viernes, 19 de enero de 2018

10K ROTARY-IDEM ELCHE 2018

6 AÑOS DE "CORRE SIN PARAR'

Un día como hoy hace seis años nacía este blog y, después de tanto tiempo, poder echar la vista atrás y releer cómo ha sido mi evolución deportiva, ver por escrito mis sensaciones en las carreras, haber conocido a otros corredores gracias a sus blogs y los comentarios que hemos ido intercambiando, todo me anima a seguir documentando y narrando las carreras y travesías a nado en las que participo, por si alguien puede sacar provecho de los detalles del recorrido, altimetría, aspectos organizativos etc. de las competiciones pensando en participar en ellas o simplemente por el gusto de leer las experiencias de otro corredor aficionado, además de servirme a mí para tener un recuerdo de la carrera y poder revivir en el futuro todo lo bueno que me dan las carreras populares y la natación.
A todos los que en algún momento os habéis pasado por aquí y os habéis interesado por las vivencias de este humilde corredor popular durante los primeros seis años de vida del blog... ¡Gracias!



10K ROTARY-IDEM ELCHE 2018 - 4ª EDICIÓN

Los 10k de Rotary Elche han sido una buena carrera para mí desde que empezó a organizarse. Récord personal en el 2015 en su primera edición, viendo por primera vez menos de 45 minutos en un diez mil, récord personal de nuevo en el 2016, consiguiendo bajar de 44 también por primera vez... En el 2017 la cambié por los 10km de Valencia, en las mismas fechas, y también llegó otra vez récord personal, por lo que habría que pensar que la primera quincena de enero suele ser buena fecha para un 10k llano y buscar buena marca así que repetir en Rotary este año en su cuarta edición era casi obligatorio.


La que me perdí, la 3ª en 2017, trajo algunas modificaciones a la carrera. El circuito cambiaba por completo, dejando el callejeo y utilizando unas pocas avenidas que recorríamos en ambos sentidos, casi sin giros, volviéndose algo más monótono, al menos sobre el papel, pero también mucho más rápido (y eso que el anterior ya lo era). Además se podía recoger el dorsal el día anterior en el C.C. L'Aljub de Elche (no sé si esto es novedad o no, en realidad siempre se ha podido), algo que me vino muy bien, viviendo tan cerca, para llegar el domingo con algo más de tiempo y sin prisas.





El día de la carrera, poca dificultad para llegar y aparcar rápidamente cerca de la pista de atletismo desde la que se daba la salida y rápidamente a calentar. Pude saludar de camino a la pista al gran Jaime y a Gemma Ann y desvirtualizar a Jose Mª de IG y Francisco Martín, también de la red social, alguien a quien me había cruzado antes muchas veces sin conocerlo viéndolo correr marcha en muchas competiciones (47 minutos el 10000 de Rotary, en marcha, andando rápido vamos. Brutal). Buena gente :)

Un placer J.M  :)

También me crucé con Dimas y los primeros minutos de calentamiento los hice con él, que al conocer del año pasado el nuevo circuito me puso un poco al día. Saludé a Pili y Jose también calentando y me situé rápidamente en el pelotón de salida, intentando no quedarme demasiado atrasado. Estaba animado y aunque no me notaba para bajar cómodo de 45 iba a darlo todo. Había que colocarse bien en la salida.



Como sucede siempre, mi costumbre de salir demasiado rápido puede más que mi voluntad de no hacerlo y aunque no sufrí en exceso los primeros mil metros pasaron mucho antes de lo que habría querido. 4:13 en el primer km era un arranque demasiado explosivo así que me forcé a correr algo más lento dos los siguientes.

La mañana era perfecta para correr. Unos 10 grados y nada de viento, además de muchas zonas de sombra al quedar la avenida protegida del sol y el aire por los edificios más altos. No hubo problema para pasar el km 2 y el 3 (avisado por mi Garmin, ya que no hubo ni un solo km marcado en el circuito) en 4:23 y 4:24 pero a partir del 3000 la cabeza empezó a jugármela. No me sentía tan cómodo como habría querido y ni siquiera había llegado a la mitad de la carrera.
El recorrido era prácticamente plano, con algún falso llano sin mucha dificultad, y aún así comenzaba a no ir tan sobrado como esperaba. Conseguí recuperarme, mentalmente al menos, acordándome del último entrenamiento de series de la semana. Si allí pude, después de varios 300, sacar la última serie mejor que ninguna cuando también pensaba que sería imposible, soportando las malas sensaciones, ¿por qué no iba a poder aguantar aquella mañana en la carrera, si solo llevaba 3km a un ritmo mucho más lento?

Con mi liebre anónima e  involuntaria de casi toda la carrera,
una corredora eldense que subió al podio en su categoría.

