miércoles, 2 de agosto de 2017

VII TRAVESÍA ALICANTE A NADO PLAYA DE URBANOVA (ALICANTE)


El pasado domingo volví a competir en otra travesía a nado, en la distancia con la que me estrené en septiembre del año pasado, 2000m. La elegida fue la travesía de la playa de Urbanova, organizada por Brotons, dentro de la liga Alicante a nado que aprovecha que 1 hora antes han montado la carrera correspondiente a la liga de Arenas Alicantinas y organiza las dos competiciones seguidas.

El inicio de la travesía debía darse a las 9:00 pero me apetecía ver el ambiente de la carrera previa así que madrugué un poco más de lo necesario para llegar con tiempo a la playa de Urbanova. Una espesa niebla cubría la zona que debíamos nadar pero el día prometía ser muy bueno y estaba claro que a la hora de la competición todo estaría despejado y el mar seguiría como en aquel momento, en calma.

Recién llegado
Soy corredor aficionado hace 8 o 9 años así que ver todo lo que sucede en torno a la carrera, ver a la gente calentando, escuchar las instrucciones de Pepe Brotons por megafonía... todo invitaba a pagar allí mismo la inscripción y echarse a correr.

Al haber llegado con tanta antelación y con todos los corredores ya con dorsal no hubo problema para retirar el gorro y el chip para la travesía. De vuelta al coche pude hablar con Jaime, claro finalista de la liga en su categoría (ya querría llegar a su edad en ese magnífico estado de forma) y desvirtualizar a Toñi Macia (un placer Srta. :) )

Aquella mañana esperaba juntarme con Pascal y Ramón, pero este último no tuvo un despertar demasiado bueno y a última hora decidió guardar cama unas horas y no competir, así que media hora antes de la salida me reunía con el gran Pascal en la línea de salida de la carrera, viendo pasar a los corredores de la liga de las Arenas mientras nos preparábamos para la travesía.

Gran nadador y mejor persona, el amigo Pascal
Cuando se acercaba la hora de la salida estaba claro que saldríamos con retraso. Faltaban boyas por colocar y todavía se estaba desmontando parte de la carrera. Dejamos las mochilas en la consigna, donde pude saludar a mi vecina Irene que conseguía podio en su categoría (la montaña la ha hecho fuerte en las carreras por arena¡enhorabuena!), y volvimos al agua a calentar un poco.
El mar estaba en calma aunque no había mucha visibilidad dentro del agua al estar algo turbia.

A la hora de la salida empezaron a darnos instrucciones sobre la travesía. Debíamos salir en perpendicular a la costa y al llegar a una boya recorrer en sentido contrario a las agujas del reloj una pirámide invertida delimitada por 4 boyas, el vértice inferior y las tres del lado más largo del triángulo. Dos vueltas a ese circuito y vuelta a la playa. Sobre la arena se veía claro. Después... no lo estuvo tanto, para mí.

Foto del recorrido que anunciaba la organización. Ved después el que hice yo...


Al final, a las 9:15, se dio la salida. Me encontraba fuerte, descansado y animado por los últimos resultados en la vuelta a la Escollera y los entrenamientos, así que me dije que debería poder bajar de los 40 minutos, como hice en la travesía de hogueras, que yo creía que tenía la misma distancia y que nadé en un mar muy parecido al de aquella mañana.

Empecé muy rápido, sin miedo a buscar mi sitio en el pelotón. En el primer giro hubo un pequeño atasco pero desde ese momento ya empecé a nadar cómodo sin molestar ni ser molestado por otros nadadores.
Había programado el reloj para que me avisara de la duración de la carrera y el ritmo medio cada 250m pero tardé bastante en hacerle caso. Me guiaría por mis sensaciones, pensé, pero cuando llegamos al segundo giro y tocaba nadar el tramo más largo del circuito, el lado con más metros del triángulo que debíamos recorrer, empecé a notar que había empezado demasiado fuerte aunque confié en poder resistir el esfuerzo hasta el final.
Me dejaba llevar por el grupo que tenía delante y pensaba que iba por el camino correcto pero con la segunda vuelta ya en la cabeza empecé a ver que sin referencias de otros nadadores, cuando se estirara más el grupo, la presencia de las boyas propias de la playa, delimitando la zona de baño y entrada y salida de embarcaciones, junto con las de la carrera probablemente iba a despistarme en el segundo giro al circuito.

Cuando llegó el giro que debía llevarnos a la primera boya del triángulo seguí dejándome llevar por el grupo pero tuve la impresión de que nos equivocábamos y recortábamos distancia. Creo que dejamos la boya a demasiada distancia a nuestra derecha antes de dirigirnos de nuevo a la segunda, pero no había demasiados kayaks regulando el correcto trazado del circuito ni se cruzó ninguna embarcación de la organización para corregirnos, así que decidí seguir al mismo grupo que tenía delante como había hecho hasta aquel momento.
Empezaba a estar muy cansado. Aunque había dormido bien y llevaba dos días de descanso y buena alimentación el cuerpo no respondía como habría esperado.
Al iniciar el tramo más largo del circuito por segunda vez tuve un pequeño bajón de moral. Ni las sensaciones ni la respuesta del cuerpo eran las mismas que en la travesía de hogueras y en teoría estaba en mejor forma. Algunos nadadores comentaron después, haciendo la misma comparación con la travesía de hogueras, que en aquella ocasión el mar estaba mejor y que en Urbanova esa mañana había algo de mar de fondo. A mí no me lo parecía. Tenía la impresión de estar nadando en las mismas condiciones pero muchísimo peor anímicamente por la mala respuesta física.

Empecé a desviarme del circuito sin darme cuenta. Tal como imaginé en la primera vuelta, me despistaban las otras boyas y equivocadamente aceleraba para recuperar el tiempo perdido. En la boya intermedia del tramo largo pensé que tocaba girar por fin y paré un poco. Me equivocaba, obviamente, y volví a arrancar fuerte hasta la 3ª y última boya del largo. Estaba haciéndolo fatal, como si en una carrera decidiera entrenar un Fartlek, pero no era consciente en aquel momento.

