viernes, 22 de septiembre de 2017

10K CARRERA Y MARCHA POPULAR LA APARECIDA 2017


Después de dos meses sin carreras populares y con un entrenamiento mucho más relajado, casi inexistente en el mes de agosto, el pasado domingo tocaba comenzar la temporada de carreras y la elegida para la vuelta al asfalto fue la competición de 10km de La Aparecida, pedanía de Orihuela.
Ya conocía la zona por haber participado en las dos carreras de año nuevo que montaron allí en el 2014 y 2015 (una lástima que dejaran de organizarlas) y, despistado de mí, de haber intentado correr esta misma carrera en el 2011, año arriba, año abajo, sin conseguirlo por haberme perdido por el camino y llegar tarde.

Siendo la carrera a las 19:00 y con casi 50 minutos de camino en coche desde casa, salí con tiempo de sobra para llegar (esta vez sí, con tiempo y guiado por GPS) y aparcar sin  problema y recoger todo tranquilamente antes de echar a correr.
Las fiestas locales animaban la zona de la salida pero en una localidad tan pequeña, de poco más de 2000 habitantes, y viendo que el 5000 que montaban en año nuevo sin salir del casco urbano ya era a dos vueltas, estaba claro que para recorrer 10km a una sola vuelta tocaba alejarse mucho de la zona concurrida y correr por las zonas de cultivo y casas de campo, sin mucha animación. Correríamos en solitario y esto se notaría más a mitad de carrera al estar totalmente estirado el grupo, ya que no parecía que nos hubiéramos reunido allí más de 200 corredores.

Recién llegado, con el mismo arco de meta a mi espalda
que ya conocía de las carreras de año nuevo

Con tiempo para calentar un poco después de coger el dorsal, el chip, y la bolsa del corredor, estuve pendiente de mis primeras sensaciones después de tanto tiempo sin competir. No me notaba fuerte, sentía las piernas algo pesadas y no era optimista después de algunos entrenamientos en los que a 4:40m/km ya iba justo de fuerzas y con las pulsaciones por las nubes. Recordando otros inicios de temporada donde conseguía estar cerca de los 45 minutos o 44 largos, esa tarde no apostaba ni por 46:30. Saldría con calma, me dije.

El inicio de la carrera llego con puntualidad a las 19:00 y nos dispusimos a recorrer el pequeño tramo urbano de la carrera antes de salir a los caminos asfaltados de la zona de campo. Recorríamos la avenida principal, pasábamos por la iglesia, subiendo y bajando suavemente como ya recordaba de las dos carreras de año nuevo, y en menos de 1000 metros subíamos y bajábamos la pasarela metálica que permitía saltar la carretera nacional y pasar al tramo más largo del circuito.

Un poco de callejeo y salíamos rápidamente del casco urbano
por la pasarela que se dibuja en la parte inferior de la imagen

Reduciendo el zoom de la imagen
se ve el resto del circuito, a continuación de la pasarela

Entre las mini rampas y mi poca confianza inicial no quise ir demasiado rápido en el arranque de la carrera y fui muy pendiente del ritmo, tanto que conseguí casi clavar la velocidad deseada en el primer mil. Me había propuesto acabar en 45:30 aproximadamente  al menos durante los primeros km así que el ritmo debía rondar los 4:30m/km. Dicho y hecho, el primer kilómetro pasó en 4:27, con la sensación de que podría aguantar ese paso al menos dos o tres km más.
Aprovechando un ligero descenso en el siguiente mil el ritmo subió hasta los 4:19 en el segundo km, algo que encendió las alertas en mi cabeza. No estaba para correr a ritmo de sub.44, eso lo tenía clarísimo, así que bajé un poco la velocidad.

Las piernas aguantaban sin problema y la tarde nublada y con viento suave acompañaban para evitar agobios por el calor, así que al mismo ritmo de otro corredor que parecía tener los mismos objetivos que yo seguí sin problema hasta el km 5 cogiendo el agua en el avituallamiento que pusieron, no sé bien por qué, en el km4. Los últimos 3 miles hasta el ecuador de la carrera pasaron entre 4:29 y 4:33 de media sin mucha dificultad, pero para la segunda mitad del circuito empecé a notarme flojo. Aún así, me animé al ver el reloj: poco más de 22 minutos para 5000 metros. ¿Y si no estaba yendo tan mal la cosa después de todo?¿Resistiría una segunda mitad igual?

Bebí poco a poco durante el siguiente km y logré un 6º mil a 4:27 pero las fuerzas empezaron a fallar y las sensaciones comenzaron a no ser muy buenas. El reloj marcaba pulsaciones muy altas y empezaba a no sentirme capaz de correr ni a 4:40. Recordé que en el último entrenamiento progresivo que corrí, 70 minutos, en el tramo final aunque me encontraba flojo el cuerpo respondió a pesar de las malas sensaciones así que si podía convivir con la incomodidad de esos últimos metros tal vez las piernas sí que respondieran, a pesar de todo.