Para mi sorpresa y confirmando cómo nos la puede jugar la mala cabeza, el km 4 pasó en unos inesperados 4:18, algo que me dio una inyección de moral tremenda pensando en la vuelta en sentido contrario, en la zona menos animada del circuito, llegando ya, a pocos metros de la rotonda cercana al instituto y al centro comercial, al final de la avenida de la Libertad.

Poco después del cambio de sentido llegaba el avituallamiento y el paso por el km 5. Mi reloj marcaba menos de 22 minutos y me sentía con fuerzas para repetir la segunda mitad al mismo ritmo. ¿Y si al final iba a ver menos de 43 minutos?
Tenía en cuenta, eso sí, que los tramos en suave bajada que pasé en sentido contrario iban a ser cuesta arriba a la vuelta, muy suave, y que yendo al límite se iban a notar pesados en las piernas.
Conseguí pasar el km 6 en 4:21 pero poco después decidí regular un poco en las zonas más incómodas del circuito. Conseguí que el ritmo medio no bajara de 4:30 los dos siguientes kilómetros, concentrado, viendo a los corredores en sentido contrario o escuchando al público que era más numeroso conforme nos acercábamos al final de la carrera.

En el km 8 tocaba hacer números. Tenía a tiro una marca inferior a los 44 minutos si conseguía no dormirme hasta el 9 y sacaba un último km hasta el 10 a tope, ligeramente por debajo de 4:20.

Conseguí pasar el siguiente mil en 4:23, algo más flojo de lo que habría esperado y notando que el último km iba a ser muy duro.

Habíamos dejado atrás la pista de atletismo,  a la izquierda, para sacar unos cuantos metros más en las cercanías del pabellón Esperanza Lag y el último km tocaba correrlo desde el cruce de la avenida de Alicante con la de la Universidad de Elche, en ligero ascenso durante los primeros 600m.



El pulsómetro empezó a registrar unos latidos por minuto de infarto pero, como en el km 3, recordé que aquello era soportable y que podría aguantarlo hasta la meta. Intenté adelantar, para motivarme un poco más, a la corredora eldense que tuve delante toda la carrera y poder superarla me animó un poco más todavía. Las piernas, sin embargo, no acabaron de responder del todo como habría querido y cuando entré en la pista de atletismo sentí que se escapaba por poco el sub.44.


Mis caras lo dicen todo xD No me guardé nada al entrar a la pista camino a la meta




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Aún así, no me vine abajo, eché el resto y no me guardé nada en la reserva. Lo di todo hasta la meta y paré el reloj oficial en 44:16, sin datos de tiempo real al no haber un control de chip en la salida, posición 209 de 630 en la clasificación general y 42 de 91 en mi categoría.






Al haber activado mi reloj al iniciar mi carrera, no en el disparo oficial, sí que disponía de marca real aproximada, 44:05 para un 10k medido casi a la perfección (mi Garmin solo contó 4m más)
Estaba muy contento con el resultado y con la estrategia seguida, además de orgulloso por cómo había gestionado mentalmente los momentos más duros de la carrera. No caía el récord personal, no contaba con ello, pero recuperaba las buenas sensaciones perdidas hace tiempo, el autocontrol cuando las cosas no parecían pintar bien, disfrutar corriendo, a fin de cuentas. Quedarme a 30s de mi mejor tiempo en 10000 cuando no contaba ni con acercarme a 44:45 debía ser motivo de alegría.




En la entrega de premios y el avituallamiento final (completísimo), pude cruzarme de nuevo con Dimas (¡tiempazo!),  Jaime, Jose Mª, Gemma Ann (record personal sub.40 y 2ª mujer :-O ), Rubén Pedreño (otro recién desvirtualizado de IG) y Erica, comentando las sensaciones de la carrera de cada uno y terminando así una gran mañana de deporte popular. Pura vida, que diría un amigo.

Erica, buenrollismo personificado ¿se puede ser más maja? :)

Buena gente que voy conociendo por el camino. Aspe, Elche, Alicante... :)


Ahora, con la moral por las nubes y muy optimista toca enfrentarse a la primera media del año, Castellón, este domingo. Tal vez el perfil no es el idóneo para récord, según he visto. No es tan llano como Sta.Pola u Orihuela, creo, pero si la media de Lorca, con su perfil incómodo y circuito pesado acabó en 1:40...ahora que me noto algo más fuerte y mi estado de ánimo es óptimo...Voy con el objetivo de disfrutarlo, ante todo, pero ¿quién sabe qué puede salir allí?