Con todo, después de girar hacia la última boya que después ya habría que bordear hacia la playa y el arco de meta, saque fuerzas de donde pude y aceleré constante. Estos últimos metros conseguí hacerlos bien orientado y cuando di caza a un pequeño grupo de nadadores me motivé un poco y viendo que aceleraban hacia la meta me animé intentando seguirlos.

Cuando al fin me puse en pie y vi el reloj confirmé lo que en aquel momento pensaba. Me quedaba lejos de bajar de 40 minutos y estaba muy cansado. No corrí hacia el arco de meta, que crucé caminando en 43:24, posición 101 de 124 en la clarificación general y 24 de 28 en mi grupo de edad.


Allí estaba esperándome Pascal, que había llegado algo más de un minuto antes que yo sin aparente esfuerzo (grande compañero) con el que pude compartir mis impresiones y sensaciones sobre la travesía.

Otra a la saca :)

No estaba satisfecho con mi resultado. Había dosificado muy mal el esfuerzo, como pude ver después en los registros del reloj, con un primer tramo demasiado cercano o por debajo de 2:00 el 100 y un lento pero constante descenso de rendimiento hasta el final. Tanto acelerón y frenada a media travesía había terminado de desgastarme antes de tiempo y mi sensación era de haber hecho una travesía muy mala después de tener unas expectativas tan buenas al principio.

Tal como suponía, la primera vuelta acorté camino
al no acercarme todo lo que debía a la boya más cercana a la costa

Poco después, en frío, creo que me equivoco al comparar diferentes travesías. Seguramente el estado del mar no era el mismo en Hogueras y en Urbanova. La distancia tampoco la tenía medida entonces aunque sí que me parece que ambas son de 2000m . La mentalidad de corredor no es la correcta, en el agua. Seguramente es mejor tomar referencias de otros nadadores conocidos y en este sentido conseguir entrar a tan poca distancia de alguien como Pascal, al que considero muchísimo mejor nadador que yo, debería ser suficiente motivo para estar contento. Por otra parte, cegarme como lo hice en la búsqueda de un tiempo concreto sin adaptarse a las circunstancias propias de ese día ni a la respuesta del cuerpo hizo que no disfrutara del recorrido como en otras travesías y con tan poca experiencia acumulada tal vez ese debería ser el principal objetivo, pasarlo bien, intentar hacerlo lo mejor posible pero sin obsesionarse con marcas. Todo llegará. Lección aprendida :)

Con la llegada de agosto llega también un periodo de descanso y menos intensidad en los entrenamientos. Miro el planning del preparador y veo entrenamientos suaves, no muy largos, y muchos días libres. No sé si aguantaré tanto relax pero lo voy a intentar. La temporada de carreras que empezaré en septiembre va a ser exigente por los objetivos que me he puesto y como al mismo tiempo no pienso dejar la natación imagino que toca relajarse un poco deportivamente hablando.

La próxima competición será también en el agua, al haber conseguido inscripción en la travesía L'Illa-Port de Benidorm, que agota las plazas en menos de media hora desde que admiten solicitudes. 3.7 km en la que dicen es una de las mejores travesías de la provincia.

Os lo cuento a final de mes.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

martes, 25 de julio de 2017

VUELTA A LA ESCOLLERA 1917-2017


Cuando empecé a nadar hace casi un año escuchaba a los veteranos hablar de travesías que en aquel momento me parecían imposibles de completar: Vuelta a Tabarca, Tabarca-Santa Pola, isla de Benidorm y la que se disputó el pasado domingo, otra clásica de la provincia, la vuelta a la escollera, con más de 80 ediciones, que cumplía 100 años en este 2017 y a la que no dudé en apuntarme para seguir ganando experiencia en natación en aguas abiertas.
La distancia, unos 4000m , aunque ya la había nadado en la travesía de la cantera, con  neopreno, no la tengo controlada todavía. No creía que debiera nadarla tan rápido como las competiciones de 2000 pero tampoco podía nadar tan tranquilo como las de 5000 o más. Para esta travesía modifiqué la configuración del reloj para que me avisara cada 500m del ritmo medio que llevaba, de forma que pudiera hacerme una idea en todo momento de cómo iba la competición y saber si me estaba pasando de velocidad o me estaba relajando en exceso.

La organización había pedido ayuda al club antes y después de la travesía, entregando chips, gorros, organizando la consigna, etc. y montando y recogiendo mobiliario, así que a las 7:00 del domingo unos doce nadadores del club nos reuníamos en el puerto dispuestos a seguir las instrucciones de Elu Sanguino para poner en marcha la travesía.




Tal como se ve en la imagen anterior y en el vídeo (Enlace en youtube) , el recorrido, unos 4km, comenzaba en el interior del puerto en dirección al final del espigón, en diagonal, momento en el que salíamos del puerto y pegados al espigón por el exterior nadábamos hasta estar casi en línea con la playa del Postiguet para girar a la izquierda y sortear otro espigón después del cual iríamos en línea recta hacia la meta en la arena de la playa.
La entrega de gorros, chips, la organización de la consigna, no dieron ningún problema y conseguimos no tener cola en ningún momento excepto en los últimos 15 minutos en la consigna, pero en general creo que gestionamos muy bien nuestro trabajo de voluntarios en esta parte de la organización.




Aquatic Alicante, a tope dentro y fuera de la competición :)
Cuando vimos que los compañeros del club que no participaban en la travesía podían arreglárselas sin la ayuda de los que sí nadábamos nos cambiamos y fuimos a la salida.
Por primera vez desde que empecé a nadar comenzábamos dentro del agua, en una zona en que no se hacía pie, con la salida marcada por la línea imaginaria que separaba las dos boyas rojas que había a 50 metros de la zona peatonal. Debo decir que me costó un poco tirarme al mar. La cabeza rechazaba la idea de saltar metro y medio aproximadamente y tirarse al agua verdosa del puerto. ¿Tragaría agua?¿Estaría tan contaminada como para que fuera posible enfermar? Admito que no me hacía mucha gracia salir desde allí, pero al final me decidí y me tiré, esperando junto a los compañeros de Aquatic que se diera la salida.