Vi alejarse al corredor que había sido mi liebre involuntaria hasta el momento, sin fuerzas para seguirlo. El recorrido seguía sin mucho cambio en cuanto al paisaje: Casas de campo, cultivos, alguna granja que dejaba un recuerdo olfativo único... Tocaba ser duro al correr casi en solitario por aquella zona en ese momento.
Tal como suponía, los km 7 y 8 pasaron algo más lentos aunque no tanto como esperaba, a 4:30 y poco de media. Cerca del km 7 había pasado por una calle que un cartel indentificaba como "Senda larga" y coincidió con mis sensaciones en ese momento. "Larga", se estaba haciendo aquella zona en la que aún iniciando el camino de vuelta todavía parecía lejos el pueblo.
Aunque el recorrido era prácticamente llano, alguna subida casi inapreciable empezaba a sentirse más pesada de lo debido cuando ya empezaba a verse el final de la carrera.
Tocaba cruzar de nuevo la pasarela de la carretera nacional y su rampa me frenó mucho más de lo esperado, haciendo que el km 9 pasara más lento que ningún otro.

En la bajada de la pasarela se podía escuchar al fin la megafonía de la meta y esto me animó a acelerar en el último km. Fue más duro de lo que habría imaginado, pues olvidé que las mismas rampas suaves del comienzo, por el casco urbano, me las encontraría de nuevo en el tramo final.
Conseguí ponerme a 4:22 de media y viendo que conseguía hacer una segunda mitad de carrera casi idéntica a la primera me animé y di un último acelerón, sabiendo ya con seguridad que bajaba de 45 minutos.

Animado por el público y contento por cruzar la recta final enmoquetada de azul, crucé la meta en 44:33, posición 54 de 150 en la general (pocos corredores, lástima) , 12 de 31 veterano-B y 51 de 126 hombres.


Toda una sorpresa, tener el mejor arranque de temporada que recuerdo, quedándome a 57s de mi récord personal, después de no haber entrenado "en serio" en verano, salvando un poco el físico gracias a la bendita natación, a la que sí que he dedicado muchos metros y horas en julio y agosto. La temporada no podía empezar mejor, siendo capaz de rodar un 10k a 4:27 de media. ¡Bien!



El avituallamiento final permitió recuperar rápido las fuerzas, con comida y bebida variada sin límite, para volver a casa saciado y contento con el resultado de aquella tarde. Carreras como la de La Aparecida, cuidando al corredor, con precio ajustado, sin masificación, con el encanto que tiene (para mí) correr por la Vega Baja del Segura, son las que crean afición. Para repetir. (Dejo a continuación el vídeo del recorrido que grabó el Garmin)





No comment
Animado por el buen comienzo de la temporada, ya pienso en la siguiente carrera, que si el trabajo lo permite será la de 10km de Rojales, que ya conozco de las dos últimas ediciones y en la que espero llegar con algo más de rodaje y conseguir mantener las pulsaciones un poco más bajas con unos segundos más de velocidad en el ritmo medio. Carrera muy recomendable para los inicios de temporada, por si queréis probarla y no la conocéis.
Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

jueves, 31 de agosto de 2017

XVI TRAVESÍA POPULAR A NADO L'ILLA - PORT DE BENIDORM

El pasado domingo tuve la suerte de poder participar en otra de las grandes travesías a nado de la provincia, la que une la isla de Benidorm con la costa, al lado del puerto, en la playa de mal paso. Digo "suerte", porque las 350 plazas disponibles el día 1 a las 9:00 se completan en menos de 30 minutos desde que se abre el plazo de inscripción y hay que pelear con el servidor y la pasarela de pago para conseguir dorsal en la travesía (entre que conseguí plaza para ésta y también para Santa Pola-Tabarca, creo que he agotado toda la suerte que se puede tener para estas cosas en mi primer año de nadador)

Recorrido: Desde la Isla (ved al fondo) hasta la playa desde la que se ha tomado la foto.
Parece fácil ir recto, pero...
El día de la travesía tocaba pegarse un madrugón de los buenos. Se entregaban dorsales de 7:00 a 7:30 en el puerto de Benidorm y teníamos unos 40 minutos de camino en coche, así que a las 6:00 ya estaba recogiendo a los compañeros del club que vendrían en mi coche, primero a Roque y después a José. Sin problema para aparcar cerca de la salida, nos reuníamos poco después con el resto del equipo en el club náutico y recogíamos el chip, el gorro y la bolsa con unas chanclas con publicidad de Benidorm y una camiseta de algodón con el cartel de la prueba dibujado en la parte frontal.


El día amanecía nublado y con el mar aparentemente en calma. Dos barcos fueron suficientes para llevarnos a todos en un solo viaje desde el puerto a la isla, mientras descubríamos que tocaría pelear un poco con una ligera corriente que nos daría de lado durante toda la travesía.
Los que ya conocían esta competición nos aconsejaban tomar de referencia unos edificios de la costa para no desviarnos y seguir un trazado recto. Desde el barco, parecía algo sencillo de conseguir, aunque la cosa cambiaba mucho cuando empezabas nadar, como descubriría después.

Mi idea, siendo una travesía de menos de 4km, era nadar lo más cerca posible de 2'/100m , mejorando un poco el ritmo que llevé en la escollera. Empezábamos desde el agua, igual que en la famosa travesía alicantina, pero el agua y la vida marina no tenían nada que ver con aquella.
Mar azul turquesa, transparente, fondo rocoso y peces por todas partes, hacían de la salida un espectáculo visual que no había visto hasta ese momento, ni siquiera en las travesías que había hecho en Tabarca. Por desgracia, el día nublado y el mar algo movido de días anteriores junto a la corriente de esa mañana hacían que en cuanto ganáramos algo de profundidad la visibilidad fuera prácticamente nula.