Os lo cuento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

lunes, 1 de enero de 2018

SAN SILVESTRES 2017: A NADO EN ARENALES Y CARRERA EN CREVILLENTE

¡Feliz Año Nuevo!
Hace muchos años, en un cuerpo muy muy lejano y gordo, mi primer día del año solía ser de resaca por los excesos hasta altas horas de la madrugada en la fiesta habitual de fin de año.
Algo cambió poco antes del 2008 y el último día del año se transformó en una jornada dedicada al deporte, corriendo la que fue mi 2ª carrera popular, el 31/12/08, la San Silvestre Crevillentina, una competición que desde entonces es una prueba fija en mi calendario y a la que no he fallado desde aquella edición, llegando en este 2017 que acabamos de abandonar a mi 9ª participación consecutiva.
Desde el 2016, además, gracias al gran descubrimiento de la natación aquel verano, he añadido un poco de dificultad al fin de año deportivo y participo también, por la mañana, en otra San Silvestre, esta a nado, en la playa de los Arenales del Sol.


Con el buen recuerdo del año pasado este tocaba repetir la planificación deportiva de la nochevieja del 2016 y volver por la mañana temprano a Arenales a la San Silvestre a nado. De nuevo coincidía con mi hermana y mi cuñado y lamentaba la baja de última hora de mi fiel acompañante y amigo Ramón para las dos san silvestres.
En una mañana mucho menos fría que la del año pasado pero igualmente invernal nos reuníamos en la playa unas 50 personas dispuestas a completar los aproximadamente 1600m de la travesía (la anuncian de 2000 pero ya es el segundo año que todos medimos mucho menos recorrido)
Evento no competitivo, sin cronometrar, y con avituallamiento final de caldo y pelota, junto con bebidas y pan con choricillos picantes. Tal vez algo cara, pero muy recomendable, en mi opinión.




Fotos de rigor previas a la carrera y poco después de las 9:30 al agua, notando los primeros minutos un frío tan intenso, aunque iba protegido con dos gorros y neopreno, que provocaba algo de dolor de cabeza e hizo muy incómoda la salida. Poco después, giro en la primera boya y a nadar en paralelo a la playa hasta el final del recorrido, marcado por una boya en la que habría que girar hacia la orilla.

Una vez acostumbrado al frío me encontré fuerte y ligero y a diferencia del año pasado me dije que podría forzar y no limitarme únicamente  a buscar poder completar la distancia. Después de un año de natación creo que voy bastante mejor en el agua y me notaba capaz de nadar a más de 2'/100m de media, algo impensable el año pasado pero que ahora creo que debería ser el ritmo mínimo en travesías de 2000m aproximadamente.
Tal vez me excedí en el impulso inicial y no tardé en notarme algo cansado, así que bajé un poco el ritmo pero no debía ir tan mal la cosa cuando el Garmin avisó de varios tramos de 200m a 1:42-46 el 100 de media.
Me puse como punto de control el paso por el canal de las embarcaciones de salvamento, delimitado por boyas, y una vez rebasado sentí que podía aguantar el ritmo hasta el final.
No había demasiados nadadores haciendo incómodo el recorrido, no me desviaba demasiado y aunque los brazos empezaban a estar algo cansados, con los tríceps un poco cargados y la espalda algo tensa me esforcé en no aflojar y conseguí llegar a la orilla en 27:49, un ritmo medio de 1:45/100 aproximadamente, muchísimo mejor que el año pasado, seguro, aunque no guardé datos en la anterior edición y no puedo medir la mejora.


Hermanos nadadores :)



El avituallamiento final ayudó a recomponernos un poco, ayudados por una pareja de nadadores manchegos que nos ayudaron un poco antes y después de la travesía, y rápidamente volvimos a Alicante a descansar un poco y comer  para estar a punto para la San Silvestre de Crevillente por la tarde.


Como os decía al principio de la entrada del blog, con esta edición ya van 9 años seguidos corriendo en Crevillente en nochevieja. Han subido (o eso me ha parecido) el precio y he llegado a plantearme no volver, pero algo tiene esta carrera que hace que siempre quiera participar. El circuito es durísimo, probablemente el 10000 de asfalto más complicado de la provincia, pero el ambiente y la organización son espectaculares y el altísimo nivel de la carrera, siempre entre los mejores 10k de España según la RFEA y segunda mejor San Silvestre nacional por detrás de Vallecas hacen de esta prueba todo un espectáculo deportivo.
Si a todo esto le añades poder compartir de nuevo la previa y la carrera con los amigos, no hay excusas para no correrla una y otra vez.

Llegada a las 16:00, como siempre, con tiempo para aparcar y tomar el ya clásico café con los amigos, este año con Rafa, Serafín, Raulet y Ale. Comentamos objetivos, ritmos y dejando aparte a Ale y Raulet, sub.40 holgado ambos sin problema, decidimos olvidarnos de marcas y correr juntos Sera, Rafa y yo, algo que agradecí muchísimo pues no llegaba en el pico de forma del 2016 (impensable el 46 de entonces) y notaba que el esfuerzo de la mañana en el agua iba a pasar factura. Correr solo habría sido duro aquella tarde.