Una de las 4 cabezas de la parte superior izda. de la imagen es mía xD






Cuando sonó la bocina esperé a quedarme en la parte final del pelotón de nadadores, para evitar golpes y agobio. Ya encontraría mi sitio después.
Notaba el agua más salada de lo habitual en esta parte de la travesía pero la sensación de suciedad que esperaba tener no era tan agobiante. El agua estaba muy turbia y apenas veía medio metro por delante de mí pero se nadaba con mucha comodidad. Al estar en la parte interior del puerto, sin corrientes, resguardada, el mar estaba tranquilo y ligeramente más cálido de lo esperado.

Conseguí no desorientarme demasiado y hacer casi a la perfección el recorrido en diagonal hasta el pequeño faro del final del espigón. El ritmo era bueno y me sentía cómodo. Nadaba a 2:00 el 100 sin demasiado agobio y la salida del puerto no se me hizo demasiado larga.

El repentino movimiento del mar, notar corriente y el descenso brusco de temperatura indicaban, junto a la vista del faro, que salíamos a mar abierto y tocaba girar 180 grados y bordear el espigón por el exterior. Creo que en este punto nadé demasiados metros más alejado de la escollera de lo que era necesario. Veía a mi izquierda un pequeño grupo de nadadores y rápidamente me quise unir a ellos para evitar la sensación de que iba solo y casi cerrando la travesía. No estaba nadando tan lento como otras veces y parecía que iba solo. ¿Tanto nivel había?¿Tan mal lo estaba haciendo?
En un par de ocasiones atravesé unos bancos de algas marrones y finas y restos de plásticos que me aceleraron el pulso a niveles de infarto ¿!medusas!?¡¿Aguas fecales?! Por suerte fue algo puntual y poco a poco el agua empezaba a estar más clara y se empezaba a ver algo de fauna marina.
El reloj seguía avisándome cada 500m y aunque el paso por el 2000 fue bueno, creo que apenas 40 minutos, en el inicio de la segunda mitad flojeé un poco. No tenía claro que pudiera mantener el ritmo otros 2000 así que frené esperando reservar fuerzas para el último km.
El espigón no se acababa nunca. Miraba al frente y siempre me parecía que el giro a la izquierda todavía estaba muy lejos pero al final, sin agobio y pensando solo en ser regular y no ir demasiado lento, apareció el esperado giro.

Había corregido la dirección para estar en línea con las boyas y no estar tan separado de las rocas pero aunque en aquel momento iba por el buen camino me pareció que las rocas pasaban muy cerca debajo de mis brazadas. Paré en más de una ocasión para comprobar que efectivamente iba por el camino correcto y al final dejé atrás el tramo de rocas que me había asustado. Me sentía con fuerzas para recorrer el último km así que aceleré y me sorprendí de la respuesta de los músculos. Pude subir el ritmo sin problema y las vistas del hotel Meliá a mi izquierda y la playa del postiguet delante con el castillo al fondo me terminaron de animar.

Ya quedaba menos


Como sucede en otras travesías y en las carreras populares, escuchar a lo lejos la megafonía, ver el arco de llegada, da una última inyección de moral para animarse a acelerar y cuando por fin pisé la arena y crucé la meta me sentí muy satisfecho.








Terminaba en 1:33:10, posición 177 de 211 llegados a meta, 69 de 75 en mi grupo de edad (poco a poco, sin prisa pero sin pausa, voy alejándome de los puestos de descenso xD)
Después del avituallamiento me reuní con el resto del club para echar una mano en la retirada de mochilas en la consigna y desmontar vallas mientras comentaba con mis compañeros del club cómo había ido la travesía (tiempazos de todos, sois muy buenos ;) )

¡Equipo!


Competición para repetir (mención especial al resto de la jornada posterior a la competición, con el equipo en casa del gran Pascal. Impagable :) ), con algunos detalles organizativos siempre mejorables, como disponer de aseos antes y después de la travesía o una mayor cantidad de bebida fría, sobre todo para los que cierran la carrera. Creo que podría mejorar el tiempo en la siguiente edición distribuyendo un poco mejor el esfuerzo y orientándome bien en el tramo que hizo que regalara unos 100m. Si no pasa nada, el año que viene me veréis de nuevo por allí :)


Detallazo de la organización, personalizando todos los trofeos de los que finalizábamos la travesía.


Ahora toca centrarse en la siguiente competición (nadar, como ya he comentado en alguna entrada del blog. Correr tendrá que esperar a septiembre). La próxima cita es la travesía de Urbanova el próximo domingo. Anuncia un recorrido de 2km, aunque parece que suele ser habitual en las travesías del organizador que la distancia no esté bien medida. En cualquier caso, después de tantas travesías largas, meterme ahora a por "solo" 2km me anima. Si en un 4000 pude ir a 2:15 aproximadamente, creo que en 2000 ahora mismo puedo hacerlo mejor que en mi récord en esta distancia hasta hoy. Os lo cuento la semana que viene.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 19 de julio de 2017

II ACUATLON EL CAMPELLO

El pasado domingo tocaba estrenarse en competiciones multideporte probando el Acuatlon de El Campello en su segunda edición. Mi entrenamiento específico para esta prueba había sido más bien escaso, con un par de días entrenando con el club tramos cortos de natación seguidos de carreras breves por la arena y vuelta al agua para nadar otra vez, y un día dedicado solo a cambios de ritmo y series cortas, sin natación, en la playa de San Juan.
Aunque la distancia de la prueba no era excesiva, 4km divididos en varios tramos de natación y carrera, 2km en total para cada elemento, mi falta de experiencia corriendo por la arena y la dificultad de las transiciones agua-arena arena-agua hacían que afrontara esta competición con bastante respeto.