Un bocinazo indicaba la salida y arrancábamos con algo de retraso sobre lo previsto. Como siempre, intenté quedarme en los puestos de cola para evitar golpes inesperados. A mi nivel todavía no tiene sentido pelear por buscar posiciones cercanas ni siquiera a la mitad de la tabla.

Arranqué fuerte, demasiado, según pude ver a los 100-200 metros, cuando me crucé con José Quílez, mi compañero de club, y comprobé que iba casi a su ritmo. Mala cosa, pensé. Ya quisiera yo, poder seguirle, pero estaba claro que tocaba frenar. El reloj empezaba a marcarme pasos de 250m muy cerca de 2'/100m y me sentía todavía muy cómodo. Vigilando la técnica, fijándome en el agarre, procurando aprovechar que estaba fresco todavía, intenté mantenerme a ese ritmo al menos el primer km.
Era incapaz de ver a lo lejos el edificio que debía servirme de referencia para hacer el trazado correcto, así que al principio me dejé arrastrar por el grupo de nadadores que tenía delante, pero tuve la sensación de que se desviaban demasiado. ¿Les arrastraba un poco la corriente o tenían mejor sentido de la orientación que yo? Decidí que era el estado de la mar el que los separaba del camino y continué desde ese momento prácticamente solo. Veía alguna boya a lo lejos y confiaba en no haberme equivocado. ¿Tan lento iba o tan alto era el nivel que me quedaba nadando casi en solitario tan pronto?
El ritmo empezó a bajar ligeramente a los 2'10/100m por momentos. Comenzaba a pararme demasiadas veces para levantar la cabeza y buscar el camino correcto. Tenía la impresión de estar haciendo el trazado adecuado pero verme tan solo me inquietaba. Me junté por un rato con una nadadora que, a pesar de lo inmenso que es el mar decidió que ir tocándome los pies podía ser una buena forma de ir avanzando en la travesía. Esto me animó a acelerar un poco para quitármela de encima y acercarme a dos nadadores que comenzaba a ver a lo lejos por delante de mí.

El mar seguía turbio y pegando con suavidad por el costado por lo que tocaba corregir muchas veces la dirección para seguir la que yo pensaba que era la línea recta hacia la meta.

Con más de medio camino completado por fin empezaba a verse con claridad la línea de la costa. Por desgracia, seguía siendo incapaz de ver la entrada a la playa de mal paso. Por un momento pensé que las boyas que había tomado de referencia no eran las de la organización y me agobié un poco. ¿Cuánto me estaba desviando? ¿Estaba yendo de cabeza al puerto y tocaría recorrer después muchos metros hacia la playa? ¿Ir tan solo significaba que el desvío había sido excesivo y que cerraba yo la travesía?

Peleando por no bajar demasiado el ritmo, pues el cansancio empezaba a hacer acto de presencia, seguí avanzando hacia la que parecía la última boya y no tardé, al fin, en ver la entrada a la playa. No me había desviado tanto como pensaba y solo tuve que corregir un poco la dirección a la izquierda para no pasar demasiado cerca del espigón cercano al mirador para encarar al fin el camino al arco de meta.

Al estar ya en aguas poco profundas empezaba a verse de nuevo el fondo del mar y aparecían de nuevo bancos de peces que me distraían en el camino a la orilla. Solo me puse en pie cuando era imposible dar una brazada más sin chocar con la arena. Troté hacia la meta y paré el crono oficial en 1:17:53, acabando el 208 de 341 en la clasificación general, 53 de 76 en mi categoría y 167 de 246 hombres completando algo más de 3500m , menos de los 3'8km esperados (sigo por debajo de la media, pero cada vez menos :) )

Satisfecho :)


Allí estaban Jose, Loren, Victor y Alejandro, mucho más rápidos que yo, con los que pude comentar la travesía nada más llegar. Poco después se reunían con nosotros Pascal, Paco y Roque, con los que nos fuimos a la zona de avituallamiento, donde la comida, la fruta, la bollería etc. parecían no agotarse nunca, algo de agradecer después del esfuerzo y que aproveché bien :)

Dos de mis principales referencias, Pascal y Paco. Grandes

¡Equipo!
Fran y David conseguían subir al podio, por lo que pudimos hacer tiempo hasta la entrega de trofeos cambiándonos y pegándonos una ducha allí mismo. Estaba contento. Mis principales referencias, nadadores rápidos para mí, que siempre cuesta seguir, Pascal y Paco, acababan poco después que yo.  Nadadores como mi compañero José, rapidísimo, inalcanzable siempre, se me escapaba "solo" 3 minutos por delante. En general, el resultado era para estar muy contento, aunque admito que esperaba poder mantenerme ligeramente más cerca de los 2'/100m. Habrá que seguir mejorando y buscando mecanismos que me ayuden a orientarme mejor sin necesidad de parar tantas veces, aunque si veis el siguiente vídeo al final conseguí no desviarme demasiado de la línea recta que debía seguir:


La jornada terminó con una comilona espectacular en el restaurante El Cantal, en Calpe, con parte del equipo, cerrando así un grandísimo día de deporte y convivencia con mi querido equipazo Aquatic.
Ahora, si el trabajo lo permite, solo queda pendiente la travesía de El Campello, de Brotons, el próximo domingo, para terminar la temporada de travesías a nado y empezar de nuevo con las carreras populares.
Tengo a la vista, si no hay guardias en el trabajo que lo impidan, los 10km de La Aparecida y volver por tercer año consecutivo a los 10km de Rojales. El verano ha sido mucho más relajado en los entrenamientos de asfalto que el año pasado así que no sé a qué nivel comienzo la temporada. Creo que el punto de velocidad que había el año pasado por estas fechas no lo tengo ahora, pero también pienso que la natación ha ayudado a no perder demasiado la forma.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog, ya sea la de la crónica de Campello o de la primera carrera de la temporada, según permita el trabajo.

Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

VII TRAVESÍA ALICANTE A NADO PLAYA DE URBANOVA (ALICANTE)


El pasado domingo volví a competir en otra travesía a nado, en la distancia con la que me estrené en septiembre del año pasado, 2000m. La elegida fue la travesía de la playa de Urbanova, organizada por Brotons, dentro de la liga Alicante a nado que aprovecha que 1 hora antes han montado la carrera correspondiente a la liga de Arenas Alicantinas y organiza las dos competiciones seguidas.

El inicio de la travesía debía darse a las 9:00 pero me apetecía ver el ambiente de la carrera previa así que madrugué un poco más de lo necesario para llegar con tiempo a la playa de Urbanova. Una espesa niebla cubría la zona que debíamos nadar pero el día prometía ser muy bueno y estaba claro que a la hora de la competición todo estaría despejado y el mar seguiría como en aquel momento, en calma.

Recién llegado
Soy corredor aficionado hace 8 o 9 años así que ver todo lo que sucede en torno a la carrera, ver a la gente calentando, escuchar las instrucciones de Pepe Brotons por megafonía... todo invitaba a pagar allí mismo la inscripción y echarse a correr.

Al haber llegado con tanta antelación y con todos los corredores ya con dorsal no hubo problema para retirar el gorro y el chip para la travesía. De vuelta al coche pude hablar con Jaime, claro finalista de la liga en su categoría (ya querría llegar a su edad en ese magnífico estado de forma) y desvirtualizar a Toñi Macia (un placer Srta. :) )

Aquella mañana esperaba juntarme con Pascal y Ramón, pero este último no tuvo un despertar demasiado bueno y a última hora decidió guardar cama unas horas y no competir, así que media hora antes de la salida me reunía con el gran Pascal en la línea de salida de la carrera, viendo pasar a los corredores de la liga de las Arenas mientras nos preparábamos para la travesía.

Gran nadador y mejor persona, el amigo Pascal
Cuando se acercaba la hora de la salida estaba claro que saldríamos con retraso. Faltaban boyas por colocar y todavía se estaba desmontando parte de la carrera. Dejamos las mochilas en la consigna, donde pude saludar a mi vecina Irene que conseguía podio en su categoría (la montaña la ha hecho fuerte en las carreras por arena¡enhorabuena!), y volvimos al agua a calentar un poco.
El mar estaba en calma aunque no había mucha visibilidad dentro del agua al estar algo turbia.

A la hora de la salida empezaron a darnos instrucciones sobre la travesía. Debíamos salir en perpendicular a la costa y al llegar a una boya recorrer en sentido contrario a las agujas del reloj una pirámide invertida delimitada por 4 boyas, el vértice inferior y las tres del lado más largo del triángulo. Dos vueltas a ese circuito y vuelta a la playa. Sobre la arena se veía claro. Después... no lo estuvo tanto, para mí.

Foto del recorrido que anunciaba la organización. Ved después el que hice yo...


Al final, a las 9:15, se dio la salida. Me encontraba fuerte, descansado y animado por los últimos resultados en la vuelta a la Escollera y los entrenamientos, así que me dije que debería poder bajar de los 40 minutos, como hice en la travesía de hogueras, que yo creía que tenía la misma distancia y que nadé en un mar muy parecido al de aquella mañana.

Empecé muy rápido, sin miedo a buscar mi sitio en el pelotón. En el primer giro hubo un pequeño atasco pero desde ese momento ya empecé a nadar cómodo sin molestar ni ser molestado por otros nadadores.
Había programado el reloj para que me avisara de la duración de la carrera y el ritmo medio cada 250m pero tardé bastante en hacerle caso. Me guiaría por mis sensaciones, pensé, pero cuando llegamos al segundo giro y tocaba nadar el tramo más largo del circuito, el lado con más metros del triángulo que debíamos recorrer, empecé a notar que había empezado demasiado fuerte aunque confié en poder resistir el esfuerzo hasta el final.
Me dejaba llevar por el grupo que tenía delante y pensaba que iba por el camino correcto pero con la segunda vuelta ya en la cabeza empecé a ver que sin referencias de otros nadadores, cuando se estirara más el grupo, la presencia de las boyas propias de la playa, delimitando la zona de baño y entrada y salida de embarcaciones, junto con las de la carrera probablemente iba a despistarme en el segundo giro al circuito.