Cuánta buena gente a mi izquierda :)
Antes de cambiarme y calentar pude desvitualizar al fin a la joven cabrilla montesa ilicitana Patricia y hablar un rato con ella de nuestros objetivos (ella es muy valiente y tiene algunos en mente que...) y de cómo nos iba la temporada deportiva. Se nos echó un poco el tiempo encima y nos retiramos rápidamente a prepararnos para la carrera, saludando de camino al gran Dimas, que sin verse fino (quien pudiera...) acabó haciendo un carrerón.

Mi despiste innato hizo de las suyas y buscando un atajo hacia el coche me perdí por el camino y no supe encontrarlo. Pasaban los minutos y la hora de la salida se acercaba así que tocaba correr. Pude encontrar de nuevo la plaza donde me había despedido de Patricia y mis amigos Sky y desde allí, corriendo de nuevo, pude localizar al fin el coche, cambiarme rápidamente y sin parar de correr llegar otra vez a la zona de salida, con 1.5km extra en las piernas y ya sudando. Por si la carrera no fuera a ser difícil por si sola.


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Autofoto en el pelotón de salida

Impagables los caretos, de Patricia y mío, en esta foto también en la salida
Con mi retraso llegando a la salida no pudimos situarnos todo lo bien que habríamos querido en el pelotón y no pudimos avanzar demasiado, quedándonos lejos del globo de 55'. Sonó el disparo del arranque de la carrera y todavía tardamos unos 40s en pasar por el control de chip. Llegado este punto no fue difícil ir adelantando corredores y ganar metros sin demasiado esfuerzo.


Primeros metros

Después de 8 años corriendo allí no había sorpresas en el recorrido. Un tramo inicial cómodo hasta el km 1.8, fácil de llevar, como lo hicimos, a casi 4:30 el mil, sintiendo que el cuerpo respondía sin problema, y después de pasar por la línea de salida por segunda vez, inicio del festival de cuestas.




Poco después del 2.5 tocaba subir la que seguramente es la zona más dura del circuito, un ascenso que dura casi 1000m y que nos llevaba a la parte más alta del recorrido.
Serafín iba tirando de Rafa y de mí sin esfuerzo (nuestro ritmo es paseo para él) y en ese punto yo todavía me notaba fuerte. Me propuse estar cerca de él, vigilando siempre no dejar atrás a Rafa que parecía no haber entrado en calor todavía aunque las cuestas son su terreno, sin duda.

Acabada la subida nos esperaban unos 500m de bajada y de nuevo repecho pero, mentalmente fuertes todavía, sabíamos que hasta el avituallamiento el camino iba a ser más cómodo. El pequeño descanso que daba el ecuador de la carrera no lo fue tanto para mí y noté que la segunda mitad iba a ser muy sufrida. Siguiéndome de cerca, Rafa parecía estar en las mismas, pero animados unos por otros, con Sera a la cabeza, conseguíamos ir pasando los km.sin demasiado agobio, aunque el ritmo iba bajando poco a poco. El tiempo final se alejaba de 47 minutos a aquel paso, pero se me estaba pasando tan rápida la carrera y estaba disfrutando tanto del recorrido y la compañía que no me importaba lo más mínimo.



En el km 6 volvíamos a iniciar otra subida dura del circuito, de nuevo casi 1000m de recorrido en ascenso que casi terminaron con mis reservas de energías. Había, como siempre, mucho público, música en la calle, percusión en vivo en algunos tramos, y esto junto a los comentarios de la carrera con Rafa y Sera hacía que olvidara un poco la paliza que nos estábamos dando.

Como se ve en nuestras caras, el único que iba fresco
toda la carrera era Serafín, a la derecha de la foto
En la última bajada larga, al igual que hice en el resto de descensos de la carrera, aceleré un poco, sabiendo que desde el 7.5 al 9 el recorrido hacía imposible ganar segundos. Serafín seguía fresco, y Rafa y yo coincidíamos en que íbamos bajo mínimos y cuando llegó la que el año pasado fue para mí la cuesta más dura, la que más se pegó a las piernas, la cabeza falló un poco. De nuevo me veía cerca de la meta e incapaz de subir más cuestas, como en el 2016, pero mirando bien el recorrido me dije que aquella última subida era mucho menos dura que cualquiera de las anteriores. ¿De verdad no iba a poder con ella? Sera y Rafa se habían alejado bastante de mí en ese tramo y sacando fuerzas de no sé bien dónde conseguí alcanzarlos de nuevo y recuperar el aliento. No estaba haciendo la mejor carrera de mi vida ni mucho menos pero la capacidad de recuperación de las piernas y el corazón después de tanto sube-baja y tantos tirones era para estar contento.

