me dije.

El inicio de la carrera llego con puntualidad a las 19:00 y nos dispusimos a recorrer el pequeño tramo urbano de la carrera antes de salir a los caminos asfaltados de la zona de campo. Recorríamos la avenida principal, pasábamos por la iglesia, subiendo y bajando suavemente como ya recordaba de las dos carreras de año nuevo, y en menos de 1000 metros subíamos y bajábamos la pasarela metálica que permitía saltar la carretera nacional y pasar al tramo más largo del circuito.

Un poco de callejeo y salíamos rápidamente del casco urbano
por la pasarela que se dibuja en la parte inferior de la imagen

Reduciendo el zoom de la imagen
se ve el resto del circuito, a continuación de la pasarela

Entre las mini rampas y mi poca confianza inicial no quise ir demasiado rápido en el arranque de la carrera y fui muy pendiente del ritmo, tanto que conseguí casi clavar la velocidad deseada en el primer mil. Me había propuesto acabar en 45:30 aproximadamente  al menos durante los primeros km así que el ritmo debía rondar los 4:30m/km. Dicho y hecho, el primer kilómetro pasó en 4:27, con la sensación de que podría aguantar ese paso al menos dos o tres km más.
Aprovechando un ligero descenso en el siguiente mil el ritmo subió hasta los 4:19 en el segundo km, algo que encendió las alertas en mi cabeza. No estaba para correr a ritmo de sub.44, eso lo tenía clarísimo, así que bajé un poco la velocidad.

Las piernas aguantaban sin problema y la tarde nublada y con viento suave acompañaban para evitar agobios por el calor, así que al mismo ritmo de otro corredor que parecía tener los mismos objetivos que yo seguí sin problema hasta el km 5 cogiendo el agua en el avituallamiento que pusieron, no sé bien por qué, en el km4. Los últimos 3 miles hasta el ecuador de la carrera pasaron entre 4:29 y 4:33 de media sin mucha dificultad, pero para la segunda mitad del circuito empecé a notarme flojo. Aún así, me animé al ver el reloj: poco más de 22 minutos para 5000 metros. ¿Y si no estaba yendo tan mal la cosa después de todo?¿Resistiría una segunda mitad igual?

Bebí poco a poco durante el siguiente km y logré un 6º mil a 4:27 pero las fuerzas empezaron a fallar y las sensaciones comenzaron a no ser muy buenas. El reloj marcaba pulsaciones muy altas y empezaba a no sentirme capaz de correr ni a 4:40. Recordé que en el último entrenamiento progresivo que corrí, 70 minutos, en el tramo final aunque me encontraba flojo el cuerpo respondió a pesar de las malas sensaciones así que si podía convivir con la incomodidad de esos últimos metros tal vez las piernas sí que respondieran, a pesar de todo.

Vi alejarse al corredor que había sido mi liebre involuntaria hasta el momento, sin fuerzas para seguirlo. El recorrido seguía sin mucho cambio en cuanto al paisaje: Casas de campo, cultivos, alguna granja que dejaba un recuerdo olfativo único... Tocaba ser duro al correr casi en solitario por aquella zona en ese momento.
Tal como suponía, los km 7 y 8 pasaron algo más lentos aunque no tanto como esperaba, a 4:30 y poco de media. Cerca del km 7 había pasado por una calle que un cartel indentificaba como "Senda larga" y coincidió con mis sensaciones en ese momento. "Larga", se estaba haciendo aquella zona en la que aún iniciando el camino de vuelta todavía parecía lejos el pueblo.
Aunque el recorrido era prácticamente llano, alguna subida casi inapreciable empezaba a sentirse más pesada de lo debido cuando ya empezaba a verse el final de la carrera.
Tocaba cruzar de nuevo la pasarela de la carretera nacional y su rampa me frenó mucho más de lo esperado, haciendo que el km 9 pasara más lento que ningún otro.

En la bajada de la pasarela se podía escuchar al fin la megafonía de la meta y esto me animó a acelerar en el último km. Fue más duro de lo que habría imaginado, pues olvidé que las mismas rampas suaves del comienzo, por el casco urbano, me las encontraría de nuevo en el tramo final.
Conseguí ponerme a 4:22 de media y viendo que conseguía hacer una segunda mitad de carrera casi idéntica a la primera me animé y di un último acelerón, sabiendo ya con seguridad que bajaba de 45 minutos.

Animado por el público y contento por cruzar la recta final enmoquetada de azul, crucé la meta en 44:33, posición 54 de 150 en la general (pocos corredores, lástima) , 12 de 31 veterano-B y 51 de 126 hombres.


Toda una sorpresa, tener el mejor arranque de temporada que recuerdo, quedándome a 57s de mi récord personal, después de no haber entrenado "en serio" en verano, salvando un poco el físico gracias a la bendita natación, a la que sí que he dedicado muchos metros y horas en julio y agosto. La temporada no podía empezar mejor, siendo capaz de rodar un 10k a 4:27 de media. ¡Bien!



El avituallamiento final permitió recuperar rápido las fuerzas, con comida y bebida variada sin límite, para volver a casa saciado y contento con el resultado de aquella tarde. Carreras como la de La Aparecida, cuidando al corredor, con precio ajustado, sin masificación, con el encanto que tiene (para mí) correr por la Vega Baja del Segura, son las que crean afición. Para repetir. (Dejo a continuación el vídeo del recorrido que grabó el Garmin)





No comment
Animado por el buen comienzo de la temporada, ya pienso en la siguiente carrera, que si el trabajo lo permite será la de 10km de Rojales, que ya conozco de las dos últimas ediciones y en la que espero llegar con algo más de rodaje y conseguir mantener las pulsaciones un poco más bajas con unos segundos más de velocidad en el ritmo medio. Carrera muy recomendable para los inicios de temporada, por si queréis probarla y no la conocéis.
Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.