Cuando llegó el giro que debía llevarnos a la primera boya del triángulo seguí dejándome llevar por el grupo pero tuve la impresión de que nos equivocábamos y recortábamos distancia. Creo que dejamos la boya a demasiada distancia a nuestra derecha antes de dirigirnos de nuevo a la segunda, pero no había demasiados kayaks regulando el correcto trazado del circuito ni se cruzó ninguna embarcación de la organización para corregirnos, así que decidí seguir al mismo grupo que tenía delante como había hecho hasta aquel momento.
Empezaba a estar muy cansado. Aunque había dormido bien y llevaba dos días de descanso y buena alimentación el cuerpo no respondía como habría esperado.
Al iniciar el tramo más largo del circuito por segunda vez tuve un pequeño bajón de moral. Ni las sensaciones ni la respuesta del cuerpo eran las mismas que en la travesía de hogueras y en teoría estaba en mejor forma. Algunos nadadores comentaron después, haciendo la misma comparación con la travesía de hogueras, que en aquella ocasión el mar estaba mejor y que en Urbanova esa mañana había algo de mar de fondo. A mí no me lo parecía. Tenía la impresión de estar nadando en las mismas condiciones pero muchísimo peor anímicamente por la mala respuesta física.

Empecé a desviarme del circuito sin darme cuenta. Tal como imaginé en la primera vuelta, me despistaban las otras boyas y equivocadamente aceleraba para recuperar el tiempo perdido. En la boya intermedia del tramo largo pensé que tocaba girar por fin y paré un poco. Me equivocaba, obviamente, y volví a arrancar fuerte hasta la 3ª y última boya del largo. Estaba haciéndolo fatal, como si en una carrera decidiera entrenar un Fartlek, pero no era consciente en aquel momento.

Con todo, después de girar hacia la última boya que después ya habría que bordear hacia la playa y el arco de meta, saque fuerzas de donde pude y aceleré constante. Estos últimos metros conseguí hacerlos bien orientado y cuando di caza a un pequeño grupo de nadadores me motivé un poco y viendo que aceleraban hacia la meta me animé intentando seguirlos.

Cuando al fin me puse en pie y vi el reloj confirmé lo que en aquel momento pensaba. Me quedaba lejos de bajar de 40 minutos y estaba muy cansado. No corrí hacia el arco de meta, que crucé caminando en 43:24, posición 101 de 124 en la clarificación general y 24 de 28 en mi grupo de edad.


Allí estaba esperándome Pascal, que había llegado algo más de un minuto antes que yo sin aparente esfuerzo (grande compañero) con el que pude compartir mis impresiones y sensaciones sobre la travesía.

Otra a la saca :)

No estaba satisfecho con mi resultado. Había dosificado muy mal el esfuerzo, como pude ver después en los registros del reloj, con un primer tramo demasiado cercano o por debajo de 2:00 el 100 y un lento pero constante descenso de rendimiento hasta el final. Tanto acelerón y frenada a media travesía había terminado de desgastarme antes de tiempo y mi sensación era de haber hecho una travesía muy mala después de tener unas expectativas tan buenas al principio.

Tal como suponía, la primera vuelta acorté camino
al no acercarme todo lo que debía a la boya más cercana a la costa

Poco después, en frío, creo que me equivoco al comparar diferentes travesías. Seguramente el estado del mar no era el mismo en Hogueras y en Urbanova. La distancia tampoco la tenía medida entonces aunque sí que me parece que ambas son de 2000m . La mentalidad de corredor no es la correcta, en el agua. Seguramente es mejor tomar referencias de otros nadadores conocidos y en este sentido conseguir entrar a tan poca distancia de alguien como Pascal, al que considero muchísimo mejor nadador que yo, debería ser suficiente motivo para estar contento. Por otra parte, cegarme como lo hice en la búsqueda de un tiempo concreto sin adaptarse a las circunstancias propias de ese día ni a la respuesta del cuerpo hizo que no disfrutara del recorrido como en otras travesías y con tan poca experiencia acumulada tal vez ese debería ser el principal objetivo, pasarlo bien, intentar hacerlo lo mejor posible pero sin obsesionarse con marcas. Todo llegará. Lección aprendida :)

Con la llegada de agosto llega también un periodo de descanso y menos intensidad en los entrenamientos. Miro el planning del preparador y veo entrenamientos suaves, no muy largos, y muchos días libres. No sé si aguantaré tanto relax pero lo voy a intentar. La temporada de carreras que empezaré en septiembre va a ser exigente por los objetivos que me he puesto y como al mismo tiempo no pienso dejar la natación imagino que toca relajarse un poco deportivamente hablando.

La próxima competición será también en el agua, al haber conseguido inscripción en la travesía L'Illa-Port de Benidorm, que agota las plazas en menos de media hora desde que admiten solicitudes. 3.7 km en la que dicen es una de las mejores travesías de la provincia.