Ya no quedaba mucho más por recorrer. Bajada de nuevo a la zona de cemento pulido próxima a la meta y un último esfuerzo subiendo una rampa más hacia el último arco.
Cruzábamos la meta juntos en 48:49 oficiales, 48:05 real, 545 de 1492 en la general, 120 de 252 en mi categoría, contentos, abrazándonos y felicitándonos por la carrera. Empeoraba en casi 2' mi tiempo del año pasado pero con la experiencia de correr con Rafa y Sera, este último tirando siempre de nosotros (ni de lejos habría hecho 48 corriendo yo solo, sin ellos), solo podía pensar: ¿a quién cojones le importan las marcas hoy? Hacía tiempo que no disfrutaba de correr sin mirar el reloj, sin presionarme con marcas, y hacerlo acompañado de dos grandes como Sera y Rafa valía mucho más que los malditos números del crono. Por otro lado, esa supuesta marca "floja" nos dejaba por encima de la media en una carrera de altísimo nivel como la crevillentina así que, después de todo, no nos había ido tan mal.

Meta y tres tipos gozando al máximo del atletismo popular :)
Poco después nos juntábamos con los grandísimos Ale y Raulet, 39 y 36 respectivamente, y con la fotillo oficial de despedida poníamos fin a una gran tarde de deporte y amigos. Volveré :) 





La temporada sigue avanzando y el pico de forma del año pasado no tiene pinta de querer volver a aparecer. La cosa ha mejorado mucho en el agua pero a la carrera hay algo de estancamiento, incluso de ligero retroceso. ¿Cosas de la edad?¿Demasiada combinación de natación al máximo y carrera? Como ya comenté, he vuelto en serio al gimnasio por si fuera un problema de falta de fuerza y el tema del peso está controlado, con apenas 300g sobre el peso objetivo, pero si algo me ha quedado claro después de Crevillente, algo que había olvidado un poco, es que, por encima de todo, hay que disfrutar con esto, y no pensar tanto en el reloj como he hecho últimamente, buscando objetivos tal vez demasiado exigentes. Si llegan "regalos" como la magnífica travesía a nado de Arenales, que se dio muy bien, o la más que aceptable media de Lorca en 1:40 (sí, eran deseables 2 minutos menos pero...¿dos putos minutos suponen la diferencia entre éxito rotundo o fracaso?¿es todo blanco o negro?¿no hay más?) pues a disfrutarlos y si las pruebas no se dan tan bien como esperaba, a seguir jugando.
Espero mantener el espíritu optimista que tengo mientras escribo estas líneas hasta fin de temporada y que me ayude a llevar bien las próximas carreras, el 10k de Rotary-Idem de Elche el próximo 14 y la media de Castellón el día 21.
Disfrutad del año nuevo y nos leemos en un par de semanas.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

martes, 26 de diciembre de 2017

V CARRERA DE NOCHEBUENA "LAS TRES VUELTAS DEL PAVO" (LOS TORRAOS, CEUTÍ, MURCIA)


Toca ir cerrando el año deportivo y son pocas ya las pruebas pendientes del calendario, todas obligatorias para mí, eso sí, desde hace tiempo. La mañana de Nochebuena me parece una buena fecha para una carrera popular. Festivo, víspera de día libre nacional, muchas calorías para quemar por adelantado o con algo de retraso ya... Pero si nos ponemos a buscar carreras no es fácil localizar alguna. Solo soy capaz de encontrar la ya conocida San Silvestre monovera, que ya corrí allá por el 2011, tirada de precio (3€) y de unos 6km aproximádamente si no recuerdo mal, y la carrera que descubrí el año pasado y que he repetido de nuevo este 2017, la Carrera de Nochebuena "las 3 vueltas del pavo", gratuita, a cambio de llevar 1kg de alimento no perecedero, de 8km (unos 150m menos en realidad) y a 3 vueltas iguales, en la pedanía murciana de Los Torraos, en Ceutí.





Las buenas sensaciones del año pasado y la posibilidad de competir en Nochebuena, quemando los excesos de días anteriores y los que estaban por llegar hicieron que no dudara en volver a Los Torraos otro año más.
Amaneció un día fresco y ligeramente cubierto de nubes, menos caluroso que el año pasado, así que el clima no iba a suponer ningún problema aquella mañana. Los dos días previos, sin embargo, sí que iban a condicionar la carrera, pues encadenaba dos jornadas seguidas de comida de empresa y con amigos que junto a la ligera subida de peso que ya arrastraba hacían que llegara a la carrera con 2kg más que el año pasado en las mismas fechas. Esto, unido a mi estado de forma actual, para nada parecido al del 2016 en estos días, hizo que no tuviera grandes expectativas sobre el resultado de la carrera. No estaba, como el año pasado, en medio de entrenamiento maratoniano, así que era imposible estar tan fino, y tal vez la diferencia de peso no era tan decisiva pero no acababa de notarme completamente en forma.

Unos minutos más y a correr.