Buenísima mañana para competir


Nos juntábamos en la playa de Carrer La Mar de El Campello muchos nadadores del club, muchos novatos en esto de mezclar carrera por arena y natación y otros experimentados y fuertes que ya conocían este tipo de pruebas e incluso habían subido ya al podio en otras ediciones. El clima y el estado de la mar eran perfectos para la prueba: Unos 600m de carrera para empezar, 1km de natación, 1km de carrera otra vez por la arena, 1km de natación y sprint final de 400m hasta la meta.

Recorrido de la vuelta que debíamos dar dos veces esa mañana.


El km de arena que tocaba correr se veía muy largo y pesado antes de empezar. No sabía cómo iba a reaccionar el cuerpo después del primer tramo de carrera, al meterme al agua, así que decidí ser muy cauto desde el principio.
Me situé bastante atrasado en el grupo de salida y el arranque me lo tomé con calma. Esperaba ser adelantado rápidamente por muchos corredores, que suponía que en su mayoría eran triatletas, más que habituados a combinar deportes en una misma prueba, y me sorprendí ganando posiciones cómodamente a muchos corredores en esta primera etapa. Me encontraba fuerte y en un tramo de unos 100m la arena estaba más compacta y se podía correr con comodidad.
A pesar de los ánimos y buenas sensaciones iniciales reservé fuerzas, pensando en lo duro que iba a ser (o eso esperaba yo) la vuelta a la arena 1km después de entrar al agua.
Inicié el primer tramo de natación tranquilo, sabiendo que todo lo ganado en la carrera iba a perderse al no estar ya en mi elemento. La natación no se me da muy bien todavía, soy muy lento,  es un hecho, así que me lo tomé con calma mientras, tal como esperaba, empezaba a ser adelantado por muchos nadadores.
La primera transición de la arena al agua no fue demasiado dura y me encontré con fuerzas durante toda la primera etapa a nado de la prueba. La señalización del recorrido era correcta y era fácil no desviarse. Superábamos el primer espigón y buscando el segundo ya en dirección a la orilla solo teníamos unos 500m de natación por delante.
Eché un vistazo al reloj un par de veces y vi que el ritmo no era mucho más lento de lo que yo consideraría "bueno" en un 2000 solo de natación, algo cercano a los 20 minutos el km. Nadaba a ritmo de unos 22 el 1000 y me encontraba cómodo. La salida del agua la hice acompañado de un grupo de 4 o 5 nadadores. Eché la vista atrás y vi varios grupos de competidores más atrasados. No debía ir tan mal, pensé.
Al pisar la arena por primera vez no me noté demasiado débil. Parecía que había acertado en la elección del ritmo del primer kilómetro a nado. El 1000 a la carrera que me encontraba en ese momento lo inicié animado, adelantando a varios corredores de mi grupo. En el paso por el arco de meta me detuve unos segundos a beber agua en el avituallamiento y rápidamente inicié la carrera.
Sabía que llegaba en breve en tramo de arena compacta y cómoda y en ese punto aceleré un poco más. Noté que podía ganar algunos segundos al crono en esta parte de la carrera y ya no me frené hasta llegar de nuevo al agua.

Segunda etapa a la carrera


A mitad del tramo de 1km de arena

En esta segunda transición de la arena al mar sí que me sentí algo más frenado. Las pulsaciones iban disparadas y así lo comenté con otro participante con el que hasta ese punto llevaba un pique sano, dándonos relevos tanto en el agua como en la carrera. Él estaba más fuerte y rápidamente desapareció delante de mí hacia la primera boya.
Yo me tomé con mucha calma el inicio del segundo km a nado y descubrí que, sorprendentemente, mi cuerpo se recuperaba muy rápido del esfuerzo de la carrera. No llevaba ni 500m nadando cuando decidí que podía recuperar el tiempo perdido en la primera mitad de esta segunda etapa a nado. Aceleré y conseguí volver de nuevo a la arena casi en el mismo tiempo que en el primer 1000, a pesar de haber ido mucho más lento en la primera mitad en esta segunda entrada al mar.

De vuelta a la arena sí que me sentí algo más cansado pero pensé que para 400m que quedaba había que darlo todo. A lo lejos vi un nadador con el que había estado tira-afloja todo el segundo 1000 a nado y pensé que podía alcanzarlo. Con este pique absurdo en la cabeza aceleré a tope y lo rebasé pero la meta aún estaba muy lejos y el esfuerzo fue excesivo. A 50 metros de la meta volví a ser superado por el corredor y entré desfondado unos metros después en 56:28 , posición 61 de 84 en la clasificación general (lo que cuesta ir despegándose poco a poco de los últimos puestos...) y 19 de 24 en mi categoría, veterano-B.

Meta, al fin


Con mi liebre improvisada, justo vencedor en el último sprint dos segundos por delante de mi


Qué duro esto de correr por la arena...


Estaba cansado pero muy contento con la experiencia. Por allí andaban los cracks del equipo, que habían entrado antes que yo incluso consiguiendo podio, como Alex y Cecili (¡grandes!) o con tiempazos como los de Jaime, Bea, Jose, Victor... Poco después llegaban Roque y Pepelu, todos contentos con el resultado.


Buena mañana y mejores acompañantes. ¡Equipo! :)

Creo que una vez comprobada la reacción del cuerpo ante los cambios de medio, pasando del agua a la arena y viceversa, puedo afrontar una prueba de este tipo con menos reservas. Los tramos a la carrera fueron aceptables pero creo que en la natación podría haber apretado un poco más. No salí tan cansado del agua las dos veces que tocaba hacerlo y posiblemente podría haber llevado un ritmo algo más rápido, más cercano a 2'/100m. En la misma meta ya tenía claro que volvería el próximo año para comprobarlo :) 

Mi primer acuatlon :)

No son tiempos para echar cohetes y entrar en celebraciones, pero estoy muy satisfecho :)

En cuanto a la prueba, organización excelente. No acabo de comprender el motivo de la escasa participación, con tanto triatleta en la provincia que podría disfrutar de una competición de este tipo. Se nos dio toda la información necesaria, la entrega de dorsales fue correcta, la señalización suficiente para no perderse, barcos, kayacs, motos de agua etc. en todo momento vigilando, avituallamiento excelente al final, duchas para quitarnos la sal... Parece que a pesar de ser casi 100 competidores este año la participación ya ha crecido respecto al año anterior. Ojalá el año que viene vengan muchos más.