Os lo cuento a final de mes.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

martes, 25 de julio de 2017

VUELTA A LA ESCOLLERA 1917-2017


Cuando empecé a nadar hace casi un año escuchaba a los veteranos hablar de travesías que en aquel momento me parecían imposibles de completar: Vuelta a Tabarca, Tabarca-Santa Pola, isla de Benidorm y la que se disputó el pasado domingo, otra clásica de la provincia, la vuelta a la escollera, con más de 80 ediciones, que cumplía 100 años en este 2017 y a la que no dudé en apuntarme para seguir ganando experiencia en natación en aguas abiertas.
La distancia, unos 4000m , aunque ya la había nadado en la travesía de la cantera, con  neopreno, no la tengo controlada todavía. No creía que debiera nadarla tan rápido como las competiciones de 2000 pero tampoco podía nadar tan tranquilo como las de 5000 o más. Para esta travesía modifiqué la configuración del reloj para que me avisara cada 500m del ritmo medio que llevaba, de forma que pudiera hacerme una idea en todo momento de cómo iba la competición y saber si me estaba pasando de velocidad o me estaba relajando en exceso.

La organización había pedido ayuda al club antes y después de la travesía, entregando chips, gorros, organizando la consigna, etc. y montando y recogiendo mobiliario, así que a las 7:00 del domingo unos doce nadadores del club nos reuníamos en el puerto dispuestos a seguir las instrucciones de Elu Sanguino para poner en marcha la travesía.




Tal como se ve en la imagen anterior y en el vídeo (Enlace en youtube) , el recorrido, unos 4km, comenzaba en el interior del puerto en dirección al final del espigón, en diagonal, momento en el que salíamos del puerto y pegados al espigón por el exterior nadábamos hasta estar casi en línea con la playa del Postiguet para girar a la izquierda y sortear otro espigón después del cual iríamos en línea recta hacia la meta en la arena de la playa.
La entrega de gorros, chips, la organización de la consigna, no dieron ningún problema y conseguimos no tener cola en ningún momento excepto en los últimos 15 minutos en la consigna, pero en general creo que gestionamos muy bien nuestro trabajo de voluntarios en esta parte de la organización.




Aquatic Alicante, a tope dentro y fuera de la competición :)
Cuando vimos que los compañeros del club que no participaban en la travesía podían arreglárselas sin la ayuda de los que sí nadábamos nos cambiamos y fuimos a la salida.
Por primera vez desde que empecé a nadar comenzábamos dentro del agua, en una zona en que no se hacía pie, con la salida marcada por la línea imaginaria que separaba las dos boyas rojas que había a 50 metros de la zona peatonal. Debo decir que me costó un poco tirarme al mar. La cabeza rechazaba la idea de saltar metro y medio aproximadamente y tirarse al agua verdosa del puerto. ¿Tragaría agua?¿Estaría tan contaminada como para que fuera posible enfermar? Admito que no me hacía mucha gracia salir desde allí, pero al final me decidí y me tiré, esperando junto a los compañeros de Aquatic que se diera la salida.

Una de las 4 cabezas de la parte superior izda. de la imagen es mía xD






Cuando sonó la bocina esperé a quedarme en la parte final del pelotón de nadadores, para evitar golpes y agobio. Ya encontraría mi sitio después.
Notaba el agua más salada de lo habitual en esta parte de la travesía pero la sensación de suciedad que esperaba tener no era tan agobiante. El agua estaba muy turbia y apenas veía medio metro por delante de mí pero se nadaba con mucha comodidad. Al estar en la parte interior del puerto, sin corrientes, resguardada, el mar estaba tranquilo y ligeramente más cálido de lo esperado.

Conseguí no desorientarme demasiado y hacer casi a la perfección el recorrido en diagonal hasta el pequeño faro del final del espigón. El ritmo era bueno y me sentía cómodo. Nadaba a 2:00 el 100 sin demasiado agobio y la salida del puerto no se me hizo demasiado larga.

El repentino movimiento del mar, notar corriente y el descenso brusco de temperatura indicaban, junto a la vista del faro, que salíamos a mar abierto y tocaba girar 180 grados y bordear el espigón por el exterior. Creo que en este punto nadé demasiados metros más alejado de la escollera de lo que era necesario. Veía a mi izquierda un pequeño grupo de nadadores y rápidamente me quise unir a ellos para evitar la sensación de que iba solo y casi cerrando la travesía. No estaba nadando tan lento como otras veces y parecía que iba solo. ¿Tanto nivel había?¿Tan mal lo estaba haciendo?
En un par de ocasiones atravesé unos bancos de algas marrones y finas y restos de plásticos que me aceleraron el pulso a niveles de infarto ¿!medusas!?¡¿Aguas fecales?! Por suerte fue algo puntual y poco a poco el agua empezaba a estar más clara y se empezaba a ver algo de fauna marina.
El reloj seguía avisándome cada 500m y aunque el paso por el 2000 fue bueno, creo que apenas 40 minutos, en el inicio de la segunda mitad flojeé un poco. No tenía claro que pudiera mantener el ritmo otros 2000 así que frené esperando reservar fuerzas para el último km.
El espigón no se acababa nunca. Miraba al frente y siempre me parecía que el giro a la izquierda todavía estaba muy lejos pero al final, sin agobio y pensando solo en ser regular y no ir demasiado lento, apareció el esperado giro.