Llegué con tiempo para aparcar sin problema y no tardé mucho en ponerme a calentar por el circuito. Como el año pasado, no nos reuníamos allí más de 70-80 corredores, aparte de los chiquillos que corrían las pruebas infantiles pero tal vez eso, el ambiente de carrera familiar, sin mucho más de lo necesario para correr y echar la mañana, hacen atractiva esta prueba. 
Mientras trotaba por la zona de la salida la camiseta del club me "delató" y Paco de Correbirras, conocido de los SkyRunners al que yo todavía no había visto en persona me saludaba y comentaba comentaba un rato al trote conmigo la carrera. Ya se sabe, los amigos de mis amigos...

Correbirras&SkyRunners

Algo más tarde de lo previsto, después de esperar unos 5 minutos a que la ambulancia ocupara su sitio, arrancaba la carrera, a las 11:35. Recordaba del año pasado cómo era el inicio de la prueba, subiendo ligeramente durante unos 800m, donde el ascenso se volvía algo más pronunciado unos pocos metros y se comenzaba una bajada suave hasta el primer km. En el 2016 empecé demasiado rápido, a 4:05, así que este año, sin estar ni de lejos a aquel nivel, me dije que había que regular o después de la 2ª vuelta el desastre sería inevitable.

100m después del arranque de la carrera.


Conseguí controlarme un poco pero no lo suficiente y pasé el primer mil en 4:11. Mala cosa, de nuevo, cuando mi objetivo más optimista sería poder correr a una media de 4:25m/km esa mañana.
Todavía habría que seguir subiendo un poco hasta la mitad del circuito que repetiríamos tres veces y aflojé un poco cuando había algún falso llano que picaba casi sin notarse hacia arriba y recuperé y apreté algo más bajando.

Bastante entero todavía, a mitad de la primera vuelta.
Conseguí sacar los dos siguientes km en la media prevista, 4:21 y 4:23, pero notaba que las piernas sufrían demasiado en las zonas de (ridícula) subida. Completada la primera vuelta, teniendo ya fresco de nuevo el recuerdo del recorrido y su altimetría, ya tenía claro que las dos siguientes tocaba sufrir y bajar el ritmo.

La zona de subida desde la salida hasta el punto más alto se pegó bien es esa segunda pasada, dejando la media en 4:38 en el paso por el km 4, pero ahí todavía había fuerzas y aprovechando las zonas de bajada todavía pude mejorar un poco el siguiente km, corriendo ya sin mucha compañía  en las zonas más solitarias del circuito. El km 5 pasó en 4:25 y a partir de ese momento me vine abajo. Los pequeños repechos del recorrido me clavaban al asfalto y no había forma de remontar en cuestas que el año pasado no me parecieron tan difíciles de subir sin bajar el ritmo demasiado.

Después del segundo paso por meta el larguísimo falso llano inicial fue agonía pura. Intentaba no mirar demasiado el reloj para no poner números a las malísimas sensaciones de aquel momento aunque sí que hacía caso a los pitidos de cada paso por km, y el km 6 apareció en el reloj como el peor de la carrera. ¿4:48? Uf... qué mal iba la cosa, me decía.
Todavía habría un par de repechos que seguro iban a frenarme así que traté de ganar tiempo en las bajadas, pero estaba reventado y no había mucho que hacer. Qué cara llevaría, que en un punto de la carrera un corredor que me adelantó me ofreció agua al escucharme toser un poco, algo que agradecí pero rechacé amablemente, pues parar a beber me habría roto por completo.

Mi cara lo dice todo...


El penúltimo km pasó algo más rápido que el anterior, en 4:38, y ya no quise mirar más el reloj. Sabía que empeoraba el tiempo del año pasado, pero no quise saber por cuánto. Solo pensaba en que la diferencia fuera mínima así que me dije que para lo que quedaba por delante, unos minutos más de sufrimiento no importaban. Tocaba vaciarse al máximo.

Bajando suavemente, pensando en la subida que había a la izquierda poco después.
Veía a lo lejos al corredor que me había ofrecido agua y me dije que, viendo el ritmo al que me había adelantado, había tiempo para acercarme a él, tal vez incluso adelantarlo. Con esta liebre improvisada a lo lejos y aprovechando dos tramos de bajada suave y corta aceleré todo lo que pude en el último km.
Mi liebre parecía haber pensado lo mismo y no resultaba tan fácil como pensé alcanzarla, y en algún tramo de suave subida me arrepentí del acelerón final, pero cuando llegué de nuevo a la zona más urbanizada de Los Torraos todavía hubo fuerzas, no sé bien de dónde salieron, para mantener el apretón final. El último km (unos 800-850m más bien) pasaba a una media de 4:10 y conseguía parar el reloj en 34:45, posición 32 de 76 corredores, 29 de la clasificación masculina y 24 de 61 en mi categoría (solo había absoluta hombre y mujer)



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Satisfecho con el último acelerón después del km 7 conseguía empeorar solo unos 50s respecto al año pasado, algo que dadas mis condiciones físicas actuales era una sorpresa, pues llegué a pensar que no podría correr ni siquiera a ritmo de 45' el 10000.
Aunque la carrera se anuncia de 8000m, este año igual que el anterior yo he medido unos 7800 así que la media oficial de mi carrera, 4:20, que sería de sub44 en 10k, es más bien 4:28, algo más acorde a mis sensaciones, un 44 largo en 10000, algo que hay que dar por bueno visto lo visto.

