miércoles, 11 de octubre de 2017

CARRERA DE LOS CASTILLOS DE ALICANTE - SANITAS MARCA RUNNING SERIES ALICANTE 2017

Cuatro años han pasado ya desde que la carrera en la que participé el pasado domingo apareciera en el calendario. En el 2013 se organizaba por primera vez la Carrera Popular Solidaria Castillos. Un euro y un kg de comida como pago (por mí, con la finalidad solidaria de la carrera, como si pedían más) y a correr. Participé y me quedé a las puertas del sub.50. Viendo el carrerón que se había montado, el espíritu solidario de la prueba, la participación (entraron unas 1000 personas en meta), tenía claro que volvería al años siguiente.
Repetí en el 2014 y de nuevo se volvió a escapar el sub. 50 en una carrera que volvió a juntar a casi 1000 corredores y que mantenía el circuitazo increible de la primera edición, corriendo por el centro de Alicante y exigiendo lo mejor de cada corredor en las cuestas del Castillo de Santa Bárbara, la Rambla y la subida hasta San Blas por la avenida de Salamanca hasta las pistas de atletismo.

La preparación de los maratones los siguientes años hizo que esta prueba no volviera a encajar bien en mi calendario de carreras, a la vez que pasaba de ser solidaria, con participación del Ayuntamiento, a formar parte del circuito de carreras Sanitas Marca Running Series, multiplicando por 10 su precio (1€ en su primera edición) aunque, eso sí, manteniendo el mismo recorrido.

Este 2017, por fin, volvía a tener libre el fin de semana de la carrera, sin preparación de maratones por medio (hasta 2019, nada) y encajando perfectamente en mi preparación para carreras más rápidas. Un 10000 con un perfil tan duro parecía un buen entrenamiento a estas alturas de la temporada y no dudé en apuntarme de nuevo, sin obsesionarme con marcas pero sí, en el fondo, esperando parar el reloj antes del minuto 50.

Me juntaba con los amigos skyrunners de nuevo, esta vez con Rafa y MªJosé, que volvían después de enfermedades y lesiones sin más objetivo que rodar juntos y acabar la carrera, sin mirar tiempos. Por mi parte, con mi poca pericia escaladora (las cuestas no son lo mío)  y un constipado que se unía a la fiesta para hacer más dura la carrera, me daba por contento si el tiempo final era inferior a cincuenta minutos.

Preparados :)


Teniendo la casa de mis padres  a cinco minutos de la zona de salida pude recoger tranquilamente el dorsal a primera hora del domingo y cambiarme sin prisas antes de empezar a trotar ya preparado hacia la zona de salida a la hora en la que había quedado con Rafa y MªJosé.

Parecía que nos acompañaría una mañana más fresca de lo esperado, después de la lluvia de la tarde anterior, algo que sería de agradecer ya que esta carrera, tal vez fijándose en el resto de ciudades del circuito, empieza a las 10:30 y no tiene en cuenta que es más que probable que en Alicante a esas horas el calor apriete.

En la línea de salida, viendo que Rafa iba a ir al ritmo de Mª José para correr juntos, busqué compañero de fatigas y me uní a Pablo, que en principio pensaba correr también buscando sub. 50 aunque algo me decía que él era capaz de muchísimo más esa mañana.

El arranque de la carrera fue puntual y después de unos primeros metros con algo de aglomeración pude empezar a correr cómodo subiendo suavemente por el castillo de San Fernando en una rampa que ya recordaba que no era muy dura y que terminaría en una bajada rapidísima hacia el centro de la ciudad.

Primeros metros, con Pablo tirando delante de mí.


El primer mil, aunque en constante subida, pasó en 4:37, dejándome llevar por la emoción del arranque de la carrera y comentando con Pablo cómo iban las piernas.
La bajada hasta la avenida de Alfonso El Sabio pasó rapidísima, con una pendiente que casi obligaba a frenar y que permitió pasar el segundo kilómetro en 4:04 y ganar un colchón importante de segundos pensando en el objetivo final, ver menos de 50 minutos al cruzar la meta.
El tercer km no pasó demasiado lento, unos 5 minutos, pero la carrera cambiaba desde aquel momento y tocaba reservar fuerzas.

Perdí de vista a Pablo rápidamente cuando comenzó la subida de Jaime II y conociendo de memoria el circuito y todo lo que estaba por venir no me planteé seguirle. Sabía que habría un pequeño tramo de descenso antes de empezar la subida más dura de la carrera, la que nos llevaría a la puerta del castillo de Santa Bárbara, por lo que intenté mantenerme a un ritmo constante hasta iniciar ese tramo de respiro, recuperé el aliento y en pocos metros ya me encontraba subiendo la ladera del monte Benacantil.

Buenas vistas



Fue toda una sorpresa poder aguantar la primera mitad del ascenso sin demasiado sufrimiento. Parecía que las piernas aguantaban pero no me confié. La segunda mitad, hasta la puerta, era muy dura y todavía había mucha carrera y mucha rampa por subir hasta el final. Me distraje viendo a los corredores que ya estaban de bajada. La primera mujer ya no tenía rival, muy lejos de la segunda, y los corredores de cabeza se perdían a la velocidad del rayo a mi espalda.

¡Cuestas!

El tramo más duro de la carrera pasó mejor de lo esperado, un par de giros de 180º apretando los dientes y aguantando el tipo lo mejor posible antes de llegar a la puerta del castillo, saludos a corredores conocidos en sentido contrario, a Pablo que cada vez iba más rápido, a mi compañero de natación Jaime... y por fin cruzábamos la puerta del castillo y bajábamos la durísima rampa que acabábamos de subir.

Me lancé rápido a por el descenso dispuesto a ganar todos los segundos que pudiera haber perdido subiendo. La pierna derecha protestó un poco pero rápidamente desapareció un pequeño pinchazo en el muslo. No iba tan mal como pensaba.