Hasta el año que viene

Ahora toca pensar en la siguiente competición a nado. No va a haber carrera a pie hasta septiembre pero en natación voy a apuntarme a todo lo que pueda. Me mantiene en forma, no agonizo con los calores de mi ciudad en verano, evita la sobrecarga de tanta carrera alejando el fantasma de las lesiones y, lo principal, disfruto como un enano en el agua y cada pequeña mejora que noto me da una inyección de moral increíble que me anima a seguir entrenando con el equipazo que formamos en Aquatic bajo la dirección de Alex. ¡Qué gran descubrimiento este, el de la natación!

Próxima parada, la que seguramente será la travesía a nado más antigua de mi ciudad, en la edición que celebra su centenario: la clásica vuelta a la escollera.
Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.
 


miércoles, 12 de julio de 2017

XXII TRAVESÍA A NADO TABARCA-SANTA POLA

Un momento Jordi... ¿el blog no se llama 'Corre sin parar'? ¿qué es esto de la natación? Vale, cierto, pero creo que después de casi un año intentando ser nadador y después de la travesía del domingo que os cuento en las próximas líneas es buena idea ir dejando constancia por escrito de mis experiencias acuáticas, al igual que hago con las carreras. Creo que en el futuro poder leer cómo fueron los inicios, mis sensaciones en el agua, puede ser interesante y, por qué no, por si alguien lee esto y se encuentra en mi misma situación, de novato, y le sirve de ayuda, o algún nadador experimentado lee y quiere comentar y criticar (constructivamente, espero). Pero sobre todo, escribiré por lo importante que se ha vuelto la natación en mi día a día en los últimos meses.



Aquí os dejo la crónica del que seguramente ha sido hasta hoy el reto deportivo más "serio" que he afrontado, una experiencia que en mi humilde opinión está casi al nivel de conseguir la meta de un maratón, por esfuerzo y tiempo empleado en completarla. Y es que..¿qué mejor forma de celebrar mi casi primer aniversario como nadador que intentado completar la espectacular travesía Tabarca-Santa Pola?


Los nadadores más experimentados del gran club del que formo parte, Aquatic Alicante, están acostumbrados a estos esfuerzos y hablan de esta travesía como algo fácilmente asumible. Yo, solo viendo la imagen previa a este párrafo, alucinaba con el reto cuando me lo planteé por primera vez. Conseguir unir a nado la playa de la isla de Tabarca con playa Varadero en Santa Pola me parecía un esfuerzo titánico cuando me inscribí hace meses, llevado más por la emoción de poder participar al haber conseguido plaza en el sorteo que creyendo en mis posibilidades reales de finalizarla. En mayo ya había nadado 6200m en el Half Oceanman de Tabarca, más distancia de la que debía afrontar en esta travesía, de "solo" 5900, pero en mi inexperta opinión había diferencias importantes:
  • En Oceanman nadé con neopreno: Esto que a muchos les supone problemas con la brazada, por una supuesta falta de libertad de movimientos, siento que a mí me proporciona cierta ventaja respecto a la natación "a pelo". Me corrige la posición en el agua, floto mejor (obviamente) y hace que mi gesto técnico "menos pobre", la brazada, sea más efectivo. Nadé más rápido, entonces. El domingo tocaba nadar sin traje así que menos velocidad, menos eficiencia, mayor desgaste físico.
  • Aguas abiertas Vs. Costa: En Oceanman la travesía bordeaba la isla, rodeándola por completo, siempre cerca de la playa. En Tabarca-Sta.Pola, como se ve en la imagen anterior, hay un punto en el que la zona de tierra más cercana, en casi cualquier dirección, es de casi 3km. No había nadado nunca en mar tan abierto y el estado de la mar, corrientes, oleajes, etc. seguro que serían muy diferentes a cualquier travesía anterior.
  • Entrenamiento: Factor clave, destacando sobre los dos anteriores. En Oceanman llegué mucho mejor preparado. Hubo más entrenamientos de volumen previos y más palizas de series. Trabajé mucho más. Para el domingo tenía la impresión de que llegaba más flojo y menos preparado.
 Con todas estas dudas y miedos, a pesar de todo, decidí seguir adelante y el domingo me pegué un madrugón que ni para los maratones. Se empezaba a entregar dorsales a las 5:40 en el puerto de Santa Pola, embarcando hacia Tabarca hasta las 6:40, por lo que,viviendo a media hora de allí, era obligatorio no levantarse más tarde de las...¡¡4:50AM!!
Gracias a la magnífica labor de comunicación del club organizador, Alone, y la charla del día anterior, en la que pude ver y escuchar a dos grandísimas nadadoras como Tita Llorens y Selina Moreno (buscad, buscad en google y veréis de qué son capaces...) tenía claro cómo proceder antes del arranque de la travesía.

Con una fluidez asombrosa los más de 1400 nadadores (que alguien me corrija si me equivoco, pero creo que es la travesía más concurrida de España) nos hacíamos con el gorro, el chip, la bolsa para llevar a la Isla... Todo estaba estudiado y preparado a la perfección. El primer guardarropa nos permitía dejar una mochila allí en el puerto y subir al barco con otra bolsa más pequeña, con las chanclas, gorro, vaselina, boya...lo mínimo necesario, que dejaríamos en un segundo guardarropa en la isla.