Meta, al fin



Después de 4 días de desmadre en la mesa (no he parado del 22 al 25), algo que seguramente ha aumentado un poco más la subida de peso desde que lo revisé el viernes por la mañana, toca volver al orden y corregir malas costumbres. Probablemente haya pasado de unos 75-75.5kg más o menos estables todo el año (estar en 74 lo veo difícil)  a pesar cerca de 77, nada grave en realidad, así que vigilar la dieta es mi objetivo principal a corto plazo. Creo que en dos o tres semanas de disciplina este asunto puede estar controlado. Por otra parte, la visita al gimnasio debe seguir siendo obligatoria, algo que ya empecé a cambiar la semana pasada. La próxima cita deportiva, la última del año, será el próximo domingo, por la mañana en la travesía San Silvestre a nado de Arenales, y por la tarde en la San Silvestre de Crevillente.
La parte acuática de la jornada no me importa demasiado. No es competitiva y tampoco querría desgastarme demasiado para la tarde. La parte de carrera... Tal como van las cosas no se puede esperar hacerla tan bien como el año pasado. No hay piernas para buscar sub. 45 y conseguir un tiempo igual al del 2016, 46 minutos "pelaos", creo que es imposible ahora mismo. Si la cosa no va fina en llano o casi llano, no quiero pensar lo que va a tocar sufrir el domingo en las cuestas crevillentinas. Es posible que salga incluso sin reloj, tratando de darlo todo pero sin obsesionarme con el tiempo. Ya llegarán, espero, días mejores en enero o febrero.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Disfrutad de las fiestas.
Saludos.

viernes, 15 de diciembre de 2017

XII MEDIO MARATÓN VILLA DE TORRE-PACHECO


El año pasado participé por primera vez en la media de Torre Pacheco, animado por mi amigo Ramón y por los buenos comentarios de todos los que la habían corrido alguna vez. No llegué con mucha confianza aunque la pasada temporada fue seguramente la que mejor estado de forma he tenido nunca y conseguí hacer una gran carrera, logrando la que todavía es mi mejor marca en medio maratón, 1:38:46.
La disfruté tanto que este año tenía claro que tocaba repetir y buscar de nuevo hacer un buen tiempo así que, como el año pasado, el domingo llegaba a Torre Pacheco otra vez, con Ramón, muy motivado.

Me había ido muy bien en Lorca dos semanas antes y contaba con poder mejorar la hora cuarenta de allí, en un circuito mucho más llano (por lo que recordaba) y menos monótono, y seguramente habría sido así de haber hecho las cosas mejor durante la semana previa a la carrera. Y es que, poder permitirme no fallar a dos entrenamientos del club de natación y tener además oportunidad de juntarme un par de días con los amigos de Aquatic para nadar en el mar hizo que nadara cuatro días seguidos, además de correr, doblando entrenamiento, el jueves.

Descansé el sábado pero la fatiga acumulada seguramente requería un día más de reposo así que cuando el domingo, después de llegar con tiempo a Torre Pacheco, recoger la magnífica bolsa del corredor y tomar un café me puse a calentar con Ramón, noté que las piernas no respondían como habría querido.

Autofoto antes de la salida


Había amanecido una mañana fresca y despejada, perfecta para correr, pero el cuerpo no estaba preparado para rendir 21km a tope. Me despedí de Ramón en la salida, esperando que le fuera muy bien la carrera y que no le diera guerra la rodilla en la mitad de media que corría él, y busqué situarme a mitad del pelotón para no perder demasiado tiempo en una salida que se retrasó unos cinco minutos.

Primeros metros


El arranque no fue malo y, como suele ocurrirme, me tenía que frenar para no ir demasiado rápido.
No hubo problema los tres primeros kilómetros, corriendo al ritmo esperado, entre muchos corredores al estar todavía juntos los participantes de la media y la mitad de media, pero desde el 3000 la cosa empezó a cambiar.

Recordaba la carrera llana y cómoda pero esa mañana el más mínimo falso llano, alguno más largo de lo que tenía yo en la memoria, se hacía muy duro y me ponía difícil mantenerme al ritmo deseado, unos 4:40m/km buscando el primer 10000 en 47 minutos.

En el 5000 la cosa estaba clara: No era ni mucho menos mi día, la paliza de natación de la semana pasaba factura y el corazón iba a mil por hora al ritmo que quería mantener hasta el final.