Iniciando el descenso y saludando a Kiko de 15 Cumbres,
fotógrafo en este punto de la carrera

Camino a la calle Virgen del Socorro me uní momentaneamente a otro compañero de fatigas, Pachi, que se tomaba un respiro en este tramo llano del circuito y bebí agua en el avituallamiento, sin notar ventajas o inconvenientes en la novedad del suministro de agua, en bricks en lugar de botellas este año.
El recorrido seguía siendo tan espectacular como recordaba. Después de haber disfrutado las vistas desde el Castillo ahora tocaba recrearse con la estampa de la playa a nuestra izquierda. Una pequeña bajada y seguíamos llano por el Ayuntamiento. ¡Qué circuito!

Al llegar a la Rambla el tramo llano, de recuperación, de la carrera se terminaba. Había llegado a ese punto casi sin darme cuenta del paso de los kilómetros y gracias a la bajada del castillo y la zona llana posterior me plantaba poco después del km 6 con dos km seguidos pasando a 4:28 y 4:37.
La carrera "de verdad" empezaba en aquel momento.
La subida de la Rambla fue dura pero pude correrla más rápido de lo esperado. Recuperé un poco el aliento en el giro por Alfonso El Sabio hacia Luceros y ese 7º km pasó en 5:14, el km más lento hasta ese punto después, lógicamente, del que pasó en el ascenso al Castillo.

Circuitazo exigente


La subida por General Marvá era corta y no muy dura pero flojeé, comenzando a notar en las piernas tantas cuestas. Sabía que todavía había mucho por subir y me relajé un poco guardando fuerzas para la parte más dura.
El tramo llano de la Avenida de la Estación lo utilicé para ganar segundos que seguro iba a perder después subiendo la Avenida de Salamanca. Corría concentrado, con las pulsaciones a tope pero notando que podría cumplir el objetivo. En cualquier carrera como esta que pasara por el centro de la ciudad habría muchísima gente animando. No era el caso de Alicante, donde apenas animaban cuatro abuelitos y gente que miraba sorprendida el evento. Qué poca promoción y qué poco arraigado está aquí esto de las carreras populares...

Antes de empezar a subir la avenida de Salamanca pasé el km 8 y por primera vez en la carrera hice cálculos. No llegaba a los 40 minutos así que, por mal que fueran los dos últimos miles, incluso a 5m/km , cumplir con el objetivo era más que posible.

La rampa hasta la plaza del General Mancha fue muy dura. Costaba mucho mantener el ritmo y parecía que no se llegaba nunca a la parte más alta. El giro hacia Condes de Soto Ameno seguía picando hacia arriba y el km 9 llegó poco después de 5 minutos, en 5:16. Tocaba apretar, y mucho, si quería quedarme lo más lejos posible del 50 al final.
Por suerte la avenida del Dr.Rico tenía un pequeño tramo llano y entre el perfil más cómodo y que por lo visto había regulado bien las reservas y  había fuerza para acelerar, pude ponerme a 4:30 el último tramo de la carrera.
El tiempo parecía respetarnos y hacía rato que el cielo se había cubierto de nubes así que el cuerpo soportaba mejor el último esfuerzo.
Empecé a correr rápido, incluso en la rampa que nos llevaba a la pista de atletismo, notando las piernas al límite en este punto.

Última rampa, casi llegando a la pista de atletismo

Por un momento llegué a pensar en que era posible ver un 47 pero llegando a la pista tuve claro que era imposible.
Entrando al tartán de la pista recibí los ánimos de José Manuel Albentosa y mi recién desvirtualizada compañera de carreras de Instagram Virginia, que me sacó muchas fotos (varias de esta entrada son suyas :) )


La meta, a 3/4 de vuelta de pista, se veía lejos y mirando el reloj estaba claro que o lo daba todo hasta el final y subía el ritmo o no bajaba de 49.
Animado por la entrada en la pista y contento por la buena respuesta de las piernas aceleré y pude entrar en la meta según lo previsto.

Pocos metros antes de la meta

Paraba el reloj en 48:38, con lo que el objetivo estaba cumplido de sobra y, viendo las clasificaciones (154 de 514 hombres, 73 de 221 en mi categoría y 160 de 597 en gral.) parecía que en este circuito no era un tiempo tan malo como pensé inicialmente
El avituallamiento final, al nivel de la bolsa del corredor, más bien pobre. Camiseta genérica, con publicidad y ni una sola referencia a la carrera y poco más.


Hice algo de tiempo para ver la entrada de Rafa y MªJosé mientras saludaba a mi compañero maratoniano de Barcelona'16, Mario, a mi compañero de oficina y futuro maratoniano Raúl y su pareja y a Adri que incluso medio lesionado hacía tiempazo.



Buscad a Wally xD, que casi todos los mencionados en el último párrafo salimos en la foto



Satisfecho con el resultado y todavía "resacoso" de tanta cuesta, ya estoy centrado en el próximo objetivo, los 10km de la Carrera de La Luz de Santa Pola el próximo día 21 a las 20:00. Circuito llano, al fresco, en el que probablemente busque un tiempo algo más rápido que en Rojales si las piernas lo permiten. Una nueva bajada de 44 minutos sería señal de que estoy en el buen camino aunque hasta invierno creo que no estaré al máximo ¿Arañar segundos a la MMP tan pronto? Quién sabe...

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.