Gesto serio. Había muchos km por delante y todavía no había subido al barco.
El ambiente deportivo, el compañerismo, inundaban la cubierta del barco camino a Tabarca. Todos comentábamos nuestras sensaciones previas, los nervios, dudas... Mi compañero en el trayecto, un nadador que no había salido jamás al mar, pues vivía en el interior y siempre nadaba en pantanos, ríos, etc., estaba tanto o más acojonado que yo ante el inicio de la prueba.

El camino hacia la isla nos  permitía ver un mar que parecía en calma, el trayecto marcado por las boyas en línea recta y según nos acercábamos a Tabarca, ser conscientes de lo lejísimos que parecía estar Santa Pola de la isla si tocaba llegar nadando.

Me deshice rápidamente de mis pertenencias una vez revisado todo: Gorro en perfecto estado, gafas bien ajustadas, vaselina en las zonas críticas, dátiles guardados en el bañador por si me despistaba del avituallamiento... Solo quedaba echarse al agua.

Hice un intento de calentamiento en la playa, pero el agua estaba muy fría y yo muy destemplado. Aquello no estaba ayudando. Salí, me puse en el final del inmenso pelotón de nadadores, y esperé nervioso la señal de salida, después de saludar a mi compañero de club Jaime, una joven bestia tanto a nado como a la carrera.
Y llegó el momento, a las 7:30, como se ve este vídeo ( https://youtu.be/Z8th29Y7seE )



Tenía frío y era fácil dejarse llevar, acelerar buscando entrar en calor, pero quise ser muy conservador desde el principio. Solo pensaba en superar los que yo consideré dos principales obstáculos iniciales: sobrevivir a la masificación de la salida, algo que no costó demasiado ya que me abrí muchísimo respecto al trazado oficial y no tuve que pelear demasiado con otros nadadores, y no pasar demasiado cerca de las rocas de la isla antes de tomar la línea recta hacia Santa Pola, conseguido por el mismo motivo que ya he comentado, demasiada apertura respecto al trazado del recorrido.

En los primeros metros iba estudiándome, viendo como respondía, y tratando de no agobiarme demasiado pensando en todo lo que había por delante. El mar parecía en calma aunque por desgracia, las vistas del fondo marino que esperaba tener durante la travesía desaparecían en un agua cada vez más turbia, que apenas permitía ver unos metros delante de mi brazada.

Llegó sin dificultad el km 1 y viendo en el reloj el ritmo, a 2:30 el 100, di por bueno el comienzo. Me sentía con fuerzas. Iba siempre acompañado de muchos nadadores y la disposición de las boyas era sencillamente perfecta. Creo que cada 200m había una, la de los puntos kilométricos era más grande y con el número bien claro pintado en ella y muchas tenían un globo que las hacía siempre visibles. ¡Un globo! Desde el desconocimiento...¿tan difícil es poner esto en cualquier travesía?

Mantuve el ritmo pensando siempre en el km 3, el del avituallamiento. Miraba el reloj con frecuencia tratando de no ser más lento nunca, de media, que en el oceanman de Tabarca de mayo.
Esto fue un error, pues no tuve en cuenta que el mar cada vez hacía más difícil la travesía.
Empezaba a estar cada vez más movido, golpeando por mi izquierda, mi lado "bueno" para respirar, y frenando poco a poco la travesía.

Fui consciente del exceso en el km.3, llegando al barco donde nos dieron agua, plátanos y, además, comí los dátiles que llevaba guardados en una pequeña bolsa. Estaba cansado y todavía tenía por delante media travesía. Las gafas empezaban a molestar, pero no quise aflojarlas porque pensé que era mucho peor nadar con el agua molestándome en los ojos. Empezaba a sufrir antes de lo que había previsto.

Con los ánimos del resto de nadadores parados como yo en el avituallamiento salí dispuesto a ver pronto la boya con el número 4 pintado. 4000m, pensé, como en la travesía de la Cantera, y sólo faltaría la distancia de la travesía de hogueras, me dije.

Pero el km 4 no llegaba. El mar estaba peor que nunca (o eso me pareció a mí, tal vez un nadador experimentado vería aquello casi como mar plato) y yo empezaba a estar muy cansado. Mentalmente cambié la estrategia, centrándome solo en contar las boyas intermedias. Metas cortas. Pensamiento maratoniano es lo que tienes que tener ahora, me repetía. ¡Cabeza!

No fui capaz durante mucho tiempo y llegué a plantearme seriamente el abandono. El cansancio podía conmigo y la cabeza fallaba. Mala combinación. Miraba a lo lejos y Santa Pola me parecía que estaba todavía muy lejos y que era muy pequeño.
Por suerte, supongo que el haber soportado esfuerzos de larga duración y poner al límite el cuerpo como lo hace un maratón conseguí superar el primer gran bache de la travesía. Llegué al km 4, animado por un piraguista que llevaba agua que no dudé en aceptar, siendo consciente en ese momento de lo deshidratado que estaba a pesar de haberme recompuesto un poco en el avituallamiento.
Paré cerca de la boya, me ajusté las gafas y hablé unos segundos con el grupo que estaba parado allí, esperando a juntarse con un compañero rezagado para seguir juntos.
Mentalmente aquello me dio oxígeno, me despejó, y permitió iniciar la búsqueda del km. 5 algo más animado.

Por desgracia, el físico seguía ahí, desgastado, y los buenos propósitos duraron apenas 400m. Seguía yendo muy lento, estaba cansado y un piragüista confirmaba que el mar no acompañaba, pues nos corregía la dirección, indicándonos que fuéramos hacia una boya lejana porque la que debíamos seguir a continuación se había movido muchos metros a la derecha por la corriente y el oleaje.

El camino se me hizo eterno, pero cuando por fin apareció la boya del km 5 vi la luz. Me detuve de nuevo para ajustar las gafas otra vez (me pasé de presión y dolían) y pude hablar de nuevo con el mismo grupo del km4. La chica que lideraba su travesía terminó de animarme: "quedan 900m y mucho antes de acabarlos ya estás con los pies en la arena. Hemos terminado ya"

Cómo nos la juega la cabeza. Metros atrás valoraba mandarlo todo a paseo y salirme, sentía que el cuerpo no daba para más y sin embargo aquellos 900 metros los nadé más rápidos que cualquiera de los 2000 anteriores. Escuchaba a lo lejos la megafonía de la meta (¡civilización, al fin!), veía cada vez más cerca las banderas de la llegada y para mis adentros no podía dejar de gritarme "¡joder, que ya está!¡conseguido!"