Había corregido la dirección para estar en línea con las boyas y no estar tan separado de las rocas pero aunque en aquel momento iba por el buen camino me pareció que las rocas pasaban muy cerca debajo de mis brazadas. Paré en más de una ocasión para comprobar que efectivamente iba por el camino correcto y al final dejé atrás el tramo de rocas que me había asustado. Me sentía con fuerzas para recorrer el último km así que aceleré y me sorprendí de la respuesta de los músculos. Pude subir el ritmo sin problema y las vistas del hotel Meliá a mi izquierda y la playa del postiguet delante con el castillo al fondo me terminaron de animar.

Ya quedaba menos


Como sucede en otras travesías y en las carreras populares, escuchar a lo lejos la megafonía, ver el arco de llegada, da una última inyección de moral para animarse a acelerar y cuando por fin pisé la arena y crucé la meta me sentí muy satisfecho.








Terminaba en 1:33:10, posición 177 de 211 llegados a meta, 69 de 75 en mi grupo de edad (poco a poco, sin prisa pero sin pausa, voy alejándome de los puestos de descenso xD)
Después del avituallamiento me reuní con el resto del club para echar una mano en la retirada de mochilas en la consigna y desmontar vallas mientras comentaba con mis compañeros del club cómo había ido la travesía (tiempazos de todos, sois muy buenos ;) )

¡Equipo!


Competición para repetir (mención especial al resto de la jornada posterior a la competición, con el equipo en casa del gran Pascal. Impagable :) ), con algunos detalles organizativos siempre mejorables, como disponer de aseos antes y después de la travesía o una mayor cantidad de bebida fría, sobre todo para los que cierran la carrera. Creo que podría mejorar el tiempo en la siguiente edición distribuyendo un poco mejor el esfuerzo y orientándome bien en el tramo que hizo que regalara unos 100m. Si no pasa nada, el año que viene me veréis de nuevo por allí :)


Detallazo de la organización, personalizando todos los trofeos de los que finalizábamos la travesía.


Ahora toca centrarse en la siguiente competición (nadar, como ya he comentado en alguna entrada del blog. Correr tendrá que esperar a septiembre). La próxima cita es la travesía de Urbanova el próximo domingo. Anuncia un recorrido de 2km, aunque parece que suele ser habitual en las travesías del organizador que la distancia no esté bien medida. En cualquier caso, después de tantas travesías largas, meterme ahora a por "solo" 2km me anima. Si en un 4000 pude ir a 2:15 aproximadamente, creo que en 2000 ahora mismo puedo hacerlo mejor que en mi récord en esta distancia hasta hoy. Os lo cuento la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 19 de julio de 2017

II ACUATLON EL CAMPELLO

El pasado domingo tocaba estrenarse en competiciones multideporte probando el Acuatlon de El Campello en su segunda edición. Mi entrenamiento específico para esta prueba había sido más bien escaso, con un par de días entrenando con el club tramos cortos de natación seguidos de carreras breves por la arena y vuelta al agua para nadar otra vez, y un día dedicado solo a cambios de ritmo y series cortas, sin natación, en la playa de San Juan.
Aunque la distancia de la prueba no era excesiva, 4km divididos en varios tramos de natación y carrera, 2km en total para cada elemento, mi falta de experiencia corriendo por la arena y la dificultad de las transiciones agua-arena arena-agua hacían que afrontara esta competición con bastante respeto.

Buenísima mañana para competir


Nos juntábamos en la playa de Carrer La Mar de El Campello muchos nadadores del club, muchos novatos en esto de mezclar carrera por arena y natación y otros experimentados y fuertes que ya conocían este tipo de pruebas e incluso habían subido ya al podio en otras ediciones. El clima y el estado de la mar eran perfectos para la prueba: Unos 600m de carrera para empezar, 1km de natación, 1km de carrera otra vez por la arena, 1km de natación y sprint final de 400m hasta la meta.

Recorrido de la vuelta que debíamos dar dos veces esa mañana.


El km de arena que tocaba correr se veía muy largo y pesado antes de empezar. No sabía cómo iba a reaccionar el cuerpo después del primer tramo de carrera, al meterme al agua, así que decidí ser muy cauto desde el principio.
Me situé bastante atrasado en el grupo de salida y el arranque me lo tomé con calma. Esperaba ser adelantado rápidamente por muchos corredores, que suponía que en su mayoría eran triatletas, más que habituados a combinar deportes en una misma prueba, y me sorprendí ganando posiciones cómodamente a muchos corredores en esta primera etapa. Me encontraba fuerte y en un tramo de unos 100m la arena estaba más compacta y se podía correr con comodidad.
A pesar de los ánimos y buenas sensaciones iniciales reservé fuerzas, pensando en lo duro que iba a ser (o eso esperaba yo) la vuelta a la arena 1km después de entrar al agua.
Inicié el primer tramo de natación tranquilo, sabiendo que todo lo ganado en la carrera iba a perderse al no estar ya en mi elemento. La natación no se me da muy bien todavía, soy muy lento,  es un hecho, así que me lo tomé con calma mientras, tal como esperaba, empezaba a ser adelantado por muchos nadadores.
La primera transición de la arena al agua no fue demasiado dura y me encontré con fuerzas durante toda la primera etapa a nado de la prueba. La señalización del recorrido era correcta y era fácil no desviarse. Superábamos el primer espigón y buscando el segundo ya en dirección a la orilla solo teníamos unos 500m de natación por delante.
Eché un vistazo al reloj un par de veces y vi que el ritmo no era mucho más lento de lo que yo consideraría "bueno" en un 2000 solo de natación, algo cercano a los 20 minutos el km. Nadaba a ritmo de unos 22 el 1000 y me encontraba cómodo. La salida del agua la hice acompañado de un grupo de 4 o 5 nadadores. Eché la vista atrás y vi varios grupos de competidores más atrasados. No debía ir tan mal, pensé.
Al pisar la arena por primera vez no me noté demasiado débil. Parecía que había acertado en la elección del ritmo del primer kilómetro a nado. El 1000 a la carrera que me encontraba en ese momento lo inicié animado, adelantando a varios corredores de mi grupo. En el paso por el arco de meta me detuve unos segundos a beber agua en el avituallamiento y rápidamente inicié la carrera.
Sabía que llegaba en breve en tramo de arena compacta y cómoda y en ese punto aceleré un poco más. Noté que podía ganar algunos segundos al crono en esta parte de la carrera y ya no me frené hasta llegar de nuevo al agua.