Saludos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

XV 10KM VILLA DE ROJALES


La temporada de carreras sigue avanzando en su arranque y el pasado fin de semana tocaba despedir el mes en los 10km de Rojales, una carrera que se ha convertido en cita casi obligatoria desde el 2015 por su recorrido, situación en el calendario y cuidado al corredor por parte de los organizadores.
Un año más, aunque no participando, también me acompañaba a la Vega Baja mi amigo Ramón, haciendo el viaje mucho más ameno y siendo fotógrafo improvisado (mil gracias amigo).
Por tercer año consecutivo volvía a un circuito que suele dejarme buen recuerdo y ánimos de cara al otoño/invierno, en un momento en el que, a diferencia de otras temporadas, llegaba con menos rodaje de lo habitual, con un verano, como ya comenté en la anterior entrada del blog, más calmado en cuanto a carreras y entrenamientos.

Un año más, a por Rojales
Como siempre, a las 18:00 llegábamos y aparcábamos sin problema a pocos minutos del Malecón del Soto para recoger rápidamente el dorsal y la bolsa del corredor. Este año sí, por fin, ponían una camiseta de las que apetece lucir. Esto no es determinante ni mucho menos para mí al elegir carreras pero fue una sorpresa ver la calidad y el diseño de esta edición.

Por allí saludamos a un clásico del atletismo popular de Alicante y provincia, Alberto Costilla "El sombrilla" y su mujer (ved su blog para haceros una idea de lo que es capaz este Sr. ya jubilado)

Maite, Ramón y yo, poco antes de empezar a calentar

Vuelta rápida al coche y despidiéndome de Ramón empezaba a calentar. Atardecía, por primera vez en las tres ediciones que he corrido, sin calor, con el cielo cubierto y rachas suaves de viento. La mejor temperatura para correr desde que participo en esa carrera, pero las sensaciones iniciales no eran nada buenas. Llegaba después de dos días de descanso pero notaba las piernas algo pesadas y tenía la impresión de que me cansaba demasiado rápido. Mala cosa, pensé.

Con la hora de la salida casi cumplida me situé en el pelotón intentando no quedar demasiado atrasado para poder correr cómodo desde el comienzo y tener a la vista el globo (novedad en esta edición) del tiempo que esperaba hacer, unos 45 minutos.

Arrancamos puntuales y me dispuse a completar con mucha cautela la vuelta pequeña de un circuito de tres pasos por meta en el que daríamos además dos vueltas grandes para completar la distancia.


No me sentía nada en forma y solo pensaba en no perder de vista el globo de los tres cuartos de hora pero aunque vigilaba el reloj para controlar el ritmo algo no cuadraba desde el comienzo. Me costaba seguirlo y más de una vez me sorprendía corriendo demasiado rápido. La persona que debía guiar a quien quisiera seguirlo a un supuesto ritmo de 4:30 el mil estaba yendo más rápido de lo debido o eso me parecía, corriendo a veces sin darme cuenta a 4:19 y sin alcanzarlo igualmente.

Mi cara en el arranque de la carrera...

Acabando la primera vuelta y después de saludar en sentido contrario al gran José Luís, que iba a la velocidad del rayo, pude confirmar mis sospechas sobre el ritmo del globo de 45 hablando con otro corredor. 

Fotaza de Ramón


Ambos teníamos objetivos similares y coincidíamos: El amigo globero corría como muy lento a 4:20, algo incomprensible teniendo en cuenta lo fácil que es hoy en día controlar el ritmo con cualquier reloj. Ya tuve malas experiencias fijándome en globos nada regulares en la media de Torre-Pacheco así que decidí no hacer mucho caso al supuesto guía de los 45 minutos.

Primeros km, atento todavía a las sensaciones y vigilando el ritmo
(y mirando no sé muy bien a dónde o a quién xD)

Las piernas comenzaban a responder y tenía la sensación de que el cansancio que parecía haber mientras calentaba desaparecía en el primer paso por la zona más solitaria del circuito, en las cercanías del instituto. Después del paso del km 3, harto de ver al globo de ¿45? y sintiéndome fuerte, decidí adelantarlo y buscar un primer 5000 lo más próximo que pudiera a 22 minutos, momento captado parcialmente por la siguiente foto:

Despidiéndome (solo se me ve medio cuerpo) de mi amigo globo de los 45
Sabía que empezaba un suave y casi inapreciable falso llano poco después de la zona animada del Malecón, subiendo casi imperceptiblemente, que duraría hasta el km 5 pero me sentía animado y capaz de conseguir una primera mitad a buen ritmo y me lancé a por mi objetivo muy concentrado.




El reloj marcó 21:50 aproximadamente en ese punto kilométrico y coincidiendo con una pequeña y suave bajada y el segundo paso por meta antes de llegar al km 6, lleno de gente animando, y en medio del sprint de muchos corredores que acababan la carrera de 5800 empecé a pensar que bajar de 44 minutos era posible.

Con la experiencia de ediciones pasadas y después de haber completado la primera vuelta grande, la segunda vuelta, idéntica, me la conocía casi de memoria ya.



Iba a ser cómodo, y lo fue, el paso por el aparcamiento cercano al Malecón. Habría un momento de recuperación acercándonos de nuevo al instituto, como así sucedió, y tocaría sufrir después del km 7.

Desde este punto intenté no desconcentrarme, buscar las caras de la gente que animaba, cruzarme con Ramón como había hecho varias veces hasta ese momento, recibiendo sus ánimos y viendo como documentaba mi carrera (varias fotos de esta entrada del son suyas :) )
Cualquier cosa que permitiera evadirme, no acusar tanto el esfuerzo ni el cansancio que empezaba a aparecer y a hacer la carrera muy incómoda.



Dejando el río a mi derecha, de nuevo en una leve subida que por poco que fuera fresco no notaría en absoluto pero que en ese momento se pegaba más de lo que esperaba, solo tenía en la cabeza no aflojar, llegar con fuerzas hasta la zona totalmente llana en el km 9

El ritmo estaba siendo bueno durante toda la carrera y aunque perdí algo de fuelle del km 7 al 9 llevaba un pequeño colchón de ventaja sobre el tiempo previsto.