Mucho antes de lo que pensaba, centrado en llegar lo antes posible a la playa, conseguí hacer pie. Me parecía increíble. Llevaba más de 3 horas flotando en el agua y la última vez que había pisado arena era en Tabarca. En aquel momento, por fin, me levantaba en la playa de Santa Pola. Estaba rendido, no podía correr hacia la meta y malditas las ganas que tenía de hacerlo. Me tomé con calma la llegada a la alfombrilla que indicaba el fin de la travesía, disfrutando el momento. Lo había conseguido, en 3:12, 3:10 reales. No hay palabras para describir aquello.














A pie de meta estaba el gran Pascal, compañero de Aquatic, que no había participado pero que se había acercado a  la playa para ver a los nadadores del club y echarnos una mano en la meta. Me dio una botella de agua fría que agradecí infinitamente e inmortalizó mi entrada en meta con su cámara (mil gracias por todo :) )

Un pasillo bajo una carpa en la que aspersores de agua en el techo nos permitían quitarnos la sal del cuerpo nos llevaba a la zona del avituallamiento. Comí y bebí de todo, como si fuera a prohibirse, recargando las baterías de mi maltrecho cuerpo que pedía a gritos relax y cama recuperadora.

Pude ver a otro compañero, Fran, que había hecho como el resto de nadadores del club, un tiempazo y me confirmaba que el mar no estaba para grandes marcas aquella mañana.

Pues será de broma, pero en esta foto con Fran yo me sentía como si hubiera ganado la travesía :)
Creo que no voy a quitarme este polo ni para dormir jjaja


 Había tardado mucho más de lo esperado (contaba con llegar en 2:50 máximo) pero no me importaba. Ser el 40-50 por la cola tampoco era algo que me preocupara. Llegar a la meta, haber conseguido salir de la isla de Tabarca y llegar a la playa de Santa Pola lo valía todo, independientemente de la marca o el esfuerzo. Aquello revivía en mí las sensaciones de cruzar la línea de llegada de un maratón. Felicidad en estado puro.

Hoy, con más calma, veo el esfuerzo invertido para conseguir terminar la travesía y tengo claro que por ahora mi límite de distancia a nado este, 6km. Con lo lento que soy no puedo permitirme esfuerzos de más duración, no creo que pudiera con ellos y psicológicamente no estoy preparado. Mi segundo año como nadador, que se inicia a finales de julio, se centrará en mejorar técnicamente y ganar velocidad, con travesías de menor distancia por el camino. El año que viene, si el sorteo me da de nuevo la oportunidad de volver a esta travesía, intentaré (será sencillo, vista mi marca xD) bajar todo lo que pueda el crono final.

En cuanto a organización de la travesía, de 10. Siempre acompañado por kayaks, siempre con barcos a la vista, constantemente rodeado de nadadores a pesar de mi pobre nivel. Boyas visibles siempre, una sensación de seguridad asombrosa durante todo el recorrido. Creo que cualquier travesía debería aspirar a ser como esta Tabarca-Santa Pola: Sobresaliente.


Ahora que he decidido incluir las crónicas de las travesías en el blog, no dejar fuera lo referente a natación, la próxima entrada será la relativa al acuatlon de Campello del próximo domingo: 500m de carrera, 1km de natación, 1km de carrera, 1km a nado y 500m de carrera (siempre por arena blanda)
Promete ser "divertido"

Os lo cuento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

PD: Como en los maratones, es de obligado cumplimiento un párrafo al menos de agradecimientos: Como siempre, la familia animando ha sido pilar básico (mención especial a mi hermana, con la que espero algún día hacer esta travesía que ha tenido que perderse aún teniendo plaza). Por descontado, gracias mil también al club, animando siempre, a Pascal por vivir tan intensamente este deporte y cuidarnos tan bien y a Alex Asensi, que siempre cree en mí mucho más que yo mismo y sabe que sus entrenamientos me van a permitir lograr estos retos y siempre afirma rotundamente que podré con ello. Por descontado, los ánimos y felicitaciones de los amigos más cercanos son impagables también y un simple mensaje de whatsapp antes o después de la travesía ha sido un chute de moral impagable. Mil gracias a todos.

domingo, 2 de julio de 2017

XXXVII CROSS POPULAR DE MATOLA "LA CARRERA DEL INFIERNO"


Ayer volví a una de las primeras carreras que conocí cuando empecé a participar carreras populares allá por el 2009-2010. El cross de Matola, apodado "la carrera del infierno" por los calores propios de las fechas en que se suele organizar y el clima de la pedanía ilicitana en verano, puro fuego, lo recordaba duro, a pesar de constar "solo" de 5km a dos vueltas iguales. Mis dos últimas participaciones en la carrera, 2011 y 12, las recordaba muy sufridas y ahora que en teoría ando más fino había ganas de comparar y probar de nuevo una carrera más explosiva y rápida que las que suelo correr habitualmente.
A las 17:30 me reunía con mi amigo Ramón que aunque todavía está en proceso de recuperación de su lesión de rodilla y no puede correr quiso acompañarme hasta Matola para disfrutar del ambiente sano de las carreras populares y animarme durante el recorrido, además de hacer la mayoría de fotos de esta entrada del blog (gracias amigo :) )
Llegábamos con tiempo de sobra y pude recoger el dorsal y la camiseta sin agobios, viendo que la participación aquella tarde estaba lejos de los 300-400 corredores que recordaba en años anteriores. Una lástima, pensé, siendo una clásica de la provincia con casi 40 ediciones a sus espaldas.