Peleé, ya lo creo que sí. Me dije que al menos hasta el 10000 iba a mantenerme a ritmo de sub.100' y sufriendo más de lo esperado, viendo en las larguísimas avenidas que los falsos llanos iban a picar la segunda vuelta, conseguí pasar la primera antes de 47 minutos por muy poco.

En ese punto me vine abajo, física y mentalmente. Estaba reventado, pasándolo mal desde el km 5 y todavía tenía una vuelta más por delante. Sabía que 1000 metros más adelante estaba el desvío que separaba las carreras de media y mitad de media y me planteé seriamente el abandono. Joder, esperaba hacer la carrera de mi vida y en aquel momento ¿me iba a casa sin acabar? Superé rápidamente el bache y en el desvío ni miré a la derecha. Aquello se completaba, no había abandonado nunca una carrera y no iba a hacerlo esa mañana, pero...¡qué duro iba a ser!

Aquí ya me empezaba a cambiar el gesto...


Tocaba repetir la misma vuelta que acababa de terminar. Otra vez avenidas ida y vuelta y, tal como había previsto, notando muchísimo las suaves subidas, algo que el año pasado no me importó y apenas sentí, al estar mucho más fuerte que aquella mañana. Los ánimos de Ramón, haciendo fotos cuando podía, de Rebeca y Tomás, que me cruzaba en sentido contrario muchas veces, no conseguían que me evadiera por completo. El ritmo bajaba cada vez más y costaba mantenerse a 5m/km.
La avenida de la Estación, la zona peatonal cercana a la calle Mayor, todo lo que subía un poco era interminable.


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Tomé gel en el 12 y recordando las zonas más llanas o cuesta abajo intenté ganar algo de tiempo cuando llegaba a los tramos cómodos, pero no había nada que hacer. En muchos puntos de la carrera recordaba cómo iba en ese momento el año pasado en esa zona del recorrido y me hundía un poco más. Mentalmente tampoco estaba gestionando muy bien el asunto.
Una diferencia de ritmo tan grande respecto a la primera vuelta hacía, además, que fuera adelantado constantemente por muchos corredores. ¡Qué sufrida estaba siendo la carrera!
En el km 15 tomé un gel con cafeína y me puse a hacer cuentas. Incluso yendo flojo como iba podía ver al final 1:42, lejos del objetivo pero aceptable, cuando había llegado a tener como única meta ya no ser alcanzado por el globo de 1:45.

No sé si por el efecto de los geles (creo que sí) o por relajarme mentalmente en ese punto empecé a ir algo mejor desde el km 17.
Veía la meta cerca y el tiempo final no era tan desastroso aunque estuviera lejos de lo planeado, así que intenté acelerar un poco.
El último paso por la zona peatonal cercana al ayuntamiento, concurrida pero en ligera subida, me frenó más que ningún otro tramo del circuito pero ya veía cerca el final.

(c) Ramón Galdrán Photo


De nuevo aparecía Ramón animando, algo que agradecí infinitamente en mitad de tanto esfuerzo, y ya en el km 20 terminé de venirme arriba, aunque mirando el reloj vi que si me dormía todavía se me escaparía la hora cuarenta y dos.



Un último esfuerzo en la ida vuelta cercana a la meta (mucho giro de 180º, no lo recordaba) y un último acelerón para cruzar la meta en 1:43:04 oficial, 1:42:53 real, posición 215 de 375 en la general, 52 de 71 en mi categoría y 208 de 341.

Meta. ¡Qué duro fue!




Poco después me reunía con Ramón, que terminó su carrera satisfecho y sin dolor, en avance constante hacia su gran estado de forma natural después de la lesión. Por mi parte, tal como había ido la semana, según os contaba, había que dar por buena la carrera. Estoy seguro de que un día más de descanso habría supuesto triunfar, pero dadas las circunstancias, sin haber sabido parar a tiempo esa semana (lo paso tan bien nadando...) 1:42 largo era para estar contento.

Tomo nota de los errores: poca resistencia mental, poco descanso previo y gimnasio algo abandonado, algo que tal vez ha debilitado un poco las piernas y ya pienso cómo corregirlos para las siguientes pruebas (por descontado, que a Torre Pacheco vuelvo el año que viene, esto no queda así :), que ni pude quedarme al grandioso avituallamiento que junto a la propia carrera hacen de la prueba una cita obligatoria)

En cuanto a medias, me tomaré mi venganza, seguro, en Castellón en enero u Orihuela en febrero. Respecto a las carreras más cercanas, después de la travesía a nado de Navidad del próximo 17 toca el fin de año deportivo, igual que el anterior: San Silvestre a Nado de Arenales por la mañana del 31 y por la tarde y por 9ª vez consecutiva (puede que la última, que hay que variar un poco), S.S.Crevillente.
En enero a buscar marca de nuevo en 10000 en Rotary Elche y... ya iremos viendo cómo avanza (o no) el estado de forma.

Os cuento cómo va todo la semana que viene en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.