Cuando pasé el km 9 el cálculo fue sencillo: Un último km corriendo a 4:19 como muy lento y el tiempo real no llegaría a 44 minutos. Tiré la botella de agua, me sequé el sudor de los ojos y recordé los entrenamientos en los que con aquellas mismas sensaciones, casi al límite, todavía podía sacar velocidades cercanas a la que buscaba en aquel último tramo de la carrera.

Empezaba a adelantar a algunos corredores y por fin veía cerca de nuevo la recta final. Un par de tramos en suave descenso ayudaron a ganar segundos y cuando pisé la moqueta camino al arco de meta aceleré todavía más, parando el crono oficial en 44:13, consiguiendo el objetivo, un tiempo real de 43:57, posición 104 de 274 en la general, 26 de 56 en mi categoría y 96 de 230 hombres.
(mi "amigo" del globo de 45 entraba en 44:14 reales...)

Mi cara en el sprint final era un poema xD (ojo al globo de "45" que se ve al fondo)




Sorpresón, al final, siendo la segunda carrera de la temporada y sin terminar, por los pelos, el mes de septiembre. Aquella marca convertía a Rojales 2017 en mi tercera mejor carrera de 10km y la cuarta vez (tenía razón Ramón, ¡Elche!) que veía menos de 44 minutos en el tiempo real de un 10000 (primero Rotary en enero del 2016, Murcia a finales del mismo año y Valencia el pasado enero), quedándome a unos 20 segundos de récord personal con todo el otoño y el invierno todavía por delante.



La temporada no puede ir mejor. Las dos primeras carreras dejan muy buenas sensaciones y me hacen ser muy optimista antes lo que podría llegar en los meses más fríos con más rodaje en las piernas. Aunque todavía suena lejano y me parece durísimo, empiezo a imaginarme cerca del 43 "pelao". Ver menos tiempo (¡¿42?!) supone un ritmo que ahora me parece infernal pero tampoco he estado nunca en estos tiempos en septiembre así que...¿quién sabe qué pasará en diciembre o enero?¿bajarán de nuevo las marcas en 10000 y medio maratón? De momento estoy disfrutando muchísimo el camino y no tengo prisa. Ya veremos que pasa dentro de un mes o dos. Winter is coming...


¡Bien!
La próxima carrera no se hará esperar demasiado. Este domingo día 8 vuelvo, al fin, después de dos o tres años sin participar al estar condicionado por otras carreras, trabajo o la preparación de maratones, a una de las mejores y más duras carreras de mi ciudad, Alicante. Participio de nuevo en la Carrera de los Castillos, que hace algún tiempo quedó incluida en la Sanitas MARCA Running Series junto a otras carreras en Gijón, Madrid, Zaragoza y Valencia. Una carrera con un circuito tan atractivo como exigente, que recorre el centro de la ciudad y tiene unas rampas que van a poner a prueba mis casi nulas (xD) habilidades escaladoras. Con el perfil de la prueba y mi "preparación" para cuestas, un sub.50 ya será buena marca, con eso os lo digo todo. En cualquier caso...¡a disfrutarlo! : )

Os cuento cómo ha ido en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

viernes, 22 de septiembre de 2017

10K CARRERA Y MARCHA POPULAR LA APARECIDA 2017


Después de dos meses sin carreras populares y con un entrenamiento mucho más relajado, casi inexistente en el mes de agosto, el pasado domingo tocaba comenzar la temporada de carreras y la elegida para la vuelta al asfalto fue la competición de 10km de La Aparecida, pedanía de Orihuela.
Ya conocía la zona por haber participado en las dos carreras de año nuevo que montaron allí en el 2014 y 2015 (una lástima que dejaran de organizarlas) y, despistado de mí, de haber intentado correr esta misma carrera en el 2011, año arriba, año abajo, sin conseguirlo por haberme perdido por el camino y llegar tarde.

Siendo la carrera a las 19:00 y con casi 50 minutos de camino en coche desde casa, salí con tiempo de sobra para llegar (esta vez sí, con tiempo y guiado por GPS) y aparcar sin  problema y recoger todo tranquilamente antes de echar a correr.
Las fiestas locales animaban la zona de la salida pero en una localidad tan pequeña, de poco más de 2000 habitantes, y viendo que el 5000 que montaban en año nuevo sin salir del casco urbano ya era a dos vueltas, estaba claro que para recorrer 10km a una sola vuelta tocaba alejarse mucho de la zona concurrida y correr por las zonas de cultivo y casas de campo, sin mucha animación. Correríamos en solitario y esto se notaría más a mitad de carrera al estar totalmente estirado el grupo, ya que no parecía que nos hubiéramos reunido allí más de 200 corredores.

Recién llegado, con el mismo arco de meta a mi espalda
que ya conocía de las carreras de año nuevo

Con tiempo para calentar un poco después de coger el dorsal, el chip, y la bolsa del corredor, estuve pendiente de mis primeras sensaciones después de tanto tiempo sin competir. No me notaba fuerte, sentía las piernas algo pesadas y no era optimista después de algunos entrenamientos en los que a 4:40m/km ya iba justo de fuerzas y con las pulsaciones por las nubes. Recordando otros inicios de temporada donde conseguía estar cerca de los 45 minutos o 44 largos, esa tarde no apostaba ni por 46:30. Saldría con calma, me dije.

El inicio de la carrera llego con puntualidad a las 19:00 y nos dispusimos a recorrer el pequeño tramo urbano de la carrera antes de salir a los caminos asfaltados de la zona de campo. Recorríamos la avenida principal, pasábamos por la iglesia, subiendo y bajando suavemente como ya recordaba de las dos carreras de año nuevo, y en menos de 1000 metros subíamos y bajábamos la pasarela metálica que permitía saltar la carretera nacional y pasar al tramo más largo del circuito.