Recién llegado

Pude calentar unos 5-10 minutos y sin mucho agobio me situé en el pelotón de salida buscando estar más bien atrasado en el grupo. No sabía cómo iba a correr 5000 metros. Debían ser, pensé, más rápidos que mi típico 10000 pero salir muy rápido podía pagarse caro demasiado pronto ¿Qué haría?

Salida
Rápidamente llegó la respuesta. Arranqué rápido. Muy rápido comparado con lo que suelo correr últimamente. Demasiado, sin duda. En los primeros metros de la carrera había tramos en suave bajada seguidos de otros muy llanos y eso, unido a que estaba fresco todavía y con ganas de correr, hizo que cuando miré el reloj por primera vez, antes de pasar el primer kilómetro, fuera consciente de mi malísimo inicio de carrera. Antes de empezar había comentado con Ramón que debía salir cómodo, y él bromeó: "claro, si sales a 3:50m/km pues irás mal jajaja" ¿Qué marcaba mi Garmin? 3:50. Iba a 3:50 el 1000. Muy mal.

Primeros metros ( (c)Galdrán Photo)
Reduje la marcha, traté de tomármelo con calma, pero debí salir muy fuerte, porque incluso con la frenada el primer km pasó en 4:05. El daño ya estaba hecho.
Me conozco y sé que no puedo remontar un exceso de ese calibre, y menos ahora en verano que ya estoy más lento y cansado.
Intenté regular y seguir algo más lento y no sentí demasiado cansancio en la única rampa del circuito, apenas 10 metros. Me había quedado junto a una corredora que por el nombre en su camiseta, Larred, reconocí que era Nuria Larred, habitual en los podios femeninos de la provincia. Su ritmo habitual no me pareció malo y aunque sufría intenté seguirla.

Cerca del final de la primera vuelta
 La vuelta hacia la meta y el fin de la primera vuelta tenía algún falso llano casi inapreciable que seguramente iba a hacerse notar en la segunda vuelta, con las fuerzas casi al límite. En este punto me encontré animando a Ramón, algo que agradecí pues me permitió aunque fuera por un momento olvidarme del sufrimiento físico y mental que empezaba dejarse sentir. Se confirmaba lo que había sentido en el primer km. Me había pasado de vueltas y tocaba pasarlas canutas en la segunda mitad.

Mi cara lo decía todo





Primer paso por meta
Seguía intentando no dejar el grupo de Larred, que después descubrí que era la 2ª mujer de la carrera, seguido muy de cerca de la 3ª. Me mojaba en los arcos con aspersores de agua que encontraba y bebía en los avituallamientos, más frecuentes de lo habitual, pero no podía aguantar el ritmo inicial y cada vez iba más lento. El suave descenso que ya había visto en la primera vuelta no ayudó a recuperar el aliento y vi como mi grupo empezaba a adelantarme y me descolgaba de mi liebre improvisada e involuntaria. También me adelantó rápidamente la 3ª mujer, mientras una ligera sensación de ardor aparecía en la boca del estómago. ¡Qué sufrida estaba siendo la carrera!

La segunda vez que subí la mini rampa de la carrera volví a frenarme y tardé un poco en recuperar el ritmo. Había bajado a velocidades por encima de 4:25m/km y en ese punto me tomé unos metros de respiro. Quise guardar fuerzas para intentar acelerar un poco al final y dar caza a la 3ª fémina si era posible. 
Pasado de nuevo el último arco de agua aceleré de nuevo. Estaba en las últimas pero me dije que podría subir el ritmo hasta la meta. Poco a poco cumplí el objetivo y alcancé a la 3ª mujer y a dos corredores que me habían dejado atrás en mi primer momento de flojera y aunque sufría de lo lindo ya no quise bajar el ritmo hasta la meta.



Paraba el reloj oficial en 21:42, 21:37 en mi Garmin, en la posición 82 de 172 de la clasificación general y 21 de 30 veteranos-a , espoleado por los ánimos de Ramón metros atrás. Salía una media de unos 4:21 o 22 el 1000, así que en realidad era para estar contento, pues no contaba con poder correr ni a 4:30. Este ritmo en pleno pico de forma lo habría aguantado otros 5km más, Ahora, en verano acabando la temporada, era para estar contento. En el 2012 la cosa acababa por encima de 24 minutos así que incluso flojo iba mejor que entonces. Era un buen fin de temporada :) (Podéis ver el circuito, perfil y algún dato más en el vídeo que saca Relive con los datos de Garmin aquí: https://youtu.be/F4Nnaz-B_Kw )



En la meta pude recuperar fuerzas y líquidos rápidamente, gracias al agua, la sandía y los montaditos de salchichas que ofrecía la organización. Pude saludar a José Luís, que hacía podio para seguir con sus buenos hábitos, y a Dimas, que aunque en ese momento no lo pudo celebrar por errores de la empresa cronometradora (muchas críticas he escuchado por este tema... ojalá cambien al año siguiente y no se carguen una carrera tan buena como esta) conseguía tercer puesto y copa.

Me quedé con Ramón un rato largo en Matola, recuperando fuerzas y más líquidos, comentando la jugada y los próximos retos y saludando a más corredores conocidos y amigos. No podía pasar mejor la tarde :)


La temporada termina, ahora sí, "de verdad". No va a haber más carreras hasta septiembre. Tengo por delante varias travesías a nado y el "experimento" de nadar y correr en una misma prueba, en el Acuatlon de El Campello del día 16, pero creo que toca dejar descansar las piernas en verano. La natación me mantiene en forma y no me hace sufrir con los calores veraniegos como sí lo hace correr. No voy a dejar de entrenar la carrera, obviamente, pero sí que le voy a dar prioridad, aprovechando además las vacaciones que están al caer, a la natación. La "vuelta al cole" en septiembre llegará con las pilas cargadas y dispuesto a pelear por acercarme al 42:30 en 10000 y la hora treinta y siete en media, ahora que voy a darme un año libre de maratones, mínimo hasta el 2019.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog, que será seguramente en la que os cuente el acuatlon campellero.

Gracias por estar ahí.
Saludos.