Segunda etapa a la carrera


A mitad del tramo de 1km de arena

En esta segunda transición de la arena al mar sí que me sentí algo más frenado. Las pulsaciones iban disparadas y así lo comenté con otro participante con el que hasta ese punto llevaba un pique sano, dándonos relevos tanto en el agua como en la carrera. Él estaba más fuerte y rápidamente desapareció delante de mí hacia la primera boya.
Yo me tomé con mucha calma el inicio del segundo km a nado y descubrí que, sorprendentemente, mi cuerpo se recuperaba muy rápido del esfuerzo de la carrera. No llevaba ni 500m nadando cuando decidí que podía recuperar el tiempo perdido en la primera mitad de esta segunda etapa a nado. Aceleré y conseguí volver de nuevo a la arena casi en el mismo tiempo que en el primer 1000, a pesar de haber ido mucho más lento en la primera mitad en esta segunda entrada al mar.

De vuelta a la arena sí que me sentí algo más cansado pero pensé que para 400m que quedaba había que darlo todo. A lo lejos vi un nadador con el que había estado tira-afloja todo el segundo 1000 a nado y pensé que podía alcanzarlo. Con este pique absurdo en la cabeza aceleré a tope y lo rebasé pero la meta aún estaba muy lejos y el esfuerzo fue excesivo. A 50 metros de la meta volví a ser superado por el corredor y entré desfondado unos metros después en 56:28 , posición 61 de 84 en la clasificación general (lo que cuesta ir despegándose poco a poco de los últimos puestos...) y 19 de 24 en mi categoría, veterano-B.

Meta, al fin


Con mi liebre improvisada, justo vencedor en el último sprint dos segundos por delante de mi


Qué duro esto de correr por la arena...


Estaba cansado pero muy contento con la experiencia. Por allí andaban los cracks del equipo, que habían entrado antes que yo incluso consiguiendo podio, como Alex y Cecili (¡grandes!) o con tiempazos como los de Jaime, Bea, Jose, Victor... Poco después llegaban Roque y Pepelu, todos contentos con el resultado.


Buena mañana y mejores acompañantes. ¡Equipo! :)

Creo que una vez comprobada la reacción del cuerpo ante los cambios de medio, pasando del agua a la arena y viceversa, puedo afrontar una prueba de este tipo con menos reservas. Los tramos a la carrera fueron aceptables pero creo que en la natación podría haber apretado un poco más. No salí tan cansado del agua las dos veces que tocaba hacerlo y posiblemente podría haber llevado un ritmo algo más rápido, más cercano a 2'/100m. En la misma meta ya tenía claro que volvería el próximo año para comprobarlo :) 

Mi primer acuatlon :)

No son tiempos para echar cohetes y entrar en celebraciones, pero estoy muy satisfecho :)

En cuanto a la prueba, organización excelente. No acabo de comprender el motivo de la escasa participación, con tanto triatleta en la provincia que podría disfrutar de una competición de este tipo. Se nos dio toda la información necesaria, la entrega de dorsales fue correcta, la señalización suficiente para no perderse, barcos, kayacs, motos de agua etc. en todo momento vigilando, avituallamiento excelente al final, duchas para quitarnos la sal... Parece que a pesar de ser casi 100 competidores este año la participación ya ha crecido respecto al año anterior. Ojalá el año que viene vengan muchos más.

Hasta el año que viene

Ahora toca pensar en la siguiente competición a nado. No va a haber carrera a pie hasta septiembre pero en natación voy a apuntarme a todo lo que pueda. Me mantiene en forma, no agonizo con los calores de mi ciudad en verano, evita la sobrecarga de tanta carrera alejando el fantasma de las lesiones y, lo principal, disfruto como un enano en el agua y cada pequeña mejora que noto me da una inyección de moral increíble que me anima a seguir entrenando con el equipazo que formamos en Aquatic bajo la dirección de Alex. ¡Qué gran descubrimiento este, el de la natación!

Próxima parada, la que seguramente será la travesía a nado más antigua de mi ciudad, en la edición que celebra su centenario: la clásica vuelta a la escollera.
Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.