Un poco de callejeo y salíamos rápidamente del casco urbano
por la pasarela que se dibuja en la parte inferior de la imagen

Reduciendo el zoom de la imagen
se ve el resto del circuito, a continuación de la pasarela

Entre las mini rampas y mi poca confianza inicial no quise ir demasiado rápido en el arranque de la carrera y fui muy pendiente del ritmo, tanto que conseguí casi clavar la velocidad deseada en el primer mil. Me había propuesto acabar en 45:30 aproximadamente  al menos durante los primeros km así que el ritmo debía rondar los 4:30m/km. Dicho y hecho, el primer kilómetro pasó en 4:27, con la sensación de que podría aguantar ese paso al menos dos o tres km más.
Aprovechando un ligero descenso en el siguiente mil el ritmo subió hasta los 4:19 en el segundo km, algo que encendió las alertas en mi cabeza. No estaba para correr a ritmo de sub.44, eso lo tenía clarísimo, así que bajé un poco la velocidad.

Las piernas aguantaban sin problema y la tarde nublada y con viento suave acompañaban para evitar agobios por el calor, así que al mismo ritmo de otro corredor que parecía tener los mismos objetivos que yo seguí sin problema hasta el km 5 cogiendo el agua en el avituallamiento que pusieron, no sé bien por qué, en el km4. Los últimos 3 miles hasta el ecuador de la carrera pasaron entre 4:29 y 4:33 de media sin mucha dificultad, pero para la segunda mitad del circuito empecé a notarme flojo. Aún así, me animé al ver el reloj: poco más de 22 minutos para 5000 metros. ¿Y si no estaba yendo tan mal la cosa después de todo?¿Resistiría una segunda mitad igual?

Bebí poco a poco durante el siguiente km y logré un 6º mil a 4:27 pero las fuerzas empezaron a fallar y las sensaciones comenzaron a no ser muy buenas. El reloj marcaba pulsaciones muy altas y empezaba a no sentirme capaz de correr ni a 4:40. Recordé que en el último entrenamiento progresivo que corrí, 70 minutos, en el tramo final aunque me encontraba flojo el cuerpo respondió a pesar de las malas sensaciones así que si podía convivir con la incomodidad de esos últimos metros tal vez las piernas sí que respondieran, a pesar de todo.

Vi alejarse al corredor que había sido mi liebre involuntaria hasta el momento, sin fuerzas para seguirlo. El recorrido seguía sin mucho cambio en cuanto al paisaje: Casas de campo, cultivos, alguna granja que dejaba un recuerdo olfativo único... Tocaba ser duro al correr casi en solitario por aquella zona en ese momento.
Tal como suponía, los km 7 y 8 pasaron algo más lentos aunque no tanto como esperaba, a 4:30 y poco de media. Cerca del km 7 había pasado por una calle que un cartel indentificaba como "Senda larga" y coincidió con mis sensaciones en ese momento. "Larga", se estaba haciendo aquella zona en la que aún iniciando el camino de vuelta todavía parecía lejos el pueblo.
Aunque el recorrido era prácticamente llano, alguna subida casi inapreciable empezaba a sentirse más pesada de lo debido cuando ya empezaba a verse el final de la carrera.
Tocaba cruzar de nuevo la pasarela de la carretera nacional y su rampa me frenó mucho más de lo esperado, haciendo que el km 9 pasara más lento que ningún otro.

En la bajada de la pasarela se podía escuchar al fin la megafonía de la meta y esto me animó a acelerar en el último km. Fue más duro de lo que habría imaginado, pues olvidé que las mismas rampas suaves del comienzo, por el casco urbano, me las encontraría de nuevo en el tramo final.
Conseguí ponerme a 4:22 de media y viendo que conseguía hacer una segunda mitad de carrera casi idéntica a la primera me animé y di un último acelerón, sabiendo ya con seguridad que bajaba de 45 minutos.

Animado por el público y contento por cruzar la recta final enmoquetada de azul, crucé la meta en 44:33, posición 54 de 150 en la general (pocos corredores, lástima) , 12 de 31 veterano-B y 51 de 126 hombres.


Toda una sorpresa, tener el mejor arranque de temporada que recuerdo, quedándome a 57s de mi récord personal, después de no haber entrenado "en serio" en verano, salvando un poco el físico gracias a la bendita natación, a la que sí que he dedicado muchos metros y horas en julio y agosto. La temporada no podía empezar mejor, siendo capaz de rodar un 10k a 4:27 de media. ¡Bien!



El avituallamiento final permitió recuperar rápido las fuerzas, con comida y bebida variada sin límite, para volver a casa saciado y contento con el resultado de aquella tarde. Carreras como la de La Aparecida, cuidando al corredor, con precio ajustado, sin masificación, con el encanto que tiene (para mí) correr por la Vega Baja del Segura, son las que crean afición. Para repetir. (Dejo a continuación el vídeo del recorrido que grabó el Garmin)





No comment
Animado por el buen comienzo de la temporada, ya pienso en la siguiente carrera, que si el trabajo lo permite será la de 10km de Rojales, que ya conozco de las dos últimas ediciones y en la que espero llegar con algo más de rodaje y conseguir mantener las pulsaciones un poco más bajas con unos segundos más de velocidad en el ritmo medio. Carrera muy recomendable para los inicios de temporada, por si queréis probarla y no la conocéis.
Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

jueves, 31 de agosto de 2017

XVI TRAVESÍA POPULAR A NADO L'ILLA - PORT DE BENIDORM

El pasado domingo tuve la suerte de poder participar en otra de las grandes travesías a nado de la provincia, la que une la isla de Benidorm con la costa, al lado del puerto, en la playa de mal paso. Digo "suerte", porque las 350 plazas disponibles el día 1 a las 9:00 se completan en menos de 30 minutos desde que se abre el plazo de inscripción y hay que pelear con el servidor y la pasarela de pago para conseguir dorsal en la travesía (entre que conseguí plaza para ésta y también para Santa Pola-Tabarca, creo que he agotado toda la suerte que se puede tener para estas cosas en mi primer año de nadador)

Recorrido: Desde la Isla (ved al fondo) hasta la playa desde la que se ha tomado la foto.
Parece fácil ir recto, pero...
El día de la travesía tocaba pegarse un madrugón de los buenos. Se entregaban dorsales de 7:00 a 7:30 en el puerto de Benidorm y teníamos unos 40 minutos de camino en coche, así que a las 6:00 ya estaba recogiendo a los compañeros del club que vendrían en mi coche, primero a Roque y después a José. Sin problema para aparcar cerca de la salida, nos reuníamos poco después con el resto del equipo en el club náutico y recogíamos el chip, el gorro y la bolsa con unas chanclas con publicidad de Benidorm y una camiseta de algodón con el cartel de la prueba dibujado en la parte frontal.


El día amanecía nublado y con el mar aparentemente en calma. Dos barcos fueron suficientes para llevarnos a todos en un solo viaje desde el puerto a la isla, mientras descubríamos que tocaría pelear un poco con una ligera corriente que nos daría de lado durante toda la travesía.
Los que ya conocían esta competición nos aconsejaban tomar de referencia unos edificios de la costa para no desviarnos y seguir un trazado recto. Desde el barco, parecía algo sencillo de conseguir, aunque la cosa cambiaba mucho cuando empezabas nadar, como descubriría después.

Mi idea, siendo una travesía de menos de 4km, era nadar lo más cerca posible de 2'/100m , mejorando un poco el ritmo que llevé en la escollera. Empezábamos desde el agua, igual que en la famosa travesía alicantina, pero el agua y la vida marina no tenían nada que ver con aquella.
Mar azul turquesa, transparente, fondo rocoso y peces por todas partes, hacían de la salida un espectáculo visual que no había visto hasta ese momento, ni siquiera en las travesías que había hecho en Tabarca. Por desgracia, el día nublado y el mar algo movido de días anteriores junto a la corriente de esa mañana hacían que en cuanto ganáramos algo de profundidad la visibilidad fuera prácticamente nula.

Un bocinazo indicaba la salida y arrancábamos con algo de retraso sobre lo previsto. Como siempre, intenté quedarme en los puestos de cola para evitar golpes inesperados. A mi nivel todavía no tiene sentido pelear por buscar posiciones cercanas ni siquiera a la mitad de la tabla.

Arranqué fuerte, demasiado, según pude ver a los 100-200 metros, cuando me crucé con José Quílez, mi compañero de club, y comprobé que iba casi a su ritmo. Mala cosa, pensé. Ya quisiera yo, poder seguirle, pero estaba claro que tocaba frenar. El reloj empezaba a marcarme pasos de 250m muy cerca de 2'/100m y me sentía todavía muy cómodo. Vigilando la técnica, fijándome en el agarre, procurando aprovechar que estaba fresco todavía, intenté mantenerme a ese ritmo al menos el primer km.
Era incapaz de ver a lo lejos el edificio que debía servirme de referencia para hacer el trazado correcto, así que al principio me dejé arrastrar por el grupo de nadadores que tenía delante, pero tuve la sensación de que se desviaban demasiado. ¿Les arrastraba un poco la corriente o tenían mejor sentido de la orientación que yo? Decidí que era el estado de la mar el que los separaba del camino y continué desde ese momento prácticamente solo. Veía alguna boya a lo lejos y confiaba en no haberme equivocado. ¿Tan lento iba o tan alto era el nivel que me quedaba nadando casi en solitario tan pronto?
El ritmo empezó a bajar ligeramente a los 2'10/100m por momentos. Comenzaba a pararme demasiadas veces para levantar la cabeza y buscar el camino correcto. Tenía la impresión de estar haciendo el trazado adecuado pero verme tan solo me inquietaba. Me junté por un rato con una nadadora que, a pesar de lo inmenso que es el mar decidió que ir tocándome los pies podía ser una buena forma de ir avanzando en la travesía. Esto me animó a acelerar un poco para quitármela de encima y acercarme a dos nadadores que comenzaba a ver a lo lejos por delante de mí.

El mar seguía turbio y pegando con suavidad por el costado por lo que tocaba corregir muchas veces la dirección para seguir la que yo pensaba que era la línea recta hacia la meta.

Con más de medio camino completado por fin empezaba a verse con claridad la línea de la costa. Por desgracia, seguía siendo incapaz de ver la entrada a la playa de mal paso. Por un momento pensé que las boyas que había tomado de referencia no eran las de la organización y me agobié un poco. ¿Cuánto me estaba desviando? ¿Estaba yendo de cabeza al puerto y tocaría recorrer después muchos metros hacia la playa? ¿Ir tan solo significaba que el desvío había sido excesivo y que cerraba yo la travesía?

Peleando por no bajar demasiado el ritmo, pues el cansancio empezaba a hacer acto de presencia, seguí avanzando hacia la que parecía la última boya y no tardé, al fin, en ver la entrada a la playa. No me había desviado tanto como pensaba y solo tuve que corregir un poco la dirección a la izquierda para no pasar demasiado cerca del espigón cercano al mirador para encarar al fin el camino al arco de meta.

Al estar ya en aguas poco profundas empezaba a verse de nuevo el fondo del mar y aparecían de nuevo bancos de peces que me distraían en el camino a la orilla. Solo me puse en pie cuando era imposible dar una brazada más sin chocar con la arena. Troté hacia la meta y paré el crono oficial en 1:17:53, acabando el 208 de 341 en la clasificación general, 53 de 76 en mi categoría y 167 de 246 hombres completando algo más de 3500m , menos de los 3'8km esperados (sigo por debajo de la media, pero cada vez menos :) )

Satisfecho :)


Allí estaban Jose, Loren, Victor y Alejandro, mucho más rápidos que yo, con los que pude comentar la travesía nada más llegar. Poco después se reunían con nosotros Pascal, Paco y Roque, con los que nos fuimos a la zona de avituallamiento, donde la comida, la fruta, la bollería etc. parecían no agotarse nunca, algo de agradecer después del esfuerzo y que aproveché bien :)

Dos de mis principales referencias, Pascal y Paco. Grandes

¡Equipo!
Fran y David conseguían subir al podio, por lo que pudimos hacer tiempo hasta la entrega de trofeos cambiándonos y pegándonos una ducha allí mismo. Estaba contento. Mis principales referencias, nadadores rápidos para mí, que siempre cuesta seguir, Pascal y Paco, acababan poco después que yo.  Nadadores como mi compañero José, rapidísimo, inalcanzable siempre, se me escapaba "solo" 3 minutos por delante. En general, el resultado era para estar muy contento, aunque admito que esperaba poder mantenerme ligeramente más cerca de los 2'/100m. Habrá que seguir mejorando y buscando mecanismos que me ayuden a orientarme mejor sin necesidad de parar tantas veces, aunque si veis el siguiente vídeo al final conseguí no desviarme demasiado de la línea recta que debía seguir:


La jornada terminó con una comilona espectacular en el restaurante El Cantal, en Calpe, con parte del equipo, cerrando así un grandísimo día de deporte y convivencia con mi querido equipazo Aquatic.
Ahora, si el trabajo lo permite, solo queda pendiente la travesía de El Campello, de Brotons, el próximo domingo, para terminar la temporada de travesías a nado y empezar de nuevo con las carreras populares.
Tengo a la vista, si no hay guardias en el trabajo que lo impidan, los 10km de La Aparecida y volver por tercer año consecutivo a los 10km de Rojales. El verano ha sido mucho más relajado en los entrenamientos de asfalto que el año pasado así que no sé a qué nivel comienzo la temporada. Creo que el punto de velocidad que había el año pasado por estas fechas no lo tengo ahora, pero también pienso que la natación ha ayudado a no perder demasiado la forma.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog, ya sea la de la crónica de Campello o de la primera carrera de la temporada, según permita el trabajo.

Gracias por estar ahí.
Saludos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

VII TRAVESÍA ALICANTE A NADO PLAYA DE URBANOVA (ALICANTE)


El pasado domingo volví a competir en otra travesía a nado, en la distancia con la que me estrené en septiembre del año pasado, 2000m. La elegida fue la travesía de la playa de Urbanova, organizada por Brotons, dentro de la liga Alicante a nado que aprovecha que 1 hora antes han montado la carrera correspondiente a la liga de Arenas Alicantinas y organiza las dos competiciones seguidas.

El inicio de la travesía debía darse a las 9:00 pero me apetecía ver el ambiente de la carrera previa así que madrugué un poco más de lo necesario para llegar con tiempo a la playa de Urbanova. Una espesa niebla cubría la zona que debíamos nadar pero el día prometía ser muy bueno y estaba claro que a la hora de la competición todo estaría despejado y el mar seguiría como en aquel momento, en calma.

Recién llegado
Soy corredor aficionado hace 8 o 9 años así que ver todo lo que sucede en torno a la carrera, ver a la gente calentando, escuchar las instrucciones de Pepe Brotons por megafonía... todo invitaba a pagar allí mismo la inscripción y echarse a correr.

Al haber llegado con tanta antelación y con todos los corredores ya con dorsal no hubo problema para retirar el gorro y el chip para la travesía. De vuelta al coche pude hablar con Jaime, claro finalista de la liga en su categoría (ya querría llegar a su edad en ese magnífico estado de forma) y desvirtualizar a Toñi Macia (un placer Srta. :) )

Aquella mañana esperaba juntarme con Pascal y Ramón, pero este último no tuvo un despertar demasiado bueno y a última hora decidió guardar cama unas horas y no competir, así que media hora antes de la salida me reunía con el gran Pascal en la línea de salida de la carrera, viendo pasar a los corredores de la liga de las Arenas mientras nos preparábamos para la travesía.

Gran nadador y mejor persona, el amigo Pascal
Cuando se acercaba la hora de la salida estaba claro que saldríamos con retraso. Faltaban boyas por colocar y todavía se estaba desmontando parte de la carrera. Dejamos las mochilas en la consigna, donde pude saludar a mi vecina Irene que conseguía podio en su categoría (la montaña la ha hecho fuerte en las carreras por arena¡enhorabuena!), y volvimos al agua a calentar un poco.
El mar estaba en calma aunque no había mucha visibilidad dentro del agua al estar algo turbia.

A la hora de la salida empezaron a darnos instrucciones sobre la travesía. Debíamos salir en perpendicular a la costa y al llegar a una boya recorrer en sentido contrario a las agujas del reloj una pirámide invertida delimitada por 4 boyas, el vértice inferior y las tres del lado más largo del triángulo. Dos vueltas a ese circuito y vuelta a la playa. Sobre la arena se veía claro. Después... no lo estuvo tanto, para mí.

Foto del recorrido que anunciaba la organización. Ved después el que hice yo...


Al final, a las 9:15, se dio la salida. Me encontraba fuerte, descansado y animado por los últimos resultados en la vuelta a la Escollera y los entrenamientos, así que me dije que debería poder bajar de los 40 minutos, como hice en la travesía de hogueras, que yo creía que tenía la misma distancia y que nadé en un mar muy parecido al de aquella mañana.

Empecé muy rápido, sin miedo a buscar mi sitio en el pelotón. En el primer giro hubo un pequeño atasco pero desde ese momento ya empecé a nadar cómodo sin molestar ni ser molestado por otros nadadores.
Había programado el reloj para que me avisara de la duración de la carrera y el ritmo medio cada 250m pero tardé bastante en hacerle caso. Me guiaría por mis sensaciones, pensé, pero cuando llegamos al segundo giro y tocaba nadar el tramo más largo del circuito, el lado con más metros del triángulo que debíamos recorrer, empecé a notar que había empezado demasiado fuerte aunque confié en poder resistir el esfuerzo hasta el final.
Me dejaba llevar por el grupo que tenía delante y pensaba que iba por el camino correcto pero con la segunda vuelta ya en la cabeza empecé a ver que sin referencias de otros nadadores, cuando se estirara más el grupo, la presencia de las boyas propias de la playa, delimitando la zona de baño y entrada y salida de embarcaciones, junto con las de la carrera probablemente iba a despistarme en el segundo giro al circuito.

Cuando llegó el giro que debía llevarnos a la primera boya del triángulo seguí dejándome llevar por el grupo pero tuve la impresión de que nos equivocábamos y recortábamos distancia. Creo que dejamos la boya a demasiada distancia a nuestra derecha antes de dirigirnos de nuevo a la segunda, pero no había demasiados kayaks regulando el correcto trazado del circuito ni se cruzó ninguna embarcación de la organización para corregirnos, así que decidí seguir al mismo grupo que tenía delante como había hecho hasta aquel momento.
Empezaba a estar muy cansado. Aunque había dormido bien y llevaba dos días de descanso y buena alimentación el cuerpo no respondía como habría esperado.
Al iniciar el tramo más largo del circuito por segunda vez tuve un pequeño bajón de moral. Ni las sensaciones ni la respuesta del cuerpo eran las mismas que en la travesía de hogueras y en teoría estaba en mejor forma. Algunos nadadores comentaron después, haciendo la misma comparación con la travesía de hogueras, que en aquella ocasión el mar estaba mejor y que en Urbanova esa mañana había algo de mar de fondo. A mí no me lo parecía. Tenía la impresión de estar nadando en las mismas condiciones pero muchísimo peor anímicamente por la mala respuesta física.

Empecé a desviarme del circuito sin darme cuenta. Tal como imaginé en la primera vuelta, me despistaban las otras boyas y equivocadamente aceleraba para recuperar el tiempo perdido. En la boya intermedia del tramo largo pensé que tocaba girar por fin y paré un poco. Me equivocaba, obviamente, y volví a arrancar fuerte hasta la 3ª y última boya del largo. Estaba haciéndolo fatal, como si en una carrera decidiera entrenar un Fartlek, pero no era consciente en aquel momento.

Con todo, después de girar hacia la última boya que después ya habría que bordear hacia la playa y el arco de meta, saque fuerzas de donde pude y aceleré constante. Estos últimos metros conseguí hacerlos bien orientado y cuando di caza a un pequeño grupo de nadadores me motivé un poco y viendo que aceleraban hacia la meta me animé intentando seguirlos.

Cuando al fin me puse en pie y vi el reloj confirmé lo que en aquel momento pensaba. Me quedaba lejos de bajar de 40 minutos y estaba muy cansado. No corrí hacia el arco de meta, que crucé caminando en 43:24, posición 101 de 124 en la clarificación general y 24 de 28 en mi grupo de edad.


Allí estaba esperándome Pascal, que había llegado algo más de un minuto antes que yo sin aparente esfuerzo (grande compañero) con el que pude compartir mis impresiones y sensaciones sobre la travesía.

Otra a la saca :)

No estaba satisfecho con mi resultado. Había dosificado muy mal el esfuerzo, como pude ver después en los registros del reloj, con un primer tramo demasiado cercano o por debajo de 2:00 el 100 y un lento pero constante descenso de rendimiento hasta el final. Tanto acelerón y frenada a media travesía había terminado de desgastarme antes de tiempo y mi sensación era de haber hecho una travesía muy mala después de tener unas expectativas tan buenas al principio.

Tal como suponía, la primera vuelta acorté camino
al no acercarme todo lo que debía a la boya más cercana a la costa

Poco después, en frío, creo que me equivoco al comparar diferentes travesías. Seguramente el estado del mar no era el mismo en Hogueras y en Urbanova. La distancia tampoco la tenía medida entonces aunque sí que me parece que ambas son de 2000m . La mentalidad de corredor no es la correcta, en el agua. Seguramente es mejor tomar referencias de otros nadadores conocidos y en este sentido conseguir entrar a tan poca distancia de alguien como Pascal, al que considero muchísimo mejor nadador que yo, debería ser suficiente motivo para estar contento. Por otra parte, cegarme como lo hice en la búsqueda de un tiempo concreto sin adaptarse a las circunstancias propias de ese día ni a la respuesta del cuerpo hizo que no disfrutara del recorrido como en otras travesías y con tan poca experiencia acumulada tal vez ese debería ser el principal objetivo, pasarlo bien, intentar hacerlo lo mejor posible pero sin obsesionarse con marcas. Todo llegará. Lección aprendida :)

Con la llegada de agosto llega también un periodo de descanso y menos intensidad en los entrenamientos. Miro el planning del preparador y veo entrenamientos suaves, no muy largos, y muchos días libres. No sé si aguantaré tanto relax pero lo voy a intentar. La temporada de carreras que empezaré en septiembre va a ser exigente por los objetivos que me he puesto y como al mismo tiempo no pienso dejar la natación imagino que toca relajarse un poco deportivamente hablando.

La próxima competición será también en el agua, al haber conseguido inscripción en la travesía L'Illa-Port de Benidorm, que agota las plazas en menos de media hora desde que admiten solicitudes. 3.7 km en la que dicen es una de las mejores travesías de la provincia.

Os lo cuento a final de mes.
Gracias por estar ahí.
Saludos.